Hay besos perfumados,
besos tibios que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
"Besos" -Gabriela Mistral
Marinette
.
He de admitir que nada me había preparado para lo acontecería ese día, puesto que el mismo comenzó con normalidad; las clases se encontraron suspendidas una vez más, debido a una broma de mal gusto, algo que resultaba habitual para estas alturas del año, debo aclarar, realizada por parte de los incontrolables de último año como los llamarían el resto del alumnado, para mí, solo eran los compañeros de clase de Luka. Luka Couffaine, quien ingreso a mi vida siendo solo conocido como el hermano mayor de Juleka, claro debido a su dispocision y buena vibra con el tiempo y diferentes interacciones, dejo de tener el título de "hermano de..." para simplemente o no tan simplemente, llamarse amigo, mas precisamente mi mejor amigo. Ojalá la definición de él hubiese acabado allí, resultaba todo tan sencillo antes de ese día; Luka= Mejor Amigo, Adrien=Potencial novio.... Y ahora... bueno, las cosas se habían salido de control, por llamarlo de una manera sencilla. Volviendo al día en el que todo entre nosotros se desordenó por completo; Los alumnos de último año entraron en una competencia absurda sobre quien haría que Damocles perdiera la poca paciencia que poseía: Esta vez, un grupo de ellos decidió que sería gracioso obstruir las cañerías de los baños, y quisiera admitir que era una práctica enteramente masculina, que las niñas del curso eran las futuras damas de sociedad o algo parecido a un clon de Chloe, en cambio, al parecer a la generación mayor se le escaparon algunos tornillos de su tarro, ya que ninguna de esas chicas seria la próxima "Miss Perfección" por lo que las bromas que en cualquier otro entorno se hubiesen limitado solo al sector masculino, ahora se extendían a terrenos femeninos, tanto chicas como chicos competían por igual, en un intento de obtener el título por quien haría la peor broma antes de ser expulsados. Claro, ellos desconocían o al menos fingían desconocer que el director Damocles no quería tener que pasar un solo año más con esa parvada de rebeldes, en sus palabras, por los que se les permitía mucha más holgura que a cualquier otro curso y los demonios, también en sus palabras, apreciaban su falta de límites.
.
Ese resulto ser el principal motivo por el que pasamos el resto de lo que comprendía del horario escolar y parte de la tarde en la cubierta del "Liberty" admirando el ensayo de "Kitty Section" Iván era el autor de la nueva canción que ensayaban con ahínco, una que se encontraba dedicada a su novia, aunque por el momento ella no lo supiese, y por ello, junto con el resto de la banda ya que querían pulirla lo suficiente para presentarla en el próximo festival de la música, lo que acontecería al menos en un mes más; por lo que ese día en particular el ensayo se había extendido, nos encontrábamos agotados, todos nosotros, ellos por su canción y yo por rediseñar por quinta vez en el día su nuevo vestuario, tal vez la razón principal de mí falta de inspiración no era el lugar o lo disonantes que sonaban en ciertos momentos sino que no era capaz de concentrarme. Al menos no lo haría mientras Adrien estuviese ahí mismo, tocando el teclado ¡Dios! ¿Porque era tan perfecto?
.
Entre mis suspiros repetitivos percibí la mirada de Luka sobre mí, busqué como siempre lo hacía, que nuestros ojos se encontrasen más él esquivo los míos, mirando sus manos y el baile que estás hacían sobre las cuerdas de su guitarra. Por lo que desvié mi mirada hacia Adrien quien sonrió guiñándome un ojo, lo que provoco un nuevo suspiro y puedo jurar que ante mi acción oí a Luka bufar ¿Que estaba mal con él? Terminamos cerca de las cinco menos veinte, cuando ellos decidieron que no harían ningún progreso y yo que si arrancaba una hoja más debería comprar un nuevo libro de bocetos. Guardé mis cosas con enojo haciendo que chocasen entre sí, llamando la atención sobre mí, me era imposible ralentizar mis acciones cuando mi cabeza entera era un revuelo, me encontraba profundamente ofuscada ¿Acaso nada podía salirme bien? Resoplé de manera audible frunciendo el ceño en lo que me quejaba entre susurros, ofuscada hasta sentir un par de fuertes y hábiles manos se cerrandose en mis hombros, masajeándolos con suavidad, logrando en ese simple movimiento que me desarmase en sus atenciones, sonreí mirando de reojo detrás de mí para que mi mirada chocase de lleno con un par de vivaces ojos azul ceruleo y una sonrisa de labios finos, retrocediendo un paso me recargue contra su pecho, solo un ínfimo momento antes de que él soltase mis hombros, gire para enfrentarlo agradeciéndole con una sonrisa, tomando su bíceps antes de seguir al resto de los chicos que se trasladaron hacia la sala de estar. Una lluvia de ideas, nos llevó a la decisión de que para despejarnos deberíamos abandonar el barco, salir al centro comercial, pasar por la sección de entretenimiento y tal vez ver la película más tonta que podamos elegir, algo que distrajera a las parejitas tanto como para no deleitarnos con demostraciones públicas de su afecto. En palabras de Alix tendría un significado cercano a "No comer frente a los pobres" hoy era una de las raras ocasiones en las que nuestro grupo la incluía a ella, quien se había sumado al grupo como una decisión de último momento, siguiendonos cuando estábamos listos para abandonar el barco, dando una lista interminable de excusas incoherentes que se resumían simplemente en que quería pasar tiempo con Luka, algo de lo que nunca desaprovecharía una oportunidad. No puedo culparla, él es atractivo y casi todo el curso a excepción de Alya, Mylène, Juleka, Rose y yo volteaban solo para observarlo pasar. Cuando sonreía, una ola de suspiros viciaba el salón, mientras yo, como cada vez terminaba imitándolo, ver cualquier mueca suya siempre causaba una reacción en espejo en mí. Admitiré que más de la mitad de la escuela me veía con envidia cada vez que salíamos, ya que apenas sonaba el timbre que anunciaba el final de alguna clase o del día él me esperaba en la puerta del salón para envolver su brazo alrededor de mis hombros, acercándome hacia su costado para caminar de esa manera juntos hacia el patio central. Él repetiría cuántas veces se lo preguntara que era a causa de mi baja estatura y la posibilidad de que la estampida de sus compañeros pudiese lastimarme. Ingenuamente le creí, en ese momento podría culpar a mi falta de madurez o interés, pero tome sus palabras como ciertas de manera inocente. ¿Quién me habría culpado? Luka era encantador, tan calmo como lo sería una tarde de otoño en mi balcón, en esos raros pero gratos momentos en los que me gusta oír a Chopin. Oir a Chopin al igual que pasar el rato con Luka me ayudaba a despejarme, clamando las tribulaciones de mi alma como si mi ser entero necesitase de su personalidad calma. Era como si pudiese dejar de lado todo lo que pesaba sobre mis hombros, desde las tareas escolares, pasando por mis obligaciones de superhéroe y culminando con mi amor por Adrien. Los necesitaba en momentos en que el mundo era demasiado tedioso para soportarlo, llamandolo a él con necesidad de oirlo o encerrandome en mi balcón cuando apagaba el celular y usando mi viejo mp3, ese que mis padres me habían dado cuando comencé a diseñar alegando que el volumen de mi música los estaba desquiciando, tomaba mi cuaderno de bocetos y me dejaba llevar por aquellos calmos sonidos.
.
El día que comenzó cálido se tornó en una fresca tarde y una aún más refrescante noche, era agradable si habías pensado en eso antes de salir de casa esta mañana, por supuesto la mayoría de los chicos lo hicieron, ostentando sus abrigos de media estación donde antes lucían remeras y blusas. Alya me vio con desaprobación, dado que, aunque mis jeans eran largos mi blusa de tirantes con volados, la que resultaba ser tanto hermosa como adorable, no porque sea su diseñadora y modelo, no era adecuada para este momento. Aun menos cuando el motivo porque había refrescado la temperatura fue a causa de una brisa nada agradable. Mi blusa, la cual por el modelo se veía suelta era meneada sobre mi cuerpo, a veces una milésima de un lado al otro y otras simplemente se levantaba mostrando mi piel pálida, junto con mi acomplejado ombligo, el comienzo de mí corpiño y las evidencias de que la temperatura atacaba mí piel, esperábamos en el puerto a que cada uno de nosotros estuviese listo para salir, en tanto frotaba mis brazos para darle calor a mi cuerpo. Luka quien se había alejado, volviendo al barco y disculpándose por hacerlo, volvió un instante después apretando levemente mi hombro al hacerlo, su habitual campera estaba cerrada y en sus manos traía un abrigo negro que dejo caer sobre mi cabeza, en un silencioso pedido, lo tome, ya que no tenía otra opción, hacia frio y no tenía posibilidad alguna de obtener otro abrigo. Se trataba de uno de sus hoddies, mismo que llevaba su aroma impregnado encima, una mezcla de menta, pino y jengibre que resultaba agradable, tanto que me vi tomando la tela entre mis manos conduciéndola hacia mi nariz, disfrutando del mismo a ojos cerrados para encontrarme con la mirada de todos sobre mi causando un sonrojo en mis mejillas. Pase los brazos dentro de aquella prenda, así como mí cabeza, regocijándome en lo cómoda y abrigada que era, me hundí con la capucha sobre mi cabeza, embriagándome en su masculino aroma, he de admitir que Luka poseía un aroma maravilloso, aprecie el mismo unos instantes más antes de notar lo que estaba haciendo y dejar que la prenda se relajara sobre mí. Me permití admirarme frente a uno de los espejos que se encontraban empotrados en uno de los lados del barco, nunca, hasta ahora, reparé en la falta de practicidad de estos, ya que si una tormenta asediara el barco se harían añicos, deje sobresalir mi labio inferior viéndome como la niñita que robo una prenda de su hermano mayor, era obvio que la cosa me quedaría enorme, no solo porque Luka era más alto que yo, sino porque esta prenda en particular era de corte amplio; las mangas se acumulaban sobre mis muñecas, el largo cubría mi trasero por completo deteniéndose a centímetros de mis rodillas y la capucha puesta llegaba hasta mi nariz ¡No podía salir así vestida!. Mis amigos sonrieron al verme, haciendo sonidos que lo único que podían significar era que me veía adorable, por ningún motivo quería verme así, menos a los ojos de Adrien que desde meses atrás resultaba ser un miembro activo de la banda, debiendo hacerlo a espaldas de su padre. Considere pedirle algo prestado a Juleka, sin embargo, no podía despreciar la atención de Luka, me cruce de brazos un momento viendo a mis amigos reírse de mí, procediendo a sonreír cuando una idea se encontró conmigo, tomando las coletas, que desde hace un tiempo atrás acostumbraba a usar en mi brazo derecho adapte la prenda lo mejor que pude sobre mí. Si, seguía viéndose como si fuese parte del boyfriend clothes style, pero al menos, ahora las risas habían cesado. Luka sonrió acercándose a mí, extendiendo su brazo para acortar nuestra distancia y dejarlo descansar sobre mis hombros, me incline levemente hacia él disfrutando de esta cercanía, retirándome ante el murmullo y los vítores de los demás, cruce mis brazos, apartándome de Luka para descender primero dirigiendo el camino, ejerciendo mis pasos en sepulcral silencio. Inmensamente cabreada por todas las burlas sobre cubierta. ¿Acaso no podían ver qué estaba al borde del colapso por mis inseguridades sumadas a las fallas del día como para soportar sus burlas y comentarios? Que dicho sea de paso siempre mantenían el mismo y frustrante círculo de acontecimientos.
.
Nino me siguió momentos después; —¿Estás bien? —Asentí sin palabras, mirando la lejanía, intentando comprender ¿Qué era lo que les pasaba por la cabeza? ¿Por qué siempre hacían lo mismo con Adrien allí? ¡Luka y yo no teníamos ese tipo de relación! —. ¡Vamos Mari! ¡Sabes que solo estábamos bromeando!
.
.
Resople oyendo los pasos de los demás acercándose, e incluso Adrien se paró a mi lado para asegurarse de mi estado ¡Dios! ¡Quería desaparecer! estaba haciendo un completo espectáculo de mi misma, Luka tomo mi otro costado, me gire para estar frente a él, necesitando algo de consuelo apoye mi frente en su pecho, a lo que él acaricio mi cabello. Luka era mi Chopin fuera de la seguridad de mí solitario balcón, una canción que no debía agregar a mi lista de reproducción porque siempre se encontraba ahí, animándome, cuidándome y abrazándome si lo necesitaba. Me aparte de él, calmada y molesta a la vez. Él proporcionaba calma mientras la mirada de los demás me causaba molestia, últimamente parecía que yo era su punto de divertimento y que cada vez que me veían se preguntaban ¿Cómo podemos molestar hoy a Marinette?; —¿Ya podemos irnos? —inquirí con cansancio mirándolo fijamente, sin querer poner mi atención en los demás. El asintió sonriendo, llevando un mechón de cabello detrás de mi oreja, a la vez que me veía con ternura—. ¡Bien! —Musite, soltando su chaqueta lentamente apartándome de él para comenzar a caminar, sin molestarme a ver si alguien me seguía o no—.
.
.
El numeroso grupo en el que me encontraba era compuesto por; Luka quien caminaba despreocupadamente a mi derecha, con sus manos asentadas firmemente en el interior de sus bolsillos, sabiendo que en este momento no quería que me abrace como lo hacía siempre, no cuando mis amigos seguían buscando excusas para hacerme pasar vergüenza. Alya y Nino que caminaban a mi izquierda unos pasos delante de mí, se veían sumidos en su propia realidad, ella le sonreía encandilada con su presencia, mientras él con la mano sobre su cintura le hablaba sobre música, misma que en la totalidad del grupo solo él entendía y conocía. Alix alcanzó a Luka posicionándose en medio de ambos golpeando sus caderas con las mías para hacerse espacio, por lo que me aleje, podía oírla hablando sobre las competencias de patinaje en las que había participado, mientras Luka no emitía palabra alguna, limitándose a hecer un sonido a modo de asentimiento dejando que sea ella quien hablase, ya que al no saber del tema en cuestión prefería callar. Detrás de ellos podía oír los cuchicheos de Rose, seguramente hablando con Juleka que como su hermano se mantenía apenas realizando un sonido para hacerle saber que seguía escuchando. Las risas de Iván con Mylène y los pausados pasos de Adrien quien si no me equivocaba en mis suposiciones se encontraba escuchando música. No pasamos más de un par de cuadras caminando a un lado del Sena cuando sentí a mis mejillas entumecidas y frías. Luka volvió a caminar a mi lado bufando para llamar mi atención, lo mire de reojo al sentirlo tomándome por los hombros para obligarme a girar hacia la izquierda donde podríamos seguir el camino sin necesidad de que la gélida brisa nos alcance, agradecí su gesto con una mirada y una tímida sonrisa, él se encogió de hombros. Cruzamos Pont du Carrousel, caminar sobre el Sena se sentía mágico, me impresionaba ver las embarcaciones que pasaban por debajo y de tanto en tanto me perdía viendo el correr del agua, lo que ocasiono que me retrasara, los demás habían seguido su camino sin detenerse, pero no Luka, ya que como lo había hecho durante toda la tarde, se quedó a mi lado, tan ensimismado como yo, a veces quisiera saber lo que pasa por su cabeza, siempre es tan callado y misterioso. Mi teléfono comenzó a sonar, y admito que me coloreé al igual que un arcoíris, no por las luces de atardecer reflejadas en mi piel, sino porque cuando emprendimos esta salida, siquiera pensé en pedir permiso para hacerlo. ¡Donde dioses tenía la cabeza! En Adrien, eso era obvio. Alcance el aparato solo para ver que mi buzón titilaba con una llamada perdida. Tome asiento en el suelo, sintiendo débiles a mis rodillas ¡Mis padres iban a matarme! siempre suelo tener una actitud intachable ¿El problema? bueno digamos que en las últimas semanas Hawk Moth no había tenido mejor idea que mandar hasta a dos villanos por día. Lo que concluyo en el descenso de mis notas, retardos al llegar a casa y desapariciones en horas inhóspitas, por tal motivo ahora debía tener cuidado y cada una de mis salidas a excepción de las que debía realizar Ladybug tenían que ser informadas a mis padres ¿Porque no lo pensé antes? Luka me ayudo a ponerme en pie, cruzamos corriendo esta vez, evitando las distracciones, alcanzamos a los demás en Place du Carrousel donde se detuvieron a tomarse selfies y esperarnos, como si supieran que necesitábamos un tiempo más que ellos para cruzar el puente, lo que era verdad. Mis padres me impusieron un toque de queda, mismo que viole por dos horas en este momento, el aparato del demonio volvió a sonar, esta vez me apresure a atender.
.
.
—¿Tienes idea de que hora es? —La voz nada amigable de mi madre me recibió del otro lado de la línea, sisee ante su estridencia—.
.
.
—Lo sé, Mamá. Perdón —Expresé en tono de disculpa— No me di cuenta de la hora hasta que sonó el teléfono.
.
.
—¿Dónde estás? Tu padre fue a buscarte al colegio porque inútilmente creyó que te había pasado algo y resulta que no solo no estabas allí, sino que saliste antes ¿Dónde creíste que era importante ir por 5 horas sin dar aviso a tus padres?
.
.
—Lo sie...
.
.
Mi madre me interrumpió antes de que pudiese disculparme una vez más; —¡No quiero tus disculpas! quiero que regreses ¡Ahora!
.
.
—Pero mamá... —Me quejé, ella no estaba escuchándome, balbuceaba palabras que me resultaban ininteligibles, hasta que finalmente me rendí—. Estamos en Place du Carrousel.
.
.
—¡Quédate ahí! ¡Tu padre irá por ti!
.
.
No conteste, suspire al oír la finalización de la llamada dejando el teléfono nuevamente en mi bolsillo. Me veían con compresión por lo que intente esbozar una sonrisa al decir; —Mi papa vendrá por mí. Ustedes deberían continuar, después de todo yo no hago más que retrasarlos y arruinar su salida —Pedí con la voz trastabillante—.
.
.
Alya fue la primera en acercarse; —¡Vamos Mary! ¡Anímate! No es el fin del mundo. ¡No pongas esas caras señorita! —Me advirtió en ese tono de hermana mayor que aprendí a odiar—. ¡Tus padres no son unos monstruos! Y lo sabes —Asentí con molestia—. Además, ambas sabemos que te mereces el castigo —Sonreí con tristeza sabiendo que tenía razón—. Por otro lado, si esperamos todos juntos... tal vez logremos convencerlo.
.
.
Sonreí de manera triste con pocas esperanzas; —No lo sé Alya, creo que solo debería quedarme aquí y esperar, no quiero que mis padres vuelvan a pelear por mi culpa.
.
.
Luka paso con cautela el brazo sobre mis hombros, me recargue en él, esta vez sin el bullicio habitual de mis amigos, el mismo que acompañaba cada interacción; —Yo hablare con tus padres —Ofreció con calma—. Si me prestas tu teléfono —Mostrándome su mano para que se lo entregase—.
.
.
Sonreí de manera forzada negando; —No, en verdad. Está bien —Dije suavemente, por temor a que mis emociones desbordasen como solían hacerlo en su presencia—.
.
.
Deslizó su brazo de mí hombro y se posicionó frente a mí. Tomo mi mano, mirándome con ojos tristes; — ¡Por favor! —Pidió alargando la "O" negué una vez más— Pero... Marinette —Pestañeando repetidamente haciéndome reír levemente—. Sabes que yo no iría si tu no estuvieses ahí —Susurro a mis manos viéndome de reojo entre sus tupidas y arqueadas pestañas—. Nunca se sentirá igual sin ti.
.
.
—Luka tiene razón —Agrego Adrien oyendo solo la última parte de su declaración y podría asegurar que escuche a Luka emitir un suave pero amenazante gruñido—. Sin ti no será lo mismo —Insistió, haciendo que mí interior saltase... él me quería allí—.
.
.
—No lo sé... —Admití tímidamente, aunque ahora más motivada—.
.
.
—¡Vamos! —Animo la pandilla al unísono, logrando que riera con más soltura—.
.
.
Asentí, sacando mi teléfono del bolsillo a manos tambaleantes, Luka lo tomó en las suyas, usando mi patrón para desbloquearlo, admitiré que nunca deja de sorprenderme; —Déjalo en mis manos... Sabes que tu madre me ama —Afirmó con seguridad sonriéndome de manera ladina—.
.
.
Mire mi teléfono en sus manos, sabiendo que era cierto; Luka se había ganado el cariño y confianza de mí madre solo con una sonrisa. Literalmente una sonrisa, lo que me hizo cuestionar varias cosas, como la poca confianza que tenían en alguien que conocían desde el primer sopló de vida o la facilidad de este chico de ojos azules para cautivar a las mujeres. Aunque, como había mencionado antes era previsible, como lo dije Luka es una persona atrapante, y aunque se esperaría que las hormonas adolescentes fuesen las únicas afectadas, parecía que las mujeres adultas también veían en él algo que no podían negar. Aún no logro hablar de ese tema con ella, pero es intrigante. Suspiré con nerviosismo observando el aparato en sus manos, su fácil manejo del mismo y como sin preguntármelo obtuvo mí contraseña. Sonriéndome lo condujo a su oído alejándose unos pasos de donde estábamos. No pude desviar la mirada de él, viéndolo comenzar a charlar de modo ameno; reía recorriendo el lugar caminando, como si estuviera haciéndole un tour privado a mi celular; se veía feliz, para nada incómodo, no al menos como lo esperaría de uno de mis amigos hablando con mis padres. Él siempre parecía atento, correcto y caballeroso, poniendo al otro en primer lugar, antes de sí mismo. Podía asumir por el número limitado de interacciones que tuvieron entre sí que mi madre lo adoraba, la reacción no se repetía con mi padre ya que a pesar de que buscase siempre a un chico para mí no pensaba entregarme a manos de cualquiera; "Por muy sonrisa encantadora que este tuviese" en sus palabras, no las mías. Aunque aquello sea cierto, si el flautista podía encantar a quien sea con la melodía de su flauta, Luka conseguiría lo mismo con una simple elevación de sus labios. Divagué entre el torrente de mis pensamientos de tal manera que no noté cuando él volvió a mí lado, solo hasta sentir su pulgar rozando mí mejilla, sonrió ante lo que debía ser mí rostro asombrado; —Quiere hablar contigo —Dijo con su habitual calma antes de devolver a mis manos el pequeño celular—.
.
.
—¡Hola! —Respondí emocionada y a la vez con algo de cautela—.
.
.
—¿Qué haces a estas horas sola con ese chico? —La voz de mi padre me asombro, ya que hubiera creído que ya se encontraba en camino—.
.
.
—Se llama Luka papá —Aclare de manera cansina, siempre las conversaciones que involucraban a Luka comenzaban con mi padre llamándolo de esa forma a la vez que usaba un tono despectivo—. No 'ese chico' —Aclare por millonésima vez—. y no estamos solos. —Me vi forzada a agregar, en un intento de apaciguar los celos de mi padre—.
.
.
—A ver, dime ... ¿Quién más está allí? —Comencé a enumerar a todos uno a uno, ganándome un sonido incrédulo al otro lado de la línea, rodé los ojos mirándolos e indicándoles con señas que debían gritar su nombre a la vez que giraba el teléfono hacia ellos, lo cual por supuesto hicieron. Mi padre emitió una pequeña queja—. ¿Qué es eso de que van a tener una cita ahora? Aún eres muy niña para salir con alguien mayor que tú.
.
.
Rodé los ojos; —No estamos saliendo, y no es una cita... Solo es una salida entre amigos.
.
.
—No me convence —Admitió con desgana. Oí la voz de mí madre tras de él quien reclamaba "¡Ya déjala Tom!". Y como si aquello apagase algún interruptor mí padre suspiro—. ¡Cuídate! Por favor...—Suspiro con resignación—. ¿Sabes el nuevo horario de regreso? ¿cierto?
.
.
Rodé los ojos; —Si papá... —Respondí con desgana—. Prometo que estaré unos minutos antes de eso también.
.
.
—Eso espero —Gruño mi padre—.
.
.
Sonreí a Luka, envolviendo mis brazos en su cintura a modo de agradecimiento demorándome unos segundos para abrumarme con su aroma, procediendo a guardar mí celular una vez más, acomode mi bolso sobre mi hombro izquierdo así como todas las cosas dentro del mismo ¡Vaya desastre que tenía! e intenté cruzarlo por sobre mi cuello cuando las manos de Adrien lo tomaron de las mías y él decidió cargar mis cosas, no me opuse, estaba acostumbrada a que lo hiciese, y aunque quería creer que ese era un gesto totalmente dulce que tenía conmigo, estaría obviando el que había realizado la misma acción por Chloe, Kagami y hasta Lila. Aun así, necesitaba sentirme especial ante la muestra de su caballerosa actitud. Subimos al transporte público, aun estábamos alejados de La Vill'Up y nos habíamos alejado aún más porque Alya y Mylène querían tomar fotos de pareja. Por suerte el recorrido que tomamos nos dejaba cerca de la puerta, aun así, eran casi veinte minutos de viaje. Luka tomo asiento a mi lado, señalando por la ventana y contándome algunas de las desventuras que le habían tocado presenciar gracias a sus compañeros de clase, sin contar en las que se negó a participar convirtiéndose él mismo en el blanco de sus desgracias.
.
.
—Eso es increíble... no puede ser cierto ¿En verdad son capaces de algo así?
.
.
Él asintió; —¿Notas que estamos hablando de los mismos chicos que colorearon a Damocles de rosa flúor?
.
.
—¡Tienes razón! ¡Lo había olvidado totalmente! El pobre no logro quitarse el tinte de la piel o cabello por más de una semana —Reí de manera genuina, complacida por la distracción que me proporcionaba—.
.
.
Los planes de recorrer todas las instalaciones quedaron truncados cuando descubrimos que la zona que nos interesaba estaba en reparación, algo desanimados elegimos una película, los chicos se encargaron de los refrigerios mientras las chicas buscábamos los lugares que nos habían asignado. Luka llego cargado de cosas, incluían nachos con queso, algunas golosinas dos bebidas y por si fuese poco una bolsa de pochoclos, deje de preguntarme hace mucho del destino de todo lo que consumía, ya que él era de contextura delgada y comía lo que se consideraría una ración de tres personas. A mi izquierda se encontraba Alix quien tomó su lugar junto a la pared, ya que si la película la aburría dormiría un rato recargada en esta, luego estaba Luka, quien me dio los pochoclos y una gaseosa antes de sentarse a mi lado, seguía mí lugar, me había decido por estar en medio, algo que sería malo si tuviese que salir en algún momento. A mi derecha se encontraban Adrien con Nino y Alya. Rose y Juleka eligieron la última fila alegando que allí era donde podía verse con mayor precisión. Iván y Mylène tomaron una fila del medio solo que unas filas delante de los demás ya que Iván no quería molestar con su tamaño, a pesar de que todos insistimos en que estaría mejor a nuestro lado, ella insistió para alejarse y ahora que los observo acaramelados entiendo la verdadera razón. Las golosinas y gaseosa de Luka se acabaron a media película, lo sé porque paso por delante de mí para conseguir una recarga, tiempo en el que aproveche para ver a quien estaba en el asiento contiguo, Adrien era como el bombón de chocolate al que admiras cuando sabes que estas a dieta, un imposible difícil de ignorar. Luka volvió a mi lado entregándome ahora un alfajor de chocolate, de mi marca favorita, se lo agradecí con una sonrisa antes de fingir una vez más que veía la película, el género no era de mi agrado y nunca podría quedarme quieta cuando a mi derecha se encontraba el chico que ocupa todos mis sueños y a mi izquierda Luka, con quien mantenía una especie de amistad que nadie podía comprender. Rememorando ese momento, ahora desearía que los acontecimientos continuaran de la misma manera; comportándome como la adolescente de siempre, mientras me deshacía en suspiros por mí compañero de clases y amor platónico desde hacía tres años. Sin embargo, esa noche quién se robó mí atención junto a algo más no fue el rubio quien provocaba la mayoría de mis suspiros sino alguien diferente, mismo que recientemente me demostró una habilidad que no imaginaba que tuviese.
.
Aún recuerdo los días y semanas antes de ese,
cuando el ansia no gobernaba cada uno de mis actos,
cuando aún podía afirmar que Adrien era quien reinaba en mis pensamientos
y mis sentidos no se volvían locos ante la presencia de otra persona,
cuando aún tenía algo parecido a la voluntad propia.
.
Gorila recogió a Adrien en las puertas del centro comercial un cuarto de hora después de terminada la función, de una película que recuerdo poco y nada, la misma que los demás salían comentando sus mejores escenas, no preste mucha atención a lo acontecido en la pantalla, ya que me encontraba distraída un tanto por la presencia del rubio y otro por mi propio ensimismamiento. Sin embargo, admitía que había observado menos de un tercio de la cinta reproducida en la gran pantalla, mi atención casi de lleno se centraba en admirar las reacciones de quien en ese momento consideraba mi único amor, encontraba fascinante la vista de sus reacciones ante cada escena, viendo aquello que ignoraba a sabiendas con total admiración, era alucinante ver la capacidad que tenía para aislarse del mundo exterior y centrarse únicamente en lo que sus ojos apreciaban. Estoy segura que suspire un par de veces, tomando inconscientemente la mano de Luka entre las mías, apretándola cuando Adrien se asustaba y soltándola luego de un momento. Nos sentamos en un cantero mientras esperábamos que recogieran al rubio, Luka se sentó a mi lado apoyando la cabeza sobre mi hombro, una posición que creía incomoda debido a la diferencia de estatura, estaba tan ciega en ese momento que no quise notar las pequeñas señales, como sus dedos ubicados sobre mi cadera y el suspiro que exhalo de sus labios en el momento queme relaje a su lado, la limosina llego tras unos minutos de amena espera, Adrien se acercó a la ventanilla del conductor y habló con su chofer, por lo que gracias a su pedido junto con la buena disposición nos vimos movilizados hasta nuestro punto de partida, todos a excepción de Alix quien se despidió de nosotros al encontrarse con su hermano mayor, casi todo el grupo se encontraba cerca de sus casas, por mi parte debía decir que no estaba tan alejada pensando en el bien común, aun si no fuese así no exprese queja alguna al respecto, aun si sabía que era tarde y tenía casi kilómetro y medio para llegar a mí casa desde ahí. No pasa un día en el que no me pregunte ¿Qué hubiese pasado si me dirigía directo a casa? ¿Acaso las cosas entre Luka y yo seguirían igual? O ¿Quizás... esto estaba destinado a suceder?
.
Despedimos a Adrien al descender del vehículo, Rose y Juleka movieron su mano hacia el a modo de despedida en tanto comenzaban a subir, Mylène beso su mejilla en tanto Iván chocó los puños con él, Luka le extendió la mano en ofrecimiento amistoso y cerraron momentáneamente una contra la otra en un leve apretón, me demore unos momentos más mientras me devolvía el bolso, asentí tímidamente como saludo y una sonrisa adornaba sus labios ante aquel gesto, ingreso nuevamente al vehículo para desaparecer en la carretera dejando detrás de este una nube de humo gris. Viéndolo ahora, a unas horas de haber terminado el día, ese instante, mientras lo contemplaba alejarse y suspiraba por la pérdida de su presencia parecía un segundo perdido hace millares de años. Sentí la pesada mirada de Luka sobre mí, sin embargo, lo ignoré tal vez en esos momentos no lo veía como una amenaza, que es la única razón válida para que mis instintos no me diesen una advertencia. Manteniendo la mirada en el espacio que acababa de quedar vacío, me encontré subiendo al barco, con la mano de Luka cómodamente asentada en mi espalda baja, el tacto se detuvo al pisar la cubierta del mismo, cada uno de los presentes se dispuso a tomar las cosas que abandonó en el barco antes de salir, suspire a la nada, verificando la hora en mi teléfono, sabiendo que aun si estaba casi una hora antes del cierre de la panadería sería mejor llegar antes de que eso sucediera, por lo que acomodando la correa de mi bolso para que me cruzase el torso de modo transversal me apresure a saludar a los demás, despidiéndome de cada uno que se alejaba para retirarse; Iván y Mylène fueron los primeros en abandonar el barco, Nino y Alya charlaban animadamente con Juleka y Rose quienes reían ante algo que había comentado el varón de la conversación, resople apretando en mis manos las correas del bolso para armarme de valor, no quería irme como alma perseguida por el diablo, pero aun rememoraba la voz cargada de enojo de mi padre, así como la decepción en el tono de mi madre, por lo que mientras miraba a la pareja que acababa de irse se acercaba a sus amigos quienes conversaban de manera animada; — ¡Ya es hora de irme! —Anuncie de manera renuente. La vista de todos fue hacia el lugar en donde había desaparecido la limusina sacando sus propias conclusiones—.
.
.
Nino y Alya asintieron, en comprensión; —Si, se está haciendo tarde —Dijo Alya tomando la mano de Nino—. ¿Me acompañaras? ¿Cierto? —Inquirió mirándolo con ojos destellantes—.
.
.
Nino se encontraba sonriendo, complacido mientras miraba a su novia con estrellas en los ojos, asintió apretando el agarre en su mano, como si le asegurara que seguiría a su lado hasta el fin del mundo. Los mire ocultando una mueca molesta, envidiaba su relación, amaba a mis amigos, pero a pesar de que me encantaba lo felices que eran juntos y lo unidos que se veían, no podía dejar de pensar en tener una relación parecida a la suya, aquello me deprimía en las noches. Sonreí mirándolos en tanto oía a Nino responder; —¡Sabes que lo haré! —Exclamó de manera melosa llevando, sus manos unidas a sus labios y besando las mano femenina con reverencia—. Bueno, nos vamos chicos ¿Rose?
.
.
La mencionada sonrió abrazando a Juleka; —¡Yo me quedo! Mañana no hay clases y esta noche hay maratón de horror en el canal 5. Mi madre no soporta siquiera veinte minutos antes de apagar el televisor... en cambio los hermanos Couffaine son inmutables —Luego se dirigió a mí—. ¿No puedes quedarte Mari?
.
.
—Sabes que a mamá no le molestaría que te quedarás —Insistió Juleka tomando mí hombro—.
.
.
—¡Déjala Juls! ¡No le insistan! —Mascullo Luka en un tono enojado, oscuro y tan irreconocible que me tomo por sorpresa—. ¿No se dan cuenta que si su precioso Adrien no está a ella no le importa nuestra compañía?
.
.
Negué en tanto suspiraba caminando lentamente hacia él, se había recostado en una reposera con la guitarra sobre sí, rasgando con sus dedos las cuerdas despreocupadamente, haciendo que una dulce melodía saliese de esta, me senté a su lado y lo miré con una sonrisa; —No seas así —Suplique posando una mano sobre su rodilla—. ¿No fuiste tú quien hablo con mis padres? —Asintió en silencio, sin dirigirme la mirada—. ¡Vamos Lu! ¡No hagas esto! —Pedí imprimiendo un tono dulce y aniñad a mi voz, pude verlo esbozar una pequeña sonrisa aun si se negaba a mostrarla—. Sabes que me gusta pasar tiempo contigo, y lo haría en cualquier momento, es solo que esta noche tengo un horario que cumplir —Lo mire con ojos de cachorro dejando sobre salir mi labio inferior, el negó levemente, cada vez con mayor incapacidad de ocultarme su sonrisa—. Mis padres no están siendo nada comprensivos... mis notas han bajado —Enumere, suspirando en tanto desviaba la mirada de él, para darle la oportunidad de que cambiase su mueca o por el contrario desistiera de su actitud. Luka no podía permanecer enojado conmigo—.
.
.
No lo había notado, pero era seguro que debería haberme sentido incomoda al comprender que las miradas de los presentes se encontraban sobre nosotros, como si esperaran que algo inesperado o, mejor dicho, algo por lo que todos tenían los dedos cruzados, sucediera entre nosotros. No eran capaces de entender que él y yo no tenemos ni tendríamos ese tipo de relación. O al menos esos eran los pensamientos que se cernían en mi cerebro mientras veía el cielo y sentía a mi "amigo" moverse detrás de mí. Resultaba obvio que los intrigaba la relación que teníamos, algo que no quería tener que aclararle a nadie; Luka era un gran amigo, el mejor que podría haber pedido: me acompañaba, entendía, protegía y me empeñaba en creer en esta relación como una simple amistad, aunque existían ciertas pautas que parecían bordear una línea que ninguno de los dos se atrevía a cruzar; los largos abrazos, el dormitar juntos viendo una película o el enredarme en sus brazos mientras escuchamos a Jagged sentados en la cama de su habitación. Luka y yo teníamos una relación más allá de la amistad, siempre lo vi como si pudiera adoptarlo como mi propio hermano, ese que mis padres se negaron a darme.
.
.
Luka cambio de posición tomando asiento a mí lado, olvidando su guitarra en el piso, mientras su ceño fruncido desaparecía tras una cálida sonrisa; —Si me juras que ese es el caso, te acompañare. No te importa mi compañía ¿Cierto Ma-Ma-Marinette...?
.
.
Sonreí, girándome para abrazarlo, cruzando los brazos alrededor de su cuello, para soltarme lentamente dejando un beso en su mejilla; —¿No acabo de decirte que pasaría el tiempo contigo en cualquier momento? —Sonreí poniéndome en pie, él me siguió tomando mi mano, afirmé nuestro agarre entrelazando los dedos juntos. Agradecí silenciosamente que mis amigos se abstuvieran de comenzar nuevamente con sus burlas pesadas—.
.
.
Me despedí de los chicos soltándome de la mano de Luka luego de darle un apretón a modo de disculpa, tomándome mi tiempo con cada uno, en silencio sin tener las ansias o sentir la necesidad de explicar lo que acababan de presenciar. Lo que sucedía entre Luka y yo, solo nos importaba a él y a mí, no importaba que sintiese que sus miradas se centraban en nuestros movimientos no solo con curiosidad sino también con intriga y juicio. Luka saludo a Alya y Nino con un movimiento ascendente de su mandíbula, sin querer acercarse, con la familiaridad suficiente para que los mencionados no se molestaran, Rose y Juleka en cambio lo siguieron con la mirada mientras descendía de la embarcación, adelantándose para esperarme mientras alargaba las despedidas, finalmente me dirigí a la pasarela que daba a la calle donde él esperaba por mí, recargando su hombro en un velador empotrado en la calle, la luz caía sobre él, haciendo que su cabello tintado y piercings brillaran, resaltando en la noche estrellada, miraba el suelo encontrando interesante su calzado, sus manos estaban inquietas pero desde la distancia era incapaz de ver lo que estaba haciendo. Llegue a su lado unos minutos después, y nos pusimos en marcha en dirección a mi casa, caminamos uno al lado del otro, en silencio durante el primer tramo, como si no supiéramos que decir; intente romper el silencio al mencionar mis canciones favoritas de Jagged, mismas que él conocía bien, no funciono ya que se mantuvo en silencio. Me sentía incomoda, por lo que comencé a recorrer la extensión de las cuerdas de mi bolso, encontré un par de veces a mi acompañante mirándome de soslayo de vez en cuando, me era extraño el verlo mantener el vacío entre nosotros, siendo que siempre sonreía cuando hablaba, sin importar lo que dijera como si le gustase el sonido de mí voz. Nunca se lo dije, pero yo adoraba el tono de la suya... incluso ahora, o tal vez más ahora. Nos entendíamos lo suficientemente bien, por lo que la mayoría del tiempo no era necesario hablar, éramos bastante buenos para entendernos sin palabras, sin embargo, ese silencio que nos rodeaba en el momento, era incomodo por ello me sentía forzada a romperlo, aunque fuese con alguna resolución estúpida de una película a la que en realidad no preste atención, por tal motivo Luka frunció el ceño cuando intenté comentar algo sobre la misma. Estaba a mi lado, sintió mis reacciones, era más que factible pensar que él sabia donde estaba mi foco de atención durante la reproducción del metraje, luego de aquel fallido no hablamos por casi la totalidad del camino. Este silencio en particular no resultaba cómodo en comparación al que estábamos acostumbrados, por ello decidí que el viaje había terminado, faltaban apenas unas cuadras más para llegar a mí hogar después de todo; —Desde aquí puedo seguir sola —Enuncie, vacilante, mientras detenía el paso—.
.
.
Luka quien caminaba delante de mí, también se detuvo girándose para verme por primera vez desde que abandonamos el "Liberty" a los ojos, acorto la distancia entre nosotros y sin una palabra tomo mi mano intentando obligarme a avanzar en cuanto con molestia espetaba; —Te dejaré en la puerta de TU casa, no en medio de un parque —Afirmaba con molestia, apretando el agarre en mi mano—. Por favor, Mary, solo camina —Pidió con cansancio, en tanto aflojaba sus dedos para simplemente sostenerme la mano—.
.
.
Lo mire por un momento, viendo sus ojos vidriosos, oscuros como si el cielo que los componían se encontrase nublado, aguardando que comience la tormenta, detuve mis palabras combativas con un suspiro; —No tienes porque... —La tormenta en su mirada ahora estaba cargada de un indescriptible dolor, la culpa se agrupaba en mi garganta, como si inconscientemente supiera que había hecho algo para cambiar sus facciones así. Trague en seco, apresurándome a llevar mi mano libre sobre su mejilla —. ¿Estás enfadado conmigo? —Cuestione con curiosidad y cautela frotando su mejilla—.
.
.
Rio con cinismo alejándose de mi tacto, resoplando; —¿Enojarme contigo? Ojalá fuese tan sencillo como eso —Soltó mí mano y peinó sus cabellos hacia atrás con desesperación alejándose nuevamente en tanto negaba repetidamente con un movimiento de su cabeza, suspiro—. No, no estoy enojado contigo —Admitió con clama, mirándome a los ojos para desviar la mirada, y volver a mantener sus ojos sobre mi menos de un segundo después—. Mírame y dime sinceramente que no sabes lo que me pasa —Pidió con urgencia, mi corazón se sentía pesado ante su mirada perturbada—. Marinette, por favor —Imploro—. Sé que eres inteligente, eres una mujer increíble —Detuvo su paso mirándome, con una sonrisa tensa—. Abre los ojos y dime que puedes ver de lo que estoy intentado decirte —Suplico avanzando un par de pasos hacia mí, mi primer instinto como siempre fue brindarle algo de confort. Sin embargo, me aleje un paso en la dirección contraria, sum mirada llena de tristeza acompaño un grávido suspiro—. Dime, por favor que en algún lugar debajo de toda la negación con la que te has vendado los ojos, lo sabes...—Una sonrisa maliciosa curvo sus labios hacia arriba, alcanzó mí muñeca cerrando los dedos fuertemente en esta, guiándome en dirección contraria en la que estábamos yendo—. ¿Acaso tendré que demostrártelo? —Inquirió nervioso y resuelto—.
.
.
Forcejee con él intentando zafarme de su agarre; —¡Luka! ¡Espera! ¿Qué te pasa? —Pregunte con incomodidad, mirándolo con confusión, era la primera vez que no sabía que esperar de él y eso me molestaba—. ¡Luka! —Lo llame, esperando que el tono agraviado de mi voz hiciera que se detuviera—.
.
.
Resopló soltándome con premura y un dejo de molestia, viéndose totalmente abrumado, me enfrento, parándose a un paso de distancia, tomando mis manos con la delicadeza que tomaría algo frágil, llevando las mismas a sus labios procedió a besar mis muñecas, dejando reposar sus dedos sobre mi pulso a la vez que brindaba parsimoniosas caricias con su pulgar sobre estas, tomo un momento para brindarle especial atención a aquella que maltrató, siguió dejando besos de mariposa en un recorrido de sus labios, siguiendo por mis palmas, la punta de mis dedos acunando mis manos entre las suyas al girarlas, mirándome a los ojos, como si quisiera que lo detuviera y a la vez que lo dejase seguir con sus atenciones, dude por lo que culminó su trato besando mis nudillos antes de soltarme, alejándose unos pasos para darme la espalda; —Tienes razón —Admitió recargando su palma en un árbol—. Tal vez es mejor que sigas sola desde aquí —Susurro con molestia y cansancio—.
.
.
—Luka —Lo llamé en un susurro, acercándome—. Luka —Repetí su nombre, esta vez posando mi mano sobre su hombro, apretando ligeramente sobre este, en un intento de que comprendiese que no estaba molesta o juzgaba sus acciones—. Luka, por favor ¿Puedes voltear?
.
.
Lo oí suspirar viendo a sus hombros tensarse y relajarse, antes de cubrir mi mano con la suya apretándola levemente antes de girarse para mirarme de soslayo; —Estoy tan cansado, Mari —Musito con lasitud, suspirando nuevamente con la mirada baja—. No soy tan abnegado como pretendo ser —Girando por completo para apoyar la espalda contra el tronco—. A veces quisiera por una vez ceder a mis egoístas ansias —Confeso, con la mirada perdida, evitándome—.
.
.
Toque su rostro, posicionándome debajo de él, haciendo que fuese imposible evitarme a menos en la posición que se encontraba, me derribo verlo lucir tan abatido, una parte de mí corazón se quebró simplemente viéndolo, trague pensando en lo que diría a continuación; —¿Que te impide hacerlo? —Negó levemente mientras me daba una lastimera mirada—. Luka nadie va a juzgarte. Todos podemos ser egoístas de vez en cuando.
.
.
—No... yo, hay demasiado en riesgo entre mis deseos y la posibilidad de cumplirlos —Aclaro, alejándose nuevamente de mi contacto—. Tengo tanto temor Mari —Confeso con tristeza—. Sé que perderé algo de suma importancia si me complazco.
.
.
—Lu —Suspire su nombre—. Pase lo que pase, estaré ahí para ti. Sin importar lo que hagas.
.
.
Negó, esbozando una sonrisa determinada; —No tienes idea de lo que estas pidiendo —Susurro, alejándose del árbol, acercándose un paso a mí, nuestros cuerpos separados por un par de milímetros, inclinó su rostro hasta que su barbilla descanso sobre su pecho, mirándome con ferocidad—. Júrame que no te alejaras —Demandó posando sus manos en mis codos—.
.
.
Mis manos se encontraron sobre sus caderas; —Confía en mi —Pedí con determinación—.
.
.
Él negó, respirando con pesadez; —No se trata de confianza Mari... —Susurro con la mirada vagando por mi rostro—.
.
.
Desplazo sus manos, posando las mismas en mí baja espalda para finalmente cerrarlas alrededor de mí cintura fuertemente acercando mi cuerpo al suyo, robándome el aliento al momento en que mi pecho impactó de lleno contra el suyo, jadee ante la brusquedad de su agarre. Su sonrisa complacida se ensanchó ante mí reacción, soltando levemente mí cintura posó sus manos entrelazadas entre sí en mi espalda baja, inhalo una gran cantidad de aire para exhalarlo lentamente dando un paso atrás poniendo distancia entre ambos a la par que se encontraba dándome la oportunidad de alejarme si así lo quería. No quise hacerlo, intrigada por sus próximas acciones, esperando pacientemente su próximo movimiento mientras él me contemplaba, me detuve a su lado intentando comprenderlo sabiendo que él me necesitaba, mantuve mi posición para hacerle comprender que él no me asustaba de ninguna manera, que no tenía pensado huir. Mirándome fijamente se inclinó hacia mí, su cuerpo en un arco cubriéndome como si quisiera recordarme la diferencia de tamaño entre nuestros cuerpos. Admitiré, que en primera instancia sus actitudes me atemorizaron, en cambio, mientras me forzaba a contemplarlo, entendiendo que sea lo que fuese a oscurecer sus pensamientos, él me necesitaba cerca. Encontró sus ojos con los míos, dónde una vez hubo un cielo despejado inundado de calidez y paciencia, ahora la tormenta se había disipando dejando a su paso una noche oscura falta de luna, dejando que se viera dominante agregando a su mirada una sonrisa cargada de malicia, como el lobo que acaba de atrapar a su presa.
.
Viendo que no me alejaría volvió a apretarme contra él, mientras su sonrisa lobuna me dejaba sin aire, sus manos se soltaron, una continúo descansando en mi espalda ahora sobre las vértebras de mi columna, la otra viéndose libre recorrió mi barbilla con un leve roce, su pulgar acarició con delicadeza mi mejilla haciéndome sonreír de manera nerviosa. Note la oscuridad que nos rodeaba por primera vez, situados en medio de la arboleda, siendo la única luz que nos iluminaba la que pertenecía a la luna, acercó su rostro al mío paulatinamente para así evitar que me alejara, mí respiración y latidos se tornaron erráticos ante la nueva cercanía. Luka me veía con hambre, demostrando una vez más lo que ya sabía; él era definitivamente un chico apuesto, ahora mismo la intensidad de sus ojos era tal que creí iba a romperme, mis rodillas cederían y él tendría que rescatarme desde el suelo, mientras continuaba abrazando mi cintura, tal vez esa acción por si misma era lo único que servía para mantenerme erguida. Repaso descuidadamente mis labios con la yema de su pulgar arrancándome un suspiro, perdida para todo el mundo a excepción de él, sonrió con oscuridad ante el sonido emitido por mi voz, a la vez que hacía que cada parte de mi cuerpo reaccionara a ese simple tacto, acercó su rostro unas milésimas más, como si fuese capaz de medir la distancia exacta entre ambos, hasta que nuestras narices chocaron e inspiro una gran bocanada de aire, viéndome directamente a los ojos mismos que en todo momento se mantuvieron centrados en los míos. Sus ojos que una vez me dieron tanta paz ahora se veían ardiendo siendo poseedores de un incontrolable fuego, rebelde e inconmensurable, parecía que este estuvo por años asentándose en su interior, viendo este como el momento idóneo para emerger, para demostrar la ferocidad que ocultaba este hombre de actitud calma, los míos escudriñaban en estos siendo incapaces de hallar el valor suficiente para apartarse de ese enigma que resultaba ser su mirada. Repaso su nariz por mi mejilla y nariz repetidas veces cómo si realizase un silencioso, a la vez que primitivo pedido. Trague en seco respirando con dificultad, sintiendo el agarre en mi cintura soltarse y tal como había predicho mis rodillas cedieron un momento antes de que él se apresurara a encerrarme nuevamente en sus brazos, abrazándome contra su cuerpo su mirada depredadora se llenó de asombro ante mí reacción, pareció perdido por un instante antes de que inspirará a mí alrededor una vez más, recargo su frente en la mía jadeando por aire, como si hubiese corrido un maratón y admirase la línea de llegada frente a él. Mientras mis pensamientos no paraban de correr de un lado a otro; ¿Siempre se había visto tan poderoso? ¿Siempre su mirada se vio ardiente y avasallante? ¿Porque no puedo encontrar una sola manera de negarme a sus silenciosas súplicas? Comprendí a su vez que no solo era él quien respiraba de manera dificultosa, sino que mí propia respiración parecía imitar a la suya.
.
Nunca fui consciente de mi cuerpo, en cambio ahora, estaba segura de que cada vello de mi cuerpo se había erizado, mi piel se estremecía debajo del abrigo prestado, mi pulso parecía creer que me encontraba en peligro y por mis venas corría adrenalina, como nunca antes había sentid ni siquiera en las misiones más peligrosas que tuve que afrontar como heroína. Mis mejillas se sentían ardientes y un calor desconocido se cocía poco a poco en mi interior, sin siquiera sentirlos tenía la certeza de que mis labios se sentían tensos, resecos y ásperos, su proximidad me confundía, su mirada me capturaba a la vez que podía identificar en sus ojos su necesidad; me veía hambriento, de algo más que un sustento para su cuerpo, no era capaz de desviar la mirada de él, algo en lo que pasaba además de desorientarme me atrapaba como la luz a un insecto, repase la legua por mis labios sintiendo una urgente necesidad de hacer algún movimiento, sus pupilas se dilataron volviéndose oscuras, llamativas y asesinas. Sonrió, apretando sus manos a los lados de mi cintura, con calma, lentitud y parsimonia acerco sus labios, sin cerrar la distancia entre nosotros, sus ojos no dejaron los míos en tanto el húmedo apéndice habitante en su cavidad bucal se encontró con mis labios dándose a la tarea de humedecerlos el mismo, dejándome atónita, trague en seco incapaz de articular palabra alguna, segura de que tal acto intrusivo y precipitado había cerrado mis cuerdas vocales. Mi mente entró en una espesa neblina al contacto de su suave e invasiva lengua con mi sensitiva piel, mordisquee mi mejilla internamente sintiéndome desorientada ya que ese mínimo y delicado roce me encapsulaba en una burbuja que me permitía ignorar todo lo que acontecía a mí alrededor, en cuanto me sentí más conectada con el mundo me permití notar a Luka quien de momento soltó por completo las manos de mi cintura, sus dedos ya no se clavaban en mi piel, en cambio una de sus manos ascendió sobre mi cuerpo, tomando mis cabellos en la curva de mi cuello, tomándolos con firmeza más sin imprimir violencia en su agarre, acerco mí rostro al suyo, en tanto su otra mano se despegó de mi cuerpo para dejar solamente a las yemas de sus dedos recorriendo mí espalda, en un tacto tan suave que amenazaba con volver gelatina a mis rodillas, firmes al menos ahora. Su lengua siguió recorriendo mis labios carnosos adentrándose de tanto en tanto levemente entre estos sin atreverse a ir mas allá, como si para hacerlo necesitase mi permiso, sus ojos permanecieron abiertos tal vez en un intento de percibir si me había asustad de alguna manera, aunque estaba estupefacta, el miedo no era parte del surtido de emociones que me invadía. Él debió leerlo, ya que siempre le resulto sencillo hacerlo por eso los recorridos suaves y lentos de su lengua se volvieron decididos ingresando más allá de la barrera exterior de mis labios, recorriendo los mismos esta vez por dentro tocando mis dientes con esta y logrando que jadee ante los agradables estremecimientos a los que estaba sometiéndome. Su lengua, que recorría el interior de mí boca hasta ese instante, ingreso por completo en mí boca, acortando a su vez la distancia de nuestros labios, reclamando los míos, vírgenes hasta ese momento, como suyos. Esa sensación nueva y demandante me hizo reconocer que me encontraba tomándome de él. Mis manos se aferraban a su cuello, racionalice que tal vez ese era el motivo por el que podía mantenerme en pie, mientras jalaba delicadamente sus cabellos como si inconscientemente quisiera asegurarme de que estaba allí, que no estaba siendo víctima de una agradable alucinación. Su beso ese que con premura se encontraba desarmándome era total y desinhibidamente correspondido por mí, replicando las mismas ansias que él imprimía sobre mis labios en los suyos, perseguía sus pasos con ansiosa desesperación, un cartucho de pólvora estallando en mi interior ante su placentero contacto, avivando el deseo feroz de continuar con este hermoso tormento, en el que era capaz de afirmar que jamás pude conocer las puertas a las maravillas que ahora se arremolinaban en mí estómago, continuaba con urgencia atrayéndolo hacía mí, como si de esa manera pudiera exigirle que no culminase estás sensaciones que me hacían sentir viva. Hasta este preciso instante no había tomado en cuenta que sobrevivía en un mundo gris, ya que ahora podía apreciar la vivacidad de los colores en su esplendor, reviviendo partes de mi misma que no reconocía perdidas.
.
La comprensión total de lo sucedido llegó a mí en el momento en que nuestros labios se separaron por completo. Observándolo intentar recuperar el aliento, manteniéndose jadeante en tanto atónita por el suceso continuaba admirando el fuego en su mirada, mismo que parecía haber menguado, sonrió con satisfacción e imite su mueca sintiendo exactamente lo mismo que él, algo que no era capaz de divisar antes de este momento, pero era indudablemente propio de mi acababa de ser saciado, su beso se encontró alimentando un hambre que no reconocía poseer antes de este momento. Coloco ambas manos en mi rostro, tomándome con delicadeza, repasando sus pulgares por mis mejillas, apoyo su frente contra la mía; —Tu eres lo que siempre he deseado, Marinette —Jadeó sonriendo como si hubiese encontrado el tesoro más grandioso del mundo—.
.
.
Sentí a mis mejillas colorearse mas no pude responder nada, mi cerebro parecía haberse reiniciado y ahora se encontraba encendiéndose más lentamente de lo que lo haría con normalidad, me sentía aletargada, sin tener compresión de mis acciones aun si estas eran posar mis manos sobre las suyas, él se acercó nuevamente dejando un casto beso en mis labios para proceder a soltar mi rostro y tomar mis manos entre las suyas. Recuperando el sentido de mis pensamientos me detuve, sintiendo al fuego que acababa de despertar en mi extinguirse a la vez que lagrimas culpables rodaban por mis mejillas, detuve mi paso apretando su mano; —Luka, yo...
.
.
El giro ante la mención de su nombre, apretando los labios en una tensa línea recta, toda la luz que l había iluminado al culminar ese ardiente beso se apagó, sabiendo el sentido que tomarían mis declaraciones, soltó mi mano, resoplando con pesadez; —Y aquí es donde tomas mi corazón y lo pisoteas ¿Cierto? —Espeto con molestia—. No, eso no es lo que va a suceder Marinette —Declaro con enojo—.
.
.
—No quiero lastimarte —Me apresure a responder—. Pero...
.
.
—Amas a Adrien, no a mí —Musito con los labios apretados, sus manos peinando su cabello hacia atrás, viéndome de reojo detuvo sus movimientos antes de avanzar hacia mí—. Eres una hipócrita, te bese, lo admito sin ningún tipo de remordimiento. Pero tú me devolviste el beso. No puedes negar eso —Mire hacia el suelo avergonzada por la veracidad y furia de sus palabras. Él rio oscuramente tomando mi barbilla con una de sus manos, obligándome a mirarlo a los ojos—. Lo que hicimos recién no estuvo mal, ya que somos dos personas libres, pero si decides verlo de esa manera... —Acerco su rostro al mío encontrando nuestros labios con rudeza, soltando mi barbilla antes de alejarse—. Esa es tu decisión. Puedes negarlo todo lo que quieras, intentar esconder lo sucedido como un oscuro secreto, pero la verdad es que entre nosotros hay química. Nos sentimos atraídos el uno por el otro, puedes creer que amas a Adrien, pero ciertamente no me ves como un amigo.
.
Dicho esto, comenzó a avanzar nuevamente, lo seguí a unos pasos de distancia, volviendo al silencio, cada uno centrado en sus pensamientos, sin poder ignorar por completo al otro, no fui capaz de responder a sus acusaciones, así como tampoco me vi en la posibilidad de encontrar una manera de pedirle explicaciones, sabiendo que lo que acababa de afirmar era tan cierto como el hecho de que éramos humanos y nuestros corazones estaban latiendo. No recuerdo bien como o si nos despedimos de alguna manera, tampoco como ingrese a mi casa, enfrente a mis padres o llegue a mi cuarto, solo sabía una cosa, mi corazón se sentía apesadumbrado. Cruzamos la línea invisible que nuca creía poder flanquear antes, y sin embargo me sentía tan perdida que ni siquiera registre mis acciones hasta sentir mis propias manos repasando mis maltratados labios. Deseo, culpa, tristeza y una vibrante emoción que me negaba a reconocer se cernían sobre mí, abrumada por las emociones me recosté en mi cama, mirando al techo en tanto era consciente de la lejana voz de mi Kwami llamándome por mi nombre. Mi mano cambiaba la presión sobre mis labios buscando revivir cada uno de sus besos, como si fuese sencillo replicar el efecto que tuvo sobre mi persona, mientras cerrando los ojos me obligada a soportar esas insaciables ansias de besarlo una vez más, con la consciencia de que solo una vez no sería suficiente.
