Los personajes de Helluva boss pertenecen a su autor, o sea Vivienne Medrano o vivziepop, como mejor la conozcan. Yo solo estoy muy aburrida y se me antojo escribir esto
Importante aclarar que esto es un StoVia, o sea, padre e hija van a terminar en otro tipo de relación en esta historia. No apruebo este tipo de cosas en la vida real, ni apruebo el reciente acoso que se realizó a los perfiles de insta. Demasiado triste es tener que aclararlo así que no insulten.
Sin nada más que decir, espero les guste
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Cuando Stolas finalmente se harta de Stella y la echa, Octavia está allí para escuchar tras la puerta.
Al sentir los pasos de los tacones de su madre acercándose, se esconde detrás de un florero. No la sigue, solo la ve alejarse por el lado opuesto al pasillo, el que lleva a la habitación que recientemente se había vuelto suya tras la infidelidad de su padre.
Desde Loo Loo Land empezó a notar que su madre realmente no estaba haciendo ningún esfuerzo activamente por mantener la paz en la mansión. Ella no estaba escuchando hasta ese momento, intentando activamente hacer oídos sordos de las discusiones, pero tras ver a su padre casi colapsando y viéndola con una mirada que jamás había visto en él, una mirada de impotencia, vulnerabilidad, miedo, sintió que debía prestar más atención. Allí supo varias cosas; primero, ambos estaban en el mismo barco de incertidumbre y era su madre quien iniciaba las discusiones y, aunque siempre terminaban en el tema del engaño de su padre con el imp, en realidad iniciaban con cualquier excusa; segundo, su padre estaba allí diciendo constantemente que dejaran la discusión o se fueran a otro lado lejos de la presencia de ella misma; tercero y más importante, sus padres no se querían.
Suspiró ante ese pensamiento recién confirmado con toda seguridad por su padre. Él había tratado de hacer que las cosas funcionaran tranquilamente solo por ella, a pesar de que su madre estaba muy lejos de pensar en eso.
Y pensar que ella le hizo prometer a su padre que no se iría. De pie en el solitario pasillo, la culpa la estaba carcomiendo.
No iba a ir tras su madre, no después de escuchar su voz llena de malicia. Muchas veces la escuchó pero jamás como esta noche, jamás expresando abiertamente que estaba ahí solo para hacerle la vida miserable a su padre y, ahora se da cuenta, indirectamente a ella también.
Ahora ya había cometido el error de no escuchar y exigir que su padre hiciera esa promesa y no lo podía cambiar, pero sí podía ser ella la que cumpliera la promesa por él.
Caminó hacia la puerta del cuarto que su madre había dejado entreabierta y entró en silencio. Allí vio a su padre apoyado en el balcón. Parecía distraído siendo que no la oyó lo que es raro ya que, a pesar de ser discreta, conocía los sentidos agudos de su padre y su poder y sabía que podría haberla oído normalmente.
El se da vuelta y la ve, pasando de una expresión de cansancio y tristeza a una de sorpresa, aunque esta solo duró un momento.
-Octavia, no te oí entrar...-
La joven Goetia sintió que el corazón le pesaba al verlo. Obviamente se veía elegante, al parecer estaba por salir o ya había vuelto, aunque era temprano aún, pero su rostro irradiaba una profunda tristeza.
¿Qué podía hacer ella? Al ver tanta soledad en los ojos rojos de su padre.
Y recordó que, cuando ella misma era pequeña, además de cantarle, tras sufrir una pesadilla también solía abrazarla.
-Ven papá- extendió los brazos
Su padre se acercó a ella con una mirada de preocupación en el rostro y la atrajo a sus brazos
-¿Ocurre algo mochuelita?-
-No papá, tú no estás bien. Déjame abrazarte- respondió Octavia en voz baja
Stolas, que en ese momento descansaba su mentón en la cabeza de su hija, se separó un poco para verla a los ojos .
-No, Octavia. No tienes que hacer esto. Es un problema de adultos que yo mismo debo resolver y...-
Octavia pensó rápido antes de responder con una voz autoritaria que no le era conocida a ella misma.
-Silencio. Papá apoya tu cabeza en mi hombro ahora y trata de relajarte-
Vio a su padre tragar saliva con un rostro sorprendido antes de que este se inclinase sobre su hombro y la abrazó con fuerza.
Sólo bastaron algunos segundos para que finalmente se soltara y empezara a llorar.
-Hija mía... lo siento tanto...-
-Está bien papá, estoy aquí, todo va a estar bien-
Para Stolas escuchar a alguien decir eso era invaluable, no pudo evitar abrazar a su hija con fuerza. Tal vez tener un hijo había sido parte de sus obligaciones, pero estaba muy lejos de arrepentirse de la hija increíble que tuvo. Su madre y él la habían hecho sufrir durante estos últimos meses, y posiblemente más, y aquí estaba ella, consolando a su padre con el corazón roto.
No pudo evitarlo, se desahogó sobre su hombro. Lloró por saber que su pequeño imp no lo había querido nunca, por saber que su esposa ni siquiera lo respetaba. Lloró de soledad.
Pasaron minutos, o tal vez horas, y finalmente después se detuvieron y padre e hija solo se quedaron inmóviles en medio de la habitación.
Cuando Stolas habló, su voz se oía ronca debido al llanto.
-Lo siento por esto...-
- Papá, ya sé que eres un adulto, uno que ha estado soportando demasiadas cosas. Ser adulto es un asco-
Stolas se rió un poco y volvió a apoyar el mentón en la cabeza de Octavia. Ella pudo ver de reojo que el rimel en sus ojos se había manchado aún peor.
-Si, supongo que a veces si es difícil, pero debería poder con esto…-
Octavia se apartó un poco
-No, somos familia. No hay que poder solos con todo-
Ella misma sintió alivio al decir esto
Stolas la miró sorprendido. Si, es cierto que a pesar de las circunstancias del matrimonio arreglado deseaba que las cosas fueran así, pero todo estaba mal desde el principio y jamás llegó a creer que su hija reflexionará algo como esto. No pudo evitar sonreír.
-Estoy tan orgulloso de ti chiquita- dijo el Goetia mayor
Octavia se rió brevemente.
-Gracias papá- y luego miro bien el rostro frente a ella y añadió- tal vez deberías lavarte la cara-
Stolas se pasó la mano por el rostro y vio que sus dedos se manchan de negro
-Mmm, tal vez debería darme un baño- corrigió. Se sentía demasiado desastroso para solo limitarse a limpiar su rostro.
-Voy a pedirle al mayordomo que te haga un poco de té- dijo su hija antes de apartarse e irse lentamente.
Una vez solo, Stolas respiró y pudo sentir como el nudo en su pecho se había desatado ligeramente y pesaba menos su corazón.
Puede ser que las cosas no le vayan tan bien pero aún tiene a su familia.
Con ese pensamiento se fue hacia el baño con la finalidad de sumergirse en burbujas.
Octavia estaba por bajar las escaleras cuando la puerta de la habitación de su madre se abrió rápidamente. Stella sale apresuradamente y al ver a Octavia exclama
-Prepara tus cosas, nos vamos con mi hermano-
-No-
Stella se detiene a media distancia entre el cuarto y su hija
-¿Cómo has dicho?-
Octavia estaba decidida
-No me voy, me quedo-
Octavia sintió como su madre la veía con profunda ira, pero sorpresivamente la cambió por una expresión irónica.
-Bien, quédate. De todos modos nunca te soporté, mocosa-
Octavia sintió como su madre pasaba junto a ella y bajaba las escaleras.
También sintió como se le retorcía el corazón de dolor ¿Eso era todo?
Si, estaba decidida a quedarse pero pensó que su madre sería menos… no importa.
Octavia se quedó un minuto más antes de descender por el mismo camino pero, en cambio, desviarse hasta la cocina.
Los días pasaron lentamente para Stolas quien, inicialmente esperaba que su pequeño demonio rojo regresara, pero la tristeza del padre se vio luego compensada por noches de películas y salidas con su hija. Luego de varios días también se vio en la necesidad de regresar a sus deberes rutinarios.
Por supuesto incluso en ese momento, Octavia decidió que ya era hora de hacerse cargo de algunas cosas.
Aunque su padre inicialmente había optado por una educación más lenta que la suya propia, con el fin de dejarle disfrutar de su infancia, también era cierto que, en cambio él mismo se vio en la obligación de tener mayores responsabilidades durante más tiempo. Lo normal no era empezar con la educación tan tarde y aunque en un principio no era importante, ahora Octavia se veía practicando y estudiando tanto junto a su padre que apenas se daba tiempo para dormir.
Las cosas parecían llegar a progresar y pronto ella se vio en reuniones con otros nobles, tomando parte activa en rituales y muchas veces dirigiendo las mismas.
Vio el orgullo en los ojos de su padre y un rostro alegre y rejuvenecido que no recordaba haber presenciado antes.
Era curioso pero, aunque ciertamente cuando el imp entró a su vida parecía que su padre estaba mejor anímicamente, también se lo veía vulnerable e inestable de un modo muy negativo.
Luego pudo describir el por qué.
Mentiría si dijera que el descubrimiento fue accidental. Ella sabía en qué momentos ambos estaban metidos en la habitación de su padre, ellos no hacían nada por mantener el ruido al mínimo. Pero ¿Acaso alguien podía culparla de sentir curiosidad?
Entreabrió la puerta con cuidado y se asomó. Entonces pudo verlo.
Su padre estaba amordazado y atado boca abajo, mientras tanto el demonio rojo estaba enbistiéndo por detrás. Su padre estaba con la cara un poco vuelta hacia ese lado de la habitación, así que ella pudo ver su expresión. Parecía disfrutarlo pero también parecía incómodo.
La vista de la figura estilizada de su padre siendo doblegada y maltratada de ese modo hacía que una furia incontrolable subiera por su esófago, apenas pudo notar la excitación producto de estar viendo una escena íntima y no podría importarle menos
No notó que el imp había terminado hasta que se apartó bruscamente de su padre, se dio la vuelta y prendió un cigarro.
¿Ya? Pensó Octavia
Su padre se veía vulnerable mientras se enderezaba, obviamente quería quitarse la mordaza y las ataduras. El imp eventualmente se dio cuenta y se las quitó solo para volver al otro lado de la cama y fumar en silencio.
Vio como su padre buscaba hacer conversación y algo más de contacto físico, siendo aceptado por su amante muy a regañadientes.
Cuando Octavia se alejó sentía su sangre hervir por motivos que ni ella misma podía entender. Una mezcla de rabia, pena, celos y otras cosas más que no lograba identificar.
Volviendo al tiempo presente, su padre se veía mucho mejor que nunca. Algo que solo estar finalmente tranquilo podría aportar a su vida.
Sabía que llegaría el momento en que ella pasaría a ser la cabeza de la familia y estaba más que dispuesta a tener a su padre entre algodones cuando ese momento llegue. Era lo que se merecía y pensó que podría ser suficiente. En verdad creyó eso hasta que finalmente se encontró con algo.
Un día fue a despertar a su padre y lo vio dormido. Obviamente había estado autocomplaciéndose solo. Era evidente a medida que ella se acercaba a la cama por el olor que desprendía su padre que nadie más había estado presente.
Stolas se hallaba dormido y algo llamó la atención de Octavia.
Una de sus muñecas estaba atada al mástil de la cama. Evidentemente se había atado a sí mismo en un intento de imitar una experiencia bondage.
-Papá, despierta. Vamos a llegar tarde-
-Mmmm...-
Stolas abrió los ojos ante su hija y sonrió
-Hola estrellita ¿Dormiste bien?.. eh- cuando su padre quiso acercar la mano para acariciar la cabeza de su hija no pudo puesto que estaba atada. Cuando se dio cuenta de la situación la vergüenza cubrió en forma de rubor su rostro ya que se le había olvidado desatarse a sí mismo antes de dormir y ahora Octavia lo estaba viendo.
Trató de desatarse pero estaba apretado y una risa nerviosa se le escapó.
-Ja... ¡Qué embarazoso! Lo siento yo- Octavia vio en silencio a su padre cada vez más nervioso antes de decidir ayudarlo
-Espera papá, relájate- dijo y tomó la mano que estaba suelta tratando de desatar la otra. Al tocarla, sintió una sensación pegajosa.
En lugar de apartarse inmediatamente a sabiendas de lo que era, la tomó con determinación y la depositó suavemente en las sábanas para a continuación limpiar su propia mano en su sudadera.
-Se apretó el nudo mientras dormías, no debes dormir así, te vas a acalambrar- agregó Octavia y empezó a desatarlo.
-Lo...-
-No te disculpes, es normal masturbarse-
Finalmente el nudo se soltó y Octavia pasó a masajear la muñeca maltratada de su padre, él yacía apoyado ligeramente en uno de sus codos con el rostro en llamas al momento en que su hija lo vio a los ojos.
Entonces ella empezó a acariciar su cabeza y a acomodar sus plumas.
Al ver a su padre sonreír y cerrar los ojos se dio cuenta de que esto era lo que faltaba en los encuentros con él y el imp. No había calidez después de una sesión tan intensa. No le molestaba lo que el demonio y su padre habrían hecho, sino el que su padre se sintiera vulnerable y solo sin contención siendo que habían personas allí para él.
Siento que ella estaba allí para él.
Sus manos pasaron de acariciar su cabeza a recorrer su rostro mientras lo escuchaba suspirar cada tanto.
Luego de unos minutos sintió que era momento de detenerse.
-Bueno, tal vez deberías levantarte ¿no?- dijo Octavia con una sonrisa
-Oh ¿Es necesario?- lo escucho responder con pereza.
-Si papá, vamos, arriba-
Durante unos días la joven Goetia se encontró meditando sobre ese hecho. Obviamente no era ingenua y entendía que las acciones de esa mañana se encontraban sobre una línea un poco peligrosa. Pero si el ver cómo su padre parecía brillar con luz propia los siguientes días, actuando de forma paciente y graciosa y abrazándola cada vez que tenía oportunidad era la recompensa, ella estaba bien con eso.
Además, ella entendió que él no podría cumplir la promesa que hizo por su cuenta. Necesitaba ayuda y allí estaba ella para brindarla.
Los meses trajeron cambios a la familia Goetia. Las crecientes responsabilidades habían sentado bien a la más joven, quien al estar cada vez más contacto con socios del exterior y en reuniones se vio en la obligación de vestirse algo más formal, dejando la mayor parte del tiempo su ropa a cambio de un pantalón negro de vestir y una camisa blanca. Stolas se vio librado del exceso de presión y a cambio dejó la bata a un lado la mayor parte del tiempo y empezó a usar prendas sencillas entre casa. Él insistía en que era algo psicológico, relacionado con una lista de tareas básicas que se propuso cumplir para tener un buen día y no estancarse, pero en el fondo también entiende que la motivación de esto proviene de la presencia de su hija.
Aun así, incluso aunque la educación y el trabajo estaban ocupando las horas del día de ambos, jamás dejaban de lado el tiempo de ocio juntos. Y es que hacían todo juntos ahora, desde visitar lugares como la tienda de taxidermia hasta tomar el té o ver novelas.
Fue en uno de esos momentos cuando las cosas cambiaron una vez más….
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Hola, espero que les haya gustado, tal vez publique una segunda parte, final. Espero reviews y gracias por leer
Les ha hablado Eones Muertos, cambio y fuera
