Naruto y Kimetsu no Yaiba No me pertenecen.
Flama
Rengoku Kyojuro puede decir que siempre que se ha interesado en alguien, no ha sido un objetivo fácil de alcanzar, lo cual puede ser más desalentador que alentador; el reto siempre es atractivo, pero sabe que incluso este nivel es ridículo. Como primogénito de la familia Rengoku sabe que heredara el dojo de su familia, la cual tiene una larga generación de usuarios de espada que se ha perdurado por los años; leyendas de cazadores de demonios e historias fantasiosas que su madre le contaba en su infancia para poder dormir. Realmente la familia Rengoku había perdido prestigio, especialmente con su padre adicto a la bebida, pero Kyojuro esperaba en un futuro traer honor a su apellido.
Incluso si eso sonaba muy a la antigua, esperaba poder regresar a esa era donde eran una familia respetada.
Tal vez eso haría las cosas más fáciles.
Eso es lo que piensa cuando ve a la chica caminar fuera del Dojo, a la floristería que queda en la esquina de la cuadra; el largo cabello negro azulado y ojos pálidos, son dueños de la primogénita de la familia Hyuga, la familia más importante de toda la ciudad.
Kyojuro había crecido viendo la enemistad de su padre y odio por la familia Hyuga, por aquellos privilegiados que tenían todo por ser Hyuga; Kyojuro sentía que estaba equivocado. Aunque era casi dos años más joven que él, Kyojuro había visto a Hinata desde hace tiempo, el rostro tímido de la chica amargado por la pérdida de su primo, una terquedad por visitarlo cada pocos días y siempre con un ramo de flores, la sonrisa amable que parecía doler cuando alguien preguntaba por cómo estaba.
Era hermosa.
Pero tan inalcanzable.
Ignorando el odio de su padre por su familia, la chica era prácticamente millonaria comparado a ellos que apenas logran mantener el dojo, asistente de la universidad prestigiosa de la ciudad y conocida por ser la princesa prohibida de la ciudad; su padre jamás dejaría que se acercara, Hiashi Hyuga era un hombre terriblemente aterrador.
Eso no disminuía su belleza.
Pero Kyojuro le gustaba fantasear con haber tenido el prestigio de su familia en antaño, para al menos poder ser capaz de competir por la atención de la joven, lo cual ahora no es más que un sueño bastante lejano; por mucho que le guste actuar más positivamente, hay cosas que tal vez simplemente no están destinadas a suceder.
O eso piensa hasta que se encuentra con ella en el cementerio, usualmente cambiaba de ruta o horario para no toparla; Ino Yamanaka de la floristería Yamanaka donde Hinata y él compraban flores para estas situaciones, suele ser muy lengua floja para comentar el horario de los demás.
Sorprendido por el cambio de horario de la chica y sorpresa de que la tumba de su madre sea vecina de la del primo de Hinata, se topa con la clara incomodidad y sorpresa de ver el rostro de la chica sereno mientras hace una oración frente a la tumba de Neji Hyuga. Las cosas no suelen pasar como espera que sucedan, pero en defensa de Kyojuro suele querer darle espacio a la chica; pero tampoco es de los que desaprovechen cualquier posible oportunidad del destino.
Tal vez un regalo de su madre, quien sabe.
Kyojuro espera que sea así.
—Tal vez deberías hablar con él Hyuga-san—comenta tranquilamente a la chica como primera conversación, provocando que esta salte levemente asustada y lo vea sin entender que sucede, le da una sonrisa amable antes de señalar a la tumba—hablar con él como si estuviera aun aquí, suelo hacer esto con mi madre todo el tiempo; este donde estén, me alegra pensar que están escuchando—añade casi melancólico viendo la tumba de su madre con expresión algo sombría.
¿Hace cuánto vino su padre aquí?
Senjuro su hermano menor, lo habrá acompañado hace unos meses, tal vez sea hora de obligarlo a volver.
—No creo…N-no creo que quiera escucharme—escucha a la chica tartamudear al ver la tumba, con rostro de profunda tristeza.
Duele.
Porque su mirada parece desesperada en creer algo diferente, pero entiende esa sensación de remordimiento al ver una tumba.
¿Si tan solo hubiera sido más fuerte?
Cuantas veces pensó eso frente a la tumba de su madre, cuantas veces no quiso regresar el tiempo una vez más para ver su sonrisa.
—Estoy seguro que sí, no hemos hablado antes, pero veo que vienes seguido por aquí…estoy seguro que esa persona debe haberlo notado también y esperar tu venida—habla señalando la tumba de Neji, provocando una leve sonrisa triste en el rostro de Hinata.
Aun así, es hermosa, piensa Kyojuro levemente embobado y regresando la mirada al suelo.
Su madre debe estar burlándose de él.
Nunca fue especialmente bueno con las mujeres y esta vez no sería la excepción, no es que se sienta intimidado, solamente teme que diga algo que lo deje ver mal ante, probablemente, la única persona que realmente le importaría si llega a verlo mal.
Su madre sabría qué hacer.
—Creo que, creo que también esta persona debe ser feliz de verlo aquí—musita Hinata ahora señalando la tumba de su madre.
Si.
Probablemente.
Espera.
Su madre siempre sonreía cuando lo veía llegar, así que espera eso desesperadamente; sonríe de forma algo divertida al ver a Hinata que parece parpadear confundida ante su extraña nueva emoción, el ambiente probablemente no lo proporciona, pero Kyojuro siempre es bueno para cambiarlo a un ambiente más activo.
—Probablemente se está burlando ahora por como estoy actuando, mi madre siempre tuvo ese sexto sentido de madre que debe estar divirtiéndose de mi forma de actuar—expresa con un encogimiento de hombros, que hace que Hinata lo vea confundida, antes que la cosa más maravillosa suceda.
Una leve risita que oculta con su rostro, que provoca que sienta un puñetazo en su vientre que daría el mismo Akaza (amigo y rival desde hace años, aunque insiste en que pelea con espadas, este siempre viene a retarlo con los puños), que hace que probablemente se hubiera enamorado de ella una vez más.
Adorable, piensa casi abochornado con las mejillas alborotadas.
Hermosa.
La mujer con que le gustaría casarse, pero que es probablemente imposible.
—Neji-niisan también era así, no era mi madre, era mi primo, pero…me cuidaba como tal—musita la chica algo torpe, lo que genera que Kyojuro solamente sonría a su lado.
Toma una decisión.
—Mi nombre es Kyojuro, Rengoku Kyojuro—se presenta con seguridad extendiendo una mano, que provoca que Hinata lo vea antes de asentir con una sonrisa.
—Hyuga Hinata, un placer conocerle Rengoku-san—acepta su mano, una mano que a pesar de venir de una princesa del clan Hyuga, tiene callos y no es tan tersa.
La mano de una trabajadora, una guerrera y alguien que tiene una flama brillante en sus ojos amables.
Si.
Es demasiado pronto para rendirse, piensa cuando se pone de pie y atrae a la chica con torpeza para que se ponga sobre sus propios pies también; parece algo sorprendida de su fuerza, pero cuando esta separa su mano de la suya, Kyojuro está decidido.
Tal vez no hoy, tal vez no nunca, pero piensa luchar.
—Tal vez deberíamos ir por un café, es una mañana fría y me gustaría charlar un poco más—se da una palmada en su espalda por su comentario, que solo incrementa cuando la chica acepta con una sonrisa.
Si.
Piensa luchar, para que la mano de esta, alguna vez en el futuro, vuelva a tomar la suya y no dejarle ir.
Es una pequeña flama que espera crezca en una llamarada.
Fin
Espero les gustara.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
