AVISO DE PRIVACIDAD: NADA PERO NADA DEL MUNDO DE JUEGOS DEL HAMBRE ME PERTENECE.

N/A; HOLA A TODOS! Este fic es algo viejo; lo publique en su momento en Potterfics con buenos resultados, fue una historia interactiva en su momento, de aquí surgieron 3 temporadas de "Tus juegos del Hambre" y un foro de discusión de más de 40 hojas de contenido.

Esta es esa historia del 2014, remasterizada.

Agradezco a mi Beta, JavGo por su tiempo.

Capitulo 1 – Distrito 1 al 6

Distrito 1.

Anna Elisa Flores.

Anna miraba con la cara completamente perpleja el proyector, acababan de dar el comunicado de la nueva forma de cosechar a los tributos este año, sin duda esta era una gran oportunidad para ella. Llevaba 4 años siendo elegible para ser nombrada tributo, recordaba que el primero y el segundo sorteo estaba completamente asustada, pues desde que tenía memoria los tributos del 1 eran de los primeros en morir, la mayoría no pasaba del baño de sangre, por lo que las esperanzas eran muy pocas. Después en su tercer año llego más motivada pues contra todo pronóstico, el tributo de su distrito había sido vencedora, luego de que, en una despiadada batalla contra 2 tributos masculinos, ella opto por usar sus encantos femeninos y ponerlos a matarse entre ellos, al final la chica vencedora no tuvo que ensuciarse las manos ni un poquito. Anna recordaba que durante la cosecha pasada estuvo a punto de ofrecerse voluntaria, cuando la pequeña Edith Escamilla, con tan solo 12 años fue seleccionada, pero dudo en el último momento y perdió por completo su oportunidad.

Ella vivía justo en el centro del distrito 1, muy cerca de la plaza que estaba enfrente de la alcaldía del distrito, lugar donde ella se ganaba la vida por las tardes al salir del colegio. Anna era una chica de 15 años recién cumplidos, una larga cabellera castaña adornaba su rostro y unos resplandecientes ojos color miel cautivaban a cualquier transeúnte de la plaza, pues a pesar de la corta edad de la chica, ella era muy bella.

Además de que poseía el mejor talento heredado de su madre, la música. Anna iba todas las tardes a la plaza y tocaba con su guitarra alguna canción de acuerdo a su estado de ánimo. La gente simplemente se arremolinaba alrededor de ella para escucharla y dejarle unas monedas a la chica, la cual les sonreía agradecida. Siempre finalizaba con una canción "La Vida en Rosa" la cual le recordaba a su madre fallecida, pues cada noche hasta el día de su muerte, ella la arropaba mientras le cantaba esa canción.

Anna sonrió ese era el momento para salir adelante, vio como su padre dormía completamente ebrio en un sofá, desde que su esposa murió, el señor Flores había ahogado sus penas en los bares del área. Anna quedo completamente sola en ese momento, su padre apenas le hablaba y cuando lo hacía le reclamaba por qué lo había dejado, era claro que el parecido entre Anna y su mamá era notable y al Sr. Flores eso le rompía el corazón.

La chica sacudió la cabeza y tomo su guitarra, se puso un listón de color azul para sostener su cabello y emprendió camino a la plaza, donde estaban instaladas las papeletas con las solicitudes. Miro la suya y decidida empezó a llenarla, confiada en que tenía la capacidad para este reto. Después de llenarla se acercó a la urna donde se depositaban las boletas femeninas, Anna echo un vistazo dentro y se sorprendió al ver que solamente estaban unas cuantas boletas en su interior.

- Dudando en inscribirte - escucho una voz masculina a su espalda, la cual la hizo sobresaltarse un poco, sin embargo, el tono de voz era calmado y cauteloso, incluso le transmitía algo de paz.

- Ni un poco - respondió ella volteando a ver a su interlocutor con una sonrisa - es solo que me sorprendió ver tan pocas solicitudes

- Lo mismo digo - dijo el chico con una sonrisa a medias, mientras con un movimiento de cabeza señalaba la urna de los varones, Anna le sostuvo la mirada un segundo hasta que el muchacho comenzó a alejarse - bueno nos veremos mañana, que tengas bonita tarde.

Anna lo miro alejarse, era un chico de cabello negro, alto y fornido, de tez blanca y a pesar de su sonrisa, la mirada del chico era de completa tristeza.

Roberto González

El distrito 1 se divida en 3 sectores, el norte que se encargaba de la producción de acero para desarrollo artístico, el centro que se encargaba del comercio y el sur que se encargaba de la comida y bebida de forma artesanal.

Un chico de aproximadamente 17 años se encontraba justo en la salida de su casa, se preparaba para abordar el tren que lo llevaría al centro del distrito donde tendría que preparar la solicitud para ingresar a los juegos del hambre.

- ¿Es necesario que vayas? – pregunto su madre con voz muy triste mientras le acariciaba el rostro

- Tengo que hacerlo mamá – contesto Roberto con una mirada triste - es por ti y mis hermanos que lo hago, merecemos algo mejor que esta vida de forjadores de acero -

- Ganaras - pregunto el hermano más pequeño

- Ganaré - le contesto con una sonrisa.

Ahora Roberto se encontraba en el tren, con la mirada perdida hacia el cielo pensando en lo que el destino le depararía en esos juegos. Del sector norte solamente él y otro chico habían decidido presentarse. Esto debido a que, a pesar de la necesidad, su sector era el más rico de los 3 en los que se dividía el distrito, por lo que se podían permitir no asistir y garantizar otro año su supervivencia.

El chico camino con dirección a la plaza central, en donde le habían indicado que estaban las solicitudes de selección. Miro alrededor y solamente vio a una chica con una guitarra llenando la suya, sonrío al notar lo bella que era y se dispuso a llenar la solicitud. Al terminar de llenarla se dirigió a las urnas para depositar su papeleta y vio como la chica de la guitarra contemplaba el recipiente

- Dudando en inscribirte - comento con voz pausada

- Ni un poco - dijo ella devolviéndole la mirada con una sonrisa - es solo que me sorprendió ver tan pocas solicitudes

- Lo mismo digo - contesto Roberto mientras miraba las boletas masculinas - bueno nos veremos mañana, que tengas bonita tarde - y dándole una sonrisa se dirigió a caminar por la plaza.

Él se encontraba sentado en su cama, en el hostal que le asignaron enfrente de la plaza, sumido en sus pensamientos, con la mirada fija en el cielo a través de la ventana, repasando cada una de las estrategias que podría llegar a utilizar, algunas muy descabelladas para ser ejecutadas, pero en los juegos siempre existía una posibilidad.

- ¡Dios!, espero no estar metiendo la pata - murmuro mientras agachaba el cabeza cansado, escondió la cara entre sus manos y pensó en su familia, en su madre que siempre había estado ahí para él, en sus hermanos y en sus amigos, porque si algo había que respetar, para Roberto era la amistad y la Lealtad, cosa que el dudaba mucho que se pudieran sostener dentro de la arena.

Estando sumido en su tristeza escucho una bella sinfonía proveniente de otro lugar de la plaza.

"Las noches de amor interminables

Una gran felicidad toma su lugar

Las penas, las tristezas, las frases

Felices, felices hasta morir"

Y con esa sinfonía en sus oídos, se recostó y quedo profundamente dormido.

Rodrigo Wilberg vestido con un extravagante traje de mariachi se encontraba de píe frente en el estrado, vio como cerca de 30 jóvenes entre chicos y chicas habían sido los valientes en poner su nombre en la urna. Rodrigo espero a que el video de la federación terminara, en este video se mostraba como habían replicado el sistema de Panem para mantener el orden y la armonía de los distritos. Al terminar Rodrigo tomo su micrófono y se dirigió a los jóvenes.

- Jóvenes, hoy es el día en el que 2 de ustedes serán los afortunados en poder concursar en esta ocasión, y tendrán la posibilidad de 1/24 de poder traer la gloria a su distrito, no les orgullece? - Rodrigo hizo una pausa y miro a todos los jóvenes que lo miraban en silencio - y ahora que les parece si elegimos a nuestros tributos, primero las damas claro -

Rodrigo tomo un papel de la urna y lo desenvolvió en sus manos, formo una sonrisa y exclamo.

- Anna Elisa Flores -

Un murmullo femenino recorrió la multitud, mientras Anna subía al estrado, con un lento andar, pero la mirada al frente.

- Diablos, chica de la guitarra - murmuro Roberto completamente embotado mientras la miraba caminar, sin prestar atención en que la selección continuaba - espero que ga…

- Roberto González - lo interrumpió la voz de Rodrigo, sacándolo de sus pensamientos y dejando al chico sin habla - vamos Roberto ¿Dónde estás? -

Una mano empujo a Roberto, para animarlo a caminar y el chico subió tembloroso al escenario, - en verdad metí la pata - pensó para sus adentros. Vio como la bella Anna lo miraba sorprendida y él le dedico una sonrisa.

- Y aquí están, Anna Flores y Roberto González, Los valientes tributos del distrito 1-

Distrito 2

Marianne Sánchez

Marianne Sánchez estaba comiendo con su familia cuando el proyector se encendió, sus padres y ella estaban en el comedor de su casa cuando la presidenta dio el comunicado acerca de los juegos del hambre número 24. Los Juegos buscaban un voluntario y ella estaba más que dispuesta a participar. Desde el año pasado se sentía lo suficientemente apta para poder competir y ganar los juegos, incluso el año pasado diseño su propio plan para poder ganar si se requería, sin embargo y para su desgracia no fue elegida.

Este año las reglas habían cambiado, (Ella podría postularse – pensaba con alegría desde que el comunicado fue lanzado) Marianne sabía que sus padres no se lo perdonarían si ella se presentaba voluntaria. Su familia no necesitaba dinero, era de la zona acomodada del distrito 2, esto gracias en parte a que su padre, originario del Distrito 1 lanzo un modelo artístico con metal el cual fue extremadamente demandado en el capitolio, con esto tuvieron la necesidad de mudarse al 2 para que su padre supervisara personalmente toda la línea productiva.

- No estarás pensando en inscribirte ¿verdad? - pregunto su padre de forma severa al ver que ella tenía la mirada perdida al proyector

- Sabes que no - contesto ella sin mirarlo a los ojos, su voz delataba de forma notoria su mentira.

- No quiero saber que lo haces - comento su padre - sería una completa irresponsabilidad de tu parte

- Pero yo quiero participar, yo tengo un plan - dijo ella segura de sí misma

- No es tan fácil, ¿sabes? - dijo el - creo ya haberte dicho lo que el paso a tu prima María y al Tío Ramón

Y claro que lo sabía, el tío Ramón fue hermano de su madre, el viva en la zona central de distrito uno, sin embargo, a pesar del éxito financiero de la familia de su hermana, él no fue ayudado. Sumido en su pobreza y con varios meses de rentas atrasadas, se tomó la decisión familiar de mandar a su prima María a pedir teselas cuando cumplió la edad requerida, ella apunto su nombre y por órdenes de su padre apunto a 6 hermanos diferentes para poder recibir más comida, con el tiempo el nombre de la niña se fue acumulando en la urna, hasta que un día su nombre salió seleccionado. Y todos se dieron cuenta demasiado tarde, resulta que Ramón había entrenado a la pequeña María en distintas formas de pelea y buscaba ganar para poderse ir a la villa de los vencedores y terminar sus problemas económicos, por desgracia cuando solo quedaban 5 concursantes María murió. Esto provoco a la larga el suicido de su tío y un dolor incomparable en su madre.

- Escucha Marianne - dijo su madre entre lágrimas apenas mojando sus ojos, mirándola fijamente y apretando los dientes- debes de mantenerte al margen, tu no necesitas demostrar nada

- Tu madre tiene razón, debes escucharla - dijo su padre - prométeme que no lo harás

- Lo prometo - dijo Marianne resignada y terminando su empanada de chile y carne, mientras los dedos de su mano estaban cruzados, Ella había tomado una decisión.

El atardecer llego y Marianne se escabullo de su madre mientras iban al mercado, se dirigió corriendo hacia las solicitudes que estaban en el centro de la casa de justicia y apuro a llenar su inscripción, esperando poder cumplir sus sueños de ser parte de los juegos del hambre.

Mauro Casas

Mauro se encontraba mirando con impotencia a su hermana, la cual acababa de entrar a su casa con una gran sonrisa en la boca, resulta que acababa de ganar 100 monedas por ganar una apuesta con su amiga Alejandra.

- Como diantres se te ocurrió hacer algo así - le recrimino el

- Tranquilo Mauro, sabes la probabilidad de que yo salga elegida - dijo ella sin darle importancia

- Cuantas papeletas más había en la urna - dijo con desesperación

- Ninguna, pero seguramente muchas más lo harán - dijo ella como quien no quiera la cosa

- Demonios - dijo el dándole un golpe a la mesa - regreso enseguida.

El chico fue corriendo a llenar su solicitud, no podía creer la tontería que su hermana acaba de hacer, ¿no se había el partido el lomo por sacarlas adelante? ¿No había el pedido teselas hasta el cansancio para poder alimentarlas, arriesgándose a que fuera elegido como tributo? Llego a la casa de justicia casi al anochecer y vio como un agente de la paz se llevaba las urnas. El proceso de inscripción había terminado.

- Espere, hubo un error - dijo Mauro al agente de la paz

- Un error - comento el agente confundido - ¿qué clase de error?

- Se trata de mi hermana - comenzó Mauro con desesperación - ella metió solicitud a la urna

- Fue por su propia cuenta - le contesto el agente ignorándolo y regresando a su trabajo - por lo que no existe ningún error

- Debe permitirme sacar su papeleta - suplico el chico

- Para nada - se negó el agente - como quiera solamente son 2 solicitudes, puede que ella no salga elegida

- Solo 2 - contesto Mauro con un hilo de voz - pero esa es una probabilidad de 50/50 es casi un hecho que saldrá

- Eso si la suerte no está de su lado, ¿no? - dijo el agente mirándolo nuevamente con una sonrisa algo siniestra.

- Maldita sea, ¿Cómo nos podemos arreglar? - pregunto Mauro sacando unos billetes de su bolsa

- Lo siento, pero le digo que no es conveniente sobornar a un agente de la paz, el castigo es muy grave - recomendó el agente mientras miraba con avaricia el dinero del muchacho.

- Entonces… debe dejarme participar - dijo Mauro con decisión intentando arrebatarle una de las boletas de inscripción.

- ¿Estás loco chico? – pregunto el agente dándole un empujón - no hay ninguna papeleta en la urna de los hombres, su sorteo seria generalizado-

- Estoy completamente cuerdo - contesto Mauro poniéndose de pie y tomando una boleta - ahora si me disculpa, iré a llenar mi solicitud.

Rosario Rodríguez temblaba de emoción, era su primera vez como madrina de uno de los distritos, y aunque le toco el distrito que no contaba con un ganador aún, sus aspiraciones eran grandes. Metió la mano a la urna de las chicas en la que solamente dos tristes papelitos esperaban por ser elegidos.

Mauro miraba con impotencia a la nueva madrina de su distrito, en sus manos tenía el destino de su hermana y el la acompañaría a donde fuera, vio Rosario abría la papeleta y exclamaba el nombre de la chica que sería elegida. Marianne miraba con ilusión a la presentadora su probabilidad era muy alta y dio un salto de alegría al escuchar:

- Marianne Sánchez -

Mauro trago saliva, sabía que era lo siguiente, solamente esta su nombre en esa maldita papeleta y ahora por una tonta apuesta tenía que participar. Escucho su nombre y subió al estrado donde observo a su compañera tributo que no dejaba de sonreír con alegría.

- Con ustedes los tributos del distrito 2, Marianne Sánchez y Mauro Casas -

Distrito 3

Julie Dark

"Querido diario: ¿recuerdas que hace tiempo te platique que en la Federación están siguiendo los pasos de mi abuelo? Pues resulta que aquí resultaron ser más… innovadores. Resulta que ahora puedes decidir si quieres ser cosechado o no, que conveniente ¿no crees? Dejas que ellos mismos se pongan la soga al cuello solo por fama o por alguna noble causa, los haces luchar con más determinación y sorpresa. Los mejores juegos de la historia, aunque considero que esta es una buena oportunidad para mí, ¿y sabes por qué? Pues es simple, concursando lograre demostrar que no soy igual a ellos, que yo soy diferente y que no necesito de su protección para sobrevivir, porque como recordaras, soy la única de este distrito que no aparece en las papeletas año con año. Solo es un recordatorio más de mi origen"

Julie miro con satisfacción su diario, en él tenía escrita gran parte de su vida, desde el momento en el que comenzó su vida en el 3 con su familia adoptiva. Ella fue dejada ahí hace cerca de 8 años y aunque no le faltaba nada, tenía un gran rencor en contra de su familia biológica, se sentía traicionada y herida por lo que no tenía duda ganar era lo único que iba a hacer que su antigua familia se diera cuenta del error que cometió.

Se ajustó su trenza con determinación y salió de su casa en dirección a la plaza central, la gente en ambos lados de la calle se abría a su paso, a pesar de su mediana estatura esa pelirroja imponía demasiado respeto, no solo por sus orígenes sino también por el gran carácter de la joven.

Detuvo su andar al llegar a plaza y miro con desprecio a los curiosos que se le quedaban viendo y murmuraban cosas con respecto a ella, como le molestaba esa actitud de la gente. Siguió su camino hacia las solicitudes, las cuales estaban colocadas en una mesa a lado de las urnas que serían usadas el día siguiente. Tomo una pluma y se dispuso a apuntar su nombre y su información.

- Pero que haces niña - la interrumpió un agente de la paz con notable nerviosismo - no eres tú la inmune?

- A qué se refiere - contesto ella sin entender

- Tu eres la nieta de Snow, ¿no?, tú no puedes apuntarte en esto

- No sé de qué me hablas - contesto ella con indiferencia - mi nombre es Julie Dark, lo dice aquí en mi solicitud

- Pero te pareces mucho a…

- Pero no lo soy, ¿no ves mi nombre aquí escrito? Si fuera nieta de Snow ese sería mi apellido ¿no crees?

El agente dudo un momento y finalmente asintió

- Tiene razón jovencita, disculpe la molestia -

- Idiota - murmuro Julie con una sonrisa.

Drako Renuer saco dos nombres de chica por error esa mañana, sin saber que la elección que haría desencadenaría una gran polémica en el país vecino de Panem. Tomo el de la derecha sin pensarlo y dejo caer el otro al piso. Tomo aire y exclamo:

-Julie Darks -

Y fue como el murmullo general empezó, la inmune caminaba con una sonrisa en el rostro mientras todos los agentes se miraban confundidos. Fue entonces que Alan Flores el agente que hablo con Julie la tarde pasada entendió su error y justo cuando pensaba salir del lugar fue atravesado por una bala.

Drako miro escandalizado como el agente se desplomaba a su lado y con la voz temblorosa tomo la papeleta de la urna de los hombres.

- Kali Mendoza - exclamo mientras un chico moreno suspiraba resignado, miraba a los lados y con una sonrisa forzada le daba ánimos a su madre.

Julie lo conocía ese chico había sido líder de la pandilla de su grado hace cerca de 1 año, él le había hecho cosas terribles a mucha gente, maltrataba solo por diversión y buscaba sobresalir en todo. Pero es cambio después de los juegos pasados ya que el tributo casualmente fue su hermano menor y fue despiadadamente asesinado por uno de los profesionales del 5 mientras el pequeño imploraba piedad.

Ella lo miro con indiferencia y el solamente le dedico una sonrisa fingida.

- Y con ustedes Julie Darks y Kali Mendoza, los tributos del distrito 3 - exclamo Drako

Distrito 4

Fran Márquez

Mirarla, era todo lo que solía hacer cada día, la sonrisa que tenía esa chica era encantadora, se podía pasar hora mirando desde su ventana como Isabel su vecina hacia las labores domésticas. Recordaba como la conoció, un día mientras él dormía sintió como alguien entraba a su casa con gran estruendo, él se levantó rápidamente de la cama, empezó a buscar una camisa para ocultar su torso desnudo pero el llanto de Laura su hermana menor altero su búsqueda. Tomo el arpón que utilizaba para ir a pescar a la playa y bajo apresurado las escaleras olvidando que el séptimo peldaño era falso y cayo rodando el resto de la escalera. Cayó boca - abajo en el recibidor de su casa, a los pies de su hermana y de otra persona que no conocía.

- Hermano que haces tirado - pregunto Laura entre lágrimas pues se había caído fuera de su casa y la otra persona la había llevado a su hogar.

- Me caí - dijo el chico aun sin levantar la cabeza

- ¿Te caíste? ¿Para qué? - pregunto ella

- No fue apropo… - pero interrumpió el dialogo, la chica que estaba alado de su hermana era bellísima.

- Vaya, veo que ya conociste a Isabel - comento su hermana Isabel con sarcasmo - vámonos Conchi, tenemos que ir a la escuela -

- Un placer - dijo Isabel con una sonrisa -

- Isabel - - murmuro rápidamente Fran

Así fue cuando la conoció hace algunos años, ahora ella salía con uno de los vencedores de los juegos del hambre pasados, y él era algo así como su mejor amigo. Fran tomo la solicitud que había estado llenando, convencido de que si ganaba podría competir contra el antiguo vencedor y poder conquistar a Isabel

Su mirada se desvió a una chica castaña y delgada que caminaba completamente cargada de bolsas de compras, si mal no recordaba esa chica era Catalina Mejía la antigua compañera de cocina de Isabel, según recordaba la había vist veces en una de esas competencias de Top Chef a las que acompañaba a su hermana, recordaba que no tenía buen sazón con los alimentos pero era diestra usando los cuchillos - puede pelar papas en menos de 5 segundos - recordó que Isabel se lo comento más de una vez.

La observo avanzar por la calle comercial con dirección a las solicitudes de los juegos del hambre, algo que se le hizo sumamente extraño, ¿Cómo esa chica podría estar pensando en competir?, Fran presuroso tomo su propia solicitud y salió de la casa con dirección a las urnas de selección.

Catalina Mejía.

Catalina acompañaba a la señora Thompson ese caluroso día, a pesar de estarse muriendo de hambre prefiero acompañarla, a ir a su casa a comer algún caldo de pescado que su mama de seguro prepararía. No era que le disgustara el caldo; sin embargo, era lo único que comía desde hace tiempo. Su padre perdió un brazo una tarde que su equipo de pesca se lanzó a mar abierto y fue atacado por un tiburón, desde entonces el gobierno les daba una mísera cantidad de dinero para poder subsistir.

Ir de compras era su gran pasión y la forma de poder cumplirla era acompañando a la señora

Thompson, la cual era la gran vencedora de los primeros Juegos del Hambre de la federación. Ella la acompañaba a las tiendas de gran glamour de su distrito, una sola prenda de alguna de esas tiendas podía alimentar a su familia por cerca de 1 mes.

Llevaban cerca de 2 horas de compras cuando Catalina vio a Alex, compañero de escuela y el gran amor de su vida, la chica se escondió detrás de un maniquí y escucho como el chico hablaba con su amigo de las solicitudes de los juegos del hambre.

- Seria agradable ganar, ¿no crees? - dijo el amigo de Alex

- Claro que sería agradable, toda la fama - sonrió Alex con ilusión - espero que gane una chica del distrito, ya vez que siempre ganan ellas -

- ¿También gano un chico hace tiempo no? -

- Claro, como olvidarlo - afirmo Alex - espero que la gane alguien de aquí, y si es mujer mucho mejor.

- Claro, y uno de nosotros la conquista y problema resuelto - bromeo el amigo

- Hasta parece que estamos conectados - replico Alex.

Catalina los vio alejarse y tomo una decisión, se inscribiría a los juegos, haría todo por ganar; apoyaría a su familia con el premio y Alex al fin se fijaría en ella. Tomo una de las solicitudes que Alex dejo olvidadas y comenzó a llenarla mientras esperaba a la señora Thompson, al ver que ella se demoraba emprendió camino hacia la plaza principal cargada con las bolsas de compras aun y aunque estaba templando de miedo, su decisión era más fuerte.

El Sr. Duncan era un hombre Alto, canoso y gentil. Dueño de una juguetería famosa en Panem, el desde que se iniciaron los juegos en La Federación había sido padrino del Distrito más ganador: EL 4. Sonrió a los pocos jóvenes que se habían postulado voluntarios, eran mucho menos de los que se esperaban. Dio la bienvenida a todos y saco un papelito de la urna de las chicas y dijo su nombre

- Catalina Mejía -

Observo como una pequeña chica de cabellos castaños y resplandecientes ojos verdes caminaba hacia el estrado. El la abrazo como señal de apoyo y ella miro con lágrimas en los ojos a su familia a lo lejos que la miraban con tristeza.

- Fran Márquez -

Exclamo el Sr. Duncan y un chico de pelo largo, piel muy clara y demasiado alto avanzo hasta ellos, a lo lejos se escuchó un grito de apoyo de una pequeña niña - ¡VAMOS FRAN! - y el chico saludo con la mano, el Sr, Duncan le dio un abrazo y exclamo.

- Catalina Mejía y Fran Márquez, nuestros tributos del distrito 4 -

Todo el distrito comenzó a aplaudir ante estas palabras y el Sr. Duncan pidió calma con las manos. Era costumbre para ese distrito que el Padrino les daba un emblema de animal a sus tributos, había dado Golondrinas, Osos, Águilas, etc. Por lo que el público guardo silencio en espera del regalo de este año.

- El pingüino es el animal más fiel, es leal y amoroso, es por esto que - saco dos broches de pingüino - este será su emblema.

Distrito 5

Ana Sofia Macías

Una pequeña niña de tan solo 12 años se encontraba sentada en la silla de espera del pequeño consultorio que estaba disponible en el Distrito de forma gratuita, nuevamente su pequeño hermano había decaído de salud, y ni ella ni su familia tenían la suficiente plata como para pagar medicamento más eficaz. Vio cómo su madre rompía en llanto una vez más ese día, ya hasta parecía costumbre y ella lo único que hizo fue intentar reconfórtala con un abrazo.

- Mama - dijo Ana tímidamente -

- Dime hija - contesto su madre entre llanto

- Quiero participar en los juegos - dijo Ana con decisión

- Por supuesto que no - negó su madre interrumpiendo de inmediato su llanto - no me podría permitir perderte

- No me perderás - aseguro la pequeña Ana - es la única manera posible para ayudar a mi hermano

- Eres muy joven – replico la madre

- Tengo la edad suficiente – contesto la chica

- Tienes solo 12 años, esa no es edad suficiente - argumento la madre

- Con solo 12 años puedo ganar, no sería la primera – le respondió Anna poniéndose de pie, con decisión y encarando a su madre

- Hay chicos más grandes - continuo la madre queriendo contener la situación.

- Por lo que yo les pareceré inofensiva – dijo la chica – por lo tanto, no me atacaran y podre ser más ágil.

- De ninguna manera - exclamo su madre poniéndose de pie ella también

- Es mi decisión - dijo Ana cruzándose de brazos y dando unos pasos hacia atrás.

- Regresaras? - dijo la Madre de nuevo entre lágrimas, mirando a su pequeña hija alejarse

- Es lo que espero - dijo Ana mientras daba media vuelta y salía del consultorio.

Su madre la vio alejarse con impotencia y agacho la cabeza, rogándole a su Dios que todo esto fuera una pesadilla, sin embargo, ella sabía en su interior que no lo era y que ahora podría perder a sus dos hijos al mismo tiempo. Una voz lo saco de sus pensamientos y miro al doctor que acababa de salir.

- Señora, se trata de su hijo -

- ¿Está todo bien? - pregunto su madre con pánico – poniendo toda su atención al médico, mientras su hija se perdía entre la multitud que transitaba por la calle.

- Sera mejor que entre al consultorio.

Ana camino hacia las solicitudes, que estaban en el interior del palacio de justicia, tomo una y miro la información que necesitaba llenar, escucho unas risas a lo lejos y vio a un grupo de chicas que la señalaba con burla. Ana tenía que reconocer que las probabilidades estaban completamente en contra, pero la necesidad era mucha y esta era su oportunidad.

John McCurdy

John McCurdy llego a temprana edad a La Federación, él era hijo de 2 desdichados tributos del distrito 8 en Panem, los cuales para su desgracia fueron cosechados a los 2 meses en los que el pequeño John había nacido, dejándolo completamente solo durante el desarrollo de los Juegos.

Después de la inminente muerte de sus padres, él fue mandando a un albergue al Capitolio, donde fue trasladado a La Federación durante un conato de ataque de las fuerzas rebeldes.

Así inicio su vida en el Distrito 5 de la Federación donde era criado en el único Orfanato que tenía ese país y el creció ahí, con carencias y limitaciones, esperando a que sus padres pasaran por el algún día, tal y como lo hacían los "padres" de algunos de los niños de ese lugar.

Pero un día todo cambio; en la Federación sintonizaban también los Juegos del Hambre de Panem y en un recuento de los caídos de las ediciones pasadas de los Juegos vio para su sorpresa a sus padres los cuales murieron en los 76avos juegos del hambre a manos de los tributos profesionales.

Fue entonces cuando John, movido por una ira interna juro vengarse algún día de los tributos profesionales y asumiendo que la relación de los distritos era similar, entonces sus rivales serían los tributos del 1 y el 2.

Y ahora John estaba de pie, a un lado de Ana Sofia el tributo femenino de su distrito. Miro a su pequeña gran mejor amiga, una chica que al igual que la venia de Panem y era huérfana, para John ella era como su hermana, la hermana que nunca tuvo por culpa del Capitolio, de los Juegos y de los habitantes de los distritos profesionales, ella estaba de píe oculta tras la multitud que se arremolinaba para tomar fotos de mejores ángulos de los tributos del distrito 5.

Distrito 6

Mariana Luna

La mañana de aquel día previo a la cosecha Mariana se había levantado de muy buen humor, preparo el desayuno para ella y su padre de la manera más deliciosa posible y comenzó a hacer las tareas del hogar, sin duda la limpieza era algo que ella tomaba mucho en cuenta y más si agregamos el hecho de que ellos vivían cerca del testing de los explosivos, lo que simbolizaba que cada día se despertaran con polvo dentro de su hogar si dejaban las ventanas abiertas.

Como detestaba vivir cerca de ahí, de todo lo que tenía en su vida eso era lo único que le desagradaba, ella no sufría de hambre ni de frio, su padre se encargaba de todas sus necesidades, en la escuela le iba muy bien y era agradable con todo el mundo al igual que su padre. Varias veces habían estado a punto de mudarse a la zona media del distrito, pero ambos sabían que ese sueño estaba estancado por una cosa: el trabajo de su padre.

El papá de Mariana era Encargado de la línea de explosivos más famosa del distrito y es por eso que debían vivir cerca del área de pruebas para administrar los tiempos y verse más tiempo. Ese trabajo a pesar de ser muy peligroso hacia feliz a su papá y pues claro si él era feliz, ella también tenía que serlo.

Mariana vio con curiosidad el comunicado del Capitolio, miro con atención la casa que mostraba la proyección, ¿vivir en el capitolio? sin duda esa era una idea que simplemente la excitaba mucho, estaría más cerca de su padre, tendría una mejor vida y seria famosa. Obviamente no lo rechazaría. Ella era muy buena con la espada, o al menos era la mejor de su clase de esgrima en el colegio, no había nadie que la venciera. Si se hacía rápidamente de una, estaría protegida. ¡Claro que podría ganar!

Tomo su bolsa de salida y emprendió camino a la plaza central donde ella sabía que estaban las boletas de inscripción.

Gideon Schreave

Ese día Gideon había salido con una de esas chicas que tanto lo seguía, una tal Renata Pecal; como había sufrido esa cita. La chica no dejaba de admirarlo, su ropa de marca, su cabello perfectamente cuidado, basura. Y ahora iba de regreso a su "hogar".

Como habían cambiado las cosas en su vida desde que llego al Distrito 6, sus padres lo dejaron al cuidado de su tío Butch Bowers, un borracho deprimido y agresivo que seguía con sus delirios de locura a pesar de que su hijo Henry había sido encarcelado hace algunos años por el asesinato de unos niños del distrito vecino.

Desde que Gideon llego ahí, no sufrió más que desprecios y malos tratos de parte de Butch, ya ni por ser de la misma familia le ablandaba un poco el corazón al tipo ese. Pero Gideon sabía que iba a ser diferente, él no tenía a nadie más que a el mismo, y si tomaba la oportunidad de estar en los juegos y poder independizarse lo haría. ¿Qué podía perder?

EL chico camino hacia la plaza con las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta, regalo de una de las chicas con las que había salido. Camino presuroso al ver a un grupo de sus "admiradoras" rondando por el lugar. Hasta que llego a donde estaban las solicitudes, una larga mesa con 2 agentes de la paz orientando a los jóvenes voluntarios, bueno los orientarían si hubiera alguno, este día estaba completamente sola la mesa. Solamente estaba una chica llenando su solicitud, no parecía tener más de 13 años y llenaba su solicitud al ritmo de alguna canción de chicas. Gideon la observo mientras la llenaba y no pudo dejar de hacer una mueca de desprecio cuando vio como la chica hacia un corazón a lado de su firma. ¿Cómo diablos se atrevía a participar?

- ¿Qué diablos haces? - le pregunto de golpe a la chica

La chica se volvió extrañada y miro al joven rubio.

- Inscribiéndome, ¿por qué? - contesto ella como si fuera lo más obvio

- Está claro que pierdes tu tiempo, y claro también tu vida si sales seleccionada – respondió el con coraje

- ¿Por qué dices eso? - pregunto Mariana Luna, con algo de asco

- Es obvio no - dijo señalando a la chica y mirándola de arriba abajo - eres delgada, flacucha, aparentemente débil, no podrías pasar del primer día -

- Está claro que tú no me conoces - contesto ella zanjando la conversación y regresando a lo suyo

- No tengo porque conocerte – contesto Gideon de mala manera - está claro que, si concursas, serias de las que solo serviría para las estadísticas.

El chico se dio media vuelta y dejo a Mariana completamente en shock, mientras metía la boleta en la urna, la chica no dejaba de pensar en las palabras del joven.

Al principio Mariana lo tomo como un desafío, pero ahora que estaba frente a todo el distrito y era vitoreada por ser la tributo de ese año. El miedo la invadió y no solo eso; a su lado estaba el chico rubio de ayer, pues él también había salido seleccionado y ella solo pudo forzar una sonrisa al escuchar a la madrina de su distrito exclamar.

- Con ustedes Mariana Luna y Gideon Schreave, los tributos del distrito 6 -

n/a: Van los primero 6 distritos, en reviews me pueden ir dejando quien es su favorito, ¡esto podría influir un poco en el resultado final!