Hola! En este capítulo no demoré tanto, espero que les guste tanto como yo disfruté escribirlo.
Operación L.U.N.A
Los
Únicos
Niños del Sector V original
Allanan la Base LUNAR
−Aun así, tengo miedo Uno, ese rayo…
−Cuatro toma de la mano a Dos y a Tres, para que estemos todos en círculo. − el rubio lo hizo sin objeciones, la verdad es que él también tenía miedo− Tranquila estamos juntos y sabes bien que cuando estamos los cinco…
−Somos invencibles− le dijo Cinco con voz conciliadora− lo éramos antes y lo somos ahora, lo seremos siempre. No hay por qué temer− Tres asintió sintiéndose más confiada de pronto, en sus tiempos de líder había tenido que madurar de golpe para que su sector sobreviviera, pero ahora, con sus hermanos que KND le había dado, podía permitirse exponer de nuevo sus temores.
−T-ranquila Tres, yo le ayudé a Dos con esa cosa, s-seguro que todo es… seguro.
−Acabas de arruinar la poca seguridad que le pudimos transmitir− se quejó Cinco.
−Tú solo acomodaste los objetos de estudio− le reprochó Dos− como sea, ya es tarde para arrepentirnos− contestó ante un sonido raro que emitía el rayo.
El aparato comenzó a vibrar y de buenas a primeras lanzó un rayo de luz al grupo, quienes comenzaron a gritar al sentir su cuerpo contraerse, el agarre de manos comenzó a apretarse más. Un minuto después el sector V yacía en el suelo, cubierto por ropa algo más grande que su cuerpo.
−¿Todos bien?− preguntó Dos con jaqueca, había olvido lo mareado que terminaba luego de ese rayo.
−Súper duper aquí− agregó Tres con una voz más aguda que hacía mucho nadie oía, en medio de un vestido que le quedaba casi hasta los pies y se le colgaba de un hombro.
−¿Hay más sobrevivientes?− Memo se puso de pie agarrándose los pantalones que habían botado el cierre y el botón.
−Tengo jaqueca− Cuatro salió nadando de lo que era una playera naranja, los jeans le quedaban tan aguados que se le habían salido y ahora su playera de las tortugas ninja le cubrían las piernas ¿en serio había sido tan pequeño alguna vez?− y pareciera que comí el estofado de mi tía Helga− dijo intentando contener sus ganas de vomitar.
−Abby está bien− Cinco apareció de en medio de una sudadera y luchando para no tropezarse y agarrarse el short de mezclilla que la cubría− ¿Tu Uno?
−Estoy bien− se agarraba la bermuda que ahora le quedaba como pantalón mientras una camisa lo cubría casi hasta los talones− creo que las niñas deberían irse a cambiar mientras nosotros hacemos lo mismo, no falta mucho para que tengamos que actuar− dijo mirando sus tres relojes que le quedaban flojos.
Las niñas comenzaron a caminar hacia el baño intentando no caerse mientras los Chicos se arrastraban hacia las mochilas donde tenían la ropa que habían encontrado, todos habían tenido buen cuidado de dejar las cosas ya preparadas, el tiempo era oro.
Cinco minutos después, las chicas se reunieron con sus compañeros, quienes ya sincronizaban su reloj.
−Qué recuerdos− dijo Cinco acercándose a sus amigos, quienes lucían como en sus memorias, todos habían logrado encontrar sus viejas prendas o adaptado las de sus hermanos menores, unas más rotas que otras, pero en general todos lucían como antaño.
−No hay tiempo para ponernos sentimentales− arremetió Uno mientras les facilitaba una pistola de chicles que sus hermanos menores habían dejado para ellos− esperemos que no debamos usar a A.R.T.U.R.O., pero en caso de que sí, no lo duden, esto es solo para pasar desapercibidos, ya saben, como miembros activos de KND− el equipo asintió y se dirigió a la puerta, esperando la alerta. Todos se miraron, lucían nerviosos, pero con resolución en los rostros.
Mientras esto ocurría en el montacargas, el pequeño Sector V había ido hasta la sala de juntas a reunirse con 587, lugar que quedaba a la mitad de la Base y les ayudaría a desplazarse por ella de forma más fácil. Dos guardias custodiaban la entrada mientras los chicos intentaban ceñirse al plan fingiendo hablar de los adelantos en la salud de Mushi.
−Y aunque en realidad no hemos encontrado que lo que sea que tenga pudiera ser contagioso, temo que no he logrado convencer al ala médica de dar de alta a ninguno de los infectados−dijo el pelirrojo mostrando un montón de dibujos que graficaban la parte infectada del sistema de Mushi.
−No me parece justo− aseveró Tommy− no han avanzado en absolutamente nada− Joey se puso de pie y se dirigió al baño al final del corredor, pasó por delante de los guardias de la puerta del despacho del Líder supremo y caminó lo más tranquilamente que podía, él era la pieza que haría girar a los demás y más valía que lo hiciera bien.
Llegó al baño y, tal como lo había previsto estaba desierto, casi nadie utilizaba esos baños más que los guardias personales de 587, de los cuales únicamente 2 estaban en servicio custodiando la puerta. El hermano menor de 86 les había dado el día libre a la mayor parte de los que laboraban en la Base lunar, por lo que los pasillos tenían menos ruido de lo normal.
Una vez llegó al baño se apresuró a subirse al lavamanos para alcanzar las escotillas de ventilación, de su sudadera salieron cinco hámsteres vestidos como el Sector V, quienes se dispersaron de manera veloz, Joey sonrió, ahora era su turno. Sacó un desarmador de entre su ropa y comenzó a desatornillar la tapa, era el más pequeño del equipo y eso tenía muchas ventajas, si los planos que les habían facilitado funcionaban como antaño, pronto se vería lejos de allí.
Mientras tanto en el despacho del Líder Supremo, todos continuaban charlando sobre los adelantos cuando una niña de cabello marrón y dos trenzas entró con malteadas.
−Creí que había cuatro de ustedes− dijo al servirles, se trataba de número 0.27, la asistente personal del pelirrojo, una niña bastante perspicaz que no terminaba de confiar en ese sector; todos sabían que había perdido dos años seguidos ante Joey por el trofeo al mejor bailarín y aún no se lo perdonaba.
−Joey fue al baño−contestó Sonia de forma distraída mientras releía los informes que 587 tenía puestos sobre la mesa.
−Considero que ya se tardó ¿estará bien? − inquirió la niña.
−A veces se parece a su hermano− dijo la rubia probando su malteada y restándole importancia al asunto− seguramente se perdió, no me preocuparía demasiado. Un genio con la estrategia, un torpe con las ubicaciones, en mi último cumpleaños los invité a mi casa a comer el pastel que me preparó mamá y 84 tuvo que ir a buscarlo porque estuvo dando vueltas a dos manzanas de mi casa, es todo un caso ¿por qué crees que siempre está con Mushi? Se encarga de que no lo perdamos en una misión.
−Mandaré a alguien a buscarlo, no me deja tranquila saber que está deambulando por la base, menos hoy que tenemos poco personal− dijo la niña preocupada, odiaba que elementos ajenos estuvieran vagando por lo que ella consideraba sus dominios, el líder era demasiado blando, ella sabía que no se podía confiar en todos los cadetes y el sector V no le brindaba confianza, no con el historial que tenían sus antiguos miembros, mismos que habían entrenado a los actuales.
−Yo iré por él− dijo Tommy poniéndose de pie− siempre lo encuentro en la Base subterránea, no veo por qué será diferente− se apresuró a salir por él, dejando únicamente a 83 y 84.
−Líder supremo− dijo la chica mirando su reloj pasados unos minutos y mirando de tanto en tanto la puerta custodiada por guardias− el simulacro está a punto de llevarse a cabo, será mejor que comencemos a salir de aquí.
−¿Simulacro?− preguntó Lee jugando con su pajilla− ¿Cuál simulacro?
−Todos los meses nos aseguramos que siga funcionando el código "Pajarillo", sirve para que el sistema de seguridad se depure, actualice y todos podamos jugar "Encuentra el queso" en los terrenos mientras tanto− contestó 587− vamos, es mejor que caminemos hacia la salida.
−¿No podemos quedarnos?− preguntó Lee.
−Oh no− contestó .la asistente− mientras eso ocurre todos debemos estar afuera, sólo el área médica opera bajo condiciones anormales, es decir, los científicos salen pero aquellos que estén en tratamiento o internados deben permanecer allí. Aunque claro siempre hay algún chistoso que se queda adentro mientras la Base se cierra, es obvio que si los descubrimos tienen un castigo ejemplar, pero parece que no les importa mientras puedan presumir de andar de curiosos donde no los llaman.
−Vaya, ojalá alguien le hubiera dicho eso a 43 y T−dijo Lee jugando de manera distraída con su yoyo sopesando las posibilidades de que alguno de esos "rebeldes" se topara con algún miembro del Sector V..
−Seguramente evacuaran a tiempo− le apremio la rubia− vayamos saliendo− sonrió mientras miraba disimuladamente su reloj, para ese momento ya deberían haberse transformado, eso quería decir que ahora debían hacer que todos salieran lo más rápido que podían.
Los miembros del sector V siguieron a 587 y 0.27 por el pasillo al tiempo que una alarma comenzaba a sonar por toda la Base lunar y unos focos rojos parpadeaban, el protocolo había comenzado y las indicaciones de evacuación sonaban por los altavoces, todos los agentes en operativo comenzaron a evacuar la Base, haciendo que el pasillo, antes desierto, se llenara de más niños. Aprovechando la distracción 83 y 84 dejaron que la distancia creciera entre ellos y 587 quien distraía a 0.27, si usaban los ductos de helado, tal como Tres les había enseñado, nadie notaría su huida.
Por su parte el sector V adolescente había descendido de la nave en cuanto la alarma sonó y escucharon que los del helipuerto salían corriendo a tropel ante la idea de cuarenta minutos de receso; esa sería la primera área en bloquearse y más les valía haber salido de allí en cuanto pudieran o serían elegidos al último para jugar y eso sí no se lo podrían perdonar.
Todos entraron a los ductos de helado, que por suerte estaban vacíos gracias a la ley seca que 587 había dictado desde cuatro días antes, no es que les hubiera desagradado comer helado para abrirse paso por ellos, pero les habría hecho perder tiempo. Poco a poco comenzaron a separarse hacia distintos puntos de la Base, sabían que, aunque los ductos les ayudarían a desplazarse la mayor parte del camino, en algún momento tendrían que bajar a los pasillos y, esperaban no toparse con ningún agente. Aunque sería improbable que los asociaran con sus versiones de antaño, no querían correr riesgos.
El grupo de adolescentes se arrastró por los ductos sin proferir palabra, alertas de cualquier contratiempo en el plan, podían escuchar a niños corriendo, evacuando la Base lunar mientras ellos se infiltraban. Tres, Cuatro y Uno se separaron de Dos y Cinco, los primeros debían ir hacia el área oscura de la luna para bajar a la prisión, mientras que Dos y Cinco irían al Este a reunirse con sus compañeros de sector. Uno les hizo una seña de buena suerte y Cinco asintió, jamás se había permitido fallar cuando tuvo el control del sector, ahora que habían recuperado a su líder, no iba a empezar.
Joey fue el primero en reunirse con Mushi en el ala médica. El chico cayó cómodamente en el colchón que la japonesa había puesto debajo de la ranura del aire acondicionado.
−¿Estás lista?− preguntó el rubio mirando las cámaras que ahora tenían un extraño dispositivo que los hámster ya habían colocado en todas las cámaras que estaban en los lugares en que los niños trabajarían. Número T había cargado grabaciones viejas que se reproducirían en el circuito de grabación en caso de que alguien se preocupara por revisarlas, los hámsteres se habían adelantado para cubrir al sector y reducir riesgos.
−Llevo semanas lista, no pueden apartarme de la acción−le dijo sonriendo de forma pícara mientras le mostraba que había perdido uno de sus dientes de leche− sabes que no hay nada que disfrute más que demostrarles a esos idiotas niños presuntuosos que yo soy mejor.
−Sigo creyendo que KND se salvó de algo muy grande al reclutarte en sus filas, si ese cerebro y determinación hubieran caído en manos equivocadas, la organización ya habría caído− el chico puso sus manos en escalón para que su amiga pudiera subir, una vez que estuvo arriba él le pasó su laptop y tomó impulso para alcanzar de nuevo la entrada al ducto, por suerte Mushi lo sujetó de la sudadera y le ayudó a terminar de trepar.
−¿De verdad volverán a ser niños?− preguntó Mushi emocionada comenzando a andar siguiendo las indicaciones de su amigo. En el sector eran los más pequeños de estatura, pero en lugar de acomplejarse usaban su tamaño compacto como una ventaja, una de las lecciones que número Cuatro les había dado cuando los entrenara en el Ártico.
−Es la teoría, Dos dijo que lo logró y yo confío en él.
−Ese tonto− gruño la chica dando vuelta a la izquierda.
−Ese tonto nos ayudó a encontrarte y por eso le voy a estar agradecido siempre.
−No te pongas sentimental 43, eso nubla tu capacidad de raciocinio en una misión.
−Puedes decir lo que quieras, pero estoy seguro que también se lo agradeces y…y…yo… bueno yo…− el chico se calló cuando la niña se giró a verlo con recelo.
−¿Tu qué?− preguntó la asiática notando lo raro que se comportaba su mejor amigo.
−Me di cuenta de algo mientras no estuviste− le dijo frenándose en seco y ocultando el rostro entre su cabello rubio− bueno…yo… creo que ya lo sabía, sólo… sólo me di cuenta de algo y como soy un genio lo hice antes que mi tonto hermano mayor.
−Joey, te he dicho miles de veces que hay momentos en que tu cerebro nerd va muy rápido y necesito que me expliques porque no puedo entenderte, mi mami dice que aunque yo también soy un genio no lo soy en las mismas áreas que tú.
−Te lo diré cuando salgamos de aquí− le dijo con más valor del que sentía apremiándola para que siguiera arrastrándose, no era momento para tener esa conversación, él mismo no se sentía preparado.
−Solo estás evadiéndome porque crees que soy tonta y no entenderé− le dijo molesta, odiaba que la subestimaran.
−No eres tonta Mushi, eres la niña más inteligente que conozco.
−Solo me estás adulando para que no te pegue por creer que soy tonta ¡no lo soy y lo sabes!
−Shhh, no es que seas tonta ¿sí? Sólo no quiero decirte aquí… decirte...
−Sabes qué genio, estamos en una misión y no voy a pelear contigo justo ahora, ya verás cuando regrese a la base, más te vale que cuides tus cómics porque haré una hoguera con ellos− aceleró el ritmo al escuchar patitas, justo frente a ellos, un hámster vestido como Dos apareció
Número Treinta y cuatro empujó suavemente la tapa del aire acondicionado y se dejó caer en una marometa en el aire para caer con gracia, atrapó la computadora que su amigo le lanzaba antes de caer de la misma manera. La japonesa corrió a la computadora central en medio de un montón de flashazos de luces rojas y el sonido ensordecedor de la alerta, tomó el puñado de cables que 83 hámster le acercaba y conectando su computadora comenzó a teclear como posesa.
−Muy bien pajarillo, nos volvemos a encontrar− se tronó los dedos− veamos qué cosas nuevas hay dentro.
Mientras Mushi accedía al sistema de seguridad Joey comenzó a hackear el sistema para conectarse a la Base de la Casa del árbol y así poder comunicarse todos a través de los relojes que Dos les había dado, se llevaría un poco de tiempo, pero aseguraría que toda la información que encontraran estaría en un lugar seguro.
Mientras todo eso ocurría los chicos ya habían entrado al ducto de helado y se habían separado, Dos y Cinco se habían desorientado un poco debido a unas bifurcaciones que no estaban en el mapa, pero gracias a la digitalización del mapa que Chad les había hecho y que Dos había cargado en su reloj, estaban de nuevo por el buen camino.
−Esto me trae muchos recuerdos jefa− le dijo Dos arrastrándose con dificultad− pero debo admitir que no sé cómo lograba sacar las misiones adelante con tanto peso, en serio no puedo….
−Pensé que a las chicas nos gustaban así− bromeó la morena en voz baja.
−Bueno, al final me quedé con la chica de mis sueños ¿no es así? Asi que tan errado no estaba− Abby se sonrojó debajo de la gorra, aunque aparentaba ser indiferente al romanticismo de Memo, honestamente a veces hacía que se sonrojara.
−¿Guardaste tu ropa de niño o es de Tommy?
−Son mis pantalones de la suerte, eran de mi padre cuando tenía mi edad… es decir cuando tenía 10 años, por eso no los puedo tirar, tienen un valor sentimental…. Lo que me recuerda, mientras me zambullía en el armario del desván para encontrarlos, encontré otra cosa.
−¿Qué cosa?
−A la 83…
−¿A Sonia?
−¡No! Mi tarjeta de colección ¿creíste que me olvidaría que le doblaste la esquina− Cinco lo miró sin entender y luego sonrió.
−Memo ¿aún te acuerdas de eso? Solo era una tonta tarjeta de tus tontos juegos y la necesitábamos para escapar
−¿Sólo una carta? Era súper rara, no sabes lo que pagué por ella, fueron dos de mis salarios completos y como la doblaste ya no la pude vender.
−No puedo creer que justo ahora te acordaras de eso y me lo quieras reclamar.
−Si no es ahora ¿cuándo? Si nos atrapan en esto nos volverán a borrar las memorias y de nuevo lo olvidaré− la chica comenzó a reír− ¿y ahora de qué te ríes? ¿Soy un chiste para ti o qué?
−Nada ex gordito, nada, solo me acordé de pronto de algo.
−¿Tiene que ver con la culpa por haberme arruinado la niñez al doblar mi carta?
−No, sólo que ya en ese entonces me gustabas, aunque no quería aceptar que comenzaba a pensar en esas cosas de niñas.
−¿Acaso les vas doblando las cartas a todos los que te gustan?
−No Dos, pero me gustaba hacerte enojar para que me riñeras y pelearas conmigo, llámalo tonterías, pero el pelear contigo me hacía el día feliz.
−Eres rara sabes− se toparon con una bifurcación, una seguía derecho y otra comenzaba a bajar, era hora de separarse− pero a mí también me divertía pelear contigo, jamás te gané jefa, pero era muy divertido pasar el rato contigo, lo sigue siendo, pese a que estropearas mis cosas− le sonrió mientras se acomodaba las gafas de aviador que usaba como antaño− nos vemos en un rato, espero.
−Aguarda− la chica ocultó su rostro bajo la gorra azul y sin que él lo esperara ella lo tomó de la camisa y le dio un beso en la mejilla
−¿Y e-eso p-por q-qué fue?− preguntó tartamudeando, lo había agarrado por sorpresa, entendía que por alguna herida en el hipotálamo tal vez, le gustara su versión adulta, pero Dos el gordito… bueno, siempre aparentó más autoestima de la que tenía.
− Me dieron ganas de darle un beso a mi novio ¡Ve con cuidado, nene!− le dijo antes de lanzarse de estómago por el ducto, su escandalosa risa llenó todo el lugar, contagiándose a Dos, que seguía perplejo.
−Memo González Junior, eres un chico afortunado− se dijo en voz baja mientras continuaba hacia su destino, miró de reojo su reloj, si sus cálculos habían sido correctos y el plan marchaba como debería, su hermanito ya debería estar a punto de llegar a la cápsula de borrado.
Uno había guiado a su equipo todo el trayecto hacia el ala más oscura y oculta de la Base donde se encontraba la prisión lunar, donde le esperaba un lugar solamente a los villanos más peligrosos y de la que, para ser honesto, escapaban más de los que podían contener; sin embargo, era una biblioteca de la villanía desde la creación de KND, si buscaban información, seguramente estaría allí.
−Bueno equipo confío en ustedes− dijo intentando sonar convencido− recuerdan que su misión es únicamente encontrar información de 30C, según Chad, al haber sido un miembro activo de KND debe estar en los registros de los niveles inferiores, su tarea será encontrar algo que lo relacione a todo lo que está ocurriendo, si necesitan ayuda comuníquense con 84 o conmigo−señaló el reloj comunicador con el que Dos había dotado al equipo, estamos cerca así que podremos ayudar.
−Si no confías en nosotros− le recriminó Cuatro− no nos hubieras traído.
−No es eso Cuatro, claro que sé que pueden con esto y más, yo mismo los entrené, pero…
−¿Pero?− Cuatro arqueó una ceja, comenzaba a molestarle la poca fe de su líder, ellos habían logrado muchas cosas y se habían expuesto más que todos ¿por qué ahora dudaban de ellos? ¿era por eso que ya ni siquiera hablaban de regresarle las memorias? Porque no creían que fuera de utilidad.
−B-bueno Cuatro es que… ya sabes, le digo, me dice− empezó nervioso− tú no tienes memorias y bueno… incluso con ellas el sentido común no…
−Ya he logrado salir victorioso de misiones sin necesidad de mis recuerdos, también Kuki lo hizo, eso jamás nos ha detenido− respondió contrariado.
−De acuerdo, te ofrezco una disculpa, o sea hello, no era mi intención que pensaras que no confío en ustedes, sólo estoy preocupado, por todos, ustedes son la única pareja que no va con un agente en operativo y bueno… no negaré que tengo miedo de que se encuentren con algo que los sobrepase.
−No te preocupes Uno, todo va a salir bien− salió Tres al rescate− yo poseo mis memorias y creo que hemos probado que, aunque no lo recordemos, nuestro agente interior sigue latente.
−Tienes razón Kuki, sólo cuídense las espaldas y… te encargo al Güero.
−A la orden Uno− Kuki y Wally siguieron bajando por los ductos mientras Uno se quedaba mirándolos partir, él debía salir a descubierto para llegar a la prisión, era obvio que no les daban helado a los convictos.
−Madre mía, acabo de confiarle a Tres la seguridad de Cuatro… que alguien me pellizque.
Cinco había caído en una gran bandeja de helado antes de colarse en uno de los pasillos del ala médica. El corredor estaba desierto y con un solo vistazo podía ver que incluso las cámaras ya habían sido intervenidas, ese pasillo tenía ventanales que, si la memoria no le fallaba, mostraban hermosas vistas del planeta tierra; sin embargo, las ventanas estaban selladas, la fortaleza donde estaba no permitiría que alguien entrara o saliera y tampoco que admiraran el paisaje.
−Me habría gustado verlo una última vez−dijo para sí y siguió caminando cautelosa ante cualquier ruido, casi al final vislumbró a un hámster vestido de número Cuatro que le hacía señas, lo siguió lo más silenciosamente que pudo hasta llegar a unas puertas corredizas que estaban selladas debido al protocolo.
−¿Están en posición?− preguntó usando el intercomunicador de su reloj.
−A la orden− escuchó la voz de Mushi seguida por una cantarina risa− según mi radar ya estás cerca de Sonia− en la computadora de la asiática podía verse un un punto que la posicionaba en el ala médica de la base lunar, había logrado una manera de tenerla en su campo de visión sin necesidad de las cámaras, a pesar de que había sido de forma precipitada tuvo éxito al crear un programa que mapeara la Base lunar, más o menos decente, con la información obtenida de sus excursiones.− 83 ya está adentro, pudo entrar antes de que la puerta cerrara, no podemos desactivar el protocolo, ya lo intenté, pero sí alzar lo suficiente la puerta para que ruedes bajo ella ¿puedes hacerlo?
−Puedo hacer lo que yo quiera, nena− casi enseguida la puerta comenzó a subir y la morena aprovechó para rodar, echó a correr por varias compuertas que se elevaron lo justo para que pudiera pasar gracias a su habilidad para los giros, saltos y cualquier cosa atlética que le pidieran hacer; al final del corredor se encontró con Sonia, quien ya había comenzado a infiltrarse en la computadora del laboratorio gracias a uno de los dispositivos que T le había dado y podía hacerse pasar fácilmente como un prendedor.
Tommy González había aprendido de su hermano mayor que, pese al gusto infantil por las armas ostentosas, nada servía más que una bien disfrazada y que nadie podría decir que lo era.
−¿Todo bien 83?− preguntó la morena mirando a su alrededor, era la primera vez que entraba a esa parte de la base, Dos le había dibujado lo que él recordaba pues tenía muchos amigos en esa ala a quienes visitaba a menudo, pero parecía que había cosas nuevas, debía serlo ¿cuántos años habían pasado desde la última vez que ellos pusieron un pie allí?
−Vaya, de verdad luces igualita− le dijo la rubia olvidándose de lo que hacía por un momento− es como un milagro y… ¿cómo te sientes?
−De fábula− le dijo ella sonriendo− pensé que me costaría acostumbrarme a mi tamaño, pero se siente natural, como si nunca hubiera dejado de verme así.
−Dos es un genio, de verdad, siempre he tenido miedo de crecer y cambiar, pero con eso…
−Sólo durará un tiempo, no es para siempre, nada puede evitar que tu cuerpo cambie y aquí entre nos, no es tan malo, tiene sus ventajas, menos que ser niño− sonrió− pero tampoco es tan malo.
−Eso dice mi hermana Samantha, le encanta tener chicos rodeándola ¿eso es bueno? La verdad es que muchos de los niños son zoquetes, los de mi sector no, están bien para ser niños, pero…
−Sí, llamar la atención de los niños cuando creces tampoco es siempre tan bueno, son unos brutos− rodó los ojos mientras se acercaba a los microscopios y tubos de ensaye− pero puede que encuentres a alguien que sepas que no te quiere solo por cómo te ves, sino lo que hay aquí− se señaló la sien− y con quien no importe cuántos años tienes, te sigas divirtiendo como si continuaras siendo niño− se giró para que la rubia no pudiera ver su sonrisa, ella no era una niña cursi y le costaba poner sus sentimientos en palabras, esa parte de la relación lo hacía siempre Dos, pero suponía que lo que ella acababa de decir era algo dulce que, aunque le avergonzaba, sentía.
−Wow− logró decir Sonia mirándola con ensoñación.
−Basta de charlas, debemos ponernos a trabajar, para lo otro tendremos más tiempo.
−Ojalá mi hermana fuera tan cool como tú, ella solo se ríe de mi cuando Tommy o Lee van a casa, dice que son mis novios.
−¿Y Joey no?− la castaña revisaba las carpetas de investigaciones en busca de cualquier pista.
−Todos sabemos que Joey es de Mushi− Abigail rio, sí, suponía que era obvio también para su sector.
Mientras tanto, Uno se había reunido con 84 en el ala de la prisión lunar, ambos apuntaban con sus armas a derecha e izquierda, esperando que algún adulto o adolescente loco los atacara, no estaban seguros si los guardias de allí también habrían salido o se los encontraría por allí, teniendo que pelear ya que nadie debía estar merodeando en esa zona prohibida.
−¿Qué estamos buscando exactamente?− preguntó 84 cubriéndole la espalda a Uno− ni siquiera pensé que el mito de la biblioteca de la villanía fuera real.
−Lo es, son archivos auto secretos que solo se le confían al Líder y a sus allegados de más confianza, Chad me dijo como acceder a ellos.
−¿Y para qué lo necesitamos? Si algo así es tan importante…
−Porque algo me dice que más personas aparte de nosotros han tenido acceso a ellos, en estos archivos no sólo leeremos biografías del Resfriado común o Barba pegajosa, sino que tendremos acceso a todos los planes que han existido para terminar con KND ¿entiendes a dónde voy? El asiático lo miró unos segundos mientras ponía su mente a trabajar, tras un poco de tiempo asintió.
−En ese momento esos planes fracasaron, pero ahora podrían funcionar si es que se eliminan los errores, como cuando el antiguo 274 mandó la Base lunar al sol, si tu sector no hubiera estado aquí se habría salido con la suya− el inglés asintió, le gustaba la intuición de 84.
−Exacto, si esto ha sido usurpado por traidores que tengan más de dos dedos de frente, KND corre graves problemas.
−Si esto es como dices, podríamos usar esos planes para evitar otros golpes, sabíamos qué planean pero… ¿no tiene que ver con los robots del Ártico y la número Vivianita?
−Podría ser, también quisiera saber, lo que le encontraron a Harvey, parece ser que nadie sabe muy bien qué ocurrió con todo ese asunto del pecoso.
−Bueno, como es hermano de 362 todo el asunto se trató con mucho cuidado, ya sabes que fue una de las mejores líderes que ha tenido KND y todos la queríamos mucho, no queríamos que se le asociara con su hermano de alguna manera incorrecta, quizás sólo 88 supiera a ciencia cierta qué pasó.
−Eso lo vamos a averiguar 84 porque aunque no dudo de su capacidad si es que Rachel lo dejó al frente, hay cosas que sólo un ojo entrenado como el mío puede descubrir, alguien que se ha enfrentado directamente con los más grandes villanos no sólo de este planeta, sino de la galaxia, no doy autógrafos, gracias.
−Òrale.
−Exacto 84, órale.
−No… no es eso, es que mira− le señaló una de las jaulas transparentes, que mantenía sometido a una chica con manotas de gorila, la cara bañada en acné y con la cabeza más pequeña que el cuerpo que poseía− ¿qué rayos es eso? D-deberíamos ponernos las máscaras para que no nos reconozcan y…¡no te acerques Uno!
−¿Sabes quién es o qué hizo?− miró que en la placa no había ningún dato de su identidad. Ya habían pasado la jaula de varios adolescentes y adultos donde se enumeraban sus crímenes en las placas ¿por qué no de ella?
−En absoluto, pero es muy fea.
−Aquí hay algo raro, en la carpeta roja que Wally y Joey encontraron en la nave espacial se hablaba de algunos experimentos con ADN de monos y… uno de los monstruos que ellos describieron haber visto… tenía manos de gorila y granos que impedían ver sus facciones.
−¿Y eso es malo?− preguntó Joey sintiéndose nervioso− digo ya con ver sus manotas me causa escalofríos, no necesito conocer su rostro para que invada mis pesadillas de por vida.
−Aun no lo sé, tengo un mal presentimiento sabes, como si me faltara una pieza del rompecabezas para darme cuenta de algo más horrible que cualquier teoría que podría lanzar, es mejor que nos apresuremos, podría quedarme toda la vida mirándola y ni así comprender qué es lo que se me escapa.
La dupla siguió caminando hasta topar con pared, Uno comenzó a apretar distintos ladrillos como si fuera un piano, su compañero no lo cuestionó, se decía que al antiguo número Uno hacía cosas locas como esas y todos se habían acostumbrado a no cuestionar sus métodos.
De la nada, un compartimiento se abrió dando paso a un micrófono y una cajita mientras una voz preguntaba: "¿quién?".
−Soy Uno de los chicos galácticos, pido permiso para entrar− se sacó un moco y lo colocó en la cajita, ésta fue metida de nuevo y la pared se iluminó, abriéndose en dos para que los chicos entraran y cerrándose a sus espaldas.
−¿Cómo supiste…? No me digas, Chad te…
−Sí, dijo que funcionaría con mi código porque técnicamente no sólo sigo siendo un miembro activo, sino que tengo cierto rango. Bueno, ahora debemos buscar− ante ellos había varios archivos, carpetas y libros− primero centrémonos en Harvey, Vivianita o 30C, luego veremos los demás planes− el asiático asintió mientras se apresuraba a tomar una carpeta y acostarse sobre unos mullidos cojines.
Tres y Cuatro habían bajado por un pasillo bastante angosto en el que las luces, aunque nítidas aún se conservaban encendidas, ambos llevaban sus armas dispuestos a contratacar si es que algo les pasaba. Sabían que de ser descubiertos…
−¿Ustedes quiénes son?− escucharon a sus espaldas− les estoy hablando, nadie debería estar aquí.
−Ambos se giraron, del otro lado del pasillo había dos agentes que les apuntaban con una pistola lanza chiles. Kuki sopesó las posibilidades, aunque lograran ganarles solo alertarían de que algo más ocurría y podrían llegar refuerzos, justo lo que no necesitaban.
− -nosotros estábamos dando un paseo− empezó Cuatro− no logramos evacuar a tiempo.
−¿Qué hacen aquí y quiénes son?− volvió a decir el de mayor rango, un chico de chamarra azul, ojos y cabello castaño − si lo tengo que preguntar de nuevo voy a activar la alarma de intrusos.
−No somos intrusos− empezó Kuki− somos agentes tontito ¿qué otra cosa podríamos ser?
−¿Y sus números?− volvió a preguntar el chico que respondía al número 90 a la novena.
−B-bueno, somos 34 y 43 ¿no es obvio? – respondió.
−¿De qué sector?− preguntó su compañera, una chica morocha de enormes ojos color miel que respondía al nombre clave de 78 a la octava; usaba un caparazón de tortuga en la espalda donde portaba dos espadas. "Genial", pensó Tres, si peleaban tendría que evitar el filo de la hoja.
−Sector V− volvió a mentir Kuki− 43 y yo sólo…pues sólo nos perdimos por estar cazando conejitos.
−¿Cazando conejitos?− repitieron Cuatro y la chica en el acto.
−Ajam, pero al parecer no hay muchos por aquí, así que nos perdimos− se llevó una mano cubierta por su sudadera y comenzó a reír− ya no logramos salir a tiempo para jugar con los demás.
−¿Quién crees que se va a creer eso?− Espetó 78 a la octava con cara de pocos amigos− se ve que nunca se han topado con elementos como nosotros, podemos ver a través de las mentiras y…
−Vaya, lo entiendo− contestó el chico mientras su compañera y Cuatro lo miraban como si se hubiera vuelto loco− uno pensaría que en la Base lunar tendríamos una buena ración de queso y conejos, pero sabes, todo es una mentira para que te unas a KND− suspiró− yo llevo años buscando algún conejo como en la leyenda que me contaba mi abuelita, pero por más que he explorado la base y sus alrededores, no he encontrado absolutamente nada, y bueno ¿por qué no regresaron por dónde vinieron? Vamos los escoltaremos a pisos superiores.
−¡No!− exclamó Cuatro sobreponiéndose a la sorpresa de que le creyeran a su amiga− es decir, bueno luego de que no encontramos conejos…nosotros ahm… pues− se sonrojó− b-buscábamos un lugar privado para… ya saben…
−Puaj ¿qué son? ¿Adolescentes? − le espetó 78 a la octava asqueada− además ¿que no eres muy pequeño para pensar de esa manera en tu compañera de sector? He escuchado de ti, fuiste el agente más joven en graduarte de la Base del Ártico.
−Sí… pero soy un genio y por eso no puedes comprenderme− logró decir cada vez menos seguro de que hubiera sido una buena idea abrir la boca.
−Janice− le paró el chico− déjalos ¿me vas a decir que tú y 1798 no se han dado besitos cuando los mandan a patrullar el lado oscuro de la luna?
−Eso no te incumbe Salvador− contestó moleta− a ver ustedes dos ¿cómo estoy tan segura que son quienes dicen ser?
−Pues es obvio que soy el genio Joey, sé las respuestas a todo, soy el favorito de mamá y el niño prodigio que traerá honor a la familia mientras mi hermano mayor es la deshonra− contestó Cuatro enojado− mírenme sé contar con números primos y hablo inglés, español y japonés de manera fluida−dijo con voz más molesta− soy el presuntuoso Joey, un niño genio que se cree superior a todos.
−¿Joey habla japonés? Digo ¿hablas japonés? − preguntó Kuki sorprendida.
−Pues claro, tú me enseñaste ¿o ya se te olvidó?
−¿Yo?
−Sí MUSHI, tú me enseñaste.
−Ahhh claro, sí, sí, es que, no siempre estoy segura que me pongas atención o te distraigas viendo mi linda carita ¿has notado el cutis tan bonito que tengo?
−Y tú ¿cómo sé que eres Mushi?− preguntó Janice con los brazos cruzados.
−Pues porque si no fuera Mushi ¿quién podría ser? ¿mi hermana Kuki? no lo creo− todos guardaron silencio hasta que los guardias bajaron por fin las armas.
−¿Lo ves?− cuestionó Salvador− son inofensivos, dejemos que se vayan a dar unos besitos, más allá las compuertas han caído, solo podrán acceder a más corredores, vayamos a comer rosquillas al puesto de mando ¿sí?− 78 a la octava lo miró con mala cara pero accedió.
−De acuerdo pero si roban o rompen algo, les diré que fue tu culpa y ustedes− miró de nuevo a los agentes del sector V− más les vale no hacer alguna tontería o les costará caro, sigan caminando.
−G-gracias− dijo Cuatro mientras seguía caminando con Tres pisándole los talones.
−Ya había escuchado que esos dos se traían algo− dijo Salvador en voz apenas audible− se ven súper lindos juntos, aunque según recordaba ella era más bajita, en fin, supongo que dio el estirón en estos meses.
Los agentes caminaron más rápido hasta ponerse a buen resguardo antes de detenerse para tomar aire ¿qué acababan de hacer?
−¿Conejos Tres, en serio conejos?− logró decirle el chico.
−Es una leyenda mexicana que me contó Becca, ya te la contaré luego, además funcionó− se cruzó de brazos− ¿qué fue todo eso de que Mushi y Joey buscaban un lugar apartado?
−Fue tu culpa por decir que éramos ellos, es obvio que no nos parecemos en nada ¿y si me hubieran pedido ponerme a cantar las capitales, el orden de los planetas o peor los números primos?
−Nos creyeron, así que sí nos parecemos ¿o creías que sería mejor decirles quienes somos y que nos arrestaran por traición? No cuestiones nunca mis tácticas distractivas Güero, siempre haces lo mismo, me tratas como si fuera una tonta, pero gracias a mis historias y planes nos hemos salvado de muchas cosas ¿cuál era tu plan pegarles y que pidieran refuerzos? − se cruzó de brazos, molesta.
−Los habría dejado inconscientes antes de que se hubieran dado cuenta, tu eres la que no confía en mi como para protegernos y…
−¡Oigan!− escucharon una voz de chica que venía de su reloj comunicador− aunque nos encantaría pasarnos todo el episodio escuchándolos pelear, tienen poco tiempo con esa apariencia− dijo Mushi con la voz más tierna que pudo− además, lo que a mí en realidad me gustaría saber es ¿¡Por qué rayos nos hicieron quedar a 43 y a mí como un par de adolescentes babosos!?
−Más importante que eso− escucharon que intervenía Joey− ¿desde cuándo hablo así? Que estés celoso de mi intelecto…
−¿Quién está celoso de quién? Niñito, ya quisieras estar rodeado de niñas como yo y auch− gritó Wallý al recibir un codazo de Kuki− ¿qué?
−A ver, podemos pasar toda la noche peleándonos o que se pongan a hacer su trabajo, ya todos los demás están en posición y solo ustedes siguen haciendo sus tonterías− los regañó Mushi− esto lo aclaramos luego, sigan por ese corredor y verán una puerta que les pedirá un código, allí encontrarán a Número Cinco hámster, ella lo tecleara y la puerta se moverá un poco para que puedan entrar ¡muévanse!
−Que genio, con razón nadie creería que mi hermanito te quiere besar.
−¡Sé donde vives Güero!− le gritó Mushi antes de cortar la comunicación.
−¿Cómo se te ocurrió inventar eso?− preguntó Kuki.
−Pues ya lo habían hecho, en tu historia de la fiesta donde Rose se puso loca y traicionó KND, pensé que se podía reciclar el rumor.
−Que listo eres Cuatro− le dijo de manera soñadora.
−Pues claro ¿de dónde crees que lo sacó mi hermanito? Número Cuatro no sólo es guapo, también listo.
−¿Es cierto que Joey habla japonés?− le preguntó antes de dar vuelta.
−Sí, lo he escuchado hablando en ese idioma por teléfono, ahora sé que con Mushi, quizás lo hiciera para que no escuchara sus pláticas sobre cosas de KND.
−¿Y cómo sabes que es japonés? Podría solo hablar en código…
−No… es que− se rascó la nuca avergonzado− hablaba como tu.
−Yo no hablo contigo en japonés, ni ahora ni antes.
−Sí, a lo que me refiero es ¿recuerdas la exposición de talentos del año pasado?− la asiática asintió− bueno… obvio no lo sabes pero, yo también estaba allí, no hice ninguna tontería en el escenario, sólo asistí y te vi declamando aquel poema en japonés− Kuki se sonrojó− creo que fue… increíble, no soy un cursi ni nada de eso, pero creo que pude sentir algo… sin saber lo que en realidad estabas diciendo.
−Ay Güero, es lo más lindo que me has dicho, claro que sabía que estabas allí, pero en ese entonces no hablábamos, así que sólo hiciste que me pusiera muy nerviosa porque estarías mirando− lo abrazó como antaño sin darse cuenta que el chico intentaba desesperadamente soltarse, eso le provocaba algo, aún no sabía qué, pero era una sensación que lo ponía triste, alegre y nostálgico al mismo tiempo
−O-oye… estás muy cerca… que ahora sea un niño más bajo que tu no significa que…
−Solamente como venganza− escucharon la voz de Joey− quiero decir que mi hermano consiguió ese video donde declamas y se la pasó viéndolo semanas enteras, estoy casi seguro que podría recitarlo de memoria sin tener idea de qué está diciendo− sentencio.
−¡No es cierto!− contestó el rubio completamente rojo mientras Tres reía sonrojada −¡estás muerto enano!− se paró en seco al ver al hámster que representaba número Uno esperándolos, el animalito subió hasta el teclado y les hizo señas para que se prepararan, una vez tecleada la clave dispondrían de un par de segundos para entrar. Ambos se miraron y asintieron mientras comenzaban a correr y la puerta a moverse, pasaron por debajo, seguidos por el hámster, el lugar era pequeño y lleno de polvo, una enorme computadora los recibió y lo que parecía tecnología antigua y otra que Kuki reconoció como 2x4, ahora entendía por qué Uno y Chad habían insistido en que ellos se encargaran de esa parte de la misión, aunque sus conocimientos de tecnología eran escasos, se creía capaz de encontrar información en esa máquina.
−¿Y en este basurero lleno de chatarra se supone que vamos a encontrar algo?− preguntó el chico con desdén− porque a comparación con el laboratorio de Dos…
−Las apariencias de las cosas no dicen nada de su valor− le espetó la japonesa encendiendo la máquina− ahora sólo reza para que el mini curso de hackeado que nos dio Dos nos ayude en algo o estaremos en serios problemas.
Cuatro suspiró y se sentó a su lado, en general las cosas tecnológicas le daban flojera, pero tenía ganas de probarle a todos que se equivocaban en subestimarlo, el que fuera el de los músculos no significaba que sólo sirviera para eso.
Dos había logrado llegar al ala del lavado de memoria, en el camino se había encontrado con su hermano y, gracias a número Cinco hámster habían pasado sin incidentes, el chico sintió un escalofrío al recordar la última vez que había pisado ese lugar, su corazón estaba triste y estaba aguantándose las ganas de llorar y no bajar la cabeza, seguía pensando que al menos en el otro lado tendría la oportunidad de reencontrarse con Cinco y, quien sabe, en algún golpe de suerte hasta ser su amigo.
Recordaba muy bien que casi nadie se había presentado a su fiesta de cumpleaños en la Base lunar debido a las sospechas de traición que aún le perseguían, eso claro que no le había importado demasiado ya que su círculo de amigos científicos, de juegos y claro su equipo lo habían despedido. Nunca creyó que volvería allí y menos con la organización sumida en el caos y la traición.
−¿Por qué sonríes como loco, hermano mayor?− le preguntó Tommy algo receloso.
−Porque estoy a punto de descubrir el secreto para invalidar su tonta maquinita a la que nos obligaron a ir en más de una ocasión. Entiendo que es por seguridad, pero nunca han pensado que el miedo al olvido es lo que mueve a muchos traidores.
−Son reglas− Tommy se encogió de hombros.
−Lo sé Tommy, las entiendo, pero justo ahora nos vendría bien ayuda− movió la cabeza− pongámonos a trabajar, no creo que tengamos mucho tiempo− se acercó a las computadoras mientras Tommy comenzaba a desarmar uno de los brazos mecánicos que sujetaba la bomba de baño que iniciaba el proceso, por alguna extraña razón, el niño se sentía observado, aunque no sabía por quién.
Abby había terminado de revisar las muestras que había en el laboratorio, en teoría coincidían con los archivos que Mushi había copiado, pero algo le decía que no estaba todo allí, que seguramente estaban ocultando algo más, porque si todos habían sido expuestos al mismo virus ¿solo los resultados de Mushi le habían mostrado algo que no coincidía?
−Cinco− se giró a ver a Sonia quien arecía eufórica, había estado revisando la computadora− ¿necesitas examinar la sangre de los otros niños?
−Sí, en definitiva. Creo que esta sangre ni siquiera corresponde a esos niños, no sé explicarlo, pero…
−Se está encubriendo algo ¿no es así? Yo también lo creo, la computadora está llena de anomalidades en sus datos, como si hubieran sido truqueados, dado que hasta donde sé todo el sector médico, sin importar el rango tiene acceso, no sabría a quién acusar− Cinco asintió.
−Vayamos a los demás niños ¿podemos acceder a las celdas verdad? − Sonia asintió− si 34 y 43 logran abrirnos la puerta, a los corredores se puede acceder a través de códigos, ya los tengo, pero…
−¿Pero?
−No sé a qué nos vamos a enfrentar, es probable que en esa parte haya guardias o más científicos, por eso es que sacamos a Mushi por el ducto de aire acondicionado y falseamos las imágenes de las cámaras… podríamos encontrar algo peligroso y… solo somos tu y yo, los demás tardarían varios minutos en llegar.
−Vaya, vaya ¿me estás diciendo que quizás daría unas cuantas pataditas, que podría aterrorizar traidores sin sentir que abuso de mi tamaño y fuerza adolescente? − rio maniacamente− oh sí nena, lleva a número Cinco allí para enseñarles lo que les pasa a los traidores cuando el sector V los descubre.
Transmisión interrumpida
