Buenas, aquí Eonesmuertos con un nuevo capítulo de esta cosa. Jajajaj espero les agrade.
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Stolas abrió los ojos y, aunque aún estaba oscuro en la habitación, se sintió totalmente enérgico al igual que si hubiera tenido el descanso más reparador de su vida.
Pero esto no debía parecerle extraño ya que ha estado ocurriendo desde hace un tiempo. Su vida parece haber cambiado totalmente incluso aunque estuviera viviendo en la misma mansión y haciendo las mismas cosas. Su hogar se sentía un lugar paradisíaco y a pesar del tamaño y la cantidad de habitaciones sintió que con su hija, unos pocos sirvientes y él mismo ya estaba completamente lleno.
Por ahora pensaba que no era necesaria una tercera rueda a la familia, pero eso no evitaba que de vez en cuando se sintiera algo inquieto y necesitado.
Claro que con su esposa no había tenido diversión desde hace mucho, si se le podía llamar así al acto de copular con la mera idea de concebir a un heredero, pero ella drenaba su energía como una sanguijuela a través de discusiones estúpidas y aún lo dejaba cansado y harto de todo al final del día. Blitzø era arena de otro costal y cuando decidió dirigir su mano bajo las sábanas para buscar su entrepierna pensó en él.
Al principio estuvo varios minutos en eso sin ningún resultado, hasta que consideró que necesitaba algo que realmente lo metiera en situación. Trató mordiéndose uno de sus antebrazos a sí mismo y luego se ató una de sus muñecas con una soga que había quedado bajo el colchón. Eso último pareció lograr llevarlo a algo.
Pensó en las manos rojas y rudas del pequeño imp, acostumbradas al manejo de armamento y a pelear a puño limpio, pero eventualmente su mente lo llevó a manos negras, suaves y aparentemente desconocidas. Sostenían su muñeca inmóvil mientras acariciaban y arañaban su pecho. Una subía lentamente por su cuello apretando ligeramente, no para quitar el aire sino solo lo suficiente para hacerle saber que estaba bajo su control. Eso estuvo bien para él, sentir que su pareja no necesitaba quitarle el aire ni lastimarlo demasiado para dominarlo, no con lo dispuesto que estaba a ceder el control y a complacer. Luego un dedo fue a su boca y las garras largas no le extrañaron. Con los dedos húmedos por su saliva, el desconocido bajó a la entrepierna de Stolas, ésta vez encontrándose totalmente excitado y empezó a tocarse.
Se imaginó el aliento caliente en su cuello, besos y mordidas y eventualmente besos directamente en su pico. Sentía que estaba cerca, se sentía retorcerse y su mente estaba perdiendo coherencia al momento de pensar, ahora imaginándose que su puño era la entrada de alguien que lo tenía inmóvil para montarse en él.
Ya no podía callar sus jadeos y empezó a luchar forzando su muñeca inmóvil y moviendo sus caderas para embestir su propia mano.
-Oh querida, se siente tan bien
-Vamos, más rápido, puedes hacerlo más duro papá
Stolas miró hacia arriba y se encontró con el rostro de Octavia, tratando de parecer dominante con una sonrisa y su ceño arrugado, pero aún muy sonrojada y transpirada.
Entonces lo que venía siendo un orgasmo que lo golpearía duro, ahora se sintió como un tsunami aplastándolo bajo toneladas de placer.
Cuando el placer empezó a remitir, se sintió deshuesado, relajado y apenas tuvo tiempo de pensar en lo mal que estaba todo de esa situación antes de dormirse.
Solo para despertar con su hija llamando, aún sucio de su propio semen y amarrado a su propia cama por una de sus muñecas.
El forcejeo que hizo durante la noche y la humedad de su propio sudor hicieron que el nudo se apretara aún más, obviamente haciendo imposible el poder liberase con una sola mano pero por Satán si él no intentaba hacerlo por su cuenta a toda costa.
Supo que no tendría que haberse tranquilizado tan facilmente ante la petición de su hija como si esta situación fuera normal, como si ella no hubiera limpiado su propio semen en su ropa ni como si estuviera tratando de desatarlo, mientras le dice que es normal masturbarse.
Agradeció internamente el masaje a su maltratada muñeca y volvió a sentirse somnoliento.
Cuando las manos de su hija acariciaron su rostro trató de racionalizar las cosas, de entender a qué se debía ese pensamiento repentino y curiosamente lo halló en el hecho de que posiblemente él mismo seguía buscando a alguien para sentirse protegido y, aunque fueron contadas las veces que Octavia se puso recta con él, siempre fue dispuesto a obedecerla casi por instinto.
Cuando lo encontró destrozado emocionalmente la primera vez, Octavia exigió que él la abrazara. Si, le hizo bien tener a alguien en quién apoyarse, pero siendo que había estado tratando de esforzarse activamente por montar esta fachada de hogar estable y tranquilo para ella durante su corta vida, esperó más resistencia de sí mismo. En cambio, obedeció cómo un perro.
Cuando ella le exigió a él que debía contarle sus inquietudes y problemas y ya no guardarlas para sí mismo, él cedió.
Y ahora a pesar de estar en una situación totalmente bizarra, en lugar de pedirle a su hija que fuera por un par de tijeras y saliera de la habitación para que él mismo pudiera soltarse, decidió permitirle soltarlo y ser acariciado sumisamente.
¿Cuánto más le permitiría a ella? ¿A qué sería capaz de decir sí, cuando ella lo pidiera?
Cuando vio cómo Octavia parecía tomar bien las responsabilidades que él le estaba cediendo y como estaba teniendo mayor peso en las decisiones familiares, él solo pudo responder que sí, que ella merecía todo lo que él pudiera darle.
Cuando pasó de ser guiada por su padre junto a ella en su escritorio con respecto a algunos documentos de rutina para luego hacerlo sola, Stolas se quedaba sentado en el fondo de la habitación junto a una mesa de té, listo para acudir a cualquier duda que ella tuviera, acompañándola mientras él mismo leía el diario o simplemente admirándola, viéndola trabajar.
La veía entrecerrar los ojos tras unos lentes de descanso, anotando y organizándose por su cuenta y simplemente pensó que era increíble.
¿Qué tal? Este capítulo es algo corto porque la idea principal es escribir desde el punto de vista de Octavia, pero aún así quise sentar algo de bases sobre cómo estaban llevándose a cabo las cosas desde la visión de Stolas.
No es ni de cerca mi intención convertir esto en un relato demasiado largo e incluso tal vez solo tenga un capítulo más.
Sin nada más que decir. Se despide Eonesmuertos. Cambio y fuera
