Hey, hola !!

Espero que disfruten este pequeño capricho que me quiero dar.

Tengo el pequeño headcanon; de que siempre que Sakura e Ino, querían desacerse de sus hijos por un par de horas, era Sai el encargado de cuidar de ellos.

De ahí nació está idea.

Espero disfruten de la lectura


Esa noche, Inojin y Sarada, se encontraban al cuidado de Sai. Ya que sus madres decidieron hacer una noche de chicas. El moreno se encontraba entusiasmado, por cuidar de aquellas dos bolitas de grasas, que no hacían mas que balbucear cosas apenas entendibles, comer e ir al baño.

Bueno así fue hace unos meces atrás, cuando le toco cuidar a los niños por primera vez; ahora tanto su hijo como la mini azabache ya caminaban. Y tenían una resistencia mayor a la de hace unos meces atrás.

Sai se encontraba cansado, solo quería acostarse con aquellos dos en su pecho y dormir hasta que el sol saliera. Pero viendo que ambos infantes gateaban, caminaban y hasta corrían por toda la sala, escapándose de el, supo que aquello no seria posible.

De repente recordó que tanto a Inojin como a Sarada le gustaba dibujar o , mejor dicho, garabatear. Se sentó en el piso y extendió uno de sus pergaminos, tomo unos lápices de colores y empezó a dibujar, no paso mucho tiempo para que dos cabecitas curiosas se asomaran por sobre su hombro. Soltó una risita cuando giro su cabeza a la derecha y su hijo se escondió tras su espalda, para luego repetir la acción mirando al lado contrario, siendo esta vez el turno de Sarada para esconderse.

- Que lastima que Inojin y Sara-chan no estén aquí.- fingió un tono triste.

Ni bien termino de decir eso, los dos niños soltaron un "BUUH" apareciendo por detrás sullo.

- ¡Ah! - aparento estar asustado, provocando risas a los menores. - Aquí están.- Abrazo a ambos y repartió besos por sus regordetas caritas. - ¿Quieren dibujar conmigo?

Los ojitos de ambos infantes brillaron y ni rápidos ni perezosos, tomaron unos de los lápices que se encontraban repertidos por el suelo y empesaron a pintar en el pergamino.

Un bostezo y la necesidad de frotar uno de sus ojitos, interrumpió su tan maravillosa obra de arte. Dejo el lápiz con el que estaba coloreando, el sueño le estaba ganando y no quería que su dibujo se estropeara, muchos menos si seria el dibujo que le regalaría a Sarada. Giro su cabeza buscando a la azabache, encontrándola durmiendo en los brazos de su papi.

- Inojin ¿Ya terminaste?- pregunto el mayor, mas dormido que despierto. El menor asintió y se acerco a su padre pidiendo ser cargado también.

Sai, sonrió y cargo a su hijo en brazos. Subió las escaleras, dejo que su hijo se bajara y gateara hasta la cabecera de la cama, mientras con cuidado recostaba a la azabache al lado de Inojin.

Arropo a ambos niños, beso la frente de su hijo y la de Sarada, luego bajo a la cocina por un vaso de agua.

Inojin, uso toda su fuerza de voluntad para manter sus ojitos abiertos, se acerco mas a la morena y beso la nariz de esta. Antes de que sus ojos se dejaran vencer por el sueño susurro un "Te quiero", quizás debido a su corta edad no sabia todo lo que conllebaba aquella palabra, pero aun asi salieron de sus labios.

Cuando Sai volvió a su habitación se encontró con una imagen muy tierna, los niños se encontraban profundamente dormitas, pero aquello no impedía que sus diminutas y gorditas manitos se encontraran entrelazadas.

Por un par de minutos se dedicó a plasmar en su memoria cada detalle, de aquella tierna escena. Luego se acostó junto a los niños y sonrió cuando, deshizo el pequeño ratón de tinta, que dejó para vigilarlos, mientras Hiba por su vaso de agua.


-¿Que les pareció?

- ¿Les gustó ?

perdónen las faltas de ortografía.