One shot.
No es fácil ser un dios omnipotente y omnisciente, primero están esas absurdas personas que creen que pueden controlarte, y también esos otros que te tienen miedo, nada más por ser tú.
También están esos guerreros, o pseudo guerreros, que creen que te pueden derrotar, todo es tan aburrido y absurdo. No.
Definitivamente para Yog-Sothoth la vida no es fácil, pero, si es fascinante, realmente fascinante.
—Creo que el viejo Nyarlathothep ya deben de estar cansado de tantos planes tontos para derrotarme, ¿que no entiende que eso es imposible? ¿Dios que trasciende lo trascendente no le dice nada?
Suspira con pesar cierta chica sentada en una silla en un salón de clases de Japón, luego de recordarse eso, la chica se voltea y ve al resto de chicos y chicas en sus asuntos, y sonríe.
Algunos chicos estaban coqueteando con sus amigas, y estas reaccionaban de distintas maneras.
La chica se puso a recordar la vez que un chico le confundió con una chica normal, y estaba intentando ligar con ella, solo para ser bateado por ella, que lo descubrió como un insignificante princeso. Esta chica odia a los princesos.
¿Quién es esta chica? Se preguntaran algunos para saber tanto de tantas personas a las que jamás ha visto ni con los que nunca a interactuado antes. Bueno, la respuesta es que ella es la encarnación, (una de muchas de hecho) de Yog-Sothoth.
Yog-Sothoth sonríe ya que la última batalla por el santo grial fue un completo desastre, muchos guerreros inútiles, y muchos chicos y chicas tontos que creyeron poder derrotarlo, como si eso fuera posible.
—Este insignificante mundo tridimensional es tan aburrido, ese Nyarlathothep es un mentiroso, yo, la suprema personificación del conocimiento y poder, no tengo por que hacerme pasar por una tonta humana. Pero bueno.
Se dijo a si misma, y de pronto el tiempo se detiene, y un acha casi golpea a Yog-Sothoth en la cabeza, de no ser por que ella detuvo con sus dedos el acha y su filo.
—¡Diablos! Adivino nuestro ataque, retrocede, Orcrist.
Dijo un chico de cabello alborotado castaño, y Yog-Sothoth abre sus ojos azules, y estos se centran en aquel chico, y sus ojos se tornan rojos, y sonríe con malicia.
—Ah, vaya, interesante escenario, entonces este es mundo 766494-65386-f3 ¿eh? Tu mundo Kasuma Ryokami, me parece bien. Dejen que les demuestre mi poder.
Dijo Yog-Sothoth molesta por ser atacada en sus reflexiones por un insignificante humano mediocre, como este princeso, Orcrist, el guerrero del acha retrocede de un salto, y alza su acha de doble filo, defensivamente.
—¿Qué hacemos Kasuma? Supo de nuestro ataque, y detuvo a Balmunga con su mano, eso no debería ser posible.
Dijo Orcrist visiblemente turbado por haber fallado en su ataque, y Kasuma estaba pensando en una estrategia para ganarle a esta chica, sin ponerse a pensar que no es cualquier chica.
—No podemos ganarle directamente, ya escuchaste lo que dijo Merlín, solo nos queda huir y reencontrarnos con Leonidas.
Dijo Kasuma con toda la intención de despertar los poderes de Leonidas y de Orcrist, pero Yog-Sothoth sonríe maliciosamente y se hecha a reír.
—¡Hahahahahaha! ¡Merlín! ¡¿Dijiste Merlín?! ¡Ese idiota es un novato comparado conmigo! Y ¿Leonidas sigue vivo? Ya veo, Nyarlathothep lo debió revivir, pero no importa, ¡lo mataré a él y a ustedes por provocarme!
Exclama Yog-Sothoth con ira, y Orcrist se lanza al ataque con su acha.
—¡Muere monstruo del averno!
Exclama Orcrist con su ataque y su acha brillando con su magia interna, pero Kasuma grita.
—¡¡No!! ¡¡Orcrist no lo hagas!!
Exclama Kasuma, y el confiado Orcrist ataca con su acha, partiendo la cabeza y cara de Yog-Sothoth.
—¡Lo logre!
Grita con júbilo Orcrist, pero la cara medio deformada de Yog-Sothoth, sonríe.
—Idiota.
Dijo Yog-Sothoth y lo vuela con un torrente de poder que lo atraviesa en el pecho, y lo saca volando por la pared, y del edificio.
—¡¡Orcrist!!
Grita Kasuma al ver como su compañero fue derrotado, o hasta asesinado, y se voltea escuchando la siniestra risa en profundo bajo de Yog-Sothoth, la cual se estaba regenerando y recomponiendo del ataque. Su rostro se unía en sus dos mitades, por filamentos de color púrpura, que cosian y recomponían la piel y los tejidos.
—Ese idiota era un poco fuerte, pero, ustedes fanáticos religiosos no saben con quién se están enfrentando. ¿Qué no entienden que su dios es una ficción? Nosotros, los verdaderos Dioses, no tenemos nada que ver con los imperfectos humanos.
Dijo Yog-Sothoth que ya sabía la razón del ataque, era por qué la presencia de Yog-Sothoth incomoda al clero cristiano, y por eso enviaron al manipulable fanático Kasuma, a luchar contra el "falso dios" cuando su dios es el falso.
—¡Monstruo! ¡Eres el diablo! Pero, ¡te derrotaré por que tengo el poder de mi lado!
Exclama Kasuma con todo su fervor, pero Yog-Sothoth termina de recomponer su cuerpo, y alza su mano.
—No tienes nada, solo tienes ese débil hechizo para congelar el tiempo, pero ese poder termina ahora.
Dijo Yog-Sothoth y chasquea sus dedos, y todo el tiempo detenido regresa a su curso normal, sorprendiendo a Kasuma que veía como el espacio gris de tiempo congelado, se rompía a su alrededor como un espejo. Todo recuperaba su color y movimiento, y Kasuma se sorprende ya que no puede usar sus otras habilidades en el tiempo normal, necesita que esté congelado para usar todo su potencial.
—¡Maldición! ¡No me voy a rendir nunca! ¡No eres un dios, solo eres una abominación!
—Silencio.
Ordena con total autoridad Yog-Sothoth, y Kasuma se queda congelado al ver la expresión en el rostro de la "chica" y se quedó callado, y Yog-Sothoth se acerca.
—Ya me canse de ti, simplemente, deja de existir.
Ordena Yog-Sothoth y Kasuma, antes de que pudiera gritar, se desintegra, y su esencia fue absorbida por Yog-Sothoth, y ella abre sus ojos y sonríe.
—Todo en uno, y uno en todo... Esta hecho.
Se dijo Yog-Sothoth, y Orcrist de un salto, entra por el hoyo de la pared, y grita al ver que Kasuma fue asesinado por Yog-Sothoth.
—¡¡Kasuma noooooo!!
Grito Orcrist, y Yog-Sothoth se voltea con una sonrisa, y pone una mano en su cadera.
—Vaya, sobreviviste, parece que mi ataque no fue lo suficientemente fuerte para destruir a una cucaracha como tú, ¿eh? No importa, pronto te unirás con ese idiota, en mi interior.
Dijo Yog-Sothoth con disfrute, y Orcrist se lanza con su acha en el aire, y de un salto intenta golpear a Yog-Sothoth.
—¡Muere monstruo!
Exclama Orcrist, pero en el aire es atrapado y atravesado por la mano de Yog-Sothoth, que perfora su pecho como si fuera de papel.
—¡Urrgh! No... No puede... Ser...
Dijo Orcrist y escupe una bocanada de sangre, y Yog-Sothoth con el rostro manchado de sangre sonríe siniestramente.
—¿Ya te diste cuenta de mi poder? Dios omnipotente, omnisciente, y omnipresente, ¿no te dice algo? Tratar de superar al trascendente entre trascendentes es absurdo, intenta reflexionar en eso ahora que vivas en mi interior.
Dijo Yog-Sothoth y Orcrist se desintegra y es absorbido por Yog-Sothoth, y ella repara la pared, borra los recuerdos de los testigos, limpia su rostro y ropa, y todo lo hizo solo con desearlo en un chasquido de su voluntad.
Después de eso, Yog-Sothoth se da la vuelta, y toma su maletín, el día había terminado en la escuela donde finge ser una chica humana normal, pero la guerra santa no la deja en paz.
Y las maquinaciones de Nyarlathothep tampoco.
Yog-Sothoth sale del salón, y se dirige a la salida, y al salir se topa casi de frente con un chico de cabello rojo, y ella se voltea y se queda sorprendida por un momento.
Luego sonríe, y Yog-Sothoth asiente.
—Te encontré, finalmente.
Dijo Yog-Sothoth con una sonrisa a espaldas del chico pelirrojo, Daisuke Umezawa, su predestinado en esta próxima guerra santa...
Fin.
