Hera ve la luna al lado de un extraordinariamente fuerte hombre de las cavernas (al menos así lo cataloga ella a pesar de haberlo visto por primera vez en medio del bosque) y comienza a sentirse aún más en calor consigo misma de lo que se ha sentido desde hace un tiempo
Por fin habían escapado de la tirana que había retenido a los hijos de Fang en sus garras. Los cachorros estaban a salvo (dos de ellos en realidad, pero eso ya no tenía solución) pero en conclusión las cosas iban bien...
Por alguna razón siempre iban bien, gracias a él.
Siempre gracias a él
Es cierto que tuvo que acortar mucho de su propio lenguaje para comunicarse con él, al menos en un inicio, luego le asombró su capacidad de aprender con la velocidad de la luz a manejar armas, abrir llaves y comunicarse, en general.
Odiaba pensarlo a estas alturas, pero inicialmente creía que era más parecido a otra especie, un ser salvaje de lo que... lo que era ahora para ella. Lo que representaba para ella..
Y es que había navegado un mar entero junto a Fang para rescatarla, y luego combatió a esta reina psicópata y ladrona de niños... todo teniendo en cuenta su libertad y la de su amiga.
Y ahora con la brisa marina despeinando sus cabellos como el azabache que se perdían en el cielo nocturno no podía evitar observar más de este hombre...
Era bajo, innegablemente, pero taaan musculoso, tan perfectamente curtido.
Se vieron a los ojos y vieron la luna nuevamente, pero para ella no era suficiente. Quería mirar más. Y lo que es peor, sabía que él también.
Algo vio en ella que quería perseguir tanto su ser.
Cuando sintió cómo en la cabaña de los hombres de cabello rojo que la habían tomado a ella y a sus hermanos como esclavos (que ahora sabía que se hacían llamar vikingos) alguien destrozaba la puerta de su prisión, se asombró tanto de que fuera él.
Sabía que era deseada. Deseada como compañera y como hembra.
Lo sabía al oír su nombre llamarla cada vez que la encontraba.
Por eso se sintió incendiar por dentro cuando lo volvió a ver.
Pensó que esto sería lo mejor, y así tomó su cara curtida y fuerte entre sus manos y a causa de un extraño e instintivo impulso, pasó su lengua por su rostro, específicamente por la boca del hombre, quien por reflejo sacó la su propia lengua, la cual se deslizó brevemente por su boca y su cuello
En seguida su propia boca y sus dientes atacaron suavemente sobre su cuello. Estaba tan desesperada.
Y es que él era tan fuerte y gruñía al sentirla y había hecho tanto por ella..
Y era taaaan ancho de hombros...
Y la miraba con tanto deseo a través de sus ojos como abismos negros...
Se escuchó gemir al morder el hombro de ese hombre... Oh... tan hombre... Y al parecer estaba dispuesto a aprender rápido porque su primer impulso fue repetir lo que ella estaba haciendo y tomarla entre sus brazos para continuar usando su lengua contra su cuello y sobre sus pechos.
Vio cómo la mirada de su salvador se había vuelto aún más oscura si era posible al descubrir cómo, efectivamente el rostro que su querida Hera estaba rojo y deseaba tanto acoplarse con él.
Ella entendió que, en cierto modo, era un premio para él, el banquete del ganador, y que él se merecía cada bocado que pudiera darle a su cuerpo.
Se separaron un segundo solo para desvestirse y pudieron ver cómo, por sobre todas las diferencias de altura y proporción, eran al fin y al cabo, hombre y mujer.
Por supuesto su lado más primitivo lo superó por un momento y fue suficiente para arrojarse sobre ella, solo para frotarse con desesperación...
Ella amaba su deseo de dominar, sus gruñidos, oírla decir su nombre y como mantenía de vez en cuando alguno de sus pechos dentro de su boca.
Sos colmillos se sentían muy buenos.
Él se frotaba tan grande y desesperado junto a ella tan húmeda y deseosa que apenas podía resistir impulsar sus propias caderas hacia arriba, pero cuando lo hizo, él se introdujo un poco en ella.
Y Hera sintió que se le abrían mil cielos ante ella.
Por supuesto que él al fin y al cabo era un salvaje que se guiaría más por su instinto que otra cosa y por ello mismo es que, una vez sintió como lo envolvía el estrecho y largo canal de su exótica compañera ya no pudo resistir cavar dentro de ella.
Solo necesitó dos o tal vez tres embestidas para entrar en ella en un profundo gruñido.
Es verdad que él era más bajo que ella... pero era tan grueso.
Era una extraña mezcla de sensaciones donde ella se sentía repleta de él, invadida, pero a su vez quería saber cuánto sería capaz de resistir de su extraordinaria fuerza.
Su joven cavernícola no perdió el tiempo y, sin perdonar al femenino y estilizado cuerpo bajo él, empezó a embestir cómo si no hubiera un mañana.
Iba a ser un acoplamiento rápido, pero muy satisfactorio.
Sintiendo como su espalda era apretada contra la madera del piso del barco, envolvió sus largas piernas en las fuertes caderas de su hombre, el cual no quería detenerse y parecía perderse entre gruñidos, apoyando su mejilla derecha entre sus pechos y pronunciando su nombre, con tanta devoción.
Ella decidió perderse en esto y enredar sus dedos en su pelo como la noche.
Necesitó una, dos, tres embestidas más de él antes de caer por el abismo. Pero no sin verlo sudoroso, viéndola con sus ojos como fosas oscuras dispuesto a perderse.
Ella apretó sus piernas alrededor de las caderas de él.
Entendió cómo ambos deseaban un hijo con un poco del otro y así fue como cayeron palpitando, con ella chupando con codicia de la semilla y los gruñidos de él y finalmente cayendo en la inconsciencia.
