Esta es una historia que empezo como un One-Shot, el mismo que no tuve el corazon para borrar. Comence esta historia como una idea simple, ahora que he vuelto a releer lo que escribi hace tanto crei que era hora de comenzar de nuevo. Por ello los invito a leer este nuevo comienzo.
Marinette se sentía confundida, era consciente de que ciertas situaciones escapaban de su dominio, ya que no era más que una chica normal, con una vida normal o al menos es lo que se decía a si misma cada mañana mientras se miraba al espejo, en esos inhóspitos y espaciados momentos en los que se cuestionaba su participación en la situación en la que encontraba inmersa. También discernía que ella era parte activa del asunto, el mismo del que si se era totalmente sincera no quería huir. Obviamente se lamentaba constantemente del rumbo sinuoso en el que su relación se embarcó, la misma que no llenaba las expectativas de ninguna de las dos partes participantes, ni siquiera llegaba a pisar esos sueños que ella resguardo durante años, sueños que ahora parecían simples desvaríos de una chica demasiado inocente para ser consciente de algo más. Sin embargo, admitía con la misma facilidad su incapacidad de actuar en contra de sus deseos, ella lo deseaba tanto... así como la urgencia con la que añoraba su contacto; ya sea suave o posesivo, siempre dependiendo del momento, de su estado de ánimo, de lo que hubiesen hecho para llamar la atención del otro. Porque, ahora y a regañadientes podía admitir que ella haría cualquier cosa para que él la arrastrará a donde sea y la silenciara o castigara con sus labios.
Parte de sí deseaba tener la suficiente fuerza de voluntad para evitarlo, tener la capacidad de no acudir a sus encuentros en pasillos desiertos o perseguirlo tras las puertas cerradas de aquellas aulas vacías, esa misma mitad aun deseaba volver a la normalidad o lo que fuera que correspondiera a su amistad, la que ahora sin duda alguna se consideraba perdida. En cambio, su otra mitad, la más oscura de ella, la que no tuvo ningún reparo en desapegarse completamente de la niña soñadora que añoraba a cierto rubio de ojos esmeraldas, acepto el cambio sabiendo que los abrazos no podían sentirse nunca igual a lo que fueron, que en sus miradas no existía más la inocencia de una casta amistad sino promesas de saciedad y más hambre del que sus cuerpos eran capaces de soportar, sabiendo que actualmente compartían un secreto, uno que resultaría inverosímil para quien fuera que lo supiese incluso para su propio entorno, puesto que las actividades compartidas distaban en demasía de las calmas personalidades con las que los describirían a ambos, nunca serian comparados con la pasión desenfrenada en la que se veían envueltos cuando se encontraban a solas; el llamado recurrente y sofocante que suplicaba implorando y rogando a gritos mudos por la satisfacción de su deseo.
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Por su parte Luka conocía de primera mano el hecho de que no existía algo parecido al romance entre ellos, ya que ella se lo repetiría hasta el cansancio durante cada uno de sus encuentros, o al menos intentaria hacerlo, admitir sin ningún tipo de vacilación que no lo amaba, en tanto él respondía tales declaraciones con un calido beso, para no oírla o tal vez con la necesidad de afirmar algún tipo de control sobre ella, ya que eso era loúnico que parecía funcionar, haciéndola perderse completamente, en uno de sus acaloradas atenciones, en los que para su beneficio se había vuelto un experto. Les era imposible negar la atracción que sentían el uno por el otro, aun si el amor no estaba en la mezcla, al menos era lo que él percibia por la parte femenina de la relación. En cambio existía esa imparable obsesión por su tacto, razón por la que ella lo seguiría a donde él la llevara, por la promesa del mismo. Ellos no habían reclamado la exclusividad del otro y esa era una de las tantas razones por las que toda interacción entre ambos se sentía insegura, lo sabía, era inevitable que se cruzara en sus pensamientos, así como lo era que él que no captara su atención, aun si ella quisiera negarlo miles de veces, era un hecho tangible e innegable que él se convirtió en su adicción. Por su parte, aprendió lo que era estar enfermo, no de manera física ya que durante su vida gozo de oportunidades suficientes para sentir tales malestares, pero lo que estaba viviendo en estos momentos no era corpóreo, tangible o si quiera detectable a simple vista, sino mental; un insistente susurro que pedía por ella. Tentación liquida y caliente como lava se encendía en su ser, recorriendo sus venas junto con todo aquello que sucedía solo al verla; ya sea que sonriera, mordiera su labio, comiera o simplemente hablara, ni siquiera podía detenerse a pensar en las veces que la había notado morder con insistencia su labio inferior llamandolo como el canto de una sirena, de la misma manera en la que arremetería contra sus labios en sus encuentros. Movimiento al que respondía tirando entre sus dientes el piercing de su lengua, moviéndolo tentadoramente de un lado al otro, haciendo que la niña se sonrojara. Una simple mueca, tal vez imperceptible para los demás, era suficiente para que ella estuviese literalmente babeando, añorando, deseando y necesitándolo como a nada más. La negación resultaba ser su mejor aliada y peor enemiga, intentando terminar todo aquello que existía entre ambos en variadas situaciones, dudando momentos después, afirmando amar a Adrien mientras dejaba que el de mechas tintadas marcara sus labios, su cuello, sus hombros y robase por completo su capacidad de habla. Marinette era adicta a él y él estaba tan perdidamente enamorado que tomaría lo que sea que ella le diese, aun si esta tórrida relación prometía destruirlos a ambos.
Él estaba arrepentido, ya que nunca quiso que las cosas ocurrieran de esta manera. Luka, si era totalmente sincero deseaba tomar las riendas de sus sentimientos, embelesarla con parsimonia y paciencia, enamorarla para llegar a su corazón, mostrarle tal y como era realmente, cautivándola primeramente de manera platónica, envolviéndola en una manta de completo amor antes de llevarla a sus brazos, antes de degustar sus besos, antes de que todo se le escapara de las manos como en este momento, cuando en lugar de atesorar ese encuentro, lo unico que parecia hacer era resentir su primer beso. Todos los planes que podía haber tenido los tiro por la borda aquella noche por un estúpido ataque de celos y esos planes del beso perfecto, murieron de manera tosca, junto con el hombre dedicado y enamorado que cayó bajo el disfraz del depredador sin otro sentimiento más allá de la satisfacción mutua. Descubrió luego de esa inesperada interacción que tras ese encuentro era imposible que se contuviera, ya que el sabor de los labios de su amada lo mantenía atado, incapaz de siquiera pensar con raciocinio. No estaba seguro de ninguna acción, sin embargo, por el momento entendió que cuando una canción no es suficiente para llegar al corazón de la mujer que amas se necesitaban tomar medidas drásticas o en su caso besarla hasta que ambos labios estuviesen hinchados y sus ansias por el otro se encontrasen satisfechas.
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El deseo, la pasión, la inconsciencia todo ello era parte de sus encuentros... y ninguno de ellos podía tener suficiente del otro.
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FILEMAMANÍA es una palabra de raíces griegas y significa «Deseo incontrolable por dar besos»
