Hola! Quería tener este capítulo para navidad o año nuevo, pero no lo conseguí. Este es un capítulo extra largo como disculpa por tardarme tanto en actualizar, mi padre falleció y no me sentía muy bien, aún así que sigo.
Gracias y un feliz año nuevo, que les traiga mucha salud que es lo que todos necesitamos en estos tiempos, un abrazo.


C.H.I.S.M.E

Compañeros

Heroicos

Investigan a fondo

Sobre incidente

Merecedor de atención

Efectiva


−No puede ser−le dijo ella sorprendida para después rodar los ojos mientras las dos entraban a la cafetería y se dirigían a la mesa donde ya los esperaban Uno y Dos con Kendra.

− Rose fue liberada y está en la escuela− les dijo Cinco a los demás apenas se aseguró nadie estaba escuchando, todos se miraron sin saber muy bien cómo reaccionar.

−Allí viene, con Wally− les dijo Kendra, quien había decidido sentarse con ellos, al ver acercarse al rubio con una charola repleta de los encargos de comida de sus amigos y Rose hablando con él mientras asentía sin mucho interés− disimulen.

−Sus platillos están servidos− bromeó el rubio pasando a todos los pedidos− Abby siempre pide pizza los lunes− le dijo a la morena dándole el plato− había pasta con atún y verduras, el favorito de Kuki− le pasó el plato a la asiática, quien agradeció intentando no hacer contacto visual ya que seguía asimilando la noticia− emparedado de salami para Miguel, hamburguesa con papas para Memo y ensalada de pollo para Kendra.

−Se ve que ahora todos son muy amigos, las cosas han cambiado desde el semestre pasado− les dijo Rose sonriendo, aunque esta mueca no llegó a sus ojos azules, los cuales parecían juzgarlos a cada uno− escuché que ahora eres una porrista Kuki− la aludida la miró a la mitad de un bocado y asintió− ¿Quién lo diría no? Quizás Jena te juzgó muy pronto, si no te importa, ahora que volví me gustaría que hicieras de nuevo la prueba, sólo para asegurarme que tengas el talento para ser una de nosotros… claro, cuando tu hombro sane ¿Cómo ocurrió? − la asiática la miró a los ojos y respondió muy lentamente.

−Me caí de un árbol− intentó mantenerse serena, cada vez que la veía le venían de golpe una serie de recuerdos en los que no había pensado con detenimiento.

−Sí que eres torpe, una señorita no debería estar haciendo nada en un árbol ¿No crees Wally?

−Es libre de subirse a donde quiera− contestó el rubio que ya se había sentado a comer sus hot dogs con tocino y era ajeno a las miradas de incomodidad que todos tenían.

−Jena me dijo que los vio anoche en el hospital− reiteró la rubia− que estaban juntos porque ahora… al parecer en mi ausencia pasaron demasiadas cosas y ustedes… ustedes están saliendo− ninguno de los dos contestó, solo se miraron incómodos− Hoy en la noche planeaba dar una pequeña reunión por mi regreso, invité a Wally y… como ahora eres su nov… su cita− se corrigió− me parece importante invitarte también, él dijo que vendría siempre y cuando hubiera comida…

−No gracias− le dijo Kuki tajante− entenderás que debo guardar reposo− contestó Kuki mirando fríamente a Cuatro− pero seguramente mi novio Wally− hizo especial énfasis en la penúltima palabra − se divertirá por ambos.

−Eso tenlo por seguro querida− contestó Rose viéndola fijamente y sin poder ocultar la sonrisa− yo me encargaré personalmente de que lo pase genial, que no note tu ausencia− la miró enigmáticamente− bueno, te veo en la noche Wally, ya tienes mi dirección− sonrió una última vez antes de darles la espalda.

−¿¡Qué!?− dijo Wally al notar que todos lo miraban fijamente− se supone que es de los malos ¿No? Deberíamos infiltrarnos…

−No irás− le dijo Kuki cortante− es una trampa más que obvia.

−Estoy de acuerdo− sentenció Kendra− no les hace bien que los vean separados si se supone que son pareja, tenemos que tener mucho cuidado ahora que ella está de nuevo aquí, ella no es tonta, casi acaba con KND, si no hubiera sido por Kuki quizás no estaríamos aquí.

−Las parejas no están todo el tiempo juntas− dijo el australiano incómodo al recordar la pelea de esa mañana.

−Ah, pero ustedes están abusando del espacio personal, ir a una fiesta de Rose solo es una muestra muy clara de problemas en el paraíso, de por sí su relación es algo…extraña y propensa a las habladurías…−empezó Kendra− de verdad tenemos qué hablar sobre eso, han sido demasiado descuidados y no podemos darnos el lujo de levantar sospechas.

−Como si no fuera ya muy sospechoso que te sentaras con nosotros a comer− susurró Abby limpiándose el kétchup de la comisura de los labios.

−Lo ves− le dijo Kuki a Wally− además Rose me odia, solo hace esto para molestarme, aunque bueno, en realidad no sabe que me molesta…

−No todo gira a tu alrededor ¿Sabías? − respondió Wally irritado al recordar que esa mañana quería cortarlo y ahora le prohibía hacer cosas− y tampoco eres quien para prohibirme hacer nada cuando hace unas horas dijiste que era mejor terminar con esta mentira− Kuki dejó su tenedor y lo miró fijamente sin atreverse a decir nada, sentía como si en su interior estuviera ocurriendo un incendio que amenazaba con salir y quemar todo a su paso.

−¿Pelea de pareja?− le susurró Dos a Uno, el asintió.

−Y versión adolescente− confirmó Abby.

−Entonces haz lo que quieras Wally, cae en su tonta trampa, no serías el primero ¿Crees que Mushi no me dijo lo que casi pasa cuando llegué a tu casa aquella noche que la apresaron? Eres tan tonto, mira que caer ante unos ojos azules, pero como quieras, tienes razón no soy quien para prohibirte nada− la asiática se puso de pie y se marchó ante la mirada de varios curiosos.

−Buen trabajo− dijo Kendra y siguió comiendo− sí que harán un buen chisme con su supuesta ruptura ¿Acaso no saben vivir sin drama a su alrededor? − Wally refunfuñó y le lanzó una mirada encolerizada que a la morena no le afectó en lo más mínimo, ese sector era demasiado emocional para su gusto. −¿De verdad serás tan tonto como para cortar con ella? Digo, este trato es lo más que han avanzado ustedes dos.

−No es mi decisión− le dijo a la defensiva− además que más da, habiendo tantas chicas que quieren salir conmigo tampoco es como que Kuki sea… olvídenlo, ni siquiera sé por qué les estoy diciendo esto− terminó de devorar su hot dog y también se marchó.

Esa tarde Wally daba vueltas por el parque. No había esperado a que las clases terminaran para buscar aire fresco y pensar mejor las cosas que estaba por hacer. Había entrado a dos películas en el cine, se había pasado por los videojuegos e incluso comido un par de panes al vapor en un restaurante chino que encontró a su paso, pero al final había regresado a esa banca del parque donde solía sentarse cuando las cosas en su vida se complicaban, como en ese momento.

−Es ella la que quiere cortar−se dijo mientras se pasaba los dedos por el rubio cabello en señal de desesperación− yo no lo deseo− jugueteó con su celular entre sus manos y sin más conectó sus audífonos y buscó un archivo que Joey le había pasado hacía meses y en el que podía observarse él mismo durante su cumpleaños número 13 en un video dirigido a la Kuki del futuro, todos lo habían visto, pero sólo a Wally le había consternado. Le gustaba verlo de vez en cuando, aunque claro, no había recordado absolutamente nada acerca del mismo.

Lo miró un par de veces en silencio, intentando recordar qué era tan importante como para haberle dejado un video a la Kuki del futuro. Siempre que lo ponía en su celular, Wally intentaba traer a su memoria cualquier cosa sobre ese día, pero sólo lograba terminar con jaqueca ¿Qué era lo que tanto ansiaba decirle? ¿Sería lo mismo que ahora quería gritarle y simplemente no sabía cómo?

Jamás había tenido que decirle eso a nadie, todas las chicas se morían por salir con él, algunas daban el primer paso y con las demás no tenía que esforzarse demasiado, pero con Kuki todo era diferente. La chica lo frenaba cada vez que lograba armarse de valor para decir algo y eso no hacía más que frustrarlo más y obligarlo a ponerse a la defensiva.

−Siempre dice que hablaremos cuando recuerde− dijo para sí mientras se revolvía de nuevo el cabello− ¿Recordar qué? ¿Y si… y si lo que hice fue tan horrible que incluso yo me odiaré por eso? ¿Con qué cara le diré que… le diré que me gusta más que los nachos con extra queso? − dejó caer la cabeza hacia atrás de la banca y observó el cielo que se pintaba de naranja porque el sol estaba por ocultarse, de pronto recordó la tonta fiesta adolescente a la que le habían invitado, si no se iba llegaría tarde.


Kuki Kiut descansaba en el sofá de la familia Torres con su pantalón gris de franela y una playera holgada color verde que le caía por un hombro, a su lado había un tazón enorme de palomitas y había subido los pies en la mesita de enfrente mientras con la mano que no estaba en el cabestrillo hacía zapping buscando alguna película de terror que la distrajeran del torbellino de ideas que tenía en ese momento, aunque por mucho que había intentado la meditación y todos los refranes que su madre le había enseñado para no perder su centro, el nombre de Rose no dejaba de sonar en su cabeza y los recuerdos relativos a ella no dejaban de brotar como si fueran un manantial.

Los ruidos de alguien llegando la hicieron volver a enfocarse en la interminable lista de canales que tenían contratados los Torres; bajar los pies de la mesa y sentarse como una señorita. Sin embargo, al ver que sólo era Wally que sin decir nada se dejó caer junto a ella, regresó a su antigua posición.

− ¿Dónde está papá? –le dijo llenándose la boca de palomitas del cuenco.

−Llevó la camioneta a revisar y dijo que después iría al supermercado, de allí recogerá a tu madre del aeropuerto y después irían a cenar; dejó dinero para una pizza− contestó ella dejando por fin una película de Chucky, el muñeco diabólico, que recordaba era una de las favoritas de Cuatro cuando eran niños − ¿No deberías estar en casa de Rose? Le dije a tu padre que quizás volverías tarde.

−No yo… yo no… Kendra dijo que no era bueno para nuestra farsa y…−lanzó la cabeza hacia atrás ante la mirada curiosa de Kuki que no estaba acostumbrada a verlo parar en seco sus excusas− no iré, simplemente no quise ir porque… porque sé que tú no querías que fuera− le dijo ocultando el sonrojado rostro debajo de su cabello− odio que me digan qué hacer o que me prohíban cosas pero esto… creo que en serio te molestaría o pondría triste y… no quiero que lo estés por mi culpa, más allá de lo que sea bueno o no para KND− Kuki se quedó callada mirándolo con asombro mientras sentía el rubor subiéndole al rostro, sabía que esas palabras le estaban costando a su amigo.

−M-muy considerado de tu parte− le dijo casi en un susurro− no era mi intención prohibirte nada… tú y yo ya no somos…

−Lo somos− le dijo con menos valor del que sentía cuando se había decidido a sentarse a su lado, pero demasiado decidido a no dar un paso atrás− es decir… de a mentiritas, pero somos… y yo… no hay nadie más con quien quisiera llevar a cabo esa misión y… no quiero terminarla− Kuki lo miraba en silencio, sentía el corazón desbordarse, sabía que el rubio estaba hablando de la farsa que llevaban, pero ella estaba a punto de decirle que "ya no eran novios" refiriéndose, sin querer, a su pasado y él, aunque refiriéndose a otra cosa, le había respondido que lo eran.

−Hay muchas niñas lindas enamoradas de ti− logró balbucear sintiendo unas enormes ganas de llorar sin saber por qué− quizás sea mejor si…

− ¡Pero a mí sólo me gusta una! − le dijo más alto de lo que quería− es decir yo… no estoy interesado en ellas … yo sólo…solo…Kuki tú… ¿A ti te gusta alguien? − le dijo acobardándose de pronto− ¿Por eso quieres dejar la misión? Entendería que…

− ¿A mí? − le dijo la chica con un hilo de voz− ¿Gustar, gustar? − se quedó pensativa− no creo que esa persona sólo me guste… − dijo con timidez.

− ¿Enserio? −le dijo terriblemente dolido y con ganas de irse corriendo de allí− ¿Y a esa persona la conozco? − ella lo miró sin percatarse que se habían ido acercando sin que ninguno lo notara.

−Bueno sí… supongo que sí, aunque… también es un no… −le dijo confusa, era un tema que había estado pensando en las últimas semanas, la diferencia entre Wally y Cuatro.

−Seguro es el chico más afortunado del mundo, por eso quieres cortar, quieres intentar algo con él ¿no? −ella negó.

−Quiero hacerlo porque cada vez es más difícil estar cerca de ti, fingiendo que somos, pero… pero no somos− escucharon que el timbre sonaba, pero ninguno se movió, ambos se quedaron mirando sopesando las palabras que Kuki había pronunciado.

− ¿Te gustaría que no fuera una farsa? − se atrevió a preguntar Wally sintiendo la respiración de la asiática tan cerca. Kuki no respondió, en lugar de eso acortó por fin la distancia que le separaba de Cuatro y lo besó tímidamente, él le respondió con presteza al tiempo que con una mano atraía el rostro de la asiática aún más cerca y le acariciaba el rostro, la última vez se había quedado paralizado, pero había pasado muchas noches en vela imaginándose cómo habría sido todo si hubiera reaccionado a tiempo.

−Vaya, vaya, Cinco pensaba que tendríamos que encerrarlos en un cuarto para que alguno diera el primer paso−los chicos se separaron en el acto y se giraron con una mezcla de terror y vergüenza; detrás de ellos estaba Cinco con cara de satisfacción, Dos conteniendo un gritito de emoción y Uno con mirada de "era cuestión de tiempo".

− ¿Qué h-hacen aq-quí? − tartamudeó Wally mientras sentía el rostro caliente y ganas de meter la cabeza en la tierra− ¿Cómo entraron a mi casa?

−Un truquito que aprendí de 84 en la última misión− Uno le mostró la herramienta− pensamos que Kuki estaría deprimida y venimos a hacerle compañía.

− ¿Deprimida? − preguntó Kuki de forma tímida, sin atreverse a hacer contacto visual con nadie.

−Creímos que el Güero se iría a la fiesta adolescente, sólo por llevarte la contraria y tú… ya sabes− empezó Uno− necesitarías a tus amigos.

−Pues no fui, lo cual es muy obvio− dijo el rubio rodando los ojos− si hubieran tocado la puerta se habrían enterado.

−Claro que tocamos− Dos se estiró para alcanzar el cuenco de palomitas− hasta pensamos que Kuki estaría dormida o hundida en sus lágrimas, por eso decidimos entrar por la fuerza, aunque yo sugerí probar mi rayo encogedor.

−Pero estaban demasiado ocupados para oírnos− les dijo Cinco tomando el cuenco que le pasaba Dos− debieron poner un letrero de no molestar en la puerta− agregó guiñándoles un ojo.

−Cuando estás en tu casa y no abres, es obvio que no quieres que nadie te moleste− refunfuñó irritado mientras veía de reojo a Tres, quien superada la vergüenza inicial ya se encontraba comiendo palomitas con Dos y Cinco.

−También quería preguntarte algo Tres− le dijo Uno más seriamente sentándose en otro sillón− aunque, coincido con Cuatro en que quizás pude haber llamado primero por teléfono y ahorrarnos este bochornoso momento, pensé que él sí se habría ido a la fiesta, me sorprendes Wallabee, no lo aparentas, pero has madurado.

− ¿Cómo que te sorprendo? Si yo soy la madurez andando− todos estallaron en risas.

− ¿Entonces ya se confesaron y otra vez me lo perdí? − cuestionó Dos− parece que siempre llego tarde para todo, esto apesta− tomó el vaso donde Tres tenía soda y se la tomó de un trago antes de sentarse entre sus amigos.

−Nosotros no… ella ... ella tenía una basura en el ojo, es todo−todos rodaron los ojos al escuchar la excusa del rubio.

−Olvida lo que dije sobre madurar− se corrigió Uno mientras Cinco se sentaba a su lado.

−¿Qué querías preguntarme Uno?

−Tu historia con Rose, entiendo que tú la mandaste a prisión, si es así quizás haya venido por ti y el saber qué pasó nos ayudará a protegerte−Kuki asintió.

−Es una historia un poco larga ¿Les parece si pedimos la pizza y hacemos más palomitas? Cuatro no fue a una fiesta por quedarse a acompañarme, creo que lo justo es que tenga la fiesta adolescente que se perdió.

−Pues el besar a una chica ya lo puede tachar de la lista –agregó Cinco causando una sonora risa de Dos y una sonrisa de su líder− si no hubiéramos llegado quien sabe hasta qué base habría avanzado.

−Cierra la boca− le dijo Cuatro con el rostro completamente rojo− ¿Van a querer pizza o no? − les dijo comenzando a marcar desde su celular, todos asintieron.

−De hecho, hoy he estado pensando mucho sobre cómo se dieron las cosas para que yo descubriera la traición de Rose, justo quería pedirles consejo porque… porque creo que no sólo estuve en el momento y lugar adecuados, sino que alguien me puso allí.

Media hora más tarde todos se encontraban comiendo pizza y bebiendo soda en el comedor del rubio mientras esperaban a escuchar la historia de Tres.

−Como dije, la gente lo hace sonar más heroico de lo que en realidad fue, veamos, fue como seis días antes de que yo cumpliera trece años, los niños del Sector V, estaban a mi cargo, 587 había sido llamado a trabajar directamente en la Base Lunar y ya se había corrido la voz que sería el sucesor de número 88; después del asunto con Dos y Harvey, el Sector W fue reubicado al nuestro, excepto 85, quien se quedó a cargo de los nuevos agentes−Dos asintió mientras tomaba otra rebanada− aunque Dos ya había sido absuelto, la verdad es que a ojos de otros sectores no había duda de nuestra culpabilidad− suspiró – Ochenta y ocho nunca fue malo con nosotros pero… ya saben, los rumores dañan nuestra imagen, ya no éramos el Sector que había detenido a Padre o donde había estado Uno, ahora sólo nos veían con recelo y sospecha−suspiró− tampoco es como que nos importara mucho, era divertido dirigir misiones y pasar el rato con mi hermana, Joey, Tommy, Sonia y Lee; aunque admito que mi estado de ánimo no era el mejor.

−¿Y eso por qué?− le cuestionó Cuatro arrepintiéndose casi enseguida al notar la mirada gélida que le lanzaba la chica.

−Por tu culpa, pero no es algo que quiera hablar ahora, sólo digamos que no estaba bien y que quizás eso me llevó a jugarle al kamikaze para detener a Rose, aunque pensándolo mejor, fue lo que me llevó al centro comercial en un principio.


Flash Back

Kuki Kiut se encontraba en su cuarto viendo el techo mientras se sentía miserable, faltaban seis días para su cumpleaños y 24 horas para la fiesta anual de KND, 587 ya había sido filtrado para suceder a 88 cuando éste llegara a la adolescencia, pese al descontento de varios. Él próximo líder simpatizaba y era amigo del resto del Sector V, en algunas ocasiones habían trabajado juntos y, gracias a Dios, no había heredado el carácter explosivo de su hermana; en realidad era bastante tímido y nervioso, parecía que se pondría a llorar en cualquier momento, aunque cuando era necesario, actuaba sin miramientos.

El niño le caía bastante bien a Kuki, sabía que dejarían de meterse con su sector mientras estuviera a cargo, al parecer Uno y Cinco eran como sus súper héroes y defendía al sector a capa y espada.

−Seguro logrará ganarse a todos− se dijo con impaciencia girando sobre su cama, le dolía el estómago de nervios− su hermana estaría orgullosa si lograra recordarlo− algunas lágrimas le escurrieron al recordar a Fanny y los momentos que ella y el Sector V habían pasado juntos, irremediablemente había pensado en Wally y eso la había hecho llorar de nuevo.

Su hermana le había dicho que todo mejoraría, que seguro en un mes estaría mejor y el dolor habría pasado, que cuando ella cortó con el Rey Dunas también se había sentido terriblemente herida, pero tras algunas galletas, un secuestro y el entrenamiento para ser parte de KND se le había olvidado hasta extrañarlo. Kuki sabía que ese no sería su caso, ya había comido cerca de veinte cajas de galletas con helado y sólo se sentía peor, por más que lo intentaba no lograba sacarse de la cabeza el beso de Cuatro con Sarah.

¿Y cómo no pensar en Cuatro cuando veía a Joey a diario? Aunque sus personalidades eran diferentes, físicamente el menor de los Torres era el vivo retrato de su hermano mayor y eso le alegraba y dolía en partes iguales. Había evitado a toda costa la plaza, el parque, los videojuegos, la heladería y hasta la comida rápida para no volver a ver a Wally y, aunque había funcionado, no se sentía ni un poquito mejor.

Sin embargo, su estado de ánimo no interfería con las misiones y sí, lograban distraerla de la traición, pero, en días como aquellos, donde la Base lunar era un caos debido a la fiesta de aniversario, parecía que le hubieran robado toda la felicidad que poseía. Odiaba sentirse de esa forma, ella, quien siempre había sido toda sonrisas y sueños, ahora no dejaba de llorar cuando las luces se apagaban, sentía tantas cosas en su interior y ni siquiera sabía cómo sacarlas ¿Qué se hacía cuando tus mejores amigos no podían recordar que lo eran?

Se obligó a ponerse de pie y pensar en algo qué hacer, su equipo debería estar relajándose en el cuarto de juegos mientras esperaban algún encargo de la Base lunar. Un festejo así siempre representaba trabajo doble para todos los sectores, aparte de cuidar que ningún adulto u adolescente intentara algo extraño, debían estar al servicio de la Base lunar para lo que se ofreciera, para casi todos los sectores eso daba como resultado caos absoluto. Aunque en el Sector V las cosas eran menos ajetreadas que antaño; lo cierto es que la Base lunar había dejado de mandarlos a misiones demasiado importantes a no ser que el Líder les llamara directamente.

Kuki caminó por la Casa del árbol con dolor de cabeza, había dormido muy mal desde hacía semanas, odiaba verse y sentirse así, ojalá tuviera con quién hablar o al menos le explicara por qué se sentía tan perdida dentro de ella misma, con tantas emociones que se manifestaban en lágrimas.

Intentando darle un cambio a su rutina de lugares donde pudiera esconderse para llorar, decidió ir al nivel donde habitaban los hámsteres, si bien estos tenían total libertad de andar por el resto de la casa; entrar a la cocina y servirse lo que quisieran comer, a ella le gustaba arrojarles cereal y ver cómo se amontonaban como si de palomas se tratasen. Sin embargo, cuando estaba de camino para allá, su reloj comunicador sonó anunciándole que tenía una llamada de la Base Lunar, ese artefacto inventado por Dos los había sacado de muchos problemas. Corrió a la sala de computadoras y puso el seguro justo cuando la pantalla se encendía y aparecía número 88, un chico rubio que le sonreía, portaba una corona de papel; una chamarra verde olivo sobre una playera roja con un tigre, parecía que estaba transmitiendo desde su oficina.

−Hola Tres ¿Cómo te va?

−Hola Líder Supremo, estoy bien ¿Y tú cómo estás? − le dijo la chica sonriendo con nostalgia.

−Atrasado con los preparativos de la fiesta, aún nos faltan algunas cosas, pero nos las hemos arreglado ¿Y a ti cómo te va?

−No tan bien, pero es normal, estoy feliz por lo que este Sector logró a mi cargo, sé que no soy ni por asomo tan buena como Uno o Cinco, ni tan útil o inteligente como Dos pero… intenté que estos niños aprendieran todo lo que ellos me enseñaron y espero puedan servir a KND con el mismo entusiasmo que yo lo hice− 88 asintió visiblemente conmovido.

−Te lo agradezco soldado, ojalá más niños pensaran como tú, no es nada fácil lidiar con un Sector que carga tantos problemas como el que tu recibiste, tanto tú como Cuatro supieron llevar la cabeza en alto− ella asintió incómoda de escuchar ese número. −Kuki, esto es incómodo y… sé que no quieres pensar en que tu cumpleaños está próximo, pero… ¿Ya sabes a quién dejarás al mando del Sector? No preguntaría si no fuera importante, es solo que, quisiera tener algunas palabras con él o ella, cuando tú te vayas una era del Sector V habrá terminado y ese niño debe prepararse para rescribir la historia− la asiática afirmó.

−Lo he pensado mucho, 43 y 34 son excelentes en lo que hacen, pero son nuevos e inexpertos, aún no están listos para ser líderes, Tommy debería ser el líder por orden de antigüedad en el Sector, pero a él, igual que a Dos, no le interesa, sé que para él lo más importante es inventar, armar y manejar tanto naves como armamento y no quisiera obligarlo a hacer algo que le quite tiempo para ser feliz− suspiró− eso me deja a 83 y 84 y aunque me gustaría que las chicas siguiéramos comandando a este Sector, creo que lo mejor para todos es que sea Lee quien se quede a cargo. Él tiene experiencia de sobra ya que viene del Sector W, además de que tiene un temple que yo no poseo, estoy segura que es lo mejor para todos− el Líder Supremo sonrió mostrando la abertura entre sus dientes.

−Me parece una sabia elección Tres, estoy muy orgulloso de la Líder en que te has convertido, estoy seguro que todo tu equipo siente lo mismo, incluso los que han cruzado al otro lado− ella asintió melancólica− bueno, debo dejarte, aún tengo cosas qué hacer y seguramente tú igual, nos vemos mañana en la fiesta, allí hablaré con 84 para informarle del procedimiento que se llevará a cabo una vez cruces al otro lado, supongo que estarás al tanto de algunas cuestiones que hablé con Dos en su momento, sobre el armamento y la nave− Kuki asintió− aún no estoy seguro de que sea necesario, en aquel momento pensé que sería adecuado, pero ahora, creo que las cosas se han calmado, en fin, eso lo hablaré con Lee, nos vemos Kuki Kiut− dijo el chico antes de colgar, casi enseguida la chica retomó el plan que tenía de visitar el piso de los hámsteres.

Apenas había dado unos pasos dentro de la habitación cuando se percató de que su hermana estaba allí, probándoles ropa a los motores de electricidad de la Casa.

−Hola Kuki, te levantaste temprano− le dijo la niña− hoy es tu día libre, por lo general no sales de la cama hasta la tarde, luego de sentir lastima por ti misma durante horas.

−Que comentario tan amable− contestó la mayor mientras tomaba una caja de cereal con aros de colores y comenzaba a arrojarlos, su intento de buen humor se había ido por el caño.

−No soy yo la que debería decir esto− empezó Mushi después de un rato de incómodo silencio− pero en serio necesitas salir de esa tristeza, ya no es sano, ni normal y menos por ese idiota.

−Lo sé− logró decir su hermana mientras vaciaba por completo la caja de cereal y tomaba otra, esta vez de esferitas con sabor canela manzana.

−Deberías salir a divertirte, es tu día libre− continuó Mushi sin saber muy bien cómo expresar su preocupación− no me importa que estés por aquí, la Casa es tan grande que no nos topamos seguido, pero deberías salir con tus amigos…

− Ahora son adolescentes. − contestó la adolescente tajante sintiendo de nuevo una ola de sentimientos en su interior.

−Vamos, tienes más amigos− comenzó Mushi− está…está…bueno está… ahhh bueno cualquiera de KND estoy segura que agradecería ir a cualquier lugar contigo −vio el reproche en los ojos de su hermana− de acuerdo, sé que están prohibidos los videojuegos, la plaza, las malteadas, el restaurante chino y la tienda de cómics, pero ¿Y si vas al parque sólo a caminar? − se dio cuenta de su error en cuanto acabó la frase− ok, quizás debamos mudarnos a otro estado.

−Quizás deba mudarme a Japón con abuelita−agregó su hermana sintiéndose peor con esa charla− de todas formas, dará igual en unos días.

−¡No!− exclamó Mushi− mira Kuki sé que te duele, estás triste y todo eso pero tampoco puedes estar triste siempre, te quedan unos días como niña y no es justo que los pases así, es más ¿Y si salimos como hermanas?

−Debes estar disponible por si la Base Lunar te llama− contestó de forma mecánica, no quería arruinarle el día a Mushi, sabía que no era la mejor compañía en ese estado de ánimo.

−Como si en serio nos fueran a llamar− rodó los ojos− la Base Lunar se puede ir al diablo, eres mi hermana y me preocupas más tú− dijo rotundamente− es más todos nos tomaremos el día libre ¿Qué te parece si Sonia, tú y yo tenemos una tarde de chicas? Hace años que no vamos a la plaza.

−No puedo ir a la plaza…

−Claro que puedes, es lo bastante grande para que puedas ir sin topártelo, además iremos nosotras, si lo vemos cerca, cambiaremos de rumbo o usamos el rayo pulverizador de Dos ¿Qué dices? Nosotras seremos tus mejores amigas ahora que Cinco creció− Kuki se tomó su tiempo para pensarlo, en realidad no tenía nada de ganas de salir, bañarse o quitarse el pijama, pero entendía que Mushi estaba preocupada y a su manera, buscaba la forma de animarla, además sabía que tenía razón, ya era suficiente de ser un zombi viviente.

−Supongo que es justo− contestó mientras alimentaba de su mano a varios hámsteres− hace mucho que no pasamos tiempo de hermanas, sería agradable hacerlo ahora que aún podemos.

−Le avisaré a Sonia mientras tú te arreglas− Mushi salió corriendo dejando a Kuki envuelta en un aire de añoranza, sin atreverse a decir que no. Sabía que en pocos días ella olvidaría todo, pero su hermanita se merecía buenos recuerdos con su hermana mayor, antes de que se volviera adolescente; Sonia no se llevaba bien con su hermana mayor, Samantha, por lo que, de alguna forma, también la veía a ella de esa forma.

−Bien− se dijo a sí misma− soy la líder, no les puedo fallar.

Treinta minutos después Kuki, Sonia y Mushi entraban al cuarto de juegos donde Lee jugaba con su yoyo de forma mecánica mientras veía Teen Titans en Cartoon Network; Tommy armaba un modelo a escala de un avión y Joey coloreaba con crayolas un libro de súper héroes.

−Vamos a tener una tarde de chicas, el Sector entero puede tomarse el día libre, pueden ver futbol o las luchas− dijo Mushi indecisa− ya saben, hacer cosas de chicos.

−Ah Mushi− empezó Sonia− a mí me gusta el futbol.

−Y a ti las luchas− le dijo Joey sin moverse de la alfombra donde estaba coloreando.

−Como sea, estaremos fuera, intenten no quemar la Casa del árbol hasta que volvamos−repitió la japonesa.

−La que casi la quema fuiste tú la última vez que intentaste hacer palomitas de Simios Arcoíris− comentó T de forma distraída.

−Diles algo jefa− le apremio Mushi.

−Ah pues… diviértanse, llámenos sólo si es una emergencia.

−Seguro Tres− le dijo 84− de todas formas, no creo que nadie nos necesite por hoy, diviértanse ustedes también, una vez que pase la fiesta comenzaremos con tus festejos de cumpleaños, tenemos preparada una semana de pura diversión ¿Verdad equipo?− todos asintieron

−Traigan hamburguesas cuando regresen− les dijo Joey de forma distraída mientras las chicas salían.

Cuando las chicas llegaron a la plaza, la mayor de las Kiut sintió que algo flotaba de manera anormal en su estómago, era miedo por verlo aparecer en cualquier momento, sabía que a él le daría igual pero ella… bueno ella seguro se iría llorando.

−¿Y qué hacemos primero?− preguntó Mushi radiante sacándola de sus pensamientos melancólicos− podríamos ir a ver ropa que no compraremos, probárnosla y desacomodarla para que las adolescentes que trabajan allí deban volver a acomodarla−sonrió la niña con maldad.

−O ir a la tienda de Los simios arcoíris, quizás haya mercancía nueva− las niñas se miraron radiantes mientras Kuki posaba la mirada en el local de hamburguesas más cercano, Wally solía llevar allí al equipo cuando tenían éxito en una misión ¿Hacía cuanto no ponía un pie dentro?

− ¿Tu qué quieres hacer Kuki? − preguntó Mushi al notar el silencio de su hermana− elige primero, es tu día especial− la chica las miró pensativa.

−Ahm… un helado, quiero un helado− logró decir mientras las niñas se miraban.

−Bueno, nunca venimos por helados a la plaza− comenzó Mushi−supongo que en el McDonald's o el Burger King hay…

−Hay una tienda de helados dentro del centro comercial− dijo Sonia− no tiene mucho tiempo que reabrió, lo sé porque mi hermana no deja de hablar de que un chico guapísimo trabaja allí ¿Se imaginan quién es? − las hermanas Kiut se miraron sin tener la menor idea.

−Es Chad− dijo Sonia− es la locura de las nuevas adolescentes− rodó los ojos− aún no se estipula si es territorio infantil o adolescente ¿Y si vamos a molestar? Seguro habrá mucho traidor por allí.

−Es buena idea, tú conoces a ese tal Chad ¿No? –preguntó Mushi a su hermana− es decir antes de que nos traicionara y todo eso, yo sólo me sé la versión que nos contaron en el Ártico− Kuki asintió− entonces vamos, seguro se pondrá furioso de servirle helado a tres miembros activos de KND.

−Sí, nos conocemos, antes le decíamos 274, el Líder Supremo− logró decir Kuki que no se sentía con mucho ánimo de estar en algún lugar con adolescentes, ya tendría mucho tiempo para hacerlo en unos días; sin embargo, vio que la idea parecía gustarles a las niñas así que accedió− vayamos por ese helado.

Las niñas entraron en el establecimiento y se sentaron en una de las mesas del rincón, los sofás estaban forrados de cuero color amarillo, tomaron la carta que les había ofrecido una robusta adolescente con serios problemas de acné, Chat estaba en la barra y no dejaba de verlas, no sabían decir si con odio, curiosidad o resignación.

−Una malteada de fresa− dijo Mushi.

−Un helado flotante− añadió Sonia.

−Quiero el triple de chocolate con malvaviscos, chispas de chocolate y todo lo que encuentres que pueda matarme de un coma diabético, por favor− la malhumorada chica asintió y se marchó.

Pasado un cuarto de hora las chicas no sólo habían conseguido su helado, sino que también enfadar a varias adolescentes quienes habían puesto cara de pocos amigos al ver a tres miembros de KND, algo hilarante para Sonia y Mushi.

−Es la tercera chica que sale llorando− dijo Sonia mirando por sobre su hombro cómo una chica morena era rechazada por Chat, quien ni siquiera dejaba de hacer helados o limpiar copas para hacerlo, se limitaba a susurrarles algunas palabras, no sabían si de desagrado o de disculpa.

−¿Qué le ven?− Mushi se giró a observarlo sin importarle en absoluto que se diera cuenta− sé que tiene una trayectoria asombrosa como miembro de KND, pero se marchó sin honor, además ¿Qué no Cuatro le daba sus pataditas?− la mirada de Kuki, quien comía mecánicamente la hizo entender que había hablado de más, de nuevo− ups…

−Creo que es porque es un chico malo− dijo Sonia sin percatarse de la tensión entre las hermanas− según Samantha eso es sexi− rodó los ojos− adolescentes ¿A ti te gustan los chicos rudos? − le preguntó a Mushi.

−No en realidad− lo pensó Mushi− los locos por otro lado− añadió recordando a Dany− creo que me gustan los príncipes, eso es muy romántico, pero después de un rato es claustrofóbico ¿Y a ti?

−Prefiero que sean inteligentes− lo pensó Sonia− hábiles en combate y muy listos− se giró hacia Kuki, pero no dijo nada, miró a Mushi y esta negó sutilmente, era mejor no preguntar.

−No me gustaba porque fuera un chico malo− les dijo sin levantar la vista del plato, sabía que tenían curiosidad− tampoco porque fuera rudo o bueno en combate, lo que me atraía era… era él− una solitaria lágrima rodó por su mejilla.

−No está funcionando ¿Verdad? − soltó Sonia probando lo que quedaba del helado de su líder. Las tres permanecieron en silencio por un rato, hasta que Mushi revisó la cartelera de cine y una notificación le llamó la atención, al parecer la nueva colección de Simios Arcoíris destellos luminosos estaba próxima a ser lanzada.

−Tenemos que estar allí sin duda− dijo la rubia muy emocionada.

−Vayan ustedes− dijo la mayor de los Kiut− de verdad no tengo ánimos chicas, sé que están esforzándose y lo agradezco, pero no me siento bien, quiero ir a casa− las niñas se miraron.

−Kuki no es sano− dijo Sonia− sabemos que tú lo querías, pero…

−Lo sé− le dijo la japonesa− sé que no está bien que me ponga triste y me pase los días llorando y en casa pero no puedo evitarlo, no es sólo que esté saliendo con Sarah, es que lo extraño, a él, a Dos, a Cinco, a Uno… es… que estoy a punto de cumplir 13 años y me asusta, no sé qué pasará conmigo y a la vez siento tantas cosas que no comprendo− comenzó a llorar− crecer apesta, de verdad es horrible− dijo mientras Mushi se apresuraba a sentarse a su lado y abrazarla mientras Sonia hacía lo mismo por sobre la mesa. Así estuvieron por varios minutos hasta que la mayor se repuso− por favor vayan a la tienda de Simios Arcoíris, no quiero arruinarles la tarde.

−Nosotros queríamos salir contigo Kuki− le dijo Mushi− no nos estás arruinando nada.

−Si quieres vámonos a casa− confirmó Sonia.

−No, quiero que ustedes se diviertan mucho hoy, háganlo por mí, es una orden de su líder− las niñas se miraron.

−Pero…− empezó la rubia.

− ¿Estás contradiciéndome? − Kuki se puso seria− sabes muy bien que son horas de arresto por desacato y te perderás la fiesta. La orden es que vayan a la tienda, se diviertan mucho y me compren un regalo, yo me acabaré el helado e iré a la Casa del árbol para vigilar al resto del sector, ya bastante me ayudaron al hacerme salir y se los agradezco− dijo con su voz de mando, la cual usaba cuando estaban en misiones.

− ¿Segura? − dijo Mushi por fin, su hermana asintió, intentando parecer firme en su decisión− bueno, si es una orden de nuestra líder, debemos obedecerla− las niñas se despidieron antes de salir corriendo rumbo a la tienda de Simios arcoíris.

Kuki apoyó su cabeza sobre sus brazos en la mesa y volvió a llorar, debía admitir que era un alivio dejar de aparentar compostura y dejarse llevar por la desesperación que le embarga. De pronto, escuchó que alguien se sentaba frente a ella y, creyendo que las chicas habían vuelto alzó la vista, sólo para darse cuenta de que su campo visual era tapado por un enorme plato con una banana Split; ella se incorporó asustada al ver que Chat se sentaba delante de ella, con un plato igual.

−Yo no ordené esto− le dijo mirándolo fijamente, esperando algún ataque.

−Regalo de la casa por ser nuestra clienta más deprimida de hoy− le dijo el chico comiendo de su propio plato, ella no apartó sus ojos de él mientras sopesaba sus probabilidades de salir victoriosa en un combate cuerpo a cuerpo entre ambos.

−No voy a hacerte nada y tampoco está envenenado, te lo aseguro− metió su cuchara en el helado de la asiática− ¿ves? − lo comió sin problemas.

− ¿Por qué? − empuñó su cuchara por si necesitaba pelear.

−Intento ser amable niña, con un "gracias" basta.

−No puedes solo venir a sentarte y darme un helado, van a despedirte− Chad se rio ante el pensamiento tan básico de la agente.

−A ver, en primera mi turno ya terminó, así que ahora solo soy un cliente y en segunda, lo puse a mi cuenta, la cual pago cada que me dan mi sueldo ¿Es tan difícil aceptar que alguien haga algo bueno por ti, Tres? − ella lo miró en busca de algún signo de mentira, como no lo encontró comenzó a comer− así está mejor.

−¿Por qué lo haces? −volvió a preguntar− estamos en bandos rivales y nos odias.

−Bueno, este es territorio neutral aún y si las cuentas no me fallan y sabiendo que todo tu equipo es ahora adolescente, no nos queda mucho tiempo como enemigos ¿no? − ella asintió− ¿Cuándo es tu cumpleaños?

−Seis días− dijo la chica algo más confiada.

− Apesta ¿verdad? − ella lo miró confusa− saber que van a borrarte las memorias y quitarte todo lo que te ganaste con tanto esfuerzo, solo botarte como basura− ella se encogió de hombros.

−La verdad no me interesa, ya me quitaron lo que en verdad importa, mis amigos no me conocen, el que yo los recuerde es doloroso, prefiero no hacerlo.

−Basta con que lo pidas y yo evitaría que te borraran la memoria− le dijo con una voz cargada de intención.

− ¿No escuchaste?− le dijo la chica con más aplomo del que sentía− quiero que me borren la memoria, nunca traicionaría KND, si ese es tu objetivo pierdes el tiempo− comenzó a comer con enojo ¿Solo por eso era bueno con ella? Debió haberlo supuesto.

−Bueno, al menos pareces más viva− le dijo Chad− ¿Estás triste por cierto idiota rubio? − ella lo miró molesta ¿Por qué no dejaban de mencionarlo? − es tan cliché enamorarte de alguien así, somos los peores− le guiñó un ojo mientras ella le sostenía la mirada, enfadada− era una broma ¿sabías? Intentaba verte sonreír, como a la niña de mis recuerdos, no la que parece muerta en vida.

−No estoy de humor para bromas 274− el chico la miró fijamente al escucharla usar su antiguo número.

−Se nota ¿Quieres hablar? Aunque no lo parezca no me gusta ver tristes a las chicas.

− ¿Hablar? ¿Por qué quieres saber?

−Te conozco desde hace años Tres, no eres la primera niña que veo lidiar con el adolescente latente en su interior, yo mismo pasé por eso, aún lo hago.

−¡Aun no soy un adolescente!−le dijo apenas controlando su voz para no gritar− estoy triste, eso es todo… estoy… estoy deshecha por un chico… porque conmigo tardó años y se encontró una novia en un par de semanas− las lágrimas comenzaron brotar y ella ya no se sentía con fuerza para reprimirlas.

−Ah sí, se pavonea seguido por aquí con esa chica que solía hacerle la barba a Padre, si me lo preguntas no es la gran cosa, se aburrirá de ella en un par de semanas más− las lágrimas que Kuki había tratado de contener salían sin control− es muy común entre los adolescentes, no tienes nada de qué preocuparte− es lo que mis amigos llaman "quitarse las ganas"− sonrió ante la confusión de la niña, casi podía sentir ternura por ella.

−No lo entiendes.

−Tu no lo entiendes Kuki, cuando cumplas 13 años se abrirá para ti un mar de posibilidades, tendrás muchas citas gracias a tu belleza exótica, estabas en un rango que oscilaba entre el 12 u ocho de las chicas más lindas de KND, dependiendo a quien le preguntaras − le reveló− he visto a muchas de mis amigas llorar por hombres al igual que tú ahora y créeme, sólo dolerá hasta que llegue el próximo chico.

−¿De verdad dejará de dolerme?− dijo la chica llorando ya con descaro, por raro que sonara se sentía aliviada de tener a alguien con quien hablar− porque me siento muy mal, nunca nada me había dolido así.−volvió a ocultar su rostro entre sus brazos y el chico le dio unas palmadas en la cabeza, ni siquiera sabía por qué se sentía con el deber moral de escuchar los problemas de esa niña.

−Mira, déjame decirte que esto se veía venir, escogiste al más idiota para enamorarte, bueno, sólo por debajo de número 13 y algunos sectores perdidos en África− Kuki lo miró fijamente, le estaba poniendo mucha atención−, todos sabíamos que jamás formalizarían algo, porque son… eran niños estúpidos, no son ni la primera ni la última pareja en KND que no se atreve a dar el siguiente paso.

−¿Todos?− preguntó la chica avergonzada.

−Como niño difícilmente vas a tomarte los sentimientos de una chica en serio− ignoró la pregunta de Kuki− y… como adolescente menos− lo pensó un segundo− aunque si tienes lindo trasero− la cara de Kuki demostraba lo perdida que estaba en cuanto al tema− ok, lo podré fácil, los adolescentes nos regimos por hormonas más que por sentimientos, si a eso le sumas que tu chico siempre dio muestras de ser un idiota y ahora no te recuerda, es más que obvio que va a lanzarse tras cada chica que le hable bonito, lo deje llegar a segunda base y/o le parezca atractiva.

−Si estás intentando hacerme sentir mejor, lo estás empeorando.

−No lo intento, no soy tu mejor amiga − le dijo rotundo− estoy tratando de prepararte, aunque claro, no lo recordarás, para futuras decepciones, siento que te lo debo por hacer que a tu sector les borraran la memoria una vez. Ahora, como te decía, los hombres somos idiotas a esta edad, lo reconozco, pero no podemos hacer nada para evitarlo. Ese tonto está actuando como cualquier adolescente, no contra ti, tus sentimientos o la clase de relación que hayan tenido− dio un bocado grande de su helado− Debes olvidarte de él como tu amigo y chico del barrio, ese niño ya no está, ahora tienes a su versión llena de hormonas que lo controlan y no es tu culpa ni la suya− le dijo al ver que la chica se veía devastada− es parte de crecer y ser parte de KND ¿Crees que eres la única que ha tenido que lidiar con ver a tus amigos olvidarte? Hey, no todo mi sector ni equipo se unió a Padre, de la nada me quedé sin amigos, tampoco eres la primera ni la última en ver a su Crush olvidarla, pasa todo el tiempo, quizás tengas otra oportunidad en algunos años, quizás conozcas a alguien mejor, no lo sé.

−Me duele que Cinco, Dos, 362 y 86 se hallan marchado, pero él− ni siquiera lograba pronunciar su nombre o número− me traicionó, prometió…

−No es su culpa, no te recuerda− atajó− perdona que sea tan rudo, pero de verdad te ves mal y mientras antes lo entiendas más podrás disfrutar los días que te quedan con esas memorias. Tampoco es tu culpa Kuki, estoy seguro que aunque era un idiota, a su manera te quería, todos lo sabíamos, era más que obvio que ustedes tenían algo, pero eso se acabó− Kuki lo miró consternada y con lágrimas cayendo por sus mejillas− y lo mejor que puedes hacer es entenderlo y saber, que en unos días, tú serás la adolescente controlada por las hormonas que traerás a algún idiota tras de ti y, que probablemente te hará llorar, porque como dije, a esta edad somos simios regidos por nuestras necesidades más básicas− la asiática asintió en señal de que lo comprendía; sin embargo, no dejaba de dolerle− tienes seis días para ser completamente feliz, con tu sector, los juguetes, los vuelos, las misiones; Kuki, aunque no me lo creas y negaré esto si alguien me lo pregunta, porque ser un ninjadolescente es genial y mis nuevos juguetes son asombrosos, extraño ser el Líder Supremo; ver la Tierra en el ventanal de mi oficina; las risas de quienes fueron mi equipo; firmar autógrafos para todos mis fans; hasta lidiar con Uno y el Sector V que siempre arruinaban todo.

−Pensé que te gustaba ser adolescente y maltratarnos.

−Es divertido y me consigue muchas chicas, pero también extraño ser parte de KND, aunque crea que es un grano en el culo eso de que te borren la memoria a los 13 años, sobre todo a los que somos excepcionales− permanecieron en silencio unos minutos en los que Kuki siguió comiendo su helado que comenzaba a derretirse.

−¿De verdad piensas que le gustaré a los adolescentes? −Chad la miró detenidamente mientras le ayudaba a acabarse el helado− sé que todas las niñas somos bonitas, pero… ¿Seré bonita para los adolescentes?

−Lo que quieres saber es si tienes una posibilidad con él ¿no?− Kuki se ruborizó pero ni por eso dejó de sostenerle la mirada− si te lo preguntas tengo muchas amigas y al parecer, entre todos mis talentos y encantos está el saber escuchar y ser empático− se estiró a retirarle de la cara los mechones que le cubrían el rostro y la miró con detenimiento− no me gustan las que apestan a pañal, pero no estás tan mal, como dije tienes una belleza exótica y aunque no he visto tu trasero podrías repetir el número ganador con ese torpe, o con alguien mucho mejor, para mí estabas en el lugar número 10 del ranking, pero sólo porque soy más del tipo de Cree Olivera, nada personal.

−Es que yo sólo lo quiero a él− dijo llorando otra vez mientras el rubio ponía los ojos en blanco, eso se sacaba por querer hacer su buena acción del año con la niña más tonta de KND.

La campana de la entrada sonó dándoles a entender que había un nuevo cliente, eso a Chad ya no le importaba, puesto que su turno había terminado; sin embargo, una voz familiar lo hizo girar la cabeza mientras Kuki trataba de no ser vista por la pareja que se había sentado en la barra y se reían como idiotas, parecía que no los habían visto, aunque tampoco era como que fueran a reconocerlos.

−¿Quieres salir de aquí?− preguntó mientras ella asentía frenéticamente con el miedo en su semblante− muy bien vámonos− sacó un billete de su bolsillo, lo dejó como propina y la tomó de la mano para guiarla a la salida lo más rápido que pudiera, sentía que la chica se desmayaría en cualquier momento.

Una vez fuera del establecimiento la guio entre un mar de gente hasta encontrar una banca vacía que daba a un ventanal donde se podía apreciar los edificios de enfrente, la chica se derrumbó y comenzó a llorar de forma frenética. Chad la veía con pena, miró a todos lados y suspiró, ya se había metido en eso, ahora debía llegar a las últimas consecuencias. Lentamente pasó su brazo izquierdo por los hombros de la niña, ella inmediatamente se giró y ocultó su rostro en el pecho del adolescente mientras dejaba salir todo, ya no le importaba si la veían, le dolía en el fondo de su alma y ese chico, fuera lo que fuera, era lo único que permanecía de su pasado, lo único que no se había ido. El rubio la abrazó, sabía lo asustada que Kuki debía estar con su cumpleaños tan próximo, si a eso le sumaba el despertar adolescente y el corazón roto, bueno, comprendía que lo estaba pasando mal, muy mal y sólo alguien que ya había pasado por toda esa ola de hormonas, cambios y sentimientos podía entender que la chica estaba siendo víctima de los primeros síntomas de la adolescencia, esos que te hacían vulnerable a absolutamente todo.

Casi media hora después Kuki logró calmarse, estaba agotada, pero al fin, después de tantos días, se sentía con algo parecido a la paz, además, no dejaba de pensar en lo que Chad le había dicho.

−¿Estás mejor?− preguntó él, cuando sintió que ella se separaba, limpiándose los mocos con la manga tres cuartos de su blusa tejida− espera tengo papel en algún lado− sacó un poco de uno de sus bolsillos y se lo tendió.

−Creo que… me siento un poco más tranquila.

−Te lo dije, soy adorable y las chicas me encuentran reconfortante, un talento que sirve para ligar− le guiñó un ojo− y bien Kuki Kiut ¿Irás a buscar a tu hermana y a 83? − ella negó.

−Ellas también tienen derecho a divertirse− le dijo− no quiero arruinarles la velada, creo que volveré a la Casa del árbol.

−Que aburrido− le dijo él con una mueca− vamos, estás en una plaza y próxima a cumplir 13 años, no dejes que verlo te amargue el momento, ve a ver ropa, eso les gusta a las chicas− ella sonrió un poco, en otros momentos le habría encantado, pero justo ahora…− ya sé, mira, me vas a deber un favor enorme y mancharé mi reputación, pero, de verdad estás mal y como tu ex Líder Supremo y el caballero que educó mi mamá ¿Qué te parece si hacemos algo divertido y después te llevo a la Casa del árbol? Bueno lo más que pueda acercarme sin que el sistema de vigilancia se active y la noche se ponga bélica.

−No entiendo− contestó Kuki mientras Chad rodaba los ojos.

−Te estoy invitando a salir tonta− ella lo miró estupefacta− no te emociones, sólo será por hoy, es mi noche libre de los ninjadolescentes y tengo permitido hacer lo que quiera con quien me plazca, por lo que da igual si salgo con alguien de KND.

− ¿Tú quieres salir conmigo? − le dijo confusa− ¿Salir, salir?

−No, estoy tratando− se percató entonces de que no importaba cuanto lo explicara, Tres estaba a años luz de entender nada− sí, vamos a salir, sólo por hoy, tú subes puntos deseables para cuando seas adolescente, yo me quito de encima a un par de chicas molestas− ella seguía mirándolo con indecisión− y quizás hasta le des celos al idiota, de forma muy inconsciente porque no sabe quién eres.

−¿Mi primera cita adolescente?− preguntó con curiosidad y un asomo de sonrisa.

−Algo así, entonces ¿es un sí? − ella asintió, debía admitir que eso sonaba lindo, más cuando pensaba que era uno de sus enemigos quien se lo proponía− bien, primero vamos a un baño para que te limpies la cara, tampoco quiero que todos vean que salgo con una mocosa.

La extraña pareja no volvió a toparse con Wally y Sarah, en realidad, habían pasado una tarde bastante divertida. Chad había invitado a la japonesa al cine a ver una película de acción que, sorpresivamente para él, había sido del agrado de la niña, quien estaba acostumbrada y familiarizada con los gustos masculinos, mismos que encontraba divertidos y lindos; incluso le había comprado palomitas.

Cuando salieron del cine la japonesa se quejaba de lo largo e inverosímil de ciertas escenas, las cuales no serían posibles a menos que esos adultos supieran algo de tecnología 2x4. A pesar de las miradas y murmullos que provocaban, ambos estaban divirtiéndose, él no sentía ningún tipo de presión social y ella había dejado de pensar en Cuatro por un largo rato, algo que no había logrado más que cuando estaba en misiones.

−Apenas son las siete− dijo el rubio mientras miraba su reloj− ¿Te apetece ir a los videojuegos? − Kuki se había atado el cabello en una cola alta, lo cual, dado que la adolescencia comenzaba a hacer estragos en su cuerpo, apenas perceptibles en su cada vez más estilizada silueta, la hacía verse algo mayor.

− ¿Los adolescentes van a los videojuegos?

−Jugamos boliche en la parte de atrás ¿Has jugado?

−Solo en el Wii− contestó ella haciendo muecas− por lo general juego pacman o en la Pump It up, a Dos le gustaban los de simulación de vuelo, a Cinco los carros, Uno prefería el Mario Bros y Cuatro los zombis o carreras− dijo sintiéndose algo nostálgica.

−Pues hoy aprenderás a jugar a los bolos, he enseñado a varias chicas, seguro lo lograré contigo − interrumpió sus pensamientos antes de que volviera a deprimirse.

−Supongo que no tengo nada que perder− contestó Kuki− siguiendo al adolescente, lo cierto era que el día había mejorado bastante, sabía que Uno vería con desaprobación el que un niño pasara tiempo con un adolescente, más si no había un lazo sanguíneo de por medio, aunque no acababa de comprender por qué el odioso Chad se estaba portando amable con ella; sin embargo, le agradecía, sus intentos habían tenido mejor resultado que los de su equipo.

Entraron al Arcade y posteriormente al área de bolos, donde una pecosa chica de tez pálida miró a Kuki con odio al notar que estaba en alguna clase de cita con el rubio.

−Viene conmigo− dijo el chico antes de alguna pregunta incómoda, apuntó sus nombres y talla de zapatos en la solicitud y se rio del asombro de Kuki, quien apenas descubría que detrás del Arcade existía una sala de boliche. Unos minutos después tenían una mesa para ellos, el rubio se dispuso a explicarle las reglas y mostrarle cómo sujetar la bola, poniéndose detrás de ella para enseñarle el movimiento adecuado ante la envidia de la encargada, quien los veía molesta desde lejos, al igual que algunas adolescentes que frecuentaban el lugar. En un par de turnos, la chica comenzó a mejorar significativamente, lo cual ocasionaba que sonriera y diera saltitos de alegría, eso le provocó una carcajada al rubio, quien, aunque nunca lo admitiría, se estaba divirtiendo con una ella, como hacía mucho no lo hacía.

−Debo ir al sanitario− dijo Kuki tras casi haber hecho una chuza que le hubiera dado la victoria− ahora vengo− dijo la asiática y se dirigió al servicio, apenas se había sentado cuando escuchó una voz familiar, sin poder ir a ningún lado tuvo que escuchar.

−La Base lunar está demasiado enfrascada con la fiesta de aniversario−dijo una chica rubia que usaba un short de mezclilla rosa; blusa blanca con un arcoíris en ella y botines de combate rosa chicle− logramos introducir los explosivos sin ningún problema, ellos piensan que son parte del programa− rodó los ojos− a veces me pregunto cómo es que no han podido despegar la Base lunar de la Luna, es tan sencillo infiltrarse− comenzó a pasarse los dedos por el largo y sedoso cabello color oro que decoraba con un broche de arcoíris.

−Debes admitir que la tienes fácil con tantas traiciones en la fila− dijo la voz de otra chica con marcado acento hindú− están con los ojos sobre otras personas y nadie nota lo que tú haces.

−Ochenta y ocho está enamorado de mi− dijo con una risita− ¿Y cómo no lo estaría si soy adorable? Así que es fácil salirme con la mía− sacó de una bolsa en forma de unicornio un bálsamo labial de Hello Kitty y se lo puso, hizo algunas caras en el espejo del baño.

−Por eso has logrado sacar tanta información sin que nadie sospeche ¿no es cierto? Porque supiste ganarte al Líder Supremo− ella asintió− pudiste ser la mano derecha de Padre ¿Por qué esperaste hasta que se hubo ido para mostrar tu verdadero yo?

−Padre pasó de moda, jamás superó que Uno le hubiera robado la pipa, eso destruyó completamente al pobre hombre y yo no trabajo con perdedores, creí que lo sabías Kora− Kuki sólo veía la espalda de la niña por la rendija de la puerta, pero creía reconocerla como una de los agentes del Centro de suministros alimenticios, aquella que mandaba la comida no sólo para las misiones sino para todas las reuniones llevadas a cabo en la Base Lunar, su número era el 1220 y se decía que preparaba un curry con nachos capaz de acabar con cualquier paladar.

−Eres cruel Rose, ni con tu sector tuviste piedad.

−Sólo alguien tan tonto como 88 fue capaz de creer que esa bola de nerds podía traicionar KND− rodó los ojos− como si supieran hacer otra cosa que jugar YIP! O intentar crear naves como las de Star Wars.

−Pero tuviste suerte, mira que lograr que "él" viera tú potencial desde un principio.

−Harvey era precavido con los gérmenes, pero no inmune a mis encantos− guiño un ojo− además, sabía que no sólo soy una cara bonita, sino también un genio, no por nada estaba en el Sector S, cada año íbamos a la Feria de Ciencias anual de KND, no por tener materia gris debo ser una friki de los videojuegos como el resto de mi sector, cúlpame de avariciosa pero yo no iba a pasar mi niñez con esos idiotas; sin embargo, eso me ayudó a tener contactos, a moverme sin llamar la atención ¿Quién iba a sospechar de estos ojitos azules?− puso cara angelical− además de mi manejo de computadoras ¿Acaso no soy perfecta?

−Ochenta y ocho piensa anunciarte como su novia ante todo KND en la fiesta de mañana, tengo contactos que podrían ayudarnos a que 587 deje de ser una opción como Líder Supremo− Rose puso mala cara en cuanto escuchó el número de ese niño pelirrojo.

−No me voy a arriesgar, según él no puede elegirme porque un Líder no debe ser sólo inteligente sino hábil en todos los campos− rodó los ojos− además ya no me importa ser la reina de esos tontos niños, una vez que tengamos a 88 de rehén la Base Lunar caerá acabaremos con KND, me autoproclamaré como la líder para quien guste seguirme y… los que no, bueno, los lanzaremos al espacio a ver cuánto duran.

−¿Ya sabes en qué términos quedarás con los ninjadolescentes una vez que hallamos terminado con KND? ¿En serio nos les uniremos? Sabes que algunos aún son leales a Padre, mientras que los demás están en un caos…

−Eso no lo sé, quizás haga que mis súbditos acaben con esos tontos adolescentes que sin Padre no están seguros de qué hacer, pero eso no lo sabré hasta después, un movimiento a la vez, por ahora hay que terminar de asignar posiciones y colar ninjadolescentes a la Base Lunar, esos tontos niños no saben que su fortaleza infalible será su perdición.

−De verdad nada puede salir mal ¿No es cierto? Tienes todo muy bien planeado.

−A mi nada me sale nunca mal.

Kuki se había quedado completamente callada, no se había atrevido a asomarse por miedo a ser descubierta; sin embargo, no necesitaba hacerlo, reconocía muy bien la voz de número 213, además de conocer al Sector S gracias a[A1] [A2] [A3] [A4] Dos, además que en tiempos de Cuatro como líder los habían arrestado por traidores, borrándoles la memoria, a todos menos a la chica, quien había sido llamada a la Base lunar para incorporarse al Equipo Feliz como encargada de la computadora central. Esperó unos minutos más por si regresaban y luego salió sigilosamente, con miedo a ser atacada. Cuando se reunió con Chad se atrevió a mirar alrededor, no veía a las chicas por ningún lado, quizás ya se habían ido.

− ¿Estás bien? Estás pálida.

−S-sí, bien ah… es sólo que… debo irme a casa.

−Aún es temprano− Chad miró la hora− ah claro, ya son las 8, las niñas se van a la cama a las nueve.

−¡No soy una niña!− Kuki se llevó las manos a la boca, asustada mientras Chad ensanchaba la sonrisa− es decir sí soy pero…

− ¿Ah no? Entonces pruébalo, vamos a cenar algo, después te prometo que te dejo ir− le dijo de forma seductora, aunque Kuki no se percató, sólo pensaba en cómo zafarse sin parecer sospechosa, él no podía saber que ella sabía sobre el plan en el que seguro él también estaba envuelto.

−Bien, pero quiero sushi− contestó ella a la defensiva.

−Sushi para la damita− dijo él de forma galante.

Una hora después Chad y Kuki se dirigían a la salida cuando el rubio le hizo señas de que lo acompañara a la tienda de historietas que estaba un poco antes del estacionamiento, la pelinegra lo siguió sólo por no ser grosera, lo único que necesitaba era irse inmediatamente. Pasaron el pasillo que Tres conocía gracias a sus amigos para infiltrarse a historietas que parecían más violentas y explícitas, allí Chad hojeo unas mientras ella se sentía terriblemente incómoda, tanto, que estaba por irse cuando un chico de cabello castaño y anteojos se les acercó.

−Hola Chad− reparó en Kuki− ¿Nueva conquista o estás de niñera? − el rubio sonrió.

−Casi tiene 13− contestó con autosuficiencia− además viene conmigo− el amigo lo miró con picardía, no era la primera vez que veía a Chad con un niño, ya sabía lo que significaba.

−De acuerdo ¿Cómo te llamas? − el adolescente la inspeccionó.

−Soy…−empezó Kuki.

−Ahora no Daniel, necesito estos números para mi colección− le dio una lista− me acaban de pagar y necesito material nuevo− ¿Quieres algo? −le preguntó a Kuki.

−El nuevo número de Sailor Moon Crystal− dijo algo incómoda mientras el castaño asentía con una sonrisa y caminaba a la tras tienda, ya podía darse una idea del temperamento de la nueva misión de Chad.

−No digas tu nombre ni tu número en territorio desconocido, pensé que Uno te habría entrenado bien− le susurró Chad con enfado.

−Eso qué importancia…

−No me contradigas, pon atención y algo más sacarás esta noche, ahora discúlpame unos minutos, necesito ver que el idiota de Daniel no se equivoque en mi pedido, no salgas de la tienda y si alguien te molesta diles que vienes conmigo− le dijo autoritariamente antes de encaminarse por donde el extraño adolescente castaño se había metido.

Kuki lo miró desconcertada, preguntándose si así eran las citas adolescentes y temiendo aún más cumplir los 13 años. Localizó un banco desocupado cerca de una figura tamaño real de Flash y se sentó dispuesta a obedecer a su antiguo Líder Supremo, tomó un cómic cercano e hizo como si lo leyera mientras su mente se perdía en recuerdos.

Cuando era más joven había salido un par de veces con Ace, más para darle celos a Wally que por verdadero interés hacia El Chico, y no se parecía en nada al día que había vivido, aunque debía admitir que hasta antes de esa pausa en la tienda de historietas se la estaba pasando bastante bien con el antiguo Líder Supremo, lo suficiente como para dejar de pensar un rato en sus problemas.

Sin embargo, sabía muy bien que la cita debía terminar ya, necesitaba regresar con su equipo y contarles lo que había ocurrido esa noche, pero ¿Cómo se zafaba de Chad? No era justo ser grosera con alguien que, pese a ser su enemigo se estaba portando tan considerado con ella, pero de verdad necesitaba irse. Miro a todos lados esperando que nadie le prestara atención y activó su reloj de conejo al ver a todos sumidos en el arte secuencial, ese artefacto había sido un presente de número Dos para todo el sector, con éste cual podían mandar mensajes de voz, coordenadas e incluso a Hippie Hop, parecido a lo que los adolescentes usaban como teléfono celular.

− "Vengan por mí a la tienda de comics de la plaza, estoy con 274 en alguna clase de cita adolescente, sáquenme rápido pero no llamen la atención, tampoco armen una batalla campal, él no es la misión" − grabó el mensaje y lo mandó.

Entonces volvió a escuchar la voz con acento hindú, se giró en busca de su emisora y vio a una adolescente menuda, que hubiera pasado fácil por la niña larguirucha que todos habían visto en la Base lunar, de no haber sido por el aparente respeto con que otros adolescentes la trataban, como si supieran la importancia de tenerla con ellos mientras KND pensaba que era leal. Estaban en una acalorada charla al otro lado de la tienda, Kuki Kiut midió el peligro de lo que estaba por hacer y tapándose la cara con la historieta que había tomado se apresuró a acercarse, fingiendo ser un cliente más y asegurándose de quedar bien oculta por un estante de ediciones de lujo de Batman y Superman.

−¿Ya están preparados en la Base lunar?− un chico robusto; quijada cuadrada y sudadera de Linterna verde preguntó a Kora quien sonrió con autosuficiencia.

−Todos ellos se han infiltrado en tareas importantes de logística festiva, Harvey tenía razón, nunca sospechan de los nerds de la Base lunar, hoy en la noche esos molestos niños no sabrán ni por donde les llegó la traición.

−Lo que los estúpidos Chicos del Barrio son incapaces de ver es que sus propios cadetes están más que hartos de sus tontas reglas, con las promesas correctas se puede cambiar de bando, ahora que Padre no está tenemos el campo libre para jugar, él es obsoleto, hace mucho que debió retirarse como líder adolescente, sólo los jóvenes podemos hacerlo, con ideas frescas, cueste lo que cueste− añadió Kora.

−Kora ¿No crees que estamos subestimando demasiado a los niños? − le dijo una chica de lentes, cabello corto y un aro en la nariz− pese a todo, están bien organizados, es su Base, ellos la conocen bien, te olvidas que yo también fui parte de KND y sé muy bien lo unidos que son, van a pelear hasta el final.

−Gabrielle− le dijo Kora muy segura de sí misma− si tienes miedo no debiste dejar a esos llorones que piden por su mamá en cuanto hay problemas, aquí no tenemos espacio para alguien como tú.

−¿Qué sucede aquí?− Rose pasó a lado de Kuki sin notarla, la asiática sudó frío.

−Es solo que Gabrielle se está acobardando− le dijo Kora en cuanto la vio.

−No es cierto, solo le dije que no subestime a KND, todos sabemos qué pasa cuando los adultos lo subestiman− Rose la miró perspicaz con sus enormes ojos azules y luego sonrió haciendo que sus hoyuelos se marcaran.

−Quizás antes, ahora no son más que unos estúpidos niños incapaces de ponerse de acuerdo, desde Harvey y la duda que sembró todos están en contra de todos, así como su hermana los unió él encontró la forma de separarlos ¿Estás con nosotros o con KND? − le dijo Rose mirándola con frialdad− aquí no obligamos a nadie.

−No estoy seguro de que una niña deba hablarte así− dijo el chico de la sudadera− por muy importante que sea no tiene el poder suficiente…

−Yo no soy una niña, las mujeres maduramos más rápido y yo ya lo hice− le dijo Rose encolerizada− mírense ustedes, en una tonta tienda de comics perdiendo el tiempo− miró alrededor con asco− se parecen a mi antiguo sector y sus boberías, ustedes sólo abandonaron KND por miedo a perder sus memorias, no porque en verdad quisieran dejar de ser perdedores− reparó entonces en la silueta de Kuki, quien aparentaba estar absorta en un ejemplar de los Avengers pero que sin duda llamaba la atención para un agente bien entrenado, como sabía que lo era Rose.

La asiática supo que algo pasaba al dejar de escuchar la charla adolescente; sin embargo, no se atrevía a bajar el comic para asegurarse, sabía que la puerta estaba demasiado lejos y que ellos eran más, comenzó a pensar en alguna forma de salir de la situación, pero entonces…

− ¿Qué hace esa niña aquí? − escuchó que el chico de la sudadera preguntaba y unos pasos se acercaban, percibía el perfume de Rose muy cerca y justo cuando se disponía a luchar por su vida sintió un brazo rodeándola, girándola y atrayéndola hacia su pecho.

−Aquí estás, qué parte de espérame aquí ¿no entendiste? − ahora le daba la espalda a Rose y miraba al rubio, más asustada de que él fuera a delatarla.

−Yo…yo…−Chad se agachó para juntar sus labios con los de Kuki, quien no reaccionó ante la sorpresa de esa demostración de afecto, el rubio la atrajo más hacia él mientras ella simplemente se dejaba hacer completamente confundida, no se sentía para nada como los besos del Güero, los únicos que tenía para comparar. Al principio no sintió nada, sólo estaba atenta a los ruidos detrás de ella, con miedo de estar a merced de un ataque adolescente, que quisiera atraparla con la guardia baja, pero poco después comenzó a sentir algo extraño en su estómago mientras el chico profundizaba más el beso, haciendo que los labios de Kuki lo siguieran. Sin embargo, justo cuando ella pensaba que eso jamás terminaría, el antiguo 274 la soltó, a tiempo para que ella recobrara el aire, cuya falta debía en partes iguales al miedo a los adolescentes y al beso sorpresa.

−No podía ser una cita sin un beso− le dijo de forma pícara guiñándole un ojo y mordiéndose el labio− sabes no me la pasé nada mal contigo− le acomodó un mechón que se le había desacomodado− y si quisieras estar de nuestro lado esto podría repetirse varias noches al mes− la asiática no contestó, intentaba reponerse a lo que acababa de pasar cuando escuchó la campanilla de la puerta y una conocida voz llamarla.

− ¡Llevo horas buscándote! Espera a que le cuente a mamá que me cambiaste por un chico− dijo Mushi con voz aguda− ¿Tienes alguna clase de fijación con los rubios o qué te pasa? − la tomó del brazo y la jaló hacia la salida− parece que no te costó tanto olvidarte del otro idiota, ya eres toda una tonta adolescente.

La menor siguió diciendo cosas como esa hasta que llegaron a donde empezaba el estacionamiento, allí, Sonia las esperaba con una bazuca de peluches, apenas las vio llegar sanas y salvas hizo señas a Joey y Lee, quienes vigilaban el perímetro con resorteras de globos de agua en caso de que el asunto se volviera bélico.

− ¿O genki desuka? (¿Estás bien?) − le preguntó Mushi en japonés mientras su hermana asentía sin detenerse, aún con un torbellino en el estómago y en la cabeza.

− ¿Cómo llegaron? − les dijo en voz baja cuando estuvo segura que nadie la seguía y Joey y Lee se les habían unido.

−Nos trajo la mamá de Tommy, él nos espera en el auto con ella−contestó Sonia antes de vislumbrar el viejo carro al fondo − acabábamos de llegar a la Casa del árbol cuando nos llegó tu mensaje−las Kiut se subieron al auto de la señora González, quien saludó a la líder en cuanto la vio entrar.

− ¿Por qué estabas tan cerca de Chad? Es más− se apresuró a decir Mushi− ¿Por qué estabas con Chad? − Joey miró a la mayor de las Kiut seriamente.

−¿Tuviste una cita tesoro?− logró decir la madre de Tommy emocionada− claro, ya estás en la edad, eres preciosa, era cuestión de tiempo para que empezaran las citas, tu madre debe estar vuelta loca. Yo solo tengo hijos, mi Memo está pasando por un brote de acné así que por el momento no es deseable para el sexo opuesto, pero espero que pronto lleve a la casa alguna chica ¿Ya se lo presentaste a tus padres?

−N-no− logró articular Kuki− no salió bien y él no…

−Ah ya entiendo, por eso llamaste a tus amigos, pudiste llamar a Memo, seguro no le importaría haber venido por ti ¿Aún son amigos, no es verdad? − Kuki asintió, al menos de su lado lo eran− o al Güero Torres, si te soy sincera siempre creí que él y tú comenzarían a salir, es un buen muchacho, igual que Joey− la señora González hablaba sobre sus sospechas mientras salía a la autopista.

−Mamá ¿puedes concentrarte en manejar y dejarla en paz? − explotó Tommy temeroso de ver a su amiga llorar de nuevo.

−No te atrevas a hablarme así jovencito.

Una vez estuvieron todos en la Casa del árbol la chica se dejó caer en el sillón intentando concentrarse sobre lo que haría a continuación, así como catalogando los eventos de esa tarde. Por primera vez sentía el peso del cargo sobre ella y se preguntaba ¿Qué haría Uno si estuviera allí?

−Tres− empezó Sonia− me estás asustando ¿Qué pasó? No has dicho nada desde que llegaste, tú no eres así.

−Tenemos que evitar que destruyan KND− dijo casi en un susurro− esto es malo, muy malo.

− ¿Chad y quién más? − empezó Lee− quiero ver que ese traidor lo intente−le dijo lanzando su yoyo al techo y haciéndolo volar.

−No es Chad, es 213−contestó la niña mirándolos.

− ¿La que dicen es novia de 88? − preguntó confundida Mushi mientras su hermana afirmaba y procedía a contarles lo que había visto y escuchado, omitiendo la parte final en la que, recién entendía y aceptaba, había sido besada por un adolescente y no cualquiera, sino el mítico, para bien y para mal, 274.

− ¿Y qué esperamos? − hay que avisarle al Líder supremo− apremió Tommy no bien había terminado Kuki de explicarse.

− ¿Y nos va a creer a nosotros más que a su novia? − preguntó Mushi− claro que no, parece que ustedes niños no sabe cómo funciona esto del amor.

−Entonces necesitamos avisarle a alguien− arremetió T de nuevo.

−¿A quién?− susurró Sonia− sabes que los demás sectores no nos quieren, sólo podríamos contar con el W y todos son reclutas nuevos a excepción de 85, pero no va a ayudarnos, nadie va a creernos que un montón de adolescentes y traidores estén planeando dar un golpe contra KND precisamente en la fiesta anual, con todos allí reunidos y menos que es la angelical 213 quien lo está planeando, ella es un agente de la Base lunar, tiene la confianza y lealtad de muchos

− ¿Y entonces nos quedamos sin hacer nada? − Preguntó T− eso no es lo que hace el Sector V.

−Claro que no− intervino 84− pero si vamos a intervenir debemos tener un plan infalible, no estamos seguros a cuántos o a qué nos enfrentamos.

−Una toma de rehenes− afirmó Joey poniendo su cerebro a trabajar− si piensan intentar convencernos entonces es obvio que nos secuestrarán para intimidarnos, será un trabajo fácil ya que estaremos todos reunidos en la Base Lunar, mi hermano me habló de un proyecto llamado "Pajarito", sería un sistema de seguridad de encierro total para proteger al Líder supremo en caso de emergencia, sellaría la Base lunar del exterior, aislándola del peligro.

−O encerrándonos con él− agregó Sonia al entender por dónde iba el razonamiento de su amigo.

−Yo también escuché de ese sistema− dijo Lee− era un rumor desde hace bastante tiempo, se había pedido que los genios de la tecnología de cada sector estuvieran presentes para una junta de emergencia y dieran ideas, lo recuerdo porque Harvey estaba vuelto loco por ir y no dejaba de hacerse el interesante por haber sido requerido, aunque si me lo preguntan, sólo iba por ser hermano de 362− rodó los ojos.

− ¿Harvey intervino para su desarrollo? − preguntó Joey preocupado.

−Es posible− dijo Lee− al menos para los planos, no era tonto si no, no habría logrado todo lo que logró.

−Ellas mencionaron a Harvey, estoy segura que de alguna forma él ayudó a 213 para esto, le enseñó cómo manejar ese sistema a su beneficio− dijo Kuki enojada.

−¡Esa traidora!− gritó Mushi− no sólo va a traicionar a la organización sino que ha convencido a más ¿Y todos ellos por qué lo aceptaron? ¿En serio odian tanto estar en KND?

−No es odio, es miedo− empezó Sonia− tienen miedo de no ser nada si no son Chicos del barrio o ninjadolescentes, ser simplemente adolescentes y perder todos los privilegios.

−Eso no los justifica− Kuki miraba sus pies, el sillón comenzaba a quedarle pequeño− yo también tengo miedo y no por eso planeo cómo destruir KND.

−Oigan− interrumpió T− si lo piensan bien, mi hermano mayor también tuvo que haber estado en esa junta ¿no? − todos lo miraron− y quizás intervino también en el desarrollo.

−Si es así debe haber alguna copia del plano en su taller− admitió Kuki captando hacia donde quería ir su compañero− él siempre guardaba un respaldo de sus creaciones.

−¿Y qué planean que hagamos con los planos?− preguntó Joey− somos seis contra quien sabe cuántos.

−Tu eres el genio Joey− le espetó Mushi− tú dinos qué hacer.

−Tenemos que detenerlos, no hay opción− Kuki se puso de pie intentando motivarlos como Uno solía hacerlo, aunque no supiera de dónde sacar fuerzas− KND nos necesita, no es la primera vez que el Sector V se encuentra solo contra el mundo y nunca nos hemos rendido, no lo haremos ahora ¿O van a permitir que Los chicos del barrio sean vencidos por un puñado de traidores?

− ¡Jamás! − gritaron todos.

−Entonces tracemos un plan, algo se nos tiene que ocurrir− Sonia y Mushi miraron a Joey−somos más inteligentes y capaces que 213 y compañía.

−Creo que como genio de estrategia a ti te tocan los planes amigo− le dijo T pasándole un brazo por los hombros, el niño asintió.

−Necesito que encuentren los planos primero, quiero ver a qué nos enfrentamos− empezó Joey.

−Muy bien, a buscar esos planos− ordenó Kuki antes de que todos corrieran al antiguo taller del ex piloto, debían trabajar con prisa si querían tener alguna posibilidad de salvar el día. Los niños inspeccionaron por horas el antiguo taller sin rastro alguno, sólo quedaba entrar al computador personal del ex agente.

−Dime que tienes las contraseñas− preguntó Kuki a T.

−No, pero podría intentar hackear el sistema.

− ¿Intentar? − Mushi dio un paso al frente y tomó un manojo de cables de una caja que conectó al viejo computador y a lo que parecía una laptop reparada− en este sector no intentamos, lo hacemos. −Joey rodó los ojos, sabía que a su amiga le encantaba destruir todo lo creado por Dos, eran agentes de KND a causa de una travesura similar.

−¿Puedes hacerlo Mushi?− preguntó Kuki.

−Claro, pero no va a ser fácil y necesito que T me ayude, ustedes pueden traernos algo de cenar mientras tanto.

Dos horas después, todos se aglomeraban para ver los bosquejos de planos que habían rescatado del computador.

−Es una prisión− susurró Joey−si nos encierran en eso no habrá forma de salir ¿Escuchaste cómo van a activarla o el plan completo? −Kuki negó.

−Bueno, dado que quedó descartado pedir refuerzos, hablar con 88 y mudarnos a Canadá− retomó Joey− lo único que se me ocurre es enfocarnos en Rose, quien parece ser la líder de esta revuelta.

−Tendría lógica− pensó 84 en voz alta− ella se encarga del Computador Central de la Base lunar, pudo haberla programado para que se cierre a determinada hora.

−Si me logro colar a la computadora central podría entender mejor su plan, estarían los códigos− empezó Mushi− con ellos podría controlarla y evitar el encierro, también nos daría una idea más detallada de lo que se proponen.

−Una vez que sepamos más de su plan puedo improvisar sobre los datos que obtengamos− aseguró Joey− sabríamos a quienes nos enfrentamos, ellos piensan que nadie sabe nada de su plan, pero si nosotros lo estropeamos ellos no tendrán planes de reserva, creen que somos tontos, no sabrán que hacer.

−Es cierto− aseveró Sonia− los adolescentes y traidores creen que somos tontos, no se esperarían que los hagamos caer en su propia trampa.

−¿Me están diciendo que− intervino Lee− nuestro plan es romper como 100 reglas y que si no salimos victoriosos de esto nos van a mandar a todos a la Prisión lunar por alta traición al violar los códigos de la Computadora Central?

−Eso parece− asintió 83− ¿No extrañabas los viejos tiempos? − sonrió la rubia.

−Iré por el armamento− dijo el asiático− algo nada ostentoso pero que nos permita estar en condiciones de enfrentarlos, si caemos, caeremos con honor.

−Ni Los chicos del barrio ni el Sector V van a caer mientras yo esté al mando−dijo la líder lanzando llamas, se sentía motivada a dar todo por el todo.

−Yo equiparé el S.C.A.M.P.E.R con provisiones, material de curación y veré como esconder el armamento, será sospechoso si llegamos armados hasta los dientes, sobre todo nuestro sector− Sonia salió corriendo lo más rápido que pudo, tenían menos de 24 horas para prepararse.

−Bueno, ahora necesitamos un plan para que Mushi y T logren llegar a la computadora− empezó Joey− y debo decirte que tú conoces la Base Lunar mejor que yo, además de ser la mejor en cuanto a técnicas distractivas. − Kuki asintió, sus horas perdidas buscando helados y simios arcoíris ocultos al fin tendrían fruto.

La tarde siguiente los cinco niños iban en el S.C.A.M.P.E.R con su mejor ropa para la fiesta anual de los Chicos del barrio y claro, un arma oculta, algo que todo agente que se respetara, llevaba siempre consigo.

−¿A todos les quedó claro mi plan?− Joey estaba en los radares junto a Mushi, mientras que Kuki se sentaba en el gran sillón rojo que antaño le había pertenecido a número Uno− es la última oportunidad para aclarar dudas.

−Desearía que Uno estuviera con nosotros− dijo T− él siempre estaba en este tipo de misiones suicidas, sabía controlar su nerviosismo y convencernos de que todo estaría bien.

−Todo estará bien− comentó Lee− si las cosas salen muy mal, o nos borran la memoria o nos tiran al espacio para una muerte lenta, en cualquiera de las dos opciones en unos días no recordaras nada− todos lo miraron asustados− estoy intentando bromear, yo también estoy nervioso.

−Mantengan la fe en el equipo− Kuki intentó tranquilizarlos− eso siempre nos ayudó, esa es la verdadera esencia de KND, al menos lo es para el Sector V.

−Bueno, al menos esto ha funcionado para que dejes de lloriquear− le dijo Mushi que memorizaba unos códigos que debía meter a la computadora en cuanto se diera la oportunidad.

−Lindo comentario hermanita.

−Ni creas que se me ha olvidado que estabas en una situación extraña con Chad y no voy a dejar que te borren la memoria sin que me lo expliques− la asiática se sonrojó.

El Sector V entró a la fiesta anual de los Chicos del barrio saludando a un par de conocidos y soportando algunos rumores y miradas indiscretas de otros miembros de la organización. Las chicas corrieron a la pista de baile mientras los chicos buscaron un lugar donde tuvieran la mesa de aperitivos a la vista.

Más tarde, Kuki bailaba con 84 en el centro de la pista intentando escuchar algo que les pudiera servir para reconocer a los traidores, esos que esperaban la orden para iniciar con el principio del fin, todos se habían dispersados buscando información que pudiera servirles.

−Ochenta y ocho me llamó esta mañana− le dijo él en medio de un giro− me comentó que me elegiste como próximo Líder del sector.

−Nadie más podría y tú lo sabes− contestó la asiática− tienes un temple para este tipo de situaciones que no veía en el sector desde que Cinco se fue.

−Pero yo no soy… no soy muy expresivo, no sé si pueda…

−Lee− lo calló ella− yo era la menos preparada para ser líder, el elemento más débil del Sector V y estaba aterrada cuando me tocó mantenerlos con vida; sin embargo, estamos aquí, a cinco días de que me vaya y las cosas han marchado en general bien− suspiró− yo sé que estás listo, siempre lo has estado− 84 le sonrió.

−Para mí fuiste la mejor Líder, nunca lo dudes− ella le sonrió de vuelta y entonces la vio, Rose acababa de llegar con un vestido color blanco de tirantes y un listón color salmón en la cintura, muchos se giraron a verla.

−Debe ser difícil ¿no? − le dijo una niña que bailaba a lado de ellos− dicen que es la novia de 88 ¿Te imaginas lo duro que debe ser saber que al amor de tu vida, tu Príncipe azul está próximo a que le borren la memoria?

−No puedo ni imaginarlo− dijo Kuki con cara de pocos amigos.

Joey y Mushi se habían robado la atención de todos bailando, no por nada Joey llevaba tantos años ganando el concurso anual de baile, cuando vieron de reojo que Rose había llegado, supieron que era momento de la segunda parte del plan, donde se fingían sedientos y cansados.

Sonia y T estaban platicando con dos niñas del sector B, pero en cuanto vieron que Mushi y Joey se adentraban por el pasillo supieron que la rueda había comenzado a girar.

−Mira T− empezó Sonia dándole un codazo a Tommy para que le prestara atención no sólo él sino 5-6 y 7-8, dos chicas conocidas por chismosas− 43 y 34 se están yendo de la fiesta hacia lo oscurito− se tapó la boca con las manos para ocultar la risita.

−Parece ser que nuestro amigo salió más valiente que su hermano mayor ¿Quién lo diría?

−¿Qué hay allí?− preguntó 7-8, una chica alta y morena, con cabello rizado y ojos verdes.

−Hasta donde sabíamos nada− Sonia tomó inocentemente un sorbo de soda− según ellos son amigos de la infancia, pero aquí entre nos− bajó la voz− T y yo apostamos a que hoy hablarían del estado de su relación, con la destitución tan cercana de nuestra líder, quizás hayan entendido que el tiempo es oro.

−Pero 43 es muy chiquito ¿No? −5-6 era una chica delgada de tez y cabello claro que enmarcaban unos ojos marrones, 83 asintió.

−Sí, pero en el corazón no se manda y si hoy va a ser el día creo que merecen que los dejemos a solas ¿No crees? Sus hermanos fueron muy lentos, quizás ellos no quieran perder el tiempo−aseguró Sonia, las chicas se miraron y asintieron.

−Nos vemos después− afirmó 7-8− debemos decirle algo a nuestro líder y después buscar el sanitario, diviértanse− las dos se marcharon intercambiando rumores.

−Fue demasiado fácil− accedió T devorando un hot dog.

−Lo sé, ahora estarán más preocupadas en seguir a Joey y Mushi que en nosotros, vayamos a la computadora antes de que nos presten atención− con el pretexto de buscar un poco de espacio para bailar, los niños lograron llegar al pasillo, donde se escabulleron con rumbo la oficina central de KND, esperaban no hubiera nadie cuidando, ellos debían abrirles camino a sus compañeros.

Minutos más tarde Kuki seguía bailando con Lee mientras, gracias a un audífono creado por T, escuchaba el resumen de voz del menor de los González, sobre el estado del plan; ni ella ni 84 apartaban su mirada de Rose, quien hablaba con 79, un chico alto y moreno que se encargaba de la Base del Ártico desde el cumpleaños de número 60.

−¿Sospechas?− preguntó Lee.

−Sospecho de medio KND− aceptó la asiática.

Algunos aplausos los hicieron sobresaltarse y al girarse vieron entrar a 88 seguido por sus guardias personales. El chico saludó a todos, se veía complacido de verlos felices. Tres y Cuatro vieron que Rose iba a acercarse, tenían que impedirlo.

−Ochenta y ocho− Kuki se le paró enfrente haciendo que los guardias se pusieran en guardia− Hola.

−Hola Tres− dijo él divertido de la energía de la niña, siempre le había simpatizado que no parecía tener preocupaciones, ni siquiera siendo Líder− ¿Te diviertes?

−Sí, la música ha sido excelente y… las decoraciones son… lindas.

−Me alegra, ahora si me disculpas− buscó a Rose con la mirada.

−Aquí está 84− dijo la niña abarcando su campo visual− creí que querías hablar con él sobre ya sabes− puso su cara más inocente− el destino del Sector V.

−Bueno sí, pero estamos en una fiesta, podríamos esperar un rato para…

−Negativo− Lee fue quien se le puso esta vez delante− el azúcar me pone mal y estoy seguro que cuando esto termine me sacaran cargando, como en tu último cumpleaños ¿Recuerdas que quedé inconsciente? Además, me gustaría intercambiar algunas palabras contigo, sobre el Sector V− 88 lo miró con seriedad y luego suspiró, era uno de sus deberes.

−Supongo que esta es la parte aburrida de ser un Líder−chasqueó la lengua− vamos a hablar a mi oficina, mis asuntos personales tendrán que esperar, como siempre.

Kuki los vio partir y suspiró aliviada, se giró en busca de la siguiente parte del plan cuando vio a Rose mirándola con desencanto, se preguntaba si la habría reconocido el día anterior como la cita de Chad.

−H-hola− logró articular la asiática.

−Hola número Tres− fingió una sonrisa− es raro que coincidamos en la Base lunar ¿no lo crees? − Kuki asintió− como ya casi nunca los llaman por aquí− a 213 no se le olvidaba que ese Sector había frustrado el perfecto plan de Harvey en que ella había participado en una pequeña parte.

−¿Cómo te la estás pasando?− le dijo ignorando su comentario y aparentando inocencia.

−De maravilla, no pude evitar notar que uno de tus amigos se fue con 88 ¿Todo bien? ¿De nuevo hay rumores de traición?

−No− la asiática intentó parecer tranquila− tienen cosas de qué hablar sobre el futuro del Sector V, la próxima semana es mi cumpleaños.

−Una pena− los ojos de Rose se iluminaron− ¿Y tienes planes para eso?

− ¿De qué me servirían planes que no voy a recordar? − Rose sonrió, amaba sembrar la duda en la cabeza de los casi adolescentes.

−Tienes razón, es sólo que como se ha corrido el rumor de que El güero Torres ahora tiene novia, quizás querrías pagarle con la misma moneda− la chica sonrió, sabía que ese comentario había alterado a la asiática, aunque intentó disimularlo.

−Bueno, no creo que ahora le importe mucho porque no sabe quién soy− se encogió de hombros− si me disculpas, iré a buscar a mi hermana.

−Escuché que se había ido por allí con el hermanito de Wally, quizás él tenga más agallas ¿No lo crees? − Kuki rodó los ojos y se alejó, lo que le faltaba que una traidora se burlara de ella. Pasó unos minutos a la mesa de postres, al menos hasta que vio a Rose riendo con uno de los guardias de la Base Lunar, con más confianza de la que dos conocidos deberían tener, quizás ellos también estaban inmiscuidos en lo que ocurriría esa noche, si eso era cierto iban a tener más problemas de los que se imaginaban.

Cuando todos los niños corrieron a bailar Living la vida loca, ella aprovechó para colarse por el pasillo en busca de su equipo, el corredor estaba desierto, así que no tuvo problemas para llegar a la entrada de la computadora central, donde ahora dos maniquíes portaban el uniforme de guardias, eso significaba que todo iba conforme al plan. El escaneo retinal le permitió entrar sobresaltando a su Sector, quienes estaban allí reunidos.

− ¿Hubo algún contratiempo? − Joey y Sonia negaron mientras Mushi y T continuaban accediendo sus datos a la computadora.

−Los guardias están profundamente dormidos− señaló T a dos niños amarrados en un extremo de la habitación−te dije que las pastillas para dormir de mi abuela, bien mezcladas en esos pastelitos que hace Sonia noquearían a un caballo.

− ¿Dónde está 84? −preguntó Sonia.

−Se fue con 88 para hablar de lo que ocurrirá con este Sector una vez me haya ido ¿Descubrieron algo? − Joey y Sonia miraron a Mushi que seguía tecleando códigos junto a Tommy.

−Bueno, la computadora ya había sido intervenida, tal como sospechábamos−dijo Joey con pesar− no podemos asegurar que haya sido Rose o alguien más porque… ya sabes que Harvey también tuvo oportunidades de hacerlo− dijo el australiano.

−Pero ahora podré controlarlo− dijo Mushi mostrándoles que ya era capaz de entrar a los archivos encriptados de la máquina − hay un algoritmo que ha permitido entrar naves adolescentes a la Base Lunar, puedo bloquearlo, pero eso los pondría en alerta, mi sugerencia es activar el código "Pajarillo" y cerrar lo antes posible, he logrado enlazarlo con mi reloj a modo de reconocimiento de voz, no necesitaríamos estar aquí.

−Pero eso nos dejará encerrados con varios traidores−agregó 83.

−Esto es aún peor de lo que imaginamos− les dijo Kuki− presiento que muchos de los hombres de confianza de 88 ya fueron hechizados por los ojitos azules de Rose− las niñas se miraron con miedo. El ruido de la puerta abriéndose los hizo reaccionar y apuntar al niño pecoso que entraba.

−Muy bien Sector V, me van a decir ahora mismo qué traman−Paddy, mejor conocido como 85 les apuntaba con una bazuca de juguetes y no se veía contento.

−¿Cómo nos encontraste?− preguntó Mushi que le apuntaba con una pistola de jalea.

−Seguí a Kuki ¿Creen que nadie los echaría en falta de la fiesta? Quizás hubieran tenido razón, pero fueron mi equipo, quería platicar con ustedes.

−Nos vendría una mano aliada−empezó T, mientras todos se miraban y Kuki asentía.

−Ahora ¿Me dirán o no qué ocurre? − les dijo sin bajar el arma

−Verás− empezó Sonia −van a atacar al Líder, 213 y otros nos van a traicionar− empezó a contarle la historia que ya todos conocían.

−Esa niña− dijo al escuchar el relato− mi hermana nunca confió en ella, había algo demasiado… demasiado malo en ella, es como si sembrara caos allá donde se para.

−O estaba celosa porque en algún momento puso sus ojos en 60− 34 y 83 rieron disimuladamente, pero una mirada de Kuki las hizo callar.

−Escucha, necesitamos más personas, no sabemos cuántos son, ni siquiera quiénes.

−El Sector W es tu aliado− le dijo el pelirrojo a Kuki− siempre hemos sido sectores amigos, lo seguiremos siendo, tengo una deuda con Uno que ni en mil vidas lograría saldar ¿Qué podemos hacer? − todos se giraron hacia Joey, quien en cuestión de estrategias era el segundo al mando de 84.

−Bueno, nos vendría bien que apoyaran a 84, él está ahora solo con el Líder 88, pero si sus guardias están coludidos con la traidora, lo más seguro es que necesiten refuerzos para cuando Rose de la señal.

−Bien, me sector se encargará de eso, pero si no quieren que más sospechen, es mejor que comiencen a aparecerse por la fiesta− Paddy salió tan pronto como había entrado.

−Tiene razón− sentenció.

−Regresemos a la fiesta en grupos− dijo Kuki− todos tenemos nuestros localizadores− señaló su reloj− nadie más en la organización tiene, por lo que no podrán rastrearlos, debemos infiltrarnos entre los niños para estar al pendiente de la señal, Mushi espera mi señal para blindar la Casa del Árbol, todos debemos estar en posiciones, necesito tener ubicada a Rose así como sospechosos, que se desenmascaren solitos, tú y Joey escóndanse, sigan usando los ductos de helado para pasar desapercibidos, van a ser el apoyo en caso de que alguno de nosotros se vea acorralado o en su defecto que nos descubran.

−Sugiero− intervino Sonia− que sigan fingiendo ese enamoramiento para poder colarse por los pasillos.

−¿Acaso crees que somos adolescentes para estarnos ocultando en los rincones?− le dijo Mushi muy ofendida.

−No, pero todos saben que eres la ex del Rey Dunas, en temas amorosos estás más aventajada que la mayoría de niñas de la organización− la japonesa menor rodó los ojos− excepto Rose, claro.

−Bien, seguiré el jueguito, pero que quede claro que 43 y yo solo somos amigos− lo tomó de la mano y lo arrastró a la salida− no te besaré en serio, ni te hagas ilusiones.

−Como si quisiera un beso de la ex del Rey Dunas, puaj− le reprochó él mientras se abría la puerta, un golpe seco se escuchó, seguramente Mushi le había dado un puñetazo.

−Lo que sigue es un trabajo para El Tommy− susurró Kuki− infíltrate en los corredores, inventa que estás buscando un baño, el piso secreto de helado o lo que sea, de esa manera verás quienes más se han apartado de la fiesta− el niño hizo un saludo militar, dejó la computadora como si no la hubieran tocado y salió− Sonia, tú y yo volveremos a la fiesta y seguiremos muy de cerca a Rose y los guardias− la rubia asintió.

Veinte minutos después, las dos niñas habían tenido bajo estricta vigilancia a Rose, que parecía ser un elemento muy popular. Entre sus tantos intentos de pasar desapercibidos, 587 se había acercado a saludar, compartiendo algunas experiencias recientes, todo el Sector V había decidido dejarlo fuera del plan ya que, aunque no dudaban de su lealtad, no querían arrastrarlo con ellos si es que el plan no salía como debería.

Eran casi las nueve de la noche cuando Rose se precipitó por el pasillo que llevaba a los niveles superiores, la oficina del Líder Supremo 88, mientras que uno de los guardias de confianza, con quien ella había estado charlando en diversas ocasiones, caminó hacia el pasillo que daba a los niveles inferiores, las chicas se separaron en el acto, Sonia iría tras él mientras que Kuki, por Rose.

La asiática estaba por salir de la fiesta cuando Kora, la misma agente que había visto con Rose un día antes le cerró el paso.

−Hola Tres ¿A dónde vas? La fiesta está en su mejor punto ¿no crees?

−Sí, sólo que el Líder Supremo está demorado.

−Seguramente pronto vendrá, aún falta lo mejor de la noche− sonrió divertida.

−Estaba con uno de mis agentes, llevan casi una hora hablando y estoy preocupada.

− ¿Por qué lo estarías?

−Porque él no se sentía bien del estómago− la chica no se movió.

−El Líder Supremo tiene un baño personal, todo estará bien ¿Por qué no vuelves a la fiesta? Quizás si te acercas a uno de los sectores australianos te sientas como en casa− Kuki le miró feo y se alejó, si Cinco hubiera estado allí habría pasado a la fuerza, ella en cambio, era más de distractores. Se mezcló de nuevo entre la multitud y cuando se supo lejos de todos activó su comunicador− no me dejan pasar, temo que esté en marcha su plan, pero si es así, lo más probable es que el helipuerto sea el centro de reuniones para los adolescentes.

−Voy para allá− contestó T.

−Nosotros también estamos cerca− respondió Joey− somos lo suficiente pequeños para ir por los ductos de helado, quizás lleguemos primero.

−Yo estoy siguiendo a Número 9876− escuchó a Sonia− tuve que tomar el camino largo.

−Hay otra forma de llegar al corredor del Líder− afirmó Mushi− es más largo, pero llegarás a tiempo si es que en realidad van por él, te mando las coordenadas a tu reloj, le mandaré mensaje a Paddy para que no descuiden el pasillo, Tres− dijo la niña tras un prolongado silencio− pido permiso para encerrarnos en caso de que no nos guste lo que veamos en el helipuerto.

−Eso sería acelerar el plan− le espetó Joey− necesitamos que crean que se salieron con la suya.

−¿Y si están llegando más? Sería inclinar la balanza a su favor, por eso solicito permiso para encerrarnos en caso de que esos zopencos tengan tomada la plataforma de aterrizaje− todos guardaron silencio.

−Permiso aprobado 34− accedió Tres− activen el protocolo, quizás la confusión logre darnos ventaja.

La pelinegra echó a correr por los complicados túneles de la Base lunar, atajos que sólo conocían los líderes, casi había llegado a su destino cuando escuchó voces en el pasillo, dos niños del Sector O hablaban entre ellos.

−¿Están ya en sus posiciones?− preguntó 109 con impaciencia.

−Parece que solo esperamos a que ella llegue, debe ser en cualquier momento− Kuki no sabía cómo pasar desapercibida, pero entonces, al escucharlos se dio cuenta de lo que ocurría, sólo había una ella que todos esperarían para actuar.

−Treinta y cuatro− dijo en su comunicador− cierra la base ahora.

− Nos falta poco para llegar, si la situación lo amerita…

−No hay tiempo, viene Cree.

−¡Ya llegó!− gritó Tommy momentos antes de escucharse un par de disparos, casi en el momento las luces de la Base lunar se apagaron y unos focos rojos se accionaron, pesadas cortinas de acero comenzaron a caer, encerrándolos mientras una alerta roja se propagaba por todos los altavoces.

− ¿Qué ocurrió? Es muy pronto−109 miraba a su alrededor sin entender, no supo que pasaba hasta que ya era muy tarde, Kuki se había acercado corriendo, había sacado una pequeña pistola de agua con jabón y les había apuntado directamente a los ojos. Ella aprovechó para darle un golpe a 110 que lo dejó en el suelo, ese gancho se lo había enseñado Cuatro y aunque casi nunca tenía oportunidad de utilizarlo, se le daba muy bien− ¿Qué ocurre? − el niño se tallaba los ojos, se llevó la mano a uno de los bolsillos de la chaqueta, donde tenía un comunicador adolescente y por el cual intentaba buscar ayuda. Hábilmente Kuki lo desarmó y le dio una patada en la cara que lo dejó confundido en el suelo.

−Si no quieres que te haga calzón chino, más te vale que me digas qué planean.

−¡Nunca! ¿Quién eres? − la asiática escuchó pasos en el pasillo, no podía darse el lujo de distraerse, sacó una pastilla de la bolsa de su sudadera y lo obligó a tragarla, en el acto el chico se quedó dormido, esa sustancia que Dos había creado les seguía siendo muy útil.

Siguió corriendo hacia la estancia del Líder, podía escuchar gritos así que apresuró el pasó, el Sector W peleaba contra unos ocho adolescentes, la asiática se apresuró a cubrirle la espalda a 85, quien le lanzó una pistola lanza chicles.

−¿Dónde está 88?

−¡Corrió hacia la fiesta cuando empezó todo!− le gritó esquivando por poco uno de los rayos que uno de los ninjadolescentes había dirigido a la pared que usaban de trinchera.

−¿Qué? ¿Y 84?

−Corrió detrás de él− Kuki asintió− Necesitas ir ¿verdad?− la japonesa asintió de nuevo mientras con un disparo desarmaba a un adolescente que se había acercado a ellos.

−Son demasiados, no podré esquivar a todos− dijo la niña− ¿Sus posiciones? − dijo por su comunicador.

−Voy rumbo a la fiesta−contestó 83− el chico al que seguía se encontró con cinco adolescentes que se ocultaban en las bodegas, los voy siguiendo.

−Ochenta y cuatro va tras el Líder, él es su prioridad.

−Entendido− contestó la rubia.

−Cuarenta y tres fue a ayudar a T contra los ninjadolescentes que lograron entrar, Cree logró escapar, estoy yendo a la fiesta por los ductos de helado− escuchó decir a su hermana.

−Misma orden 34, protege al Líder− 85 les hizo una seña a su sector para que se reagruparan.

−Nosotros los vamos a distraer− le dijo el pelirrojo a la asiática− tú debes reagrupar a tu equipo, cuando acabemos aquí iremos al helipuerto a apoyar a tu sector.

−Son demasiados.

−No nos subestimes ¡Chicos del barrio a sus posiciones! − gritó mientras los niños comenzaban a disparar con más ahínco mientras Paddy le daba la señal a Tres, quien echó a correr esquivando ataques, desarmando adolescentes y soltando golpes. Atravesó el pasillo entre disparos, gritos, humo, recibió varios golpes y rasguños de una ninjadolescente que intentó frenarla a toda costa; sin embargo, Kuki estaba en modo kamikaze, había estado en bastantes batallas campales como para saber que los minutos valían oro, seguro le dolería mañana, pero ahora lo más importante era salvar a KND, eso le había enseñado Uno, eso era lo que hacía su sector, eso hacía un Chico del barrio.

Kuki siguió corriendo, ya nada se ajustaba al plan, pero eso era lo mejor de ser un niño, no había demasiadas preocupaciones y menos en su mente, la cual siempre se había caracterizado por vivir el ahora y no preocuparse por nada, eso cuando no estaba en batalla y la vida de toda la organización dependía de ella, claro está.

Ya podía escuchar los disparos y los gritos que provenían del salón de convenciones, un poco más y llegaría. La puerta se abrió de golpe antes de que ella la alcanzara y vio una de las imágenes que se quedaría en sus pesadillas hasta que cumpliera 13 años. Los disparos provenían de todos lados, esta no era una batalla como las demás donde ambos bandos eran fácilmente reconocibles, ahora podías ver a niños dispararles a sus propios compañeros de sector, Kuki se quedó de piedra sin saber cómo diferenciar a los que estaban de su propio lado, pero entonces escuchó los gritos de número 88 que ordenaba apresar a los traidores.

−¡Disparen! ¡Acaben con esos niños! Esta vez KND caerá− gritó una voz que Kuki conocía muy bien.

Alguien embistió a la niña justo antes de que un rayo rojo impactara contra la pared y el techo comenzara a colapsar. Tras la nube de polvo y más gritos que le siguieron sintió que el peso sobre ella se aligeraba y una mano la levantaba, para arrastrarla a través de la conmoción.

−Esa traidora se llevó a 88− escuchó que decía 84 tosiendo, la había sacado a uno de los corredores externos por donde podía verse la Tierra a través de los ventanales clausurados por una capa de acrílico irrompible, 83 corría detrás de ellos cuidándoles las espaldas.

−Ustedes tienen que seguir− les dijo la rubia al escuchar más pasos pisándoles los talones− yo debo regresar.

−¿Estás loca?− gritó 84− Cree está…

−Justo aquí ¿Creían que se iban a salir con la suya tontos chicos del barrio? − la morena apareció de entre uno de los pasillos, desafiante y apuntándoles con un arma larga− parece ser que este es el fin del Sector V.

−Eso quiero verlo viejita− escucharon que alguien caía del techo y sin que Cree pudiera siquiera girarse, un disco le dio en la muñeca, haciendo que soltara el arma. Mushi le apuntaba sin atisbo de temor, sabía quién era ella, no era la primera vez que intentaba algo contra su sector, Cuatro le había dicho que ahora que no podía vengarse directamente de Uno o Cinco había traspasado su odio hacia ellos.

A pesar de que Mushi jamás se había enfrentado directamente con ella no le temía, todo lo contrario, había estado esperando ese momento desde siempre, desde aquél entonces en que sólo era una niña pequeña bailando en la nave del Sector V y vio por primera vez una pelea entre las hermanas Olivera, supo que quería pelear como ellas, aunque sabía muy bien que las batallas cuerpo a cuerpo no eran lo suyo estaba dispuesta a intentarlo, enorgullecería a Cuatro y sus lecciones, donde sea que estuviera.

−¡Maldita mocosa! Ya verás− gritó poniéndose de pie y abalanzándose contra Mushi, quien comenzó a dispararle, pese a que Cree lograba esquivarlo. La menor de las Kiut corrió hacia la morena, quería pelear, entonces pelearían.

−Vete− Sonia había recogido el arma de Cree y se la dio a Kuki− yo me quedo con Mushi, tú debes llegar a 88, llévatela 84− el niño tiró entonces de Kuki, quien puso un poco de resistencia, pero sabía que no le quedaba más que confiar, esa no era sólo su hermana, era también un cadete entrenado de KND.

Corrieron escalera arriba hacia uno de los niveles superiores, Kuki respiró profundo, este era el tipo de misiones que le encantaban a Uno, él siempre sabía qué hacer, ahora mismo ella solo estaba intentando no ponerse a llorar.

−¡Alto!− gritó un chico que Kuki reconoció como uno de los guardias personales de 88 y que respondía al número 65.97, había sido uno de los chicos que había prestado su servicio en la Base del Ártico como profesor, donde se había hecho amigo de Cuatro− deténganse traidores.

−Número Tres, número 84− 88 tenía a Rose de la mano y los miraba con desilusión− ¿Ustedes también están en todo esto?

−Claro− se apresuró a contestar 213− es el Sector de Dos, te dije que no eran de fiar, son unos malditos traidores, igual que ese obeso…

−¡Nunca te atrevas a insultar a ninguno de mis compañeros de Sector en mi presencia!− Tres dio un paso al frente− Líder Supremo, por favor venga conmigo.

−¡Bajen las armas!− dijo 65.97− ríndanse y tendremos piedad.

−¿Cómo pudieron?− dijo 88− yo siempre apoyé a su sector, te revelé los secretos de la organización− miró a Lee− te hablé sobre ellos….

−¡No lo digas Líder!− gritó 84 sin dejar de apuntar con una pistola de mayonesa− ellos son los que orquestaron esto, no nosotros.

−¿Cómo te atreves niño?− le espetó Rose− el Líder Supremo sabe quiénes son los traidores, no puedo creer que Tres se haya atrevido a esto, pero todos sabemos que está próxima a sus 13 años, no sería nada nuevo dentro de KND, desármala 65.97− el chico había dado dos pasos cuando 84 lanzó uno de sus yoyos, jaló el arma y aprovechando la distracción con la otra mano ató los pies del chico.

−No te atrevas a tocar a mi Líder, ella no es una traidora, tú sí.

−Explícate Tres− le dijo 88 dando un paso al frente.

−Pero 88− intervino Rose− ella…

−Soy un Líder justo e incluso a 263 lo dejé defenderse, lo mismo con ellos.

−Ayer escuché a 213 hablar sobre el plan, metió ninjadolescentes a la Base lunar y orquestó esto con un grupo de traidores…

−¡Silencio niña! Todo eso me suena a una historia inventada.

−Te vi porque estaba con Chad− dijo la pelinegra sin darse cuenta de sus palabras hasta que Rose sonrió con satisfacción.

−¿Y qué hacías con un traidor como Chad?− dijo la chica triunfal.

−Él y yo sólo estábamos… estábamos, él me ayudó− dijo Kuki nerviosa− Ochenta y ocho, tienes que creernos, es ella la que orquestó todo esto− el rubio la miró y luego a Rose, dudaba.

−Esteban− Rose lo tomó de la mano− sólo están ganando tiempo, debemos ir hacia el helipuerto, esto está fuera de control, tenemos que sacarte de aquí− lo tomó de la mano y tiró de él escaleras arriba, Kuki y 84 corrieron tras ellos, pero una flecha les cerró el camino, se giraron a ver a Cree flotando gracias a su traje, estaba despeinada y sudaba, en conclusión, estaba furiosa.

−¡Basta de juegos!¿Creíste que una tonta niña podría ser mejor que yo? vamos a salirnos con la nuestra, hoy van a caer− la morena se abalanzó sobre ella pero el yoyo de 84 la tomó por una pierna y la lanzó lejos

−¡Yo te cubro!− 84 comenzó a disparar hacia Cree, Tres lo dudo un momento pero hizo caso, tenía que evitar que Rose llegara al helipuerto o todo estaría perdido, nada le aseguraba que no pudiera llevarse al Líder.

Tres terminó de subir las escaleras y vio de nuevo a las dos siluetas que seguía, tomó el arma y apuntó a los pies de Rose, quien tuvo que soltar a 88 para esquivarlos, podía escuchar la batalla del otro lado de la puerta, si los adolescentes venían en apoyo de Rose no habría nada más que hacer.

Esteban se puso en guardia y miró a Tres con decisión.

−No voy a traicionarte− le prometió Kuki− es ella quien lo ha hecho, sí, estaba con Chad, pero no es porque fuera una traidora, yo jamás iría contra KND, no lo hice ni siquiera cuando le borraron la memoria a Cuatro y tú… tú sabes lo que yo siento por él− el Líder la miró a los ojos− ayer Chad estuvo conmigo sí, pero todo fue neutral, si no hubiera salido con él nunca habría sabido de esta traición orquestada.

−Debemos irnos de aquí 88− se acercó Rose, pero Esteban retrocedió.

−Yo también fui un espía 213− le dijo el rubio sacando una espada de samurái de entre sus ropas− y estás cometiendo más errores de los permitidos, hasta para alguien que te quiere tu mentira se desmorona.

−Vaya, vaya, parece que hay un contratiempo−Rose sonrió al tiempo la puerta que los separaba del helipuerto comenzaba a abrirse− demasiado tarde, mis refuerzos llegaron− accionó su sostén y un traje ninjadolescente la cubrió− casi casi te das cuenta a tiempo, nada mal para el niño que elegí como novio.

−¿Por qué Rose?− le reprochó.

−¿Y por qué no?− se lanzó contra ellos pensando que sería seguida por los ninjadolescentes que le esperaban en el helipuerto; sin embargo, lo que recibió fue una tanda de canicas lanzadas por 43 y T, que pese a estar molidos aún representaban a la resistencia.

−¿Se encuentra bien Líder supremo?− 85, 43 y T rodearon al rubio mientras disparaban, los ninjadolescentes comenzaban a agruparse mientras el resto del Sector W intentaba distraerlos

−¿A dónde se fue Rose?− dijo Kuki que tenía dificultades para controlar el arma de Cree.

Mas miembros leales a KND comenzaron a llegar al helipuerto y con ellos más traidores, la pelea había cambiado de lugar.

−Siento haber dudado de ustedes− logró decir 88 mientras usaba su espada como bate lanzando uno de los proyectiles adolescentes de regreso hacia su dueño.

−Estamos acostumbrados− confirmó T− no le caemos bien a nadie.

−¿Están allí?− Mushi los contactó por el transmisor− tenemos problemas, alguien logró colarse en la máquina y está tratando de desactivar el código "Pajarito", si llegan refuerzos esto se va a poner muy feo− aceptó34.

−Es Rose− dijo Kuki− ella va a dejar entrar a los demás.

−Ella sabía los códigos− aceptó 88 avergonzado− confiaba en ella, tiene control a todas nuestras defensas, debo detenerla.

−No− lo detuvo ella− ese es el plan, si tu caes todo KND lo hará, iré yo.

−Vamos contigo− dijo 43 pero ella negó.

−Ustedes protejan al líder, no sabemos en quien podemos confiar.

−Al menos llévate esto− 88 le dio la espada− Rose es muy fuerte, que no te engañe su carita hermosa.

Kuki asintió y echó a correr hacia los ductos de helado, sólo así llegaría antes que Rose.

Una vez que cayó fuera del cuarto máquinas sintió un leve dolor en la frente donde se había golpeado al ser empujada por 84; sin embargo, se obligó a seguir caminando, cuando entró se topó con Rose.

−Número Tres− dijo con rabia− que piedra en el zapato has sido hoy para mí, jamás pensé que la tonta amante de los simios arcoíris del Sector V fuera en realidad alguien por quien preocuparme, hasta podríamos haber sido amigas si hubiera sabido que tienes carácter.

−Me gusta dar sorpresas, no por nada me encargo de las tácticas distractivas− contestó la chica− además de que odio a los traidores, más cuando se meten con mi equipo.

−Lástima que ya no está tu sector para ayudarte.

−Lo mismo digo ¿Cómo pudiste hacer eso? 88 te quiere, eras una agente excepcional ¿Por qué nos traicionaste?

−Supongo que no hay una razón− Rose comenzó a dispararle−simplemente me gusta estar del lado ganador, no como un simple peón sino como la Líder.

−Tu eres una niña Rose− Rose le disparó en la muñeca haciendo que soltara la espada.

−Pero una niña malvada− rio con autosuficiencia− no hay ninguna excusa, simplemente un día desperté sintiendo que KND no me merece y como al parecer no estoy ni en la posible lista para ser su Líder Supremo, temo que tendrá que haber cambios aquí, una vez que toda la flota ninjadolescente entre, estarán fritos− se abalanzó sobre la máquina para intentar acceder el código que desbloquearía la máquina, pero Kuki Kiut se lanzó contra ella jalándola y sometiéndola en el suelo.

−¡No vas a salirte con la tuya! No eres a la primera que se le ocurre.

−¿Y tu vas a detenerme? Todos sabemos que sólo eres líder de sector porque tu equipo era demasiado joven para darles ese privilegio, acepta que desde que Uno desapareció y Cinco cumplió 13 años tu sector apesta− logró empujarla y ponerse de pie al tiempo que corría de nuevo hacia la máquina. Sin embargo, Kuki volvió a embestirla para evitar que llegara a la máquina, ambas rodaron jalándose el cabello intentando doblegar a la otra.

−Claro que voy a detenerte, es lo que Uno haría y me entrenó bastante bien.

−Eres sólo una distraída niña que se encarga de tácticas distractivas− la rubia había logrado morderle un brazo para zafarse y de una patada la había alejado, dándole tiempo de correr a la máquina y teclear rápidamente los códigos de desbloqueo− mientras que yo, no sólo estuve en un sector destacado en la fabricación de tecnología 2x4, además de ser muy buena en combate y una mente malvada, todo en con esta carita angelical y cabello sedoso a la que nadie le puede decir que no.

Kuki se intentaba poner de pie mientras escuchaba que la chica tecleaba, había caído mal y se había golpeado la cabeza, por ende, todo le daba vueltas, además la mordida de esa chica la había hecho sangrar, mal día para no traer manga larga y haber optado por una blusa de manga corta y cuello de bebé, dejando su piel vulnerable. La última patada sí que le había hecho daño, podía sentir una fuerte punzada en un costado que seguro le haría ser acreedora de un escaneo completo por el sector médico, pero ni así la dejaría ganar.

"Reiniciando Escudo de la Base lunar en 80 segundos" − escucharon que decía la voz de la computadora mientras Rose reía histéricamente.

−Tu Sector pudo haber estado interesado en la tecnología 2x4− repitió Kuki− pero jamás podrías estar a la altura que Dos o cualquiera de los científicos de la Base lunar, quizás sepas pelear, pero ¿sabes una cosa? Si Cuatro y Cinco estuvieran aquí ya te habrían puesto en tu lugar.

−Lástima que ahora mismo estén dándose besos con su adolescente en turno ¿No crees? − le dijo la chica dándole la espalda a Kuki, quien se había puesto de pie.

−Pero estoy yo− Kuki había tomado la espada de 88 y se había abalanzado sobre Rose, con un corte limpio le cortó el cabello hasta el mentón.

− ¿¡Qué!? ¿¡Qué le hiciste a mi cabello!?− dijo la rubia llorando y temblando de rabia. Loca de furia se lanzó contra Kuki quien esta vez esquivó el ataque y logró responder con un puñetazo en el rostro que la mandó al suelo, inconsciente. El mismo gancho que Cuatro le había enseñado para momentos difíciles.

− Más te vale no meterte nunca con KND mientras yo esté en servicio− la miró desafiante− y para tu información, eso es lo que hace una táctica distractiva.

−Veinte segundos para el reinicio de Escudo− recordó la computadora mientras Kuki la miraba asustada, ella nunca había sido buena con las cosas tecnológicas, pero debía completar el trabajo.

−Bueno Dos, más te vale que tus cursos rápidos hayan valido la pena− comenzó a teclear temerosa.

Diez minutos después la asiática había logrado llegar al helipuerto arrastrando a una aún inconsciente Rose, quien tenía pies y manos amarradas con las cuerdas de los tenis de Kuki. El lugar estaba plagado de cuerpos tanto de niños como de adolescentes amarrados e inconscientes, no quería ni imaginarse cómo estaría el salón de eventos.

−¿Todo bien líder?−se acercó 84 con un ojo hinchado y el gorro hecho jirones, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

−Sí ¿Y ustedes?

−Nada que El Tommy y el resto del Sector V no puedan manejar− el menor de los González se acercó con un hoyo en su camisa azul y sin sus gafas, las había perdido en algún momento de la batalla.

¿Dónde están 83, 34 y 43? − Preguntó Kuki intentando apartar de su mente el dolor que comenzaba a emanar de sus heridas y golpes.

−Ochenta y Tres está apoyando a la patrulla médica para llevar a los niños heridos al ala hospitalaria y tu hermana está…

−¡Kuki!− gritó Mushi haciéndole señas a un costado de una de las naves adolescentes, a su lado estaban Joey y número 88, este último sentado en el suelo y pensativo. Kuki, T y 84 se acercaron− ¡Mira, se me calló mi primer diente de leche! − le enseñó orgullosa que uno de sus dientes frontales se había ido− Cree me lo tiró de una patada, pero ¿Sabes qué? Ahora el hada de los dientes me traerá mucho dinero.

−¿Estás bien Joey?− el niño estaba muy sucio y tenía un corte en el hombro que se veía bastante serio, supuso que estaba esperando a los encargados de las curaciones, aunque estuvieran heridos seguro había agentes en peores condiciones.

−Sí− le dijo distraído− ¿Y tú? Te ves exhausta y… como mi hermano cuando llega a casa luego de una pelea.

−Número Tres− 88 se puso de pie y posó su mirada en Rose, quien seguía desmayada, les hizo una seña con la mano a un par de niños que llevaban prisioneros con cadenas de plástico con dirección al ala de la prisión lunar de máxima seguridad para que se la llevaran− Gracias y yo… yo lamento haber desconfiado de ti, el trabajo de oficina hizo que perdiera mi chispa como espía y soldado, antes hubiera adivinado las intenciones de esa niña en un segundo pero… cuando todos te adulan, te estancas en tu zona de confort− se rascó la nuca abochornado.

−Descuida 88, lo entiendo, además es mi trabajo.

−Pero no debías hacerlo sola…

−No lo hice, todos me ayudaron, también el Sector W ¿Dónde están por cierto?

−Fueron a apoyar al salón principal, parece ser que 587 recibió fuego cruzado al ayudar a uno de los cadetes nuevos, Paddy estaba muy preocupado. − intervino Mushi.

−Sector V− 88 se aclaró la garganta mientras todos se ponían firmes− en serio gracias, de no haber sido por ustedes todo se hubiera ido al diablo, lamento si algunos aún no confían en ustedes, yo lo hago, tienen mi absoluta confianza, ya la tenían, pero ahora más, cualquier cosa que deseen sólo pídanla, en serio.

−Que Kuki no nos olvide cuando cumpla 13 años− murmuró 84.

−Que los recuerde− dijo el líder pensativo− sí, supongo que eso estaría bien para empezar.

−Líder supremo− empezó 84− mi líder está a punto de cumplir 13 años y… usted mismo me dijo hace un rato cual era el deseo de número Dos para con la Casa del árbol− 88 asintió y Kuki lo miró pensativo, también estaba enterada, ya que ella debía llevar a cabo el ocultamiento de la Base del árbol− yo, me preguntaba si ese premio podría ser dejarnos elegir nuestra Base secreta, para la nueva era del Sector V− 88 lo miró y afirmó.

−Claro que sí, ya hablaremos más al respecto en cuanto acabemos de limpiar el desastre, además creo que de ahora en adelante se merece no sólo un trato más respetuoso sino una posición privilegiada dentro de la organización, como siempre debió tenerla.

−Ahora nos odiarán más− murmuró Joey.

−Descuida 43, ni siquiera lo sabrán− sonrió para sí− pero ya hablaremos después.

−Número 88 nuestro radar aun detecta naves adolescentes fuera de la Base− una niña de grandes gafas y dos trencitas se le acercó con timidez, tenía un feo moretón en su cuello− ¿Qué hacemos?

−Probar nuestro rayo láser, ven número 3.1416, es momento de que te ascienda como jefa de armamento, si me disculpan Sector V− le pasó el brazo por los hombros y comenzaron a caminar rumbo al salón de armamentos− ¿A qué hora sales por el pan?

−Sonia ya te dijo que no piensa meterse en ninguna cueva− le recriminó T a 84 apropósito de la nueva Base mientras Kuki se acostaba en el suelo, víctima de un cansancio que no había sentido en mucho tiempo, el cual indicaba que habían tenido éxito en la misión, comenzó a sonreír y pronto se convirtió en carcajada, amaba ser un Chico del barrio y al menos por un rato, ni siquiera el idiota de Cuatro podía ponerla triste.

FIN DEL FLASHBACK


−Y ya− concluyó Tres consciente que había modificado mínimamente la historia ante sus amigos para que cierto australiano no sospechara nada sobre sus sentimientos.

−¿Cómo puedes decir que no fue para tanto si frenaste a una loca que casi se sale con la suya?− le recriminó Cinco exasperada mientras Uno asentía− Kuki… Dios ese idiota de 88 debió darte un premio, nombrarte Líder Supremo o yo que sé− la morena se había puesto de pie embargada por la emoción.

−No lo hice sola, el resto del Sector hizo casi todo, Mushi y Sonia detuvieron a Cree, Joey ideó el plan perfecto, T y el Sector W detuvieron a los ninjadolescentes, 83 y 84 pelearon como nunca, yo sólo le hice un mal corte de cabello.

−O sea hello Kuki, fuiste una súper heroína− explotó Uno− no sé como ese chico se atrevió a borrarte las memorias y no mandarte a dirigir TND.

−Bueno− explicó Tres− en realidad no iban a borrarme las memorias, yo lo pedí, no sabemos qué hubiera pasado si no me hubiera negado a ser parte de TND

−¿Por qué tan pensativo Güero?− le molestó Dos− ¿Kuki te comió la lengua con ese beso?− le molestó.

−Dos cosas− comenzó Cuatro− primera ¿Quién fue el idiota que te puso tan triste?− todos pusieron los ojos en blanco− y más importante ¿Quién ese sujeto que te besó? Tu eres una niña y él debía tener como 30 años o algo así.

−Chad tenía 16 años− contestó Kuki intentando restarle importancia− y bueno… le llevo dando vueltas a ese asunto por un tiempo, al principio ni siquiera le tomé importancia a que me hubiera besado, porque fue como… esos juegos de la botella donde te toca besar a un amigo y se siente raro, por lo que prefieres no mencionarlo− se encogió de hombros− pero con la historia que nos contó Uno sobre él y esta cosa de los dobles agentes, bueno, creo que quizás él no hizo eso por buena gente, el salir conmigo, sino que quería que yo me enterara de lo de Rose y la manera de no ser tan obvio…

−Fue poniéndote en el lugar donde seguro te enterarías− completó Cinco pensativa− es una idea bastante razonable, también si aceptó besarte pudo ser una táctica destructiva, 274 siempre fue el mejor en todo− Uno y Dos asintieron− a mí no me simpatiza del todo, pero… es un doble agente y eso no lo puedo negar.

−Fingió una traición para ser aceptado por los ninjadolescentes− recordó Uno− no puede mostrarse abiertamente amable con nosotros, muy pocos sabemos de su condición, aunque admito que a veces parece gustarle toda esa atención. Supongo que puedo preguntarle, él y yo tenemos otra charla pendiente.

−Además hay algo curioso, según tu historia, él supo que la traidora era Rose después de que mencionaste a Chad, los Líderes tienen conocimiento de TND, quizás lo tomó como un mensaje, símbolo de que era cierto y también, siendo justos, el antiguo 274 se jugó el pellejo al ponerte en ese lugar, sobre todo cuando tú no sabías nada, pero bueno después de esta charla informativa yo propondría que centremos en tres puntos nuestras investigaciones. Primero que nada, todo se torció por Harvey y sus desesperados intentos de conseguir atención, no me cabe duda que él estuvo detrás de la traición y plan de Rose, sin ofender, yo estuve al tanto de sus inicios y carrera dentro de la organización adolescente y depende de una mente mayor para actuar, sus planes llevan al fracaso porque en todos tiene que ser la estrella.

− ¿Crees que ese niño movió sus hilos?− preguntó Uno.

−Puede ser, propongo que investiguemos qué pasó con él y para eso, temo que necesitamos que Rachel nos lo diga −Uno asintió apesadumbrado− y Uno, creo que debes ser tu quien le pregunte, ustedes siempre fueron más cercanos− el inglés le sostuvo la mirada y asintió− como segundo punto tenemos a Vivianita, nadie ha sabido nada de ella desde que escapó y eso no me gusta para nada, si era tan brillante, los adolescentes no la dejarían ir por lo que debe estar en algún lado.

−¿Y de eso me encargo yo?− preguntó Dos.

−Te ayudaré, ya había empezado con mis averiguaciones en solitario− agregó Cinco− y como tercer punto creo que deberíamos saber qué pasó con 30 C, temo que no hemos tenido ninguna noticia desde nuestras sospechas de que hubiera atacado la Base del ártico, pero dado que nosotros hemos fallado en esas búsquedas se lo pediré a Kendra, quizás ella averigüe algo más.

−¿Y nosotros qué hacemos?− preguntó Wally.

−Por el momento nada, ustedes son nuestra entrada al mundo deportista y popular, deben permaneces en él e intentar no soltar información innecesaria cerca de Rose− miró a Cuatro− es claro que ella tiene en la mira a Tres y vino por alguna clase de venganza así que no se la pongas fácil Wally.

−¿Y yo por qué se la pondría fácil?

−¿Y la plática con Chad?− preguntó Uno interrumpiendo un berrinche de su amigo.

−Esa puede esperar un poco, porque esta vez todo el Sector estará presente para cuestionarle, pero para eso necesitamos información, lo conozco y no nos dirá nada que no sepamos, debemos demostrarle que hemos reunido suficiente información por nuestra cuenta ¿Están de acuerdo?

−Como digas jefa− asintió Dos, todos estuvieron de acuerdo.


Transmisión interrumpida