Feliz inicio de año! algo tarde pero la intención es lo que cuenta. Espero hayan tenido unas festividades agradables en compañía de su familia.
Aquí el nuevo cap y quiero hacer una especie de aclaración, en una parte hago mención del reposapíes de una bicicleta, ya saben, esos "palitos" que llevan algunas bicis para que otra persona se suba en ellos. En México les decimos "diablitos" y al escribir esto me di cuenta que esto es un mexicanismo y no tengo idea de cuál sea el nombre correcto, según Internet es reposapíes, que es la palabra que utilice, pero nunca en mi vida he escuchado a alguien llamarle así, por eso quise explicar a qué me refiero con esa palabra, por si quedaba alguna duda.
Si alguien sabe cómo se llaman, díganmelo por favor que a lo mejor no duermo pensando en eso. También me gustaría saber cómo les llaman en su país.
Gracias por llegar hasta aquí, nos leemos pronto!
Operación G.O.L.P.E.
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Operaciones necesitan a
Los mejores agentes
Para completarlas
Exitosamente
Wally veía con detenimiento el entrenamiento de karate de su amiga Kuki Kiut. La chica era muy buena, siempre lo había pensado, pero ahora que conocía cómo se desenvolvía en las misiones, sabía que esos chicos y chicas que practicaban con ella no tenían ni idea de lo que era capaz. Miró alrededor, era lunes y había poco público en las gradas con todo y que las competencias estaban próximas, quizás era porque el equipo de baloncesto no había tenido entrenamiento, o debido a que los exámenes de final de semestre estaban a la vuelta de la esquina; como fuese, esas fechas a él no le importaban.
Evan seguía molestando a Kuki cuando tenía oportunidad. Cinco decía que era porque deseaba unirla a los ninjadolescentes a toda costa, pero él sabía que esa no era la única razón, notaba cómo miraba a la asiática; le gustaba. Eso a Wally lo fastidiaba más que antes porque Kooks era su mejor amiga y ese sujeto no le convenía, ni él ni ningún otro. Se pasó las manos por el cabello intentando olvidar el asunto, se relajó y sonrió cuando Tres le saludó antes de entrar al área de combate; cada vez le costaba más ignorar lo que estaba siendo obvio hasta para él.
El Sector V se turnaba para esperar a Kuki después de la práctica, generalmente Cinco se iba con ella ya que entrenaba con el equipo de baloncesto en la otra mitad del gimnasio, Uno y Dos la custodiaban entre clase y clase mientras el australiano le hacía compañía por las mañanas en el campo de fútbol; sin embargo, ese día Abigail había tenido la tarde libre de deportes y debía acompañar a su madre a hacer unos mandados para su abuela, Dos tenía reunión con el club de robótica y Uno se había marchado temprano para acomodar la Casa del Árbol, donde todos habían quedado de verse a eso de las seis para poner en operación a S.A.R.N.A.
Lo cierto es que a él no le molestaba esperar a Kuki después de karate, no le diría nunca que no a un buen espectáculo con algo de violencia. Tampoco le importaba mucho cómo sería recordarlo todo, Dos había empezado a comer más debido a los nervios ¿y si no funcionaba? Mientras que Tres enumeraba las cosas que recordaría, como los nombres de todos sus peluches o la primera vez que salvó algún simio arcoíris; Wally sólo deseaba recordar dónde estaba el baño, ya que cada noche daba al menos cuatro vueltas por toda la Casa del Árbol antes de encontrarlo.
Observó cómo Kuki mandó al suelo a una chica más alta que ella de una patada alta y el profesor silbó para indicar que debían estirarse; unos minutos después, la clase terminó. El rubio se tomó su tiempo para estirarse en su asiento antes de ponerse en pie, tomó su mochila y la de Kuki, se la había encargado antes de entrar a clase, y se encaminó al pasillo que daba a los vestidores; la chica tardaría unos quince minutos en estar lista, miró el reloj, apenas eran las 4:30, aún tenían buen tiempo para llegar con el resto del Sector.
Dejó las mochilas en el suelo y se recargó en la pared, no había rastro de Evan lo cual lo animó un poco, Cinco le había comentado que casi a diario se encontraban con él, esperando el momento en que la asiática se quedara sola; ya vería ese tipo si se atrevía a hacerlo estando él presente.
─No tiene oportunidad con ella─ susurró para sí mientras metía sus manos en el pantalón y pateaba una piedra imaginaria. Y entonces, una idea lo sobresaltó, ella misma le había confiado que Evan le desagradaba ¿pero y los otros chicos? Él sabía que muchos estaban interesados en Tres, se mantenían alejados porque el líder ninjadolescente le había puesto los ojos encima y porque se rumoreaba que estaba saliendo con Wally y aquellos que no le temían al capitán de fútbol, sí lo hacían con el Güero Torres, pero ¿sería suficiente? ¿Y si ella un día se fijaba en algún chico?─ pues está bien─ se dijo─ como si me importara, ella es sólo mi amiga y puede hacer lo que quiera─ de pronto se había puesto de mal humor─ además ¿por qué querría salir con alguien? Eso de tener pareja es una pérdida de tiempo, si tiene ganas de salir nos tiene a nosotros, siempre vemos películas, jugamos videojuegos y todas esas cosas─ se consoló sin notar que ya no susurraba sino que hablaba como si le estuviera dando un consejo a su mejor amigo─ si tienes ganas de ir al cine o al Punto puede decirme y si no tengo nada mejor que hacer y estoy de buen humor hasta podría acompañarla.
Comenzó a caminar en círculos pensando en si acaso Kuki estaría interesada en cosas del tipo ir a comer, al cine, caminar tomados de la mano o esperar que alguien más pagara por todo, como algunas de las chicas con las que él había salido. Negó, ella no era así pero seguía siendo una adolescente, en cualquier momento sentiría ganas de salir con un chico que muy probablemente le rompería el corazón, porque él conocía muy bien a los hombres y lo imbéciles que eran a esa edad. No le gustaría verla llorar por alguien que no la merecía, era su amiga y su padre se la encargó; era una clase de hermano mayor para ella y si no había más remedio, él se sacrificaría. Si Tres quería una cita, él podría invitarla a comer algo, no la tomaría de la mano ni pagaría, pero quizás le compraría un helado, si estaba de buen humor.
Lo había decidido, con tal de que ningún chico le rompiera el corazón a su amiga lo más razonable sería que él se lo pidiera, algo muy normal y de amigos. Sólo quedaba un problema ¿cómo lo haría? Se paró de espaldas a los vestuarios, mirando la pared muy fijamente e imaginando que la pelinegra estaba allí.
─K-kuki ¿cómo te va?─ se sobó la nuca─ y-yo, b-bueno yo sé que… que esto es importante para las chicas, sí, muy importante─ a pesar que la Tres real no estaba presente el chico sentía que la lengua no le obedecía─ y pues… digo si un día… ya sabes, tienes… tiempo… quizás podríamos…salir... si no quieres no eh tampoco es obligatorio pero─ se jaló el cabello con desesperación─ ¿quieres hacer algo después de clases?─ dijo casi en un grito para luego escuchar unas risitas y una voz que le paralizó el corazón.
─Claro Güero, cuando quieras─ se giró en cámara lenta para toparse de frente con Kuki, con cabello húmedo y oliendo a vainilla, usaba un pantalón negro, botas cortas del mismo color y una blusa de manga tres cuartos verde con franjas negras. Ella le dedicó una sonrisa mientras dos chicas continuaban con sus risitas.
─ ¿Qué?─ preguntó sin saber qué hacer o en qué realidad estaba, sin duda esto era un sueño, en cualquier momento se daría cuenta que había olvidado su ropa en casa y luego despertaría.
─Que sí─ le repitió ella─ me gustaría hacer algo contigo después de clases─ le dijo algo ruborizada. Las dos chicas se miraron y estallaron en risas. Una de ellas era a la que Kuki había derribado, alta y ancha de hombros pero con un semblante muy bondadoso, llevaba el cabello castaño en una trenza, la otra era una muchacha con rasgos orientales, con la misma complexión que Tres pero de cabello muy corto.
─El Güero y Kuki, se quieren, se dan sus besitos─ recitaron a coro.
─Ya chicas─ logró decir Kuki algo apenada mientras Cuatro miraba la escena sin saber qué hacer.
─No sé por qué tanto escándalo─ dijo la chica asiática─ todos sabemos que se besaron y eso sólo significa que se gustan─ rodó los ojos─ no es secreto para nadie.
─Fanren, no todas las chicas a las que Wally besa son invitadas a salir, a veces sólo es un beso y ya─ contestó la otra chica, de nombre Ingrid.
─No sean tontas─ dijo Wally reaccionando por fin─ están mal entendiendo todo, Kuki es mi amiga y yo… yo no me refería a salir como algo raro, sino a ayudarla con su examen de matemáticas, le va fatal por si no lo sabían─ Kuki lo miró con algo de desilusión.
─Ah… era eso─ contestó algo decaída.
─Claro tonta ¿qué pensabas?─ se cruzó de brazos olvidando todo lo que había reflexionado hacía un rato e intentando encontrar una forma de zafarse─ si me hubieras dejado terminar habría podido decir que si querías estudiar después de clase.
─Pero dijiste salir.
─Me equivoqué de palabra, gran cosa─ se encogió de hombros─ ¿nunca te pasa o acaso eres perfecta?─ ella negó algo desilusionada.
─Creo que mejor los dejamos solos, ya es algo tarde─ articuló Fanren incómoda─ nosotras nos vamos─ tomó a Ingrid de la mano y caminaron hacia la salida dejando a la pareja sumida en un silencio incómodo.
─Seguro pensaste que me refería a salir con los chicos ¿no?─ se atrevió a preguntar el australiano que no daba crédito a que Kuki hubiera aceptado, ella asintió algo decaída y sintiéndose tonta, mientras tanto, él sentía un hueco en el estómago; era de suponerse─ creo que podemos estudiar en la Casa del Árbol o en otro sitio, si quieres─ ella asintió de nuevo intentando sobreponerse.
─Sí, necesito ayuda en matemáticas, donde te sientas cómodo está bien─ contestó mientras suspiraba, sólo ella podía pensar que Wally se fijaría en ella y más ilusa había sido al creer que le pediría una cita con las chicas mirando.
─Creo que podemos discutir eso luego─ su momento de estupidez se había terminado─ es mejor que nos vayamos o llegaremos tarde─ dijo mirando la hora. Kuki recogió su mochila del suelo mientras Wally le sostenía la maleta de deportes, caminaron en silencio hacia la salida; los pasillos estaban desiertos, salvo por uno que otro chico que salía de la biblioteca, bostezando.
Wally se adelantó a su bicicleta golpeándose mentalmente ¿cómo es que había dicho eso en voz alta? Por un momento todo fue demasiado bello, ella le había contestado afirmativamente, aunque ya había aclarado que pensaba que saldrían en grupo, bueno él solo trataba de ser amable ¿no? No era como que tuviera interés en salir con ella ¿o sí?
─Súbete─ le dijo con algo de pena por su vieja bicicleta─ le falta algo de pintura, pero─ un claxon los hizo saltar, Evan iba saliendo en su Camaro rojo con James de copiloto.
─ ¡Kuki! Sube, te llevo a casa─ le dijo bajando la ventanilla.
─ ¿No te das cuenta que yo voy a llevarla?─ contestó Wally molesto.
─ ¿En eso? No vas a exponer la vida y reputación de Kuki subiéndola en algo tan feo, sube─ repitió el chico.
─Gracias Evan, pero Wally va a llevarme─ le dijo ella muy segura mientras se acomodaba en el asiento de atrás.
─Estas bromeando ¿cierto? No eres una niña para andar desplazándote a todos lados en bicicleta.
─Ni tampoco fanfarroneo ante todos por un coche que me compró mi papá─ arremetió ella cerrando los ojos con molestia, de nuevo esa sensación de fuego que le recorría. Evan y James le miraron, el primero sólo chasqueó la lengua y arrancó, casi enseguida Wally se montó delante de ella y empezó a pedalear.
─O-oye Kuki, lamento que tengamos que ir en mi vieja bicicleta, estoy buscando un empleo de medio tiempo para poder pagar un…
─Me gusta tu bici Güero─ le dijo ella acercándose al oído del chico para que pudiera oírla─ tiene personalidad, además le instalaste este asiento sólo para que no tenga que ir parada en los reposapiés, eso es muy lindo─ el chico se sonrojó.
─Mi mamá me obligo, lo puse por la seguridad de Joey, no sólo por ti.
─Como digas Cuatro─ sonrió para sí, aunque tenía poco de haber retomado su amistad con Wally, sabía que a veces era incapaz de aceptar un halago y más si venía con la palabra lindo.
Los monitos arcoíris, somos redonditos y divertidos, iremos a dónde vas como el arcoíris son, naranja y rojo, azul y rosa, de colores, de colores, te amaran.
─ ¿Por qué rayos tienes esa estúpida canción como alerta?─ preguntó deteniéndose en un semáforo para que ella buscara el celular.
─Porque es hermosa─ le dijo con total naturalidad mientras revisaba su dispositivo─ es un mensaje de Uno, dice que si podemos llevar algo de comida, que lo carguemos a la cuenta de Cinco.
─Perfecto, muero de hambre─ accedió Cuatro─ ¿te parece pizza?
─Sólo si tiene mucho queso─ le dijo contenta.
─Orden de extra queso para la señorita─ el chico volvió a pedalear con dirección al barrio italiano en busca de las mejores pizzas que conocía─ te mostraré uno de mis lugares favoritos.
La casa de Miguel volvió a ser esa tarde de lunes tal y como solía ser en los viejos tiempos. Joey, Lee y Tommy se habían presentado allí después de la escuela para empezar a armar la máquina, para eso le solicitaron un cuarto a Uno en el nivel 15 de la Casa del Árbol, este accedió y continuó con las labores domésticas que sus padres le habían encargado; el matrimonio Uno había ido a visitar a la tía Gertrudis y volvería muy tarde.
Cuando Cinco apareció, muerta de hambre, le había pedido mensajear a Tres y Cuatro para que compraran algo de comida mientras ella se lanzaba al sillón y hacía zapping; los chicos llegaron junto con Dos quien comenzó a comer en cuanto abrieron una de las cajas de pizza. Más tarde, Memo, Wally y Kuki estaban en medio de un torneo de videojuegos mientras su líder observaba cómo los zombis los devoraban por cuarta vez consecutiva mientras Cinco repasaba sus apuntes de química para mantenerse distraída.
─ ¿Crees que funcione? Llevan horas allá adentro─ miró sus tres relojes.
─Es un invento de Dos, por lo general siempre funcionan─ le dijo ella sin prestar demasiada atención.
─Mientras no los deje calvos como a mi…
─Todos esperamos eso Uno─ un chico había aparecido en la puerta de la sala de estar con una paleta en la boca, todos se giraron a verlo.
─ ¿Qué hace él aquí?─ preguntó Dos con molestia mirando a Cinco.
─A mí no me mires─ se excusó la chica igual de sorprendida que todos al ver al líder adolescente allí.
─ ¿Cómo entraste? ─preguntó Uno acercándose a estrechar la mano del moreno─ pensé que nadie puede ver la base.
─Entró conmigo─ Sonia apareció detrás de él con una mochila grande en la espalda─ ¿hay inconvenientes?
─ ¿Tú sabes quién es él?─ preguntó Cinco al ver que Dos se había girado a seguir jugando con mala cara.
─Claro, creo que no debería andar gritándolo por allí pero nuestro sector está en contacto con él, ya sabes, por si notamos actitudes sospechosas en ti o el antiguo Sector V─ soltó una risita para restarle importancia a su papel de espía de sus compañeros adolescentes─ ¿dónde están los demás?
─Nivel 15─ murmuró Uno.
─Gracias─ la rubia regresó al ascensor y desapareció de su vista mientras Nueve caminaba por la sala.
─Esto es tal y como lo recuerdo, está fuera de onda─ dijo el chico extasiado─ si pudiera lo subiría a Instagram.
─ ¿No te echará de menos tu séquito adolescente?─ preguntó Cinco.
─En absoluto, les dije a mis amigos que saldría con una chica a la que conocí en El Punto─ se encogió de hombros─ aunque creo que me están organizando una especie de cita con tu hermana, el reencuentro─ le guiñó un ojo─ además, si lo que 362 me dijo es verdad, está a punto de ocurrir algo mágico.
─No es magia, se llama ciencia─ contestó Dos quien seguía jugando pese a estar escuchando la conversación, un silencio incómodo los rodeó.
─Creo que tomaré unas rebanadas de pizza─ dijo el chico mirando con curiosidad la nuca de Dos y luego a Abby, quien se encogió de hombros─ y algo de soda─ siguió su camino hasta la cocina.
─Adelante─ le invitó Uno al ver que Dos, Tres y Cuatro parecían entretenidos en los videojuegos.
─Genial, ahora además de arruinar mi cita y llevarse a mí chica, tengo que soportar que venga a mí Casa del Árbol y se coma mí comida─ refunfuñó el castaño sin dejar de mirar el televisor.
─No soy tu chica─ le espetó Cinco molesta e incómoda─ estábamos en una misión no una cita de verdad.
─Ay o sea hello─ Uno se apretó el tabique de la nariz intentando controlarse─ siempre creí que estas escenitas adolescentes serían cosa de Tres y Cuatro─ los aludidos lo miraron confusos─ no ustedes.
─Yo no estoy haciendo nada─ protestó Dos─ sólo externé mi opinión ¿eso es para ti hacer una escenita?─ le acababan de romper el corazón y Miguel parecía no entenderlo.
─¿¡De qué escenita hablan y por qué están haraganeando en horas de trabajo!?─ una voz mandona a sus espaldas les heló la sangre y los cinco elementos se pusieron de pie, tragando saliva pesadamente. Se giraron, encarando a la pelirroja que estaba mirándolos ceñuda, hicieron un saludo militar aunque la mitad de ellos no entendía por qué su cuerpo se movía sólo.
─O-ochenta y seis señor… le digo me dice… señora… qué le digo… ¿qué hace por aquí?─ tartamudeó Uno.
─¡Es obvio que no vine a verte a ti!─ gritó la chica.
─¿Perímetro asegurado?─ escucharon otra voz.
─Afirmativo, es seguro traer al gorrión─ gritó 86.
Rachel apareció por las escaleras con un chico detrás de ella. Su cabello rizado y pelirrojo sobresalía de la gorra de Avengers que usaba, traía puesto un chaleco verde con una playera azul marino debajo y pantalón de mezclilla, sus tenis prendían cuando caminaba y al ver a todos allí reunidos una enorme sonrisa se formó en su rostro.
─Quinientos ochenta y siete─ Uno rompió fila para correr a abrazar al niño que no veía en persona desde aquél traumático regreso a la tierra ya hace varios meses, pero el cañón de una pistola-lanza-refresco en su frente lo detuvo.
─¿Acaso dije que podías romper filas? Te quiero lejos de mi hermanito, eres un adolescente y te tengo vigilado.
─P-pero… soy yo…
─Aún no eres nada, chico del espacio. Sólo sé que siempre nos metes en problemas y no pienso dejar que mi hermano se vea envuelto en eso.
─¿No querrás decir que siempre te salvamos el pellejo?─ le increpó Cinco.
─Fanny, está bien. Uno no es peligroso─ el chico había empezado a caminar hacia enfrente.
─¡Cállate Shaunie! Estoy protegiéndote─ le contestó sin dejar de apuntar a los adolescentes─ esto podría ser una trampa, debes aprender que donde sea que ellos se paren ocasionan caos─ el niño los miró disculpándose, su hermana seguía siendo algo paranoica.
─¡Qué onda!─ Mauricio salió de la cocina con un vaso lleno de soda y una caja de rosquillas.
─Esas eran mis donas─ le susurró Dos a Cuatro─ te dije que de pronto quiere todo lo que me gusta.
─Deberían venir a ver esta cocina, había olvidado cómo era que KND te proveyera de las mejores comidas todo el tiempo, es como vivir en tu sótano, hay anaqueles repletos de cereal de los simios arcoíris, seguro a Tres le encanta.
─En realidad es Cuatro quien los echa al carrito cuando vamos de compras─ contestó Kuki quien sólo reconocía al chico por las historias de Uno y las quejas de Dos.
─¿Algún contratiempo Nueve?─ preguntó Rachel pasando junto a 86 y obligándola a bajar el arma.
─En absoluto ¿y ustedes? ¡Qué hay 587! No pensé que trajeran al líder supremo─ tomó un largo sorbo─ ustedes sí que viven su vida al máximo.
─¿Bromeas? Están a punto de traer de regreso al legendario Sector V, no iba a perdérmelo por nada─ el chico se veía emocionado─ y bueno, ya estando aquí, quizás el legendario número cero podría darme su autógrafo─ mostró una libreta que traía en una de las bolsas del chaleco
─No está en casa─ se excusó Uno─ pero quizás lleguen temprano y tengas oportunidad de conocer a mi padre─ dijo con orgullo al ver que la leyenda de número Cero aún inspiraba a los niños, justo como lo había hecho con él antes de saber la identidad del antiguo agente.
─Estoy confundido─ les susurró Cuatro a Dos y Tres─ no estoy seguro de quién es ese niño.
─Creo que es el hermano menor de la pelirroja que da miedo─ contestó Tres.
─Eso sí lo entendí, tonta. Hablo de quién es dentro de la organización.
─Creo que es el líder─ susurró Dos─ pero disimulen, nos está mirando.
─Hace mucho que no los veía reunidos─ 587 se acercó maravillado─ cielos, sí que han crecido, hasta tú Cuatro─ el chico lo miró huraño, mordiéndose la lengua─ nunca dudé de su lealtad. Siempre admiré su entrega por nuestra causa y la forma en que se marcharon, sin oponerse al borrado de memoria.
La puerta del ascensor se abrió de nuevo y el pequeño Sector V apareció con algunas manchas de aceite en las ropas.
─¿Terminaron?─ preguntó Uno impaciente.
─Falta Mushi─ aseveró Joey saludando a su líder de lejos─ qué hay 587.
─¿Funcionará verdad?─ el pelirrojo los miraba en busca de alguna pista.
─Si mi hermano lo hizo, tenlo por seguro líder─ contestó T acercándose a Mauricio y quitándole una de las donas.
El ascensor volvió a abrirse y Mushi apareció por allí, llena de tierra, con una pala y una caja; sin embargo, al ver a su líder la cara se le iluminó, soltó lo que traía y se lanzó a los brazos de Shaunie, ante la mirada de Joey quien se cruzó de brazos y apartó la mirada.
─ ¡Shaunie! ¿Cómo estás? Hace mucho que no te veía ¿quieres que juguemos Mario Kart? Dejaré que escojas a Yoshi esta vez.
─ ¡Óyeme!─ le gritó Fanny─ más respeto a tus superiores jovencita ¿cómo tuteas así a tu líder?
─Tú cállate abuelita─ le sacó la lengua y caminó hacia su sector─ Shaunie es mi amigo desde antes de entrar a KND y le hablo como quiero
─¿¡C-cómo me llamaste!?─ Rachel se apresuró a detener a su amiga y tranquilizarla.
─¿Lo conseguiste?─ le preguntó Joey algo malhumorado cuando su amiga estuvo cerca.
─Claro que sí ¿cuándo he fallado en una misión de búsqueda?
─La máquina ya está lista─ le aseguró T─ los códigos se cargaron sin problema, según las instrucciones de mi hermano─ la asiática asintió.
─Necesito ir por algo más antes de poner las cintas, no tardo─ la chica corrió de nuevo al ascensor mientras 587 se giraba a los adolescentes.
Mauricio intentaba hacer que Fanny comiera algo de azúcar mientras Dos y Cuatro discutían sobre el porqué de pronto la Casa del Árbol se había vuelto un salón de fiestas adolescentes.
─Oigan─ 84 se aclaró la garganta intentando captar la atención de todos, 587 interrumpió su charla con T para silbar y conseguir que todos prestaran atención─ gracias Shaunie, te debo una─ puso sus manos detrás y adquirió una pose solemne─ S.A.R.N.A. está activa y conectada a la fuente de energía de esta Base, es decir, los hámster; incluso trajimos algunos de nuestros cuyos para generar más electricidad pero temo que la máquina sólo puede traer a un agente a la vez y después de eso debe enfriarse al menos quince días antes de usarla de nuevo─ algunos protestaron─ Dos pensaba que nuestra tecnología estaría tan avanzada como para traer a todos de un tirón, pero temo que se equivocó, ni siquiera el suministro de la Base Lunar sería capaz de eso─ adivinó el pensamiento de 587.
─¿Y qué harán los demás?─ preguntó Uno─ es decir, es algo injusto para ellos sólo ser espectadores.
─Lo lamento Uno, pero deberán esperar. También creemos que es algo conveniente que aguardemos un tiempo considerable, para saber si realmente funciona y asegurarnos que no se vuelvan locos o tengan algún efecto secundario; no creo que sea agradable revivir de golpe tu infancia, ni siquiera considero que ocurra así, seguramente se sentirán mareados y extraños.
─Entiendo, necesitarán de un periodo de adaptación, tiene lógica─ el niño asintió mientras Mushi aparecía de nuevo con algo detrás de su espalda.
─¿Y cómo sabremos quién será el primero?─ cuestionó Cinco─ una partida de turista, piedra, papel o tijera…
─Nosotros votamos─ aseveró Sonia─ creímos que sería lo más justo y les quitaríamos a ustedes el peso de elegir a qué amigo regresar─ Uno y Cinco se miraron aliviados─ el primer lugar obtuvo tres votos ¿se lo dices Mushi?─ la asiática sacó lo que escondía, que resultó ser un simio arcoíris anaranjado y se lo puso en las manos a su hermana.
─Joey, Lee y Tommy votaron por ti, en mi opinión son unos tontos que no saben las consecuencias de lo que hicieron, pero qué más da, supongo que sería algo que ocurriría tarde o temprano, lo siento─ le dijo la chica algo triste.
─ ¿Por qué lo sientes?─ preguntó Kuki extrañada pero su hermana negó.
─Vamos a ver unos videos que el antiguo Sector V grabó para sus versiones adultas─ retomó 84─ así que tomen asiento y vayan por algo de comer porque la función está por comenzar ¡primera llamada!
Los adolescentes corrieron a la cocina a buscar más bocadillos mientras Tres se quedaba sentada en el suelo frente al televisor apagado, abrazando su simio, por fin esos sueños tendrían sentido, esos recuerdos fragmentados estarían completos; recordaría todo, sería de nuevo la Tres de los relatos de Miguel y Abby. Sonrió para sí, pero también sentía miedo, no sabía el motivo pero presentía que habría cosas no del todo agradables en su pasado.
─ ¿Estas nerviosa Kooks?─ Cuatro se sentó a su lado ofreciéndole un vaso de soda y una bolsa de papas─ yo lo estaría─ ella asintió dando un largo sorbo─ todo estará bien, digo, al final seguiremos estando aquí para ti y ya sabes, ahora entenderás las cosas que Uno y Cinco dicen, tendrás que ser amable conmigo y Dos─ ella rio un poco─ nos explicarás los espacios en blanco que sólo ellos, y ahora tú, entienden.
─Sabré cosas que ustedes no, eso será agradable.
─ ¡Segunda llamada!─ gritó 84 que intentaba poner un orden en los discos que sacaban de la caja que Mushi había desenterrado.
Cinco llegó a sentarse a lado de Kuki y le pasó el brazo por los hombros fraternalmente, intentando tranquilizarla. Rachel y Uno se habían sentado ya en el sillón con más pizza en las manos y hablando de qué tal iba la escuela; Mauricio y 587 se acomodaron junto a ellos hablando de agentes y situaciones de la organización mientras Fanny los miraba muy de cerca, sentada en un sillón aparte donde T y 83 se acomodaron.
─Tercera llamada─ dijo 84 mientras se acercaba al reproductor de películas e insertaba un disco en el que se leía "Todos" con trazos desiguales que Dos reconoció como suyos. Lee, 34 y 43 se acomodaron en el sillón más pequeño mientras le daban play con el control.
En la pantalla aparecieron los brazos regordetes de un chico larguirucho con gorra y anteojos de piloto, intentaba acomodar la cámara mientras un chico rubio y una pelinegra se reían.
─En vez de reírse ayúdenme, esto también lo van a ver ustedes─ refunfuñó─ ¡Tommy ven aquí!─ gritó por fin dándole una patada al improvisado tripie que había encontrado en el ático de la familia One─ sostén aquí.
─¿Y yo por qué?─ escucharon que protestaba el menor de los González─ hay crímenes que El Tommy debe resolver y no estar aquí parado…
─Lo harás cuando terminemos esto, así que grábanos o le diré a mamá quién le metió el dedo al pastel que preparó para la señora Kiut.
─Ya qué, El Tommy te ayudará, tonto hermano mayor.
La toma mostró a los tres chicos, Dos era quizás el más cambiado ya que estaba próximo a los trece años, aún se veía con algunos kilos de más, pero su altura lo compensaba bastante bien, la melena castaña le sobresalía por el gorro que le quedaba chico y su habitual camisa azul ahora iba abierta con una playera blanca debajo, junto a él Kuki no dejaba de saludar con la mano a la cámara, la chica lucía casi idéntica a como Uno la recordaba y a su lado, un indiferente Cuatro estaba cruzando los brazos, su cabello lucía algo más largo y desordenado que antaño, pero fuera de eso, seguía igual.
─Uno─ la voz de Dos se mostraba algo más chillona que de costumbre─ si estás viendo este video es que has vuelto porque si no… pues no podrías verlo ja, ja, ja─ Tres le dio un golpecito para que continuara─ y bueno, si lo estás viendo es porque nos necesitas de algún modo─ comenzó a toser intentando aclararse la garganta, estaba cambiando de voz.
─Apuesto a que en el espacio no son tan rudos como yo─ dijo Cuatro─ seguramente podría enseñarles un par de cosas─ Uno miraba la pantalla con los ojos húmedos, allí estaban los niños con los que había crecido, en una época de su vida que él se había perdido.
─Temo que te fallé Uno─ Dos volvía a hablar─ no logré terminar esto antes de que Cinco se fuera, ahora ella está con los adolescentes─ los niños se miraron entre sí algo tristes y la toma se ladeó mientras escuchaban a Tommy sonarse la nariz─ y seguramente para cuando veas esto, nosotros también, incluso podríamos ser adultos, tener hijos o estar gordos.
─Tú ya eras gordo─ protestó Cuatro.
─No era gordo, estaba llenito de amor que no es lo mismo─ volvió a mirar a la cámara─ Uno, me asusta pensar que quizás no logre cumplir nuestra última promesa─ negó rotundamente─ sin importar cuanto crezca, estoy seguro de que detrás de todas esas hormonas del adolescente cool en el que seguro me convertiré, seguirá el buen número Dos, aquél que te siguió a mil misiones y que ahora ha creado algo por si en algún momento tú y KND necesitan al viejo Sector V─ se quedó pensativo unos momentos y suspiró─ inventé algo llamado S.A.R.N.A. (Súper Artefacto Recuperador de Niños Adolescentes) esta máquina revertirá el efecto del borrado de memoria, pero temo que no funcionará con Cinco─ se disculpó─ el corazón de este invento contiene una copia de nuestros recuerdos, he estado investigando sobre el poder de la mente y esas cosas y encontré la forma de hacer una copia de seguridad, como una computadora. Mañana es mi cumpleaños número 13 y haré un último guardado, Tres y Cuatro lo seguirán haciendo periódicamente hasta el último día de servicio; tomaré medidas para que esto no caiga en malas manos─ miró alrededor algo nervioso─ aún tengo demasiadas cosas que hacer antes de irme y es mejor que me apresure. Espero verte pronto Uno y que me cuentes qué tipo de tecnología hay en el espacio─ sonrió─ seguramente tienen cosas asombrosas, casi hasta tengo ganas de crecer para volver a verte amigo, cambio y fuera─ la cinta terminó.
─Ni te imaginas todo lo que hay en el espacio─ dijo Uno limpiándose las lágrimas por debajo de las gafas─ algún día te llevaré, ya lo verás─ Memo le dedicó una sonrisa, no entendía del todo lo que acababa de ver, pero se sentía melancólico por alguna extraña razón.
─ ¿Por qué nunca reportaste tus avances a la Base Lunar?─ preguntó Fanny─ eso podría considerarse alta traición.
─Y yo que sé, soy un agente incompleto─ se defendió Dos─ quizás para que no cayera en malas manos─ miró de reojo a Mauricio.
─ ¿Estas insinuando que KND haría mal uso de esa información?
─¿Por qué me lo preguntas a mí?─ se defendió─ no entiendes que no me acuerdo de nada.
─Hagamos esas preguntas cuando estén todos─ dijo Nueve mirando con inquietud a Dos─ ahora mismo sólo podemos hacer conjeturas.
─Cada uno de ustedes─ comenzó Tommy─ grabó un video para su yo del futuro, antes de ser llevado a la Base Lunar para ser decomisado, me ordenaron enterrarlos como una cápsula del tiempo después de que Tres cumplió 13.
─Pero alguien dejó un video para ti Kuki─ interrumpió Mushi poniendo el disco en el reproductor, haciendo que todos guardaran de nuevo silencio.
En el televisor apareció entonces Cuatro, algo más alto de lo que Uno podía recordar. Usaba un chaleco naranja con capucha sobre una playera blanca de manga larga, sus característicos jeans con cinturón lleno de estoperoles, acomodó la cámara en lo que posiblemente fuera una mesa y se sentó en el suelo frente a ella, detrás de él tenía una bolsa negra y una pequeña mochila. Su cabello lucía más rebelde que en el video anterior y también más largo, sus rasgos comenzaban a perder el toque infantil. De fondo podía verse el antiguo ring que le había servido de cama tantos años, estaba en su cuarto.
─Hola Kuki─ se rascó la nuca con nerviosismo, su voz comenzaba a tener los primeros cambios de la adolescencia─ ah… bueno yo, seguramente no tienes idea de quién soy─ suspiró─ verás yo… creo que soy tu mejor amigo desde siempre, Wally Torres─ una sonrisa se formó en sus labios pero no llegó a sus ojos, que se mostraban tristes─ mira, hay algo que… algo que he querido decirte desde hace un tiempo, mucho en realidad, ni te imaginas cuanto─ se despeinó nuevamente mientras su pierna se movía nerviosamente y él comenzaba a morderse el labio─ sé que debí hacerlo antes pero… ¡todo esto es una locura!─ apoyó sus manos en el suelo y echó la cabeza hacia atrás con frustración─ soy un estúpido, me merezco que no tengas idea de quién rayos soy. Kooks, tengo que decirte que…
El ruido de unos pasos entrando intempestivamente en la habitación interrumpió el discurso, una melena negra cubrió por unos momentos la pantalla y una risa infantil que todos conocían muy bien se escuchó.
─Te estamos esperando para irnos Güero─ Tres lo tenía abrazado del cuello, estaba medio agachada para que él no tuviera que levantarse y aunque intentaba parecer alegre, sus ojos mostraban la tristeza que intentaba ocultar.
─Claro─ él había cruzado los brazos sobre su pecho y agarraba las muñecas de la chica, no se sentía de ánimos ni siquiera para resistirse a ese abrazo, quizá el último que recibiría de ella en toda su vida─ voy en un minuto ¿sí? Estoy… estoy…
─Oh─ la niña reparó entonces en la cámara─ estás grabando algo para Cuatro del futuro, hola Güero adolescente o adulto─ la chica saludó efusivamente con una mano separándose del niño.
─Sí… hay algunas cosas que quiero decirle… que quizás debería decir ahora mismo, yo… Kuki es que tú…
─Te preparé tus galletas favoritas─ la chica sacó una bolsa de su sudadera─ con muchas chispas y muchos arándanos, si quieres puedes comerlas en el camino o quieras guardarlas para… para después─ la chica apagó por un momento su fingida felicidad─ feliz cumpleaños Wally─ logró balbucear mientras le ofrecía el paquete.
─Gracias Kuki, creo que las empezaré a comer ahora─ el chico sacó una y la mordió dedicándole una sonrisa─ son deliciosas, seguramente son las mejores galletas que probaré en mi vida, ojalá cuando seamos grandes aún recuerdes la receta.
─Dalo por hecho─ le siguió la chica─ la escribiré en todos lados para no olvidarla─ guardaron silencio unos momentos─ les diré que necesitas unos minutos para acabarte de despedir, te esperamos en la nave─ la chica se retiró algo apesadumbrada, todos escucharon la puerta cerrarse mientras Cuatro seguía masticando con desgana.
─Soy un estúpido─ dijo a la cámara antes de comerse de un bocado lo que quedaba de galleta─ mira Kooks, sé que debí decirte esto hace mucho, incluso Dos me lo decía, Cinco también─ sonrió con nostalgia─ pero siempre me dio miedo─ se quedó pensativo unos momentos─ de hecho aún ahora estoy aterrado─ negó lentamente─ aún no soy capaz de decirlo, quien sabe, quizás así es mejor─ comió otra galleta mientras resistía el impulso de ponerse a llorar─ me pregunto si al menos sabes que existo, no sé si aún vamos a la misma escuela o vivimos en el mismo continente. Antes solía pensar que nos llevaríamos bien, porque soy genial ¿quién no querría hablar conmigo?─sacudió la cabeza y sonrió para sí─ sé que odias cuando hablo así, lo lamento, no puedo pelear contra la adolescencia─ se quedó pensativo─ pensaba que sería genial ser grande, hacer lo que yo quisiera, ir a fiestas, a conciertos de rock, hacerme algunas perforaciones y tatuajes, quizás tener una moto pero… pero no está cool si tus mejores amigos no están contigo. Cinco y Dos pasan como si no se conocieran, no recuerdan que son amigos. No parecen ser ninjadolescentes, lo cual agradezco porque no sé si me atrevería a pelear contra ellos, pero he pensado mucho en cómo seremos nosotros y me arrepiento… me arrepiento de nunca haberte dicho que tú eres…
La puerta se abrió de pronto y 86 entró empuñando una bazuca lanza cojines con número 51 y 48 cuidándole las espaldas y apuntando con un arma corta hecha con una botella de soda.
─¡Sube a la nave ahora!─ le gritó.
─Estoy haciendo algo importante─ contestó malhumorado─ iré en cinco minutos.
─Ya no hay tiempo Wallabee Torres, tu tiempo en KND está contado, ahora sube a la maldita nave o tendré que ponerme violenta.
─Necesito cinco minutos─ contestó intentando guardar la calma.
─¿¡Acaso crees que nací ayer!? No eres el primero que quiere escapar.
─¡No quiero escapar! Sólo te estoy pidiendo cinco malditos minutos─ le dijo perdiendo el control.
─No estás en posición de pedir nada, ve a la nave ahora o…
─¿Ya te enseñé mi nuevo simio arcoíris conmemorativo? Trae sus propias palomitas─ intervino Kuki que apareció de pronto, intentando ganar tiempo─ mami me lo regaló hace unos días.
─¿Trae la mantequilla especial llena de amor de los simios arcoíris?─ preguntó la pelirroja mientras la asiática asentía─ ok Cuatro, tienes cinco minutos, ustedes vuelvan a la nave, nos vemos allá─ todos salieron de la habitación del chico que intentaba respirar y serenarse.
─Sabes qué Tres, me rindo. No tiene caso decirte algo ahora, no sabes quién soy y si lo hubiera dicho antes esto sería aún más difícil de asimilar─ suspiró y puso una mirada triste─ hoy cumplo 13 años, el equipo de destitución vino por mí para llevarme a la Base lunar y borrarme todos los recuerdos sobre Uno, Dos, Cinco y de ti─ suspiró─ espero no convertirme en alguien demasiado desagradable, ojalá me regresen mis memorias si es que llega el momento y que no sea demasiado tarde para decírtelo─ miró su cuarto con tristeza, despidiéndose─ Mi padre no deja de decir que me estoy haciendo mayor, que cuando madure podré hacer y entender muchas cosas como conducir, quedarme despierto hasta tarde, tener novia y… si te soy honesto sólo quisiera tener el valor de decirte esto sin sentirme un completo idiota, no importa si ya tenemos 100 años, voy a decírtelo Kuki, no importa cuánto tarde solo… ¿espérame sí?. Adiós Kuki─ negó con la cabeza─ nos vemos Tres─ la cinta terminó.
Kuki estaba llorando a mares mientras abrazaba su simio y Cinco trataba de tranquilizarla con ayuda de Rachel y Uno. Al menos la chica ahora se explicaba de dónde venía ese apodo, él le decía así pero ¿qué intentaba decirle? ¿Por qué sentía que el corazón le quemaba?
─ ¿Estás llorando?─ le preguntó Dos a Cuatro que ocultaba el rostro mientras fingía que se ataba una agujeta.
─No, me entró una basura en el ojo─ el chico se sentía desolado, no entendía del todo qué pasaba pero un dolor en el pecho aunado a una desesperación se habían abierto paso en él ¿qué era lo que quería decirle? ¿Por qué lucía tan consternado?
─Voy a matar al tarado de tu hermano─ le susurró Mushi a Joey.
─No si yo lo mato primero─ aseveró el chico jalándose el cabello.
─¿Qué esperaba, una señal? Tuvo años y miles de oportunidades para decirlo y esperó hasta el último minuto para ser honesto, no lo comprendo─ la niña infló las mejillas y se cruzó de brazos; Joey la miró de reojo y suspiró, él también estaba enojado con Wally, pero ahora lo comprendía más que nunca.
Sonia cambió la cinta y esta vez fue Kuki quien apareció a cuadro. Su colección de peluches se veía detrás, lo que indicaba que estaba en su habitación, sentada sobre una alfombra de simios arcoíris. Su cabello lucía desordenado y tenía ojeras y los ojos algo hinchados, probablemente de tanto llorar; nadie la culpaba. Usaba una blusa verde de manga corta y unos jeans, se notaban algunas vendas en los brazos y unos arañazos en el rostro. Abrazaba compulsivamente un peluche de simio arcoíris con sudadera naranja.
─Hola Kuki del futuro, si estás viendo esto es porque Uno ha vuelto─ sonrió con nostalgia─ cuantas aventuras debe tener para contarnos, espero que a todos─ suspiró─ hoy cumplimos 13 años y estoy algo asustada ¿sabes? A partir de ahora toda mi vida será diferente, ya no tengo amigos─ algunas lágrimas cayeron por sus mejillas─ todos se han ido, mamá solía decir que los años de adolescencia eran los mejores porque salías con tus amigas, pero mi mejor amiga no tiene idea de quién soy, ahora mismo tú ni siquiera sabes de quién hablo. He visto a Abby, sé muy bien que no debemos interferir pero a veces me gusta mirar─ se encogió de hombros─ es muy popular, era de esperarse, siempre fue muy cool y buena onda, ojalá que al menos seamos compañeras de grupo o algo así. Memo sigue siendo igual de inteligente, no le costó adaptarse con los del club de robótica y frikis─ rio un poco─ casi todos pertenecieron a KND pero no lo recuerdan y Wally… él…─ negó con la cabeza─ los extraños a todos, a veces volteo al cielo y hablo con Uno, imaginando que allá donde está puede oírme. Es muy divertido estar con Sonia, Lee, Joey, Mushi y Tommy, he intentado ser una buena líder con todo y lo distraída que soy─ sonrió─ ahora que sus vidas dependen de mi me doy cuenta de lo todo lo que Uno y Cinco hicieron por nosotros─ volvió a abrazar su simio─ creo que estos niños son geniales y que 84 cuidará al equipo a partir de ahora, no tengo duda en que lo logrará. Solo estuve a cargo unos meses pero hice lo mejor que pude, sin duda Abby y Migue estarían orgullosos, al fin pude liderar muchas misiones─ comenzó a reír y tan rápido como inició, el llanto volvió a aparecer─ estoy cansada, sólo quiero irme a dormir y olvidar cosas tristes, olvidarme de que mis mejores amigos no saben quién soy, dejar de pensar en "eso"─ su llanto se hizo más intenso─ no quiero que mal entiendas, siempre estaré aquí para Los Chicos del Barrio, no importa la edad que tenga o lo difícil de la misión, siempre estaré lista para volver si me necesitan─ miró fijamente a la cámara─ ahora mismo me voy sin pelear, obedeciendo las reglas, pero nunca dudes en aceptar de nuevo la carga de nuestro trabajo. Escucha bien esto Kuki del futuro, sé que cuando despertemos va a doler otra vez─ suspiró─ y quizás te cueste entenderlo, pero sabes, me emociona pensar que cuando vuelva a abrir los ojos veré a mis amigos del uno al cinco sin saltar─ sonrió cálidamente y luego se puso seria mirando fijamente al lente de la cámara─ no dudo en que todos estarán allí, yo sé que ninguno traicionaría a la organización, sería una calumnia pensar que alguno de nosotros seríamos capaces de hacer algo en contra de quienes nos dieron tanto.
─Kuki, tenemos que irnos─ escucharon la voz infantil de Mushi llamándola por la puerta.
─Ahora voy 34─ contestó más tranquila─ es hora de irme a descansar─ sonrió─ y pronto despertaremos como una sola, promete que lo primero que haremos será ir por una malteada de vainilla con chispas de chocolate gigante, nos vemos─ se despidió con la mano y la grabación terminó.
Todos los espectadores lloraban en silencio o tenían los ojos rojos por aguantarse las lágrimas. Uno miró los ríos de lágrimas que salían por los ojos de Tres y se preguntó a qué se refería ¿por qué alguien los creería sospechosos de algo? No era la primera vez que su sector era víctima de la difamación pero casi siempre lo tenían como objetivo a él mismo ¿las cosas habrían cambiado tanto como para que ellos se vieran envueltos en calumnias?
─ ¿Por qué Tres lucía herida?─ se atrevió a preguntar Cuatro al ver que nadie hablaba─ ¿acaso fueron los adolescentes?
─Días antes tuvo que detener a tu amiguita─ le dijo Joey huraño─ ¿cómo se llama? Esa por la que me gritaste cuando estaba salvándote la vida─ Cuatro lo miró tratando de recordar.
─Rose─ dijo Mushi con los brazos cruzados─ ella traicionó a KND un par de días antes del cumpleaños número 13 de Kuki, en ese entonces la llamábamos 213 y estaba en el Sector S. No obtuvimos demasiado apoyo y la detuvimos nosotros, que sorpresa, Tres peleó contra ella hasta someterla y llevarla como prisionera a la Base Lunar, mi hermanita resultó lastimada pero le ganó a esa chica que tú invitaste a casa como si no fuera el enemigo─ miró a Wally con rabia contenida─ a la que por cierto mandaron para persuadirte de ser parte de los ninjadolescentes y que de no ser porque soy brillante, hubieras caído redondito en su trampa.
─Claro que no─ protestó Wally─ yo ni siquiera la invité, ella se presentó de pronto. Además cómo iba a saber que era el enemigo.
─Todos son el enemigo─ refunfuñó Joey─ no debes confiar en nadie mayor de 13 años, tú no lo recuerdas pero ellos saben que eres un ex agente, intentarán reclutarte por todos los medios ¿acaso hay que ser un genio para entenderlo?
─¡No me grites o le diré a mamá!
─Es hora de hacerlo─ 84 se había puesto de pie, se acercó a Kuki y le tendió la mano─ acompáñanos por favor─ ella lo miró y asintió, se puso de pie con decisión y lo siguió hacia el elevador aun abrazando al simio, el resto del mini sector cerró la comitiva.
─ ¿Nunca se lo dijiste?─ preguntó Abby cuando los adolescentes y 587 se quedaron solos─ de verdad que eres más idiota de lo que pensaba.
─ ¿Decirle qué?─ preguntó Cuatro confuso y algo harto de que hablaran como si él o Dos pudieran meter las manos al fuego por sus versiones pasadas.
─No puedes esperar que los hombres tomen la iniciativa cuando se trata de sentimientos─ aseveró 86 cruzada de brazos─ no está en su naturaleza de cavernícolas.
─Ahora tengo más preguntas que respuestas─ aseveró Uno pensativo─ ¿por qué Kuki dijo que ninguno nos traicionaría? Es como si quisiera dejarlo claro, como si…
─Yo aún no era líder─ comenzó 587─ pero escuché rumores en mi sector, se decía que Dos era sospechoso de alta traición─ miró al adolescente que se veía confuso─ al final creo que descartaron los cargos porque él fue decomisado hasta los 13 años pero… quizás las sospechas siguieron.
─ ¿Alta traición?─ preguntó Cinco escandalizada─ eso es ridículo ¿quién pensaría eso?─ 587 se encogió de hombros.
─Solo escuché rumores, no sé los motivos o lo que ocurrió─ se giró hacia Mauricio─ ¿ustedes saben algo?─ el moreno negó.
─No estaba en mi jurisdicción antes de los 13 años.
─Yo fui decomisada unos días después de Cuatro─ agregó la pelirroja.
─Otra pregunta a la lista de las que debo hacerle a Chad─ suspiró.
─ ¿Cuándo lo veras?─ preguntó Cinco.
─El viernes─ miró a Rachel quien permanecía callada, como si rehuyera su mirada, se preguntó si sospechaba lo que le diría Chad sobre su hermano, descartó la idea de preguntarle directamente, la consideraba una buena amiga y no deseaba enemistarse con ella por algo del pasado.
Por su parte, Kuki y el pequeño sector V habían entrado a lo que parecía un mini laboratorio médico; 34, 43 y T entraron a un compartimiento con cristales de donde podían observar a la chica, los tres comenzaron a teclear y conectar cosas que la adolescente no podía ver desde donde estaba. Por su parte, 84 la ayudó a sentarse en un sillón reclinable, la esposó a él, por precaución, al tiempo que Sonia le ponía chupones conectados a cables en el pecho, los brazos y las sienes. Una vez que Mushi gritó que podía ver sus signos vitales sin problema, Lee le colocó un viejo casco para novio arreglado para diferentes propósitos, tenía un cable ancho que le conectaba a la máquina que operaba T.
Joey salió del cuarto a lo que parecía un generador de energía mientras Sonia se acercaba a unas tuberías recortadas por las cuales les dio órdenes a los hámster para que aceleraran la marcha. El rubio la volteó a ver, asegurándose que Lee estaba lejos de ella, giró a ver a sus compañeros dentro del cuartito y Mushi levantó un pulgar para decirle que todo estaba listo. Sin dudarlo bajó la palanca y una descarga cayó sobre el cuerpo de Kuki Kiut haciéndola saltar, si no hubiera estado atada seguramente se habría caído. Gritó y se retorció por varios minutos en los que Mushi monitoreaba el estado físico y T esperaba que los datos guardados se acoplaran bien. Miraba un esquema cerebral que se iba rellenando, todo parecía estar resultando bien, pese a los gritos que profería su ex líder.
Por su parte, en la sala de estar todos guardaban silencio algo conmocionados y nerviosos, algunos habían vuelto a la cocina en busca de algo de comer, 587 había sacado su PSP y jugaba mientras Dos intentaba sacarle plática a Wally.
Había pasado más de media hora cuando T apareció por el elevador riendo como loco.
─¡Está viva!¡Viva! ¡Tres ha vuelto a la vida!─ proclamó─ el invento de mi hermano tuvo éxito, jajajajaja─ 83 se abrió camino a empujones.
─Todo salió bien─ agregó la niña con su bata de enfermera─ está muy confusa, pero físicamente no tiene daño, bueno… no mucho, sólo hay que darle tiempo para que procese todo, seguramente tardará algunos días en que se sienta completamente bien. La conciencia de Kuki niña y la adolescente tienen que unirse por completo, Mushi quería llevársela a casa, pero todos los demás opinamos que es mejor que se quede aquí, así estará bajo vigilancia por si hay algún daño colateral─ Cinco y Uno asintieron─ de esta forma podrán actuar si algo se sale de control.
─Aquí tiene su antiguo cuarto─ agregó Cinco al ver que Rachel y Fanny intercambiaban miradas y adivinando que estarían preparando objeciones después de escuchar "daño colateral"─ se ha estado durmiendo allí, puedo quedarme con ella para supervisarla, será como una pijamada─ sonrió tranquilizadoramente al ver que Sonia se notaba preocupada.
─Necesito entrevistarme con ella─ agregó 587 dando un paso al frente─ tanto Nueve como yo tenemos que estar seguros que está bien, que esto funcionó y─ miró al moreno que iba por su cuarta bolsa de chicharrones, los nervios lo mataban.
─Y que puedo aceptarla en Teens Next Door─ Rachel y Fanny lo observaron como si estuviera loco.
─¿No escuchaste?─ le gritó 86─ podría no ser estable, ya creo que fue algo irresponsable aceptar a Uno así como así y ahora Tres─ se cruzó de brazos molesta.
─ Uno puso condiciones para ayudarnos─ agregó 587 algo temeroso de encararse a su hermana─ y yo le prometí cumplirlas si él mostraba resultados, mismos que me ha mostrado. Además estamos hablando de Tres, creo que tanto Nueve como yo tendremos buen juicio antes de tomar una decisión.
─ ¡Tú no conociste los problemas que ocasionaba este sector!─ le gritó la pelirroja─ tú sólo los admiras por sus acciones heroicas pero no sabes lo difíciles e insubordinados que son, como líder no puedes cegarte a sus ideas, siempre quieren hacer su voluntad pasando sobre las reglas.
─¡Suficiente 86!─ le gritó 362 haciendo que Fanny se pusiera firme─ el líder es 587 y le debes un respeto sin importar que sea tu hermano menor, su rango es superior al tuyo.
─P-pero yo solo intento que lo haga lo mejor que pueda─ se excusó algo cohibida al notar que la rubia se había molestado.
─Cada líder lo ha hecho lo mejor que ha podido aunque haya cometido errores que le hayan costado bajas a la organización─ puso las manos en puño─ si él cree que es adecuado aceptarla de vuelta no tienes por qué cuestionar sus decisiones─ 86 apartó la mirada pero no dijo nada más.
─ Tres y Cuatro obtuvieron información valiosa para KND─ continuó 587─ por eso es que se han ganado pertenecer a la fracción adolescente, Nueve y yo lo hemos hablado. Si entran, será con todas las condiciones que eso implica, si defraudan nuestra confianza aparte de enfrentarse a la desmemorización irán a la prisión de los Chicos del Barrio.
─Claro─ susurró Dos─ y yo que inventé esto ni siquiera tengo el derecho de ser el primero.
─No nos tomamos esto a la ligera─ intervino Nueve como si no lo hubiera oído─ pero queremos tener un control, sería más irresponsable que los dejáramos andar solos con todos esos recuerdos.
─¿Podemos verla?─ volvió a preguntar el pelirrojo a 83, ésta asintió y les pidió que la siguieran, Kuki aún estaba muy mareada como para caminar, por eso seguía en observación.
La rubia guio a ambos líderes hacia el elevador dejando a T para ser bombardeado por todas las preguntas, el pobre niño trató de responder lo mejor que podía. Quince minutos después 587 y Nueve volvieron algo más relajados.
─Tres está dentro─ dijo 587─ algo confundida y abrumada pero cuando esté mejor Cinco puede ponerla al día, al igual que ella y Uno trabajaran bajo la tutela de 362.
─Dos, eres un verdadero genio─ Mauricio sacó otra paleta de su bolsillo y se la metió a la boca, no sin antes añadir─ y eso no se lo digo a cualquiera.
─Tampoco es como que me importe demasiado lo que opines tú─ dijo Dos viéndolo con molestia al tiempo que recibía un codazo por parte de Cinco.
─Muestra algo de respeto─ le susurró.
─Sigo creyendo que debería ser ilegal, mi escuadrón se encargaba de que los agentes olvidaran todo al cumplir los 13 años, como debe de ser y no puedo ver con buenos ojos que hayas decidido inventar algo para contrarrestar la máquina de borrado de memoria─ le espetó Fanny.
─Sabemos que no es lo adecuado─ aclaró 587─ y creo que si nadie lo supo antes es porque Dos sabía muy bien que esa máquina era peligrosa y debía ser usada sólo en casos determinados, como este. Ochenta y seis, sabes muy bien que las cosas no están nada bien y necesitamos de todos los ojos y oídos que podamos, hiciste un grandioso trabajo atrapando a los traidores y borrando la memoria de aquellos que cumplían 13 años, incluso lo hiciste con tus amigos y es algo admirable, tú tampoco pusiste objeción cuando llegó tu turno aún sin saber que serías elegida, pero ahora, necesito que confíes en mí. Sé que soy chico y que jamás seré 362 ni 88 pero intento hacer lo mejor que puedo.
─Lo haces bien─ contestó incómoda─ escucha Shaunie sé que soy algo mandona a veces, lo siento, me parezco a papá─ rodó los ojos─ y creo que lo haces bien. Y pues ya, de todas formas lo seguirán haciendo esté o no de acuerdo, sólo espero que tus inventos no le causen más problemas a mi hermano─ miró a Dos de arriba abajo.
El ruido del ascensor terminó la discusión, por él aparecieron 83 y 84, detrás Kuki con rostro cansado y al final 43 y 34, quienes no dejaban de mirarla de soslayo, temerosos de que tuviera alguna clase de reacción adversa. Todos en la sala la miraron, esperando que hiciera algún comentario.
Kuki seguía abrazando a su simio naranja y veía todo con confusión y miedo, caminaba algo encorvada y desorientada hasta que su vista se posó en Miguel, quien movió lentamente la mano en gesto de saludo, la chica se paró en seco y su vista se iluminó, mostrando algo de vida.
─¡Uno, volviste!─ la chica soltó el peluche y echó a correr con los brazos abiertos y lágrimas en los ojos, se colgó del cuello del inglés de un salto mientras lloraba y reía─ en serio volviste, siempre supe que lo harías, que jamás nos olvidarías. Hay tantas cosas que debo mostrarte, tantos planes, tengo nuevos simios arcoíris.
─Esta es la clase de recibimiento que esperaba─ contestó el chico radiante─ ya tendremos tiempo de ponernos al día.
─Esto es asombroso, es como si fuera Navidad─ se giró y vio a Abby que le guiñó un ojo.
─ ¡Cinco! Tú también estas aquí─ soltó a Uno y abrazó a Abby quien la estrechó feliz─ mírate, estás tan bonita y alta.
─Tú también eres muy bonita─ contestó Abby algo apenada─ tienes a muchos chicos loquitos por ti─ Tres rio como solía hacerlo mientras se llevaba las manos a la boca, intentando ocultarlo.
─¿Y para mí no hay abrazo?─ Dos se paró frente a ella.
─¡Dos! Estás tan alto y delgado─ el chico la alzó en brazos mientras la abrazaba, no entendía del todo por qué pero muy dentro de él se sentía extremadamente feliz, no sólo porque su invento hubiera funcionado sino porque en algún momento todos volverían a recordar todo, serían un equipo otra vez gracias a él.
─Yo aún no te recuerdo─ le dijo─ pero ahora tú podrás contarme muchas cosas y explicarme todo lo que no entiendo─ la volvió a poner en el suelo, ella se giró a ver a los demás y entonces su vista se fijó en alguien más.
─ ¿Qué tanto me ves?─ preguntó Wally algo enojado por no haber sido parte de ese emotivo reencuentro.
─T-tú eres─ tartamudeo la niña sintiéndose muy mareada, sus manos se habían vuelto puños─ ¡un maldito traidor!─ gritó al tiempo que le soltaba una bofetada que dejó a todos con la boca abierta.
─¡¿Cuál es tu maldito problema?!─ le gritó el chico con la mano en la mejilla.
─¡Tú eres el maldito problema!─ gritó llorando─ ¡Eres un mentiroso!─ buscó cerca algo para lanzarle y sólo vio su peluche, lo tomó del suelo y se lo arrojó con toda la fuerza e ira de la que fue capaz; el chico trastabilló─ ¡Tonto!─ gritó antes de salir corriendo por las escaleras con rumbo a su habitación.
─¡No puedes golpearme y solo irte así como así!─ el chico había dado un par de pasos con intención de seguirla pero Joey y Mushi se le pusieron delante.
─No la molestes─ susurró Joey─ ya hiciste bastante.
─¿Qué le hiciste Cuatro?─ preguntó Uno sorprendido de ver a su amiga actuar así.
─Nada─ respondió a la defensiva.
─Ni siquiera con Evan se ha portado así─ opinó Dos.
─¡Pero no le hice nada!─ protestó el chico con algo muy parecido al miedo y angustia en su interior─ lo juro o no sé, no lo recuerdo ¿saben?
─Allí está mi punto, los hombres siempre arruinan todo─ se quejó Fanny.
─Voy a ver cómo está mi hermana─ Mushi había recogido el peluche.
─Voy yo─ se ofreció Abby─ creo que necesita a una amiga, tomó el simio de las manos de la niña y corrió por donde unos momentos antes se había ido Tres.
─Esto es más del terreno adolescente─ le dijo Joey─ nosotros no fuimos de ayuda en ese entonces, quizás ella tenga más suerte─ 34 asintió.
─Creo que deberíamos irnos─ logró decir Mauricio rascándose la nuca con incomodidad─ ya dijimos lo importante ¿no? Creo que estas cosas son internas del Sector.
─Estoy de acuerdo─ aseveró 587─ debo volver a la Base Lunar, ya nos veremos luego, no duden en ponerse en contacto, ya saben cómo.
Los adolescentes se excusaron y se fueron incómodos.
Mientras tanto Kuki había llegado a su habitación y se había lanzado sobre su cama llorando, la cabeza le daba vueltas, el pecho le dolía y sentía como si no pudiera respirar. Estaba de vuelta y con ella los recuerdos que empezaban a caer sin piedad, se sentía en una espiral sin salida ¿no se lo había advertido Mushi? Unos pasos la sobresaltaron y buscó qué lanzar si es que ese sujeto la había seguido ¿qué no podía dejarla en paz? Pero sólo era Abby.
─¿Puedo pasar?─ le dijo en el umbral, ella asintió. La morena se acercó lentamente y se sentó con ella.
─¿Qué ocurrió?─ la chica negó lentamente con la cabeza al tiempo que se acostaba en las piernas de su amiga y se hacía ovillo.
─No quiero hablar de eso, aún no─ Cinco asintió y comenzó a acariciarle la cabeza.
─Entonces no hablemos de nada si no quieres, sólo intenta tranquilizarte.
─¿Crees que soy peligrosa?
─ Lo pensaba desde que éramos niñas─ la japonesa rio un poco y siguió llorando en silencio, ninguna volvió a decir nada por un rato.
Kuki Kiut se reportó enferma en la escuela tres días seguidos, la receta expedida por el Doctor Olivera mencionaba que tenía un caso de migraña y necesitaba descansar; curiosamente la propia Abigail Olivera estuvo ausente en clases debido a un resfriado. Esta fue la versión que las autoridades escolares supieron; sin embargo, el Sector V sabía la verdad. Tres había necesitado de tiempo para adaptarse y Cinco se había negado a dejarla sola por lo que había tomado algunas recetas de su padre y las había firmado para justificar sus ausencias.
Ese viernes, la chica había regresado a la escuela con la mente más despejada, ambas consciencias se habían compenetrado bastante bien y reconocía eventos del pasado y presente. Tomó el autobús con Abby, quien la miraba de soslayo, estaba algo taciturna pero parecía emocionada de volver a la vida escolar, la morena se relajó, su padre decía que lo mejor después de un evento traumático era volver a la cotidianidad y nada podía ser más cotidiano que regresar a la escuela, con todos los chismes que eso traía consigo.
A la hora del receso Wally estaba sentado solo en el patio a la hora de receso, daba sorbos a una soda de forma distraída mientras veía sin mirar a los grupos de adolescentes que habían decidido salir a tomar el aire, el ruido de alguien sentándose a su lado lo hizo regresar a la realidad y volverse para ver quién osaba interrumpirlo en sus cavilaciones.
─¿Me estas evitando?─ Memo lo miraba por sobre el hot dog que tenía a medio comer y se fingió ofendido.
─¿Eh?─ lo miró confundido─ no, no, yo solo…creí que sería mejor si no me presentaba en la mesa, sabes que las cosas han estado algo incómodas desde el lunes.
─¿Por Kuki? Que considerado eres Güero─ le molestó─ pero ella ni siquiera se sentó con nosotros hoy, estuvo en la mesa de unas chicas del karate y Abby se fue con los del equipo de baloncesto─ en ese momento llegó Miguel con una orden de papas y unas galletas que le ofreció al australiano─ sin ellas en la mesa Migue y yo parecemos perdedores sentados juntos, por eso vinimos a buscarte, contigo aquí al menos nos vemos rudos─ Wally sonrió un poco.
─¿Con ustedes si habla?─ preguntó después de un rato mientras comía galletas.
─Lo normal─ respondió el castaño─ la Casa del Árbol es muy grande y he estado concentrado en mis cosas, no la he visto mucho─ se encogió de hombros y le quitó importancia.
─Me ha preguntado algunas cosas del espacio─ contestó Uno al ver que su amigo australiano lo observaba─ y hemos hablado de un par de cosas del pasado, quería asegurarse que todo fue tal y como lo recuerda.
─¿Y qué rayos le hice?─ preguntó el chico atragantándose con la última galleta─ ni siquiera se ha disculpado por el golpe.
─No lo sé Wally, eso pasó cuando yo no estaba.
─Pero tú lo sabes todo, seguramente tienes una idea o…
─Ojalá fuera así─ contestó su líder─ no sé Wally, eras algo idiota de niños, decías y hacías cosas que la molestaban siempre, pero jamás le duró tantos días─ se encogió de hombros─ lo siento si no soy de ayuda, estoy pensando en lo que le preguntaré a Chad esta noche.
─Podrías preguntarle si sabe por qué Kuki se volvió loca.
─Lo agregaré a mi lista de preguntas si es que eso te hace sentir mejor─ los tres chicos rieron.
─Ya en serio─ comenzó Dos─ ¿por qué no le preguntas tú mismo?
─Porque se la pasa evitándome─ contestó con hastío.
─¿Y Abby?
─Se lo he preguntado tantas veces que ya amenazó con golpearme ella también si no la dejo en paz─ rodó los ojos─ ¿cómo se supone que sepa qué hice si nadie me da una pista? Es obvio que no lo recuerdo.
─Intenta pensar─ Memo quería ser de ayuda─ quizás olvidaste su cumpleaños, las chicas son muy susceptibles con eso, mi abuela nos golpea con el bastón si no lo recordamos─ negó con la cabeza─ también puede ser que esté en esos días sensibles o acaso ¿te sorprendió espiándola en los vestidores?
─¿¡Qué clase de pervertido crees que soy!?─ le dijo intentando no gritar─ jamás haría algo así ni ahora ni antes y eso te lo puedo asegurar sin tener memorias.
─Pues sea lo que sea está causando un verdadero conflicto, parece ser que te importa mucho qué piensa ella de ti─ Uno lo miró con ojo crítico, ciertamente hasta él tenía curiosidad sobre lo ocurrido pero Abby no le había querido decir nada.
─N-no es que me importe─ contestó inmediatamente─ pero es molesto, además me golpeó, al menos quisiera saber por qué─ se levantó y dio unos pasos con los brazos cruzados─ Miguel─ el chico lo miró─ ¿qué estuve a punto de decir en esa cinta?
─¿Y cómo voy a saberlo?─ se defendió─ ya te dije que yo no estaba aquí.
─Pero eras mi amigo, me conocías y… seguramente tienes una idea de qué intentaba decir─ el inglés vio el cansancio en la mirada del chico, de verdad estaba sufriendo─ por más que intento recordar u obtener alguna pista… sólo me frustro. Sé que no soy la persona más inteligente del planeta─ Memo y Uno le dieron la razón─ pero me di cuenta que tú y Abby saben algo, al menos una pista por la forma en que me miran, dime ¿qué era tan importante como para dejarle una cinta a ella?─ Uno no sabía qué decir, se daba una idea sobre lo que el chico iba declarar en esa cinta, incluso se sintió incómodo al pensar que todos iban a verlo, pero eso no lo acercaba a la razón del enojo de la asiática.
─No tiene caso si te lo digo─ dijo al fin─ ¿de qué serviría? Sigues siendo el mismo y eso no es del todo bueno, ya te lo dije, eras un idiota. En el fondo, con o sin memoria, estoy seguro que tienes una idea, pero eres muy cobarde para aceptarlo.
─¿A quién le llamas cobarde?─ le dijo retador.
─Si no lo eres entonces dime ¿qué sientes por Kuki?
─¿Y esa pregunta a qué viene?
─Allí tienes tu respuesta. No voy a ayudarte a que la lastimes, Kuki es una persona muy importante para mí y siempre lo ha sido, aunque seas mi amigo, si puedo evitarle más pena, no importa si te molestas conmigo.
─También es mi amiga─ contestó parándose frente al inglés que se había levantado dispuesto a irse─ aunque sea una tonta.
─De acuerdo─ contestó el chico cansado─ entonces te debe dar igual si a ti te evita y ahora habla con Evan─ le señaló la puerta de la cafetería donde la pareja estaba hablando.
─Voy a romperle la cara a ese idiota ahora mismo─ dijo el chico haciendo ademán de caminar hacia ellos.
─No sé Wally─ Dos lo sostuvo del brazo no sin cierto esfuerzo pese a ser mucho más alto─ creo que ella puede defenderse solita, mira─ la japonesa negó con la cabeza y apartó a Evan de un empujón, intercambiaron algunas palabras más y ella entró, molesta. Unos segundos después la campana que daba fin al receso sonó.
Al finalizar las clases Uno y Dos esperaban a Abby en uno de los pasillos, como habían acordado. Necesitaban una junta urgente si querían que el equipo siguiera junto. Al cabo de unos minutos la morena apareció con Kendra, quien parecía estarle resumiendo un chisme.
─Hola chicos─ les sonrió Kendra─ Migue, Memo.
─Hola.
─Que hay─ articuló el castaño.
─Los dejo con Abby, debo ir a trabajar─ se despidió apresuradamente y echó a correr.
─¿Y qué es eso tan importante que no podemos tratar en ya saben dónde?─ se cruzó de brazos y se recargó en una pared, parecía de buen humor. Y entonces todos vieron a Evan salir a toda prisa de la enfermería con la nariz hinchada y con gasas, uno de sus ojos estaba casi cerrado debido a la hinchazón y su playera tenía rastros de sangre─ ¿Todo bien Evan?─ articuló la morena, pero el adolescente no respondió y dio vuelta en el pasillo.
─Que mal semblante─ articuló Dos.
─ ¿Qué le habrá ocurrido?─ murmuró Abby─ él es el líder, nadie se metería con él.
─Seguramente fue Wally─ Dos recordó de pronto su reacción en el almuerzo─ vio que Evan estaba platicando con su "amiga"─ hizo comillas con las manos─ y seguramente decidió tener una conversación de pocas palabras y muchos puños.
─Nunca va a cambiar─ aseguró Uno─ ese chico actúa y luego piensa, pero supongo que no sería él si no hiciera eso.
─Al menos va a dejar de sentirse tan galán por un tiempo─ dijo Abby.
─Y más con ese perfil griego que le dejaron─ continuó Dos
─¿De qué se ríen?
─De Evan─ contestó Dos sin girarse a ver quién le hablaba─ ¿viste cómo lo dejó Wally?
─Sí, me lo topé cuando salía del salón de castigos pero temo matar sus ilusiones, yo no le hice nada, ni siquiera lo había visto desde el descanso─ los tres se giraron a ver quién hablaba y se sorprendieron al toparse con un despreocupado Wally─ ¿por qué me ven así? No todos los heridos de esta escuela son mi culpa.
─No inventes G-güero─ tartamudeó Uno─ tú dijiste que ibas a romperle la cara.
─Sí─ admitió─ pero ya deberían saber que no hago todo lo que digo─ se encogió de hombros─ como ya dije, voy saliendo del salón de castigos, el profesor de Biología me mandó hace dos horas porque le puse una cubeta de agua sobre la puerta─ rodó los ojos─ qué delicado.
─Pero entonces─ la morena se mordió el labio con nerviosismo─ ¿quién atacaría de esa forma a su líder?
─No tengo idea─ aseveró Wally─ pero quiero conocerlo e intercambiar algunos consejos sobre puñetazos, que trabajo tan limpio hizo con su nariz─ en ese momento la puerta del final del pasillo, que daba a la dirección se abrió de par en par, dos hombres salieron aun hablando entre ellos de cosas adultas; el mayor, con un traje gris y patillas pobladas era el director Odair y el segundo con traje negro era…
─¿No es el señor Kiut?─ susurró Uno preocupado─ ¿habrá Kuki tenido algún ataque? Piensen ¿quién la vio por última vez hoy?
─No desde el receso─ se excusó Dos─ hoy no tengo ninguna clase con ella─ miró a Wally este también negó.
─Ustedes dijeron que ya estaba bien para venir a la escuela─ dijo el australiano visiblemente preocupado─ quizás no debimos dejarla sola tan pronto.
─Cielos─ susurró Abby deteniéndose de Memo pues había sentido un mareo tras atar cabos, no podía creérselo─ ella fue─ logró balbucear al tiempo que todos la miraban esperando que les diera más información para saber de qué hablaba.
Detrás de los adultos, que ya casi llegaban hasta donde se encontraban los tres, iba Kuki algo cabizbaja, levantó la cabeza al notar su presencia y se paró en seco.
─¿Te encuentras bien Kuki?─ susurró Uno al ver que se quedaba rezagada del par de adultos; ella asintió.
─¿Tu le rompiste la cara a Evan?─ preguntó el mayor de los González al tiempo que Abby le daba un codazo por su falta de tacto.
─Supongo que sí─ dijo quedamente─ no recuerdo muy bien qué pasó, todo se puso negro y fue como si algo se desconectara, creo que la maldad me invadió. Recuerdo que empecé a sentir mucho calor, como si el fuego me consumiera─ se encogió de hombros─ lo siguiente que tuvo lógica para mí fue que el director me suspendió tres días a partir del lunes y me sacó del equipo de karate por tiempo indefinido, creo que me perderé los intercolegiales─ suspiró con tristeza.
─Eso es tener suerte─ repuso Wally─ este director siempre quiere arreglar todo con trabajos extras, casi nunca suspende, es muy difícil lograrlo, creo que yo sólo lo he logrado tres veces─ contaba con sus dedos e intentaba recordar. Ella lo miró y asintió antes de desviar la mirada.
─Espero que estés arrepentida jovencita─ el señor Kiut había regresado al echar en falta a su hija.
─Hola señor papá de Kuki─ saludaron los chicos a coro.
─Ah hola chicos, qué hay Memo ¿perdiste peso?
─Sólo di el estirón─ se encogió de hombros.
─Tu madre canceló una reunión de empresarios para llegar a casa lo antes posible─ miró a Kuki severamente─ espero que entiendas las consecuencias de tus actos jovencita, estás en serios problemas─ la chica solo miraba al suelo─ despídete de tus amigos y vamos por tus cosas─ ella hizo un movimiento rápido con la mano y bajó la cabeza antes de seguir a su padre en silencio.
─Wow─ exclamó Wally─ qué chica, mira que romperle la nariz a Evan y lograr que la suspendan.
─¿No dijiste que era una tonta hace unas horas?─ le reprochó Dos.
─B-bueno… tiene sus momentos.
─Abby tiene jaqueca─ la morena se llevó las manos a la cabeza─ vámonos de aquí antes de que obtengamos más problemas, le mandaré un mensaje a Mushi para que vaya a casa rápido y la mantenga vigilada, al parecer aún es inestable.
FIN DE LA TRANSMISIÓN
