Holiiis! Quiero agradecer a todas las que se han tomado la molestia dejarme un mensajito, de verdad me hacen el día al leerlas y ver cuánto las emocionan las situaciones que pasan por mi cabecita. Sigan dejándolos por favor :3
Espero les guste este capítulo, las leo.
*Personajes propiedad de Tom Warburton
Operación S.E.N.T.I.M.I.E.N.T.O.S
Socialmente aceptado
Entender
Necesidades
Temperamentos e
Inseguridades
Mientras se
Investiga el plan
Enorme contra
Niños
Traviesos que
Osan
Ser mejores.
Wallabee Torres se paseaba por los pasillos de una casi desierta escuela, las actividades deportivas y los talleres escolares iniciarían hasta la semana cuatro y, mientras tanto, la mayoría de los adolescentes preferían ir a casa o, al menos, poner distancia entre las aulas y ellos. El mayor de los Torres había desviado su camino unas tres veces antes de atreverse por fin a tocar la puerta de uno de los laboratorios de ciencias donde se reunían los nerds para el club de robótica, tocó un par de veces y esperó; un chico pálido, con gruesas gafas sobre unos ojos claros y un problema grave de acné le abrió la puerta.
− ¿G-güero Torres? Y-ya no tengo más dinero, me lo quitó James, en serio ya no tengo nada para este mes…
−No vengo por tu dinero Ferguson− contestó con impaciencia y mirando con desaprobación la playera de Capitán América fajada en un pantalón gris de vestir− vengo a buscar a Memo.
−C-claro… ¡Memo, te buscan para jalarte los calzones! − el chico entró corriendo, intentando poner distancia entre Wally y él.
−No vengo a jalarle los calzones a nadie− Wally había entrado y se encontró siendo observado con miedo por tres chicos con camisas de vestir debajo de chalecos tejidos y pantalones de lana que armaban un dron, mientras otros cuatro, con playeras de súper héroes jugaban Calabozos y dragones−, aunque bien merecido se lo tendrían−susurró− sólo quiero hablar con Memo.
−Hola Wally− Memo lo saludó de entre aquellos con ropa de súper héroes− vamos a mi oficina, allí podremos hablar tranquilos− le señaló el armario de material detrás del escritorio del profesor, ambos entraron y se sentaron en unos viejos bancos, el rubio miró con curiosidad los distintos frascos rotulados y con cosas viscosas flotando, así como los instrumentos usados en clase. −Siempre decimos que aquí traeremos a nuestras chicas para besarnos, pero eres la primera persona ajena al club que está aquí, aunque no por eso voy a besarte− suspiró− ¿Qué haces aquí a esta hora? Siempre sales volando en cuanto suena la campana.
−Kuki está cursando física de nuevo y la estoy esperando− le dijo nervioso, había planeado esa conversación durante horas, pero aún no estaba seguro de no arruinarlo− ayer me fui antes y a ella se le dificultó llenar su mochila con los libros e ir a casa, sé muy bien que cuando uno tiene una lesión en el brazo no es fácil hacer las cosas cotidianas, además quería…quería… quería hablar contigo.
−¿Sobre qué?− el castaño miró al rubio hacerse el cabello hacia atrás, ganando tiempo para acomodar sus ideas− Y ¿Por qué?− Memo se quitó las gafas y comenzó a limpiarlas− no es como que hayamos sido cercanos en bastante tiempo.
−Bueno… es que tú y Miguel son mis mejores amigos… los únicos quizás y ahm… Kuki me dijo que tú eras mi mejor amigo cuando éramos niños, yo no lo recuerdo, pero tú si ¿no? − Memo sonrió.
−Sí, sí lo recuerdo y también tengo memorias de cómo me molestabas antes de que Miguel llegara, así que tengo sentimientos encontrados sobre nuestra relación amor-odio.
−Lo lamento, sé que… no era una persona muy agradable antes de que Miguel y… todos ustedes llegaran… ¿regresaran? a mi vida− tenía las manos en puño, era algo en lo que ya había pensado pero la primera vez que lo decía en voz alta.
−Wow, el Güero Torres hablando desde el corazón ¿Acaso vas a pedirme un favor enorme? Porque esto es terreno nuevo tanto para Dos como para Memo− el rubio fijó su mirada en la de su amigo por primera vez desde que habían entrado en el cuarto.
−Yo… quisiera… hablar con un amigo sobre… sobre Kuki− dijo casi en un susurro mientras Dos lo miraba con los brazos cruzados y una ceja enarcada− creo… todo parece indicar que… me gusta… mucho.
−Ya lo sabía, desde antes que tú probablemente, deberías decírselo a ella, no a mí−le dijo intentando no reírse, sabía que confesar eso le había costado mucho, pero la situación se le hacía hilarante ¿qué tan desesperado podía estar alguien como para pedirle consejo a él?
−¿¡Cómo que lo sabías!? ¿Y por qué si lo sabías no me lo dijiste? ¿O acaso me lo dijiste cuando éramos niños? − le dijo modulando su voz, pero no su asombro, para no atraer a los chicos de afuera.
−No, aunque claro que de niños también lo sabía, todos en realidad, pero sabes qué, yo no soy quien, para hablarte de esto, podría y tengo unos chistes buenísimos, pero eres mi amigo y ella también, así que me los voy a guardar− hizo como si cerrara sus labios.
−No lo hagas− le dijo con voz cansina− de entre todos eres el que más podría entenderme, sabes lo que se siente que hablen de ti como si supieras, que te oculten cosas por estar… incompleto−Memo suspiró, claro que lo entendía− sabes lo que es sentir que algo te falta y por más que te esfuerzas no… no sabes lo que es, quiero saber cómo era ese pasado que ya todos recuerdan, esas historias que solía contarnos Uno.
−Cierto− suspiró− De acuerdo, no le digas que te dije ¿Qué quieres saber? − le dijo en forma confidencial, después de todo Wally tenía razón, era su mejor amigo.
−¿Cómo era mi relación con Kuki? ¿Nos llevábamos bien o… era un idiota con ella? No te guardes nada, de verdad cuéntame todo lo que recuerdas.
−Un poco de esto, un poco de aquello− tronó la lengua− eran amigos, los mejores, aunque todos creíamos que allí había algo más, siempre los estábamos molestando con eso y te enojabas, inventabas excusas tontas para haberte quedado solo con ella o haberte preocupado de más− sonrió al recordar cómo les encantaba a él y Abby cantar "…El Güero y Kuki, se quieren, se dan sus besitos"− Hasta donde yo sé jamás pasaron de ser amigos, recordando el video que grabaste para ella, puedo inferir que jamás le dijiste algo más− Wally guardó silencio, sí, seguramente eso es lo que quería decirle− pero como científico, sé muy bien que las cosas más sorprendentes ocurren cuando menos te lo esperas, por accidente− le guiñó un ojo.
−¿Por eso estaba molesta?− le dijo poniendo todas sus neuronas a trabajar− quizás me abofeteo porque jamás se lo dije…pero ¿Ella cómo sabía lo que le iba a decir? O quizás ella quería decírmelo− se revolvió el pelo con desesperación− ¡No entiendo nada!
−¡No lo sé Wally! tampoco llevo al día sus asuntos del corazón, para los últimos meses tú y ella pasaron a segundo o tercer lugar en mis pensamientos− recordó el dolor que le había causado la partida de Uno y posteriormente la partida de Cinco. Ambos permanecieron varios minutos en silencio mientras cada uno analizaba sus sentimientos.
−Nunca había sentido nada parecido− el australiano rompió el incómodo silencio− he intentado decírselo, pero siempre se enoja o se pone a la defensiva− se jaló las mangas de la chamarra que llevaba− eso me frustra mucho, me ha costado tanto aceptar que esa niña me gusta y ella… no hace más que frenarme, a veces creo que no vale la pena decirle cómo me siento− gruñó con frustración− pero luego la escucho reír y de nuevo me siento así de extraño.
−Ayer se estaban besando, no creo que le seas indiferente− Wally intentó asentir, pero lo de la noche anterior no se sentía como una victoria.
−No sé qué hacer, no quiero presionarla, pero tampoco quiero dejar pasar lo de ayer como si no hubiera sido nada, porque para mí fue algo− se había sonrojado− esa chica me tiene loco por ella y no sé cómo hacérselo saber.
− ¿Si sabes que jamás he tenido novia?−le reprochó intentando disimular una carcajada, podía darse una idea de qué tan difícil era para su amigo poner todo eso en palabras, pero por otro lado ¿se daba cuenta a qué clase de perdedor se lo estaba contando? Hasta para número Dos era más que obvio la clase de perdedor en la que se había convertido− Yo sé que ves esta barba partida, este cabello sedoso, te enteras que di mi primer beso a los diez años con Cree e inmediatamente crees que tengo éxito con las chicas y soy irresistible, pero la verdad es que le temen al éxito y no tengo novia, no creo que sea bueno para aconsejarte, me halaga tu voto de confianza, pero ni con mis memorias soy de ayuda en este asunto.
−Pero la conoces, me conoces y … tienes un mejor desenvolvimiento social que yo, necesito saber qué hacer, no sé si has escuchado todos los rumores que corren sobre mí y las chicas con las que he salido− Dos asintió guiñándole un ojo en camaradería− algunos son muy exagerados− se apresuró a agregar el australiano al ver el extraño brillo en la mirada del castaño− pero… hasta yo admito que no soy el mejor cuando se trata de interactuar con chicas− Memo lo miró con pena, ahora entendía cuánto le había costado a su amigo sincerarse y lo desesperado que debía estar para pedir su ayuda− sé que ella es… es perfecta y yo… no lo soy, ni siquiera me va bien en la escuela, hasta hace poco no me interesaba absolutamente nada, quizás no es suficiente pero… llevo unos meses haciéndolo mejor−se justificó− ya entro a la mayoría de mis clases; a veces incluso tomo notas y entrego tareas; logré pasar todas mis materias; hago deporte; no me he metido en problemas serios desde que estoy con ustedes, quisiera que eso contara para algo− se levantó y comenzó a caminar por el minúsculo espacio.
−Wally, escucha, siempre has sido un chico problemático y eso nunca le importó, dudo que ahora empiece a tener esos prejuicios− le dedicó una sonrisa intentando animarlo, se imaginaba lo mal que la estaba pasando su amigo, no buscaba que le dijera qué hacer, necesitaba con quien hablar y no sabía cómo acercarse− Respecto a lo de ayer, yo te aconsejaría darle su espacio, no negarlo y decirle que pensabas que se ahogaba y le diste respiración boca a boca o alguna tontería semejante, sólo… no la presiones ¿Entiendes? Si ella dice algo al respecto tómalo con calma, piensa unos minutos cualquier cosa que digas o… mejor no digas nada porque … es justo allí donde empiezan siempre tus problemas, antes era divertido, pero… ahora es un poco triste.
−Ella dijo que hablaríamos cuando yo recobrara la memoria… no de lo de anoche… de todo.
−Entonces deberías ser paciente, quizás decirle que lo de ayer te importó, pero no vas a presionarla, ya sabes, mostrarle que eres un chico maduro y no un idiota como Evan, dejar muy claro que ese beso fue intencional, pero no hacer que te pegue de nuevo, buscar un punto medio para ambos− el castaño intentaba desesperadamente poner en práctica todos los consejos de las películas y series adolescentes que había visto.
−No controlo mi lengua cuando me desespero, he dicho cosas que no siento o no creo porque me da vergüenza que sepa que me gusta ¿Y si ella no siente lo mismo? No quiero quedar como un idiota.
−No sé cuál será su respuesta, pero es tu mejor amiga, seguramente, aunque fuera algo que no quisieras oír lo haría de una forma dulce para no lastimarte− Wally asintió, él también creía que Kuki era de esas chicas, con todos menos con Evan, claro− además− agregó el castaño− tú tienes más probabilidades que yo de que la chica de tus sueños te haga caso, eres rubio, atlético, un rebelde sin causa como diría mi mamá y… ya sabes, tienes todo el paquete.
−Estás en el equipo de atletismo y ganamos el juego gracias a ti, hace unos meses eras un perdedor, hoy comienzas a tener una reputación− miró a su alrededor− aunque decae cuando saben de tus gustos y amistades nerds o los encierras en este cuarto que huele a formol para platicar.
−No creo que eso sea suficiente para ella− dijo sin pensar.
−Eres listo, un genio en realidad, no necesitan saber que eres parte de KND para darse cuenta que tienes un futuro asombroso esperándote.
−Ella sabe que soy un genio, pero ella también lo es… ella es absolutamente todo− sonrió con pesar− creo que tenía más valor para hablarle antes de recordar.
−¿Hablas de Abby? Qué hay allí ¿eh? − el castaño ni siquiera se preguntó cómo lo había averiguado; aunque ahora intentaba no parecer muy desesperado, sabía que su versión sin memorias era bastante abierto sobre su atracción por la morena.
−¿Tu qué crees?− suspiró− pero no quiero hablar de eso, es caso perdido, no sé en qué pensaba cuando éramos niños o…
−Pero han ido por helados juntos ¿no? No es como que les ponga mucha atención pero, recuerdo que dijeron algo de un helado, además fueron al Punto como compañeros de misión, no sé, entiendo esta parte de que pareciera que ella es demasiado para ti, pero no creo que en realidad eso le importe, suena como trama de película para adolescente, pero Abby es muy diferente a cualquier chica que haya conocido jamás, no parece importarle hacer lo que todos esperan de ella, creo que tendrías una oportunidad y no lo digo solo porque seas mi amigo.
−Creo que es caso perdido, desde que volví ni siquiera ha mencionado… es mejor así…− se corrigió, no le gustaba pensar en eso, le daba dolor de estómago y hacía que le sudaran las manos.
−Yo te puedo enseñar a ser cool e invitarla a salir si tú me ayudas a no ser un idiota frente a Kuki− unos golpes en la puerta los interrumpieron
−¿Quieres jugar Yip! Memo? − gritó Ferguson desde afuera.
−¿Juegas Wally?− el rubio miró su reloj, aún tenía un cuarto de hora libre.
Abby era la única estudiante que se encontraba en la biblioteca a inicios del curso escolar, mejor para ella, pensó mientras copiaba un párrafo de uno de los libros que había tomado de los anaqueles, había optado por adelantar el trabajo de final de mes que le habían dejado en Sociales. Miró distraídamente por la ventana mientras mordisqueaba su lápiz y pensaba sobre qué rumbo seguir en su proyecto cuando una voz la hizo saltar.
−Pareciera que te escondieras de mi− Kendra se sentó frente a ella y le dedicó una sonrisa.
−No es raro que yo esté en la biblioteca, pero sí que tú no estés en el trabajo.
−Estoy esperando a Dago, está terminando su inscripción en esta escuela− Abby la miró como si se hubiera vuelto loca.
−¿Vendrá a nuestra escuela? ¿Qué paso con eso de mantener las apariencias?
−Solo me vieron con él una vez en el Punto, para todos es mi primo, no hay nada que los hiciera sospechar, además Mauricio dio la orden, ahora ¿Has visto a Uno? Tengo información para él− miro alrededor para asegurarse que la bibliotecaria siguiera dormida tras los dardos adormecedores que le había lanzado.
−Fue a visitar a Rachel.
− contestó Cinco no muy convencida del plan de su amiga.
−Oh, en ese caso seguramente ella le informará − contestó la chica quitándose la chaqueta de mezclilla y quedando en una blusa rosa de manga larga que se amoldaba a su figura.
−¿Sobre qué?− Abby había sido picada por la curiosidad mientras Kendra sonreía.
−Lo que ha descubierto la Base lunar gracias a la información que conseguimos, parece ser que los niños que rescataron presentan varias anormalidades en su cuerpo, algunos se están quedando calvos; otros tienen el cabello blanco; unos pocos tienen manos y pies arrugados; Mushi y unas gemelas presentan un cuadro de acné severo, según las muestras sanguíneas fueron sometidas a un suero del que no se tiene conocimiento en KND− Cinco la miraba aterrada− en cuanto a la carpeta roja que conseguimos, se encontró avances de la investigación robada y que contenía los adelantos de genética y control cerebral que podrían haber sido robados por 30C. En cuanto al material de la computadora aún sigue siendo investigado, pero sirve para decir sin temor a equivocarse que estaban experimentando con los agentes, incluso faltaron de rescatar cuatro de ellos, los que se cree pudieron ser los "monstruos" que Wally y su hermano dicen haber visto.
−No eran monstruos, eran mutaciones− Kendra asintió mientras Abby abría la boca intentando jalar aire ¿Cómo se habían atrevido? − secuestraron agentes para probar el suero en ellos ¡Como si fueran ratas de laboratorio!− exclamó con indignación.
−Eso creemos, los científicos de la Base Lunar ya se están encargando de estudiar y revertir el proceso, mientras tanto nos han pedido discreción, pocos dentro de KND sabemos qué pasa, no quieren que los agentes se asusten−Cinco asintió.
−¿Tienes información de 30C? Ayer decidimos enfocar las investigaciones del Sector V en tres posibles sospechosos, Harvey, 30C y Vivianita− le confió a su amiga.
−¿Sin autorización de Mauricio?− Kendra enarcó la ceja− así que la fama de rebeldes que tenía el Sector V está bien cimentada− sonrió− sí que viven al límite, no sé cómo pudieron salir victoriosos entre tanto desorden, aunque supongo que son funcionales− suspiró− somos tan diferentes en nuestras estrategias y formas de actuar, fascinante.
−Necesitamos actuar−decidió ignorar su crítica constructiva− ayer Kuki nos habló de la noche en que atrapó a Rose, creemos que si la han liberado es porque está asociada con alguno de ellos y eso me preocupa, es un ataque directo a mi equipo.
−Así que te habló de su misión heroica, debo admitir que se ganó el respeto no sólo de otros sectores sino del mismo 88, incluso humilló a Rose, muchos de sus seguidores se entregaron al saber cómo esa niña fue vencida por la agente más distraída de KND− rio jovialmente− hay una estatua de cera del oído en su honor en el Museo de KND, debo admitir que hasta yo le alabé sus logros aunque ya me habían asignado a TND, cuando peleamos me di cuenta de su potencial, podrá ser distraída pero hay algo en ella que la hace especial.
−Lo sé, viví con ella la mitad de mi niñez y que el resto de los sectores la encasillara como una soñadora sólo nos daba ventaja, no necesitábamos los reflectores sobre ella y al parecer eso fue de gran ventaja, ahora, quiero que tú y Dago nos ayudes a buscar información de 30C− reiteró− no tengo idea de por dónde empezar y según entiendo tú sabes dónde buscar información prohibida o controversial− Kendra le sonrió.
−Es gracioso que me lo pidas, justo Dago lo siguió un tiempo por América del sur, pero lo perdió en Argentina, luego hubo reportes de que se le vio en Portugal y hasta en Escocia, no hemos tenido suerte en volver a dar con su paradero, por eso Dago fue reasignado aquí, para infiltrarse entre los ninjadolescentes y buscar alguna pista.
−Necesito que nos ayudes, yo estoy tras la pista de Vivianita y Uno se encargará de Harvey, pero con 30C nos hemos encontrado con una pared.
−¿Y por qué te ayudaría? Mi misión es otra, no facilitarle las cosas al Sector V− sonrió ante la mirada fría que su amiga le dirigió− estoy de broma Abby, de acuerdo, te pasaré la información que encontremos y ya que mencionas a Vivianita ¿Sabías que estaba enamorada de Memo?− Kendra la miró directamente a los ojos sin borrar su sonrisa de la cara, Abby negó− ella y yo éramos amigas cuando niñas, incluso antes de que conociéramos a Dos, casi no había chicas en las áreas de ciencias y tecnología de KND y ella solía escaparse para ver Doctor Espacio Tiempo, algo que yo también hacía cuando mis responsabilidades me lo permitían. La recuerdo como una niña menuda, jovial y nerviosa, brillante pero aterrada por ser descubierta, no sé qué le pasó… bueno sí, lo entiendo− suspiró− como agente de tecnología no puedo imaginar cómo debe ser estar en un sector donde está prohibida− ambas se giraron al escuchar un ruido, era la bibliotecaria que había cabeceado; sin embargo, luego de un sonoro ronquido se volvió a dormir− Desde niña siempre admiré a tu hermana Cree, en República Dominicana ella era como una estrella de rock, le borraron la memoria a varios sectores en mi país creyendo que armarían una revuelta después de que ella traicionó a KND, Vivianita era su admiradora también, quizás debí darme cuenta que para ella era algo negativo ese fanatismo− se encogió de hombros− sabes, no era una mala persona, lamento que todos la hayan conocido como una traidora, en realidad era muy agradable, incluso cuando me confesó sentir algo por Memo, aunque éramos rivales de amor, seguimos siendo amigas − Abby comenzó a ahogarse con su propia saliva.
−¿Dos niñas enamoradas de Memo? A Vivianita no la conocí, pero tú…−empezó intentando disimular el remolino de sentimientos que se apoderaba de ella.
−Memo siempre ha sido genial, es una de las mentes más inteligentes de nuestra generación−le dijo Kendra a la defensiva− además es muy divertido, en serio que para mí era y sigue siendo guapísimo− suspiró, se sentía bien al fin poder sincerarse− esperaba pacientemente a que llagaran las reuniones de Doctor Espacio Tiempo para poder verlo− sonrió de forma soñadora sin percatarse, estaba recordando partes de su infancia que hacía mucho no rememoraba− aunque claro, cuando se volvió líder dejé de verlo tan seguido, incluso después de la partida de Uno no iba con frecuencia, decía que le preocupaba dejarte sola, que tú no querías ser jefa y si lo hacías era porque no querías miembros extraños en el sector, por eso debía ayudarte en lo que pudiera, demostrarte que no estabas sola−Abby permaneció en silencio, una sensación cálida se apoderó de su pecho al pensar en Dos a su lado durante los meses después de la reasignación de Uno, no se había percatado, pero era cierto, Dos siempre había estado allí para apoyarla− aun así le hablé de mis sentimientos.
−Y cuando te declaraste ¿El qué te dijo? − intentó sonar casual, como si no le importara, pero lo hacía y mucho, no podía poner en palabras lo que sentía, pero algo raro comenzaba a formarse en su estómago y pecho.
−Fue muy considerado con mis sentimientos, se disculpó por no poderme corresponder, él ya tenía a alguien especial y no era justo hacerme perder el tiempo− desvió la mirada y suspiró, no le guardaba ningún rencor, al contrario, pero en su momento sí que le había dolido su rechazo− me confió que le gustaba una de las hermanas Olivera y que nadie podía ocupar ese lugar, lo entendí mejor con el tiempo, claro está.
−Él siempre estuvo enamorado de Cree− dijo con la voz ronca, de pronto se sentía tan frágil y ¿avergonzada? que lo único que quería era ir a casa y comer chocolate, siempre lo había sabido, pero escucharlo de alguien más, después de tanto tiempo, seguía sin ser agradable− con ella dio su primer beso, es una historia graciosa, quizás te la cuente algún día− intentaba sonar tranquila, pero su voz sonaba cada vez más chillona, como si tuviera algo que le obstruía el aire y el habla.
−Yo también pensé que era Cree y hasta me resigné, era obvio que no iba a estar nunca a la altura de la antigua número 11−miró a Abby con cautela− pero en estos últimos meses me he dado cuenta que no se refería a Cree, bastó ver cómo te miraba mucho antes de tener memorias para darme cuenta que era de ti de quien hablaba− las chicas se quedaron mirando envueltas en un incómodo silencio.
−C-claro que no, M-memo y yo sólo éramos amigos− dijo casi gritando en un intento de negar todo mientras su corazón se aceleraba y sentía que se sonrojaba− él siempre quiso a Cree…
−¿De verdad lo crees? Entonces te falta tacto adolescente−le dijo seria − es más que obvio que babea por ti, siempre estaba mirándote, pero no del modo morboso en que lo hacen James y sus amigotes mandriles, lo hace de una forma tierna, como si siguiera cuidándote sin saberlo, creo que su subconsciente aún veía a esa niña aguerrida de la que tanto me hablaba−entrelazó sus manos por sobre la mesa− decía que no le temías a nada, siempre mantenías la calma y eras cool hicieras lo que hicieras, yo tampoco me di cuenta pero para él eras mejor que Cree en todos los sentidos, si aún no te das cuenta o eres muy modesta o muy tonta− Cinco movió la boca, pero ningún sonido salió, estaba demasiado sorprendida y luchando con su propia mente como para manejar su boca− por eso me ofrecí para venir aquí a supervisarte−continuó Kendra al ver que su amiga estaba sin palabras− quería conocer a la famosa Cinco de la que tanto me habló Dos, la hermanita de Cree Olivera y debo decir que nunca me arrepentiré de esa decisión; sin embargo, debo confesarte que nunca me ha dejado de gustar Memo y en el fondo pensé que sin recuerdos yo tendría alguna oportunidad en algún momento−bajó los ojos con algo de frustración.
−La tienes, él y yo solo somos amigos − atinó a decir mientras se enfocaba en respirar, comenzaba a sentirse mareada.
−¿Entonces no te gusta ni un poco?− la miró fijamente con algo de enojo− porque eres mi amiga y creía conocerte, nunca había intentado nada porque creí que de alguna forma terminarían juntos, además de ser obvio que él iba por ti, pero si me dices que tengo el camino libre voy a intentarlo y no voy a descansar hasta que se olvide por completo de ti− Abby le sostuvo la mirada ¿Qué debía decir? Sabía que su amistad pendía por un hilo desde que supo que era una espía de TND, pero ahora sentía una ruptura diferente− piénsalo, dame una respuesta cuando la tengas, sólo no tardes mucho porque ya he esperado más que suficiente− le dijo de manera franca y calmada, no esperaba empezar una pelea, sólo poner las cosas en claro− debo ir a buscar a Dago, nos vemos Abby− tomó sus cosas sin esperar una respuesta y se marchó dejando a Cinco respirando pesadamente y sintiendo que se desmayaba por la velocidad con la que miles de recuerdos y palabras se arremolinaban en su mente.
Pasados unos minutos, cuando se sintió lo bastante fuerte como para que sus piernas la soportaran y el temblor de manos inicial había bajado considerablemente, se atrevió a recoger sus cosas para salir pitando de la biblioteca, su tarea había pasado a segundo término, necesitaba irse, no sabía a donde, pero quería estar sola. Salió de la biblioteca corriendo con rumbo a la salida, pero al dar vuelta en una esquina chocó con una figura que la hizo perder el equilibrio y pegarse en el brazo con la pared en un intento de recuperar el equilibrio.
−¿¡No puedes fijarte por dónde caminas!?− se sobó el brazo y vio que todo indicaba que le saldría un gran moretón− lo siento, yo tampoco vi por donde iba− agregó aún sin mirar a quien le había impedido una salida rápida.
−Descuida hermanita, a todos nos ha pasado− Abby levantó la vista y vio con horror que Cree estaba allí de pie, mirándola con burla, como siempre que hacía alguna torpeza.
−¿Qué haces aquí?− le dijo asustada.
−Se te olvidó que este año debo iniciar mi servicio social−contestó la mayor con hastío− en el hospital sólo hacía mis prácticas escolares, casualmente la enfermera Sawyer es amiga de una de mis profesoras y dijo que necesitaba ayuda con los adolescentes, así que haré el servicio aquí, justo acabo de entregar mis papeles ¿No te da gusto? Ahora nos veremos a diario− mostró una sonrisa que su hermana no compartió, el día se ponía cada vez peor− ¿Estás bien? Luces algo pálida ¿Almorzaste algo? ¿O es que te ha sorprendido demasiado la noticia?
−¡Yupi!− atinó a decir con sarcasmo mientras rodaba los ojos, justo lo que necesitaba, tener a Cree, como si no fuera ya suficiente con todos los adolescentes con los que debía convivir.− ahora tengo a mi hermana vigilándome− seguía sintiéndose mareada, pero el horrible dolor en su brazo y los nuevos problemas en su ya de por sí caótica adolescencia, le habían hecho olvidar por un momento la plática con Kendra
−Calma Abby, también tuve tu edad y sé que necesitas tu espacio, te prometo no arruinar tus conquistas− le guiñó un ojo− además no sé si ya te has enterado pero mi ex novio Mauricio está de nuevo en la ciudad− se sonrojó− quizás los planetas se han alineado para darnos otra oportunidad− Abby sonrió con sinceridad, siempre había sabido que Cree estaba muy enamorada de Mauricio, a pesar de que había salido con varios chicos, el antiguo agente siempre había tenido un lugar especial en el corazón de su hermana.
−¿Cómo sabes cuándo alguien te gusta?− dijo sin pensar mientras intentaba retomar el hilo de sus pensamientos.
−¿Qué?−Cree la miró sin burla o gestos, nunca había creído que Abby le preguntara algo así, con o sin confianza de hermanas, la menor jamás había tocado esos temas.
−Ah… no nada…yo sólo…
−Claro que te escuché Abby, sólo que no puedo creerlo ¿Acaso mi hermanita ha perdido al fin la cabeza por alguien?
−Claro que no, vámonos a casa, solo los perdedores se quedan aquí hasta tarde− la tiró del cárdigan negro que usaba sobre un top rosa, Cree la siguió con una sonrisa, no iba a dejarla en paz hasta saber quién era el afortunado adolescente que había flechado a su hermanita.
Kuki Kiut estaba frente a su casillero sosteniendo la mochila con una pierna contra el locker de abajo para poder meter, con la mano sana, los libros que necesitaría para hacer los deberes, de pronto apareció Wally quien le sostuvo la mochila, animándola a seguir guardando las cosas en ella.
−¿Qué haces aquí? Tus clases terminaron hace un buen rato− le dijo metiendo un libro particularmente pesado de matemáticas.
−Estaba con Memo, jugamos Yip! y perdimos el sentido del tiempo, además no puedes hacer todo sola, intenta no esforzarte demasiado o podrías lastimarte más, no es algo grave así que intenta no empeorarlo, solo serán unos días o semanas−Kuki le sonrió, sabía que su amigo se preocupaba por ella, aunque la mayor parte de las veces no sabía cómo decirlo sin echar todo a perder.
−De acuerdo− le dijo revisando un folder con hojas que estaba a un costado de su casillero, dudosa si debía llevarse todas o solo las del tema visto. Usaba una sencilla blusa de manga corta, cuello de bebé y botones que la madre de Wally le había ayudado a pasar por el brazo lastimado esa mañana, un pantalón de mezclilla y tenis negros, el Güero se asombraba cada día cómo podía verse a diario tan hermosa.
−Oye Kuki… yo… no quiero que las cosas se pongan incómodas, pero… lo de ayer− a Kuki se le cayó el folder que hojeaba y lo miró sonrojada pero asustada ¿por qué no lo dejaba pasar? Lo que había pasado había sido…genial pero no muy correcto.
−No es necesario que hablemos de eso− Wally se agachó a recoger el folder y las hojas que habían salido de él− como dices… las cosas se pusieron incómodas y…−tartamudeó ella.
−Eso fue… fuera de este mundo− logró decir el rubio con la cara oculta entre su cabello mientras fingía poner en orden las copias de su amiga− al menos para mí, pero no quiero presionarte, habíamos prometido que hablaríamos de muchas cosas una vez mis recuerdos vuelvan y… estoy bien con eso, así que si no quieres no tenemos por qué tocar el tema− Kuki lo miró con asombro ¿En qué momento había madurado tanto?
−Gracias Güero, eso es muy considerado de tu parte, para mí− se llevó la mano sana a los labios y Wally vio cómo se sonrojaba− lo de ayer también fue…
−¡Wally! Aquí estabas− escucharon que alguien gritaba al final del corredor sacándolos de su burbuja.
−¿¡Qué se necesita para tener privacidad!?− exclamó el rubio molesto metiendo el folder completo dentro de la mochila y cerrando el locker de la pelinegra de un portazo al ver que ya había sacado todo lo que necesitaba.
−No seas así Wally, ayer no fuiste a mi fiesta, te estuve esperando− Rose hizo un puchero mientras se enredaba un mechón de su rubio cabello en un dedo.
−Sí, yo… estuve con Kuki, ella no se sentía bien y la verdad no quería ir sin ella− la rubia le mandó una gélida mirada a la japonesa quien seguía sonriendo serena, como si no se enterara de nada.
−Habías prometido ir, seguramente ella te convenció para que no fueras…−sus ojos se volvieron rendijas, de verdad odiaba a Kuki Kiut.
−No Rose− le dijo el chico harto− ciertamente yo acepté ir creyendo que Kuki me acompañaría pero al final si ella no iba no tenía mucho caso que lo hiciera yo, es mi novia y preferí pasar un rato agradable con ella, creo que era de esperarse ¿No lo crees?− se puso la mochila de su "novia" en el hombro derecho mientras entrelazaba su mano izquierda con la de Kuki, quien lo miraba sonrojada, era la primera vez que él le daba su lugar, aunque fuera de mentiritas− si nos disculpas Rose, tenemos cosas que hacer− caminó con Tres hacia la salida mientras la rubia se ponía verde del coraje, estaba decidida a hacer que la ex agente pagara con sangre haberla humillado de niñas, antes no tenía forma de hacerlo, pero ahora que salía con el antiguo Cuatro había firmado su sentencia, esto era guerra.
−Gracias− le susurró Kuki cuando ya llegaban a la puerta y se giraba a ver si Rose no los había seguido.
−Ella te lastimó y en ese entonces yo no estuve para protegerte, pero ahora sí− le dijo de forma rotunda mientras caminaba aun tomándola de la mano hacia la parada del autobús. Kuki lo miraba boquiabierta mientras su corazón latía como nunca ¿Cuándo había crecido tanto?
Miguel llevaba casi una hora sentado en una banca del parque frente al colegio de Rachel, por más que repasaba qué iba a decirle sentía un hoyo en el estómago, sabía que el tema de Harvey no sería para nada agradable de tratar con su antigua Líder Supremo, justo cuando estaba arrepintiéndose vio que junto a él se detenía una moto de donde bajaba el antiguo número 60.
−¿Patton?− el chico volteó aún con el casco en la mano− ah lo siento… quizás no me recuerdes, nos conocimos en El punto, soy Miguel, amigo de Abigail que es amiga de Fanny− los ojos del chico se encendieron y le mostró una sonrisa.
−Sí claro, es que nadie me llama por mi apellido más que Fanny, curiosamente su amiga Rachel también, no me molesta, suena cool ¿Qué haces aquí Miguel?
−Ah… yo…− Abby le había advertido que tuviera una buena excusa− vine a invitar a salir a Rachel.
−¿De veras?− el inglés asintió−¿No te dio su teléfono? Pudiste haberlo hecho por mensaje, es algo reservada, Fanny dice que ha rechazado a varios chicos, pareces un buen sujeto, no me gustaría que hubieras venido hasta aquí por nada.
−No, sí tengo su teléfono, pero…. Me gusta hacer las cosas en persona− Patton lo miró extrañado− ya sabes, soy inglés, somos raros y románticos− Patton sonrió, por eso era tan extraño.
−Suerte amigo, allí vienen− Fanny corrió hacia Patton y se fundieron en un apasionado beso. Rachel lucia abochornada por el espectáculo que daba su amiga, pero entonces reparó en la presencia de Miguel, quien la saludó con la mano tímidamente.
−¿Qué haces aquí Miguel?− le dijo extrañada mientras Fanny interrumpía su beso y se giraba a verlo con reserva ¿estaba loco?
−Vine a invitarte un café o a comer, a donde quieras− la rubia se cruzó de brazos mientras algunas otras adolescentes que iban saliendo y se entretenían viendo la moto y músculos de Patton se interesaban en la escena.
−No lo sé Miguel, no debiste haber venido sin decírmelo− le dijo intentando parecer consternada, aunque por dentro se sentía preocupada y feliz ¿algo pasaba?
−Quería que fuera una sorpresa− comenzaba a tener practica en los ritos de cortejo adolescentes− entonces ¿aceptas? Prometo que sólo será una comida y si no funciona no me vuelves a ver por aquí, soy un inglés inofensivo− la rubia rodó los ojos y miró a su mejor amiga quien le sonrió.
−Si no vas con él parece que se echará a llorar como un bebé−dijo 86 con una sonrisa.
−Bien, vamos por una hamburguesa− rodó los ojos− pero solo porque me muero de hambre, nos vemos Fanny, disfruta a tu chico− se fue caminando con Uno hacia una cafetería cercana, por dentro se sentía agradecida de no tener que soportar a la incómoda y enamorada pareja.
Una vez hubieron ordenado, se sentaron en una mesa apartada de los pocos adolescentes que estaban allí, el lugar parecía bastante apagado pese a estar cerca del colegio de Rachel, Uno miró a su alrededor preguntándose la razón y entonces notó que varios niños portadores de armas de KND entraban al establecimiento, era un lugar neutral, por eso no había demasiados adolescentes, preferían comer en su territorio.
−¿Qué sucede? Podrías haberme mandado un mensaje primero− le dijo en voz baja haciendo que Uno apartara la mirada de un chico regordete que sin reparo había sacado sus prototipos de naves a unas mesas de distancia.
−No creo que este tema deba ser tratado por mensaje− se excusó Uno− lamento haberte molestado, pero es urgente.
−Para ti todo es siempre urgente Migue, ya me enteré que tu sector fue contra las decisiones del hermano de Fanny, ella te hubiera golpeado si Patton no hubiera estado para distraerla, está furiosa por tu atrevimiento, en serio no todos son tan permisivos como yo, estás abusando de tu fama y suerte.
− ¿Estás molesta por lo que hicimos? − la rubia ablandó el semblante y soltó una carcajada.
−No, yo estoy acostumbrada a que hagas ese tipo de cosas, creo que es imposible aburrirse con tu Sector, aunque yo era más un agente de oficina sabes que siempre envidié las aventuras que les tocó vivir. Además funcionó, así que ahora Memo está de vuelta ¿no?− el inglés asintió− eso es muy bueno, supongo que Mauricio está atrasando el nombramiento esperando a Wally, también escuché que se encontraron con dos agentes encubiertos, del sector Y− Uno asintió de nuevo.
−¿Sabes cuántos agentes hay?− Rachel negó
−Conozco algunos, cuando yo era Líder conocía a un par, pero se trata de mantener el anonimato incluso con los Líderes supremos, por si sí los traicionamos− Uno asintió nervioso, no sabía cómo tocar el tema con su amiga, no quería incomodarla.
−Tres nos contó la historia de cómo 213 casi acaba con KND− Rachel rodó los ojos, era obvio que ella ya no "pertenecía" a KND en ese entonces, pero claro que se había enterado.
− Lo sé, además jugó con los sentimientos de Esteban y eso es algo que no le puedo perdonar, él es un buen chico, era de mis mejores amigos y esa chica sólo lo utilizó− se calló cuando una mujer les llevó sus hamburguesas, un té y una soda− ¿Tuvieron problemas con el regreso de la antigua 213 a la escuela?− le susurró cuando la mesera se hubo alejado.
−Va por Kuki− comenzó a preparar su hamburguesa con los aderezos− no tengo ninguna duda, además parece que quiere usar a Cuatro para lograrlo y ya sabes que él no se la pone difícil− Rachel sonrió con nostalgia, así que ese asunto aún no se solucionaba− su primer movimiento fue intentar sembrar discordia, pero con orgullo digo que, aunque Wally mostró ser un idiota en el pasado, comienza a tener un poco de sentido común.
−Era de esperarse que Rose actuara así, por lo que sé, aunque Kuki no la recordaba esa chica siempre la ha odiado− permanecieron en silencio unos minutos mientras probaban su comida− sabes, siempre supe que Tres era una parte importante de tu equipo, pero pensé que era más del lado emocional, tuve que tragarme mis palabras cuando me enteré de lo que hizo, creo que hiciste un gran trabajo entrenándola− Miguel sonrió−no la valoré lo suficiente cuando estuve a cargo de KND.
−Ella es nuestra arma secreta, dejamos que la subestimen la mayor parte del tiempo, pero en realidad Kuki es una agente muy completa, en fin, no vine a hablar de ella sino de … algo que sé que te va a molestar, pero en serio necesitamos saber.
−Dispara Uno− le dijo ella poniéndose seria− nunca ha habido secretos entre tú y yo, tampoco suavizamos las cosas, así que habla soldado.
−Quiero que hablemos de Harvey, su traición y su paradero− Rachel se tensó de inmediato al escuchar ese nombre, rehuyó su mirada y mordisqueó su hamburguesa, así que ya lo sabía.
−¿Quién te lo dijo?− murmuró con una mirada triste.
−Hablé con Chad, no quise entrometerme en tus asuntos, sólo quería saber por qué creían que mi equipo había traicionado a KND, no pensé que tu hermano fuera la causa− ella asintió, se veía incómoda.
−Harvey…Harvey no… no es un mal niño, es solo que… se reunió con las personas equivocadas y… dejó que sus celos le ganaran a la parte justa− tomó un sorbo del té de manzanilla − lamento lo que le hizo a Dos, debí haberme dado cuenta antes, que la admiración que yo creí me tenía, en realidad era envidia que lo empujó a planear cómo destruir a KND− hubo un silencio incómodo− siempre supe de su antagonismo contigo y tu sector pero pensé que era cosa de hombres, como solía decir Fanny, creí que simplemente era una de las peculiaridades de su carácter, lamento no haber abierto los ojos a lo obvio− la voz había comenzado a quebrársele− siempre he sentido que le fallé como Líder y como hermana, debí darme cuenta antes… quizás me estaba haciendo mayor, también lamento no habértelo contado y que te hubieras tenido que enterar por Chat, es sólo que me avergonzaba que lo supieras, que por causa de mi hermano menor tu amigo Dos hubiera pasado malos ratos al igual que el resto del Sector V, sé que les debo una disculpa sólo que no me sentía capaz de verte a los ojos de nuevo si te enterabas, yo te prometí que cuidaría de ellos, aunque no lo hubiera hecho era mi deber como Líder Supremo− Uno la detuvo dándole un pequeño apretón en su mano que aferraba una servilleta.
−Entiendo que hubo un conflicto de intereses Rachel, no te culpo por absolutamente nada, como Líder sé que a veces cometemos errores que ponen en peligro a otros miembros del equipo, aunque grandiosos, seguimos siendo humanos− Rachel le lanzó una mirada cargada de agradecimiento, las lágrimas luchaban por escapar− ha pasado mucho tiempo para que esté disgustado, al final todo se solucionó y quizás necesitaban de ese evento para aprender a cuidarse por sí mismos, si no hubiera sido por eso ni Tres ni Cuatro se hubieran convertido en los Líderes que me han contado que fueron, tan comprometidos por restaurar la antigua gloria del sector− Rachel se limpió con la manga algunas lágrimas que ya escurrían por sus mejillas− tampoco te culpo, no eres responsable de las decisiones de Harvey, tú hiciste un gran trabajo como hermana mayor y sé que si no te diste cuenta antes es por el inmenso amor que recuerdo le tenías, si he sacado el tema no es porque quiera atormentarte o exija alguna explicación, es porque mi equipo y yo creemos que él tiene algo que ver con todo lo que ocurre, no es seguro− agregó al verla llorar ya sin ningún reparo− pero es una posibilidad y quería que lo supieras por mí.
−¿Lo dices por el rescate de Rose?− dijo aún con lágrimas rodando por su rostro− Ellos eran amigos, pero no…
−Es una corazonada Rachel, en realidad Rose no tiene mucha importancia en la ecuación aún, sólo quiero saber si has sabido algo de él en fechas recientes, entiendo que no estuvo en Prisión…
−Mis padres se separaron en ese tiempo Migue, él se fue con papá− le dirigió una mirada llena de tristeza− fue una época muy dura, peleas y gritos todo el tiempo, supongo que por eso no me importaba no estar mucho en casa y encargarme de los asuntos de KND a tiempo completo, al menos no escuchaba los gritos ni veía a mamá llorar− se tomó un momento para reponerse de los difíciles recuerdos que acababa de rememorar− Mi padre es piloto así que viaja mucho y se cambia constantemente de domicilio por lo que era difícil seguir en contacto, eso más la tensa situación entre él y mamá, lo cierto es que… no sé mucho de Harvey desde que se mudó, intenté mantener el contacto con él al menos con cartas, pero no funcionó. Él cree que yo no recuerdo nada, por eso pensé que podría seguirle la pista, tenerlo vigilado, pero no es así. Lo último que supe es que se habían establecido en algún país tropical de Sudamérica, hasta donde sé, el equipo de inteligencia de KND también le perdió la pista hace mucho− se sinceró− yo no sé si está involucrado en lo que ocurre, pero desde que supe de tu regreso he pensado que él volverá de algún modo, te odia y sé que en cuanto llegue a sus oídos que has vuelto intentará cobrarte la humillación de la pipa de Padre; por eso le pedí a Mauricio que me ayudara a localizarlo.
−No quiero presionarte, te considero mi amiga y lo que menos quiero es traerte problemas, pero sospecho que ya está moviendo sus hilos, una de las conversaciones que Tres recuerda es de Rose dando a entender que tenía nexos con él, así como le lavó el cerebro a Vivianita pudo hacerlo con más gente, de alguna forma crear su propio equipo− Rachel asintió.
−Siempre fue muy persuasivo, lamento no tener información, pero si él te preocupa haré todo lo que pueda para conseguirte algo de información, intentaré llamar a papá…
−No me gustaría que hicieras nada que te comprometa, antes que mi Líder eres mi amiga y como buen caballero inglés jamás haría que una dama se ponga triste.
−Es lo menos que les debo por todo lo que hizo mi hermano, déjame ayudarte en su búsqueda Uno, tus sospechas casi siempre son correctas y creo que es una línea de investigación válida.
−De acuerdo, entonces necesito que trabajemos juntos en esto para descubrir su paradero, lo cual significa que necesitaremos una coartada para seguiros viendo sin levantar sospechas− el chico señaló con la cabeza que un par de chicas con el mismo uniforme que la rubia habían entrado y los miraban con curiosidad.
−Te presento a las chicas populares de mi colegio− dijo poniendo los ojos en blanco− ¿A qué tipo de coartada te refieres?
−Abby me explicó un poco de las costumbres adolescentes, al parecer no puedo sólo venir a verte sin dar de qué hablar, por eso me instruyó en el arte adolescente del cortejo y me hizo prometerle que si venía llevaría a cabo una farsa de invitarte a salir, ya que tú si eres un miembro activo de los ninjadolescentes− Rachel asintió.
−Así es y dado que mi escuela es de puras chicas resulta improbable que nos topemos por casualidad en los pasillos o finjamos llevar algún trabajo juntos.
−Si me lo permites Rachel, como ya te expliqué he sido educado en el arte del cortejo, además de haber visto lo que no se debe hacer gracias a Tres y Cuatro ¿Te importaría si les hacemos creer que vengo a invitarte a salir? − Rachel se sonrojó furiosamente.
−¿Q-quieres salir conmigo?
−Bueno, es una táctica distractiva que parece funcionarles muy bien a Tres y Cuatro− se encogió de hombros− y dado que "nos conocimos" en El punto, lugar de amor adolescente, pensé que funcionaría…
−Uno no estoy segura de que entiendas lo que significa salir en el argot adolescente− le dijo intentando no demostrar lo nerviosa que se sentía, había tratado por muchos años olvidar el enamoramiento que había sentido por el inglés cuando eran niños, hacía tiempo que se había resignado a que eso jamás ocurriría.
−Salidas regulares a comer, bailar, el cine, tomarse de la mano en público y un par de flores y cursilerías, ya me vi todas las películas que Abby me recomendó, también he leído historias de fanfiction para estar en onda con los sentimientos adolescentes. Te recuerdo que ya tuve novia una vez y aparte del poco tiempo que le dedicaba a mi chiquita no hubo queja, soy inglés, un romántico de nacimiento.
−Uno, es que precisamente por eso no… no es lo ideal, Lizzy estudia en mi escuela y… sería incomodo si ella pensara que…
−Yo perdí a Lizzy hace mucho, me bastó verla en el Punto para saber que está mejor sin mí y me alegro mucho, si ella se entera… bueno, creo que jamás he dejado que ese tipo de cosas arruinen mis misiones y tú lo sabes.
−Y lo nuestro sería ¿una misión? − le dijo un poco herida.
−Bueno, en realidad no me atrevo a fingir que seremos novios en toda la extensión del concepto sino más bien salidas casuales ¿O acaso ves alguna falla en el plan? Has sido adolescente más tiempo que yo… ah quizás ya sales con algui…
−No, claro que no− se apresuró a decir− no tengo tiempo para esas cosas− intentaba que su corazón latiera menos fuerte, estaba segura que Uno lo escuchaba, ella sabía que todo eso era una misión y el inglés nunca había tenido ojos para nadie que no fuera Lizzie, pero por primera vez en toda su vida, veía cercano que alguno de sus sueños se hiciera realidad, al menos frente a los adolescentes− creo… que si para ti está bien ese trato, podemos decir eso cuando vengas a verme− le dijo intentando parecer segura y convencida.
−Muy bien, entonces supongo que me toca pagar la cuenta− Rachel asintió con una sonrisa.
Esa noche Abigail estaba recostada en su cama leyendo El Replandor sin recordar si quiera la conversación con su hermana o con Kendra, había tomado un largo baño, comido espagueti con bolas de carne y de postre flan napolitano, justo lo que necesitaba para quitar su mal humor; sin embargo, unos golpes a la puerta y la voz de su hermana la pusieron en alerta. La antigua número 11 entró a la habitación con dos platos lleno de helado y ya con el pijama puesto, a Cinco le dio mala espina apenas la vio cruzar el umbral de su dormitorio.
−No creas que olvidé nuestra charla de esta tarde hermanita− dijo la mayor sentándose en su cama y facilitándole un plato con helado− me di cuenta que hace mucho no tenemos una plática de chicas ¿Qué nos pasó? Nosotras crecimos juntas, solíamos ser tan unidas de niñas.
Traicionaste KND y has tratado de lastimarme cientos de veces a mí y a mi amigos− se dijo Abby mentalmente mientras se llenaba la boca de helado− Sabes Cree, yo siempre voy a necesitar a mi hermana, sin importar la edad que tenga− le dijo recordando una novela que había visto con su abuela.
−Ay Abby, sabes que aquí estoy− dijo fraternalmente− ¿Qué es lo que quieres saber de los chicos? Nos hemos retrasado demasiado con estos temas−Abby se atragantó con el helado.
−Sé cosas de chicos, de manera social y biológica, sabes muy bien que he tenido citas y eso pero…
−Pero ningún novio, lo cual me parece un desperdicio, a tu edad yo había tenido varios novios formales y un sinfín de pretendientes.
−Yo también tengo pretendientes− dijo molesta pero no sé cómo… me gustaría saber ¿Cómo debes sentirte cuando alguien te gusta más que como amigos?− declaró avergonzada. Siempre había visto esas cosas como algo ajeno a ella, algo que Tres y Cuatro harían, pero no ella; no hasta que tuvo trece años; luego de eso sólo se aseguró de ser de utilidad para TND, sus citas eran misiones, no importaba si se sentía atraída por el chico, era una misión.
−¿Estas dudosa sobre tus sentimientos sobre James?
−James es un idiota en más aspectos de los que soy capaz de mencionar.
−Claro, claro, a mi hermanita le gustan inteligentes ¿No? Era de esperarse− hizo una mueca de burla, su hermana menor había sido siempre tan predecible
−¿Vas a contestar mi pregunta o te seguirás burlando?− le espetó con molestia.
−Lo lamento− le dijo como si no lo sintiera en lo más mínimo− en realidad sólo lo sabes, tu cuerpo y mente reaccionan de una manera en particular; te pones nerviosa por el más ligero roce o la idea de verlo; sonríes incluso por pensar en él; sus defectos te parecen lindos, en realidad, no eres tú misma o al menos no te reconoces− Cree sonrió con nostalgia al recordar a Mauricio, no importa con cuantos chicos saliera, esa relación había sido especial.
−¿Y se puede hacer algo para evitarlo?− le dijo Abby muy seria− alguna medicina, ritual…
−¿Por qué querrías hacer algo?− Cree parecía confundida− Sentirse así es completamente normal, además eres muy bonita, no tanto como yo, pero lo suficiente para que no tengas que esforzarte en ser correspondida− le guiñó un ojo− ¿Quién es el afortunado?−Abby dejó de prestarle atención absorta en sus pensamientos, ya había aceptado que Dos no había dejado de gustarle en todo este tiempo, pero pensaba que podría ser algo pasajero, síntoma de la edad; sin embargo, tras escuchar a Cree y recordar las palabras que Kendra le había confiado esa tarde, la verdad era más que obvia para quien le pusiera algo de atención, así como su renuencia a quedarse sola con él o sentarse a su lado. Es más, aunque había intentado no pensar en el extraño nudo que sentía en el estómago y el pecho después de escuchar como las nerds de KND estaban enamoradas de su amigo, no podía negarse que se moría de celos, no por lo que había pasado en su infancia (también, pero se sentía lo bastante madura como para voltear la página y dejarlo en el pasado) sino por la "amenaza" de su hasta hace unas semanas, mejor amiga.
−No lo conoces− dijo Abby intentando despejar su mente de laos súbitos pensamientos de celos y dudas que ahora la rondaban.
−Me subestimas hermanita, aunque ya no juego más con los ninjadolescentes sigo siendo una miembro honoraria y los conozco muy bien.
−¡Él no es un ninjadolescente!− gritó sin darse cuenta− Es decir− intentó arreglarlo− no está muy interesado en ello y… ahm, su enemistad con James lo ha dejado fuera de la lista.
−Interesante, comprendo muy bien que a James no le agrade… espera− dijo dubitativa− No me dirás que quien te gusta es tu amigo ¿O sí?
−¿Miguel? Claro que no, sólo somos amigos− Abby había vuelto al presente y se arrepentía de haberle dado alguna pista a Cree, ahora no la dejaría en paz.
−Bueno, es un poco difícil ya que en tu círculo de amistades no hay muchos chicos que no sean ninjadolescentes, me iría por Evan pero aparte de que es tu líder de Sector, hasta donde sé va detrás de la chica Kiut.
−Me enferma tan solo escucharte decir nombres− confesó Abby− una vez estuvo en esta casa− confesó más valiente de lo que se sentía, sabía que su hermana lo adivinaría pero en ese punto de la conversación y tras percatarse que su cerebro la traicionaría en cualquier momento, prefería dar el tema por zanjado cuanto antes.
−¡No Abby!− contestó la mujer con un hilo de voz al tiempo que se levantaba de la cama, tirando su plato por accidente, el cual se hizo añicos− No puedes estar hablando en serio ¡No puede gustarte el baboso de Guillermo Gonzalez Junior! Ese gordo…
−Memo no es gordo− Abby intentó no ponerse a gritar.
−Lo era y no me contradigas ¡No puede gustarte!
−¿Por qué gritan?− el padre de ambas se asomó por la puerta sin tocar, los gritos de la mayor se escuchaban hasta el piso de abajo y las conocía lo suficiente como para saber que terminarían liándose a golpes−.
−¡A Abby le gusta un perdedor!−gritó Cree mientras la agente la miraba perpleja ¿se había atrevido a echarla de cabeza con su padre?− estoy intentando que entre en razón y busque a alguien que le convenga.
−¡Memo no es un perdedor!− ya no había vuelta atrás, Abby estaba fuera de sí ¿quién se creía su hermana para decirle lo que podía o no podía hacer?− es el chico más interesante que conozco, es agradable, educado y es brillante.
−¡Él está enamorado de mi, siempre lo ha estado!− gritó Cree mientras el padre miraba a una y a otra con gesto cansado.
−Escuchen− interrumpió el hombre− Memo me parece un buen chico, lo conocemos desde que era un niño y si he de elegir quien le quite su flor a una de mis hijas…
−¿¡Qué te pasa!?− gritaron las hermanas a coro completamente avergonzadas de las palabras de su padre ¿por qué era tan raro?
−Sólo digo que no me asusto por hablar estos temas con mis hijas, soy doctor y he tratado con embarazos adolescentes desde el principio de mi carrera, no me gustaría que se vieran obligadas a una decisión…
−Papá detente− comenzó Abby sintiéndose avergonzada− no voy a quedar embarazada…
−Y menos de Memo porque tienes prohibido salir con él− agregó Cree.
−Al menos él sabría ponerse un condón−contratacó Abby− porque estoy muy segura que muchos de tus novios…
−Ok, hasta aquí llegó mi intervención y los temas que soy capaz de tolerar− se excusó el hombre− diviértanse y si tienen alguna duda del tema… pregúntenle a mamá.
−¡Entiéndelo Abby! Él siempre estuvo enamorado de mi…
−¿Cómo lo estaría si no te conoce?
−Fui su niñera cuando era niño
−Los niños siempre se enamoran de su niñera, es normal− era lo que siempre se repetía cuando era niña y le asaltaban los pensamientos de inseguridad sobre el crush que su amigo tenía con su hermana.
−¡Es un perdedor! Puedes conseguirte algo mejor.
−¡No lo es! está en el equipo de atletismo y la temporada pasada el equipo de fútbol americano local ganó gracias a que aceptó entrar como suplente− ni siquiera sabía porqué se molestaba en darle explicaciones a su hermana, quizás se las estaba dando ella misma− y no quiero algo mejor…para mí ya lo es− se sorprendió y asustó de sus propias palabras, claro que Dos era el mejor… pero defenderlo así frente a su hermana lo hacía sonar diferente.
−Soy tu hermana mayor y te prohíbo salir con él.
−¡Tú no eres quien para prohibirme nada! Además menos que nadie puedes juzgarme cuando eres incapaz de olvidarte de Mauricio.
−¡Mauricio fue mi novio y un chico genial en todas las áreas!− le gritó Cree terminando de perder la paciencia− Memo no es más que un cerebrito que ni siquiera tiene el potencial para ser un ninjadolescentes, no puede ser tu novio…
−¡Eso vamos a verlo!− gritó Abby desafiante antes de salir corriendo de su habitación, tomar las llaves del gancho del recibidor y salir de la casa azotando la puerta con las manos en puño, sentía como la rabia le nublaba la mente, tenía ganas de pelear con su hermana a golpes, pero sabía que eso comprometería su papel de espía. Sabía que se había dejado cegar por la ira que el antagonismo con su hermana le provocaba ¿Qué rayos le pasaba a Cree? ¿Cómo se atrevía a prohibirle algo y hablar de Memo de la forma en que lo hizo? Y lo que más rabia le daba es que ella mencionara que él le amaba, como si no hubiera pasado gran parte de su vida repitiéndose ella lo mismo; sin embargo, que la mayor lo dijera lo hacía sonar mal, como si se burlara mientras aceptaba tener también el corazón de ese chico, como si Mauricio no le bastara.
Una lluvia que amenazaba con volverse tormenta la hizo percatarse que no llevaba chaqueta y apenas usaba una sencilla camiseta de algodón sin mangas con el logo de la escuela, maldijo de nuevo a su hermana por sacarla de la comodidad de su habitación, lugar al que no tenía ganas de regresar. Dirigió su carrera hacia la Casa del árbol mientras intentaba que las gotas limpiaran su mente de todos los pensamientos que la llenaban.
Apenas había puesto un pie en la Casa del árbol se encontró a Dos tirado sobre una alfombra al tiempo que comía cacahuates y veía Iron Man en la pantalla, el chico le dedicó una sonrisa desde el suelo y se incorporó un poco, con lo cual ella pudo notar que se encontraba trabajando en algunos planos para lo que parecía una moto, su moto quizás. En otro momento esto le hubiera emocionado, pero ahora sólo le provocaba una sensación rara e incómoda en el estómago y pecho ¿Por qué de todos los miembros de su equipo tenía que encontrarse con él?
−Hola Cinco− se detuvo a verla con la larga trenza escurriendo y la playera completamente empapada, al igual que sus jeans y tenis− deberías ir a cambiarte o te resfriarás y creo que hablo por todos al decir que no quiero al resfriado común rondando la casa y llenándonos de mocos… jajaja ¿entiendes? Porque él siempre…
−¿Dónde están los demás?− dijo con un hilo de voz− sentía las piernas de gelatina y comenzaba a tener los primeros síntomas de la baja de adrenalina o quizás era un ataque de pánico… hasta pensar en qué le sucedía comenzaba a afectarla.
−Tres y Cuatro iban a cenar en casa de los Torres y Uno debe estar en su habitación, pero creo que iba a tener una junta con 587 y me pidió guardar silencio, por eso vine a trabajar aquí, mi segundo laboratorio está cerca de su habitación y no quería molestarlo.
−Ah… vaya− atinó a decir mientras sentía que su cuerpo comenzaba a temblar y las ganas de llorar le ganaban a sus intentos de parecer fuerte, las palabras de Kendra resonaban en su mente, ella estaba enamorada de Memo, Vivianita también… ¿Por qué ella era la única que le costaba tanto aceptarlo? Después de cómo lo había defendido dudaba que se sintiera avergonzada de él, como había intentado pensar en algún momento ¿Entonces por qué?
−¿Estás bien?− atinó a decir el castaño sentándose por completo, sin saber si era correcto acercarse o mantenerse distante, con Cinco debía andarse con cuidado.
−Yo…yo… no, no estoy bien− se dejó caer en el suelo mientras comenzaba a temblar violentamente, rindiéndose ante el tumulto de emociones que estaba experimentando. De pronto sintió los largos brazos del castaño rodearla mientras ella se acomodaba en su pecho y comenzaba a llorar sin saber el motivo, él tampoco se lo preguntó, parecía no importarle que ella estuviera empapada o que le llenara la camisa de lágrimas y mocos, tampoco hizo algún intento de apartarse cuando ella logró dominar sus brazos y lo abrazó de vuelta, ni siquiera le preguntó qué sucedía, sólo atinó a sostenerla junto a él y darle a entender que allí estaba, pasara lo que pasara.
Mientras tanto, Uno se encontraba en su habitación, acababa de hablar con 587 sobre la información recuperada, después del asunto de Harvey, Rachel lo había puesto al corriente con ese tema. El Líder supremo le había confiado al inglés su temor de que este asunto no se tratara de un tema que afectaba sólo a los Chicos del barrio terrícola, sino que pudiera involucrar a más galaxias.
Uno escuchó atentamente sus sospechas y estuvo de acuerdo en confiarle al Líder de Los Chicos del barrio galácticos sus sospechas, aunque Miguel suponía que ya había llegado a su oídos cómo una nave adolescente se había acercado tanto a su perímetro; sin embargo, también comenzaba a sospechar que ese asunto era más grande que cualquier cosa con la que hubieran lidiado. Justamente por eso, no pensaba que Padre estuviera implicado como mente maestra, pero tampoco se atrevía a dejarlo fuera de la ecuación, por lo que 587 prometió enviar a algún sector a vigilarlo mientras Uno hacía lo propio con Los de la otra cuadra.
En cuanto la conversación se terminó el inglés se dio tiempo para pensar, un escalofrío le recorrió el cuerpo, cuando era niño pensaba que nada ni nadie sería capaz de acabar con KND porque no conocían a la organización, pero ahora pensaba que la única debilidad de Los chicos del barrio eran sus propios miembros y si alguien que conocía tan bien el modo de operaciones y las debilidades de los agentes, como era el caso de Harvery, había llegado tan lejos, no dudaría en que con un poco de paciencia lograra no sólo tambalearla, sino quizás destruirlo.
−Rachel cree que vendrás por mi− dijo en voz alta el inglés− pues te estoy esperando.
Transmisión interrumpida
