Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Naoko Takeuchi. La historia es escrita diversión del lector y de quien lo escribe.
Se rascaba el parpado, vaya resaca que tenía y a pesar del regaño de Setsuna no pensaba cambiar su estilo de vida. ¿Qué más daba? Tenía 24 años, era soltera, trabajaba y estaba a nada de graduarse a nivel licenciatura con un promedio perfecto. ¿Por qué demonio debía ser tan "seria" en el ámbito sexual? "La pronta de bioquímica" le llamaban los dolidos porque no sabían capturar la atención de las chicas o las que se habían metido con ella, pero Michiru no había querido algo serio… ¿Qué podía hacer? Las relaciones son bastante exasperantes, lo sabía bien.
Makoto fue su segunda novia, una muchacha de hermosos ojos verdes, cabellos castaños y algo seria para los demás. En su salón todos la detestaban, incluso algunos profesores le hacían la vida imposible, cosa que llamaba la atención de Kaioh. Comenzó a tratarla, se hicieron amigas y descubrió que la seriedad de Kino era porque a su corta edad su madre la hacía atender a sus hermanos, actualmente a su hermana menor producto de su segundo matrimonio.
El padre de su compañera, también hacia su vida y lejos de velar por ellos, se alejaba. Claro, lo material no era un problema pues Makoto siempre tenía lo que necesitaba. La madre… ah, la madre de Mako, era similar a la de su primera novia, pero ese tema a Michiru no le gustaba tratarlo. Así que la chica de ojos verdes quedó prendida de Kaioh puesto que la atención que no recibía en casa, la tenía de la persona que la pretendía.
¿Cuánto pasó para que oficializaran la relación? Michiru no estaba segura y la relación parecía ser sólida y estable. Setsuna se llevaba bien con Kino, cuando iba de visita al departamento que compartían y jugaban en la consola se divertían a lo grande.
Fueron un par de años geniales y la amiga de Kaioh pensó que su amiga estaba feliz en la relación, pero no era así… algo en Michiru no la dejaba estar tranquila, no deseaba lastimar a Kino, pero ya estaba cansada de escuchar los dramas con su madre, de sus episodios depresivos y sobre todo de que le pidiera que hablara con sus amigos que la dejaran de molestar, estaba cansada de todo lo que representaba ir a la universidad.
—Me acabo de dar de baja definitiva, la bioquímica no es lo mío y estoy cansada del acoso de nuestros compañeros y profesores.
—De acuerdo.
—¿Es todo lo que dirás?
—Ya estoy cansada de tus dramas, si vas a dejar esto y perseguir tu sueño de ser repostera, hazlo. Haz lo que te haga feliz.
Los problemas a raíz de esa respuesta no tardaron en llegar, así fue como Michiru decidió dejar esa relación.
—Setsu, terminé con Mako — le dijo mientras trabajaba en su computadora.
—¿Quieres salir para hablar y sentirte mejor?
—No, son cosas que pasan, además debo de entregar mi reporte del laboratorio.
Y de recordar cosas complicadas… un nombre venía a su cabeza Usagi Tsukino, maldecía la hora de haberse fijado en la chica de peinado de odango. Le cayó bien por lo despistada que era y a pesar de que ella estudiaba ingeniería química, tuvieron clases juntas.
Estar con Usagi era como salir con un chico, con pocos modales a la hora de comer o comportarse, ser distraída y rayar en lo torpe, pero era buena persona y eso le llamaba la atención. En esa ocasión, cuando la relación se dio Setsuna perjuraba que Michiru había perdido la cabeza y, si era honesta, la rubia no le caía bien. ¿Cómo cambió la opinión de su amiga? Usagi y ella tenían cosas en común y cuando mejor se llevaban, Michiru se canso del drama de su novia, la terminó al año.
¿Qué molestó a Michi de Usagi? Lloraba por todo, si un perro en una película moría, lloraba, si sentía que un comentario tenía un tono fuerte, lloraba. Incluso el equivocarte confundiendo a alguien por estar un poco drogados la hacía llorar… no, ella deseaba salir con una mujer, no con un bebé llorón… cual Ariana Grande, Kaioh dijo "thank you next" y decidió no romperse más la cabeza con lo volubles que son las chicas.
—Es mejor hacer feliz a 10, que infeliz a una.
—Amén —respondió Mamoru.
—Recordaste a bombón —se burló Seiya.
—Qué bueno que la terminaste Michiru —decía Yaten—, ya no soportaba su risa escandalosa y sus malos modales en la mesa.
—Asqueroso escucharla eructar —coincidió Taiki.
—Naru me envió un mensaje para pedirme que la deje seguir su vida, que soy una egoísta al seguir en contacto con ella. Pero la loca es Usagi, cuando se molesta me bloquea, habla mierda de mí y luego se le pasa, me envía mensajes, es dulce, nos vemos y… ya le dije que no quiero regresar con ella, que la paso muy bien en la cama, no más.
—¿Por el escándalo que hace? —reía Mamoru.
—Muchas veces le pedí que no gritara tanto, no es que me perturbe… pero con Setsuna a un lado.
—Kaioh es pudorosa —reía Taiki.
—Cállate tarado —respondió la aludida.
—Al final del día tú podrías alejarte Michiru, pero si ella insiste en seguir teniendo contacto, en no darse el tiempo de dejar que la herida se cure, jamás podrá superarte.
—Seiya tiene razón, es más no es sano que le hable a Setsuna y la invite a su casa en las afueras de Tokio para ir los fines de semana. Sé que eso no te molesta, pero es una excusa para seguir a tu lado.
—Lo sé Yaten, pero no le puedo decir a Setsuna con quien debe de juntarse y con quien no.
—Te lo dije, las dejas locas de amor u odio —reía Mamoru.
—Que hable mierda de mí por segunda vez, al final no jugué con ella. Fui honesta y está molesta porque dice que le miento… ¿cuándo le mentí? Le dije que tengo amigas con las que tengo sexo si lo deseamos, pero a fuerza piensa que tengo una novia. Eso es ser una intensa y mejor que me bloqueara de nuevo porque me fastidia que sea tan…
—¿Inmadura e idiota? —preguntó Taiki.
—Inmadura, tampoco hablaré mal de ella.
Los chicos comenzaron a mofarse un poco por la respuesta de su amiga quien seguía tallándose el parpado.
—¿Rei te dejó muerta ayer?
—No, fueron ustedes y sus idiotas bebidas. La pasé a dejar, obviamente pasó lo que debía y me regresé a seguir la fiesta.
—Con la nueva rubia —dijo divertido Seiya.
—¡Es chica! Creí que era un muchacho, es más pensé "wow, Michiru al fin va a probar camo…"
—No seas vulgar Yaten —se quejaba Taiki.
—¿Cómo se llama la nueva? —indagó Mamoru.
—Haruka y no es la nueva.
—¿Cómo? —respondieron los cuatro.
—Me sigue el coqueteo, me responde los mensajes… cada que se acuerda.
—De hoy en más se llamará "paracetamol", porque responde cada ocho horas —rieron del comentario de Yaten.
—Se pone difícil —decía Seiya.
—Dice que no le intereso de esa forma.
—No es cierto —comentaba el castaño de ojos violetas—. Eres hermosa amiga, no ha nacido mujer que se pueda resistir a tus encantos.
—Además de que se veía interesada en ti ayer —agregaba Mamoru.
—Al parecer esa españolita no quiere nada conmigo.
—No, ya sé lo que intenta —Yaten se cruzó de brazos.
—¿Qué es genio? —preguntaron los otros.
—Quiere cazar a nuestra cazadora, dice que no está interesada en ti porque seguramente quiere algo formal contigo. Hasta que no crees una dependencia de ella, no podrá lograr su cometido.
—Quiere atarte —se espantó Seiya.
Michiru al fin abrió ambos ojos y su cara llena de miedo apareció. Vamos, que lo que decía Yaten tenía sentido, en esos dos meses en los que tenía tratando a la artista visual, poco a poco pensaba más en ella. La que decidía si se veían era Haruka, ya fuera si no tenía mucha tarea o porque estaba aburrida. Nunca a fiestas hasta la noche anterior, casi siempre era a lugares bastante casuales para irse de cita y vaya que se la pasaba bien con las bromas de la de cabellos cenizos, su piel se le erizaba cada que le hablaba al oído para seguir con el coqueteo.
La bioquímica esperaba con ansias las respuestas de los mensajes de Tenoh, sobre todo si le daba las buenas noches o le deseaba un buen día…
—¡Mierda! Yaten tiene razón —se molestó.
—Te quieren enamorar Michi —se burlaba Seiya.
—Al diablo, yo no… ella va a entender que la que manda en esto soy yo.
—La otra vez te vi en el almuerzo con la española —reveló Taiki.
—Sí… estudia en la facultad de artes.
—Michiru, creo que parece que pronto se cumplirá el sueño de Setxy.
—Silencio Yaten Kou.
—Hablando del diablo…
Michiru y sus amigos miraron en dirección a donde los ojos de Chiba se posaban. Allí estaba, con una camisa blanca, sus jeans azules y una sonrisa bastante cálida. Michiru sintió un pequeño vacío en su estómago, más que ser algo lindo, era señal de la profunda molestia que sentía de las tretas de Tenoh.
—Ey —dijo animada al notar a Kaioh— qué curioso verte aquí, pocas veces te encuentro en el comedor.
—Hola Haruka.
—¿Podemos sentarnos con ustedes?
—Por favor —reían los amigos.
—Gracias, es un gusto… me llamo Haruka Tenoh y estudio artes visuales.
—¿Vas empezando? —comentó el más bajo de los chicos.
—No, vine a terminar mi carrera a Tokio… en fin les presento a Nade…
—Pero… ¿eso quiere decir que no eres de Tokio?
—No, les dije ayer que soy de España.
—Cierto —respondieron los cuatro.
Haruka miró de reojo a Michiru que hasta ese momento se la pasaba viéndola con algo de frialdad, ¿ahora que le pasaba a esa mujer?
—¿Puedo hablar contigo? —musitó Kaioh.
—Por supuesto.
—En privado.
—Puff… vale tía, pero que cara.
—Arriba —dijo sin pedirle explicaciones de lo que había dicho en su lengua materna.
Se alejaron, Haruka miraba preocupada a la mesa, dejar a su acompañante en una mesa con varios desconocidos no era algo prudente, pero a lo lejos los ojos de esa persona le indicaban que no había problema.
Se alejaron lo suficiente, estaban cerca de un salón que estaba vacío. Entraron, así Michiru podría gritar lo que se le viniera en gana. Mientras que Haruka la escucharía por ser tan maldita. Miren que hacerla caer en una relación que no deseaba era imperdonable y no lo toleraba, ni siquiera si venía de Haruka Tenoh.
—¿Pasa algo?
—Ya sé lo que intentas hacer.
—¿Comer antes de regresar a clases?
—No te hagas la tonta.
—Pues no me hago la tonta, es que no sé de qué hablas Michiru.
—Hace tiempo hiciste una apuesta conmigo y me dijiste que no te intereso en el sentido en el que a mí me interesa conservar nuestra relación.
—¿Apuesta? Tú pensabas que eso quería y nunca fue la intención —Michiru levantó una ceja— Ahora bien... ¿relación?
—De amistad.
—¡Ah! Creía que ya estabas cambiando de parecer —esa sonrisa burlona la enervó.
—Te dije claramente que me gustas en otro sentido, no para ser novias y si no te parece mi forma de ver las cosas, te pido que no intentes meterme en tus patrañas.
—¿Qué patrañas?
—Fuiste la primera en decir que no usara mis trucos contigo ¿cierto?
—Así fue.
—No uses los tuyos conmigo.
—Vale, pero que pesada.
—Deja de hablar así que no entiendo.
—Pero que no sé de qué patrañas hablas tía.
—Responderme hasta que se te da la gana, citarme en lugares como lo hace cualquier parejita tonta, sonreír de esa forma estúpida cuando me ves y sobre todo… la forma en la que tus ojos brillan cada que coqueteamos. No es correcto que tú quieras venderme tu idea de relación de pareja, cuando yo estoy perfecta así, sin compromisos.
—Pero que yo no te vendo nada, ¿qué coño te sucede? Lo que más rabia me da es que piensas que deseo meterte a un rollito, eso no va conmigo.
—Deja de hablar así que no entiendo y dime lo que realmente deseas de mí.
—De ti nada y que sí, sí me gustas y me encantas. Eres una mujer atractiva Michiru, pero que estoy cansada de que pienses que porque yo no caiga ante tus provocaciones; significa que yo quiero que caigas en las mías.
—Pues entonces deja de hacer esas cosas.
—¡Qué hostias hago joder!
—Eso sí lo entendí… creo… quiero que dejes de actuar como si estuviéramos saliendo.
—¡Qué vale! ¡Qué a mí que me cuentas!
—No quiero ser novia de nadie, ni tuya, lo que yo deseo es pasarla bien con las chicas.
—¿Eso está bien? Que me invites a salir después de que sales con otra chica y quieres que te bese sabiendo que tu boca estuvo entre sus piernas ¿eso está bien? ¿eso es respeto a mi persona? Lo único que quiero es respeto, no quieres nada conmigo, perfecto. Que te dije desde un principio que yo no quiero nada contigo mierda.
—Yo lo que quiero es acostarme contigo.
—¡Eso quieres!
Haruka tomó la mandíbula de Michiru, no violentamente con su agarre le hacía saber a la chica de ojos azules que ella llevaría las riendas de ese encuentro. Luego puso su mano derecha sobre la cintura de Kaioh, comenzó a deslizarla por debajo del vestido de la chica.
Los ojos de Michiru comenzaron a encenderse, el fuego en los de la de cabellos cenizos se esparcía rápidamente. Haruka al fin llegó al final de la falda, se abrió camino para empezar a acariciar la pierna de Michiru, pero su mano izquierda la seguía sujetando de la mandíbula.
—¿Sabes cuánto te deseo Kaioh?
—Lo que yo a ti —y Michiru se lanzó a sus labios.
Colgó sus brazos sobre los hombros de Haruka, mientras que la de ojos verdes comenzaba a acariciar su cintura. Michiru iba a la delantera, esta españolita no se le escaparía… Haruka dejó de besar sus labios y comenzó a desviarse. Primero la oreja, besos pequeños y mordidas leves que erizaban a Michiru, luego bajó al cuello.
—¿Qué haces? —cuestionaba la de cabellos aqua.
Porque Haruka bajaba de nuevo su mano y acariciaba la entrepierna, la boca de Haruka mordía suavemente el cuello de su amante. Poco a poco la juguetona boca de Tenoh se abría paso por el escote de Kaioh.
—Haruka ¿qué pretendes? —se quejaba porque los besos ya estaban cercanos a sus pechos, le molestaba que su vestido estorbara. No sentía del todo la lengua de esa mujer que por orgullo estaba accediendo a su petición.
Sin respuesta de nuevo… la mano de Haruka ya estaba en su pantaleta, pero no se quedaba mucho tiempo sobre la parte más sensible de la chica. ¿Por qué Haruka no hacía más? Meditaba eso hasta que sintió a la rubia ceniza cargarla y ponerla sobre el escritorio. La besaba sobre el vestido, estaba jugando con ella y no le importaba no ser la que dominaba la situación.
—¿Por qué levantas la falda? —no lo decía espantada, sino complacida y es que al fin los besos de su objeto de deseo ya estaban sobre sus bragas. Momentos en la entrepierna, otros sobre la parte más preciada ¡qué loco! Michiru siempre era la que daba ese tipo de placer y por primera vez lo disfrutaba. No es que no hubiera disfrutado de esas acciones con sus amantes, es decir, que ellas no le regalaran ese placer, pero Tenoh… esta mujer todavía no la tocaba directamente, lo hacía sobre su ropa y la tenía explotando de placer.
—Estás muy excitada —al fin Tenoh le hacía saber que estaba en ese mismo lugar, que no era su fantasía.
—¿Me culpas?
—No… —y diciendo esto se separó.
—¿Qué haces?
—¿Estás molesta?
—Claro, me dejas a la mitad.
—Es lo que le haces a las personas con tus acciones, es lo que me hiciste hace un momento con tus palabras. No quiero nada contigo de la manera en la que pretendes, tú no buscas lo que yo. Dejemos de perder el tiempo, piensa en lo que haces y deja de molestarme porque no quiero lo mismo que tú. No voy a rogar atención y no quiero que pidas la mía.
Y sin más salió del aula dejando a Michiru Kaioh sin palabras.
Continuará…
Amigos lectores, paso a dejarles otra parte de esta historia en lo que pienso como la voy a cerrar. Igual me da la gana de hacerla un poco más larga ja ja ja, no creo que pase de 4 o 5 capítulos si me inspiro. Pero pasemos a lo mejor de escribir y es responder a sus comentarios.
VaMkHt: honestamente esa idea de que Michiru fuera la casanova la tenía desde hace tiempo, pero por una u otra razón no lo concretaba y apenas con este tema del conejo malo se me hizo posible realizarlo.
RoshellBrief: ja ja ja, que sea inspirado en San Benito no quiere decir que deba de escribir como él (solamente en "Alguien tiene que ceder"), pero que me ha divertido hacer esto y es bueno que te guste.
Bueno, hoy dimos un pequeño salto en el pasado de Michiru, no creo que nos enfoquemos en el de Haruka, pero sí en su presente o quizá no lo sé, los personajes y la historia mandan, ya saben.
Sin más les deseo un feliz fin de semana (largo para los mexicanos), cenan rico, se la pasan bonito y sin más ¡VIVA MÉXICO Y LOS HÉROES QUE NOS DIERON PATRIA!
*Además hay nuevo disco de BlackPink así que... Ja ja ja, BlackPink in your area, también (¡soy blink y qué!).
