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Esta idea tenía mucho en mi cabeza y algo que quería compartir en su momento, pero nunca tuve el valor… hasta ahora. Aunque ya todo el drama de la situación ya pasó, voy a reabrir la herida.

No sé nada de términos médicos ni parecido, pero sí hice algo de investigación que esperó este a la altura de esta ficción. Solo es una versión alternativa de lo que debería haber sido después de los sucesos de Batman #55 (2018) dónde Dick recibe un disparo en la cabeza por KGBeast. Fuera de eso, añado que no es compatible con el canon; No hay Corte de los búhos ni Joker causando la amnesia.

Si quieres ver como DC trató el tema, puedes leer 'Nightwing Annual vol 4 #2' del 2019.

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Bruce estaba ahí en la habitación de hospital, caminando nerviosamente de un lado a otro como un león enjaulado. Luego tomaría unas cuantas respiraciones, trataría de tranquilizarse y volvería a tomar asiento y sostener la mano de Dick, recordándole todos los motivos que Dick tenía para despertar. Eso era lo habitual, algo que Bruce había comenzado a hacer todos los días desde lo ocurrido.

Para todo el mundo, Dick Grayson había sufrido un intento de asesinato cuando charlaba con el comisionado Gordon. No estaba muy lejos de la realidad, Dick sufrió un intento de asesinato, pero había sido como Nightwing. Batman recordaba todo con una aterradora claridad, era algo que acechaba sus pesadillas recientemente y de las que no quería hablar.

Pensar en ello solo hacía que la furia insana reavivara a pesar de haber encontrado al culpable, de haberle dado una paliza, de hacerlo sangrar y abandonarlo a su suerte. Porque no había ninguna cantidad de justicia o venganza que hicieran que las cosas volvieran a lo que eran. Porque a pesar de que milagrosamente Dick había sobrevivido a la cirugía, también había entrado en coma y llevaba días sin reaccionar.

—Es lo mejor en estos casos—habían dicho los doctores—. Todavía estará en observación, y haremos lo mejor que podamos por sacarlo adelante. Es joven y fuerte, pero necesitara tiempo para recuperarse.

—Pero estará bien, ¿verdad? Una vez que baje la inflamación y despierte, volverá a estar bien— cuestionó Bruce.

—Señor Wayne, un impacto de estos en la cabeza es difícil de pronosticar. Los daños de esta magnitud son delicados, tiempo y paciencia es lo único que podemos tener en estos momentos.

Pero cada vez que Bruce entraba en la habitación para mirar a Dick, y lo veía con un vendaje grueso sobre su cabeza rapada, tantas maquinas conectadas a su alrededor, y mirarlo quieto, tan quieto le partía el corazón. Ver a Dick ahí en esa cama de hospital, a alguien que estaba tan lleno de vida, que era tan entusiasta y apasionado; verlo tan inmóvil, tan escaso de vida… tiempo y paciencia es lo que Bruce menos tenía.

Alfred visitaba constantemente, mayormente siempre acompañado por Damian. Barbara y Tim también lo hacían cuando podían. Y no había que olvidar las llamadas constantes de Clark, Diana, Donna, Garth, Barry y todos los demás héroes y no héroes que conocían a Dick.

Bruce contrató a los mejores doctores y neurocirujanos para las atenciones de Dick, quien seguía sin responder. A las seis semanas y media los médicos decidieron reducir los analgésicos para que Dick intentara despertar por sí mismo.

Damián podía pasar todo el día en la habitación de Dick, y recordándole a cada doctor el nombre de Richard. Detestaba que hablaran de Dick como 'paciente', era Richard o Dick y los médicos ni enfermeras tenían derecho a negarle su nombre. Sin embargo, la Dra. Ellington le sugirió a Bruce que lo mejor sería mantener al niño lejos, Dick podría despertar en cualquier momento y nadie sabía cómo respondería cuando abriera los ojos.

A pesar de que todos trataron de ser optimistas también se les preparó para lo peor. Había posibilidades de que Dick sufriera de amnesia, de la perdida de las habilidades motrices, quizás tendría que aprender nuevamente las habilidades que todos dábamos por sentadas. Pero Bruce se negaba de aceptar esas posibilidades. Era Dick, él estaría bien. Todo esto sería solo un mal recuerdo.

Después de cinco días de larga espera, fue Alfred el que presenció los primeros movimientos de Dick. El mayordomo estaba sosteniendo la mano de Dick, rezando y contándole todo lo que pudiera hasta que comenzó a notar un par de parpadeos, y luego sintió un suave apretón de manos. El alivió que sintió Alfred era indescriptible. Pero Dick no era consciente aún, solo intentándolo.

Le tomó a Dick una semana más para que fuera más consciente de su entorno, para que dejara de dormir en cada segundo que intentaba despertar y enfocarse. Eran buenas noticias, pero acompañado de ellas también venían las malas. La mitad del rostro de Dick aún parecía adormecido con su parpado izquierdo caído y su ojo desenfocado siendo mucho más lento en reaccionar. Dick no había dicho nada tampoco en sus inicios de conciencia, simplemente miraba a su alrededor con ojos somnolientos, se tardaba unos segundos en comprender cuando alguien le hablaba y no había ningún reconocimiento por la presencia de Bruce, Alfred o los doctores. Simplemente los miraba con ojos entrecerrados y volvía su atención al entorno con cautela tratándole de dar sentido.

Dick estaba tranquilo, demasiado tranquilo y calmado que comenzaba a poner nervioso a Bruce. Los médicos trataron de tranquilizarlo, argumentando que Dick aún no estaba plenamente coherente y cada paciente sobrellevaba las cosas diferentes, pero que estaba más estable y seguiría en observación.

Para Dick todo parecía raro, se sentía raro también y cansado, a pesar de que dormía mucho, a veces dormir era todo lo que quería. Pero siempre estaban esos murmullos que le pedían despertar cada vez, y cuando lo hacía siempre estaba un hombre mirándolo atentamente con su rostro severo y preocupado, pero que se suavizaba cuando Dick se concentraba en él. A veces entraban algunas mujeres y hombres con bata blanca que le hacían preguntas, pero Dick solo quería dormir por lo que los dejaba hablando solos a pesar de sus insistencias. Sin embargo, este hombre, ese extraño de traje de colores oscuros, siempre hacía que Dick quisiera escucharlo, era por él por lo que había aceptado el nombre de 'Dick' con facilidad.

Dick sintió que necesitó un par de horas para que pudiera concentrarse, realmente concentrarse sin dormir en cada parpadeo. Pero resultó que había sido cuestión de más días para que Dick estuviera verdaderamente lucido.

Las mujeres y hombres de bata blanca no se hicieron esperar, tan pronto Dick estaba un poco más consciente lo rodearon con preguntas y pruebas, y detrás de ellos observando no muy lejos estaba el hombre de traje. La presencia de él era intimidante, pero reconfortante y segura. Dick no sabía por qué, recordar era difícil, no sabía ni cómo había terminado aquí. Cuando intentó preguntar descubrió con horror que no podía hablar, simplemente ninguna palabra salía de sus labios. Incluso después de recibir agua a través de una pajita, su garganta aún estaba seca y no cooperativa.

Y por primera vez desde que despertó, Dick entró en pánico.

El hombre de traje también parecía conmocionado, los médicos se lo tomaron con calma y le hablaban suavemente a Dick y le explicaban al hombre lo que estaba ocurriendo. El hombre salió de su estupor y se acercó a Dick quien se había puesto más y más inquieto. Porque Dick estaba rodeado de extraños y no sabía que estaba sucediendo y no podía explicar nada de eso en palabras. Estaba atrapado.

—Dick, está bien, tranquilo. Todo está bien—le decía el hombre de traje quien sorteó a los médicos, su voz era tan similar a la que escuchaba en sueños, y se colocó junto a Dick tratando de tranquilizarlo, apretando su mano derecha firmemente; La mano derecha era la única mano en ofrecer resistencia, pues la otra seguía ahí agitándose levemente como si aún estuviera demasiado perezosa para hacer algo. Por ello y más, a pesar de todas las promesas de seguridad, Dick sabía que nada estaba bien.

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Tan pronto los arrebatos iniciales desaparecieron y Dick estaba mucho más despierto y alerta, lo trasladaron a rehabilitación, iniciando todas las terapias necesarias de inmediato.

Nada preparó a Bruce para lo que siguió. Porque las secuelas que más temían era las que estaba experimentando Dick; Él parecía no recordar, no podía hablar, sus movimientos eran lentos y dubitativos, y dormía mucho.

—Es temporal—dijo la Dra. Ellington con sus manos sobre el escritorio y mirando a Bruce con simpatía—. Aún no sabemos que es lo que recuerda o no, pero tarde o temprano los recuerdos, o algunos de ellos, volverán a él. Los problemas del habla y los físicos podrán recuperarse con terapia. Esta estable, es un joven fuerte y saludable, no dudó que pueda recuperar sus funciones a futuro. La somnolencia también es algo que desaparecerá. Por el momento, centrémonos en motivarlo a mejorarse. Su presencia Sr. Wayne le da algo de motivación a Richard en sus terapias, debería asistir más a menudo.

—Ni siquiera me recuerda—explicó Bruce, seriamente, aunque por dentro la noticia aún lo devastaba.

—Puede parecerle así. Pero créame cuando le digo que su presencia ayuda.

—… Lo intentaré. Mientras tanto sígame informando sobre sus avances.

La doctora sonrió y continuó con los detalles.

Si Bruce era honesto consigo mismo ya no quería asistir a las terapias. Era difícil ver a Dick luchar por hacer cosas tan simples. Verlo aprender todo nuevamente era una lucha constante. Cuando Dick no podía cumplir con alguna tarea asignada se frustraba, pero lo peor era cuando se ponía emocional, porque Bruce no tenía idea de cómo lidiar con las lágrimas. Alfred y Barbara se encargaban en donde Bruce no podía.

Una noche después de llegar de la patrulla como Batman y Robin, y estar en la seguridad de la cueva Damian preguntó:

—¿Cuándo podré ir a verlo? — el niño había aceptado a regañadientes no visitar a Dick, y Bruce había seguido con la mentira de que Dick no podía tener más visitas. Bruce aún no quería que Damian y Tim supieran que Dick no podía recordarlos, él no quería que tuvieran esa carga, esperaba que cuando fueran a verlo Dick ya pudiera recordarlos o por lo menos memorizado sus nombres.

—Pronto—respondió Bruce, como siempre hacía cuando recibía aquella pregunta.

—Pues espero que ese pronto ya suceda. Alguien tiene que recordarle a Richard que debería dejar de llamar la atención— respondió Damian con un resoplido molesto. A pesar de sus palabras duras, Bruce lo conocía mejor.

Eso solo lo hacía desear que su hijo mayor recuperara sus recuerdos más temprano que tarde.

A la mañana siguiente, Bruce sentía que no había descansado lo suficiente, pero estaba decidido a hacer que Dick memorizara los nombres de sus hermanos menores. Dejó empresas Wayne a cargo de Lucius y fue directo al hospital.

Bruce llegó justo a la hora que Dick estaba en el proceso del desayuno. La mano derecha de Dick temblaba cada que recogía algo de sopa, y solo muy poca llegaba a su destino. La enfermera de turno le ayudaba de vez en cuando. Pero luego ella tuvo que irse, y le dijo a Bruce que si Dick tenía dificultades le ayudara. A penas era el comienzo del día y no tenían que hacer que Dick se estresara antes de la verdadera terapia física y de habla.

A Bruce no le gustaba esto, era generalmente actividades que evitaba. Estaba con Dick constantemente en las noches antes de salir a patrullar o en las tardes, donde Dick estaba generalmente dormido o demasiado tranquilo intentando mirar televisión después de un día agotador. En esas ocasiones Bruce trataba de contarle alguna historia, lo que sea para atraer algo de reconocimiento, pero Dick simplemente escuchaba y lo miraba con sus cautelosos ojos azules que ya no eran tan vibrantes ni azules como lo eran antes.

—Hola, amigo, ¿Cómo estás? —preguntó Bruce, tomando asiento junto a la cama y cerca de Dick como lo había hecho la enfermera.

—Bru-bru… ce—murmuró Dick.

—Bruce, así es— dijo Bruce suavemente, intentando ignorar la incomodidad que sentía al ver que Dick todavía tenía problemas con la pronunciación. Su habla era lenta, dificultosa y con un cierto tartamudeo. No obstante, por lo menos ya lo reconocía; le había tomado cuatro días después de estar en rehabilitación para que lo hiciera.

Ignorando aquellos males, Bruce se concentró en lo que vino a hacer. Así que sacó algunas de las fotos que había conseguido de su familia.

—Traje esto, me gustaría…—dijo Bruce, pero fue interrumpido por el tintineo de los cubiertos. Dick había vuelto a concentrarse en la sopa, tratando de comer, pero fallando. Su mano temblando por el esfuerzo. «Está bien, puedo esperar» pensó Bruce, decepcionadamente.

Dejó que Dick se esforzara, pero con cada intento que fallaba Bruce se ponía cada vez más nervioso e impaciente hasta que decidió intervenir. Bruce tomó la cuchara, recogió un poco de sopa y se la ofreció a Dick. Al principio, Dick lo miró detenidamente, luciendo parcialmente incomodo, pero aceptó el alimento vacilante.

Bruce dio un asentimiento y siguió con su labor. Mientras lo hacía, ¿Se preguntaba si las cosas volverían a ser como antes?

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Damian estaba listo y vestido. Parecía una eternidad sin ver a Dick, pero realmente fue cuestión de días para que su padre le dejara verlo después de que preguntó por doceava vez.

Estaba esperando que su padre viniera a recogerlo a la mansión, Pennyworth se había quedado con Richard mientras tanto.

En lo que esperaba, Damian se sentó en el sillón de la gran sala, leyendo los mensajes de su celular. El grupo que se había creado para estar en comunicación con sus terribles 'Hermanos', decían que no irían a visitar: Cassandra demasiado ocupada en Hong Kong, pero dijo que regresaría a Ciudad Gótica cuando Dick estuviera en casa. Stephanie tenía mucho trabajo con la escuela y no le había ido bien en la patrulla anoche, pero prometió que se encargaría de hacer la mejor fiesta de bienvenida cuando Richard volviera a la mansión. Duke dijo que por nada del mundo se perdería la fiesta de bienvenida y vería a Richard, pero por el momento estaba muy ocupado con sus estudios y todo eso. Barbara era de las pocas que visitaba a Dick de verdad, por lo que no comentó nada. Todd brillaba por su ausencia.

Él único que acordó que vendría sería Drake. Y como si invocara al adolescente, Drake llegó con traje y todo.

—Damian—saludó Drake sin ningún veneno real.

—Drake—escupió Damian como si solo el hecho de pronunciar las palabras lo enfermaran. Pero Drake no estaba para enemistades, simplemente rodó los ojos y comenzó a teclear en el celular en una esquina, lejos de Damian.

Damian sospechaba que habían creado otro grupo en el celular… excluyéndolo. Porque en el grupo, aunque no era frecuentemente activo, no había ningún alma que preguntara por Dick. Damian los odiaba por eso, ¿Cómo podían darle la espalda así a Richard?

Pero no importaba, porque Damian sí estaría para Richard, y habían sido solo ellos dos por un tiempo, podrían hacerlo de nuevo. Después de todo, eran los mejores. No necesitaban de nadie.

Su padre llegó, soltó un suspiro al verlos y luego les ordenó cansadamente que subieran al auto.

Damian tomó de inmediato el asiento del copiloto, Tim quien era propenso a discutir con Damian por el lugar. Simplemente se sentó en la parte de atrás resignadamente.

—¿Cómo está él? —preguntó Tim durante el camino, rompiendo el silencio sepulcral, porque su padre ni siquiera había encendido la radio y nadie había iniciado alguna conversación.

—Lo está haciendo mejor—respondió Padre, sin perder la vista en el camino. Su apariencia era tensa como si tuviera mucho en su mente, Drake no estaba mejor y miraba por la ventana pensativamente. Y Damian, Damian estaba nervioso porque por fin iba a ver a Richard de nuevo, y esta vez despierto y fuera de peligro.

—¿Ya puede caminar? —preguntó Damian.

—Aún no—respondió Bruce—… pero quizás pronto.

"Pronto" como Damian odiaba esa palabra.

El resto del camino, Bruce les advirtió que la memoria de Dick era confusa, que puede que no recordara los detalles, pero que lo haría pronto. Por lo cual no deberían alarmarse.

Estaba implícito el que los había olvidado, Damian se negaba a creerlo… y si los olvidó, Damian le ayudaría a recordar.

Pero cuando Damian estuvo frente a la puerta de Dick, todo el valor se le fue.

La madre de Damian le había enseñado a no temer, a no preocuparse por los demás. Richard había cambiado todo eso en su asociación. Ahora estaba asustado y preocupado. Más de una vez estuvieron en peligro de muerte, Dick había recibido también en ese entonces una herida de bala en la cabeza… que al final resultó que la bala no era real, pero sí había dejado a Dick herido, conmocionado y tuvo que reposar unas buenas semanas en recuperación. Sin embargo, independientemente de lo que pasara, Dick se volvía a levantar. Damian creía que esto era uno de esos casos.

Fue Bruce el que abrió la puerta, Damian entró con falsa altivez que no sentía, y a punto de reprocharle a Dick. Pero se quedó helado al verlo.

La parte izquierda del rostro de Dick estaba ligeramente cabizbaja, no encajaba con el lado derecho de su cara, que parecía tener una media sonrisa por lo que sea que le estuviera contando Pennyworth. No obstante, eso no que lo que había perturbado a Damian, si no sus ojos cuando lo miró. No había ninguna pizca de reconocimiento, nada. Parecía su hermano, pero lucía como un extraño.

—¡Jóvenes maestros! —saludó Pennyworth, poniéndose de pie.

Damian ignoró el saludó de los adultos y se concentró en Dick—. Richard, por fin estas despierto, habías estado demasiado tiempo siendo perezoso. Eso no es digno de ti—gruñó.

—Damian—lo amonestó su padre—. Dije que nada de gritos.

—No estoy gritando—chistó Damian y se cruzó de brazos. Se alejó de su padre y Drake para posarse al lado izquierdo de Dick. Notó de inmediato que fue mala idea, porque al parecer la visión de Dick fallaba de ese lado, Richard tuvo que inclinar la cabeza para visualizar correctamente a Damian con ojos entrecerrados.

—D-D-Dam… Dam-ian— Tartamudeó Dick, su voz sonando más grave de lo que Damian recordaba. Sus palabras lentas y espaciadas.

Damian sintió un alivio envolvente al creer que Dick recordaba su nombre, pero no había nada familiar en él. De hecho, Dick lo miraba sin reconocimiento, y volvió su atención a Tim.

—Tim—dijo Dick mucho más fácil esta vez, pero de nuevo no había nada en su mirada. Damian miró a su padre para ver una sonrisa de suficiencia y alivio. Richard no había los había recordado, simplemente había memorizado los nombres. Eso dolió más de lo que Damian creía, miró a Dick de nuevo, buscando algo, lo que sea, esa familiaridad, ese consuelo y cariño que Dick fácilmente brindaba. Pero no había nada.

—Hola, Dick… ¿Cómo estás? —cuestionó Tim, nerviosamente, jugueteando con el celular en su mano.

—… B-Bien—respondió Dick. Y eso fue todo, se hizo el silencio.

En otras circunstancias, si Richard de verdad fuera el mismo, no permitiría tal silencio incómodo. Pero él… este Richard que estaba en la camilla del hospital no lucía receptivo, solo cansado y jugando con los hilos sueltos de la manta con su mano derecha.

Bruce se aclaró la garganta. Dick lo miró, después volvió su atención a Tim y habló otra vez.

—¿Cóm-cómo… estás?

—Bien—respondió Tim, mortalmente incómodo—. Me, me alegra saber que estas mejor Dick.

Dick asintió.

—Dick—regañó Bruce.

—Maestro Bruce…—dijo el mayordomo sonando igual que un regaño también.

—Tiene que usar sus palabras—se defendió Bruce.

Damian ya no quería soportar esta farsa. Drake tan quieto, sin mirar a Richard y Richard siendo tan desconocido y lamentablemente sin poder moverse, mientras tanto su padre y Pennyworth parecían discutir con sus miradas. Damian no se iba a quedar aquí más tiempo.

—Tengo cosas que hacer. Espero te recuperes pronto, Grayson—dijo Damian, tan formalmente como pudo y salió de la habitación. Escuchó que su padre le llamó, pero Damian no lo escuchó. Ya no quería pasar ni un segundo más en esa habitación. No cuando Richard no era Richard, no cuando su presencia ni siquiera era reconocida.

Damian caminó a toda prisa, pero el elevador tardó en llegar. El tiempo suficiente para que Tim lo alcanzara. Tomaron juntos el elevador sin dirigirse la palabra.

En el espacio cerrado con la tonta musiquita del elevador, Damian tenía demasiado en él, quería descargarse con alguien. Pero en cambió se quejó: —Ni siquiera nos recuerda.

—No, no lo hace—respondió Tim, agarrando más duramente el celular en su mano.

—Entonces qué… ¿Será así para siempre?

—No, no lo sé. He leído sobre esto, pero no hay daños cerebrales iguales, todos son distintos. Pero oye—dijo Tim, mientras le daba un ligero empuje de hombros para tranquilizar los pensamientos tumultuosos de Damian—. Dick siempre nos sorprende, yo creo que estará bien. Bruce dijo que sanaría con el tiempo, y Alfred también.

—Por supuesto que lo hará, Drake—alegó Damian, casi ofendido.

—Estará bien—murmuró Tim, esta vez más para su tranquilidad que para la de Damian.

Minutos más tarde fueron alcanzados por el mayordomo, quien ahora era él el que los llevaría a casa.

—Le han informado al maestro Bruce que es muy probable que el maestro Richard vuelva a casa.

—¿Cuando? —cuestionó Tim, esta vez era el copiloto, Damian había aceptado sentarse en la parte trasera del auto. Ahora era el más joven quien estaba perdido en sus pensamientos.

—Dos semanas.

«Dos semanas» pensó Damian, ¿Era posible que en dos semanas Dick podría ser como era? —¿En dos semanas volverá a ser él? —preguntó en voz alta.

—Me temo que no tengo respuesta para eso, maestro Damian.

Y no se dijo ni una palabra más, cada quien en sus propios pensamientos.