Hola! Aquí Saori-nee con un nuevo one-shot un tanto extenso para la que quizás sea mi pareja favorita de esta saga (no me puedo decidir por solo una pareja jaja). Espero les guste, y sin más que decir ¡Comencemos! c:


Oda Fantasías

Comité de Protección Ambiental

Es una tarde normal en Saint Michael's. Las clases han terminado y ahora, el Comité de Protección de Ambiental, del cual formo parte, se encuentra en reunión.

El final del semestre se acerca, y con él, el festival cultural de la escuela el cual se encuentra bajo la supervisión del CPA con nuestra asombrosa y maravillosa presidenta, Matsubara Yuuna-sama a la cabeza. O como ya lo conozco mejor, Onee-sama.

– Ahora, si pasan sus documentos al expediente 29-A respecto a la organización del festival escolar, podrán leer que…

Onee-sama se impone como la máxima líder de este comité, en quien descansa el éxito de este festival. No existe ninguna otra persona en quien pondríamos nuestra confianza para llevarlo a cabo más que ella.

– Onee-sama…

Suspiro enamorada nada más de verla, tan elegante y formal. Una auténtica líder al frente del comité más importante de la escuela.

Es increíble lo mucho que puede cambiar cuando esta al frente de otras. Seguro que ninguna de estas chicas se imagina lo que su admirable presidenta es capaz de hacer cuando estamos a solas.

Seguro se les caerían los calzoncillos al suelo nada más con enterarse de lo que hicimos anoche (o incluso hace unas horas en este mismo salón).

Nuestro amor es un secreto solo para las dos y no podría ser más feliz con ello.

Sin embargo si tuviera que elegir entre la Yuuna-sama tan elegante y brillante que tengo ahora, y la Onee-sama tan juguetona y pervertida que se vuelve cuando esta a solas conmigo… no podría elegir solo a una.

La amo con todo mi corazón, con todas sus facetas y locuras, ella es la mujer más perfecta para mí.

"Aunque también si se separaran y decidieran hacerme un trío, no me molestaría tanto, jeje"

Me imagino en mi habitación, con la Yuuna-sama tan elegante y formal que tengo enfrente, y con la Onee-sama tan pervertida y lujuriosa que se vuelve cuando esta conmigo, rodeándome y tirándome sobre la cama, listas para hacerme el amor, cuando…

– Nanami-san, ¡Nanami-san!

– ¡Kyaaaa! ¿Qué…?

Onee-sama me hace una pregunta, trayéndome de vuelta a la realidad y no sé cómo respondérsela.

– Estabas fantaseando de nuevo ¿no es así?

– Uhh… bueno, pues… – avergonzada.

– Nanami…

Onee-sama me ve un poco decepcionada, no le gusta cuando me pierdo en mis fantasías durante algo importante, y a mí tampoco me gusta decepcionarla.

No tengo idea que decirle, la cara se me pone roja de la vergüenza, cuando Onee-sama gentilmente me sonríe y posa su dedo por debajo de mi barbilla para levantar mi rostro y que la vea a sus ojos.

– Nanami…

– ¡Iiiiiiiihhhh!

Todas en el comité emiten un chillido de emoción al ver a su admirada presidenta, hablarme de una manera tan sexy, como cuando estamos a solas.

Con la misma sonrisa se acerca a mi oído y con una dulce voz me susurra.

– Te has estado portando como una niña muy mala, Nanami.

– Uhh…

– Por eso, tendré que castigarte.

– ¡¿EEEEEEHHHH?! Pero… ¡Kyaaaa! ¡Onee-sama!

Onee-sama me toma del brazo y con gran velocidad me levanta del asiento, dirigiéndome al escritorio de la maestra enfrente de todas, donde me acuesta y comienza a desabrocharme la camisa.

Todo sucede tan rápido, que apenas tengo tiempo de reaccionar.

– ¡Onee-sama! Quiero decir… Yuuna-senpai ¡¿Qué es lo que estás haciendo?!

– ¿No me escuchaste? Has sido una niña muy mala, Nanami, por eso debo castigarte.

– Pero… ¡Aaaaah!

Sin escuchar mis quejas, Onee-sama termina de desabrochar mi camisa, pero antes de quitármela, procede a tomarme de las caderas para bajar mi falda.

– ¡Onee-sama! ¡Espera, No puedes!

– ¿Ah, no? ¿Y por qué no puedo, Nanami?

– Las chicas ¡Todas nos están viendo!

– Descuida, estoy segura que a todas en el comité les encantaría ver como cogemos ¿no es así?

– Oh, sí.

– Claro.

– Por supuesto, presidenta.

– ¡¿EEEEEEHHHH?!

Todas en el comité están de acuerdo y se preparan para ver como Yuuna termina por bajar mis panties y levanta mi pierna para hacérmelo ahí en el escritorio de la maestra frente a todas.

– Ahora sí Nanami, no puedo aguantarlo más ¡Démosles un espectáculo que jamás olvidarán!

– ¡Aaaaaahhh! ¡Onee-samaaaa!

Onee-sama empieza sus movimientos de cadera, uniendo nuestros labios allá abajo una y otra vez, cuando…

– Nanami-san, Nanami-san…


Salón de Nanami – De vuelta en la realidad

– ¡Nanami-san!

– ¡Kyaaaaaaa!

Estoy en mi salón de clases. El timbre de la escuela suena anunciando el final de la clase y con ello...

¡RRRRRRIIIIIIIING!

– ¡No!

El final del tiempo para resolver el examen.

– Esto es malo, es muy malo ¡Apenas si he respondido algo!

Ahora lo recuerdo todo. Estaba a la mitad de mi examen, cuando recordé la junta que tuvimos sobre el festival esta mañana, y me puse a fantasear sobre que habría pasado si Onee-sama en verdad hubiera hecho algo así.

Empiezo a responder preguntas tan rápido como puedo, pero al final la maestra llega conmigo y tengo que entregarle mi examen casi vacío.

– Ay, no…

Esto es terrible, me había perdido tanto en mi fantasía que me he olvidado por completo de resolver mi examen.

La vergüenza acumulada en mí es tanta, que no puedo evitar ponerme a llorar, ocultando mi cabeza bajo el pupitre.

– Soy tan patética ¿Cómo puede alguien como yo ser siquiera digna de salir con Onee-sama?

"Se va a decepcionar muchísimo cuando le diga ¿Y si termina conmigo por esto?"

En mi desesperación, la clase termina en un abrir y cerrar de ojos, y las chicas comienzan a salir para tomar su almuerzo, pero justo cuando pienso que me he quedado a solas.

– Nanami-san.

– ¿Uh?

Frente a mí se encuentra una chica rubia, pero ella no es Onee-sama. Esta chica tiene su cabello amarrado en dos pequeñas coletas a los lados, de ojos morados y una mirada tsundere.

– ¿Cómo pudiste hacer algo tan estúpido como quedarte dormida en un examen? ¿Acaso eres idiota o qué?

– ¡¿Eeeeeehhh?!

Mi compañera de clase, Shitara Misaki-san, me está viendo con una mirada ciertamente molesta.

– En serio ¡¿Qué es lo que te pasa últimamente?! ¿Cómo es que una chica del comité puede ser tan distraída como tú?

– Uuuhh… – haciéndome sentir aún más mal.

– Vamos Misaki-chan, no seas tan dura con ella.

En mi rescate, interviene otra chica de mi salón. Una dulce y tierna chica de cabello y ojos rosados llenos de ternura, llamada Otsuki Aoi-san.

– ¡No me digas que me calme, Aoi-chan! Nanami-san no puede seguirse perdiendo en sus fantasías de esta manera. A este paso, seguro que reprobará el semestre.

– ¡¿Eeeeeeehhh?! – reacciono asustada.

– En realidad, solo llevamos un examen en el semestre, así que aunque lo repruebe, todavía puede pasar.

– ¡No le des esperanzas, Rin-san!

La chica que interviene ahora en mi favor, es Aso Rin-san, de cabello azul lacio y ojos igualmente azules, es la chica más aplicada e inteligente de nuestra clase.

Con su mirada siempre seria y sin emoción, jamás pensarías que en realidad es una chica muy alegre con ciertas tendencias pervertidas de las cuales siempre quiere hablar.

Ellas tres son mi grupo de amigas más cercanas de mi salón de clases, con quienes normalmente paso mis recesos cuando Onee-sama está demasiado ocupada y no puede acompañarme para almorzar.

Normalmente son muy amables y pasamos los recesos riendo y platicando sobre sus respectivos novios, pero ahorita…

– Y bien Nanami-san, explícate – Misaki retoma su carácter molesto – ¿En que estabas pensando que fuera tan importante como para saltarte el examen?

– Este… yo…

Las tres me miran con cierta preocupación a su manera (Misaki molesta, Aoi preocupada, Rin seria).

Esperan mi respuesta, pero al no darla, Rin me analiza con la mirada y llega a una conclusión de inmediato.

– Estuviste fantaseando sexualmente ¿no es cierto?

– ¡¿Eeeeeeehhhh?! Yo… C-Claro que no, yo no…

Rin sonríe al ver que ha acertado. Me deprimo al no poder negarlo y ser tan fácil de leer.

– ¿En serio? – Misaki más alegre, con intención de jugar conmigo como normalmente lo hace – Vaya Nanami-chan, jamás pensé que fueras una chica pervertida ¿Tan increíble es aquella novia secreta que tienes, que no puedes dejar de pensar en ella siquiera para los exámenes?

– ¡Se equivocan! Yo no… Uhh…

Han pasado unas semanas desde que descubrieron mi relación secreta, cuando estaba fantaseando y me escucharon susurrar "Onee-sama" una tarde mientras almorzábamos.

Gracias a Dios no dije el nombre de Yuuna porque si no, nuestro mundo se habría puesto de cabeza.

– Me pregunto quién será aquella "Onee-sama" con la que Nanami-san tanto suele fantasear. Seguro debe ser una chica muy buena para hacerle sentir tantas cosas, incluso durante un examen, probablemente un año mayor – dice Misaki divertida.

– O quizás, puede ser una chica dulce como Aoi-chan y ser pervertidas únicamente cuando están a solas.

– ¡Kyaaa! ¡Yo… yo no soy una pervertida! – se excusa tímida Aoi.

– ¿Ah, no? – decidida Rin – Entonces lo que me contaste el otro día del baño que tomaste junto con tu novio, Yuu-kun, eso fue…

– ¡Kyaaaa! ¡Te pedí que por favor no lo dijeras!

Misaki se sorprende al escuchar esto y junto con Rin, se toman un momento para jugar con Aoi, el cual aprovecho para intentar levantarme discretamente de mi lugar y huir de ahí antes de que me hagan más preguntas, pero en el momento que lo hago.

– Anda, Nanami-san, ya dinos ¿Quién es tu novia?

– ¡¿Eh?!

– La chica con la que estás saliendo ¿Quién es?

– Bueno… uh…

No es que no confíe en ellas, una parte de mí desearía contarles, pero si lo hiciera, el resto de la escuela se enteraría, y entonces yo…

– Nanami-chan

Aoi, con su dulce voz amable y cariñosa, me toma de las manos y mira con una sonrisa a los ojos.

– Descuida, puedes decirnos. Estamos en Saint Michael's después de todo, donde varias de nuestras amigas están en una relación amorosa entre ellas, y…

– Sí, no… no tiene nada que ver con eso, yo… estoy muy orgullosa de ser lesbiana y de verdad, agradezco toda su confianza y amistad que me dan, es solo que…

– Ay, vamos Nanami-san, ya deja de hacerla de emoción y dinos de una vez.

Misaki se desespera y empieza a actuar como una niña que desea saber un secreto.

Continua su puchero.

– Ya ni siquiera porque hemos sido tus mejores amigas desde el primer día de escuela y te hemos contado todo sobre nuestros novios. Después de todo, no eres la única que se encuentra en una relación amorosa secreta ¿sabes?

– Misaki-chan…

Es cierto, si hay algo que tenemos las cuatro en común, es justamente eso. Somos algo así como el club de la relación secreta.

– Toma a Aoi-chan por ejemplo, quien anda de novia con su vecino al que cuida desde niño, a pesar de ser ella mucho mayor que él.

– ¡Kyaaaaa! ¡Ya te dije que de Yuu-kun y yo solamente somos amigos! ¡Además, aunque lo fuéramos, hace tiempo que deje de ser su niñera!

Todas sabemos que eso no es cierto, pero se lo dejamos pasar.

Aunque con nosotras suele ser muy tímida y miedosa, sabemos que cuando esta con él, suele ser mucho más segura y toma la iniciativa. Como una hermana mayor protectora.

– O a Rin-chan, quien anda de novia con sus dos mejores amigos de la infancia a la vez.

– Aunque en realidad no es ningún secreto, solamente las demás nunca me preguntan por eso – comenta Rin sobre su relación.

Aunque cuando esta con nosotras, nos cuenta con exceso de detalle todo lo que hacen los tres juntos y especialmente sus noches de pasión.

Debe ser muy difícil llevar una relación a cabo (y hacerlo) con dos chicos a la vez. Una vez le pregunte preocupada por ello, a lo que solo me respondió.

Simplemente no les importa compartir.

A pesar de todo, parece que es muy feliz con su relación, por lo que la dejamos ser.

Mientras tanto, Misaki continúa hablando.

– E incluso yo, que te cuento sobre todos los chicos que me cortejan cuando salgo de la escuela, aunque siempre los termino rechazando a todos.

Efectivamente, al ser una chica tan bella y popular, ha habido varias veces en las que las cuatro salimos de la escuela, y más de un chico esta ahí para cortejarla con flores y chocolates, pero ella siempre los rechaza.

– Pero te aseguro que si alguna vez aceptara a alguno y lo convirtiera en mi novio, te contaría todo sobre él y nuestras citas románticas. Si tan solo encontrara a uno que fuera tan bueno como él… ahh… Mi hermano.

Suspira Misaki como una chica completamente enamorada.

Todas en el grupo sabemos que normalmente, Misaki es una chica bastante orgullosa y con los pies en la tierra, pero una vez empieza a hablar de su maravilloso hermano, no hay palabras que la detengan.

– Ahh, mi hermano, tan guapo y apuesto, siempre ha cuidado y visto por mí desde que era una pequeña niña. Desde que nací, supe que no quería a nadie más como mi pareja, que no fuera tan guapo, o inteligente, o caballeroso, o astuto, o…

– ¿Bueno en la cama? – pregunta Rin.

– Así es, o tan bueno en la cama como un toro como mi… ¡¿QUÉ?!

Se da cuenta de lo que dijo en voz alta y de inmediato vuelve a su actitud tsundere, súper enfada.

– ¡RIN! ¡Idiota! ¡¿Ya ves lo que me haces decir?! Como si mi perfecto hermano alguna vez pudiera tocar a su dulce hermanita de esa manera – sonrojada, tratando de ocultar la verdad.

Ve que ninguna de las tres le cree, así que de inmediato regresa el pleito conmigo.

– ¡Como sea! En todo caso Nanami-san – me apunta con el dedo – más te vale que pongas tus cosas en orden y de ser necesario, tengas una plática seria con tu novia secreta para que esto no vuelva a pasar.

– Uuh…

Escuchar esas duras palabras de Misaki me deprimen, pero se que tiene razón, esto no puede seguir así.

Tengo que hablar con Onee-sama, mi futuro académico depende de eso.


Enfermería de Saint Michael's

Pasé el resto del día sintiéndome mal, pensando en lo que le diría a Onee-sama cuando la viera, y cuando terminaron las clases, me sentí tan mal que tuve que ir a la enfermería donde ahora me encuentro.

Tumbada en una de las camas del hospital, incapaz de moverme por la tristeza de haber fallado.

Cuando por fin he parado de llorar y pienso que quizás puedo irme a mi casa, en ese momento se abren las cortinas de mi cama y frente a mí se encuentra…

– Onee-sama…

Yuuna, sin juzgarme o preocupación alguna aparente, me da su más gentil sonrisa y dirigiéndose a mí, posa su suave mano sobre mi mejilla mojada.

– Mi Nanami.

– Onee-sama… ¡Lo lamento tanto!

No me puedo aguantar más y me pongo a llorar entre sus pechos, empapándolos mientras ella gentilmente me abraza y acaricia mi cabeza.

– Ya, tranquila Nanami.

– Onee-sama, yo… de verdad lo intenté, intenté concentrarme, pero no pude, soy una decepción para ti y para todas.

– Por favor, no digas esas cosas sobre ti misma, tú sabes que eres el mundo para mí – acaricia mi cabeza – Anda ¿por qué no nos sentamos y me cuentas que fue lo que pasó?

Se sienta a mi lado en la cama, mientras intento controlar mis lágrimas.

– Bueno… yo, pues verás…

Entonces le cuento todo a Onee-sama, sobre mi examen, como me quedé dormida y el justo regaño que había recibido de mis amigas.

Durante todo el tiempo, Onee-sama me escucha con tranquilidad, y cuando termino, acaricia mi mejilla.

– Nanami – otra vez me regala su sonrisa – lamento que hayas tenido un mal día ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?

– No, descuida, sé que este fue mi error, y por eso voy a… ¡Kyaaaaa! ¡Onee-sama!

Onee-sama cierra las cortinas de la cama y me tumba sobre la misma mientras ella, se sienta sobre mi regazo.

– ¡Onee-sama! ¿Qué estás haciendo? La enfermera podría regresar en cualquier momento.

– Pero Nanami, estás tan triste y sola, no puedes esperar que te vea así y no haga nada al respecto.

– Onee-sama, de verdad, no tienes nada que hacer por mí. Este es mi problema y lo resolveré sola para poder ser alguien digna de ti… ¡Onee-sama!

En un abrir y cerrar de ojos, el uniforme escolar de Yuuna cambia a uno de una doctora, con el cabello suelto, bata blanca y lentes, usando pantimedias y posando encima de mí.

– La doctora Matsubara la revisará ahora, primero que nada, la pequeña paciente, deberá de tomar su leche.

Dice Yuuna mientras de manera muy sexy, se desabrocha los botones de la camisa de su uniforme, sin quitarse la bata.

– Onee-sama, yo no…

Antes de que pueda hablar, Onee-sama libera sus tetas y pone una de ellas en mi boca.

– Ah, sí Nanami, me encanta cuando mi paciente favorita es obediente para beber su leche, y ahora para el toque final…

Onee-sama saca de su bata un dildo con forma de termómetro y con una sonrisa pervertida me dice.

– Es hora de tomarle la temperatura a la nena, y como la boca y axila están muy ocupadas, solo hay un lugar más donde la doctora puede tomarla.

Abro demasiado los ojos, tanto de la sorpresa como el miedo.

Yuuna dirige el dildo a mi hoyo más abajo, y antes de que pueda meterlo…

– Vamos a averiguar que tan caliente estás allá abajo, Nanami.

– Onee-sama… ¡Aaaaaaaaaahhhhh!


Habitación de Yuuna – De vuelta en la realidad

Knock – Knock – Knock

– Nanami ¿puedo pasar?

– ¡Kyaaaaa! ¿Qué…?

Yuuna abre la puerta de su habitación, vestida con su ropa casual de casa y una bandeja con tazas y té para nosotras.

– Onee-sama ¿Qué…?

Ah claro, ahora recuerdo todo.

Después de que Onee-sama fuera a buscarme a la enfermería, buscamos a la maestra para platicar con ella y tras llegar a un acuerdo, nos fuimos a casa donde Onee-sama me invito a pasar la noche con ella, con el único propósito de ayudarme a estudiar.

Ya lo sé, sé que una invitación a pasar la noche con ella, normalmente querría decir cualquier otra cosa menos estudiar, pero después de mi terrible calificación esta mañana, hasta ahora Onee-sama en verdad se ha esforzado en ver que me concentre para estudiar y ha dejado de lado por completo el sexo.

– Te traje el té que te comenté para ayudarte a concentrar, lo preparé yo misma – me dice con una sonrisa mientras me entrega una taza – con cuidado, esta caliente.

La tomo con cuidado y bebo un sorbo de ella.

– Esta delicioso, muchas gracias, Onee-sama.

– Lo que sea para mi querida novia.

Debe amarme mucho para hacer todo esto por mí, debo dar mi mejor esfuerzo para corresponderle como es debido. Aunque me pregunto si en verdad podré hacerlo.

Como si pudiera leerme la mente, se sienta a mi lado y pregunta.

– ¿Sigues decepcionada por lo del examen de esta mañana?

– ¿Uh?

– Tranquila Nanami, recuerda que ya hablé con tu maestra y la convencí de que últimamente tu trabajo en el comité ha sido demasiado, y te dio otra oportunidad para presentar el examen la próxima semana ¿no es eso genial?

– Hmm…

A pesar de su esfuerzo y sus dulces palabras, estas no consiguen hacerme sentir mejor. Se pregunta qué más puede hacer para ayudarme, cuando se da cuenta de algo.

– ¿Estuviste fantaseando de nuevo mientras no estuve?

– Onee-sama…

Se que intenta ayudarme, pero ¿de verdad puede salvar a un caso perdido como yo?

Con la tristeza que siento en este momento, es imposible que me pueda concentrar, así que Onee-sama cierra mi libro y se sienta en la silla junto a mí.

– ¿Te importaría contarme una de tus fantasías?

– ¡¿EH?!

Al momento que lo sugiere, me pongo roja de la vergüenza y lo niego con la cabeza.

– ¿Por qué no, Nanami? ¿Acaso, ya no confías en mí?

– No es eso, confío mi vida en ti, pero – poniéndome más roja – me da mucha vergüenza.

En este momento estoy tan roja como mi cabello, ante lo cual, Onee-sama sonríe.

– Lo puedo ver, estas tan linda cuando te sonrojas.

– Muoh – provocando que me sonroje aún más (si eso es posible).

Me niego a responderle hasta que se me pase la vergüenza (lo cual puede tomar horas) por lo que Onee-sama se pone en modo detective, analizándome ella misma con la mirada hasta llegar a una conclusión.

– Será porque… ¿yo estoy en tus fantasías?

Intento desviar mi mirada para que no me siga analizando.

– En tus fantasías acaso… ¿hacemos cosas pervertidas?

Bingo, dio en el blanco y lo sabe.

– Nanami, eres una chica pervertida – con una sonrisa.

– No lo soy – haciendo puchero.

Onee-sama suelta una pequeña risa y me toma de las manos.

– Nanami – voltea mi mirada con la suya para que la vea – En verdad deseo ayudarte, pero no puedo hacerlo a menos que te abras conmigo. Quizás si me cuentas una de tus fantasías, podremos encontrar una solución juntas.

– Onee-sama, pero…

– No tienes porque lidiar con esto tú sola Nanami, estoy segura que si trabajamos juntas, no habrá nada imposible en nuestro camino.

Me da su más gentil sonrisa, y se que en verdad quiere ayudarme, puedo confiar en ella. Aunque… me da mucha vergüenza.

Decido tragarme la vergüenza por un tiempo, suspiro y le cuento todo.

– Esta bien ¡pero tienes que prometerme que jamás de todos los jamases se lo contarás a nadie, ni te vas a burlar de mí!

– Con el corazón, lo prometo.

– Muy bien, en ese caso…

"¿Por dónde comienzo?"

Como si pudiera leerme la mente, con una sonrisa me dice.

– ¿Por qué no empiezas con una de tus fantasías más pequeñas? La menos sucia y pervertida que tengas, y de ahí, ya vamos escalando.

– Mhh… esta bien – agarro aire para empezar – bueno… en una fantasía… tú y yo estamos en un cuarto de hotel, y luego…

El tiempo se nos va volando en esta conversación durante la cual, le cuento varias de las fantasías sexuales que he tenido pensando en ella a lo largo de las últimas semanas (ya no digamos meses, o incluso más allá, a las fantasías que tenía cuando me masturbaba pensando en ella antes de que saliéramos, porque si no, jamás acabaríamos).

Durante todo el tiempo que le platico esto, Yuuna jamás me interrumpe o hace algún comentario pervertido al respecto, solo de vez en cuando se le escapa una risita emocional, pero la cubre inmediatamente como toda una dama.

– En casi todas mis fantasías, estamos tú y yo en una situación donde tú eres una autoridad, y yo una pequeña chica metida en problemas. Casi todas empiezan de manera normal, en un día de clases o en casa las dos solas, contigo tranquilizándome por haber hecho algo mal, y luego…

Para cuando llego a esta parte estoy muerta de la vergüenza, pero me lleno de confianza y le cuento como ella empieza a domarme haciéndome actos tan pervertidos que me es imposible de describir (pero lo hago).

– Comenzamos a hacerlo, un acto lleno de fetiches y posiciones totalmente indignas de una dama, y justo cuando estoy por venirme… es cuando despierto y todo vuelve a la normalidad.

Al final, cuando termino de contarle las fantasías más importantes (o al menos de las que me acordaba de momento), tengo mucho miedo de ver a Yuuna a los ojos y descubrir qué pensará de mí ahora que sabe lo increíblemente pervertida que soy en realidad.

En su lugar, se mantiene con la misma mirada amable y seria, y me pregunta.

– Ya veo ¿hay algo más que deba saber?

– Bueno… últimamente en mis fantasías, sueles usar un outfit mayor, ya sea de una doctora, una abogada o una profesora, aunque a veces… – sonrojada de contarle esto – a veces, sueles ser mi madre o una hermana mayor. Sueles llevar el cabello peinado como una adulta o en una cola de caballo, con el escote descubierto, unas pantimedias negras largas y unos lentes bastante seductores para hacer relucir tus puntos más importantes.

Sus pechos, muslos y ojos.

"Madre mía, por favor perdona a tu hija por tantos pensamientos obscenos".

Con la mirada baja, tengo mucho miedo de voltear a verla, pero antes de que pueda hacerlo, Yuuna se levanta de su lugar y me planta un beso en la cabeza.

– Muchas gracias por compartir esto conmigo, Nanami.

Me da el beso y sin nada más decir, sale de la habitación dejándome a solas.

– ¿Eh?

"¿Qué…? ¿Qué ha pasado? Después de todo lo que le contado ¿Ella solo se levanta, me da un beso y… se sale sin decir nada más?"

– ¡¿En qué estaba pensando?!

Después de todo lo que le he contado a Yuuna ¿Será que está decepcionada? ¿Habré dicho algo que la haya ofendido sin darme cuenta? O aún peor, será que… ¿Le habré arruinado la imagen que tenía de mí de una chica pura y dulce y en su lugar…? ¿Será que está decepcionada de la gran pervertida que soy?

– Tonta, tonta, tonta ¡Eres una tonta!

Tengo mucho miedo de averiguar esas respuestas y de inmediato me empiezo regañar por haberle contado todas esas cosas.

– Ahora Onee-sama jamás volverá a mirarme con los mismos ojos.

Me arrepiento de haberle contado todo eso, pero justo cuando estoy por salir y disculparme…

– ¡Onee-sama!

Yuuna vuelve a la habitación con un montón de papelitos doblados en mano. Me extiende su mano y dice.

– Vamos, elige uno.

– ¿Uh? Pero…

Hago lo que me dice pero antes de que pueda abrirlo, ella lo toma de mis manos y cuando lo abre, suelta una pequeña risa.

– Oh vaya, este es muy bueno – sigue riendo, muy contenta – ahora vuelvo Nanami, no tardo.

Esa sonrisa…

Vuelve a salir de la habitación, encerrándome en ella.

– Oh no ¿Qué es lo que estará planeando?

Al menos ahora sé que no esta molesta conmigo, pero esa sonrisa que puso antes… es la misma sonrisa que he visto tantas veces cuando esta a punto de hacer algo realmente pervertido.

– ¿Qué hago? ¿La dejo que me lo haga? ¿Le digo algo? ¿No se suponía que me iba a ayudar a estudiar y todo eso?

Quiero decir… no es que no quiera hacer esas cosas con Onee-sama, pero… si la dejo seguir adelante con lo que planea, quien sabe que tan lejos lo pueda llevar.

– Podría dejarla hacerlo, pero... aún me duele un poco al sentarme de la última vez.

Empiezo a temer lo peor, metiéndome poco a poco en una de mis fantasías, cuando…

– Ya llegué, Nanami.

– ¿Onee…sama?

Al pasar por la puerta, la veo en un sexy outfit de oficinista, exactamente igual al que le había descrito en mi fantasía. En lencería negra, cubierta por un outfit de pantimedias largas negras, zapatos de tacón, falda café y camisa blanca medio abotonada para dejar a descubierto parte de su escote. Cabello recogido bien peinado y unos sexy lentes de tutora que le dan el look de una maestra muy joven recién salida de universidad.

– ¡Onee-sama! – Al verla vestida así, de inmediato me empieza a sangrar la nariz.

Corro por un pañuelo para limpiarme y Yuuna ríe complacida por mi reacción.

– ¿Algo así es lo que deseabas, Nanami?

– ¡Onee-sama! Yo... ah, estoy fantaseando de nuevo ¿verdad?

Intento pellizcarme para volver a la realidad pero cuando lo hago, Onee-sama solo ríe y camina de manera sexy a mi lado.

– No estas soñando, Nanami, es tan real como estas tetas que tanto te gustan.

Inclinándose frente a mí para que las vea mejor bajo su escote.

– Onee-sama… ¿Qué?

– El día de hoy no, Nanami, el día de hoy quiero que me llames Onee-chan.

– ¿Onee-chan?

– Es por el papel que tomaste ¿no lo notaste?

– ¿Uh?

Me lo entrega y en él veo escrita la palabra 'Hermana Mayor'.

– ¡¿Eeeeeeehhh?! Pero…

Veo que en los demás papelitos, están escritas en una sola o dos palabras, las fantasías sexuales que le acabo de contar a Yuuna.

– ¡Yuuna! ¿Cómo pudiste?

– Tranquila Nanami, te prometí que jamás le contaría a nadie de tus fantasías ni que me reiría de lo que me dijeras, jamás dije nada de no cumplirte algunas de ellas.

– ¿Uh?

– Esta es en la que soy tu hermana mayor ¿la recuerdas?

Aún no consigo procesarlo ¿Qué es lo que esta…?

– Veamos, esta es la historia. Es un día normal de clases, tu sexy hermana mayor, o sea yo, acaba de regresar de un largo día de clases en la universidad, donde estoy estudiando mi último año antes de titularme como maestra y enseñar a niñas pequeñas como mi adorable hermana menor. Ahí es donde entras tú.

– ¿Yo?

– Así es, mi dulce e inocente hermanita, que acaba de volver de su primer año de secundaria y esta teniendo dificultad para concentrarse en sus exámenes de la próxima semana. Y es que, al ser una chica tan joven e inexperimentada, estas descubriendo el amor por medio de tus mangas y novelas juveniles que lees por las tardes, pensando en las chicas increíblemente sexys de tu escuela, pero hay una en especial que siempre te ha llamado la atención. Y es hay donde tu admirable y experimentada en esos temas hermana mayor, entra en acción.

– Uhh… pero.

– Sin importar lo que pase, no te vayas a salir de tu papel, esa es la clave de los juegos de rol ¿estas lista?

– Ah…

– ¡Perfecto! Nos vemos en un rato.

Yuuna sale de la habitación, volviéndome a dejar a solas, pero solo unos segundos después…

– ¡Mamá, papá, ya llegué!

Se escucha la puerta principal y Yuuna cerrándola allá abajo. Los pasos en la escalera mientras sube, y unos segundos después.

– ¡Nanami! Ya regresé, que gusto volverte a ver.

Va conmigo al escritorio y me besa en la cabeza como una hermana mayor.

– ¿Cómo te fue en la escuela? ¿Hiciste muchas amigas?

– O… Onee-chan.

– Ah, estoy agotada.

Se quita los tacones y se tira en la cama, estirándose en ella.

– Ah, la maestra me pidió un proyecto adicional para aprobarme la tesis ¡Y tan cerca de los exámenes! ¿Puedes creerlo?

– Uh…

– Hablando de exámenes ¿Cómo te esta yendo en la escuela? ¿Estudiando duro?

– Hmm… sí, supongo.

– ¡Me alegro! Esa es mi hermanita a la que yo quiero tanto.

– Onee-chan…

Esto es muy raro, se siente muy extraño estar hablando con Yuuna de esta manera, pero… al meterme en el rol de la hermana menor, pues…

– ¿Nanami? ¿Sucede algo?

– Onee-chan – por alguna razón me pongo a llorar.

– Nanami-chan ¿Qué tienes? Dime ¿Pasó algo en la escuela?

Asiento ligeramente con la cabeza.

– ¿Fue con tus compañeras? ¿Fueron malas contigo?

– No, no es eso, es que…

Me cuesta trabajo contarle.

– Vamos, Nanami, puedes contarme lo que sea, es tu Onee-chan con la que estas hablando ¿no es así?

La veo a sus ojos, tan juveniles y llenos de cariño y amor, y entonces decido contarle.

– Verás… el día de hoy tuvimos un examen en el cual… no me pude concentrar y lo entregué en blanco y acabé reprobando.

– Ay Nanami, lo lamento tanto.

Me abraza, acariciando mi cabeza y sobando mi espalda.

– No sé qué es lo que me pasó, normalmente suelo ser muy concentrada y… debió ser más fácil de lo que esperaba, pero últimamente, no he podido concentrarme debido a que…

– ¿Debido a que, Nanami? – paso un tiempo sin responder – Acaso ¿Hay una chica que te gusta?

– ¿Uh?

– Awww, mi pequeña hermanita por fin esta enamorada ¡Eso es fabuloso! – me abraza muy emocionada – cuéntame ¿Cómo es ella? ¿Va en tu mismo salón de clases?

– No, ella… es una chica mayor, es la presidenta del consejo estudiantil.

– Nanami… que gustos tan finos tienes, tal como esperaría de mi hermanita – muy sonriente – ¿has hablado con ella?

– No realmente, me ayudó con un problema en mi primer día de clases, pero… desde entonces no hemos vuelto a hablar, pero aun así… por más que lo intento, no puedo evitar pensar en ella.

– Ya veo, quizás deberías intentar ingresar al consejo para pasar más tiempo con ella, estoy segura que si te recuerda, hará lo posible para ayudarte y conocerte más.

– Sí, podría, pero…

– ¿Pero que, Nanami?

– Onee-chan, lo que pasa es que… no sé si sea digna de ella.

– ¡¿Uh?!

– Desde que la conocí, no puedo dejar de pensar en lo increíble que es. Ella es una chica hermosa, popular, increíblemente inteligente, responsable y además la persona más dulce y amable que he conocido en mi vida. Ella es como un ángel en la tierra. Todos los días veo como todas en la escuela la idolatran, la veneran y desean ser como ella… incluyéndome.

– Nanami…

– Mi deseo es ser como ella, quiero ser tan inteligente, responsable, cariñosa y hermosa como ella, pero no para que me idolatren. Solo quiero ser alguien que este a su altura para declarármele y… sentir que soy digna de estar con ella. Quiero ser alguien de quien Onee-sama este orgullosa, pero… la verdad es que solo soy alguien normal, no tengo la fama, ni la inteligencia, ni la belleza, ni la popularidad que tiene ella. Yo… solo soy una chica distraída, pequeña y torpe, que ni siquiera se puede concentrar lo suficiente para contestar su examen. Si mi amada se diera cuenta de lo torpe que en realidad soy… yo no…

En ese momento ya no aguanto más y me suelto a llorar, ocultando mi rostro con mis manos.

Sin decir nada, Yuuna simplemente se acerca y me abraza cálidamente, recargando mi rostro en su hombro para que llore.

– Lo siento, Onee-sama, lo lamento mucho.

– No tienes nada que lamentar, Nanami. Lamento si salir conmigo te resulta algo intimidante, pero… en verdad, no tienes por qué sentirte así.

– ¿Uh?

– Cuando te veo, yo no veo a una chica torpe, indefensa y débil. En ti veo a una chica con muchísimo valor, alegre, perseverante, mucho más inteligente y capaz de lo que ella misma piensa y con muchos deseos de sobresalir y superarse a si misma día a día.

– Pero… mi examen…

– Y respecto a tus ocurrentes fantasías diurnas, ten por seguro que yo no las veo como una debilidad o un problema a arreglar, al contrario, pienso en ti como una chica alegre con una increíble capacidad para soñar, y ya sabes lo que dicen. Las personas que son diferentes, los soñadores, son los que cambian al mundo. Esa cualidad tuya, es una de las muchas razones por las que estoy enamorada de ti.

– Onee-sama…

Yuuna se da cuenta de lo que dijo saliéndose de su papel, y sonrojándose, vuelve a meterse en su rol de hermana mayor.

– Así que hermanita, si aquella presidenta tuya solo se enfoca en lo malo y no puede ver las maravillosas cualidades que hay en ti, no creo que ella sea la chica adecuada para ti.

– Uhh… ya veo.

– Pero también, ella jamás sabrá verlas, si no se las demuestras primero.

– ¿Uh?

– Creo que deberías acercarte más a esa presidenta, dejar que te conozca, mostrarle todo de ti, tus puntos malos y buenos y si esa presidenta no se enamora de ti, entonces debe haber algo muy malo en ella.

– Onee-chan…

– Y… solo para que lo sepas, estoy segura que no hay nada más en este mundo que le gustaría a esa presidenta, que decirle a toda la escuela que 'Ella es mi novia'.

– Onee-chan… ¡Onee-chan!

No me puedo aguantar más y me lanzo a sus brazos para besarla directamente a sus labios e insertando tanto de mi lengua en ella como soy capaz.

Me siento en su silla, rodeándola con mis piernas y sin separar mis labios de los suyos, succionando su saliva y sacándole el aire como si estuviera intentando sacarle el alma.

– Nanami… Aaah…

Me niego a separarme de ella, estoy tan necesitada de ella, tan enamorada… no quiero separarme de sus labios ni por un segundo por todo el resto de mi vida.

Pero eventualmente, la necesidad de respirar de ambas se vuelve demasiada, y justo cuando nos estamos poniendo moradas de tanto besarnos, por fin nos separamos recuperando la respiración forzadamente.

– Ahh… Nanami… Eso… ¿Qué fue eso…?

– Onee-sama…

Todavía sentada en su regazo, la veo respirando con fuerza, con saliva aun goteándole de la boca, el cabello despeinado y su camisa bajada hasta los hombros, dejándolos descubiertos.

"¿En verdad he hecho yo eso?"

– Onee-sama, yo…

– Nanami… jamás pensé que mi pequeña hermanita… pensara en mi de esa forma – volviendo a su papel de hermana – dime hermanita ¿Acaso eres una Siscon?

– ¡¿Eh?! No, yo no…

Yuuna se limpia la saliva de su barbilla, con una clara mirada de alguien que esta a punto de perder el control.

– A pesar de que somos hermanas, y somos de la misma sangre, el que me hayas besado de esa manera tan sucia… mi hermanita.

Oh no, la estamos perdiendo. Respirando con dificultad, tratando de no pasarse a la oscuridad.

Poco a poco la mirada de Yuuna se transforma en aquella de una bestia, viéndome a los ojos como su pequeña presa indefensa.

– O… ¿Onee-chan? ¿Qué estás? ¡Kyaaaaa! ¡Onee-chan!

Onee-sama salta de la silla, tomándome en sus brazos y llevándome con una velocidad increíble a la cama con ella.

En poco tiempo me tiene completamente desnuda, acostada en la cama y con las piernas abiertas frente a ella.

– Eres una chica muy dulce hermanita, pero si quieres enamorar a tu presidenta, tendrás que aprender un par de cosas más que ningún libro en la escuela te podrá enseñar.

– ¿Enseñar?

– Pero no te preocupes, para eso, Onee-chan estará aquí para enseñarte.

Dicho esto, procede a alzar los brazos para quitarse la camisa, desabrochándose el sostén y dejando sus tetas al aire antes de pasar abajo y abrir mis piernas con sus manos.

– Para mi primera lección como maestra del amor, realizaré una exposición oral deletrándote el alfabeto allá abajo.

Se prepara para meter su lengua en mis pétalos, pero antes.

– Pero antes de empezar, es muy importante amarrar tu cabello en una cola de caballo, pero evitar que se manche cuando te vengas.

– ¿Venirme?

– Ya lo descubrirás en unos segundos, es la mejor sensación del mundo.

Sin bajarse de mí, Yuuna se estira para tomar una liga de su escritorio y la usa para amarrar su cabello, pero mientras lo hace, me doy cuenta de una cosa.

Esta fantasía ya la he tenido antes.

– Vaya – me digo decepcionada y Yuuna lo ve.

– ¿Uh? ¿Qué pasa Nanami? ¿No te gusta como me veo con coleta de caballo?

– No, no es eso, es solo que… esto es una fantasía ¿verdad?

– Nanami.

Sonríe, mirándome con ternura e inclinándose para darme un beso en los labios.

Al separarnos, una fina línea de saliva aún une nuestros labios.

– Ese beso ¿te pareció real?

– Onee-sama…

Si esta es una fantasía, debe ser la mejor fantasía de todas.

Onee-sama sonríe y se vuelve a inclinar frente a mis pétalos. Pero justo cuando va a lamerlos.

– Ah, y una última cosa. Procura no decirle nada a nuestros padres sobre estas lecciones privadas que te voy a dar, serán nuestras lecciones secretas, jeje.

Me guiña el ojo desde allá abajo.

– Y ahora sí, buen provecho. A…

– Onee-chan… ¡Onee-chan! ¡Aaaaaahhhh!


Habitación de Yuuna – Noche

Minutos después, despierto acostada en mi cama, adormilada y pensando en lo que acabo de soñar.

– Uhh… supongo que sí fue una fantasía después de todo.

Me levanto con intención de ir al baño, cuando me doy cuenta de una cosa.

– Espera, esta no es mi cama. De hecho esta no es mi habitación, y por alguna razón estoy...

– Buen día Nanami, o debería decir ¿Buenas noches?

– ¡Kyaaaaaa! ¿Qué…?

Acostada a mi lado, se encuentra Onee-sama completamente desnuda y todavía con su cabello amarrado en una coleta de caballo.

– Cielos ¿en serio te desmayaste tras el primer orgasmo de la noche? Todavía tienes mucho que aprender de mí, hermanita.

Al llamarme hermanita, empiezo a temer que quizás esto siga siendo una fantasía, pero al ver la sonrisa que me da…

– Onee-sama… esto… es real, es real ¡Es real!

Toda duda en mí se desvanece al ver la sonrisa más hermosa, bondadosa y real que haya visto.

Corro de vuelta a la cama y me lanzo de vuelta a sus brazos para abrazarla y besarla llena de felicidad.

– Claro que es real Nanami, es tan real como lo orgullosa que estoy de ti.

– ¿En serio, Onee-sama?

– Pero claro, siempre he estado muy orgullosa de ti, Nanami, y siempre lo estaré.

– Onee-sama…

Nos besamos, uniendo nuestros labios y entrelazando nuestras lenguas en la cama.

Al separarnos, nos miramos a los ojos con una sonrisa y Onee-sama me pregunta.

– ¿Aún tienes energía para seguir haciéndolo con tu hermana mayor?

– Cielos Onee-sama, en verdad eres una Siscon.

– Tal vez, pero solamente por ti, Nanami.

– Onee-sama…

Nos besamos, acostándonos de vuelta en la cama y listas para hacerlo de nuevo, tranquila de saber que cada momento que paso a su lado, es el momento más real de nuestras vidas.


Bonus Short Story – Casa de Yuuna

Una semana después, el día del examen finalmente llega y tras haber terminado y despedirme de mis amigas, me voy corriendo a casa de Yuuna donde seguramente me esta esperando.

Al llegar toco la puerta y cuando Yunna me abre…

– Nanami ¿Cómo te fue en…?

– ¡Onee-sama!

– ¡Nanami!

Me lanzo a sus brazos en un gran salto y la beso con toda la felicidad de mil soles.

– ¡Lo conseguí, Lo logré Onee-sama! ¡Obtuve una calificación perfecta!

– ¡Increíble! Esa es mi Nanami tan estudiosa.

– La maestra estuvo muy complacida conmigo e incluso mis compañeras me han dicho que mis fantasías han disminuido mucho últimamente.

– Me alegro mucho, debe ser por qué últimamente las hemos estado cumpliendo cada una de ellas ¿no es así?

– Onee-sama – sonrojándome de lo que hemos hecho últimamente.

Onee-sama sonríe y acaricia mi cabeza.

– Aunque no creas que por eso, voy a querer que dejes de fantasear, me encanta la carita preciosa que pones cuando te distraes, además que nos dan muchas ideas nuevas para hacerlo en la cama.

– Muoh – aún más sonrojada por su perversión – aunque en realidad, no necesito que hagamos realidad cada fantasía que tengo. Mi mejor fantasía, la vivo cada día cuando estoy a tu lado.

– Owww, Nanami – me abraza – así es como se corteja a una mujer.

– Sí bueno, me enseñó mi hermana mayor – devolviéndole el abrazo.

– Hablando de ello, como recompensa por haber sacado una calificación perfecta, habrá que elegir que fantasía te cumpliré hoy.

Se separa de mí y va a la cocina por un frasco redondo con varios papelitos dentro donde ha estado apuntando cada una de mis fantasías cuando las tengo.

– De verdad, no es necesario.

– Ni hablar Nanami, esto hay que celebrarlo, déjame hacer esto por ti.

– Muoh, esta bien.

Tomo uno de los papelitos doblados del frasco y se lo entrego.

– Aunque también, uno de estos días me encantaría que tú también pusieras tus fantasías en ese frasco. Me encantaría por una vez devolverte el favor.

– Eres muy tierna Nanami, pero en mi caso, será mejor no lo haga. Verás, mis fantasías son… mucho más de lo que tu pequeño cuerpo podría aguantar – mirada de depredadora – pero quizás algún día lo haga – de vuelta a su sonrisa habitual.

Desenvuelve el papelito y al leerlo, sonríe mucho.

– ¡Este es muy bueno! De verdad tienes una imaginación muy pervertida, Nanami.

– Por favor, no lo menciones – avergonzada de mi mente tan sucia.

– Descuida, lo decía como un cumplido – se acerca y me da un beso en los labios – no tardo.

Se va escaleras arriba a preparar todo en la cama.

Mientras tanto, me siento en el sillón de la sala con mi examen de 100 en mano y pienso en lo afortunada que soy de tener una novia tan asombrosa como Yuuna.

A pesar de todo lo que hablamos y me dijo, en verdad aún no sé si soy alguien digna de estar con ella. Lo que sí se es que la amo, mi intención es pasar toda mi vida con aquella mujer tan maravillosa, y para ello voy a conseguir más confianza en mí para alcanzar mis sueños y ser alguien que este orgullosa de mí misma.

También aunque lo diga, definitivamente algún día le cumpliré una de sus fantasías a Yuuna, aunque es probable que quizás luego me arrepienta, pero por su amor y verla feliz, vale toda la pena.

Hablando de recompensas, en ese momento regresa Yuuna de arriba, vestida como una sexy doctora con bata, uniforme y un estetoscopio, mirándome seductivamente a los ojos.

– Oda Nanami, espero que haya estado tomando su medicina, si no, la doctora Matsubara le suministrará una dosis ahora.

– Onee-sama…

Sonreímos y tomándome de la mano, ambas corremos escaleras arriba, alegres y listas para demostrarnos lo mucho que nos amamos y deseamos estar con la otra.

En verdad, esta es la mejor realidad de todas.


Y hasta aquí esta bonita historia!

En mi cabeza pensé que sería mucho más corta, pero hace tiempo que quería explorar el lado fantasioso de Nanami y siempre que escribo sobre ella y Yuuna se me va la mano con las palabras y sus conversaciones jajaja las amo demasiado.

Además quise presentar a las compañeras de clase de Nanami! Las cuales no me las inventé jaja, realmente son canon en la saga y aunque no han aparecido en las novelas visuales, sí aparecen en las novelas ligeras de Nanami x Yuuna e incluso tuvieron su propia historia web llamada "Girl's School Confessions" jajaja xD Tal vez luego escriba una historia basada en ellas, pero eso ya se verá c:

Espero les haya gustado esta historia tanto como a mí, y nos leemos en las próximas historias de esta bella saga! :D