Baile.

- ¿Debo qué?

- Aprender a bailar. – Repitió Yami dándole una calada larga a su cigarrillo – No solo es asumir el cargo de Capitán o de Rey Mago, también tendrás que cumplir con las obligaciones sociales.

- Tienes esa mirada de idiota en tu cara, amigo. – Comento Magna con preocupación pasando su mano frente a su rostro.

- Es su misma cara de siempre. – Señalo Noelle con un gesto despectivo.

- Mocosa, enséñale a bailar. – Noelle parpadeo sorprendida cuando su gran mano cayó sobre su cabeza repentinamente agregando luego de una pausa – Etiqueta básica también.

- ¿Por qué yo? Finral es un noble, puede enseñarle.

- Los novatos deben ayudarse. Considéralo una misión.

- El chico sabe blandir una espada, Noelle. – Dijo Vanessa con una sonrisa – ¿Qué tan difícil puede ser enseñarle a bailar?

Fue difícil.

Bailar era una de las actividades que le dieron un escape de su familia, no tenía talento para el canto o el dibujo, hacía bordados decentes, pero bailar, mientras escuchaba la música y seguía las instrucciones de su tutora podía olvidarse de todo, así que puso todo su esfuerzo en ser excelente, se le daba casi naturalmente, en cambio, Asta se mantenía rígido, no se dejaba guiar por la música ni seguía sus pasos, ella no tenia tanta paciencia como para repetir lo mismo varias veces, por lo que luego de una hora suspiro frustrada intentando pensar en otra forma de enseñarle.

- Lo siento, Noelle.

- ¿Por qué no le muestras como se hace? – Sugirió Nero tomando su forma humana y extendiendo su mano hacia ella.

- ¿Bailaras conmigo? – Cuestiono con duda.

- También era una noble, Noelle, puede que este un poco oxidada, pero sé cómo hacerlo.

- Lo olvidó a veces, disculpa.

Noelle volvió a dar cuerda a la caja musical para que el sonido inundara la habitación, Nero tomo la postura del hombre y con más facilidad de la que esperaba, guio el baile magistralmente, estaba explicando los pasos y contando para mostrarle el ritmo cuando sus miradas se encontraron, vio una expresión que nunca había visto, distraída tropezó con sus pies deteniéndose.

- Perdón, Nero.

- No te preocupes. ¿Viste cómo se hace, Asta?

- Creo que sí, pero no sé si podría hacerlo tan bien, parecía que Noelle volaba. – Nero sonrió ante la reacción avergonzada de la princesa.

- Inténtalo de nuevo, Asta.

Animado hizo su mejor esfuerzo con resultados que apenas rozaban lo decente, para alguien que aprendía rápidamente a luchar, esto le estaba costando, después de dos semanas de ensayos continuos Noelle pensó en usar a Finral, tenía mucha paciencia, luego paso a Gauche, más intimidante, fue fácil que cooperara al sobornarlo con una tarde con Marie, y finalmente pasando a su ultima opción llamo al Vice Capitán.

- ¿Por qué crees que podría enseñarle?

- Es un noble, sabe cómo es esto, quizás sus técnicas funcionen y estoy desesperada, Liebe baila mejor. – Natch suspiro ante la petición de la chica, había visto las lamentables prácticas.

- Intentare hablar con él.

Encontró a Asta practicando con su espada en el jardín, el chico lo saludo con una amplia sonrisa al verlo acercarse, enterró el arma en el suelo.

- Noelle me pidió que te ayudara.

- ¿Con qué?

- Con el baile, fui un noble, Noelle piensa que puedo hacer algún tipo de magia para que aprendas a bailar.

- No tengo problemas con los pasos. – Explicó pensativo.

- ¿No?

- No.

- ¿Entonces? – Pregunto luego de permanecer un rato en silencio.

- Es Noelle.

- ¿Qué pasa con ella? Debe ser una compañera de baile decente, la realeza se enfoca mucho en esa parte de su educación.

- Noelle es la mejor. – Contesto con alegría – Lo hace con tanta elegancia, no duda, no tropieza y siempre pareciera que flotara, se mueve muy rápido. Se pone seria y sus ojos brillan con emoción.

¿Qué?

- ¿Te distrae Noelle cuando bailas? – Eligió cuidadosamente sus palabras para no tener ninguna duda.

- ¿Creo? Me quedo mirando su rostro y sin querer la termino pisando, y Noelle se molesta.

- ¿Te gusta, Noelle?

- Me gusta, Noelle, es mi mejor amiga. – No era exactamente la respuesta que esperaba, eso lo hizo vacilar, inseguro de como manejar la conversación desde ahora, quizás necesitaba la ayuda de Vanessa.

- ¿Me muestras como bailas?

- ¡Sí! Liebe ha practicado conmigo. – Afirmo con entusiasmo, el demonio hizo un resoplido de molestia, pero tomo su forma humana haciendo un pequeño baile de mala gana.

- En realidad es decente, mira a los pies de Noelle para que no te distraigas con la belleza de la princesa, así pueda darte el visto bueno.

- ¿No sería eso grosero?

- Un poco, pero al menos no sentiría que está fallando en enseñarte, se siente mal por eso.

- Oh, no lo sabía, Noelle es buena maestra, el error es mío, no quiero que se sienta mal.

Noelle se extrañó cuando Asta llego para exigirle que bailaran, ella estaba en proceso de bordar un pañuelo para Vanessa y se pinchó con la aguja, chillo más por la sorpresa que por el dolor, se apresuró a retirar su dedo para no ensuciar la tela, Asta estaba haciendo una escena así que le lanzo un chorro de agua para que se calmara.

Vanessa le curo el dedo con una risa divertida por el drama que hacía el chico, al terminar se fueron a la habitación para ensayar, Asta caminaba de forma rígida así que pensó que sería un desastre, en cambio, siguiendo el consejo de Natch mantuvo su mirada en sus pies, siguiendo los pasos sin problemas, aquello hizo sonreír a Noelle que se felicitaba a si misma por haber mandado al Vice Capitán.

- ¿Estás feliz, Noelle?

- Sí. – Asta levanto la mirada para ver su gran sonrisa, embelesado tropezó y piso su pie.

- ¡Lo siento! – En su nerviosismo se enredaron y terminaron cayendo al piso con un ruido sordo, Asta fue rápido para sujetarla por la cintura y girarla para evitar que se golpeara con el piso – ¿Estas bien?

- Sí. – Su rostro se ruborizo mientras sus manos se apoyaban sobre su musculoso pecho, podía sentir la dureza de los músculos bajo su piel y su cercanía, su mano sobre su cintura y la otra sujetando su hombro, se quedó sin aliento, sintiendo su corazón latiendo con fuerza.

- ¿Noelle?

- Te convertirás en Rey Mago, Asta. – Asevero con suavidad – Para que le demuestres a todos lo que vales.

- Por supuesto, si tengo tu apoyo no hay manera que no lo logre.

- Merezco tu primer baile como Rey Mago. – Dijo sentándose en el suelo, su rostro totalmente rojo con su agitado corazón sonando en sus oídos – Tienes que prometerme que no lo harás con nadie más.

- Lo prometo.

- ¿Me das tus palabras? No puedes mentirle a la realeza. – El chico entrelazos su dedo meñique con el suyo.

- Te lo prometo, Noelle.

Podía escuchar la música desde el salón, estaba nervioso, emocionado y lleno de un orgullo inmenso, Liebe se mantenía sentado cómodamente en su hombro derecho, impasible y tranquilo, miro hacia su lado izquierdo cuando escucho los pasos de tacones acercarse, Noelle vestía hermosamente, resaltando su cabello y sus preciosos ojos como gemas, extendió su mano para entrar juntos.

Su primer baile los esperaba.