*Personajes propiedad de Tom Warburton


Gracias a

Retirado

Agente se logra

No sólo

Deducir planes sino también

Entender al enemigo.


Varios días después Abby y Memo estaban en el laboratorio del castaño. Él no había parado de revisar los videos obtenidos de la computadora de Vivianita mientras Abby estudiaba libros de medicina de la biblioteca personal de su padre en un intento de descubrir la composición de las muestras de sangre obtenidas de Mushi.

La morena se estiró en su lugar y giró la cabeza a ver a Dos, el chico estaba tecleando un par de comandos y ella no pudo evitar recordar cuando eran niños y pasaban horas allí encerrados, planeando cómo hacer que Tres y Cuatro no se mataran en las misiones peligrosas o, en su defecto, cómo encerrarlos para que hablaran de sus sentimientos. Ella amaba esos momentos a solas cuando podía mirarlo sin que él lo notara, tan concentrado en sus máquinas, de niña tenía que conformarse con eso, cuando él estuviera distraído y no pudiera sentirse observado por su Líder, quien había comenzado a verlo de una forma diferente; aun ahora sentía que esos ángulos eran los que más le gustaban. Se acercó por detrás y sin pensarlo dos veces, porque quizás entonces se hubiera avergonzado y no lo habría hecho, pasó sus brazos por el cuello del chico y lo abrazo, sobresaltándolo.

−¿Encontraste algo interesante?− le susurró atesorando ese momento e impregnándose del olor de su colonia.

−Temo que sí− le dijo con la voz entrecortada, aun no podía creer la suerte que tenía de que Cinco le correspondiera− hay una especie de diario que Vivianita escribía, me sentí mal de leerlo pero lo hago por KND, la mayor parte son tonterías sobre los vegetales, sus rutinas de arado y algunas notas sobre nuestras reuniones para ver Doctor espacio tiempo donde habla de cosas con Kenny o dibuja corazones con mi nombre, pero encontré algo que quizás te interese− presionó una tecla y Cinco vio en la pantalla dibujos de espantapájaros, seguidos por anotaciones mecánicas muy rudimentarias.

−Son planos− susurró la morena−entiendo las fórmulas, pero el área de armado es tu especialidad ¿es probable construirlos? Aun con su escasa tecnología.

−No sólo fue probable, sino posible− cambió la entrada del diario y miró dibujos de espantapájaros convertidos en robots y lo que parecía ser Laureano huyendo de ellos− según su diario, casi mata del susto a sus compañeros cuando los construyó para evitar que las aves arruinaran las cosechas.

−Dibuja bien− admitió la chica−para estar hecho con blog de notas y paint hizo un buen trabajo con su diario, hay que darle crédito.

−¿Recuerdas los robots que casi nos matan en el ártico?− preguntó el castaño.

−Y que lo digas− se levantó el cabello de la frente− me dejaron una cicatriz que no permitirá que olvide esa misión, bueno... lo que ocurrió antes de caer inconsciente.

−Podría ser que…podrían ser creaciones suyas− dijo por fin, algo apesadumbrado.

−¿Estás seguro?

−No tengo pruebas claro está, pero por lo que veo en su diario estaba muy interesada en los robots, podría ser simplemente para fastidiar a sus compañeros de sector, pero también… también podría haber sido que alguien le hubiera facilitado planos básicos para el armado de los mismos y eso la hubiera hecho adentrarse en su creación.

−Harvey no era un agente de tecnología− se quedó pensativa− pero 30 C si ¿o me equivoco? − Dos negó.

−Varias veces me enfrenté a él en la feria de ciencias, yo pensaba que él era culpable de esos robots y puede que sí, pero mientras más archivos leo… ella estaba muy implicada en tecnología más avanzada que la que pudo haber probado en su Base, alguien se la estaba facilitando, ganando su lealtad.

−La estaban vigilando− pensó Abby− no fue una elección al azar, Memo ¿comentaste algo de nuestro sector o la máquina recuperadora de memorias con ella?− el castaño la miró ofendido.

−No, jamás le hablaría de mis inventos a alguien ajeno al sector, me conoces, incluso guardo mis ideas de ti y de Uno− ella asintió.

−Cuando hablaste con ella en la Prisión de la Base lunar ¿te invitó a unirte a ella? − Memo la miró, no quería mentirle, pero tampoco se sentía bien de confesar que por un par de minutos se sintió tentado a traicionar a KND.

−Bueno yo… yo… te habías ido Cinco, sin Uno y con los días pasando tan rápido hasta que me llegara la hora a mí también… debes comprender que… que estaba asustado.

−Entonces si te invitó− Memo asintió sin verla a los ojos.

−Sí, me dijo que si me unía a ella y sus líderes no tendría que preocuparme de perder mis memorias, que incluso podría invitar a mis amigos y así estar juntos siempre.

−¿Qué le respondiste?

−Que no, obviamente− le dijo algo herido− pero lo dudé− suspiró− por unos minutos esa fantasía de no perder mis recuerdos y estar con mis amigos me tentaron, pensé que estando dentro de los villanos, con los adolescentes, haría que me notaras, no sería el chico regordete y nerd, sería…−se quitó la gorra y se revolvió el cabello− sería alguien con quien quisieras salir y no esperaras el último día para pedir un primer y último beso.

−Memo yo…no eras mi última opción, lamento si lo sentiste así… es sólo que me daba pena…

−Que te gustara alguien como yo− le dijo apesadumbrado− lo entiendo Cinco, siempre actuaba como si no me importara, pero…

−No es así, no me daba pena que me gustaras tú, ya te lo he dicho, siempre te he reconocido como un genio, crecí contigo, sé de lo que eres capaz− se sentó en el escritorio frente a él, no le gustaba hablar de sus sentimientos, pero sabía que entre ella y su novio habían ocurrido bastantes mal entendidos, además de que a él si le gustaba poner lo que sentía en palabras y lo menos que le debía era aclarar cuanto pudiera sus dudas sobre su comportamiento−Dos, me gustas desde hace mucho, antes de que me diera cuenta quizás, pero yo no soy como número Tres, me gustaba pensar que los niños eran asquerosos y que esas cosas de chicas que mi hermana hacía o me contaba no me ocurrirían a mí. Lo que a Cinco le gustaba era salir a misiones; disparar armas; ensuciarse la ropa; rasparse las rodillas; ir a aventuras al otro lado del mundo y patearles el trasero a esos adultos, no podía concebir que de pronto a eso se le sumara los ojos de un niño con el que había crecido.

−Pero te gustaba Mauricio− le dijo más agresivo de lo que hubiera querido− lo siento, eso es algo que no me incumbe, pero…

−No, está bien− dijo nerviosa− sí, supongo que me gustaba Mauricio de alguna manera platónica− suspiró− era mi líder y era genial, no puedes culparme… además también le gustaba a Cree por lo que era una manera de competir y ver quien era la mejor− llevó un puño al aire− pero era algo platónico, como tu Crush con la maestra del segundo grado−Dos soltó una risita, había olvidado a Miss Ámber y que siempre traía dulces en los bolsillos− en algún punto creo que también me gustó un poco Uno.

−Lo sabía− dijo Dos sentándose junto a ella y moviendo los pies que le colgaban, esa mesa era altísima ya que la usaba para trazar planos.

−Pero se me pasó enseguida, en cuanto vi el mal gusto que tiene para las chicas –rodó los ojos− además aún duerme con simios arcoíris− se llevó la mano a la boca− no le digas que te dije− Memo rio e hizo una seña en sus labios, dando a entender que su boca estaba cerrada.

−Más puntos a mi favor, te gustan los líderes y yo soy…

−Tu eres la pieza clave para que cualquier líder logre su cometido− le dijo ella rotundamente− sí, puede que haya sido tonta y me gustaran los líderes que se llevan el crédito, pero poco a poco comenzaron a mandarme a más y más misiones contigo, fuimos a bailes, a misiones encubiertas, a la playa y me di cuenta que no importaba que tan buenos planes hicieran Mauricio o Miguel, ninguno funcionaría sin tus inventos o transportes− buscó su mano y la tomó− eras muy receloso con tus inventos; sin embargo, te probé que soy tan inteligente como tú aunque menos habilidosa en la construcción, eso me permitió entrar a tu mundo y conocer a mi mejor amigo y luego me empezaste a gustar, hablo de algo en serio, no sólo querer escribir el nombre en corazoncitos, aunque admito que también lo hice−le acarició la mano− Abby se volvió tan tonta que hacía test de revistas adolescentes y soñaba con tener misiones a solas contigo, es por eso que me daba pena Dos, no porque me gustaras tú, sino de lo tonta que me sentía al desear esas cosas de adolescentes, sentía que esa no era yo, que me estaba volviendo como Cree y luego pensaba que no quería que te gustara por parecerme a mi hermana−Dos la miró con una sonrisa.

−¿Cinco se volvió loca por este pedazo de carne? Te dije que era irresistible− le guiñó un ojo provocándole una sonrisa− Tu lo dijiste Abby, te dejé entrar a mi espacio y eso es algo que sabes muy bien que nadie, ni siquiera Uno, tiene permitido. Trabajar contigo codo a codo me permitió conocerte, sé que, aunque seas aguerrida, valiente e intrépida también eres amable y divertida, jamás podría compararte con Cree porque yo jamás he creído que se parezcan en lo más mínimo.

−Yo quería que tu fueras mi primer beso, pero no sabía cómo decirlo y menos sabiendo que te gustaba Cree− se sinceró− lamento si pensaste otras cosas y por ello casi nos traicionas, pero honestamente tú siempre fuiste mi primera opción y quizás tenía la esperanza que tu dieras el primer paso, pero como bien ha dicho Fanny, los niños son tontos y lentos en estas cuestiones.

−Si tanto querías mis labios pudiste pedirlos, nena−Cinco le dio un golpecito en el pecho intentando no reírse− Auch, bueno jefa, pero al final no los traicioné y de hecho fue por ese beso− le confió− cuando dudaba Vivianita me dijo que Cree se fijaría en mi si probaba que no era un niño cobarde y entonces me di cuenta, me da igual lo que piense tu hermana de mí, pero no número Cinco. Yo te había prometido cuidar al equipo como si fuera tú y sé que jamás traicionarías KND, aunque tú no lo recordaras yo lo haría y sabría que era un traidor y entonces, jamás podría haberte mirado a los ojos de nuevo, ni a ti ni a ningún agente de KND, por eso le dije que no a Vivianita, por ti.

−Me alegra que no nos hayas traicionado−le dijo quitándole las gafas y poniéndoselas ella− o habría tenido que apresarte yo misma y sabes que Abby no descansa hasta darle sus pataditas a los traidores.

−A mí también me alegra no haberlo hecho− le dedicó una gran sonrisa y le dio un beso en la mejilla que enmascaró el movimiento de su mano que recuperó sus gafas− aunque me vi tentado.

−Creo que Harvey tenía las cosas planeadas, quería vengarse de Uno a través de nosotros y qué mejor que destruir el sector, aunque con tu negativa echaste por tierra su plan y por eso comenzó a cometer errores, él es incapaz de aceptar cuando las cosas no ocurren como quiere. − se acurrucó en los brazos de Memo− Abby odia comportarse tan cursi como Kuki, pero me alegra verte sonreír.

−Me gusta cuando hablas de mí y tus recuerdos donde aparezco, hasta me siento cool.

−Eres un chico cool, lograste que la capitana del equipo de básquet fuera tu novia− acortó la distancia y comenzó a besarlo, él se acercó a ella y profundizó el beso cuando unos golpes en la puerta y el ruido de ésta abriéndose los hizo separarse.

−¡Puaj!− exclamó Uno− ¿Estaban haciendo cosas de adolescentes? ¿qué ocurre con todo el mundo en este lugar que se la pasa besándose? Primero Tres y Cuatro y ahora ustedes dos, tomen una ducha o algo.

−El punto de tocar una puerta es esperar a que los de adentro te permitan pasar− le dijo Abby cruzándose de brazos− y si no quieres toparte con este tipo de sorpresas, creo que es mejor que lo pongamos como una regla para todos, nada de entrar sin tocar la puerta.

−Estoy de acuerdo− agregó Dos− no quiero ver a Wally y Kuki besándose.

−Antes no importaba− se defendió el inglés− además cómo iba a saber que iban a estar haciendo sus cosas, al menos pongan el seguro.

−Antes nuestras hormonas no nos controlaba ni nuestros cuerpos eran tan diferentes− el inglés la miró sin comprender muy bien− Migue te quiero, pero a veces eres como un niño, por fuera creciste, pero no de aquí− se llevó un dedo a la cabeza antes de ponerse de pie− y bien ¿A qué debemos el honor de tu visita? A estas horas te encierras a leer papeles hasta quedarte dormido.

−Hablé con Chad− dijo mirando a su alrededor, casi nunca tenía oportunidad de entrar al laboratorio de número Dos y admitía que le daba curiosidad− el viernes en la tarde nos recibirá en el bar donde trabaja, le dije que ustedes irían conmigo, todo el sector en realidad.

−¿Saldremos de fiesta? perfecto, Abby tiene ganas de bailar toda la noche, Kuki se pondrá como loca cuando lo sepa.

−Es una misión, no un momento de esparcimiento.

−No seas aburrido Uno, ella y yo hemos estado toda la semana aquí encerrados buscando pistas, nos merecemos algo divertido, puede ser que esta sea la única oportunidad que tengamos para entrar a un bar siendo menores de edad−se quejó Dos.

−Yo no los vi para nada aburridos, recuerden que yo también he tenido novias.

−Como olvidar a tu bombonzote− le dijo Memo riéndose mientras Abby le seguía la broma.

−Quien sabe qué te habría hecho hacer Lizzy con ese casco para novio, quizás deberíamos conseguir uno y configurarlo para que seas un líder más divertido ¿crees que puedas Dos?

−Traje a medio Sector del borrado de memorias primor, cambiar la configuración de un casco para novio no es nada.

−Ja, ja, ja− rio sarcásticamente− ¿ya acabaron de hacerse los graciosos? Me pregunto si en verdad están trabajando o sólo se dan sus besotes.

−Yo sí sé separar una cosa de la otra− le molestó Abby− no como otros que llevaban a su novia a las misiones, aunque casi nos mataran por su culpa.

−Tú también llevas a tu novio a las misiones.

−Yo vengo incluido en el paquete− contestó Dos ofendido− quiero ver hasta dónde llegan sin mí en la ecuación, mira que preferir que Memo sin memorias manejara en lugar de hacerlo tú o Cinco me demuestra que no aprendieron nada de mis clases de vuelo, no les voy a ser eterno, piensen en eso.

−¿Cómo hiciste para subirle el autoestima? Hace unos meses no se creía capaz de pilotear absolutamente nada y ahora hasta me responde− dejó escapar una sonrisa mostrando que bromeaba, nunca podría enojarse de verdad con ellos.

−Es el poder del amor− sentenció Dos antes de percatarse del sonrojo en el rostro de Abby ¿Había dicho amor? Oh no… hasta él sabía que el primero en decirlo perdía.

−Estás ahogado hasta las orejas− dijo Cuatro asomándose, él y Tres habían estado escondidos escuchando la conversación, ambos habían visto a su líder caminar hacia allí y lo habían seguido pensando que sería algo importante− una vez que le dices a una mujer que la amas estás perdido, ella podrá hacer lo que quiera contigo.

−No seas grosero Güero, yo creo que el que Dos lo haya dicho es muy lindo− le dijo Tres radiante− ustedes son mi pareja favorita en todo el mundo.

−Bueno es que… yo no… estábamos jugando y…

−Abby también está enamorada nene, no te preocupes− contestó ocultando el rostro debajo de su gorra. Memo se puso completamente rojo mientras Tres daba saltitos emocionada y Cuatro hacía ademán de vomitar.

−¿Qué es esto?− preguntó Uno mirando la pantalla que mostraba los robots de Vivianita.

−Ah claro Uno, permíteme que te ponga al tanto de mis descubrimientos− se apartó de sus amigos y comenzó a desglosarle a Uno su teoría sobre Vivianita y 30C mientras Wally intentaba molestar a Cinco.

−Ya crece Cuatro, en lugar de preocuparte por Dos junta el valor y dile lo que sientes a Kuki− le dijo la chica antes de reunirse con sus amigos junto la computadora.

−Eso no… ella no… es que− miró a Kuki− ella solo me está molestando porque... le debo dinero−Tres rodó los ojos y se acercó a ver lo que había llamado la curiosidad de Uno.


Tres se había cambiado rápidamente el traje de karate para ponerse el traje de porrista, Rose había estado toda la semana acosándola para hacerle personalmente la prueba para entrar al equipo, no era que le preocupara, pero sí le incomodaba tener que probarle algo a esa traidora.

Su brazo estaba casi recuperado por completo, el doctor le había pedido que no se precipitara y empezara lento, pero la chica no estaba segura de que esas especificaciones le importaran en algo a la rubia, así que lo mejor y más práctico era terminar con eso lo más rápido que pudiera.

Se encaminó hacia el patio con su maleta de deportes sobre el hombro, sus amigos estarían en sus respectivas clases o tareas así que era algo que debía enfrentar sola.

−¡Hey! ¿no pensabas esperarme o qué?− la asiática se giró al escuchar la voz de Wally quien corría para alcanzarla.

−¿Qué haces aquí? Pensé que estarías en la biblioteca haciendo un trabajo en equipo, como ahora eres un chico estudioso...

−Pedí permiso para irme antes, a cambio haré lo que nadie quiera hacer del trabajo.

−No tenías que acompañarme, sólo es una tonta prueba.

−Sí, pero rodeada de porrista malvadas− le quitó su mochila del hombro para cargarla él mismo− además se supone que soy tu novio y después de una pelea horrible y una reconciliación que todos presenciaron, creo que de menos debo estar aquí dándote apoyo moral y, como la amiga de Cinco nos gritó, pareciendo una pareja−le esquivó la mirada, jamás admitiría que no podía estar tranquilo de imaginarla sola y rodeada de porristas.

Ambos se encaminaron al área de entrenamiento donde Rose, Jena, Eva y otro par de chicas ya estaban esperando a Kuki.

−Me alegra que no te hayas arrepentido− dijo Rose en voz alta cuando la vio acercarse− hola Wally, esa playera te queda genial.

−Gracias− dijo incómodo al notar la mirada de rabia que le dirigía Jena− ahm yo, me sentaré en las gradas, tu puedes Kooks- dio un par de pasos y al sentir que las adolescentes esperaban algo más le dio un beso rápido en la mejilla− casi lo olvido.

Kuki se limitó a sonreír y caminar hacia las adolescentes.

−¿Necesitas calentar?−preguntó Eva acomodando las hojas.

−No, vengo de karate así que no es necesario.

−Bien− agregó Rose− podrías no sé... ¿improvisarnos algo?

−Algo lindo−dijo Jena− no lo que generalmente haces cuando la instructora nos pide hacer algo original− Wally rodó los ojos, sabía que serían más duras con ella a propósito.

Kuki asintió y comenzó a jugar con el bastón de admiradora, lo pasaba de una mano a otra y lo lanzaba mientras ella daba un par de piruetas antes de volver a atraparlo en el aire. En un principio no parecía nada diferente de lo que hacían en el calentamiento, pero una vez que la pelinegra se sintió segura con el brazo recién sanado, la velocidad de sus pases de bastón aumentó, además de que comenzó a dar saltos mortales más y más seguidos para terminar con un Split.

Wally aplaudió ante la mirada de Eva y Jena que parecían privadas del coraje.

−Muy lindo− dijo Rose como si no tuviera importancia− veamos ahora ¿te importaría mostrarnos la rutina que hemos estado ensayando?

−Kuki no ha venido a las prácticas Rose− Wally no pudo mantenerse callado, sabía que la rubia intentaba humillar a su amiga.

−Oh, creí que Becca te la mostraría, como son mejores amigas...

−Ya no lo son−agregó Eva sin disimular la sonrisa.

−Yo se los envié− dijo Jena− para que los practicaras, a menos que hayas sido perezosa y...

−Me sé la rutina− contestó Kuki sin perder su sonrisa− sólo necesito la música− Rose buscó en su celular y le puso la melodía, casi al instante Kuki comenzó a ejecutar la rutina a la perfección, Wally la miró perplejo, recordaba haber escuchado música cuando salía al baño desde el cuarto de Joey y otra vez cuando deambulaba por el ala que daba a la habitación de Tres en la casa del árbol, pero no se hubiera imaginado que la chica podría imitar una coreografía con tan solo verla y repasarla un par de veces.

Cuando la música se detuvo la expresión de las adolescentes le demostraron a Cuatro que su amiga había entrado al equipo sin lugar a dudas y ella también lo sabía.

−¿Algo más Rose?−preguntó inocentemente.

−Por ahora nada Kuki, nosotras te llamamos en caso de necesitar a alguien más.

−Ey eso no...

−Está bien Güero− se acercó a buscar su botella de agua− vámonos.

Mientras tanto Cinco terminaba la práctica de baloncesto y les permitía a las chicas ir a las duchas, desde las gradas escuchó que Dos le llamaba. El castaño estaba sudad y aun usaba su ropa de deporte que consistía en un short largo color negro y una playera blanca con el escudo de la escuela.

−¿Qué haces aquí?

−Mi práctica terminó temprano y quise venir a ver cómo jugabas, pensé que Kuki y Wally también estarían por aquí.

−Su práctica terminó hace rato y creo que hoy tenía su prueba de porristas, Wally tenía algo que hacer en la biblioteca, pero seguramente encontrará la forma de acompañar a Kuki.

−Bueno, dado que has terminado ¿te parece si vamos a ducharnos y luego caminamos a casa, pasando por una deliciosa pizza?

−Me encanta la idea− contestó sonriente.

−No pierden el tiempo ¿verdad? − James apareció por la puerta del gimnasio con el mismo uniforme que Dos− qué perdedor te buscaste Abby.

−¿Qué buscas aquí?−preguntó Memo a la defensiva, ese tipo comenzaba a exasperarlo, con él podía meterse todo lo que quisiera, pero si se atrevía a incomodar a Abby…

−Calma tigre, vengo en son de paz− contestó con las manos arriba− pregúntale a tu chica, ella me buscó− el castaño buscó la mirada de su novia.

−Si así lo quieres ver− dijo ella con mala cara− ¿y entonces? ¿aun soy parte del equipo o la nueva princesa ha decidido que ya no me necesitan?

−Sabes que el equipo siempre te necesitará, en realidad no puso ninguna objeción, pero le sorprendió tu repentino interés.

−Según los rumores les fue fatal en la última reunión, perdónenme por preocuparme de que no sean capaces de hacer nada bien sin Abby− James soltó una carcajada mientras Dos intentaba entender qué ocurría.

−Quizás estés en lo cierto. Como sea, el sábado tendremos una pequeña fiesta entre algunos chicos del equipo ¿por qué no te das una vuelta por mi casa? Seguro que podríamos encontrarte algo qué hacer, algo para lo que seas buena−Dos tosió de manera fuerte para llamar la atención y recordarle que seguía allí.

−Dado que tu intento de novio también tiene el uniforme, incluso puedes llevarlo− lo miró de arriba a abajo− en serio no sé qué le ves, parece un spaguetti− se encogió de hombros− supongo que te darás cuenta sola, entonces ¿vendrás?

−Si no encontramos nada mejor que hacer nos daremos una vuelta, gracias James.

−Por nada, llámame− le dijo mandándole un beso en el aire al tiempo que salía.

−No quiero sonar como un novio posesivo y celoso, pero ¿qué fue eso?

−Yo infiltrándome entre los ninjadolescentes− contestó subiéndose a las gradas y sentándose con él− dado que no me llevo bien con casi nadie de ese círculo le pedí a James que le dijera a Rose que estoy pensando volver.

−Ok, sé que puedes mantenerlo a raya, aunque no me gusta cómo te ve−se cruzó de brazos, él tampoco sabía que le veía la morena y temía que, si la hacían dudar, incluso ella notaría lo diferentes que eran.

−¿Vendrás conmigo?

−No sé Abby, la última vez que fui a su casa regresé ahogado en alcohol, lo más seguro es que mamá no me dejará ir.

−Yo te cuido− Memo sonrió− incluso puedo pedirle permiso, ya sabes que tengo el don del convencimiento− el castaño asintió, no le llamaba la atención ir a una fiesta con sus compañeros de atletismo, pero tampoco le gustaba pensar en Abby haciéndolo sola. Seguía sin ser tan rudo o fuerte como el Güero Torres, pero al menos ahora poseía sus memorias y ya no estaba tan indefenso como antaño.


El viernes había sido un día de locos para todo el sector V, quienes apenas habían llegado a la Base del árbol se habían encerrado en sus habitaciones para prepararse para la charla con Chad, si bien sabían que era una misión, tampoco podían pasar por alto el que sería la primera vez que pisaran un bar siendo menores de edad.

Uno había sido el primero en estar listo, con una camisa roja, una chaqueta negra y un pantalón de mezclilla del mismo tono había usado la colonia que su padre le había dado. Se sentó en la sala de juntas esperando a los demás, el segundo en unírsele fue Wally, quien, con un pantalón de mezclilla, una camisa naranja y una chaqueta de piel negra parecía sacado de alguna película adolescente, Uno notó que el chico también llevaba colonia y lucía algo nervioso.

−¿Todo bien Güero?

−S-si… sólo que… el chico con el que hablaremos ¿es con quien Kuki tuvo una cita antes de los 13 años? − Uno asintió, comprendiendo un poco su ansiedad−espero que no intente algo sospechoso porque… porque bueno… ya nuestra mentira tiene algunos problemas y no necesitamos más−el inglés sonrió.

−Ah eso, estoy seguro que Chad sólo ve a Kuki como su hermanita− lo pensó mejor− aunque parece que las hormonas los afectan a todos de maneras extrañas, la verdad ya no lo podría asegurar− el rubio comenzó a morderse las uñas, su líder no lo había tranquilizado en absoluto.

−¿Y bien?− ambos se giraron a ver a Dos, con un sencillo pantalón de mezclilla y una camisa azul cielo, su cabello, que generalmente ocultaba bajo una gorra, esta vez iba peinado hacia atrás, lo cual, junto con su altura, lo hacía ver aún más alto y por lo tanto mayor− ¿se ve muy mal? Díganme la verdad.

−Yo creo que te ves… bien, diferente, pero bien−probó Uno.

−Lo sabía, se ve fatal y ya no tengo tiempo para ducharme…

−¡Hey!− le atajó Cuatro− te ves cool bro, ya me lo pensaría dos veces antes de meter cabeza al inodoro.

−¿En serio?

−Claro, sólo desabróchate un par de botones porque si no te pareces a mi papá.

−¿Dónde estarán las chicas? Ya es tarde y…

La puerta se abrió dejando pasar a Abby, quien lucía un entallado vestido azul marino de lentejuelas y unos tacones negros, su cabello estaba suelto sobre sus hombros y un ligero sonrojo se apoderó de su rostro.

−Guau− logró balbucear Dos mientras Cuatro se pateaba mentalmente al notar que su amiga se veía hermosa en ese vestido.

−¿Me veo más grande?− atinó a decir− es lo que suelo vestir en las misiones adolescentes de infiltración y…

−No sólo te ves mayor, te ves preciosa− Tres apareció detrás de su amiga vistiendo un vestido verde corte A sin mangas que se ajustaba a su pequeño cuerpo, a juego con unos zapatos de piso color negro que se abrochaban a los tobillos− ¿¡No lo creen!?− les dijo furiosa a sus tres amigos que se habían quedado con la boca abierta.

−Ah… ah… sí Cinco− Uno intentaba con todas sus fuerzas decir algo coherente, pero su cerebro no cooperaba, se había quedado paralizado al ver a su amiga. Sabía que Abigail era hermosa, no era ciego, pero era la primera vez que la veía intentando parecer mayor− tú… te ves muy bien…es decir, siempre, pero hoy… más, le digo, me dice…

−¿Tú no le dirás nada a tu novia Dos?− le recriminó Tres al ver que el castaño solo abría y cerraba la boca como pez sin emitir sonido alguno.

−No es necesario− intentó decir Cinco sintiéndose algo avergonzada, no era su estilo vestir así− sé que me veo rara…

−Claro que lo es y no te ves para nada rara, estás preciosa− dijo Tres fulminando a Dos con la mirada, Cuatro se apresuró a darle una palmada en la espalda para ver si así lograba sacarlo del trance.

−Yo…yo… te ves… te ves… guau− dijo con mucho esfuerzo− es decir… Abby, no tengo un adjetivo para describir lo bella que te ves, claro que siempre luces hermosa, te pongas lo que te pongas, pero con ese vestido… simplemente wow− Abby sonrió.

−Gracias−contestó apenada− ¿Y tú Cuatro? No dirás nada sobre Tres− el rubio se cruzó de brazos, esperaba que si permanecía callado no lo obligarían a intervenir.

−Se ve… bien, igual que siempre supongo− dijo a la defensiva al notar que todos los miraban− al menos no trae nada de los tontos simios arcoíris.

−¡Qué grosero eres!− le espetó la asiática cruzándose de brazos y poniéndole mala cara.

−Güero− le susurró Dos − ¿te acuerdas que te hablé sobre cosas que no deberías decir porque antes las decías y arruinabas todo? Esta es una de ellas.

−Ya sabemos que Cuatro es incapaz de decir nada lindo− dijo Cinco intentando evitar una pelea antes de una misión tan importante− yo creo que te ves muy linda Kuki, seguro muchos adolescentes van a verte en el bar, incluso estará Chad, quien sabe, quizás continúen la cita de hace años− Cuatro la miró con cara de pocos amigos mientras Tres se sonrojaba. "Bingo", pensó la morena.

−¡Oye! ¿y qué tiene ese sujeto de especial? Me rehúso a ir, Kuki y yo nos quedamos.

−Quédate tú, yo sí quiero ir− le dijo la asiática con los brazos cruzados.

−No me digas que en serio quieres ver a ese traidor…−contestó en un tono más suplicante del que hubiera querido− es decir… él…él… no me fío de él.

−No es un traidor Cuatro− le interrumpió Uno− es un doble agente que tiene información valiosa; ahora si ya todos terminaron de actuar como adolescentes ¿nos vamos?

−Una cosa más− intervino Cinco− ¿por qué no traes tacones Tres? Si quieres puedo prestarte unos…

−Es obvio Cinco−se apresuró a contestar Dos− si se pone tacones es más alta que su no novio−en cuanto terminó la frase estalló en carcajadas, provocando que incluso Uno compartiera una sonrisa al tiempo que Abby intentaba reprimir su risa.

−¡Hey! Aún tengo algunos años para seguir creciendo.

−Bueno, bueno ¿qué tal si siguen discutiendo eso en el autobús? Llegaremos tarde si no nos damos prisa−apremió Uno que comenzaba a sentirse nervioso.

−¿El autobús?− preguntó Abby− ¿vestida así? No nene, Abby no va a subirse a un autobús así.

−Concuerdo− agregó Dos.

−¿Y entonces? ninguno tenemos auto o permiso y no podemos llegar en el S.C.A.M.P.E.R.− todos se miraron.

−Somos demasiados para un taxi− susurró Cuatro.

−Si le pido a mi papá que nos llevé nos hará preguntas− dijo Tres.

−Lo mismo mi mamá−concordó Dos

−Si Cree se entera estamos perdidos…

−Bien− declaró Uno impaciente− le diré a papá, eso si no les importa ir escuchando todo el camino los éxitos de la tuba− rodó los ojos mientras se dirigía al ascensor que lo bajaba a su casa, todos se apresuraron a seguirlo, aunque al inglés lo desesperaba, lo cierto es que todo el equipo amaba al antiguo número Cero.


El sector V caminaba las calles que le separaban del bar donde trabajaba Chad, el papá de Uno los había dejado unas calles más allá creyendo que su hijo y amigos irían a una fiesta, incluso se había ofrecido a recogerlos en cuanto le llamaran. Dos tomaba de la mano a Cinco de forma tímida, pero sobreprotectora, no era ajeno a las miradas que despertaba entre quienes se encontraban en la calle y el que ella hubiera sido quien había buscado su mano, lo hacían sentirse el hombre más afortunado.

Cuatro caminaba aun haciendo una rabieta, no había vuelto a decir una palabra en todo el camino y algo parecido a los celos comenzaban a formarse en su estómago ¿acaso Kuki sentiría algo por aquel sujeto? La asiática por su parte veía con ternura a sus dos amigos caminar de la mano frente a ellos, una pizca de envidia la invadió, ella nunca había podido caminar así con Cuatro siendo novios enserio; sólo en la escuela, cuando Evan estaba cerca el Güero se apresuraba a tomarla de la mano o abrazarla en claro signo de propiedad, algo que no le gustaba, pero con lo que se conformaba porque estaba harta de que Evan intentara coquetear con ella.

Uno encabezaba al grupo mostrándoles el camino, estaba nervioso, pero algo le decía que descubrirían grandes cosas, después de todo su Líder jamás le había fallado. Sin embargo, toda la confianza que llevaba se vino por los suelos al ver que el guardia de la entrada había sido cambiado por un tipo alto, musculoso, barba partida y una coleta de cabello negro, que tenía porte de buscapleitos.

−¿Identificación?− preguntó al ver al grupo.

−¿Qué?− preguntó Uno.

−Tu identificación, aquí solo entran los mayores de edad, no es para niñitos− Uno estaba a punto de replicar cuando Abby se acercó.

−Yo no veo niños por aquí, nene ¿o estás insinuando que parecemos unos?− comenzó a buscar su identificación en la bolsa mientras todos la imitaban− escucha, creo que perdí mi credencial, pero seguro que puedes hacer una excepción con…

−Escucha primor, ni por ti ni por nadie haré una excepción, o me enseñan su identificación o se van a ver caricaturas.

−¡Oye no te atrevas a decirle primor a mi novia!− le espetó Dos poniéndose frente a Abby.

−¿Y qué si le digo primor?− le dijo el muchacho dando un paso hacia Dos− ¿tú vas a impedirlo?− lo tomó de la chaqueta, pero una mano lo tomó de la muñeca y lo apartó del castaño, era Abby.

−No, este primor puede defenderse sola y si le vuelves a poner las manos encima a mi novio te voy a mandar llorando al hospital ¿oíste? − el chico lanzó una carcajada.

−Quiero ver a una mujer intentarlo− en menos de cinco segundos el chico se vio en el suelo, Kuki lo había derribado con una patada barrida que él no se esperaba y menos pudo prever. Su orgullo estaba más lastimado que su espalda y dejó que la ira lo embargara, se levantó dispuesto a soltar un puñetazo, pero éste fue detenido en el aire por Cuatro, quien, aprovechando la fuerza de su rival, evidentemente más alto que él, logró hacerle una llave y doblarle el brazo hacia atrás, inmovilizándolo.

−Si fuera tú no provocaría a ninguna de estas dos señoritas, porque, aunque podrían darte tu merecido sin ayuda, lo cierto es que esta noche no se encuentran solas y si te atreves a siquiera rozarle un cabello a Kuki, voy a tener que romperte el brazo ¿está claro?−Cuatro hablaba despacio pero sus ojos lanzaban chispas, ya una vez había visto a un sujeto, en ese entonces Evan, atacar a Kuki sin que él pudiera intervenir, no dejaría que nadie más la lastimara en su presencia.

−Ahora− se acercó Dos, encorvándose para hablarle a la cara al adolescente, que se encontraba agachado debido a la posición en que Cuatro lo tenía− evidentemente vamos a entrar, tú decides si lo hacemos por las buenas o por las malas.

−Debí saber que eran ustedes los que estaban ocasionando este alboroto− escucharon una voz tras ellos. Chad había salido del local alertado por un mensaje de texto de Uno, quien apenas habían pedido identificación, se había apresurado a avisarle a su antiguo líder; mientras sus amigos, quienes supuestamente tenían más experiencia en ser adolescentes, lo entretenían− Barry, ellos son mis invitados, haremos una excepción.

−¡No puedes hacerlo!− se alejó de Cuatro, quien había aflojado el agarre− no te creas tan importante…

−Escucha, puedes intentar detenerlos, aunque creo que ya viste que de todas formas entrarán, o simplemente hacer que esto no pasó y sorprenderte cuando haya un poco más de dinero en tu paga del mes.

−¿Hablas en serio? No quiero trucos Chad.

−Tu me ayudas y yo te ayudo ¿trato?

−¿De verdad valen la pena?− les dijo mirando al sector V de nuevo.

−No te metas en mis asuntos Barry, yo no me meto en los tuyos y las cosas ilegales que vendes cuando crees que nadie te mira− el muchacho lanzó una maldición y se hizo a un lado para dejarlos pasar, ellos se apresuraron a seguir al rubio dentro, el lugar estaba a reventar y nadie pareció prestarles atención. Chad le hizo señas a una de las baristas, quien asintió, él los guio hacia la bodega que Uno ya conocía, allí había sodas y bancos para todos.

−Cuando les dije que guardaran las apariencias y se infiltraran de forma casual, creo que no me di cuenta que estaba hablando con ustedes, para quienes todo tiene que terminar siempre en problemas, supongo que es mi culpa− se hizo el cabello hacia atrás−me estoy haciendo viejo y he olvidado algunas cosas− les dijo mirándolos, no pudo reprimir la sonrisa de galán−Cinco, que linda te ves hoy.

−Qué hay Chad− contestó con los brazos cruzados, recargada en la pared junto a su novio.

−Dos− el chico se subió los lentes de piloto que portaba en el cuello y le hizo un saludo militar a su antiguo Líder− Kuki Kiut, no estaba tan errado, creo que estás por alcanzar un tres en mi ranking personal. − la asiática rio ante la mirada colérica de Cuatro y sin que nadie lo previera, se abalanzó a los brazos del antiguo Líder, quien la alzó por los aires mientras se fundían en un gran abrazo. Una vez que habían vencido a Rose, él no dejaba de sentirse culpable por haber expuesto a un agente tan débil a un peligro de esa magnitud, aunque sabía que, si había sido protegida de Uno, entonces debía tener algo especial.

−¡Oye tú! No creas que no sé lo que hiciste− gritó Cuatro colérico.

−¿Arreglar lo que descompusiste?− se cruzó de brazos en cuanto bajó a Kuki, quien se sentó en un banco junto a Uno− espera, espera tú no tienes memorias− miró a Uno para corroborar su información y el inglés asintió− entonces ¿por qué te importa? O más bien ¿Cómo lo sabes?

−Hay cosas que no puede borrar la máquina− le explicó Cinco− hemos descubierto cosas curiosas, al parecer los sentimientos no están en tu memoria, sino en algún lugar que la ciencia aún no localiza.

−Curioso− movió su vista a Kuki de nuevo− nunca tuve oportunidad de felicitarte por lo que hiciste con Rose, bien hecho soldado− le dedicó una sonrisa mientras Kuki se sonrojaba y comenzaba a reír tapándose la boca con la mano.

− Era mi trabajo 274. He querido preguntarte esto desde que me regresaron mis memorias, pero ¿siempre fue tu plan guiarme hasta Rose?

−No, primero tenía que probar que no fueras a traicionar a KND, ese es mi trabajo− tomó una de las sodas que había en una cubeta con hielo− siembro la duda en ellos y averiguo si existe alguna flaqueza en su determinación y lealtad, si te soy sincero no creí que te atrevieras, pero después de lo de Cuatro− lo miró con desaprobación−bueno, tenía que estar seguro−Kuki asintió− pasaste la prueba y por eso supe que podía confiarte esa información.

−¿Por qué no se lo dijiste a 88 directamente?− preguntó Uno.

−Las cosas no funcionan así, también nosotros tenemos límites para lo que podemos o no intervenir, es una medida de protección por si KND llega a caer… si eso pasara TND tendría que seguir con su misión, aunque ahora las reglas han cambiado un poco y por eso Abby y el Sector V se mantienen en contacto directo, para tener un puerto de comunicación confiable entre ambas partes. Es por eso que cuando nos enteramos de algo así nos encargamos de que llegue a los oídos correctos, lamentablemente había tantos agentes en ese plan que era muy arriesgado decirle a cualquiera. No tenía planeado que fuera precisamente el Sector V quien se encargara, pero ellas entraron en el momento justo, ella se quedó sola y dado que lucía miserable decidí acercarme y confiar en que ayudaría a la causa, lamento lo herida que tú y tu equipo salieron de aquel encuentro.

−Son gajes del oficio, te agradezco por haberme guiado a Rose, nadie lo sabe, pero en realidad salvamos a KND gracias a ti.

−Yo no recibí una mordida− contestó al recordar el informe que había leído− todo es mérito tuyo y de tu equipo, mira que me decepcioné bastante al saber que rechazaste entrar a los adolescentes porque sabes… esa cita… me la pasé bien, si quieres podemos repetirla cuando quieras− le guiñó un ojo mientras esperaba la reacción de Cuatro− esta vez no te dejaré sola, lo prometo.

−¡Como te atreves! Kuki es menor de edad y…− intentó corregirse al ver que todos lo miraban− y eso no está bien, ya tengo suficiente con Evan para encima…

−Estás mal si crees que me puedes comparar con Evan, yo estoy fuera de este mundo, en otro nivel niño, simplemente soy el mejor Chico del Barrio que jamás haya pisado la Base lunar y eso no cambia tengas o no memorias.

−Ay ajá− le dijo Cuatro con cara de pocos amigos.

−Además ¿por qué te importa? La última vez estabas muy ocupado con esa secuaz de Padre como para que te importara lo que ocurriera con Kuki.

−Otra vez Sarah− rodó los ojos− ¿Ya me pueden decir quién rayos es?− se giró a sus amigos, pero todos negaron, Kuki solo lo miró feo y regresó su atención a Chad.

−Sigue siendo un idiota ¿qué le ves? Qué bueno que te mostré cómo se trata a una dama y que no debes aceptar menos, entonces ¿quieres salir? Tengo libre el martes.

−¡Ella no va a salir contigo idiota!− le gritó y se acercó peligrosamente a él pero Dos se interpuso.

−Cuidado amigo, él fue nuestro Líder Supremo, si quieres unirte a KND…

−Pues dile que deje de coquetear con mi… con mi…− notó entonces que todos lo miraban, incluso Kuki− con mi… pues con mi amiga.

−Si solo es tu amiga ¿qué más te da si la invito a salir?− comentó 274 provocándolo mientras Kuki se sonrojaba− además las chicas atesoran su primer beso y eso fui para Tres− Cuatro se había liberado de Dos y se dirigía a Chad pero Uno fue quien se interpuso esta vez.

−Ve a tu lugar Cuatro, no venimos a confrontaciones.

−Pero él… ¿no te importa que quiera invitar a salir a Tres? Dile algo, ella es... bueno es mi compañera de misión y…

−Y ni siquiera fuiste capaz de decirle que se veía linda− agregó Cinco− no sé Cuatro, creo que si no vas a tratarla bien, ella puede salir con quien quiera.

−¿Tu también? ¿De qué lado estás?

−Del menos idiota− contestó ella.

−¿No te dijo lo bonita que te ves hoy?− le dijo a Kuki de forma galante− pero si eres una preciosidad, incluso después de aquella cita varios de mis conocidos me preguntaron quien eras, seguro tienes más pretendientes que ese tonto ¿por qué lo soportas?

−Porque Evan es más tonto− contestó la asiática incómoda, aunque era divertido verlos pelear sabía que se acercaban al momento en que Cuatro se vería acorralado y diría cosas horribles, como cuando eran niños y sinceramente, ya no creía tener la paciencia de antaño, menos después de que se mencionara el nombre de Sarah− además Chad, temo decirte que no fuiste mi primer beso− se sonrojó− y sería lindo repetir nuestra cita, pero por ahora no puedo porque creen que salgo con Cuatro, cosa que es mentira como te das cuenta.− el rubio miró a Wally con desaprobación ¿acaso no se daba cuenta que esta era su última oportunidad?

−Bien, desistiré de mis intentos por ahora, pero si cambias de opinión no tienes más que decirlo ¿te imaginas? El antiguo líder supremo con la que salvó a KND, seríamos los reyes adolescentes, Rose moriría del coraje− sonrió al imaginarlo, en serio detestaba a esa niña rubia que siempre le había dado dolores de cabeza a la organización− Como sea, tengo un descanso de 30 minutos, de los cuales ya perdimos diez, así que díganme, qué preguntas o asuntos tienen con 274.

−Chad, sé que no es tu misión principal, pero necesitamos que nos ayudes a encontrar a tres personas claves dentro de todo lo que le ocurre a KND.− sentenció Uno tomando su segunda soda mientras cuidaba de reojo que Cuatro no intentara otra cosa.

−Déjame adivinar, una de ellas es Harvey ¿no?

−¿Rachel habló contigo?

−Sí, al parecer está involucrado otra vez… o mejor dicho lo ha estado siempre y recién comienza a ser imprescindible capturarlo, que fastidio, como si no fuera suficiente con intentar mantener mis calificaciones.

−Ella cree que él aparecerá en cuanto sepa que he vuelto− Chad asintió− a estas alturas creo que ya casi todos lo saben, pero creo que muchos no saben cuál es mi papel en todo esto ya que he intentado mantener un perfil bajo.

−Aunque tu papel con los de la Otra cuadra tiene a los ninjadolescentes al pendiente, creen que quizás puedas unirte a su causa. Escucha he estado investigando este asunto de las lealtades, solo los de la vieja guardia, es decir, los de la época de Cree y mía le seguimos siendo algo así como leales a Padre, los de tu generación y más jóvenes están al servicio de algún otro líder adolescente del que nadie sabe mucho, por lo mismo no estamos seguros de sus planes y eso ha dificultado mucho nuestra misión, ya te habrás dado cuenta que los altos mandos otra vez nos estamos centrando aquí, porque sinceramente creo que algo muy grande va a pasar, hasta los villanos parecen inquietos.

−Dos y yo creemos que Vivianita también está involucrada− intervino Abby.

−¿La niña Amish?− Dos asintió− ah sí, te metiste en problemas por ser su amigo, escapó y nadie la volvió a ver ¿por qué nos preocuparía ahora?

−Porque… porque fue Harvey quien le dio las herramientas para traicionar a KND, ella era un genio de la tecnología y…

−Creí que en ese lugar no había agentes de tecnología… nada más moderno que una rueda…

−No los hay… pero la genialidad no escoge donde nacer y ella tenía ese don y curiosidad que tenemos los científicos, si Harvey la descubrió y le lavó el cerebro… bueno puede que ahora sea un villano más peligroso que 363, había demasiado odio en ese cuerpecito.

−¿El Líder de KND lo sabe?

−Acabamos de descubrirlo− se defendió Abby− queríamos hablar contigo antes de pedir una audiencia con él ¿Hay alguna forma de relacionarla con Harvey? Aparte de nuestras sospechas no tenemos nada tangible que los una…

−Si no ha habido pistas no creo que exista una prueba tangible y sin pruebas… por mucho que el hermano de 86 los quiera ayudar, se verá atado de manos.

−Necesitamos encontrar a 30C− dijo Uno− sería una pieza clave del plan, quizás un intermediario.

−Logramos hackear el celular de Jena− intervino Tres− quizás…

−Espera ¿qué? ¿Cuándo?

−Un par de días, la chica pelirroja nos dio una cosa− empezó Cuatro…

−Esa tonta no hará nada –se llevó las manos a la cara intentando controlarse− escuché que los habían amonestado por una misión fallida, pero no sabía los pormenores, si los mandó a conseguir algo, es tan orgullosa que no hará nada con eso sólo para no sentirse culpable− suspiró− estoy rodeado de incompetentes. Bien, veamos ¿qué hicieron exactamente?− Kuki resumió su última aventura, poniendo énfasis en lo que había hecho con el celular de su compañera− ya veo, le pediré a Rachel acceso a esa base de datos, yo también puedo entrar y decodificar, si realmente tiene información de utilidad no descansaré hasta encontrarla, estoy dentro chicos.

−¿Eso quiere decir que nos ayudarás?−preguntó Kuki de forma tímida.

−Claro ¿por qué les sorprende?− todos se miraron incómodos.

−Verás 274− empezó Uno− todos los demás adolescentes no son de mucha ayuda, es como si demeritaran la información que encontramos o esperaran que lo hiciéramos todos solos. Ochenta y seis y Trescientos sesenta y dos intentan ayudar, pero ellas son agentes de oficina… no…bueno ellas no…

−Entiendo, no saben enfrentarse de frente con la acción− suspiró− bien eso se acabó, no sé qué planea Mauricio o si está demasiado ocupado enamorando de nuevo a Cree, pero yo no me voy a quedar sentado sólo infiltrándome en las reuniones con esa tonta de Rose, yo soy un hombre de acción y si las pistas que han encontrado son genuinas, los ayudaré sin problemas− el Sector V sonrió, ese era su Líder− así que número Doscientos setenta y cuatro se reporta listo para la acción y dispuesto a trabajar de nuevo junto al sector V.

−Mientras no intentes borrarnos de nuevo las memorias− susurró Dos mientras Cinco le daba un codazo para que se callara.

−Hay otra cosa−Abby se aclaró la garganta− los cadetes que salvamos están confinados en el ala médica y tras una pequeña investigación con métodos poco legales, nos hemos dado cuenta que algunos científicos no han pasado la información correcta de lo que en realidad les ocurre a esos niños, aun así, seguimos sin saber qué tienen…

−Necesito más información− Abby se apresuró a resumirle lo que había descubierto Mushi y que ahora ella también estaba dentro.

−Bueno, no puedo meter las manos al fuego por ningún científico de la Base Lunas, pero no podemos creer que todos están coludidos. Quizás ni siquiera es que oculten información, sólo que ellos tampoco entienden qué ocurre con el virus o lo que sea que tengan esos niños− tomó un largo sorbo de su soda− si ellos sienten que hay algo que no comprenden se ponen a la defensiva y harán de todo para no quedar como idiotas.

−Creo que se trata de alguna droga o sustancia que están creando los adolescentes, pero… no sé para qué, la sangre de Mushi está infectada con mezclas de varias enfermedades y con cosas que honestamente no he podido identificar, ni yo ni los científicos porque en sus archivos ponen "muestras no concluyentes".

−Lo más seguro es que ellos no comprendan la naturaleza del virus, no quiero presumir, pero el ala de desarrollo ninjadolescente tuvo un crecimiento acelerado los últimos años, con todos los científicos que traicionaron KND lo cierto es que nuestros adelantos están muy encima que los de los niños.

−Eso es porque me habían borrado las memorias− susurró Dos.

−¿Y qué más puedo hacer? –agregó Cinco− No entiendo qué pasa con el virus, los archivos de los científicos no han aportado casi nada y esos niños han estado en observación por semanas, además… no rescatamos a todos, no tenemos idea de qué están padeciendo.

−Me atrevo a asegurar que ya hackearon la computadora de la Base lunar ¿cierto?− todos se miraron incómodos− bien, pues si en los archivos no hay ninguna respuesta, temó que tendrás que hallarlas manualmente.

−¿A qué te refieres?

−Mira directamente al resto de los niños, no sólo a la hermana de Tres, quizás con más muestras de sangre puedas encontrar un patrón, no soy bueno en la parte científica, pero entiendo que el laboratorio de la Base lunar es el más grande de la galaxia, seguro allí podrás encontrar un camino una vez que tengas más muestras, además Dos es un genio y por lo que sé el chico del sector Y les está ayudando ¿no? El encargado de investigar los planos que lograron interceptar.

−No van a querer darme muestras, por más que 587 intenta ayudarnos también tiene limitaciones.

−Oh no, yo decía entrar y tomar las muestras, no es como que a estas alturas importe mucho si rompen una o dos reglas más ¿no?− el Sector V se miró.

−Chad− empezó Uno− somos adolescentes, no podemos entrar a la Base Lunar, las veces que hemos estado cerca nos hemos quedado en la nave, incluso cuando yo llegué del espacio mi cuerpo aún no cambiaba.

−Con el plan adecuado…

−Ex Líder supremo− lo interrumpió Cinco− aunque pudiéramos entrar… nuestros cuerpos nos delatarían, puede que para los adolescentes Tres y Cuatro pasen como niños altos− Cuatro protestó− pero los demás, entrar es imposible, son demasiadas las medidas de seguridad, si nos descubren… no, más bien cuando nos descubran creerán que somos villanos…

−Cinco… creo que sí habría una forma− la interrumpió Dos pensando en las probabilidades− ¿recuerdan mi invento? La máquina que podía cambiarme la edad…

−Como olvidarla− le contestó ella malhumorada− es gracias a esa cosa que pudiste besarte con mi hermana.

−¿Besaste a la candente Cree?− preguntó Chad− esa no me la sabía.

−Sí bueno…− el castaño sentía la mirada de furia de su novia− podríamos enfocarnos en la existencia de mi invento y que, con los ajustes adecuados, en lugar de volvernos mayores… podríamos volvernos niños−todos, incluyendo a Chad lo miraron boquiabiertos.

−¿Eso es posible?− preguntó 274.

−En teoría sí, aunque será por un corto tiempo, tendría que hacer pruebas e intentar alargar lo más que pueda el efecto, eso nos daría entrada a la Base Lunar, digo nadie nos reconocería porque no es como sea algo posible… pero claro… también hay que tener un plan sólido.

−Creo que se me ocurre algo− pensó Cinco− necesitaríamos hablarlo con el otro sector V y con 586, pero podría haber forma.

−¿Cómo?−preguntó Uno que aun no se recuperaba de la impresión de pensar en volver, aunque fuera por un corto tiempo, a ser un niño.

−Por los ductos de helado− Kuki entendió por donde iban los pensamientos de su amiga, esa zona era algo que nadie tomaba en cuenta nunca, pero ella había probado lo eficiente que eran si necesitabas desplazarte a través de la Base Lunar sin que nadie te viera− si volvemos a ser niños cabremos por allí.

−Para eso tendrían que acercarse demasiado a la Base Lunar− intervino 274− necesitan hacer un plan muy sólido.

−Siempre que vamos nos escondemos en el montacargas de las naves− intervino Cuatro− podríamos estar allí hasta que alguna cosa distractiva de las que hace Tres ocurra.

−El Güero tiene un punto− aseveró Cinco− Dos, si de verdad es posible que logres eso con tu máquina, déjanos el resto del plan a nosotros− Memo asintió.

−Bueno, una vez que consigan eso estaremos un paso delante− aseveró 274− mientras ustedes resuelven eso yo me encargaré de 30C, creo que Rachel ya tiene cubierta la parte de su hermano y eso nos dejaría sólo a Vivianita− lo meditó unos momentos− bueno, creo que ahora hay que enfocarnos en el resto− su alarma comenzó a sonar, signo inequívoco de que debía volver a trabajar−bueno, parece que la reunión se terminó− los adolescentes se pusieron de pie−oye Uno− el inglés lo miró− no quiero ponerme pesimista, pero con todo esto no dejo de pensar que vamos a necesitar refuerzos, creo que por primera vez KND y TND se enfrentan a un peligro quizás más grande que la organización.

−Ya lo hemos pensado− aseveró Uno− si las cosas siguen este curso lo más probable es que Los Chicos Intergalácticos intervengan, pero para eso primero necesitamos saber qué tienen esos niños, si lo sabemos podríamos presionarlos a actuar.

−Bien, mientras veré entre mi gente si alguien más puede ayudarnos.

−¿Entre tu gente?− preguntó Dos.

−Ustedes y sus conocidos no son los únicos al servicio de TND, no se sientan la gran cosa− miró a Cuatro de reojo−aunque, creo que también de su lado vamos a necesitar a todos los que podamos ¿Cuándo le darán sus memorias?

−En cuanto Mauricio nos lo autorice− respondió Uno− a Dos lo trajimos a escondidas y prometimos no hacer lo mismo con Wally.

−Puede que ni siquiera así seamos suficientes− miró a Dos− bueno, creo que ahora solo debes preocuparte por tu invento, ya después hablaremos− le dijo al castaño dando media vuelta y abriendo la puerta de la bodega− inmediatamente entró una chica de cabello largo y café con rasgos asiáticos, le susurró algo a Chad y salió corriendo.

−¿Pasa algo?− intervino Kuki.

−Tenemos un ligero problema, esta noche Cree y Mauricio decidieron venir a bailar y con ellos… medio equipo adolescente− todos se miraron contrariados.

−¿Y ahora qué hacemos?−preguntó Wally.

−Salgan por la puerta de atrás− les señaló una puerta detrás de unas cajas y botes− los llevará a la calle de atrás, por allí pueden marcharse sin que nadie los reconozca, rápido.

−Pero nosotros queríamos bailar− se quejó Tres.

−Si salieras conmigo− arremetió Chad.

−No va a salir contigo− Wally se levantó y tomó a Kuki del brazo mientras el resto del equipo se acercaba a la puerta− vámonos Kuki, es peligroso quedarnos más tiempo.

El sector V salió por la puerta de atrás y se fue ocultando hasta que se encontró con varias calles de por medio, eso había estado muy cerca.

−¿Y bien?− preguntó Abby− ¿Ahora qué hacemos?

−Hablarle a mi papá para volver a la Casa del árbol.

−No seas aburrido Uno− se quejó Dos− no son ni las nueve, hay que hacer algo divertido.

−Podríamos ir a los videojuegos− intervino Cuatro.

−Y luego a comer algo− dijo Dos.

−¿Y si vamos a El punto?− agregó Kuki− ya estamos vestidos.

−Me gusta como piensas nena− le dijo Abby− esta noche quiero bailar ¿todo a favor?− todos asintieron, incluso Uno que ya le llamaba a su papá para que pasara a recogerlos.

−Papá está cerca− leyó en su celular, vino con mamá a comprar unas cosas al supermercado, pasará en unos minutos por nosotros a casa de Rachel.

−¿La casa de Rachel?− preguntó Cinco con una sonrisa.

−Vive cerca de aquí, podemos caminar y esperarlo allí, sirve que ella se viste…

−¿Invitaste a 362 a El punto?− preguntó Dos con mirada pícara− si que te han servido mis técnicas de seducción.

−Bueno, hasta yo sé que es muerte social ir a ese lugar solo y dado que ustedes van en pareja de misión− se encogió de hombros− yo también quiero bailar un rato con alguien.

−Claro− le dijo Cinco aun sonriendo− solo bailar.

−Ay por favor Cinco, Rachel es mi amiga, no es nada raro como lo de ustedes− caminó hacia la casa de la rubia, aun peleando con Cinco y Dos que seguían molestándolo con el asunto.

Tres y Cuatro caminaban detrás de ellos en silencio. Kuki escuchaba las burlas y quejas sonriendo mientras Cuatro se rascaba la nuca buscando las palabras correctas para lo que iba a hacer.

−O-oye Tres− la asiática lo miró− yo… yo… o sea… ¿de verdad te gusta ese fantoche?− Kuki rodó los ojos, comenzaba a aburrirse de esa dinámica.

−Chad es muy guapo− dijo entrelazando sus manos detrás de ella− tenía un club de fans cuando era nuestro Líder Supremo, siempre fue el sueño de todas las niñas de la organización.

−Pero tu… tu no eras de esas niñas ¿verdad?−Kuki recordó esos días y sonrió antes de negar con la cabeza.

−A mi siempre me ha gustado la misma persona y no es 274− Wally sintió alivio− pero disfruté nuestra cita, fue refrescante y un alivio tener alguien que me consolara cuando sentía que mi vida se desmoronaba.

−Lo siento− dijo el rubio.

−¿Por qué lo sientes?

−No estoy seguro, pero siento que estabas mal por mi culpa− ella lo miró suspicaz− escucha, sé que no soy el chico más listo del planeta y que no tengo memorias pero… no soy tonto, sé que me ocultan algo y que… de alguna forma estabas así de triste por mi culpa y me siento horrible de imaginar que pude haber hecho para causarte tanto dolor− dijo por fin, mientras se aseguraba que sus amigos aun siguieran peleando entre ellos y no les prestaran atención− soy un idiota, siempre hago cosas que te molestan o te lastiman, pero creo que en ese entonces hice algo aun peor ¿me equivoco?− Kuki negó− sé que mis palabras no tienen valor, una disculpa de Wally no es suficiente porque no soy… aún no soy Cuatro, pero quiero que sepas que al menos la mitad que me corresponde se siente horrible de lo que sea que hicimos, lamento que hayas derramado lágrimas por mi culpa y que no haya estado allí para ayudarte, 274 no era quien debía abrazarte y consolarte, debí ser yo− ella lo miró asombrada− y…yo… no sé por qué digo esto… pero en serio siento que debía ser yo quien estuviera allí para ti… supongo que porque éramos amigos y esas cosas− miró sus zapatos, se sentía avergonzado por lo que estaba diciendo, pero algo en el fondo lo obligaba a hacerlo, quizás el Cuatro que aún dormitaba en alguna parte de su cerebro− Rose te dejó seriamente herida− continuó luego de unos minutos en que ambos guardaban silencio y seguían caminando detrás de sus amigos, quienes ya habían leído el ambiente e intentaban darles privacidad.

−No fue solo Rose, los otros traidores y ninjadolescentes ayudaron− dijo mirando sus brazos donde si bien sólo quedaba una pequeña y casi imperceptible cicatriz circular, donde antes hubo una mordida, aún podía ver todas las marcas y puntos que había tenido aún después de su cumpleaños, había sido la primera vez que había resultado tan lastimada en una misión− también fue mi culpa, por ser tan débil.

−¿Débil? Pero si la pusiste en su lugar tu solita− el chico se quitó la chamarra de piel y se la ofreció al ver que la asiática temblaba de frío, desde hacía un rato Dos le había dado su prenda a Cinco.

−Usé el puñetazo que tú me enseñaste− le dijo ella aceptando la chamarra.

−¿Puñetazo?− la miró fijamente− ah sí− recordó de pronto− tienes un gacho derecho muy peculiar, lo he visto en los entrenamientos y siempre me ha parecido que es mi movimiento secreto− ella sintió.

−Tú me lo enseñaste antes de unas vacaciones a Japón en casa de mi abuelita, dijiste que en caso de que algún niño me molestara− sonrió al recordar los celos infantiles de su amigo.

−Bueno, me alegra habértelo enseñado si es que te ayudó a poner a la presumida de Rose en su lugar− ella sonrió.

−Nunca me has preguntado por qué una niña tonta como yo está en el equipo de karate.

−¿Hay alguna razón?− preguntó él mientras ella asentía.

−Rose era más fuerte que yo− dijo quedamente− casi pierdo y conmigo todo KND, me prometí que dejaría de ser una niña débil, ya no estaban ustedes para cuidarme y en la adolescencia… bueno estaría más sola− suspiró− pensé en eso durante los días siguientes y, supongo que tuvo efecto porque cuando me sentí mejor del borrado de memorias sentía que necesitaba aprender a defenderme, era una sensación muy fuerte, ahora sé que fue porque no quería volver a salir así de lastimada por Rose, aunque como ya vimos no funcionó.

−Evan te tomó por sorpresa, tu ibas ganando− le dijo con las manos en los bolsillos− además ahora me tienes a mí, no dejaría que nadie te hiciera nada.

−¿Ni si quiera Rose? Ella es una chica y no le puedes pegar− él lo pensó.

−Pero es el enemigo− dijo firme− y si trata de hacerte algo, no necesito pegarle para darle una lección− la miró a los ojos− es en serio, jamás dejaría que alguien te hiciera algo, pero también creo que eres buena en el karate− desvió la cara sonrojado− deberías seguir haciéndolo si te gusta− ella asintió. − Y oye Kuki… yo ahm… en verdad creo que… creo que te ves hermosa el día de hoy− ella se paró en seco y se frenó a verlo, el chico no levantaba la vista del piso, completamente rojo, pero decidido− lamento si no te lo dije antes pero… ya sabes cómo son los demás y− suspiró− sólo quiero que lo sepas, siempre te ves bonita pero hoy un poquito más que de costumbre.

−Gracias Güero− le dijo ella sonriendo mientras una lágrima le escurría al sentir algo en su interior− yo…yo… sé que dijimos que hablaríamos de esto después, pero… quizás no te importe, pero … mi primer beso no fue con Chad, no tienes por qué estar enojado, él no me gusta de esa forma.

−No me enoja− le dijo intentando hacerse el rudo− después de todo no es de mi incumbencia con quien te besas y…

−Mi primer beso− le dijo mirando también el suelo y sintiendo la cara arder− fue… fue… nuestro primer beso fue juntos− dijo con un hilillo de voz sintiendo que el corazón se le salía del pecho, no se atrevía a mirar a Cuatro, pero sentía su intensa mirada sobre ella.

−¿Q-qué? Me refiero a… ¿Cuándo? ¿P-por qué?

−Fue mi regalo… tu regalo… nuestro regalo de cumpleaños− dijo aun sin atreverse a levantar la mirada ¿por qué le había dicho eso? ¿Qué esperaba lograr con eso?

Cuatro la miraba sin atreverse a decir nada, entonces lo que sentía ¿era mutuo? En algún momento de su vida ellos habían sido… Imposible. Wally Torres no tenía tanta suerte, además si era así todo indicaba que él lo había arruinado con una tal Sarah ¿no? ¿Era eso? El muy tarado la había engañado, el chico negó frenéticamente la cabeza, no, ni siquiera alguien tan idiota como él podía llegar a hacerle algo así a Kuki, si siendo amigos no era capaz de notar a otra chica en la habitación, si ellos hubieran sido algo más sencillamente… bueno, ni siquiera quería imaginar lo tonto que se habría vuelto.

−Pero eso ya no tiene importancia− dijo ella desilusionada de que él no le dijera nada− es algo tonto− dio unos pasos y entonces sintió la mano del Güero tomar la suya y atraerla hacia su pecho, donde podía escuchar el acelerado corazón del chico.

−Claro que la tiene, mucha, pero ahora soy demasiado idiota como para poder decir algo, sé que hice algo horrible y no quiero que me lo digas, quiero descubrirlo por mí mismo, por favor espérame ¿sí? Te juro que haré que me devuelvan mis memorias y entonces tu y yo vamos a hablar y− ella lo abrazó y ocultó su rostro en el pecho del rubio mientras aspiraba el olor de su colonia, cada vez era más cansado mantenerse lejos de él.

−Te esperé años− le dijo quedamente− puedo esperar un poco más, sólo intenta no ser un tarado la mayor parte del tiempo.

−¡Oigan tortolos!− les gritó Dos desde la otra acera donde Rachel ya los esperaba en su puerta− si no se apuran nos iremos sin ustedes.

−Lo prometo− le dijo él separándose− pero tu prométeme que cuando esté de vuelta hablaremos de todo esto− ella asintió y levantó el dedo meñique, cosa que, sin saber por qué, él también hizo y lo unieron sellando su promesa− y no salgas con nadie más… ni en serio ni de mentiras− ella sonrió.

−No podría, tu eres mi compañero de misión− comenzó a caminar hacia la casa de Rachel al tiempo que él se tragaba su orgullo y la tomaba de la mano, así caminaron juntos y tomados de la mano hasta el umbral de la rubia, donde ninguno pasó por alto ese gesto, pero tuvieron el sentido común de no decir nada.


TRANSMISIÓN INTERRUMPIDA