Deseo de una Campeona

parte II

(Ash y Cynthia)


—¿Alguno ha visto a Ash?

—Señorita Diantha...

—No, no lo hemos visto, ni a Cynthia tampoco.

Diantha, la campeona de Kalos y actual amiga de Cynthia, se mostró preocupada por esto. La victoria de Ash sobre su amiga fue apenas por un margen muy pequeño y por una gran suerte ya que el Lucario de Ash aguantó unos segundos más que el Garchomp de su amiga. No le quitaba mérito a la victoria del joven de Kanto, pero sabía de antemano que esa derrota afectaría a Cynthia aunque esta lo negara.

—La señora Ketchum fue a buscarlo, ella creyó que tal vez ambos estarían conversando tras la victoria de Ash contra Lionel—comentó Goh mientras tomaba un poco de la comida de su compañero el cual se encontraba ausente—. A decir verdad, parecía que tanto Ash como Cynthia querían estar a solas, quien sabe, tal vez e incluso ella le de un beso por la victoria.

—¡Goh! ¡Cynthia no es esa clase de persona! —le recriminó Chloé mientras servía el Ketchup orgánico a Pikachu por su victoria—. Además, Ash es muy denso como para siquiera mirar a Cynthia de esa forma.

—¿Pero apoco no se verían lindos como pareja?

—A veces me pregunto si estás bien de la cabeza.

La campeona de Kalos dejó salir un suspiro. No conseguiría nada de este par y algo le decía que podía confiar en que tanto Ash como Cynthia se encontraran bien. Decidiendo disfrutar de la comida, tomó asiento en la mesa de los chicos llevándose la sorpresa de que Pikachu ahora se encontraba en su regazo.

—¿No te gustaría viajar a Kalos una vez más? —preguntó Diantha a Pokémon eléctrico el cual asintió con gusto.

Los minutos pasaron y Ash finalmente apareció, pero esta ocasión sin su chaqueta lo que llamó la atención de Chloé como de Diantha.

—¿En dónde has estado? —cuestionó la ojiverde con cierta molestia —. Recuerda que ya eres campeón y no falta mucho para que tengas que subir al escenario a dar el discurso que debiste haber preparado.

—Bueno, creo que eso no se va a poder.

—¿Y por qué no?

—Tengo un problema con Cynthia, uno que necesito hablar con ambas—dijo Ash con un tono serio el cual no era muy común en él—. Primero que nada, necesito de favor que vayas por algo de ropa tuya—eso último fue dirigido a Chloé quien no entendía nada, pero por la forma de hablar de él supo se trataba de un tema delicado.

—¿Algo le sucedió a Cynthia? —preguntó Diantha con preocupación. Sabía de antemano que su amiga y rival se retiraría, pero la reacción del público ante esto fue un duro golpe para la campeona de Sinnoh—. Por favor, dime que no cometió alguna tontería.

—No sé si esto fue una tontería, o si ya estaba planeado; pero lo que si les puedo decir es que Cynthia viajará conmigo a Alola una vez cierre el torneo de maestros.

Ambas féminas se miraron confundidas. Ellas creyeron que la ex campeona de Sinnoh se tomaría un tiempo antes de viajar a otra región, pero parece ser que tomó una decisión casi al mismo tiempo que conversó con Ash.

De inmediato ambas se levantaron y cada una se dirigió a un camino distinto para así poder ayudar al entrenador de Pueblo Paleta con su dilema dejando a un muy confundido Goh con varios platillos que iba a disfrutar.

Ash y Diantha no tardaron mucho en llegar a la habitación de la entrenadora oriunda de Sinnoh. La ausencia de personas ayudaba mucho a recorrer los pasillos angostos del hotel. Una vez Diantha ingresó a la habitación se llevó una gran sorpresa al ver las ropas de su amiga regadas por el suelo temiendo lo peor, pero sorpresivamente su mano fue tomada por Ash quien la calmó al acariciarla de manera suave.

—No pienses en cosas malas, ella está bien—dijo Ash con calma para después guiar a la mayor directo al cuarto de la rubia quien se encontraba siendo abrazada por su madre.

La campeona y actriz no tardó mucho tiempo en desvelar la identidad de la niña que se encontraba abrazada por la madre del campeón de Alola. Eran contadas las veces que logró ver aquella fotografía por parte de la abuela de Cynthia, pero fueron más que suficientes como para reconocer aquel rostro suave que ansiaba viajar por la región Sinnoh en busca de obtener la victoria en la Liga Pokémon.

—Diantha... —susurró la menor al ver a su amiga entrar con su mano siendo sujetada por el único chico que la ha logrado vencer en mucho tiempo.

—Me parece increíble verte de esta forma—dijo la morena con un tono algo alegre—. Normalmente uno esperaría encontrar una tragedia por la manera en que nuestro Maestro Pokémon habló, pero al verte toda contenta y abrazada por la madre de Ash, creo que dicha tragedia se volvió una especie de regalo.

—¿Me creerías si te dijera que esto fue obra de Jirachi?

—Con Ash a tu lado, hasta el mismo Arceus puede venir en persona.

—¡¿Entonces ya sabías de esta clase de eventos?!

—Por supuesto, después de todo él siempre ha tenido dicho don según sus compañeros de viaje—respondió la actriz con calma mientras tomaba asiento en un sillón cercano mientras esperaba la llegada de Chloé con las ropas que la señora Ketchum solicitó—. Aunque me parece que tienes algo más en mente con todo esto.

Las mejillas de la rubia se colorearon una vez más. Su sonrojo la delataba, pero esperaba muy en el fondo que su actual amiga no la juzgara por lo que tanto deseaba—. Quería vivir mi niñez una vez más—dijo Cynthia con pena mientras se acomodaba la chaqueta que Ash le prestó.

En ese mismo instante entró Chloé con una maleta llena de ropa que solicitó para este evento y que tanto Goh como Ash le ayudaron a traer.

—Bien, creo que mereces un cambio de imagen—comentó Diantha antes de abrir la maleta de donde sacó varios vestidos.

Ash no tardó en salir, después de todo no lo necesitaban en ese momento. Fuera del cuarto buscó un sitio donde sentarse mientras esperaba a que terminaran de ayudar a Cynthia. Decidió también aprovechar el tiempo para pensar las palabras que dijo el Pokémon Legendario con respecto al deseo de su amiga quedando intrigado por saber quién era el joven afortunado que se ganó el corazón de la oriunda de Sinnoh.

Los minutos pasaron y parecía que aquel cambio de imagen jamás terminaría. En cualquier momento los llamarían a subir al escenario para decir un discurso por los tres primeros lugares. Lionel, al ser el antiguo campeón y actual segundo puesto daría el de apertura y el intermedio. Sin embargo, era tarea de Cynthia y suya el concluir esta noche de la mejor forma posible y pese a las críticas, apoyar la decisión de su amiga en retirarse como campeona tras varios años en el puesto.

Esta noche sería distinta a las demás. Finalmente ese sueño que tanto anheló se había cumplido y todo ese camino que recorrió terminó otorgándole la victoria frente al entrenador más fuerte en su clase. No podía pedir más, pero aún así lograba sentir que algo más le hacía falta. Observó a todos lados esperando encontrar una solución a su dilema.

De repente, el sonido de la puerta del cuarto de Cynthia llamó su atención y para su sorpresa pudo ver a su amiga salir de ahí con un vestido negro que la hacía lucir espectacular sumado a unas sandalias de tacón bajo que alzaban su estatura un poco más.

—¿Y qué opina el campeón de Alola sobre nuestra pequeña Cynthia? —habló Diantha desde atrás para después tomar en un abrazo a su amiga quien no podía evitar sentir pena por tal pregunta—. ¿Acaso no se ve hermosa?

—Demasiado hermosa...

—¿Tanto como para darle un beso? —tal pregunta provino de su madre quien también se había metido al juego de la campeona de Kalos.

—Sí...

La respuesta del azabache fue un golpe crítico para la rubia. Era la primera vez en mucho tiempo que ella sentía sus piernas como de gelatina. Agradeció muy dentro que Diantha la tomara entre sus brazos o de lo contrario estaría en el suelo mucho más apenada de lo que ya se encontraba.

—¿De verdad la besarías? ¿A Cynthia?

—Sí... Perdón, quiero decir en la mejilla, claro.

—Nunca se mencionó nada de un beso en los labios—comentó Diantha atrapando así al joven de Kanto—. Vaya Cynthia, parece ser que aquí ya un chico al que le gustas. Te envidio, después de todo parece apreciar tu belleza antes que la mía.

Tanto Ash como Cynthia se pusieron rojos. Ninguno se dio cuenta del juego de ambas mujeres hasta muy tarde.

—¡No jueguen con nosotros de esa manera! —gritaron ambos entrenadores de manera sincronizada que Chloé no pudo evitar soltar un chillido de alegría por ambos.

—¡Parecen una verdadera pareja! —exclamó la ojiverde con gusto ya que se sentía aliviada tras saber que Ash no tenía interés alguno por Goh—. Y yo que creí que te casarías con Goh.

—¡¿A qué vino eso?!

—Ash... ¿Acaso tú?

—¡A mí no me gusta Goh!

—Es cierto. A él le gustaba Daisy, la hermana de Gary.

—¡Mamá! ¡Tenía cinco años!

—¿Así que siempre te gustaron mayores? ¡Con razón Cynthia apreciaba estar contigo antes que conmigo! —ahora fue el turno de Diantha para molestar a alguien más.

—¡Diantha! ¡No digas eso! —respondió Cynthia con pena.

—¿No pienses negarlo? Increíble, quien diría que te gustaban menores—comentó la actriz de tal forma que su amiga casi se desmayaba por la pena—. Aunque ahora ambos pueden estar juntos, después de todo ese deseo de Jirachi hablaba sobre un chico que te gusta y el único con el que te veo tan alegre es con nuestro campeón de Alola.

—¡Ya basta! —gritó Cynthia logrando librarse del agarre de su amiga para correr directo a los brazos de Ash—. ¡Nuestra relación es solo nuestra y de nadie más! —dicho eso, la ex campeona guió a Ash fuera de su habitación junto a ella antes de darles una última mirada al trío de chicas para mostrarles su lengua en señal de enojo.

El sonido de la puerta siendo azotada fue el indicador de la furia liberada por la rubia. Un cuadro cercano se cayó debido a la fuerza que viajó a través de las paredes.

—¿Se dieron cuenta de que no lo negó? —dijo Delia sin importarle mucho lo que acababa de suceder.

—Totalmente.

—Por supuesto.