Prólogo

Un baile para conocernos mejor

Desde la Segunda Guerra Mágica, trasladarse a Reino Unido era muy común entre los magos de todo el mundo, ya que todos querían que sus hijos cursaran sus estudios en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Y Byakuya Ishigami no era la excepción a esta regla. Trabajaba como Investigador de Misterios Mágicos en Japón desde que había concluido sus estudios en Mahoutokoro, y eso lo había llevado a hacerse muchísima fama y trabajar para el Ministerio de Magia Japonés, aunque era alguien que ya estaba acostumbrado a trabajar solo.

Sin embargo, cinco años antes de haber tomado la decisión de partir a Reino Unido, en medio de una de sus misiones, había sido llamado para atender un caso muy peculiar que había ocurrido en un orfanato de la Prefectura de Kanagawa. Lo habían llamado a él porque no conseguían atravesar al misterioso lugar, en donde todo había sido transformado en dulces que resultaban ser como pegamento y habían dificultado el acceso a cualquier persona, lo que, a su vez, había implicado que el Departamento de Misterios contratara a un investigador especial para ello…

¡Ishigami-sensei, por fin llega, señor! ¡No sabemos qué ha pasado en este lugar y necesitamos de sus servicios! —gritó una mujer bastante preocupada al ver llegar al joven investigador mágico.

Sí, sí, ya entiendo, tendré que usar mis trucos especiales para entrar —contestó Byakuya.

No es posible aparecerse, ya lo hemos intentado, parece que tiene barreras —expuso otro de los hombres que se encontraban en el lugar.

Le reseñaron que, desde que habían llegado, todos los intentos de ingresar al orfanato habían fracasado rotundamente. Parecía tener una especie de campo de fuerza que impedía el acceso. Byakuya sacó su varita: Peral, pluma de cola de ave del trueno, 27 cm. Él bien sabía que tenía una varita poderosa capaz de hacer hechizos que muy pocos magos conocían, por algo era uno de los mejores investigadores de misterios mágicos del mundo.

En primer lugar, hizo un movimiento extraño con la varita, permitiendo que el núcleo de la misma lanzara un encantamiento automáticamente de forma preventiva. Era una de las ventajas de tener como núcleo la pluma de cola de ave de trueno, ya que este raro núcleo protegería a cualquier portador de la varita. El efecto fue inmediato, alrededor de Byakuya se formó una especie de campo de fuerza que le permitió caminar hacia el orfanato.

En el camino, empezó a analizar las características del hechizo que estaba afectando el lugar, esto sin bajar su varita para que el efecto protector no se pasara. Era curioso, porque no parecía un hechizo nada prolijo, por lo que probablemente no procedía de un mago oscuro. Además, un mago oscuro probablemente no convertiría en dulces pegajosos todo a su alrededor. ¿Sería un tipo de criatura mágica desconocida?

El hombre estaba muy intrigado por lo que estaba pasando. Metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó uno de los artículos mágicos que estaba estudiando recientemente: un TikTak (así había decidido llamarlo). No lo había sacado antes porque no quería que lo vieran los demás, ya que su trabajo era secreto, como el de cualquier otro investigador de misterios mágicos. El artículo tenía la peculiaridad de que restauraba cosas a su estado según las horas que fuesen señaladas, pero lo curioso era su apariencia similar a un reloj de muñeca y el sonido del "tik-tak-tik-tak" que hacía cuando empezaba a actuar.

"Fue hace tres horas que inició el incidente" —pensó Byakuya, acercando a su boca el extraño reloj.

Fifteen meters, four hours. —Tras decir estas palabras, algo cubrió los alrededores, eliminando rápidamente el hechizo.

Aunque realmente ese no era el funcionamiento real del aparato. Sólo restauraba las cosas a cómo se encontraban en el pasado, eliminando los hechizos con características de transformaciones. Es decir, podía eliminar aquellos hechizos que alteraran las propiedades moleculares del objeto, regresándolos a una forma original, siempre y cuando se supiera exactamente cuál era el momento exacto en que había ocurrido la transformación. Sin embargo, tenía sus limitaciones, siendo una de ellas: que el artículo mágico era incapaz de eliminar los encantamientos. La ventaja era que, en este caso, notoriamente había ocurrido una transformación, ya que todo literalmente se había transformado en golosinas.

Byakuya pudo caminar ya más tranquilo hacia el orfanato, pero en ese momento vio salir corriendo a dos mujeres vestidas de monjas con varios de los niños.

¡ES UN MONSTUO! ¡SATANÁS ESTÁ EN ÉL! ¡POR ESO SUS OJOS SON ROJOS! —gritó una de ellas acercándose a Byakuya.

—Desmaius —dijo Byakuya apuntando hacia la mujer—. ¡Ustedes también aturdan a los demás y bórrenles la memoria! —ordenó a los que estaban tras él. Ellos se acercaron de inmediato.

Byakuya terminó de entrar al lugar y oyó un llanto a lo lejos. Cuando se acercó más al lugar donde se encontraba ese llanto, vio un niño de más o meno años, con un cabello blanco con puntas negras bastante rebelde, que le daba la apariencia similar a la de un cebollín. El niño no dejaba de llorar y, mientras lloraba, todo a su alrededor se iba transformando. El hombre no pudo evitar sentirse impactado por el tremendo poder mágico que tenía ese niño, para ser capaz, con esa edad, de hacer una transformación tan compleja.

Decidió sacar de su bolsillo mágico otro de sus artilugios, una flauta que tocaba melodías para dormir. La ajustó para que tocara una melodía suave que no durmiera al niño, sino que sólo lo tranquilizara, y se acercó a él para hablarle.

No te haré daño, soy Ishigami Byakuya, y prometo protegerte. ¿Por qué llorabas? —preguntó acercándose con calma al pequeño niño cuando ya se encontraba más tranquilo y había dejado de transformar todo a su alrededor.

No me querían dar dulces y yo sólo quería comer dulces —dijo empezando a lloriquear nuevamente.

Byakuya volvió a activar la flauta y se acercó más.

Te llevaré a comer dulces, o lo que tú quieras, te lo prometo, pero vamos, deja de llorar, ¿quieres ir conmigo? —lo interrogó.

¿Tú eres mi papá?

¿Quieres que sea tu papá? —preguntó esta vez el adulto un poco sorprendido, pero al mismo tiempo intrigado.

Entendía que, como se trataba de un huérfano, era posible que el chiquillo quisiera tener una familia. Le extrañaba mucho ya que era un bebé bastante bonito y normalmente esos conseguían casa relativamente rápido.

Sí quiero, porque tú puedes hacer cosas como yo y no vas a tenerme miedo —sentenció finalmente, con una mirada demasiado confiada para un niño de esa edad.

"Debe ser un prodigio, en más de un sentido" —pensó Byakuya. Desde ese día, Ishigami Byakuya presentó a Ishigami Senku como su orgullo: el mejor niño del mundo.

Pasado el tiempo, Byakuya entendió que Senku no podía estudiar en Mahoutokoro como él. Ya que en su primer año en Mahoutokoro, con sólo 7 años, demostró habilidades increíbles y los mismos profesores sugirieron trasladarlo al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Él también lo había estado pensando, sabiendo que era el colegio más imponente del mundo. Por lo que, en ese momento, había tenido la determinación de irse a Reino Unido, tomando para ello medios de transporte muggles (un avión) tras la finalización del segundo año de hechicería de Senku en Mahoutokoro, ya habiendo cumplido sus 9 años.

Había estado durante casi un año moviendo contactos en el Ministerio de la Magia Británico para conseguir acceso a un trabajo en el Ministerio y, gracias a sus recomendaciones y a la calidad de todas sus investigaciones, en poco tiempo había logrado recibir un puesto en el Departamento de Misterios Mágicos del Ministerio de la Magia: sería un inefable especializado en la Cámara del Tiempo. Evidentemente se llevaría todos sus artículos mágicos, pero lo más importante: podría llevar a Senku a aprender magia más avanzada en las mejores condiciones académicas.

Febrero de 2049.

El viaje en avión fue demasiado sorprendente para Senku, quien quiso preguntarle sobre todas las cosas a su padre, pero este no dominaba mucho la información sobre los objetos y tecnologías muggles, lo que hizo que toda esta curiosidad de Senku tuviera que quedarse reservada para sí mismo. El avión era demasiado surreal para él, un niño que prácticamente toda su vida había estado inmerso en el mundo mágico, y su apariencia era tan sorprendente que el niño no podía evitar la emoción de querer saber cada cosa sobre el aparato. Pudo escuchar de los padres muggles términos como "tecnología" y "desarrollo tecnológico", que respondían a sus hijos preguntas similares a las que él le estaba haciendo a su padre, pero realmente no había mucho que pudiera entender.

—¿Podré estudiar sobre muggles en Hogwarts? —cuestionó el pequeño Senku.

—Sí, creo que hay una materia que se llama Estudios Muggles, pero no sé a partir de qué año la puedas ver. De todas formas, espera a que llegues a Hogwarts, apenas tienes 9 años y empezarás cuando tengas 11 —se burló un poco Byakuya, tratando con cariño a su pequeño. Era evidente lo mucho que adoraba a Senku.

—¿Y si entro en una escuela muggle mientras espero? —preguntó esta vez.

—Ummm… lo pensaré —dictaminó finalmente el padre.

22 de junio de 2051. Lugar: Casa de la Familia Ishigami. Centro de Londres.

Después de un año de haber vivido en Reino Unido, Senku ya se había acostumbrado fácilmente al inglés, pero su padre le tenía prohibido usar magia en casa. Estudiaba sólo en las mañanas en una escuela muggle cercana a la casa donde ellos vivían en Londres, y su padre se mantenía con su trabajo en secreto, como siempre, salvo que ahora tenía un grupo de trabajo con el que se llevaba bastante bien y había aprendido a disfrutar de trabajar para alguien más.

"Ya está viejo el viejo" —pensó Senku con diversión, armando por enésima vez, un Cubo de Rubik.

Esa noche Senku preparó la cena para su padre y para él. Poco después lo vio llegar por la chimenea y procedió a servir la comida.

—Hola, viejo —saludó rascándose el oído con el meñique mientras llevaba una olla al centro de la mesa.

—¡SENKUUUU! —chilló feliz de verlo, como todos los días, corriendo a abrazarlo.

—¡Déjame en paz, viejo! ¡No soy un niño! —exclamó Senku intentando quitárselo de encima.

—¡TE TENGO EXCELENTES NOTICIAS! —gritó dándole vueltas en el aire.

—¡Que me sueltes, viejo, no soy un niño, tengo 11 años! —se quejó intentando soltarse.

Byakuya finalmente lo bajó y lo dejó en el piso.

—¡Me han dado el puesto de Jefe de la Cámara del Tiempo! —exclamó demasiado feliz Byakuya Ishigami.

—¡Eso es diez billones por ciento emocionante!

Senku sonrió compartiendo la felicidad con su padre. Eso era lo que tenía ya dos años esforzándose por conseguir. Ser jefe de la Cámara del Tiempo era un cargo grandioso para un inefable que se especializaba en estudiar el tiempo, ya que podría aprender todos los secretos relacionados con ello y producir artículos mágicos superiores a los que ellos ya estudiaban y guardaban en sus bóvedas privadas.

Comieron, mientras Byakuya le contaba a Senku todo lo que había pasado. Pero de repente sus ojos se ensombrecieron un poco.

—Pero hay un problema, Senku…

—¿Qué ocurre, Byakuya? —preguntó con fastidio, rascándose el oído con el meñique.

—Debemos ir a una fiesta organizada por el Ministerio de Magia 8 de julio, están invitando a personas poderosas para financiar investigaciones del Departamento de Misterios, y quieren también que todos lleven a sus familias —explicó, sabiendo que a Senku no le gustaría la idea—. ¡Necesito que vayas, hijo mío! —lloriqueó abrazándolo y casi rogándole.

—¡Suéltame, viejo! —se quejó Senku intentando quitárselo de encima—. ¡Iré! ¡Iré! ¡Déjame en paz!

—¡GRACIAS, SENKUUUUU! —gritó Byakuya, abrazándolo de nuevo.

—¿Irá Taiju? —cuestionó el pequeño.

—Sí, muchos sangre pura de familias importantes irán. Los padres de Taiju trabajan en el Departamento del Uso Indebido de la Magia e irán porque también el Ministerio quiere discutir unas nuevas regulaciones para que los más pequeños no puedan usar magia fuera de Hogwarts —explicó Byakuya.

—Ya-ya… yo no usaré magia fuera de la escuela, viejo, no molestes. —Nuevamente Senku se rascó el oído con el meñique.

24 de junio de 2051. Lugar: Mansión Nanami. Valle de Godric.

La familia Nanami había vivido en Reino Unido desde finales de la Segunda Guerra Mágica, siendo una familia que había ganado renombre gracias a todas las pérdidas de las familias sangre pura que se habían unido a Lord Voldemort. Esto los llevó a especializarse en desarrollar medios de transporte mágicos y eran, entre otras cosas, los principales fabricantes de artículos mágicos voladores en toda Europa. Su distinción era tanta, que sus escobas habían llegado a patrocinar grandes eventos del mundo del Quidditch, haciendo que, desde pequeños, sus hijos fuesen aficionados a este deporte, logrando grandes habilidades que no todos poseían.

Así fue como ese día, Ryusui y Sai Nanami, hermano rubio y castaño, respectivamente, junto con la acompañante de Ryusui, Francois Aizawa (también Francois Nanami por temas legales), y una amiga de Sai del equipo de Quidditch de Ravenclaw, Clöe Smith, se encontraban practicando a las afueras de la mansión Nanami, para reforzar los conocimientos que ya tenían los dos más pequeños. Sin embargo, los mayores rápidamente fueron vencidos por estos, ya que Ryusui tenía una mayor destreza como buscador y en poco tiempo logró hacerse con la snitch dorada.

Volvieron a la mansión y rápidamente Francois fue a preparar unos bocadillos. Francois era una chica que habían adoptado los padres de Ryusui para que se encargara de hacerle compañía a su hijo en vista de que Sai había entrado a Hogwarts dos años antes y él deseaba tener compañía en casa. Considerando la situación de que muchos magos en Japón querían que sus hijos tuvieran una educación mágica de primera, le habían ofrecido a la chica que se desempeñara como asistente/acompañante de su hijo, lo que habían aceptado tanto ella como sus padres, pensando en la grandeza de la sangre y posibles beneficios de ser apoyada por los Nanami.

Así, Francois se había dedicado a estar los últimos dos años con Ryusui en todo momento y se había convertido en la persona en quien él más confiaba. Sabía preparar todo tipo de bocadillos e incluso, Sai y Ryusui tenían la sospecha de que sus bocadillos tenían alguna clase de magia japonesa que ellos desconocían, ya que revitalizaban a cualquiera que los consumiera. Sin embargo, la misteriosa Francois nunca hablaba de sí misma y sólo se enfocaba en cumplir eficientemente las instrucciones del rubio.

Mientras se encontraban merendando, la madre de Ryusui (que no era la misma madre de Sai), llegó acompañada de otra mujer, la madre de Clöe, capitana del equipo de Quidditch de Ravenclaw y compañera de casa dos años mayor de Sai, hablando con mucho interés.

—Niños, tengo noticias para ustedes. —Este fue el saludo de la madre de Ryusui al llegar ante ellos.

Todos la miraron con atención.

—El 8 de julio habrá una fiesta de gran importancia en el Ministerio de la Magia a la que debemos asistir. Quiero que estén preparados, todos —explicó resaltando la palabra "todos" mientras miraba a Sai, que normalmente se sentía incómodo de asistir a ese tipo de eventos sociales.

Sabían que, invariablemente, tendrían que ir a esa fiesta con un montón de señores del Ministerio de la Magia.

24 de junio de 2051. Lugar: Mansión Asagiri. En algún lugar de Southampton.

La familia Asagiri estaba entre aquellas que se habían alzado y ganado fama ante la pérdida de poder de la familia Malfoy, haciendo que esta familia sangre pura fuese una familia de gran importancia para el mundo mágico en Reino Unido y Europa. Se caracterizaban por una larga trayectoria de legilimantes que habían logrado sacar información a magos oscuros, así como por sus contribuciones con el Ministerio de la Magia en actividades que permitieran mantener oculto el Mundo Mágico.

Todo siempre se había mantenido en paz en la casa de la familia Asagiri, quienes tenían un pequeño y curioso hijo, Gen, un gran manipulador y con un don increíble para la legilimancia a pesar de su edad. Este niño, de apenas 11 años, era capaz de adentrarse en la mente de las personas sin que estas se dieran cuenta, gracias a su ternura y la capacidad para dominar las palabras, era capaz de mentir de forma radical y sus padres sólo podían decir que esto era un don secundario por haber nacido en April Fool's Day: ese prodigio tenía las habilidades perfectas para extraer las verdades hasta al más reacio y sería un apoyo excelente para el Ministerio de la Magia en un futuro.

Esa noche, durante la cena, todo transcurría normal mientras los tres miembros de la familia comían tranquilamente. El hombre, un señor de unos 40 años con rasgos japoneses francos y un cabello negro lacio que llamaba mucho la atención; la mujer, de unos 35 años máximo, albina con un cabello blanco bastante largo y también muy liso; el hijo, con un curioso cabello bicolor y una mirada que indicaba que era el perfecto tramposo. Eran una familia muy peculiar, y todos se miraban fijamente, intentando utilizar su legilimancia los unos en los otros.

—¿Qué quieres decir, padre? —interrogó Gen sin muchos rodeos, al darse cuenta de que había algo detrás de las miradas fijas de su padre.

—El 8 de julio tenemos que ir a una reunión importante en el Ministerio de la Magia —informó rápidamente, contestando a la pregunta del niño—. Hagan buenos contactos, especialmente tú, Gen, que estás por entrar a Hogwarts —explicó el hombre alzando el tenedor y señalando fijamente a su hijo, procediendo posteriormente a terminar su comida.

Gen sonrió con malicia: era el momento perfecto para empezar a construir su propia fama, sin depender ya del apellido Asagiri.

Sábado, 08 de julio de 2051.

Los tres niños prodigio que estaban por ingresar a Hogwarts también estaban a punto de conocerse por primera vez. Ya que, como si del destino se tratara, la familia Ishigami, la familia Nanami y la familia Asagiri llegaron al mismo tiempo al pasillo que conectaba las diferentes entradas del Ministerio de la Magia. Y así fue como los tres niños pasaron sus miradas de uno al otro, sintiendo que había algo de interesante en cada uno de ellos y que eran los contactos perfectos.

—¡Un gusto, familia Nanami y familia Asagiri! ¡Qué suerte encontrarlos aquí! —saludó Byakuya rápidamente—. Les presento a mi hijo Senku.

—Un placer. Soy Auriga Asagiri, este es mi esposo Hideki y este es mi hijo Gen —se presentó una mujer albina con un cabello blanco muy largo y liso, señalando durante esta presentación a su esposo e hijo.

—También un placer. Soy Danielle Nanami —se presentó la otra mujer, una hermosa rubia de ojos azules, que claramente no era japonesa haciendo una reverencia—, y este es mi esposo Daisuke. —Señaló a un hombre que sí tenía rasgos japoneses, con cabello negro y cejas prominentes—. Él es su hijo mayor, Sai, que es hijo de su primera esposa. —Señaló a un niño castaño de unos 13 años que parecía temeroso—. Este es nuestro hijo Ryusui. —Esta vez enseñó al niño que había llamado la atención de Senku, que era un rubio con apariencia confiada—. Y ella es la fiel compañera de nuestro hijo Ryusui, su nombre es Francois —dijo señalando a una niña que Senku no había visto y que hizo una reverencia perfecta.

—Para los que no me conocen, yo soy Byakuya Ishigami —expresó el padre de Senku tras la presentación de los demás.

Después de que entraron en el Ministerio de la Magia, los adultos se fueron a sus respectivas actividades, en su mayoría intentando centrarse en asociaciones y en conseguir patrocinio para sus propias investigaciones, lo cual ya Senku sabía que su padre haría, debido a que lo habían hablado los días anteriores; pero ahora que veía a su alrededor, todos se mantenían haciendo lo mismo. Después de un momento, se acercó a él el chico de cabello bicolor que había visto hacía un momento con la familia Asagiri con una sonrisa tranquila.

—Hola, Senku-chan~ —saludó con una sonrisa exagerada el chico.

—Hola —respondió el saludo rascándose el oído con el meñique.

—Soy Gen Asagiri~. Es un placer conocerte, Senku-chan~ —continuó hablando el chico que se acababa de presentar como Gen.

—Sí, sí, un placer —le dijo Senku con indiferencia—. Ya sabes cómo me llamo.

—¿Tú también entrarás a Hogwarts este año, Senku-chan? ~

—Aparentemente sí. Ya quiero empezar las clases, porque estaba en una escuela muggle y no es lo suficientemente emocionante, aunque reconozco que me gustan los artilugios muggles. —Senku decidió continuar hablándole al chico, porque de igual manera no conocía a nadie y Taiju no había llegado en ese momento.

—¡Oh, Senku-chan! ~ Que extraño eso de que hayas estado estudiando en una escuela muggle~. —Gen parecía realmente sorprendido ante lo que le había contado Senku. En ese momento se acercaron también los otros dos niños, que pertenecían a la familia Nanami.

—¡Los deseo! —expresó el rubio señalando a Gen y Senku, quienes lo miraron con horror.

—Deseo=Justicia —lo secundó la niña.

—No tengo esa clase de gustos —se defendió Senku.

—Yo tampoco, Ryusui-chan~. Hasta ahora me gustan las niñas, pero gracias por tu invitación~.

—También me gustan las niñas —dijo Ryusui—, pero deseo que sean mis amigos. Entremos a la misma casa de Hogwarts. ¡Es mi deseo! —exclamó chasqueando los dedos.

—Deseo=Justicia —concordó la niña a su lado.

—No es tan fácil así, aunque igual creo que lo más probable es que los tres quedemos en la misma casa. Parece ser que tenemos aptitud para Slytherin, aunque no sé si me equivoque con ustedes dos. —Senku los miró con una mueca maliciosa, que hasta podría haber asustado a cualquiera que no supiera de que iba esa conversación.

—Eres muy perspicaz, Senku-chan~. Entonces supongo que no tengo que fingir demasiado contigo~. —Esta vez fue Gen quien puso una cara maliciosa, afilando los ojos como si quisiera analizar a los demás.

—Es lo mismo que yo pensé cuando los vi. Y yo lo deseo todo, soy la persona más ambiciosa que existe, y por eso deseo que estemos juntos en Hogwarts y nos convirtamos en los mejores que Hogwarts sea capaz de egresar. ¡Vamos a llegar más alto que cualquier otro mago! ¡Ese es mi deseo! —exclamó Ryusui, chasqueando sus dedos.

—Deseo=Justicia —finalizó Francois.

Y es así como se termina el prólogo de esta interesante historia que reseñará la vida en Hogwarts durante los siete años que cursan los estudiantes de esta prestigiosa escuela, teniendo en cuenta que los protagonistas sean nuestros grandiosos personajes de Dr. Stone.

Como bien saben, los personajes no son míos, son de Inagaki y Boichi, aunque alguno que otro personaje de J. K. Rowling puede que salga a relucir por ahí. La historia tampoco está ambientada en un mundo propio, ya que es el Mundo Mágico de Harry Potter, pero lo que sí es mío, es el la trama que en general va a tener esto. Por lo que espero que a todos les guste esta historia.

Estaré esperando, como siempre, sus hermosos comentarios para motivarme a seguir escribiendo. Los quiero mucho.