El sonido de los pájaros de escuchaba fuertemente a través de el alba. El sol ni siquiera había salido bien, pero estos animalitos ya se encontraban despiertos.
El sonido de los autos avanzar. El frío de los vientos a las 6 de la mañana estaban buenos. Pues era la brisa fresca de verano.
Cada parisino optaba por usar ropa abrigadora a estás horas. Pues no deseaban resfriarse tan temprano.
"[La vida da muchas vueltas]"
El sonido de los niños pequeños llorando por el desayuno. El cielo entre rosado y naranja hacía que el reflejo de los edificios fuera llenado de este hermoso amanecer, al reflejar el sol.
"[Cada día es un nuevo comienzo]"
—Muchas gracias—una señora agradeció la atención de una mujer que atendía una caja registradora y le daba a su pequeño hijo en la carreola, su pan del día. La mujer, madre del infante, llevaba una sonrisa, mientras esté lloraba.
"[El mundo es un lienzo en blanco. En el que cada cuento, traza un inicio y un final]"
Personas caminaban de un lado a otro, pues era una multitud que pasaba constante mente por la misma avenida.
"[¿Pero que define este comienzo y está finalización?]"
La torre Eiffel se veía imponente desde ese ángulo en el que estaba, mientras se viera desde abajo.
"[A si]"
El paisaje comenzó a desvanecerse.
"[Nuestra historia]"
El aire comprimido de entre las nubes comenzó a mostrar el descenso de nuestra visualización, pues ahora el punto de vista era desde el cielo hacía abajo. Nos tocaba ver a París de noche. Una noche fría y lluviosa de otoño.
Un año antes.
•••
El sonido de la respiración se estaba volviendo completamente notoria, cuando la velocidad se hizo presente. Los dos jóvenes, continuaban apretando el paso tratando de despistar a su enemigo.
Una vez que notaron que ya no venía trás de ellos, se detuvieron.
Jadeó por falta de aire—¡Chat Noir! ¡Monarch está apunto de acorralarnos! ¡¿Que vamos a hacer?! ¡Tiene todos los Miraculous!—sollozó, se llevaba las manos a la cara—, ¡todo esto es mi culpa!.
El joven rubio seguía jadeando por el cansancio —Tranquila My Lady, saldremos de esta. Por qué siempre encuentras la solución—creyó firmemente con mucha fe.
Intentó tranquilizarse—Creo que está vez no la tengo, gatito—continuó con la cabeza baja derramando lágrimas.
—No, tu siempre la tienes—la tomó de los hombros y la miró.
Niega con la cabeza—¡No se que hacer! ¡Los tiene todos!—se tomó la cabeza con las manos auto reprochándose en su mente.
—Te lo dije, aún quedamos los dos y ya sabes lo que siempre digo Bugaboo, tu y yo contra el mundo siempre—le sonrió aún cansando.
Ella intentó sonreír. Al menos hasta que escuchó la risa malvada de aquel megalomano ser.
—¡Mariquita! ¡Chat Noir! ¡Ya no tienen donde huir! ¡entreguen sus Miraculous y a cambio, consideraré dejarlos marchar!.
—Yo- yo—su corazón bombeó muy fuerte del pánico. Pues la delataba su respiración frenética.
—¡Mi señora! ¡no!—el Portador de la Destrucción, trató de alcanzarla.
—Yo...—cerró los ojos fuertemente—, ¡no te daré mi Miraculous! ¡ni el de Chat Noir! ¡Y ya sé cómo puedo revertirlo todo para que no ganes está pelea!.
—¡¿Qué?! —Monarch llegó hasta donde estaban los héroes y se sorprendió por la respuesta desafiante de la heroína.
—¿Bogaboo?—esas palabras también desconcertaron a su compañero.
Lo volteó a ver—Lo siento Chaton—lo observó con tristeza.
El joven jadeó ante la resignación que emanaban los ojos de su complemento.
Ella giró su rostro de frente de nuevo—Este es el adiós—murmuró para si misma—, ¡yo, Ladybug. Entrego la caja de los Miraculous a solo aquel que demuestre ser lo suficientemente puro de corazón y capaz de sobre llevar una gran carga en sus hombros para mantener el mundo en equilibrio! ¡Yo escojo al Guardián Definitivo!.
—¡NOOOOOO!—el gritó del villano resonó en las calles de París, incluso bajo aquella intensa llovizna.
Una luz enorme inundó toda la visión de los presentes y de ahí, todo se desvaneció para la heroína del traje rojo con puntos negros.
•••
[Novia cadáver - Dúo de piano]
Mientras la luna en el cielo, era tapada por varias nubes cargadas y negras. La lluvia seguía cayendo.
En una de las tantas casas de la avenida #636. Había una ventana con cortinas color magenta. Dentro de la habitación donde se encontraba esa cortina, había una joven que dormía tranquilamente.
El lugar residía a oscuras. Y la luz que se colaba entre las rendijas, era la única iluminación que tenía el pequeño espacio.
Todo estaba tan bien. Al menos hasta que una luz muy intensa, bañó el lugar e hizo que la pobre chica se despertará de forma muy turbulenta.
—¿Eh? ¿Eh? ¿Qué?—parpadeó rápidamente, levantándose de golpe—, ¡¿qué está pasando?! —jadeó.
—¿Qué es esto?—más allá de ella, sobre la mesa de escritorio se encontraba una caja musical de tamaño mediano, color blanca con destellos dorados.
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Terminé :D
Me complace decir que aquí hay otro comienzo de una larga y tendida historia pero eso aún no lo sé XD por lo que tocará vez hacia donde va esto.
#Amo Milagroso.
Próximo capítulo: #1 El Inicio del Final.
