Hola! Iba a traerles un capítulo más largo pero me atracé, así que lo partí en dos para no hacerlos esperar tanto.

Gracias por todo su apoyo a esta historia


Operación A. M. I. S. H

Antiguos

Miembros se ven

Involucrados en reunión

Secreta de la

Hermandad


−¿Y crees poder ganarme?− la chica se giró y lo miró con una ceja alzada en una actitud retadora que al castaño se le hacía muy sexy− porque si es así quiero verlo, una cosa es que puedas contra James, pero yo estoy a otro nivel, nene.

−S-sabes que b-bromeo Abby− le dijo tartamudeando y girando la cabeza intentando apartar el sonrojo que adornaba su rostro y maldiciendo a sus hormonas− jamás podría ponerte una mano encima, no sólo porque sería firmar mi sentencia de muerte y tú enojada me des más miedo que James−le sonrió a la morena mientras se acercaba prudentemente a ella y, reuniendo todo el valor que tenía, la atraía hacia él, dándole un beso en la frente y apoyando su mentón en la cabeza de ella−sino porque eres la chica que quiero y aún no me puedo creer que quieras ser la novia de alguien como yo.

−Ya te dije que dejes de menospreciarte o me voy a enojar contigo− le dijo con la cara oculta en su pecho, intentando no moverse para que no viera el sonrojo que también adornaba su rostro, sentía su corazón latiendo tan rápido que probablemente caería fulminada por un infarto− me gustas como eres Dos, siempre has sido el chico más interesante en mi vida.

−Entonces creo que te falta agrandar tu círculo social− recibió un golpe juguetón en un costado, pero no la soltó− ya en serio ¿Por qué visitaremos la Base del Sector A? Seguro no se han enterado de nada de lo que ocurre en la Base Lunar y si lo hicieron, les tomará horas encontrar las hojas archivadas en algún estante oculto detrás del comedero de una vaca− rodó los ojos− Tampoco creo que seamos bienvenidos, no te ofendas, sé que seguramente te esforzaste en encontrar su ubicación y planear todo esto, pero, aunque no traigamos tecnología, no les gusta recibir visitas del exterior.

−No iremos a su Base actual, es obvio que no podemos acercarnos a un grupo de niños porque tenemos que guardar las apariencias, espero que ni siquiera sea necesario acercarnos al pueblo porque para eso tendría que ponerme uno de los vestidos que le robé a mi abuela de cuando era joven− señaló su mochila− sólo vamos a…

−¡Hey!− la pareja se separó asustada por el grito de un chico alto y con una incipiente barba; pantalón negro de lana; camisa blanca de algodón y unas botas negras ya muy gastadas, Dos se puso en posición de combate dispuesto a defender a su dama, pero el joven les hizo señas para que se acercaran a un granero destartalado que estaba a unos metros del montículo donde él los había divisado.

−Dime que no es quien creo que es− le susurró Dos renuente a apartarse de ella o empezar a caminar− por favor dime que no es cierto.

−Oh sí, nene, claro que es… bueno creo− comenzó a caminar mientras el castaño la seguía.

−¿Y sabe quiénes somos? Digo, no es como que los considere un sector excepcional ¿Por qué habrían sido elegidos? − le susurró aún muy cerca de ella.

−¿Tendría sentido borrarles la memoria a un Sector que en realidad nunca supo nada de nada?− Abby lo tomó de la mano y echó a correr hacia el granero, donde el chico los dejó pasar para después cerrar una pesada puerta− hola eh…

−Laureano, pasen al fondo del granero, allí ya nos espera Jelipe con pan recién hecho, queso y leche, deben estar hambrientos− les dijo alegremente.

−Ah sí, recuerdo que el pan de la mamá de Jelipe era lo que me daba motivo para despertar cada mañana− dijo Memo caminando hacia donde el chico le señalaba, sin soltar a la morena.

−Te dejamos tres días Dos, no seas llorón, además era para protegerte− le espetó ella− esa decisión no fue mía, Uno consideró que era lo mejor para ti y sonaba bastante lógico, no tienes por qué guardarnos rencor.

−Claro, como si no me hubiera enterado de la fiesta de pizza que hicieron en mi ausencia− le soltó la mano al estar frente a una improvisada mesa hecha por un par de baldes de madera puestos en pila, se quitó las gafas y se subió las de aviador− en fin, hola Laureano, no sé si me recuerdas…− le dijo al chico que les había hecho señas.

−El novio de Vivianita, cómo olvidarte− Abigail le lanzó una mirada inquisitiva y se cruzó de brazos.

−En realidad no éramos…

−Lo sé lo sé, era una broma que le hacíamos− le dijo en tono jovial− veo que ustedes están saliendo, deben ir muy enserio si ya se toman de las manos y se dan muestras de cariño en público− Abby y él se sonrojaron al recordar cómo los había encontrado− claro que me acuerdo de ti, tenemos pocas visitas por estos parajes, quizás si hubiera más que ver que solo millas y millas de cultivo.

−Memo, Memo, Memo− Jelipe se había convertido en un chico regordete que portaba un pantalón de lana sostenido por tirantes, una camisa amarillenta que alguna vez había sido blanca y unos zapatos desgastados− siempre sin poder conformarse con la sencillez de la vida, fuiste un auténtico dolor de cabeza− había salido del fondo del establo con más paja para que se sentaran a desayunar.

−¿Número Jelipe?

−El mismo que viste y calza, ven y dame un fuerte apretón de manos mushasho− los chicos intercambiaron un fuerte apretón y guio a la pareja hacia sus improvisados asientos, el pan, el queso y la leche ya estaban servidas, incluso había mermelada casera para completar el desayuno.

−¿Qué hacemos aquí?− le susurró el castaño a Abby mientras bebía de un balde lleno de leche fresca que, debía admitir, le encantaba.

−Número Cinco ha estado mandándonos cartas− explicó Jelipe sirviéndose un gran trozo de queso en su pan− nos ha preguntado por número Vivianita, la cuestión es que nunca hablamos de ella, rompió nuestras reglas y tradiciones y su nombre ha sido borrado de nuestra memoria− Laureano asintió pasándole la mermelada a Cinco que no se había dado cuenta de lo hambrienta que estaba hasta ese momento.

−¿Por qué sobre Vivianita?− preguntó Dos mirando a Abby.

−Tenemos que saber qué ha pasado con ella, lo habíamos decidido, yo no la conocí así que… pensé que ellos podrían orientarme sobre qué clase de persona era.

−Una traidora no solo para nuestro pueblo, sino para KND− explicó Laureano− limpiándose la mermelada de la boca con el antebrazo.

−¡No era una traidora!− les dijo Dos levantando la voz− estaba atrapada en este lugar cuando lo único que quería era armar cosas, no pueden culparla por…

−Dos, estás siendo grosero con nuestros amigos− le indicó Abby tomándolo de la muñeca y haciendo un poco de presión para obligarlo a mirarla y a que se controlara− venimos a recabar información, es todo.

−Pudiste haberme preguntado si tanto interés tenías en conocerla− le dijo cruzándose de brazos.

−Muy bien ¿Qué clase de persona era? − le dijo tranquilamente mientras vaciaba de un trago su cuenco de leche y pedía un poco más.

−Era una buena amiga, brillante y persistente, sólo que nunca tuvo el apoyo de su sector− le dijo malhumorado.

−Muy bien, esa era la Vivianita que tu conociste, ahora quisiera saber la versión de ellos− contestó de forma conciliadora

−¡Sólo dirán cosas malas! En este lugar las personas como ella y yo….

−¡Guarda silencio cadete!− le dijo subiendo la voz y mandándole una mirada de advertencia, su paciencia se había terminado si es que él iba a seguir con esa actitud− ya tuviste tu momento de hablar, ahora es el turno del sector A.

−Sí jefa− le dijo bajando la mirada cohibido.

−Quisiera que me dijeran− se giró a ver a los dos muchachos que miraban a Dos con una sonrisa, así que se había buscado una mano fuerte capaz de domarlo− ¿Cómo era Vivianita en su vida cotidiana?

−Bueno− empezó Laureano− supongo que era muy normal, hacía las cosas que se esperaban de ella: plantaba vegetales; nos ayudaba a recoger las cosechas; tenía una mano firme para ordeñar a las vacas; era muy buena para arar el campo y se le daba muy bien la crianza de hortalizas grandes, casi siempre ganaba la competencia de los nabos y zanahorias gigantes.

−Jamás entendí muy bien cómo hacía para que sus vegetales crecieran tanto− añadió Jelipe− era como si… fuera magia, cosas del diablo, ustedes saben− Cinco miró de reojo a Dos y este suspiró.

−Ella no era solamente eso, yo sé que fue hace mucho, pero la recuerdo como una niña interesada en la tecnología y la ciencia, en serio le apasionaba; sin embargo, tenía que guardarlo en secreto porque aquí no se permite hablar de eso− se quedó pensativo unos segundos− siempre estaba haciendo preguntas y aprendía a un ritmo acelerado, ella quería ser una mujer de ciencia, no… no quiero que suene como un insulto, pero ella no quería ser una esposa con tres hijos que se dedica a atenderlos, sino que quería dedicarse a los experimentos, ella no nació para este tipo de vida y por eso se escapaba con los nerds de otros sectores para ver Doctor Espacio Tiempo− tomó un trago de su leche− todos éramos miembros de KND, lo aseguro, hacíamos cosas inofensivas; veíamos televisión; leíamos historietas; hablábamos quizás un poco de nuestros inventos mientras jugábamos juegos de cartas o de mesa; quizás alguna teoría con la que no estábamos de acuerdo, pero en general todo era inofensivo, se los juro− miró a Abby− puedes preguntarle a Kenny, ella estaba con nosotros, jamás hicimos nada que traicionara…

−Lo sé Dos, no desconfío de ti, jamás lo he hecho ni lo haré−le dedicó una pequeña sonrisa mientras lo tomaba de la mano.

−Siempre supimos que se iba− agregó Jelipe después de un silencio incómodo en el que Abby siguió comiendo pan y queso fresco, acababa de descubrir que le encantaba, además de que Laureano había acercado algunas fresas que le sabían más deliciosas que sus preciados caramelos finos que guardaba bajo llave− pero no sabíamos a dónde o para qué, jamás le preguntamos porqué regresaba feliz, sabíamos que no era feliz aquí y esas escapadas la mantenían funcional, así que no nos entrometíamos.

−Alguna vez me dijo que le gustaría ser doctora o veterinaria− dijo Laureano− pero nuestras mujeres no pueden estudiar más que algunos años de primaria para saber leer y escribir, a ella le gustaban los animales y se hacía muchas preguntas, más de las que están permitidas por la vida sencilla que tenemos los Amish.

−Cuando alguien abandona la comunidad− retomó la palabra Jelipe− es repudiado y no se le vuelve a mencionar.

−Lo entiendo− afirmó Cinco− pero es necesario, por eso estamos aquí. Hay agentes de KND desaparecidos, logramos salvar a algunos al tiempo que conseguimos información, pero… pero no es suficiente y para descartar que ella haya tenido algo que ver tras su traición a KND… quisiéramos saber si ella estaba familiarizada con algún tipo de experimento sobre biotecnología− los dos muchachos se voltearon a ver.

−Ahm Cinco− le susurró Dos− ellos no saben qué es biotecnología.

−Ah claro…ahm bueno, quizás recuerden algún comportamiento más extraño del habitual, símbolos raros o…

−No sabemos que es biotoherejía o lo que sea− aclaró Jelipe mientras Cinco comía más pan con mermelada, Dos tenía razón, el pan estaba demasiado rico− ni tampoco entendemos muy bien qué ha pasado en estos años en KND, pero sí sé muy bien que Vivianita tuvo que ver en algo horrible. Conozco muy bien los pormenores de su traición, esa fue la segunda y última vez en mi vida que pisé la Base Lunar, lo hice para su juicio− Laureano reflejaba seriedad, él también había estado allí, lo recordaba todo muy bien− puede ser que mi sector jamás hubiera destacado en algo importante; tampoco teníamos esas cosas robóticas ni de magia, pero siempre le fuimos leal a los Chicos del barrio− dio una mordida a su pan con mantequilla, de pronto se le había ido el gusto y no le sabía a nada− combatimos a los adultos a nuestra manera y aunque para el resto de la organización somos una burla, nosotros siempre hemos estado en contra de la tiranía adulta y adolescente, incluso ahora mantenemos a raya a los "Barbones adolescentes", la fracción de los ninjadolescentes de la comunidad Amish.

−Nosotros no criamos traidores− agregó Laureano− podíamos tolerar que Vivianita no quisiera pasar su vida aquí, pero traicionar a toda la Organización fue una deshonra para nosotros. No es inusual que nuestros jóvenes se marchen para buscar un estilo de vida diferente, pero jamás habíamos tenido un traidor en el sector A, nosotros no le debemos nada a ella, menos lealtad, si hay algo que podamos hacer para ayudarte a encontrarla y resulta que ella tiene que ver en lo que sea que está ocurriendo, cuenta con nosotros Cinco, no vamos a ocultarte nada.

−Sin embargo− Jelipe se puso serio− nunca vimos qué hacía en su tiempo libre, jamás preguntamos y ella no nos lo dijo… aunque lo hubiera hecho no lo habríamos entendido.

−Pero tenemos las posesiones que dejó atrás cuando fue capturada− dijo Laureano de pronto− las normas dictan que debimos quemarlas junto con su ropa, pero creímos que quizás tendría importancia algún día− se puso de pie y sacó una pequeña tina oxidada donde había algunas hojas y un cuaderno cocido que tenía como pasta un trozo de corteza de árbol− si esto te sirve es tuyo− la morena se puso a revisar el cuaderno y Dos les echó un vistazo a las hojas.

Pasaron un cuarto de hora más terminando de desayunar y mirando lo que habían encontrado.

−Esto es de mucha ayuda, creo que está encriptado− admitió Cinco, pero en seguida se corrigió al ver sus caras de desconcierto− o sea que hay una especie de código secreto para que sea entendido, pero me gustan estos juegos, no creo que me cueste descifrarlo.

−Honestamente espero que no encuentres nada− dijo Dos− sé que hizo las cosas mal, pero no quiero creer que esté involucrada en algo tan turbio como lo que ocurrió en esa nave− miró unos dibujos de prototipos de armas que funcionarían con vegetales, eran simples bocetos y el desarrollo de las mismas estaba en pañales, pero no estaba nada mal si pensabas que la chica tenía menos trastos que él para armar y desarmar armamento.

−Tenemos que descartar a todos los sospechosos− afirmó Abby− y gracias por compartir esto con nosotros, si recuerdan algo más por favor escríbanme, la verdad es que a número Cinco le gustó recibir cartas por correo, incluso compré un set de plumas y hojas para darle más carácter a mi correspondencia, mi abuela me está enseñando a mejorar mi letra cursiva.

−Acabo de recordar algo− Dos miraba un dibujo que había hecho Vivianita de varios niños viendo Doctor Espacio Tiempo− quizás no sea nada, pero ya que estamos aquí supongo que hay que eliminar posibilidades− suspiró− ella decía que tenía un lugar secreto donde guardaba cosas para que ustedes no la vieran ¿Saben dónde puede ser eso?

−En el granero no lo creo− afirmó Jelipe− no hay lugar para esconderse… quizás en la milpa…

−No− le interrumpió Laureano− creo que ya sé dónde puede ser.

−¿Dónde?− preguntaron los otros tres a coro.

−Su casa− dijo como si fuera algo lógico− si quieres ocultar algo, ponlo a la vista de todos, quizás logró encontrar un tablón suelto y esconder información, yo hacía eso de niño para ocultar mis ahorros de mi hermano Simón.

−Tiene cierta lógica− concedió Jelipe− quizás sí encontremos algo en su propia casa, no habría nadie que pudiera entenderlo si es que lo descubrían, no pasaría de un regaño.

−¿De verdad podríamos entrar a su casa?− preguntó Abby emocionada, sintiendo que algo bueno saldría de eso, pese a los inconvenientes que representara.

−No vestidos así− contratacó Jelipe− a nosotros no nos molesta, pero si creen que pueden ir con esas cosas puestas por el pueblo y no ser quemados en la hoguera… están equivocados− Abby puso los ojos en blanco.

− ¿Qué tiene de malo nuestra ropa? − preguntó Dos y se giró a ver a su novia− además hoy ni siquiera deja ver sus bonitas piernas que me vuelven loco− recibió un golpe que le sacó el aire mientras Jelipe y Laureano apartaban la mirada incómodos ¿Qué clase de relación tenían si es que ella ya le había mostrado esa parte tan privada?

−¡No digas esas cosas frente a ellos! – sacudió la cabeza intentando tranquilizarse− van a pensar que… tú y yo… no importa, sólo no digas esas cosas aquí− tomó de un solo trago la leche que quedaba en el balde intentando poner sus ideas en orden−ya me temía que tuviéramos que infiltrarnos− dijo unos minutos después intentando mantener la sangre fría que la caracterizaba, abrió su mochila y sacó algo doblado− ¿Dónde puedo cambiarme de ropa?


En la casa de los Torres toda la familia aún dormía tranquilamente mientras cierta asiática se movía con todo el sigilo del que era capaz en la cocina. La tarde anterior el doctor le había dado permiso de quitarse el cabestrillo y presentarse en el calentamiento de karate el lunes siguiente, justo a tiempo para el inicio de las actividades deportivas, siempre y cuando no se viera involucrada en una pelea con contacto y se tomara las cosas con calma.

Esa tarde sus padres volverían a casa y pasarían a recogerla a la casa Torres, justo a tiempo para tener una charla todos juntos y dar los agradecimientos necesarios. La asiática se había levantado antes que todos para preparar el desayuno para la familia como forma de agradecimiento por todos los cuidados dados durante las semanas pasadas. Aunque admitía no ser la mejor cocinera y sintiéndose bastante torpe con el recién recuperado brazo izquierdo, había logrado que los huevos revueltos con jamón tuvieran una presentación más que aceptable, sólo la mezcla de los hot cakes le estaba causando contratiempos, ya que la mano recién recuperada le temblaba debido al esfuerzo y ya había derramado dos veces el contenido del cuenco al intentar volcarla en el sartén.

−De verdad que no sabes tomarte las cosas con calma ¿Verdad Kooks?− le dijo una voz adormilada detrás de ella. Wallabee estaba detrás con un pantalón de pijama de Avengers y con una camiseta naranja que tenía un gorro en la parte de atrás −¿Qué haces?

−Estaba preparando el desayuno, espero que les guste− el rubio se talló los ojos y se percató de la mesa puesta, jugo recién hecho, mermelada, miel, fruta picada ¿Desde qué hora estaba levantada?

−Gracias por cuidar de mi− la chica hizo una reverencia y él sonrió, se acercó a sobarle la cabeza y quitarle el tazón de la mano mientras ella lo miraba con algo de color en las mejillas.

−Déjame ayudarte con eso antes de que todos despierten.

−P-pero no quiero que tu padre se levante temprano, recién comenzaron sus vacaciones y…

−Seguro estarán contentos de desayunar algo que les preparaste y…

−¿Qué huele tan rico?− Joey, enfundado en un mameluco rojo, se asomó con el cabello revuelto y tallándose los ojos− ¡ah! Kuki cocinó− le dijo despertando de pronto.

−Justo a tiempo enano ¿Puedes ir a despertar a mamá y papá? Sería descortés iniciar sin ellos− el niño asintió y corrió escaleras arriba mientras cuatro volteaba hábilmente los hot cakes que Kuki ya había logrado poner en la sartén.

−¿Cocinabas seguido?− preguntó Wally sirviendo los hot cakes hechos en el plato que la japonesa sostenía con la mano derecha− creo que en la Casa del árbol siempre desayunamos cereal o waffles ya preparados. A veces he visto que Cinco hace spaguetti con carne o que Dos hace ensaladas o bolas de carne, pero ni tu ni yo somos muy fan de estar en la cocina.

−Cuando éramos niños no cocinaba mucho− le dijo acomodando los platos en sus respectivos asientos− lo empecé a hacer más seguido cuando tú te volviste líder porque comencé a preocuparme sobre mi imagen física y lo que todas las grasas le hacían a mi piel; se volvió algo de rutina cada tercer día cuando yo me volví líder− sonrió al recordar esos días con el pequeño Sector V.

−Me gustaría recordarlo sabes− suspiró colocando lo último de la mezcla en el sartén− esos pequeños detalles que todos ustedes ya recuerdan, cómo eran nuestras mañanas, qué caricaturas veíamos, las cosas que decíamos al irnos a dormir− dijo con añoranza.

−Es muy parecido a nuestra rutina actual de la Casa del árbol− se sentó frente a él y lo miró fijamente con una sonrisa− aunque hay algo que era diferente, comenzaste a hacerlo poco antes de tu cumpleaños número 13− lo miró pensativa.

−¿Qué cosa?

−Lo que hiciste hace un rato− señaló su propio cabello desordenado− sobar mi cabeza y desordenarme el cabello, no sé si es algo como de camaradería, pero…

−Mi hermano lo vio en algún anime y quería parecer un chico cool, es todo− dijo Joey entrando y sentándose en su sitio.

−¡Oye! Ni si quiera estabas invitado a la plática y…

−Wallabee, sé bueno con tu hermano− dijo su padre apareciendo por la cocina junto a su esposa. Kuki se puso de pie e hizo de nuevo una gran reverencia, agradeciendo su hospitalidad.


Mientras tanto en casa de Rachel, la rubia se apresuró a abrir la puerta, jalar al interior al chico de sobrecamisa roja y cerrar la puerta al tiempo que se aseguraba de que las cortinas estuvieran corridas.

−¿Nadie te siguió verdad Uno?− le dijo hablando en susurros como si temiera que alguien pudiera escucharlos.

−No, di un par de rodeos para quitarme a cualquiera que pudiera estar tras de mí, pero siendo sábado a las ocho de la mañana, no hay mucha comunidad adolescente despierta.

−Perfecto, tenemos una hora para hablar antes de que mamá regrese de su clase de pilates− le ofreció sentarse en la mesa del comedor, el inglés se acomodó mientras ella le ofrecía cereal con leche, él aceptó.

−Me sorprendió que quisieras verme en persona ¿Ocurre algo?− le dijo después de unos bocados.

−Sí, no quise contártelo por mensaje porque considero que es algo serio, lamento haberte hecho venir tan temprano, seguramente tenías planes con tu sector− le ofreció un vaso de jugo de naranja y ella se sentó frente a él.

−Descuida, Dos y Cinco se fueron a una misión desde ayer por la noche, mientras que Tres y Cuatro están en la casa Torres, hoy vuelven los señores Kiut y recogerán a Kuki allí. En realidad, no tengo problema con levantarme temprano en fin de semana, siempre salgo a caminar antes de hacer papeleo para Mauricio, pero ¿qué pasa Rachel? Debe ser grave si te saltaste todo el protocolo, se suponía que hasta el martes tenía programado ir a rondar tu escuela, dijimos que comenzaríamos a dejarnos ver poco a poco.

−Olvida eso, Rose se ha auto designado como líder adolescente del Sector de tu escuela y eso no es bueno, ella no es tan distraída, tuvo entrenamiento de KND y es muy astuta, creo que puede sospechar algo de ustedes, hasta de nosotros, aunque creo que por el momento estamos cubiertos. − se apresuró a resumirle la conversación del día anterior mientras Uno intentaba trazar un plan.

−¿Qué propones? Tú conoces mejor que yo a los ninjadolescentes, sé por Kuki la clase de persona que es Rose.

−Intenten no hacer tonterías, ella está furiosa con Kuki, seguramente estará esperando cualquier signo de debilidad, así que agradezco el que tenga sus memorias, ya que las tácticas distractivas son su fuerte, pero me preocupa Cuatro ¿aún no han dicho cuándo lo traerán de vuelta?

−No, dado que a Dos lo trajimos sin permiso estamos esperando contar con el permiso de Mauricio y 587, con Memo de nuestro lado podríamos activar la máquina cuando quisiéramos, pero estamos intentando cernirnos a las órdenes del Líder de TND, ya sabes, no romper las reglas para variar.

−Entiendo. Yo estoy investigando sobre mi hermano− admitió la ex líder− le pedí ayuda a 88 para encontrarlo.

−¿El antiguo Líder supremo? No lo conocí además de un par de saludos en la Base lunar, como era de la fracción de espías, raramente coincidíamos.

−Actualmente sus órdenes lo mantienen en Argentina, pero ya está enterado de lo que ocurre, me parece que es mejor que todos los que podamos estemos al tanto, considero que no sólo nosotros lo sabemos, incluso entre los ninjadolescentes están concentrándose, mostrando a quien apoyan− suspiró− la mayoría de los adolescentes ya no siguen las ordenes de Padre, después de lo de Rose ellos se emanciparon, solo Cree , un pequeño grupo de villanos y algunos adolescentes, como los Gemelos detrás de la montaña, se mantienen leales y como sabes Padre está furioso. Aun todo es muy confuso, incluso para los ninjadolescentes, más para KND, no estamos seguros sobre lo que ocurre, yo no puedo inmiscuirme más porque levantaría sospechas, pensé que con el regreso de Padre los ninjadolescentes volverían con él, pero me equivoque y… sabes que él no es de quedarse con las manos cruzadas− miró a Uno− sabes que él no es de quedarse con las manos cruzadas y creo que… si no ha hecho nada es porque no sabe contra quien, si hacerlo contigo, con KND o con los adolescentes. Sé que como Líder de este sector de TND debería saber más cosas, pero temo que no puedo conseguir más información sin comprometer mi posición, confío en que tu logres avances con los de la Otra cuadra− Miguel asintió-

−¿Algo te preocupa?− le dijo mirándola fijamente, sabía que Rachel era una mujer muy fuerte, pero a veces necesitaba un confidente que parecía no encontrar en nadie de sus allegados− aparte de todo este caos, quiero decir.

−En la junta de ayer… me pareció haber escuchado la voz de Harvey− le dijo con pesar− si mi hermanito está detrás de esto no va a ser tan fácil salir sin bajas− comenzó a llorar sobre la mesa− si de verdad mi hermano está detrás de toda esta separación no sólo me preocupa KND, también él, Padre no tendrá piedad con nadie que se haya puesto en su contra− Uno le ofreció una servilleta sin saber qué decir− ellos no saben de lo que Padre es capaz, tú y yo… tú y yo sí podemos hacernos una idea y por eso estoy tan preocupada, antes creía que si encontrábamos a mi hermano su destino sería una celda en el Ártico o la Base lunar… pero si él lo encuentra primero…

Uno tomó firmemente su mano por sobre la mesa y le dedicó una sonrisa tranquilizadora.

−Harvey es listo, no se dejará atrapar tan sencillo, fue uno de nosotros, lo mismo que Rose y la mitad de los ninjadolescentes, no caerán sin dar pelea, además no creo que Padre quiera destruirlos, siempre fueron sus soldados incondicionales, considero que más bien piensa negociar, eso explicaría la fiesta que los dela Otra cuadra están planeando− ella dejó de llorar y lo miró− solo estoy hablando de conjeturas, no tengo pruebas, por eso no te había informado, pero con lo que me dices y conociendo a mis primos como los conozco, no creo que esa fiesta sea sólo porque intentan ser buenos muchachos, sino por algún plan retorcido.

−Si no lo encuentro primero, temo que no volveré a verlo nunca. No me mal entiendas, sé que debe pagar, pero no quiero que Padre lo convierta en una abominación como lo que hizo con el antiguo Sector Z o lo que le hicieron a tu cabello− lo miró, temerosa de haber hablado de más.

−Descuida, me he acostumbrado a que jamás me crecerá cabello, pero aun así sigo siendo un galán, gracias− dio unos bocados más a su cereal− no te preocupes 362, lo atraparemos primero, si sigue en contacto con los ninjadolescentes es cuestión de tiempo para que se deje ver, tu mejor que nadie sabes que él no es de los que dejan que otros tomen el crédito− Rachel asintió limpiándose las lágrimas− además, si 88 lo está buscando, entonces no estará prófugo por mucho.

−Gracias Uno, siempre sabes que decir para que me sienta mejor, supongo que por eso tu sector siempre te siguen sin dudarlo, hay algo en ti que nos inspira confianza− Miguel sonrió, feliz de verla reponerse de su acceso de pánico.

−Ya que mencioné la fiesta de los de la Otra cuadra− agregó− y ya que hemos aceptado fingir que salimos para poder estar en contacto ¿te gustaría ir conmigo?−Rachel sintió cosquillas en el estómago, sabía que todo era parte de un plan, pero no podía negar que Miguel siempre le había agradado de una manera romántica, cuando niños él estaba con Lizzy y ella no estaba interesada en intentar separar a una pareja como aquella, menos conociendo lo loca que estaba la chica, quizás era algo de pelirrojas.

−Eso me agradaría mucho Uno, será divertido− le dijo sonriendo.

−Supongo− dijo recogiendo su plato hacia la tarja de la cocina− mi equipo está algo emocionado porque es un evento adolescente−rodó los ojos− no lo toman en serio como misión, pero considero que tú estás más centrada en nuestro trabajo y lo importante de mantener los ojos abiertos.

−Claro que sí− le dijo ella intentando mantenerse serena− aunque también soy adolescente y me gusta divertirme ¿A ti no te ocurre? Sé que en un principio eras más como un niño, pero ya has pasado bastantes meses en la tierra ¿no sientes impulsos adolescentes? − Uno se encogió de hombros.

−Supongo que sí, pero yo no fui llamado a la Tierra a disfrutar los placeres de la adolescencia, sino a encontrar a esos niños y no tengo tiempo para esas cosas banales hasta que haya responsables de lo que le hicieron a Mushi y los otros− Rachel asintió, entendía a la perfección cómo se sentía Uno y lo admiraba por su carácter, siempre había sabido que él debió ser Líder supremo, aunque claro que entendía el por qué no estaba interesado.

−Dado que tu equipo no está en casa y ya que estamos despiertos ¿te gustaría salir? Podríamos ir al cine o al parque, no sería alejarnos del trabajo− agregó al verlo dudar− podríamos pensar en algo juntos, algo beneficioso para mantenernos sin llamar la atención de Rose, puedo hablarte de ella si quieres− Uno asintió.

−Suena bien, será divertido pasar el día contigo planeando como destruir adolescentes malvados− le dedicó una sonrisa que hizo que la rubia se pusiera nerviosa; sin embargo, respiró profundo y enterró sus sentimientos.

−Perfecto, voy por mi celular y mi cartera, ahora bajo.

−Le mandaré un mensaje a Tres y Cuatro, dudo que me busquen para algo, pero es mejor que sepan que tomaré mi día libre− dijo él a la estancia vacía mientras admiraba el azulejo de las paredes de la cocina, aunque intentaba mantenerse leal al trabajo, no podía negar que se sentía ligeramente emocionado por una tarde de banal descontrol adolescente junto a su amiga Rachel, siempre la había admirado y ahora más que nunca necesitaba de su ayuda para guiarse en su vida escolar, más si era cierto que Rose sería un peligro para todos los infiltrados.


Laureano y Jelipe escoltaban a sus amigos a través de los terrosos caminos. Memo usaba una barba falsa; una camisa de franela color azul y un pantalón que Laureano le había prestado, para completar el atuendo calzaba unos zapatos viejos de Jelipe que tenían un gran hoyo a un costado.

Abby caminaba por su lado con un vestido azul marino de manga tres cuartos y cuello redondo, unos botones lo ajustaban a su cuello y le quedaba un poco más arriba de los tobillos, encima usaba un sencillo mandil que había robado de la cocina, un gorro viejo y blanco cubría su larga trenza, caminaba con incomodidad ya que todas las personas con quienes se habían cruzado la miraban con curiosidad mal sana.

−Perdónalos Abby, no es común ver a chicas tan lindas como tú en estos lugares− le susurró Jelipe.

−Incluso en casa me ocurre de vez en cuando, no importa, estoy muy orgullosa del color de mi piel…

−Yo creo que es una de las características que te hacen tan hermosa, si yo te viera por primera vez también me flecharías− Cinco ocultó el rostro debajo del gorro, su corazón había comenzado a latir muy rápido. Desde que se habían hecho novios Dos soltaba ese tipo de comentarios cada vez con más frecuencia, no podía quejarse, le gustaba esa clase de atención, pero también le daba mucha pena, sus cursis frases ahora la tenían a ella como protagonista.

−Mientras no comiences a compararme con un chocolate…pero gracias por el cumplido− dijo intentando que no se notara el sonrojo en su rostro.

−Llegamos−avisó Laureano− aquí solía vivir ya saben quién, recuerden que no deben mencionarla frente a su familia.

−¿Voldemort?− se burló Dos, pero Abby le dio un codazo.

−Vivía con su padre, su madre y su hermano menor Jeremiah− dijo Jelipe.

Estaban afuera de una casa rústica de madera que poseía su propio huerto en el patio de enfrente, tomates y patatas se alcanzaban a ver. Cerca de la cerca se veía un hombre con las mangas de la camisa alzadas que trabajaba en lo que parecía un baúl hecho de varios tablones.

−Buenos días Don Salomón− gritó Jelipe saludándolo con las manos− ¿Mucho trabajo?

−Algo muchacho− contestó al reconocerlo y acercarse a la cerca que separaba su jardín de la casa principal− ¿No estás ayudando a tu padre con los caballos?

−Tomé el día para ir a recoger a mi primo− señalo a Memo que intentó formar una tímida sonrisa− le estoy mostrando nuestra comunidad, él es Guillermo y ella su prometida Abigail− le dijo al hombre mientras Dos recibía un fuerte apretón de manos y Cinco formaba una sonrisa tímida intentando que la vergüenza no se le notara− son de una comunidad en Virginia, pero están pensando en mudarse para acá después de su casamiento− Memo se mordió la lengua para no arruinar la situación con alguno de sus chistes mientras su novia apartaba la mirada.

−Mientras se adapten a nuestras tradiciones, aquí siempre serán bienvenidos− el hombre les sonrió de forma fraternal.

−Gra-gracias, eso significa mucho− murmuró Memo.

−¿Está la señora Marya?− preguntó Jelipe− a Abigail le gustaría conocerla y hablar con ella− la chica asintió.

−Debe estar cocinando algo, pasen y siéntanse en su casa− el hombre se apartó para dejarlos pasar y señalarles la entrada− yo debo terminar esto, pero sabes que son bienvenidos en mi hogar

La comitiva rodeó la casa siguiendo a Laureano que parecía llevarlos a la entrada trasera, por donde se llegaba a la cocina mientras Cinco le dirigía una mirada furiosa.

−Jamás hablamos de que yo fuera a fingir ser la prometida de nadie.

−Es la única forma en que podrías estar con nosotros sin alguno de tus padres o hermanos mayores−le explicó Jelipe− este es mi sector, aquí tendrás que ceñirte a nuestro modo de infiltrarnos − la morena rodó los ojos.

−¿Ahora entiendes por qué quedé traumatizado después de ser abandonado aquí a mi suerte?− le susurró Dos.

Una mujer de cabello negro y trenzado abrió la puerta trasera y con un balde lleno de maíz comenzó a llamar a las gallinas, en cuanto vio al grupo les sonrió.

−Buenos días Laureano, Jelipe ¿Qué los trae a mi hogar?

−Es esta parejita que se va a casar− señaló a los agentes del Sector V− usted ayudó con el ajuar de mi prima Susana− empezó Laureano− y Abigail está buscando ayuda con el suyo, sé que no la conoce, pero ella no tiene una madre o hermanas mayores que le ayuden y teme no tenerlo a tiempo. −Abby intentó poner cara de afligida mientras escuchaba a los chicos improvisar cosas cada vez más inverosímiles para ella pero que parecían funcionar con sus adultos.

−¿Cuántos años tienes linda?− preguntó la mujer acercándose a Abby.

−Acabo de cumplir 17− admitió.

−Te verás divina con el ajuar que te vamos a hacer y no te preocupes, yo hablaré contigo antes de la unión y te explicaré todo lo que debes saber para hacer feliz a tu marido− le guiñó un ojo mientras ella se sonrojaba a más no poder y la mujer la tomaba de la mano para hacerla entrar− pero primero lo más básico ¿Ya aprendiste a cocinar su plato favorito? Una buena sopa también es esencial, ven, vamos a probar tus habilidades culinarias y desde allí partiremos, pobre criatura, sin una madre que te haya guiado, en cuanto se muden yo seré como una segunda madre para ti− la chica se giró a pedir ayuda con la mirada mientras Dos intentaba con todo su ser no estallar en carcajadas.

−Me encanta el estofado− le dijo él− y asegúrate de aprender a hacer la mermelada en conserva, me vendría muy bien en el desayuno, querida.

−¿Ellos no van a venir?− dijo Abby al ver que los chicos no hacían ademán de seguirlos.

−Oh no cielo, tengo pensado hacer pan de naranja y cuando los hombres entran a mi cocina la masa no se esponja lo suficiente ¿Por qué no van a darse una vuelta por el pueblo?− les preguntó− ¿Ya saben dónde vivirán?

−¿Le importa si subimos al primer piso para hablar?− se apresuró Jelipe− nosotros también tenemos algunas cosas de hombres que hablar con mi primo− la mujer asintió pero les pidió que entraran por la puerta principal, donde Salomón ya estaba de nuevo ocupado en el baúl y apenas los notó.


Los señores Kiut habían llegado a la casa de los Torres con varios regalos para la familia que se había hecho cargo de su hija las últimas semanas. Si bien las familias ya tenían una relación fraternal, esta era la primera vez que se hablaba de un noviazgo entre los mayores de la familia.

Tres y Cuatro habían estado más callados que de costumbre mientras la señora Kiut pedía disculpas por las molestias causadas y la señora Torres le aseguraba que no había sido ninguna, ya que Kuki era una niña encantadora y estaban felices de haberla tenido con ellos todo ese tiempo.

−Yo soy quien debería pedirles disculpas por mi hijo− miró a Wally de reojo que estaba completamente rojo, él y Kuki estaban separados por Joey, quien parecía divertido de las reacciones de los adolescentes− debió haberles pedido permiso para salir con su hija, incluso a nosotros nos lo ocultó y ya hemos hablado con él sobre el tema, una relación de noviazgo no es algo que se deba ocultar.

−Sé que nuestro hijo es un experto en meterse en problemas− dijo el señor Torres− y que probablemente no es lo que ustedes esperarían para Kuki, pero él ha prometido que va a comportarse…

−Siempre hemos considerado a Wallabee y Joey como parte de la familia− aceptó Kani Kiut− me consuela saber que él es el novio que mi hija eligió, si supieran la clase de chicos que la pretendían− les dijo con molestia.

−No tiene idea− susurró Cuatro ganándose una patada de Kuki por debajo de la mesa.

−Nosotros no tenemos problemas con que ellos salgan− admitió Genki Kiut secundando a su marido− mientras se porten bien y demuestren los valores que han aprendido en casa.

−Mamá… por favor no me avergüences− dijo Kuki deseando con todo su ser que los atacara algún adulto distraído− ya hemos tenido esa charla, no tenemos que repetirla frente a todos.

−Lo siento cielo, en realidad hablaremos contigo cuando estemos en casa ¿ya preparaste tus cosas? − ella asintió.

−¿Y cómo les fue en el crucero?−preguntó el papá de Wally.

−Muy bien, tomamos algunas fotos− el hombre sacó una cámara del bolsillo− Kuki podrías pasarlas a un disco para enseñárselas a los Torres.

−Mi computadora no tiene quemador, es la de Mushi la que tiene.

−La mía sí, si quieren yo lo hago− dijo Wally recibiendo la cámara del hombre y levantándose hacia su habitación con Kuki y Joey siguiéndolo− ¿Vienes enano? − le dijo a 43 al verlo ir hacia la entrada.

−Es sábado, tengo cosas que hacer más divertidas que estar con dos adolescentes, solo quería ver cómo los humillaban, una vez hecho eso iré a la base, hoy no vendré a dormir, me toca ir a acompañar a Mushi− los adolescentes asintieron y subieron.

Cuatro conectó la cámara gracias a una caja de cables que aún conservaba y se dispuso a copiar todas, pero Kuki le dijo que las pasara despacio ya que ella también quería verlas, en eso estaban, admirando a una familia de ballenas cuando se encontraron con algo que llamó la atención.

−Regresa.

−¿Qué sucede?− preguntó Wally sin entender, él sólo miraba una foto que le habían hecho a los padres de Tres.

−Acércala a ese chico que está detrás de ellos.

−¿Te gusta?− preguntó intentando ocultar sus celos.

−No, pero siento que lo conozco.

−Un tonto con una camisa hawaiana en un crucero− rodó los ojos− no creo que sea algo para… espera ¿no habíamos tenido ya una conversación sobre un perdedor con ese tipo de vestimenta?

−Es 30 C− dijo eufórica− enlaza tu computadora con la Computadora central− le apuró.

−¿Y eso cómo se hace?

−Dale la orden a tu reloj− él asintió,

−Reloj, enlaza mi computador con la Casa del Árbol.

−Accediendo a la Base del Árbol del Sector V ¿Cuál es tu contraseña? − preguntó la misma voz que les daba la bienvenida en el gran árbol.

−¿Cuatro?

−Acceso concedido, enlazando− una ventana de carga apareció en el computador y Tres se apresuró hacerse un lugar junto a Wally para poder maniobrar mientras él se sonrojaba al tenerla tan cerca, su shampoo de vainilla le daba directamente en la cara.

−Soy número Tres, pido acceso para ver el historial de 30C− unas carpetas comenzaron a descargarse y de ellos empezaron a salir expedientes y fotografías− sí es− le señaló a Cuatro.

−Creo que debería estar emocionado, pero no estoy seguro por qué, necesito más contexto, recuerdo que creyeron que ese tipo salía en las grabaciones del Ártico, pero ignoro la importancia de esta foto…

−Claro, bueno en realidad aún no sé en qué podría servirnos confirmar que disfruta de los cruceros, pero dado que nadie lo había visto en un tiempo, considero que es información valiosa− se levantó y comenzó a pensar− Cinco y Dos están ocupados con su escapada romántica y no se llevaron celulares; Uno me mandó un mensaje que pasaría la tarde con Rachel y no los quiero interrumpir, seguro si se entera vendrá corriendo y tú sabes lo loquito que está por el trabajo− miró el desconcierto en la cara de Cuatro – bueno no lo sabes, pero quizás ya te imaginarás que no conoce el descanso− el rubio asintió, varias veces lo había visto despierto a altas horas de la noche pensando en algún plan mientras él buscaba un baño− creo que eso nos deja a ti y a mí como únicos agentes disponibles, es hora de demostrarles que nosotros también podemos investigar, probarles los buenos líderes en los que nos convertimos− le dijo emocionada mientras él la miraba.

−¿Y de verdad fuimos buenos líderes? Porque sigo sin entender qué podemos hacer sabiendo que estuvo en el mismo barco que tus padres.

−Claro que sí Güero, computadora, manda esa foto al expediente y descárgalos en nuestros celulares, busca otras fotos donde pueda aparecer, no te preocupes Cuatro, estoy segura que entre los dos podremos rastrearlo o averiguar algo importante, últimamente nos mandan sólo a infiltrarnos con Evan y las porristas, no está mal, pero también podemos hacer otras cosas ¿no lo crees?− el rubio asintió no muy convencido, él no tenía problema en llegar a dar golpes mientras otra persona hacía un plan, pero no se atrevía a contrariar a la pelinegra. Unos minutos después los chicos bajaban con el disco para los Kiut, además del equipaje de Kuki.

−Aquí está señora Kiut − dijo el chico algo cohibido− ahm… yo sé que ya iban a llevarse a Kuki pero… es sábado y yo… yo me preguntaba si…le permitiría ir conmigo a dar una vuelta por el centro− les dijo Cuatro mirándose los pies mientras Kuki ponía cara de inocencia, los señores Kiut se miraron unos segundos y luego asintieron con una afable sonrisa.

−Está bien, sólo llega antes de las ocho Kuki, vamos a reservar una mesa para comer en nuestro restaurante favorito− le dijo su padre− nosotros nos quedaremos un rato más con la familia Torres, quien también está invitada a nuestra cena−Kuki asintió después de recibir un poco de dinero de la mano de su madre, salió corriendo seguida de Cuatro, quien no estaba seguro qué procedía ahora, pero se sentía deseoso de aprenderlo, era cierto, él había sido líder y aunque aún no lo recordaba las personas que le habían hablado de esa época de su vida le habían dicho que no lo había hecho mal.


Los tres chicos caminaron por el piso de arriba mientras Dos miraba curioso a un lado y otro, habían pasado lo que parecía la habitación de un niño y a un lado el cuarto de costura.

−Esa era la habitación de Vivianita− le dijo Laureano− pero según lo dicta nuestra tradición ya no hay nada aquí que le pertenezca.

−Hay algunas cosas− un niño apareció por las escaleras que momentos antes ellos habían subido. Él había estado observándolos desde que habían llegado, pero ellos no lo habían notado, no parecía mayor de 10 años, cabello castaño oscuro y piel bronceada, usaba un pantalón oscuro sujetado por tirantes y una camisa de cuadros blancos y azules, coronaba su atuendo un sombrero de paja− ¿Por qué lo preguntan y qué buscan?


Transmisión interrumpida