Hola! Me había absorvido el trabajo pero aquí está el capítulo prometido. Disfrútenlo y los leo en los comentarios :3
Perdón si esta vez no respondí mensaje, pero sí los leí, esta vez si los contesto, los quiero.


Operación M.I.S.I.O.N 2

Malas decisiones

Involucran a antiguos agentes en

Súper problemas

Inverosímiles sin

Oportunidad de huida sin

Ninguna ayuda


−Éramos sus compañeros−comenzó Laureano.

−A ustedes los conozco ¿pero ¿quién es él?

−Mi primo Guillermo−empezó Jelipe.

−Fui amigo de tu hermana cuando estuvimos en Los Chicos del barrio− le dijo obedeciendo a una corazonada− pertenecí al sector V en mis tiempos en operativo− tanto Laureano como Jelipe lo miraron incómodos.

−¿El sector del legendario número Uno?− preguntó el niño con los ojos como platos mientras Dos asentía sorprendido.

−¿Sabes de número Uno?− preguntó el castaño.

−Oye, nosotros también sabemos cosas −se quejó Laureano− no vivimos bajo una piedra, incluso aquí llegaban historias sobre las proezas de tu sector.

−Como sea− se apresuró Dos− ahora mismo KND necesita saber si aún hay cosas de Vivianita en esta casa.

−Las hay− afirmó el niño mirándolo con cautela ¿no se suponía que al resto de los sectores les borraban la memoria? Según tenía entendido sólo en su sector eso no ocurría a menos que fueras un traidor como su hermana… y eso si no se escapaban antes− pero ¿por qué ahora les importa? Siempre he tenido que vivir sabiendo que ella es una traidora, pero jamás había venido nadie de KND a investigar, menos un adulto joven.

−Jamás creí decir esto, pero me gusta más como suena la palabra adolescente− afirmó el chico− creemos que tu hermana puede estar involucrada en un asunto de secuestro de cadetes y agentes en operativo, así como niños civiles, yo, junto a otros miembros de mi sector, estoy investigando el caso, por eso poseo mis memorias.

−¿Y cómo sé que no estás mintiendo? Mi hermana puede tener secuaces que quieran lo que ella dejó aquí.

−Podrías ponerte en contacto con el actual sector V, ellos saben de mi existencia y mi investigación− sabía que estaba dando demasiada información, pero esperaba que su corazonada fuera cierta− O puedes pedírselo a tu líder de sector si tú no posees la manera de comunicarte…

−Sé quién eres, número Dos también tiene una reputación, además de que Viviana no dejaba de hablar de ti como si fueras El llanero solitario− rodó los ojos− pero hasta donde sé… los adolescentes no deberían tener memorias de KND.

−Habemos agentes encubiertos− le explicó Dos− ¿tú eres parte de los Chicos del barrio no es cierto, el líder de sector tal vez? − el asintió.

−La mujer que está con mamá ¿también es un agente?

−Es número Cinco− el niño abrió mucho los ojos al escuchar a Memo− si te lo estás preguntando, también Uno ha vuelto… así de grande es todo esto, por eso venimos a investigar, sé que era tu hermana y debe ser duro, pero necesito saber qué dejó aquí, es importante, de otra manera no te lo pediría, ni siquiera nos entrometeríamos con su estilo de vida.

−De acuerdo− afirmó el niño− pero todo lo que verán es confidencial, esté o no relacionado con Viviana tienen prohibido decirle a nadie lo que van a ver o me encargaré de que mi caballo les dé una buena patada− les dijo mientras caminaba al final del pasillo, no sin antes asegurarse de que todos juraban no decir nada; con lo que parecía una vara jaló un ganchito, en el acto una puerta cayó dejando ver un par de escaleras que los llevaba a un desván, los adolescentes lo siguieron.

En un principio lo único que podían ver eran cajas apiladas con años de polvo encima, rollos de tela y muebles viejos, pero conforme el niño se iba abriendo camino las paredes y el techo comenzaron a estrecharse, al grado que los adolescentes debían arrastrándose por el suelo para lograr seguirle el paso a Jeremiah. Justo al final, vieron cómo se precipitó por una abertura que ellos también tomaron sólo para encontrarse con un rústico tobogán que los dejó caer en un colchón viejo.

Laureano y Jelipe se quejaron de estar muy grandes para esos golpes, Dos por su parte miraba admirado el fondo de la estancia, donde se encontraba una enorme computadora fabricada con partes de muchos aparatos y conectada a una batería de auto, el modelo era muy rústico, abarcaba del suelo hasta el techo, pero debía admitir que haber construido algo así en un lugar como aquel era un gran mérito.

−¿Cómo te atreves a tener esto aquí?− gritó Jelipe iracundo− después de lo que ocurrió con tu hermana…

−Ella lo construyó y yo aprendí a usarlo como pude− le retó el niño sin inmutarse.

−Estás violando las leyes de la comunidad− prosiguió Jelipe− si alguien se entera…

−Sólo lo harían si tu rompes tu promesa− escucharon la voz de una niña venir de entre lo que parecían más cajas viejas− y eso es comportamiento adulto, nos permite apresarte por atentar contra la paz infantil e incluso, acusarte de traición− concluyó la niña que portaba un vestido largo y azul cielo, con manga de globo y unos zapatos negros, usaba un gorro blanco sobre su rubio cabello peinado en dos trenzas y aunque sus ojos azules y pecas le daban un aspecto simpático, su actitud demostraba que no dudaría en atacar a cualquiera que rompiera una promesa o denotara algún comportamiento adulto.

Pronto se le unió otro chico largirucho de pantalón azul marino y botas negras, además de una camisa roja de manga corta, su tez era pálida y también tenía la cara llena de pecas, al igual que su hermana gemela, poseía cabello rubio y ojos azules, él apuntaba una pistola lanza berenjenas, respondía al nombre clave de Número Uri.

−¿Cuántos saben de esto?− preguntó Laureano en voz baja.

−Esta es nuestra Base del Ático− un niño de cabello rizado apareció de detrás de más cajas, Número Aarón, que apenas Dos entendía que eran pequeños cubículos− usaba un pantalón negro sostenido por tirantes y una camisa blanca, además de un sombrero negro y una barba falsa, algo que le dotaba de cierto aire de solemnidad− por lo cual ustedes también están rompiendo una regla al venir aquí con argumentos hostiles.

−¿Aún sigues creyendo que nos vamos a quedar fuera de la acción?− arremetió la niña que había sacado una pistola como la de su hermano− nos metimos a Los chicos del barrio porque estamos cansados de que seamos el sector al que todos olvidan, siempre se burlan y nos menosprecian, incluso desde que somos cadetes en el ártico, pues las cosas deben cambiar Jelipe, no justifico el comportamiento de Vivianita, pero la comprendo, quizás si su sector la hubiera apoyado o la Base lunar le hubiera dado un puesto entre sus científicos las cosas no habrían terminado así.

−Número Esther− Jeremiah se acercó a ella− él es número Dos, en su versión crecidita− la niña pegó un gritito de emoción.

−¿Pero cómo es posible? ¿Los traicionaste? − preguntó deteniendo su avance hacia él, necesitaba tocarlo para saber que era real.

−No, ahm−el castaño dudó− bueno dado que nada de lo que aquí se diga saldrá de en ninguna otra conversación supongo que puedo revelarles ciertos datos− se aclaró la garganta− existe una fracción de KND para adolescentes, lo cual supongo que ya lo saben porque Laureano y Jelipe deben pertenecer a ella− ellos asintieron- yo… digamos que fui elegido para conservar mis memorias… o al menos para recuperarlas, de eso no puedo entrar en detalles, lo siento− suspiró− pero si tienen tiempo me gustaría contarles a todos el por qué Cinco cree que Vivianita pueda estar involucrada en los problemas que tiene La Base Lunar y la importancia de descubrir si esto es verdad− los niños asintieron frenéticamente, al borde del éxtasis al ser tomados en cuenta no por cualquier ex agente de KND, sino por el legendario Dos. Él tomó asiento en el suelo y comenzó a narrarles con detalles todo lo que sabía de los cadetes desaparecidos, Laureano y Jelipe también prestaron atención.


Tres y Cuatro habían llegado a la pista de patinaje del centro. Wally aún no entendía la razón de su visita, pero Kuki se veía tan entusiasmada de demostrarles a todos su valía que no tenía el corazón para arruinarle el día preguntándole ¿Y qué vamos a hacer? La chica se dirigió sin demora a la taquilla, pidió dos boletos y se apresuró con Cuatro hacia la pequeña ventana donde se rentaban los patines, el australiano suspiró, si alguien le hubiera dicho hace un año que iba a estar en ese lugar lleno de parejitas y niñas tontas con tutús que se sentían las reinas de la nieve los habría mandado al hospital de un golpe, pero hasta él se daba cuenta de que con Kuki, sus reglas nunca aplicaban, ya que la seguiría a cualquier lugar que ella lo arrastrara.

−Hola− Kuki le pasó a Cuatro el formulario para préstamo de patines mientras llenaba apresuradamente el suyo− número 60… digo Patton… − el chico le dedicó una galante sonrisa que no pasó desapercibida por Cuatro.

−¡Oye, viene conmigo!− espetó malhumorado.

−¿Dónde puedo encontrar a Fanny? −el pelinegro la miraba intentando recordar sus rostros de algún lado−oh, lo siento no nos han presentado formalmente, yo soy Kuki y él es Wally, somos amigos de Abigail Olivera, ella y Fanny trabajaron juntas un tiempo, estuvimos en la fiesta de El punto, aunque no logramos coincidir− se pasó nerviosamente un mechón de cabello tras la oreja, era tan raro hablar con él sabiendo que no recordaba absolutamente nada, seguramente Uno se habría sentido así con ellos mismos.

−Fanny está tomando un descanso− señaló hacia las gradas que daban a la entrada de la cafetería, al otro lado de la pista, faltó la otra ayudante y está sola, yo la estoy cubriendo un momento porque nadie ha venido por clases− se encogió de hombros− si quieres hablar con ella te sugiero que te des prisa ya que debe estar por volver− les dio dos pares de patines mientras archivaba las hojas que habían llenado.

−Gracias ahm…

−Llámame Patton, aunque número 60 me suena extrañamente familiar, no hemos fraternizado lo suficiente para que me pongas apodos− volvió a sonreírle y le guiñó el ojo mientras Wally ponía mala cara ¿quién se creía ese sujeto musculoso?

−Lo hace con todos, no te creas tan especial− le dijo Wally molesto− a mí me dice Cuatro todo el tiempo− Kuki le dio los patines y lo arrastró a la pista, donde se pusieron los patines y la cruzaron para llegar a donde Fanny comía un sándwich con ensalada.

Aunque Wally no había querido decir nada, lo cierto es que el patinaje no era algo que practicara seguido, lo cual demostró con varios tropezones que, de no haber sido por el oportuno brazo de Kuki alrededor de su cintura, habría terminado en el suelo. Así, casi abrazados, habían logrado llegar hasta Fanny, quien los miraba divertida.

−Hola Fanny, necesitaba hablar contigo y me di cuenta que no tengo tu teléfono ni forma alguna de contactarte− le dijo Kuki agotada de traer a Cuatro a rastras, quien al notar que unas niñas que pasaban, enfundadas en una gran chamarra de simio arcoíris, se burlaban de él se había separado de la japonesa para practicar por su cuenta. Era bueno en todos los deportes, el patinaje no sería la excepción, sólo necesitaba práctica.

−Quizás sea porque así es mejor, no debemos tener contacto para nada que no sea necesario− miró a su alrededor para asegurarse que nadie las escuchaba, la japonesa había salido de la pista y se había sentado a su lado, las gradas estaban vacías salvo por ellas − y no creo que presentarte aquí sea precisamente sensato ¿¡Qué pasa por tu cabeza!? No puedes presentarte aquí como si nada, sé que eres lenta pero hasta tu deberías entender que no puedes simplemente acercarte a mi como si...

−Eres amiga de Abby, por lo tanto, ahora eres mi amiga− le estrechó la mano cordialmente sin dejar de sonreir− además en serio necesito mostrarte algo y ella no está, Uno está con Rachel y no tengo idea de cómo contactar a nadie más− Fanny suspiró, podría perder su tiempo de comida gritándole a un caso perdido o simplemente dejar que Tres le hablara de sus banales problemas.

−¿Estás en una cita con Wally?− Kuki buscó al rubio con la mirada, estaba aferrado al barandal intentando que sus pies le obedecieran.

−Algo así.

−Si quieres hablar conmigo tendrás que acompañarme− la chica se puso de pie al ver que Patton le hacía señas, necesitaba volver al trabajo. Bajó a la pista con Kuki siguiéndole los pasos, una vez allí la pelirroja la hizo pasar a la bodega de patines mientras Patton se calzaba los suyos y salía a dar una clase que acababan de pagarle para dos pequeñas niñas.

Fanny se apresuró a acomodar los formularios de préstamo y a darle un vistazo rápido de los pares que su novio había prestado en su corto descanso, le explicó rápidamente a Kuki cómo estaban distribuida la numeración y atendió a un pequeño grupo de amigas que esperaban sus patines, Kuki le ayudó por casi un cuarto de hora hasta que la fila desapareció y la pelirroja le prestó atención.

−¿Qué necesitas? Hazlo rápido porque hoy es mi día más ocupado ¡No dejaré de ser empleada del mes porque tu sector no sabe hacerse cargo de sus problemas!

−Mis padres volvieron de un crucero− suspiró intentando no molestarse− encontré esto entre sus fotos− le mostró a Fanny el celular y ella lo miró con los ojos muy abiertos.

−¿Es…?

−Estoy casi segura de que sí, pero yo sólo estuve en contacto con él una vez, tú te movías más que yo entre los sectores, quisiera que me lo corroboraras− Fanny asintió y se sentó en el suelo sin dejar de mirar la foto, dando zoom e intentando poner en orden sus recuerdos de esa época, Kuki también se sentó, observándola suplicante.

−Nadie lo ha visto en años ¿Qué hace paseándose por el caribe? − Kuki se encogió de hombros− es hombre− dijo la pelirroja segura de que no había otra explicación− ¿Qué más podría esperarse de él?

−Una posible respuesta es que nadie lo buscaría allí− comentó Kuki, esa idea le había dado vueltas desde que había salido de casa de los Torres− los cruceros son territorio adulto a menos que vayas con tus papás, como Chico del barrio tenemos nuestros propios yates y como adolescente… a menos que sea Disneyland no llama mucho la atención− Fanny la miró incrédula, había escuchado historias sobre la clase de líder que Tres se había convertido, pero era la primera vez que la escuchaba hablar con tal seguridad.

−¿Informaste a mi hermano?

−No, como te dije no tengo forma de contactar a nadie más, por eso vine contigo− Fanny sonrió con petulancia.

−Claro, ahora lo entiendo, bien hecho Tres, que bueno que acudiste conmigo, la decisión más sabia que pudiste encontrar− le dijo en voz baja mientras se aseguraba de estar bien oculta por las estanterías y que no hubiera clientes esperando− este podría ser un gran descubrimiento, con las cosas como están nos vendría bien conocer el paradero de nuestros enemigos.

−Quiero rastrearlo− le dijo en rotundo− sé que puedo hacerlo, alguno de los adolescentes de mi escuela debe saber algo− Fanny la miró divertida.

−Con todo respeto Tres, tu sector siempre echa a perder las misiones ¿Por qué crees que les confiaríamos algo tan importante?

−Porque puedo hacerlo, además Wally y yo descubrimos la foto, es justo que nosotros nos encarguemos de ello− le dijo muy segura− danos una misión 86, vencí a Rose una vez…

−Pero ahora tiene más poder− se justificó 86− ahora mismo ni Rachel ni yo podríamos tocarla.

−¿Por qué?

−¿Puedes guardar un secreto?− ella sintió antes de que Fanny se apresurara a contarle lo que había ocurrido en la reunión de la noche pasada, al terminar Kuki se miraba igual de decidida, quizás hasta más.

−Su error siempre ha sido subestimar a KND− suspiró con el rostro lleno de determinación− no la considero mi enemiga, ni siquiera me cae mal, pero si mi deber es detenerla de nuevo no voy a dudarlo− Fanny sonrió, adoraba ver la fortaleza de las mujeres, sabía que Tres no era un elemento de combate, ni siquiera de estrategia, pero eso dejaba de importar cuando tenías ideales y motivos; algo que le sobraba a Kuki Kiut.

−De acuerdo− se puso de pie y la invitó a que la siguiera, al fondo de la bodega había dos mochilas, una militar que seguramente pertenecía a Patton y otra anaranjada con verde con varios parches de bandas de rock y algunos simios arcoíris con look rockero. Comenzó a sacar sus cosas, una chamarra, cartera, cargador, audífonos, cosmetiquera, dulces y entonces una caja con cerradura, no más grande que el estuche de unos lentes, apareció. Tres la miró con curiosidad y vio que la pelirroja se quitaba uno de los broches con los que adornaba su cabello y usó la punta para abrirla, como si fuera una llave.

Dentro de la caja había varios chips y lo que parecían bolitas, pero Kuki notó que bien podrían ser audífonos o comunicadores.

La pelirroja tomó uno de ellos y cerró la caja, sacó su celular y le extrajo la tarjeta SD, en su lugar metió el chip y este desplegó varios códigos en la pantalla, la pelirroja introdujo más números y la pantalla regresó a la normalidad, extrajo de nuevo el chip y se lo puso en la mano a Kuki.

−Rose es un pez gordo, como dije ni siquiera Rachel o yo podríamos acercarnos a ella en estos momentos, temo que al haber sido entrenada en la Base del Ártico por Patton tiene las mismas tablas que todos nosotros, no será tan fácil engañarla o distraerla; sin embargo, hay alguien a quien sí podríamos acercarnos, no puedo asegurarte que tenga información de 30C, pero ayer noté que tiene más importancia de la que le creía capaz, quizás ella tenga alguna pista que podamos seguir−Fanny se acercó al mostrador para recibir un par de patines, y desear, con una fingida sonrisa, que volvieran pronto mientras se apresuraba a desinfectar el equipo antes de regresarlo a su lugar.

−¿Quién?− preguntó Kuki intrigada al notar que ya no había nadie en la fila.

−La misma que está ahora intentando robarte a tu novio− Kuki miró hacia la pista en busca de Wally, quien se había convertido en un punto anaranjado al otro lado de la pista y que era ayudado por una chica a ponerse de pie.

−¿Jena?− preguntó enojada, no tenía que ser un genio para intuir que estaría aprovechándose de la torpeza de Wally para hacerle ojitos y sonreírle, algo en su estómago se movió.

−Así es− Fanny se acercó a ella− sabes a mí me gustaba Wally cuando éramos niñas− Kuki la miró de reojo, no era que no lo supiera, pero jamás la había escuchado expresarlo… aunque tenía vagos recuerdos de que alguna vez mientras estaban todos amarrados…− pero jamás se me ocurrió interponerme entre ustedes, sabía que mis sentimientos no eran correspondidos y siempre pensé que dos niñas peleando por un niño es una acción deshonrosa no sólo como mujer sino para la organización− exhaló el aire− no es algo que me gustaría que me hicieran… más bien es algo que detesto, hay muchas chicas detrás de Patton ¿sabes? tanto en su colegio como en el mío, incluso en la calle o aquí− señaló a un grupo de adolescentes que intentaban que el chico las mirara cuando pasaban por allí y el intentaba enseñar a sus alumnas cómo pasar entre varios conos− sé por lo que pasas Tres, es como si no les importara que estuvieras en una relación.

−Patton es tu novio, Wally y yo sólo fingimos− dijo Tres con pesar− tú tienes la seguridad de que él quiere estar contigo yo… yo sólo sé que esto es una táctica distractiva.

−Los vi besándose− le dijo Fanny con la mirada llena de intención− el último deseo de Wally fue hablar contigo ¿te lo dijo no? Te dijo lo que sentía por ti− Kuki asintió.

−Sí, pero luego cumplió 13 años y se olvidó de mí.

−Esas cosas no se olvidan− miró a Patton, quien al notar que ella lo miraba la saludó de lejos y le mandó un beso, mismo que la hizo sonreír− no sé cómo explicarlo porque nunca me borraron las memorias, pero logro percibirlo, es como si ellos te reconocieran sin conocerte− sonrió para sí− nadie salvo Rachel sabe esto, pero− suspiró− Patton y yo comenzamos a salir desde antes de los 13, todo fue muy secreto y sé lo horrible que es ver a alguien que no logra recordarte, lo vivo a diario. Me gustaría hablar de nuestras misiones, del Ártico, sobre nuestras salidas de niños o incluso compartir con él las cosas que ahora aquejan KND en lugar de simplemente salir corriendo cuando me mandan a alguna misión, pero él no lo recuerda; sin embargo, creo que algo del viejo 60 sí vive en él, tú también lo notas ¿no? A Cuatro – Kuki asintió− la máquina de memorias puede hacerles trizas el cerebro, pero hay algo más que los hace ser ellos, algo con lo que Dos logró trabajar para traerlos de vuelta− suspiró− no sabes la suerte que tienes Tres, en algunas semanas podrás reencontrarte con Wally, yo siempre tendré a un Patton que desconoce una parte de mi.

−¿Por qué Jena podría saber algo de 30C?− le dijo después de un incómodo silencio.

−Según nuestros informantes ella trabaja en el área de inteligencia de los ninjadolescentes, es más que una simple secretaria, quizás sea a un más importante en el organigrama de lo que creíamos, incluso puede que sepa quién es su líder o sea el eslabón que necesitamos para saber quién es.

−¿Y qué hago para sacarle esa información?− Fanny la tomó de la mano, fingiendo ver sus uñas, pero en realidad le había pasado el chip.

−Introdúcelo en su celular, este dispositivo hará el resto y yo podré hackear su aparato y todas las cuentas sincronizadas.

−¿Y si lo descubre?

−Sólo tiene una vida útil de 5 horas después de sacarlo de la caja, después de eso se quema y vuelve inservible el aparato en caso de estar dentro de algún dispositivo− sonrió con autosuficiencia− es creación mía, Rachel y yo los hemos usado varias veces para espiar a ninjadolescentes, pero los de tu escuela no son muy cercanos ni a nosotros ni a Abby, por lo que no hemos podido hacerlo con ellos, si logras meterlo en el celular de Jena con éxito, te daré misiones similares− Kuki asintió y se giró a ver a Cuatro, quien estaba intentando acercarse a la taquilla con el semblante lleno de incomodidad, Jena no dejaba de abrazarlo por la cintura, ayudándole a caminar y, según ella, enseñándole a patinar, sin que él pudiera apartarla de una forma no violenta.

−No sabía que te gustara la pista de hielo, jamás te había visto por aquí− dijo la pelirroja.

−Nunca había venido− contestó en rotundo.

−Casi nunca se te ve fuera de la escuela− se acomodó un mechón pelirrojo que le cayó en la cara− a algunos nos gustaría saber más de ti fuera del horario escolar, conocerte mejor.

−Me gusta mantenerme interesante− contestó más tranquilo al ver que Kuki ya se dirigía hacia ellos−Kooks− Jena se giró y lo soltó al ver a Kuki acercarse, por suerte el rubio logró mantener el equilibrio hasta que Tres llegó a sujetarlo.

−Siento la demora, hola Jena− saludó la japonesa con jovialidad.

−Kuki…− la miró con gesto de marmol mientras toda sonrisa se desvanecía al notar que Wally le pasaba el brazo por los hombros a la pelinegra, no sólo para no caerse sino como dando a entender algo− no sabía que estabas aquí.

−Sí, me retrasé un poco ¿tú qué haces aquí? ¿Las otras chicas te acompañan?

−No, me gusta venir a pensar, supongo que están en una cita− Kuki asintió sin dejar de sonreír mientras Wally se sonrojaba y miraba para otro lado sin atreverse a afirmar o negar nada.

−Así es, ya me quitaron el yeso y Wally me dijo que para celebrar yo podría elegir el lugar y decidí venir aquí− Kuki abrazó a Wally mientras este perdía un poco el equilibrio debido a la impresión, pero lograba mantener en pie por usarla a ella como poste.

−Los dejo, seguro querrán privacidad− contestó sin más intento fallido de cortesía y se marchó.

−Kooks… no es que me importe pero… ¿qué fue todo eso?− Kuki lo tomó de la mano y comenzó a caminar con él sin perder de vista a la pelirroja.

−Tenemos que obtener el celular de Jena a como dé lugar.

−¿Pretendes que lo robemos?

−No precisamente, en la pista es difícil, debemos estar al pendiente de cuando se vaya y seguirla.

−Irá a una especie de fiesta− le dijo Wally− me invitó pero le dije que no estaba de humor ¿Por qué tardaste tanto? Pensé que se me pegaría lo boba.

−Yo también te extrañe güero, no hagas drama− le dijo más valiente de lo que se sentía.

−¿Extrañarte? Ay por favor… ni que me gustaras tanto− le dijo desviando la mirada mientras Kuki sonreía sin atreverse a mirarlo a la cara, sólo lo tomó de la mano y comenzaron a deslizarse en silencio.


−¿Y de verdad crees que mi hermana está metida en todo eso?− preguntó Jeremiah después de escuchar la historia.

−Eso cree Cinco, ella vino aquí a buscar pruebas para sustentar sus sospechas, yo intentaré probar su inocencia, pero después de ver esto… quizás sí está involucrada al menos en la cuestión de inteligencia.− se miraba afligido.

−Nosotros no hemos podido hacer funcionar por completo la computadora− dijo Esther− pero quizás tu llegues más lejos que nosotros− el castaño asintió, había formas más sencillas de encontrar información en un modelo tan rústico como aquel, pero gracias a su novia todas sus herramientas y dispositivos se habían quedado en la Casa del árbol. Comenzó a prender focos y echar en marcha motores viejos para darle suficiente corriente, un viejo televisor adaptado a modo de monitor encendió y notó que el teclado era vieja máquina de escribir, Jeremiah le señaló lo que parecía una papa con clavos conectada a modo de ratón. Si tenía suerte podría subir una copia del disco duro a la nube y revisarlo en casa.

−¿Ocupan mucho esta máquina?

−Sólo internet− contestó Uri− para mejorar nuestro desarrollo de armas, queremos estar preparados por si nos atacan peores amenazas que los Viejos barbones del templo, el Líder supremo nos mandó una carta explicándonos de los raptos de cadetes, nos pedía tomar precauciones extremas, nos ofreció armas nuevas para resguardarnos…

−¿Cómo se atreve?− masculló Jelipe− nuestro sector ha logrado mantenerse a salvo por sus propios medios y…

−Me agrada 587− comenzó Esther− no lo conozco en persona pero nunca nos habían mandado nada, salvo a ti cuando te ocultaron de la Célula rebelde− Dos la miró confuso ¿ellos sabían?− no pasan muchas cosas interesantes aquí, así que repetimos una y otra vez las historias asombrosas, incluso Uri y yo te escribimos una oda, quizás quieras escucharla más tarde− se sonrojó al decirlo, no quería que número Dos creyera que era una acosadora o estaba demasiado interesada en él, su madre decía que no debías mostrar demasiado interés por ningún hombre a menos que tuvieran la bendición del rabino.

−Me encantaría− murmuró de forma distraída mientras entraba en el sistema, para su sorpresa tenía varios documentos cifrados y hasta videos que el sentido común le decía no reproducir frente a mentes susceptibles y algo retrogradas, como las de Jelipe y Laureano. El historial de búsquedas en internet mostraba mayormente Wikipedia y tutoriales de YouTube para crear bazucas y cañones con elementos cotidianos, pero logro irse varios años atrás y no le gustó lo que vio, él mismo conocía esas páginas, eran links a sitios relacionados con el mercado negro de partes. No es que fuera algo del todo ilegal en KND, muchos agentes de tecnología tenían esos contactos para sus naves y armas, pero que Vivianita los tuviera, dando por entendido que lo más tecnológico en esa comunidad era esa computadora, no tenía lógica y eso le daba muy mala espina.

Estuvo tecleando por más de una hora, los otros miembros se pusieron a jugar canicas mientras lo miraban de soslayo de vez en cuando, incluso habían dejado de pelear y parecían tener una convivencia apacible. Memo sabía que sería peligroso subir esa información a la nube, si alguien hackeaba su servidor personal o se infiltraba en el de KND tendrían problemas todas las partes involucradas. Suspiró mientras se estiraba ¿Por qué le había hecho caso a Abby y vaciado sus bolsillos? Porque la quería, se contestó casi de inmediato y por ello haría cualquier cosa que la morena le pidiera sin pensarlo dos veces.

−¿Todo bien Dos?− preguntó Jeremiah viendo cómo Laureano, el actual campeón de canicas de la comunidad, le ganaba justamente su colección de rocas.

−Sí, perfecto− dijo distraídamente mientras cavilaba sobre qué opciones tenía cuando de pronto recordó que había algo que Abby no le había quitado, rebuscó en el pantalón prestado, donde había guardado sus llaves por miedo a perderlas, de nuevo. Tenía un pequeño llavero en forma de avión que Tommy le había regalado la navidad pasada, parecía una pieza sin otra función que separar sus llaves de la casa de las del resto de la familia, pero si movías la cola de la nave, aparecía una memoria USB, agradeció a su hermano pequeño con todo su ser, incluso él había olvidado que la tenía, que por lo general no guardaba documentos en ese tipo de memorias; de no haber sido por número T habría tenido problemas. Se apresuró a bajar un programa de compresión de archivos y buscó una manera de conectar su memoria, para su buena suerte, escondida entre lo que parecía ser el motor de una lavadora, encontró un puerto adecuado.

−¿Algo interesante?− Aarón se acercó a él con curiosidad un cuarto de hora después, cuando la información estaba terminando de pasarse, aunque el niño solo vio el dibujo de un sobre volando de una carpeta a otra.

−No puedo saberlo aún, hice una copia que revisaré en casa, probablemente se necesiten programas especializados en algunos o tal vez en realidad no haya nada de qué preocuparse− mintió, para ese punto ya no podía meter las manos al fuego por su amiga.

−¿Nos mantendrás informados?− preguntó Jeremiah− nunca somos tomados en cuenta, pero es mi hermana, tengo derecho a saber si es cierto que ahora ella es el enemigo.− la voz se le cortó al final, Uri le dio unas palmadas en la espalda, podía entender lo que pasaba su amigo, si Esther los traicionara tendría dudas sobre si seguir los lazos de sangre o los del deber.

−Claro, en cuanto sepa algo les contaré− segunda mentira, seguro le crecería la nariz como a Pinocho.

−¡No!− intervino Jelipe− en este sector no…

−Habla por ti− interrumpió Esther, quien era menos recatada que la mayoría de las niñas de la comunidad, algo que le había ocasionado muchos regaños y castigos− yo no me uní a KND para seguir ordeñando vacas, eso puedo hacerlo el fin de semana con madre.

−¡Chicos!− escucharon que la madre de Jeremiah los llamaba desde muy lejos− la comida está servida, vengan todos a la mesa, lávense las manos que tenemos invitados.

−¿Se quedan a comer?− preguntó Jeremiah acercándose a unas escaleras de madera.

−Será un honor compartir la mesa con Dos− afirmó Aarón.

−También está número Cinco− recordó Dos de pronto− va a matarme por tardarme tanto.

−¿Matarte?− le susurró Laureano cuando Jelipe los adelantó− serás afortunado si llegas a casa y sigue dejando que la beses como en la mañana− el castaño se sonrojó, tenía razón, probablemente había perdido a la única novia que tendría en toda su vida.

El grupo regresó al desván de la familia y se encaminaron escaleras abajo justo cuando la madre volvía a llamarlos, Jeremiah le contestó que saldrían a lavarse y enseguida estarían allí, recordándole que sus amigos también estarían en la mesa, por lo que habría que sacar más platos.

Todos se encaminaron al patio donde había un pozo, sacaron agua y se turnaron para lavarse las manos antes de entrar de nuevo a la casa, donde la mesa ya estaba servida y Cinco los esperaba con una sonrisa forzada, el piloto sintió un escalofrío, conocía esa mirada que enmascaraba la sed de sangre de su novia.

−Abby nos hizo el honor de preparar este delicioso estofado con hongos− señaló el plato principal− tienes una buena mujer Guillermo− le dijo al castaño que se acomodaba junto a la morena que le mandó una mirada llena de significado− tiene un verdadero talento para la cocina, aunque le di algunos secretos para el pan casero, le costó mucho que la masa esponjara, nada que una semana conmigo no arregle− Cinco mantenía una sonrisa fingida en su rostro− descuida Guillermo, elegiste una buena esposa.

−Creo que más bien ella me eligió a mí− contestó Memo intentando no firmar su sentencia de muerte− Abby pudo haber elegido a alguien mejor que yo.

−¡Que lindo!− exclamó Esther mirándolos embelesada.

−S-seguro tú también encontrarás un buen marido− exclamó Aarón sonrojándose.

−H-hay que comer antes de que se enfríe− susurró Abby intentando con todas sus fuerzas no tirar por la borda toda esa farsa.

−Tienes razón cielo− dijo la madre− agradezcamos por la comida− todos se tomaron de las manos para recitar unas palabras y cuando Abby tomó la de Memo, este aprovechó para susurrarle en un mal pronunciado pero entendible francés.

−Te lo dije, quedé traumatizado.


Cuatro apenas había tenido tiempo de protestar sobre el sábado perdido siguiendo a una porrista cuando tuvieron que perseguir a la pelirroja fuera de la pista de patinaje, ya Tres le había puesto al tanto de lo que debían hacer. Habían llegado a una oscura calle donde vieron a Jena entrar en lo que parecía un café de donde, pese a la decoración latina, podían verse luces neón y se escuchaba rock.

−La casa de Roberto− susurró Kuki− deteniéndose en seco− algunas veces, sus padres le dejan usar su cafetería como un tipo de bar clandestino adolescente, es algo más pequeño y local que el punto, pero supongo que sirve para lo mismo, intercambiar información ninjadolescente. −Kuki ya no se sentía tan segura de poder llevar a cabo esa misión solos.

−¿Has asistido antes?− preguntó el chico curioso.

−No, Roberto Y Becca comenzaban su relación cuando ella y yo comenzamos a tener problemas, además− la miró un poco avergonzada− no me gustan los lugares con muchas personas, me da mucha ansiedad, no es secreto que los rumores dicen que estoy loca, las pesadillas y terrores nocturnos han cesado desde que recuperé mis memorias y… sé la razón de mis sueños− se abrazó el cuerpo− pero aún hay cosas que no he resuelto y aunque me gustan las fiestas y divertirme… estar rodeada de tantas personas no gratas no me llama la atención− Cuatro la miró, él había escuchado todo lo que solían decir de ella antes de que hablaran, pero jamás lo había tomado en serio, suponía que al igual que las cosas que se decían de él, eran mitad inventadas y mitad real, aunque para ser sinceros tampoco le importaba.

−Bueno, estarás conmigo− la tomó de la mano y comenzó a arrastrarla hacia el lugar− así que si alguno de esos idiotas te pone incómoda o ansiosa sólo tienes que charlar conmigo− Kuki sonrió, pero sólo un poco antes de entender que de verdad iban a entrar.

−Pero nadie nos invitó…

−A mí sí y eres mi novia, así que la invitación se hace extensiva− la pareja entró a la cafetería que estaba llena de caras adolescentes conocidas, algunos los miraron con curiosidad cuando entraron mientras que otros estaban demasiado ocupados bailando como para prestar atención en que nadie los había invitado. Caminaron hacia la barra y el mismo Roberto se acercó a atenderlos. Era un chico de estatura promedio, cabello negro y piel morena, sus ojos tenían forma redondeada y quizás lo único de verdad atractivo, en opinión de Kuki, era su sonrisa, siempre parecía estar alegre.

−Hola Kuki, ahmm…Waldo…

−Wally− dijo el rubio malhumorado.

−Claro, Wally ¿qué los trae por aquí? Nunca vienen a mis tardes de descontrol.

−Nunca me habían invitado− dijo Kuki mirando a su alrededor sintiéndose observada.

−Sólo estaremos un rato, en la noche tenemos que cenar con sus padres− miró la hora, aún tenían buen tiempo para hacer lo que fuera que debían hacer.

−¿Cómo está Becca?− preguntó Kuki mientras fingía ver el menú de bebidas.

−Su madrastra le pidió cubrir un turno en la librería que maneja, vendrá cuando haya terminado. Bien ¿qué les sirvo? Se supone que no servimos alcohol, pero ya saben− les guiñó un ojo− no nos podemos descontrolar si no lo bebemos− Kuki lo miró sintiéndose muy incómoda, ahora recordaba que así como el café volvía malos a los adultos, el alcohol hacía lo propio con los adolescentes.

−Yo solo quiero un refresco de lata, por favor− contestó Kuki ganándose una mirada condescendiente por parte de Roberto.

−Una piña colada sin alcohol− pidió Cuatro mientras el chico se alejaba con una sonrisa burlona, ahora entendía por qué decían que esa pareja era peculiar .

−Tu puedes pedir alcohol si quieres, no me molesta− le dijo quedamente.

−No estoy loco para llegar oliendo a alcohol con tus padres o los mios− le dijo mirándola con curiosidad− ¿No tomas Kuki?− ella negó.

−No se me da− contestó incómoda− pierdo la cabeza muy rápido, la navidad pasada fuimos a una fiesta con el jefe de mamá y los anfitriones fueron permisivos con que los adolescentes ingiriéramos alcohol− suspiró− fue tan vergonzoso− se tapó la cara con las manos ocultas en su suéter verde− no recuerdo muchos detalles, la mayor parte la cuenta Mushi muerta de la risa, pero al final mis padres me tuvieron que sacar de allí y mi madre tuvo que ofrecer una disculpa pública. Desde entonces me mantengo alejada, no es como que quiera que algo así me suceda con un montón de adolescentes− Wally sonrió, aun había tantas cosas que no conocía de su amiga.

−Hola güero− Eva se acercó al reconocer al rubio− no sabía que vendrías− le dijo la chica sentándose en el asiento junto a él mientras Roberto llegaba con sus bebidas.

−Jena me invitó− dijo él incómodo al notar que la chica intentaba hacer contacto visual con él aunque Kuki estuviera sentada con él− por eso traje a Kuki, estamos en una cita− la japonesa casi se atraganta al escuchar a su amigo decir eso y como pudo arregló una sonrisa ante una molesta chica que había intentado por años y a través de todos sus medios que Wally le prestara atención.

−Ah, claro− los miró− ojalá se diviertan− se marchó molesta.

−De todas las chicas que me rodean, Eva en especial nunca me ha caído bien− le dijo el chico en tono confidencial mientras ella sonreía.

−Bueno hay que ponernos a trabajar, miró su reloj y se aseguró que todos los que lo rodeaban estuvieran entretenidos en sus asuntos− si estas reuniones son populares muy pronto llegarán Rose y Evan y entonces no nos los quitaremos de encima, es mejor trabajar ahora que podemos. Además Fanny me advirtió que será mejor alejarnos de ella, dado que tiene el mismo entrenamiento que nosotros puede que sospeche, es mejor mantener un perfil bajo con ella cerca.

−¿Y cuál es tu plan?− le dijo él dando un trago a su bebida mientras se acercaba más a ella, fingiendo que le susurraba para guardar las apariencias.

−Si fuera tan fácil separar a un adolescente de su celular es algo que ya habrían hecho− miró por sobre su hombro el lugar donde Jena estaba bailando con un chico de último año al cual Kuki no conocía de nombre pero que sabía estaba en el equipo de atletismo, allí notó que no dejaba de mirarlos, o más bien a Wally. Se mordió el labio mientras regresaba su mirada a los ojos verdes del chico, que se había sonrojado al notar lo cerca que estaban, de pronto recordó aquel beso en el sillón, a partir del cual las cosas habían cambiado y mejorado entre ellos, de alguna forma en que aún no entendía pero que no podía negar que le agradaba− creo que sólo hay una forma, aunque no me agrada para nada.

−¿Cuál?− preguntó con la voz más ronca que lo usual, rayos, daría todo por poderla besar sin el peligro de que ella se molestara y le echara en cara cosas que él aún no recordaba. Sabía que ella también se sentía atraída por él y que deseaba que fueran más que amigos, pero no entendía el por qué no podían hablar de eso; sin embargo, le había prometido esperar, aunque le estuviera costando mantener su promesa.

−Tendrás que quitárselo tú, si con alguien bajará la guardia, será contigo− le dijo ella decidida− Debes distraerla el tiempo suficiente como para que yo pueda meter el chip en su celular y después regresarlo sin que se dé cuenta.

−¿Estás loca? ¿Cómo voy a hacer eso? Todos saben que vine aquí contigo no puedo simplemente pararme a coquetearle, todos pensarán que… bueno que nuestra relación no es tan estable− Kuki asintió, sabía lo que eso podría significar en el mundo adolescente, pero encontrar respuestas era más importante que eso. En su cerebro comenzó a idear una táctica distractiva que funcionara, ella lo sabía, el bien del equipo era más importante que el individual, estaba allí como agente, no como adolescente.

−Voy al baño− se levantó y caminó por el pasillo por los servicios, mirando todo con ojo crítico, estaba oxidada, pero en algún momento había sido la mejor para las tácticas distractivas y más le valía que la adolescencia no le hubiera robado eso.

Para cuando volvió tenía al menos la mitad del plan resuelto, lo otro sería cuestión de suerte. Tomó asiento de nuevo frente a su amigo y lo miró con nerviosismo, no tenía tiempo de explicarle todo de la forma en que habría querido.

−¿Confías en mi?− dijo ella con la voz entrecortada, el asintió mientras ella se acercaba y pasaba los brazos por el cuello de Wally y lo besaba en los labios, el rubio sintió escalofríos en la espina dorsal al sentirla tan cerca, más cuando ella se separó para comenzar a besar su cuello hasta subir a su oído, fue entonces que la escuchó susurrarle el plan mientras fingía estarse liando con él, alejando así las miradas impertinentes de los demás. Wally no pudo hacer más que abrazarla intentando controlarse, sabía que estaban en una misión, que su relación era una farsa, pero lo que él sentía era muy real.


Uno y Rachel habían pasado la mañana caminando por el centro, simplemente pasando el rato, a medio día ella había sugerido entrar al cine y el inglés no había estado más de acuerdo, desde que había vuelto no había tenido la oportunidad de entrar a uno, claro que había pasado mucho tiempo viendo series en Netflix en compañía de su equipo, pero una sala de cine era algo que quería redescubrir.

Una vez terminada la comedia, él la había invitado a comer pizza y después de ponerse al día en la vida adolescente de Rachel, adornada con información de Fanny y cómo se había dado su romance con Patton. Por su parte, ella había estado curiosa sobre cómo eran los sectores del espacio, Uno no había tenido problema en mencionar a sus compañeros de sector, así como otras personalidades espaciales; sin embargo, le explicó que no podía hablar abiertamente de sus misiones o armamento.

Rachel y Uno estaban absortos en una acalorada discusión sobre una de las series que Uno había disfrutado en compañía de su padre gracias al streaming cuando se toparon con un posible problema. Rose salía de una tienda de calzado, chocando con ellos de frente, quienes se habían acercado a ver el precio de unos tenis que habían llamado la atención de 362.

−Hola, hola− la ojiazul se acercó mirando a la pareja− Miguel ¿No es cierto? − el inglés miró su falsa sonrisa, en la escuela jamás habían intercambiado palabra, pero sabía que de seguro verlo con Rachel le habría llamado la atención.

−Sí ¿Rose no?− dijo de forma cordial sin necesidad de fingir la sorpresa.

−Es que nunca te había visto en otro lado que no fuera la escuela− miró perspicaz a Rachel que la saludó con la mano mientras fingía una sonrisa− no sabía que la conocías− Uno miró a su antigua Líder fingiendo que no entendía la pregunta.

−¿Tu conoces a Rachel?

−Tenemos un pasado en común− le dijo sin borrar su sonrisa angelical− las chicas lindas somos una mafia, nos conocemos entre todas− le guiñó un ojo de forma coqueta.

−Tiene lógica− se cruzó de brazos mientras lo pensaba− Rachel es amiga de Abigail Olivera, me la presentó en una fiesta de El punto, hemos seguido en contacto y…− se acomodó las gafas con el dedo índice, como buscando las palabras− hemos salido por allí un par de veces− Rachel lo miró de reojo, lo estaba haciendo bastante natural, nada mal para un novato, ahora era su turno.

−Bueno Rose, tampoco somos tan amigas como para que te tenga enterada de los chicos con los que salgo.

−Pero podrías haber dicho algo ayer− le dijo sin importarle que Uno la mirara sin entender.

−No tenía nada que ver con lo que hablamos− bajó la voz como si quisiera que sólo Rose la escuchara, aunque Uno no perdió detalle− ustedes dicen que Miguel fue algo que según Jena varios fuimos− se mordió el interior de la mejilla como intentando recordar− aunque sabes que es algo que desconozco, no voy a pasar mi cita preguntándole cosas que son desconocidas para ambos, si quieren investigarlo háganlo ustedes, porque hasta donde yo sé Miguel es sólo un chico con un acento inglés muy sexy con el que estoy empezando a salir y, si nadie lo arruina, quizás algo más− la miró desafiante− me da igual que hayas quitado al tonto rubio del mando, estoy dispuesta a llevar a cabo mis misiones, pero me opongo fervientemente a que la organización se meta en mi casi nula vida privada− la miró desafiante.

−Tampoco es para que te pongas a la defensiva− le susurró Rose sin dejar de sonreír, olvidando q ue Uno seguía escuchándolas disimuladamente mientras fingía poner atención a la nueva colección de botas de caballero− no es como que nadie vaya detrás de tu date (cita).

−Oh ¿En serio? Porque si no mal recuerdo tu sí intentaste robarte al novio de Fanny cuando ellos empezaron a salir− Rose se encogió de hombros restándole importancia.

−¿Acaso puedes culparme? No lo recuerdas, pero habíamos muchas en lista para salir con él cuando éramos niñas− sonrió con malicia− aun no descarto que su negativa sea definitiva, pero por el momento pueden estar en paz, tengo mi anzuelo en otro ex miembro.

−Rose, no tengo la menor idea de qué me hablas. Escucha, sé que tu y otros me han contado esa historia de que yo solía juntarme con esos bobos de los Chicos del Barrio, pero yo no tengo recuerdos de eso, por más que suelten nombres y situaciones a mi alrededor, es como si me hablaran de otra persona, otra vida− Rose hizo un gesto y se giró a Miguel.

−Supongo que vas en serio con Rachel ¿no?− se paró frente a él y aunque el inglés le sacaba más de una cabeza se sintió intimidado, esa chica le había dado problemas a Tres y de no haber sido por su amiga, no quería imaginarse hasta donde habría llegado su plan.

−Rachel me gusta− le contestó sosteniéndole la mirada− las cosas que hago siempre son en serio ¿eso sacia tu curiosidad?

−De momento− lo miró con una sonrisa− veamos si tu determinación prevalece ante la adversidad− dio la vuelta y se marchó sin decir adiós dejando a la pareja perpleja.

−¿Me explicas qué significa esta actitud adolescente?− le preguntó una vez que Rose se había perdido de vista.

−Ni yo lo comprendo− puso sus brazos en las caderas− siempre se comporta como una sabelotodo, una traidora, eso es lo que es no sé como Harvey la soportaba…

−Tampoco es como que tu hermano hubiera tenido un carácter exquisito− Rachel le mandó una mirada de ira, pero luego la suavizó y comenzó a reírse, Miguel también se relajó y soltó una sonrisa mientas seguían caminando, de pronto, el celular de Uno comenzó a sonar, número Cuatro le había mandado un mensaje de voz, por lo que se orilló a unas bancas para descargarlo, 362 lo miró curiosa− que raro− miró la hora, apenas eran las seis con treinta de la tarde, pensaba que su sector se mantendría lejos de problemas al menos hasta las nueve.

−Usa mis audífonos− le dijo Rachel sacándolos de su bolsillo− si es algo confidencial no queremos que alguien indeseable los escuche− Uno conectó los audífonos mientras Rachel tomaba uno y Miguel daba play al audio de Wally.

−"Uno… sé que estás ocupado y de verdad Tres y yo queríamos dejarte tomar un día libre pero… ahm necesitamos… necesitamos ayuda, date prisa y quiero aclarar que fue idea de Kuki, yo sólo estaba cuidando que no se matara."

−¿En dónde están?− preguntó Rachel preocupada.

−Computadora busca a Tres y Cuatro− le susurró a su reloj mientras una pequeña antenita salía de este y un mapa aparecía en su reloj, mandando unas coordenadas a su celular− justo aquí− abrió la dirección con google maps, no parece lejos.

−Sé dónde es y no es nada bueno. No hay tiempo, llamaré a Fanny, tenemos que irnos ya, no confío en que esos dos puedan mantenerse vivos mucho tiempo ¿puedes comunicarte con el resto de tu equipo?

−Están en Amishlandia− contestó Uno con una sonrisa por su pequeño chiste.

−Muy bien entonces llamaré al otro sector V, esto es grave, si se han equivocado todos corremos peligro.

−¿Pero qué habrá pasado?− Uno caminaba rápidamente hacia la salida seguido por Rachel− deberían estar en la casa de los Torres ¿cómo llegaron hasta allí? Kuki no es conocida por tener planes el fin de semana, menos con Cuatro.

−Así son los adolescentes Migue, acostúmbrate− le dijo mientras intentaba que Fanny contestara el teléfono, ya se la imaginaba gritando sobre la irresponsabilidad del Sector V.


Transmisión interrumpida