Aquí Saint Ninja 11 reportándose.
Ahora toca un fic el cual me armé de hacerlo usando lo contrario a lo que soy yo, un ninja, usaremos a los samuráis.
Tengo que decir que este one-shot está inspirado en el fic "Caballero" de mi amiga y autora Yuzu Araki, solo que cambiaré algunas cosas ya que a diferente de su historia donde Umi es un Caballero, aquí será un samurái, aparte de que me basé también en la información de Umi en su diario ya que menciona que la familia Sonoda fue una familia guerrera hasta que notaron que solo salían puras mujeres.
Sin más, comencemos…
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Periodo Edo.
Aunque este periodo de tiempo era conocido como la era de la paz ininterrumpida, para algunos clanes no era así ya que la paz estaba lejos de terminarse, entre ellos estaban dos clanes poderosos.
El clan Sonoda, el cual poseía a una samurái bastante fuerte la cual era Sonoda Umi, quien diría a muchas tropas que eran conocidas por ser devastadoras y estrategas, cabe decir que era gracias al intelecto de Umi para hacer estrategias.
Por otro lado, estaba el clan Ayase el cual era una familia muy dura de matar, siendo dirigidas por la samurái Ayase Eli. A diferencia del clan Sonoda, las Ayase eran duras e iban con todo, cabe decir que esto provocó fuertes discusiones entre los padres de ambos clanes y era una tensión horrible que se sentía.
- ¡Larga vida a la familia Sonoda!
- ¡Viva por siempre el clan Ayase! – una batalla estaba por desarrollarse entre ambos clanes, solo que esta vez no se encontraban sus mejores guerreras, fue una batalla a puño limpio, sin embargo, todo el mundo se preguntaría… ¿Dónde estaban Umi y Eli?
Con ellas, ambas estaban en un establo adentrando en uno de los bosques de la región, cabe mencionar que estaban desnudas y recién terminaban de acabar su actividad sexual, cayendo Eli sobre la peli azul, unos segundos después se puso a su lado respirando ya más calmada.
- Supongo que al final las cosas continúan igual.
- Ni que lo digas Eli… pero me gustaría que esta disputa entre nuestras familias finalizara, no me quiero imaginar que dirán si descubren nuestra relación.
- Sería una hecatombe de emociones y enfrentamientos muy horribles – las líderes samuráis habían comenzado una relación amorosa luego de muchos enfrentamientos, se dieron cuenta de que poseían muchas cosas en común y luego de algunas citas a escondidas, iniciarían este amorío que era prohibido por las guerras entre familias.
- Pero lo que sé es que quiero que tú seas mi esposa, mi honor como samurái es honrar y defender a la persona que amo… incluso si mi esposa es mi enemiga.
- Lo mismo digo Umi, la mujer que amo está delante de mí y la defenderé con mi propia vida – ambas se pusieron de pie sin importarles el estar desnudas frente a la otra, estas solo se besaron tocándose algunas zonas de sus cuerpos, pero decidieron dejar y ponerse sus ropas, ya habían tenido su momento íntimo y era de volver a la guerra, justo salían, unos miembros de ambas familias estaban aproximándose.
- ¡Rápido Eli!
- Está bien – ambas hicieron el show de empezar a batallar, Eli usaba una katana para luchar mientras que su pareja peli azul utilizaba un arco y flecha, los demás miembros de las familias notaban esta "aguerrida" batalla entre sus mejores guerreras, sin saber que todo era actuado.
- Muy bien, paremos esta batalla por hoy, Ayase Eli.
- El momento de la noche se aproxima, así que por ahora es todo, Sonoda Umi – la rubia miró a su clan – ¡regresemos!
- ¡Sí!
- ¡Clan Sonoda, hora de volver!
- ¡Entendido! – mientras ambos clanes regresaban, Umi miró a Eli de lejos y esta solo le guiñó el ojo a lo que ella se sonrojó un poco, pero sonrió por lo bajo.
Sin embargo, esto estaba lejos de acabar ya que los enfrentamientos entre las familias siguieron, aunque en una vez en una zona neutral, se encontraron ambos clanes.
- Recuerden no atacar – dijo el señor Ayase junto con su hija – estamos en un mercado y es zona neutral.
- Lo mismo digo – ahora fue el líder del clan Sonoda al lado de Umi – nadie ataque.
- ¡Sí! – los dos clanes estaban comprando varias cosas, aunque la tensión era dura, nadie atracaría a algún rival, era código de guerreros y en eso, les tocó convivir a Umi y Eli las cuales coincidieron en una tienda de la zona.
- ¡Bienvenidas! Soy Kousaka Honoka, ¿Qué se les ofrece?
- Pescado – dijeron ambas al mismo tiempo, aunque querían tomarse de la mano o hacer otras actividades juntas, mantuvieron su imagen y se mantenían con un tono neutral.
- Oh, su sincronización es muy buena, hasta parecen una pareja de enamoradas – dijo la vendedora de cabello jengibre a lo que ambas samuráis se sonrojaron, pero mantuvieron la compostura.
- Bueno, después de todo, mi Umi es la mujer más linda del universo.
- Eli es una belleza que nadie más pueda tener, la amo muchísimo – ambas tuvieron un pensamiento bastante parecido, así que luego de eso, Honoka les dio el pescado en una gran cantidad, ambas pagaron el producto, cabe decir que dos carretas vinieron a buscar los pescados, uno para la familia Ayase y otra para los Sonoda.
Cada quien se fue por su lado, sin embargo, parecía que en la noche ambas samuráis se reunirían, cosa que pasó y ambas se besaban bastante apasionadamente.
- Tenía tiempo de no hacer esto – susurró la rubia la cual comenzó a quitarse su ropa al igual que la peli azul, unos minutos después ambas estaban como Amaterasu las trajo al mundo – sabes, aún recuerdo cuando iniciábamos esto y estabas toda nerviosa por quitarte la ropa frente a mí.
- E-Eso era porque era mi primera vez y…
- No te preocupes – susurró la chica la cual se pegó más a su amante frotando sus pezones duro con los de la peli azul, ambas se calentaron un poco y la cosa subió hasta que se sumieron en la pasión carnal.
Eli estaba encima de Umi, puso su pierna izquierda sobre su hombro y solo juntó sus entrepiernas las cuales estaban algo húmedas por el toque anterior, por lo que la rubia no perdió tiempo frotarse con fuerza a lo que Umi sintió el placer recorriendo su cuerpo, sin embargo, decidió morderse un poco el labio para evitar hacer ruidos que alguien pudiera escucharlas y descubrir su romance.
Hubo mucho movimiento entre ambas, aunque como siempre Eli estaba por terminar apretando con fuerza la pierna de la peli azul que finalmente dio una fuerte embestida dejando salir sus jugos al igual que Umi, ambos se mezclaron mientras que la mayor de las dos caía encima.
- Joder, como amo esto.
- Yo también – Umi suspiró y cuando su respiración se calmó, habló – oye Eli, ¿seguiremos así?
- ¿Así?
- Sí, escondiéndonos de todos, no quiero que estemos así siempre – Umi miró a su amante – quiero que estemos juntas… no ocultándonos, sino amándonos como dos personas normales.
- Lo sé Umi, nuestras familias no terminarán de acomodarse, así que quiero que hagamos algo – la peli azul se puso atenta – huyamos.
- ¿Huir?
- Sí, vayámonos lejos de aquí, no sacrificaremos nuestra felicidad por algo que no vamos a hacer – Umi se quedó callada por eso, abandonar a su familia era algo que no podría hacer, pero el hecho de que no era feliz batallando contra la persona que amaba, por lo que era una oferta bastante extraña, pero a la vez creíble – ¿Qué dices Umi?
- Eso… pero ¿será lo correcto?
- No será lo correcto, pero podríamos ser felices si nos vamos, dejamos nuestros orgullos como samuráis y huimos lejos de aquí.
- Deshonraría a mi familia, perdería mi título como samurái y todo… ¿y podríamos ser felices?
- Si nos tenemos la una a la otra estaremos bien, ¿me amas Umi?
- ¡Por supuesto!
- Entonces con eso en mente… ¿Por qué no nos vamos? – Umi seguía con dudas, pero era seguir en este tipo de luchas sin sentido posiblemente por años o huir, dejar todo e ir con su amada.
- Muy bien, haremos eso – ambas se besaron y ya con eso, las cosas se pondrán en marcha, esa noche… sería la última vez que las dos serian vistas.
No cabe mencionar que fue una noticia en todo el lugar, las dos samuráis más fuertes habían desaparecido sin dejar rastro, ambas familias se acusaron mutuamente de haber secuestrado a la otra, pero eso solo causó más tensión, pero no era problema de ninguna de las dos guerreras, mejor dicho, ex samuráis.
El amor de ellas fue algo que las motivó a seguir adelante, con sus ahorros lograron comprar un terreno en el que comenzaron de una vez a construir su hogar el cual terminó siendo una casa pequeña, pero este era su palacio.
Y así, siguió el romance de ellas por muchos años, supieron sus familias que las estaban buscando y que los clanes decidieron unirse en la búsqueda de ambas samuráis, pero nunca las encontraron, el haberse ido muy lejos ayudó bastante.
- Ya he vuelto, las verduras que vendí dieron mucho dinero – exclamó Umi la cual junto con su mujer se hicieron comerciantes de cultivos el cual era muy conocido y ganaban bien, Eli se dedicaba a cuidar del pequeño bebé que tuvieron ellas, una niña de cabello azul y ojos dorados.
- Oh, bienvenida, mira, hasta Ryuko está feliz de verte – la peli azul cargó a su hija quien parecía estar feliz de encontrarse con la menor.
- Hola Ryuko, ya estoy aquí y no creas que te dejaré, eres mi orgullo.
- Y tú el mío – Eli le dio un beso en los labios – la verdad es que a lo mejor fue una increíble decisión el que hayamos dejado todo.
- Sí, aunque al inicio fue algo de lo que me arrepentí… con tal de estar con la persona que amo y que ella me ame es maravilloso, hemos formado una buena familia.
- Así es… te amo Eli.
- Y yo a ti Umi – ambas compartieron otro beso mirando el atardecer tan bello de Japón mientras que la vida para ambas ex samuráis seguiría.
