Hola!
Les traigo PWP porque sí!
Naah, es probable que sea porque tuve que cancelar mi propio PWP XD jajaja
Bueno, mi abstinencia es fic para ustedes.
Tengo muchas cosas para platicarles, pero sabemos que no entran a esta historia a leer mis dramas. Es un omegaverse mucho más estándar de los que trato normalmente.
Así que nos vemos en el siguiente!
Capítulo Único
"Temporada de Calor"
Adora se despertó, apretando más contra sí el delicado cuerpo de su omega a su fuerte fisonomía alfa. No tenía en ese momento su miembro desarrollado, pero con el calor de Catra golpeando, no tardaría en volver.
El calor había llegado el día anterior y los gritos de placer de la omega, y los gruñidos de gusto de la alpha, le habían anunciado a todo el castillo que no debían ni acercarse al pasillo de la habitación de la Gran Salvadora, que era además la Alpha de Alphas y solo le rendía cuentas a la reina de Luna Brillante, y solo por su amistad.
Catra no se despertó y sus caderas se apegaron más al vientre de su alpha.
Adora sabía que su hermosa omega estaba rendida por las cinco rondas de la noche anterior, y estando tan sincronizadas como estaban, sabía que pronto empezaría su propio celo. Toda la cama y la habitación olía a sexo, a divino y húmedo sexo. Adora ya podía sentir su excitación crecer, no solo mojándose solo de recordar lo apretada y hambrienta que Catra había estado la noche previa. Ya quería hundirse en ella otra vez. La cola de Catra se movía ligeramente entre los cuerpos cálidos de las dos, Adora la tomó por la mitad, la acarició lentamente hasta llegar a la base y apretar y presionar entre suaves caricias. Catra empezó a ronronear entre sueños, y la alpha la quería más cerca, volvió a rodearla con su brazo y la acercó más a sí misma, sintiendo el suave y magnifico trasero contra su vientre. Catra se removió en la cama, siguiendo el calor del cuerpo de su alpha como la marea a las lunas. Siguió ronroneando y frotó su mejilla contra las sabanas, en un deseo inconsciente de marcar a su alpha. Adora se derritió de ternura, y le besó la base de la oreja que tenía libre, y ante las ligeras cosquillas, la oreja revoloteó.
Una risilla suave se escapó de la alpha, y el movimiento viajó hasta sus caderas. La risilla se transformó en un gemido bajo de deseo al sentir su vientre rozar más el trasero. Aún en sueños, la cola de Catra se presionó contra la cadera de Adora, en una caricia suave que desbordaba el pecho de la alpha. El amor y el deseo la llenaban esa deliciosa mañana y pronto, su miembro ávido llenaría a su omega. Sabiendo que seguía profundamente dormida, gracias a su vinculo, Adora movió su pie para meterlo entre las piernas de Catra y abrirlas levemente, y atraparla con su rodilla para que no las pudiera cerrar, queriendo o no. Con su mano empezó a acariciar los suaves labios del centro de su omega, tan cálidos. No tenía ninguna prisa.
Trabajó con ahincó y amor lentamente entre los labios, abriéndolos y expandiéndolos, encontrando el suave nódulo dormido, rozándolo con suavidad mientras repartía besos en los hombros de su omega. En las nieblas de los sueños sin forma de Catra, una nube plácida se expandía, haciéndola mover sus caderas para llegar al encuentro de los amables dedos que la acariciaban con cuidado y maestría.
Adora estaba más que feliz de la respuesta de su excelente omega. Con el vaivén de sus caderas, estaba recibiendo todo el estimulo que necesitaba para que su duro miembro siguiera creciendo. Entre el calor de los glúteos de la gatita, su cola acariciándola inconscientemente y sus movimientos cadenciosos, ya estaba bastante húmeda, y ya sentía su clítoris inflamándose y creciendo cada vez más rápido.
La alpha liberó todas sus hormonas y su suave omega respondió mojándose más. Catra gemía delicadamente entre sueños. Adora estaba bastante concentrada en seguir con las caricias y su propio disfrute como para dar un vistazo a las imágenes que pudiera captar de su omega. Le bastaba saber que aún en sus sueños, la estaba haciendo suya. Era una emoción intensa, porque de pronto imagino a dos de sí misma tomando a su omega, llena de ambos lados de su dura polla. ¿Se negaría Catra a tomar a She-ra y a Adora al mismo tiempo? Seguramente no. Con esos pensamientos, su miembro ya estaba casi totalmente listo.
Con la dureza que ya tenía, introdujo su miembro entre el hueco de los muslos de la gatita, bajando su rodilla para que las piernas de la omega estuvieran más cerradas. Empezó a bombear lentamente desde atrás, sin realmente poseer a su omega, pero sintiendo ya la humedad inminente, ayudando a lubricarla más con su precum.
Catra apretó la sabana en su puño todavía dormida. Las sensaciones la llenaban, el calor la inundaba, las feromonas de su alpha la envolvían y el deseo crecía y crecía en su vientre, mientras sentía y soñaba como su poderosa alpha la poseía. Adora se estaba refrenando, manteniendo un ritmo torturantemente lento para sí misma mientras su miembro terminaba de crecer y endurecerse entre los muslos de su omega.
—Sí, así, tan apretada, mi omega
No podía morderse la lengua, a Catra le encantaba escucharla gruñir y elogiarla mientras la poseía, y sabía que incluso entre la neblina de sus sueños, su voz llegaría hasta el fondo de su cerebro, igual que su miembro llegaría hasta el fondo de su útero.
—Catra, mi omega, tan buena para mí, siempre tan húmeda, lista cuando lo quiero, cuando lo necesito— Seguía susurrando en el oido de su amada.
Ya estaba enteramente dura, y ya no podía seguir con ese ritmo agónico, no por lo menos solamente con los muslos como roce. Necesitaba ya desesperadamente el calor de su omega rodeándola por completo. Gimió por la pérdida del calor al deslizarse fuera del hueco de los muslos, húmedo de su precum, y de las mieles de su omega dormida.
Acomodó a Catra bocabajo, empujándola solo un poco, sin molestarse en evitar que su miembro no tuviera contacto con el otro cuerpo en la cama. La gatita no quedó enteramente bocabajo, y sobre uno de sus brazos, pero Adora ya planeaba que su sueño no durara mucho más. Los gemidos bajos y sensuales de su omega mientras dormía eran deliciosos, pero pronto su hambre demandaría gemidos y gritos intensos, y que respondiera a sus palabras de brutal y primitivo amor. Se colocó con las rodillas rodeando el centro de la gatita y bajó sujetando su duro miembro, para insertarlo con cuidado entre los pliegues húmedos y deseosos.
Catra gimió largamente mientras la polla de su alpha la abría. No sabía si seguía en las redes de su sueño, pero fuera como fuere, no había sensación mejor en el universo que la enorme y dura y larga y venosa verga de su alpha abriéndose paso entre los pliegues de su carne para llegar a las profundidades de su ser, llenarla enteramente, de su esencia, de su poder, llevarla hasta el delirio en medio del doloroso placer de incrustarse hasta lo más hondo y borrar todos los pensamientos y sensaciones y solo dejar el más puro deseo de ser suya. Dormida o despierta, ese era su único sueño.
Adora estaba tan caliente, y Catra estaba tan jodida y deliciosamente apretada. Un gruñido de placer salió de su garganta, profundo y ronco, las orejas de Catra reaccionaron a tan magnifico sonido, que en otros solo despertaría terror, y para ella era música celestial, una de las pruebas del poder de su alpha, de la maravillosa mujer que la poseía con dulzura y pasión.
La alpha se allanaba el camino con lentitud, disfrutando con su punta del canal de carne, caliente y apretado a su alrededor. Lo único que existía era su miembro palpitante hundido en la carne de su omega. Cuando su verga ya había entrado lo suficiente para seguir sin el apoyo de su mano, se inclinó sobre su omega para seguir entrando, sintiendo como empezaba a despertar. Se apoyó sobre la espalda de su hermosa gatita, sin aplastarla del todo, mientras sus caderas empujaban, y salían, para volver a empujar y sentir como esta vez las paredes la dejaban entrar más fácilmente, recibiéndola, obedientes, dóciles, deseosas de su polla.
Adora gruñó y suspiró sobre la oreja derecha de Catra, que volvió a gemir al sentir la vara de carne un poco más profundo, regresando del magnifico sueño que no recordaba, donde Adora la tomaba con fuerza contra las columnas de un pasillo incierto. Su cuerpo cansado estaba en llamas. Tenía tanto calor y sed. No podía mover su cola libremente y poco a poco comprendió que su alpha la estaba comprimiendo contra el colchón.
—¿Adorah?— Preguntó todavía adormilada.
—Omega, estás tan apretada y húmeda ya para mí— Le dijo al oído con voz rasposa y baja, hambrienta.
Catra todavía se sentía cansada y dolorida de la sesión de la noche previa, y sabía que Adora lo sabía, la había trabajado diligentemente, y ya estaba totalmente lista para ella.
—Sí, sí, alpha, lista cuando quieras— Catra tenía tantas ganas de besarla y marcarla.
Se sentía increíble entre los brazos fuertes de Adora, envuelta por ella, todavía soñolienta pero tan caliente. Adora entraba y salía de ella despacio, aprisionándola con sus muslos y rodillas, con un movimiento de caderas infernal que sería su perdición. Las caderas de la omega bajaban y subían para encontrarse con las de su alpha, en una danza decadente y apasionada.
Para lidiar con sus ganas de marcar a su alpha, se frotó fuertemente contra la almohada y se acomodó mejor, sacando su brazo bajo su cuerpo, poder apoyarse mejor y darle un mejor soporte a su alpha.
—¿Quieres correrte, Gatita?— Las feromonas asaltaron con toda su fuerza a la omega.
—Mmmh, alpha, sí, quiero correrme para ti.
La polla de Adora se sentía tan bien, entrando y saliendo lentamente, construyendo la hoguera de su pasión. La omega ya no se escuchaba soñolienta, pero Adora sabía que estaba cansada, y no le molestaba llevar todo el trabajo. Después de esta ronda le conseguiría agua y un buen desayuno, para repetir o dormir abrazadas otra rato. Ante el pensamiento de repetir, aunque todavía no terminaba, su polla palpitó dentro del canal de Catra.
Adora se maravilló de sentir el suave pelaje de Catra contra sus pechos y se dejó caer completamente sobre ella, encogiendo solamente un poco más las rodillas para poder seguirla penetrando. Sus embestidas eran lentas y profundas, sacando dulces jadeos y gemidos de la gatita, que tenía la cabeza hundida en la almohada y las manos apretando las sabanas, sentía los duros músculos del abdomen de su alpha en su trasero, cada que los contraía para que su gruesa polla la siguiera partiendo.
—Alpha, por favor, quiero sentirte más hondo— El olor a sexo se renovó y ya no solo se escuchaban sus gemidos y gruñidos, sino los sonidos lascivos de la humedad de la omega. El aroma de sus mieles era ambrosía en la nariz y la mente de la alpha.
—Catra... Catra... Me voy a hundir hasta el fondo— Necesitaba sentirla hasta la base de su polla, movía sus rodillas y muslos para profundizar el movimiento sin en realidad levantarse de sobre Catra, porque así como quería sentirla rodeando toda su miembro, también quería disfrutar de todo su calor y suavidad, porque no había nada cómo estar desnudas juntas.
—Adora, por favor, te necesito— La mente y los sentidos de Catra estaban llenos de su alpha, de su amor, de su compañera. De la diosa que quería que la partiera por la mitad, para sentirla completamente.
El alpha interno de Adora rugió de placer al escuchar a su necesitada omega. Estaba tan orgullosa de que quisiera marcarla tanto, Catra no dejaba de marcar desesperadamente con sus mejillas la almohada. Adora no refrenó su posesividad, y besó los hombros de su omega, para morderla después lo suficientemente fuerte para que gimiera con el dolor y el placer.
—¿Quieres marcarme?— Su voz baja y demandante. Cada palabra remarcada con una estocada.
—Sí, sí, por favor, alpha— Y volvió a hundir la nariz en la almohada.
—Eres tan buena para mí, Gatita— Otra mordida más, pero ella solo sentía placer.
—Por favor, Adora... Más, dame más.
Adora ya no se pudo resistir.
Se levantó apoyándose en sus manos y Catra soltó un gruñido lastimero, sintiendo la pérdida del peso sobre ella, del calor protector. Adora le abrió las nalgas y se hundió con fuerza y el gruñido se convirtió en gemido. Salió y entró lentamente varias veces, hasta que su nombre se perdió entre los gemidos necesitados de la omega delirante.
—Más, más...ah! Alpha, por favor... Adora, más fuerte.
La estaba volviendo loca, Catra era la mujer más sensual del universo, y Adora necesitaba reverenciarla imperativamente.
Salió de ella y le beso la espalda una vez más, para darle vuelta y sostenerla entre sus brazos.
—Sí, sí, necesito... Ven, mi amor, mi alpha— Jadeaba desesperadamente.
Catra la abrazó, hambrienta de sus besos y de por fin poder marcarla. Liberó sus hormonas omega para complacer a su alpha. Adora rio gustosa sintiendo como Catra la marcaba de su rostro, de los hombros y el cuello, incluso se encogía para alcanzar su pecho. Se abrazaron y besaron un momento, con la polla de Adora rozando el estomago de Catra.
—Voy a entrar en ti, Catra. Quiero sentirte— La omega se derretía. Con sus palabras bajas y roncas, Adora no solo la prevenía, la calentaba y cuidaba.
—Sí, sí, y yo a ti, alpha. Tómame, hazme tuya— Decía sin ninguna vergüenza mientras se abría y colgaba sus tobillos en las caderas pálidas.
Pero Adora quería llegar a lo más profundo. Soltó a Catra, que cayó con cuidado sobre las sábanas y le levantó los tobillos hasta los hombros, la sonrisa sensual y ladeada de la omega delataba su placer, la ansiosa espera. Adora dirigió su polla gruesa contra la entrada aperlada y entró con cuidado. Sentía como los pliegues internos se abrían obedientes a su avance y cuando estuvo a la mitad, se quedo quieta, disfrutando de ver a Catra moviendo sus caderas para empalarse más profundo ella sola. Un gruñido molesto creció en su garganta. Amaba a Adora, pero la desesperaba cuando la torturaba así.
—Adora, por favor, quiero sentirte hasta lo más profundo— Y movía sus caderas en movimientos erráticos. Como si su alpha no supiera que estaba en medio de su calor.
—Tan desesperada por mí ¿Verdad, omega?— Demandó Adora con voz sedosa.
—Sí, sí, alpha, por favor— Y aunque era una delicia ver los músculos de Adora contraídos sobre ella para sostenerla, lo que la estaba matando era poder sentir su polla hasta el fondo.
—Eres la mejor para mí, Catra— Adora impulsó sus caderas y entró de una sola vez a la vaina de Catra, que gimió duro y largo.
—¡Sí, así, así! Ah! Adorahm!— La alpha se inclinó y atrapó los labios felinos en un beso hambriento y húmedo. Catra gemía con la boca abierta entre el beso y las fuertes estocadas que Adora le estaba prodigando, sintiendo el vientre de su alpha golpeando contra su trasero. Gracias a su flexibilidad era sumamente sencillo mantener esa posición, con los tobillos sobre los hombros de su alpha, apretada sobre ella, para poder seguirla besando mientras la penetraba con fuerza y un ritmo más duro.
Adora rompió el beso un momento para acomodar a Catra bajo ella, le cruzó una pierna, para que los dos tobillos le descansaran sobre el hombro derecho y sintió de inmediato como la paredes de su omega se apretaban más a su alrededor y gimió.
—Tan apretada, tan caliente... Tan mía— La tomó fieramente de los glúteos y le dio rápidas y profundas embestidas.
—¡Sí! ¡Tuya, tuya! ¡Dame más, Adora!— Pero se inclinó de nuevo para seguirla besando, desesperada por su lengua, por sus mordidas amorosas, los gemidos en su cuello, y las garras en su espalda. El amor de Catra siempre había sido salvaje y rudo, y ahora no pedía otra cosa, quería sentirla en su totalidad, sin ningún velo ni duda. Todo lo que Catra quisiera darle, lo tomaría.
Quería expandir el momento, pero sentía las paredes contraerse más y más, exprimiéndola, rogando porque liberara su semilla caliente en su interior.
—Voy a correrme, Catra, mi omega— Dijo con voz profunda y entrecortada por los jadeos.
Catra se apretó más contra Adora, y le mordió el cuello fuertemente para después lamerlo, dejando un rastro de feromonas que atravesó como una avalancha a Adora.
—Dámelo todo, mi alpha— Demandó la omega, con la autoridad que solo la sensualidad más brutal le podía otorgar.
Adora perdió sentido de todo, poseída por el instinto imperioso de llenar a su omega. Se acomodó mejor para tomar a Catra complemente y levantarla todavía con sus tobillos sobre un único hombro. Con sus caderas y sus brazos, impulsaba hasta al fondo a la gatita, cuyo único esfuerzo era sostenerse de su alpha, marcándola y gruñendo su placer lo más fuerte que podía.
—Voy a correrme, Catra, ya no puedo— Gimió Adora en su oido, después de otro beso.
—No te detengas, mi amor— Catra se quedó en blanco cuando Adora gimió tan fuerte al lado de su oreja, sentía como el miembro poderoso palpitaba en su interior, caliente, llenándola de la leche de su alpha. Y gimió con ella al sentir la polla clavada hasta su útero, golpeando su interior.
Adora dejo caer todo su peso sobre sus propias piernas dobladas para no aplastar a Catra, solamente sosteniéndose el tiempo necesario para que ella pudiera bajar sus piernas y sin terminar de salir de ella, al fin se dejó caer toda sobre la gatita, más cómoda sobre la cama.
—Estuviste increíble, Adora— Catra le acariciaba la frente, quitándole el cabello húmedo por el sudor del rostro, feliz de que su alpha terminara dentro de ella.
—Tú, mi amor, eres increíble y hermosa. Déjame recuperar el aliento, y me encargare de ti, preciosa— Adora siempre tan diligente.
—No te preocupes. Tomate el tiempo que necesites— Le besó la coronilla con ternura. Sentía poco a poco como la erección de Adora decaía y apretó instintivamente sus paredes para no perder la valiosa semilla, aunque estuviera tomando supresores. El ronroneo de Catra las envolvió pronto y Adora se hubiera quedado dormida de no ser porque su instinto alpha no estaría satisfecho hasta que su omega tuviera el mismo dulce final que ella había tenido.
Empezó a besarla, lento y suave, ya no con la desesperación de hace unos instantes.
—Mi celo también va a empezar pronto— Y Catra gimió solo ante la idea, porque cuando sus celos se sincronizaban, era lo mejor del mundo. Sus deseos al tope, las hormonas vueltas locas para no parar y seguir y seguir. Y moría por sentir el nudo de Adora.
—Muero porque empiece— Era cierto, Adora podía oler su excitación de nuevo.
—¿Estás lista para mí, omega?— Preguntó con hambre, jugando a provocar. Siguió bajando con sus besos. Besó y chupó los senos que tan desatendidos había tenido.
—Siempre, mi alpha— Sin duda, era la verdad más asombrosa del universo.
Adora siguió bajando hasta sentir la mata de vello suave de Catra en su monte de venus, la acarició y jugo con sus dedos entre los labios mojados otra vez para recuperar la humedad. Catra echó la cabeza para atrás, disfrutando enteramente de la sensación, de la devoción de su pareja. La alpha no se entretuvo más, su omega ya no necesitaba ninguna preparación, y atacó con su lengua el botón inflamado por sus embestidas.
—¡Así!, Adora!— Era la mejor.
Poniendo la punta de la lengua dura, Adora atacó precisamente el botón de Catra, con golpes suaves y directos, pues sabía que ahora no necesitaba más. Pero su instinto de alpha era poderoso, e introdujo dos dedos con suavidad, para sentir cómo las paredes de la omega la rodeaban con ansia. Sus feromonas le decían a su pareja lo satisfecha que estaba, y la tensión crecía y crecía en el interior de Catra, que se llevó una mano a la cara, cubriendo sus gemidos, pero terminó probando sus propios dedos, alzando la cabeza a modo de que Adora la pudiera ver, lamiéndolos y chupándolos, provocando gruñidos de celos en la alpha. Esa lengua se retorcería así sobre su polla en unos momentos si Catra seguía así.
Era un juego que podían jugar dos.
Adora sonrió entre los pliegues de su omega y giró su muñeca para poder curvar sus dedos hacia arriba y tocar ese punto suave y esponjoso dentro de su chica, que dejó de lamer sus propios dedos mientras blanqueaba los ojos y arqueaba la espalda.
El orgasmo se construía rápidamente y Adora no la dejó hasta que Catra se retorció tanto que alejó su centro de la lengua y los labios y dedos hábiles de la rubia, que tenía la sonrisa más insoportable en su rostro brillante por los jugos de su corrida.
—Eres... Eres...— Catra no podía hablar todavía.
—¿Tu novia? ¿La mejor alpha? ¿Increíblemente apuesta?— Sugirió Adora todavía con su sonrisa coqueta y satisfecha, mientras trepaba en la cama hasta quedar sobre Catra para poder abrazarla y envolverla con las sábanas.
—Una altanera— Suspiró quedamente —Y la mejor alpha del universo— Le sonrió mientras volvía a besarla y marcarla desde las mejillas hasta el pecho, perezosamente esta vez.
—Y tú eres la mejor omega del universo— Adora dejó que terminara de marcarla y la abrazó más estrechamente, hundiendo su rostro en el hueco del hombro felino. —Te amo, Gatita— Suspiró así.
Sintió como la cola de Catra le rodeaba y apretaba una pierna.
—Y yo te amo, Adora— El ronroneo era mucho más intenso ahora. Pero la respiración de Catra era mucho más pausada.
—Descansa, Catra. Te traeré agua y comida para cuando despiertes— Le decía Adora mientras la abrazaba y le acomodaba el cabello.
Catra sabía que esperaría hasta que se durmiera para ir a conseguirles provisiones y después de recuperar fuerzas y más abrazos, volvería a tenerla dentro de sí, así que se acunó más al cuerpo de Adora y se dejó envolver.
N.A.
Lo escribí hace rato, está recién salido del horno.
Si les ha gustado, siempre me encanta leer sus comentarios, me hacen el día.
Carpe Diem
