Capítulo 2
George Wickham estaba satisfecho porque había conseguido todo lo que se había propuesto cuando decidió acompañar al estúpido de su amigo a ese pequeño pueblo de Hertfordshire. Él no hacía nada que no meditara y calculara detenidamente, pero las cosas habían salido mucho mejor de lo que había soñado y había valido la pena pasar más de dos meses en un lugar donde la sociedad era bastante burda y salvo una o dos personas, no había nadie interesante para conocer. Además, la mayoría de las mujeres eran bobas y poco interesantes, salvo Elizabeth Bennet que por desgracia era demasiado pobre para su gusto.
"Señor Wickham, ¿podría usted decirme si sabe dónde está mi hermano? Necesito urgentemente hablar con él," preguntó Caroline visiblemente nerviosa.
Cuando el señor Wickham vio entrar a Caroline al salón inmediatamente se puso de pie y esperó pacientemente por el momento en que podría darle las buenas noticias. Él detestaba a esa mujer engreída y maliciosa y deseaba ver su cara cuando se enterara de lo que estaba pasando.
"Señorita Bingley, Charles desayunó y se fue inmediatamente rumbo a Longbourn. Él tenía algo urgente que hablar primero con la señorita Bennet, y después con su padre."
"¿QUÉ? No puede ser, es demasiado temprano para hacer visitas de cortesía. Usted debe estar equivocado," dijo Caroline casi al borde de un ataque de pánico. Como estaba prácticamente gritando, Louisa la escuchó y fue al salón para ver qué estaba pasando.
"Señorita Bingley, es casi el mediodía. A mí me parece que es la hora perfecta para hacer lo que Bingley tenía planeado," replicó Wickham con una sonrisa burlona.
"Esto fue idea tuya, ¿no? A mí no me engañas porque conozco muy bien a los de tu clase," dijo Caroline sin poder contener ni un segundo más su rabia.
"Caroline, por favor no te alteres. A lo mejor las cosas no son como las estás pensando," agregó Louisa. Ella no quería que los sirvientes escucharan el pleito y comenzaran a especular.
"No señorita Bingley, no fue idea mía. Su hermano es un hombre adulto que toma sus propias decisiones," dijo Wickham con indiferencia.
"Pero un buen amigo debería aconsejar a otro amigo si ve que está a punto de hacer una locura. Pero qué más se puede esperar del hijo de un sirviente. No sé como mi hermano puede ser amigo de alguien tan inferior a nosotros," concluyó Carolina absolutamente disgustada.
"Yo soy el ahijado de George Darcy, uno de los hombres más ricos de Inglaterra. Mucho cuidado como me habla, señorita Bingley," dijo Wickham enojado. "Además, vuestro hermano y ustedes no son más que los hijos de un comerciante por tanto no son mejores que yo."
"Sólo por respeto al señor Darcy no te echamos a patadas. Pero no te confundas, Wickham. Nosotros somos ricos y tú eres, has sido y siempre serás pobre," dijo Louisa para defender a su hermana.
"Y los pocos privilegios de los que gozas se terminarán el día que George Darcy muera por lo tanto no te atrevas a ponerte insolente con nosotros," intervino el señor Hurst que en ese momento entraba al salón.
Wickham entendió que eran tres contra uno por lo que no tuvo más salida que irse del salón y no seguir discutiendo. La noche anterior hubo un gran evento en Netherfield y el bailó y bebió más de la cuenta por lo que se fue a reposar a su cuarto. Él sólo se había levantado temprano para asegurarse de que todo saliera como lo había planeado.
Esa mañana Charles Bingley, habiendo sólo dormido tres horas, se levantó lleno de energía. Él debía viajar a Londres por un asunto urgente que debía resolver, pero decidió posponer su viaje por un día para poder proponerle matrimonio a la mujer de la que estaba profunda y locamente enamorado. Jane Bennet era todo lo que había soñado en una dama y gracias a los consejos de su amigo Wickham había tomado la mejor decisión de su vida y esperaba muy pronto poder casarse con ella.
Cuando Anne Darcy murió, George Darcy estuvo casi un año sumergido en la pena y el dolor. Durante ese tiempo, él descuidó la administración de la hacienda y otros asuntos de negocio que hicieron que la fortuna familiar se viera seriamente comprometida. Cuando finalmente reaccionó, decidió que viviría para su hija y para todos aquellos que dependían de él y comenzó a trabajar intensamente.
Para recuperar lo perdido, él inició nuevas inversiones y en ese proceso conoció a Leonard Bingley. Como ambos eran muy similares en temperamento, se hicieron buenos amigos pese a las enormes diferencias sociales que existían entre ellos. Por eso cuando Leonard murió, George decidió acercarse al hijo de su amigo para poder ayudarlo en todo lo que fuera necesario.
Charles Bingley agradeció sinceramente la oportunidad y le tomó mucho cariño al amigo de su padre. Pero Louisa y Caroline decidieron que utilizarían la conexión con ese hombre importante para ascender socialmente. Toda la fortuna de los Darcy sería heredada por Georgiana, una chica bastante insignificante, apocada y sin carácter o personalidad. Por eso, ellas se hicieron buenas amigas de ella y tenían planeado que en uno o dos años más se casaría con su hermano Charles.
Pero Wickham tenía planes muy distintos para Georgiana, ella estaba destinada a ser su esposa y de esa forma él sería el único dueño de una hermosa hacienda y una fortuna que le permitiría darse todos los lujos que siempre había soñado. Por eso cuando él vio que Georgiana miraba con afecto a Bingley supo que debía actuar. Él no podía arriesgarse a perder todo lo que era legítimamente de él y le aconsejó a su amigo que era hora de comprar una hacienda y casarse. Pero por supuesto, él jamás pensó que su amigo se iba a enamorar de una mujer pobre y con una familia tan ridícula. Eso no era culpa de él sino de su amigo que siempre perdía la cabeza por una cara bonita.
"Louisa, ¿qué hacemos ahora?" preguntó Caroline asustada.
"No nos queda más remedio que esperar a que Charles regrese y rogar que no haya cometido ninguna locura," dijo Louisa igual de afligida que su hermana.
"Si Bingley habló con el padre de la señorita Bennet no hay vuelta atrás. Aunque pobre, ella es la hija de un caballero, y si se corre la voz de que Bingley solicitó su mano para después retractarse será la ruina social de él y la familia," dijo el señor Hurst enfático.
Louisa pidió una bandeja con té para beber mientras esperaban y lograr calmar un poco los nervios. Ambas hermanas no podían creer que el imbécil de su hermano fuera capaz de echar por la borda todo lo que ellas habían logrado en los últimos dos años gracias al apoyo de George Darcy.
P&P
Georgiana estaba bordando un pañuelo para su tía porque en pocos días sería su cumpleaños. Ella estaba aburrida porque todos los días hacía lo mismo y estaba un poco harta de la rutina. Pero ella jamás le diría nada a su padre porque él lo era todo para ella. Él había dedicado su vida a cuidarla y quererla aunque a veces le gustaría poder hacer las mismas cosas que hacían otras chicas de su edad y que su padre no le permitía porque sentía temor de que algo pudiera pasarle.
La señora Annesley era una excelente compañía pero era muy seria y a veces a ella le gustaría conversar de cosas más animadas y no sólo de música y libros. Cuando su padre hizo la ronda de entrevistas para encontrar una dama de compañía para ella, Georgiana pensó que la señora Younge era la ideal porque deseaba llevarla por un tiempo a Ramsgate para que pudiera conocer otro mundo y comenzara a aprender cómo llevar su propia casa. Pero a su padre no le gustó para nada la idea, e incluso dijo que encontró sospechosa las ansias que esa mujer tenía de apartarla de su familia.
Además, Caroline y Louisa no estaban en Londres y ellas eran las únicas amigas que la visitaban. Aunque hablaban sólo frivolidades, a ella la entretenían porque le gustaba saber que había un mundo más allá de las paredes de su casa. Además Charles Bingley era muy simpático y ella siempre pensaba que si su hermano nunca hubiera muerto, le encantaría que fuera como él. Aunque ella no lo trataría como lo trataban sus hermanas, ella sería cariñosa con él. Desgraciadamente, Caroline y Louisa tenían una opinión equivocada de lo que ella sentía por Charles y siempre hacían comentarios que la hacían sentir incómoda.
"Georgie, en qué piensas tanto," preguntó Richard sentándose al lado de su prima y besándole la mano. Él quería a esa niña como si fuera su hermana y cuando nació le prometió a su querido primo fallecido que siempre cuidaría de ella.
"Richard, no sabes el gusto que me da verte," dijo Georgiana, abrazó a su primo y lo besó en la mejilla. Ella adoraba a su primo porque siempre que estaba en la ciudad la visitaba y la llevaba a pasear.
"Querida prima, estaré casi dos mes en Londres y tengo planeado llevarte al parque todos los días, visitar la nueva exposición de arte en el museo, ir a la feria de variedades y participar en un juego de cartas en casa de mi madre. ¿Qué te parece, mi dulce y adorada primita?" Richard sentía mucha pena por la vida que llevaba Georgiana porque su padre la sobreprotegía demasiado y no le daba espacio para vivir una vida normal como cualquier chica de su edad.
"Me parece fantástico, Richard. Yo sé que mi padre siempre me da permiso para ir contigo a cualquier lugar así que no puedo esperar a hacer todas esas maravillosas actividades contigo," replicó Georgiana muy emocionada.
"Entonces, ¿sigo siendo tu primo favorito o no?" preguntó Richard.
"No sé, Arthur es vizconde," dijo Georgiana riendo.
"Pequeña bribona, no permitiré que me cambies por el pomposo de mi hermano," dijo Richard fingiendo que estaba ofendido y haciendo reír a Georgiana.
Richard habló con su prima por varios minutos más y le contó todo lo que había hecho en los casi tres meses que no se habían visto. A Georgiana le encantaba escuchar las aventuras de su primo porque era muy divertido y tan cariñoso con ella.
"Bueno, mi querida niña, ahora tengo que hablar con tu padre. Pero me quedaré a cenar con ustedes así que no te librarás tan fácilmente de mí. Señora Annesley, si esta señorita le da problemas, por favor no dude en dejarme saber," dijo Richar y le guiño a su prima.
"La señorita Darcy nunca me da problemas, Coronel. Georgiana, ya que su primo cenará con usted debiera tocarle la hermosa pieza que ha estado practicando con su nuevo maestro."
Cuando Richard vio a su prima ponerse nerviosa le dijo con mucho cariño. "Me encantaría escucharte, Georgie. Pero si sientes que no estás lista, por favor no te preocupes."
"Voy a practicar para estar lista para esta velada, querido primo," replicó Georgiana y se animó al saber que tendrían compañía para la cena.
George Darcy estaba encerrado en su cuarto trabajando y analizando unas inversiones que pensaba hacer. Unos mes atrás había conocido a través de su procurador a un hombre de negocios bastante exitoso y muy honesto. Invertir en la empresa del señor Gardiner le dio un buen margen de utilidad y él estaba contento de no haber dejado pasar la oportunidad.
"Permiso, tío. ¿Puedo pasar?" preguntó Richard al ver a George Darcy concentrado en unos documentos.
"Por supuesto, mi querido sobrino, pasa por favor." El señor Darcy amaba mucho a Richard y siempre recordaba que había sido el mejor amigo de su hijo durante su corta vida.
George abrazó afectuosamente a su sobrino, le sirvió un brandy y después de preguntarle un poco de su vida decidió decirle la razón por la cual le había pedido que viniera a hablar con él.
"Richard, quiero pedirte que te retires del ejército."
"Tío, ya hemos hablado de esto muchas veces. Sabes que me gusta mucho mi carrera y que no quiero ser un mantenido de nadie."
"Por favor, muchacho, escucha lo que tengo que decir primero."
Richard decidió acceder a lo que le pedía su tío y oyó todo lo que le dijo con atención y preocupación al mismo tiempo. "Hijo, yo sé que no me queda mucho tiempo, y si yo me muero la única persona que puede cuidar de mi hija eres tú. Yo he trabajado sin descanso por los últimos catorce años y quiero comprar una hacienda para ti."
"Tío, te lo agradezco mucho pero no es necesario. Yo sé que aún tienes muchos años por delante, pero si algo llegara a ocurrir, que no te quepa dudas que me encargaré de cuidar a Georgie como si fuera mi hija o hermana."
"Lo sé, y es por eso que quiero dejarte a cargo de todo. En mi testamento te he nombrado guardián de Georgiana y albacea de toda su herencia hasta que se case. Sé que tú te encargarás de que no le falte nada ni a ella ni a Wickham. Mi pobre ahijado no ha podido lograr lo que se ha propuesto porque lamentablemente hay mucha gente que lo discrimina por ser hijo del que fue el administrador de Pemberley."
Richard no pudo evitar sentirse incómodo al escuchar como su tío disculpaba el comportamiento del desgraciado de Wickham. Ese canalla no había aprovechado ninguna de las múltiples oportunidades que su tío le había dado, gastando todo el dinero en las mesas de póker o con mujeres de dudosa reputación. Pero él sabía muy bien porque su tío siempre lo disculpaba, su madre había muerto tratando de salvar a su hijo y eso lo hacía sentirse en deuda con él.
"Tío, ¿qué te parece si no hablamos más de cosas tristes y te cuento lo que le dijo mi padre a mi madre para no acompañarla a la casa de Lady Dorothy."
"Oh, no culpo a tu padre. Esa mujer es sencillamente insoportable," dijo George riendo.
Richard y su tío continuaron conversando por casi una hora. Más tarde fueron a cenar con Georgiana y ella tocó una hermosa pieza musical para ellos. Cada vez que el Coronel visitaba la casa Darcy, todo el mundo se alegraba, incluso los sirvientes al ver como el patrón y su tímida hija parecían ser otras personas cuando él estaba allí.
P&P
Elizabeth estaba en la cima de Oakmont sentada en una piedra llorando de la rabia y la impotencia. Aquella mañana había sido de dulce y de agraz. El señor Bingley le había propuesto matrimonio a Jane y ella había aceptado. Luego había pedido la autorización a su padre y él la había dado gustosamente. Elizabeth estaba sinceramente feliz por su querida hermana, que no pudo contener las lágrimas de tanta emoción cuando le contó cómo le habían propuesto matrimonio.
Pero media hora más tarde toda su alegría se desvaneció cuando el bobo de su primo le había propuesto matrimonio a ella, y su madre quería obligarla a aceptar. Afortunadamente su padre se había puesto de su lado y la había apoyado en su rechazo al sonso señor Collins.
"Querida Jane, no sabes lo feliz que soy al saber que cumplirás el sueño de casarte con un hombre al que amas y te ama," dijo Jane secándose las lágrimas.
Luego, ella se puso de pie para poder ver todo el valle de aquel lugar tan hermoso. "Yo creo que jamás me voy a casar porque nunca me voy a enamorar. Los hombres buenos y simpáticos como el señor Wickham son demasiado pobres como para casarse con alguien sin dote como yo, y los que tienen los medios para hacerlo, son unos reverendos idiotas como el señor Collins," pensó Elizabeth antes de regresar a casa a enfrentar a su madre.
P&P
Ese día se cumplían exactamente cinco meses de la muerte de Aaron Dalton y su hijo William estaba encerrado en el estudio de su casa de Londres contestando cartas al señor Owen que estaba a cargo de los negocios en Manchester. Él confiaba ciegamente en Nicholas Owen porque había trabajado con su padre por más de veinte años y lo conocía desde que él era pequeño. Pero había muchas decisiones que el administrador de los negocios no podía tomar y que necesitaban la firma y aprobación de William, como el nuevo dueño de todo. Por eso, en los últimos meses no había tenido ni un momento libre porque en el día trabajaba en el nuevo negocio que estaba instalando en Londres, y por las noches tenía que dedicarse a leer informes y escribir cartas relacionadas con el negocio de Manchester.
Él llevaba tan sólo tres meses en Londres y si no fuera por la promesa que le hizo a su padre, habría regresado al norte. La sociedad allí era mucho más estratificada y clasista, y la mayoría de los que miraban a los hombres de negocio como él por debajo del hombro, en su mayoría eran cretinos mal educados que vivían del trabajo de otros.
Lo bueno era que pudo encontrar una bonita casa en la misma calle que vivían los Gardiners. De esa forma su madre podría estar cerca de su sobrina Madeline y no sentirse tan sola ya que él pasaba gran parte del tiempo trabajando.
Violet estaba un poco preocupada por su querido hijo. Desde la muerte de su padre estaba aún más reservado de lo habitual. Desde pequeño William fue un chico tímido, ella y su esposo pensaban que era debido al trauma que vivió en aquel río. Pero con los años, ella se dio cuenta de que era el temperamento de su hijo, un chico trabajador, estudioso y con deseos de ser el mejor en todo lo que hacía. Él único problema es que a veces se esforzaba demasiado olvidándose de que aún era un hombre joven y debía disfrutar un poco más de la vida.
Desde que William tenía veinte años y los rasgos de la adolescencia quedaron atrás, ella notaba cómo las mujeres lo miraban con admiración y respeto. Su hijo era alto y muy guapo, pero no se sentía cómodo hablando con personas que no conocía bien y no tenía paciencia para fingir que le interesaban las trivialidades que usualmente muchas señoritas hablaban. Por eso, aunque muchas damas lo admiraban, a la vez le temían o perdían el interés porque se sentían intimidadas por su severidad.
Violet soñaba con el día que su amado hijo conociera una mujer que lo amara por todo lo que él era, y que notara que más allá de su guapo rostro había un hombre íntegro, trabajador y cariñoso. Ella sabía que pese a que William no era hijo biológico de Aaron, era igual que él. Un hombre que se enamoraría una sola vez en la vida y que sería fiel a ese amor hasta el día de su muerte.
"William, la cena estará servida en quince minutos hijo. Esta velada, no permitiré que no te sientes a la mesa conmigo. Trabajas demasiado hijo y te puedes enfermar," dijo Violet entrando al estudio.
"Lo siento, madre. Sé que no debería dejarte tanto tiempo sola, pero prometo que será sólo por unos meses. Una vez tenga consolidado mi negocio en esta ciudad tendré mucho más tiempo libre. Incluso, podremos retornar a Manchester si lo prefieres."
"Hijo, donde tú estés, yo estaré bien. Y cuando te digo que trabajas mucho no lo digo por mí sino por ti. Debes dedicar tiempo a otras actividades que no sea sólo trabajar. Eres un hombre joven y deberías salir, ir a bailes para que puedas conocer gente de tu edad y tal vez alguna señorita que te interese."
"Si supiera que hay una chica tan linda y buena como tu, madre, créeme que le propondría matrimonio ahora mismo," contestó William riendo. Él sabía que su madre deseaba lo mejor para él y todo lo que decía lo hacía con amor. Pero él no estaba listo para enamorarse y tener que abrir su corazón y contarle la trágica historia de su vida a otra persona y sentirse vulnerable una vez más.
"Mejor cambio de tema porque te conozco muy bien y sé muy bien cuando no deseas hablar de algo."
William sonrió y sólo agregó, "en quince minutos más estaré en el comedor."
"Te estaré esperando, mi querido niño," replicó Violet y cerró la puerta del estudio.
P&P
El señor Gardiner estaba muy sorprendido de ver a George Darcy en su bodega admirando todo el movimiento típico del día.
"Gardiner, espero no te moleste que haya venido a verte aquí en tu oficina. Me gusta mucho el movimiento de trabajadores, en cierta forma me recuerda al trabajo de una haciendo en la época de la cosecha."
"Por supuesto que no me molesta, sólo me sorprende un poco, señor Darcy."
"Me imagino, se supone que los caballeros terratenientes como yo odiamos el comercio aunque tengamos gran parte de nuestras fortunas invertidas en él," dijo el señor Darcy riendo.
"Así es, señor Darcy. Hay muchos que nos detestan en público pero invierten su dinero con nosotros en privado," añadió el señor Gardiner riendo. A él le agradaba mucho George Darcy, un hombre afable y agradable. Aunque sabía que escondía una gran pena porque solo vestía de negro, como si estuviera en un luto permanente.
"Pero déjame que te presente a este muchacho que me acompaña. Él es mi querido sobrino, el coronel Richard Fitzwilliam."
"Encantado, Coronel," dijo el señor Gardiner extendiendo su mano.
"El gusto es mío, señor," dijo el Coronel.
El señor Darcy le explicó que Richard llevaba años ahorrando dinero y que deseaba invertirlo en nuevas oportunidades de negocios. El señor Gardiner escuchó atentamente y pensó que tenía una excelente propuesta para hacerle al joven oficial.
"En estos momentos, Coronel, no le puedo ofrecer ninguna oportunidad de inversión en mi negocio, pero creo que hay alguien de mi entera confianza con quien puedes invertir con seguro retorno. Justamente quedamos en reunirnos aquí en diez minutos más."
"No estoy apurado, y creo que mi tío tampoco," dijo Richard.
El señor Darcy aprovechó la instancia para hacerle varias preguntas al señor Gardiner. Él era un hombre inquieto intelectualmente y le encantaba aprender cosas nuevas. Él se había dado cuenta de que el mundo del comercio crecía cada vez más en comparación al sistema ancestral basado en la propiedad de la tierra y por eso le interesaba tanto.
Después de diez minutos exactos alguien golpeó a la puerta y el señor Gardiner se levantó para recibirlo. "Señor Darcy, coronel Fitzwilliam, les presento a mi sobrino, William Dalton, el hombre del que les he estado hablando por los últimos diez minutos."
"Encantado señor Darcy, Coronel," dijo William muy serio mientras los dos hombres en la oficina lo miraban con una extraña curiosidad.
P&P
Gracias a todos los comentarios del primer capítulo y bueno, les hice caso y aquí tienen el segundo. Espero que les haya gustado.
Esta historia tiene drama, pero en su justo medida. Además tendrá mucho romance y aventura.
En el próximo capítulo, el señor Dalton/Darcy conocerá a nuestra querida Elizabeth Bennet.
Thank you very much to everyone who reads this new story through the translator, I hope it's not so bad, and you can understand the story's plot. You do not know the honor I feel every time I see that you follow my stories with such affection and loyalty, even when I do not write in English. You have made my stories among the most commented on this site. I guess I have never weighed that, and I have not thanked you as you really deserve. Thank you for supporting me from the beginning, thank you for overlooking my mistakes when I write in English, and thank you for always enjoying the plot twists and turns of all my stories so much. You are the best!
Saludos,
Yo
