Las tardes eran su tiempo auto-designado para realizar sus experimentos, el salón de pociones era un lugar tranquilo una vez que el horario escolar había terminado, podía disfrutar del silencio en compañía de sus hongos y pensar en la nueva poción que haría probar a Akko. Dispuso sobre una de las mesas sus ingredientes, cerciorándose de que cada uno de ellos se encontraba en perfecto estado, una vez hecho eso, encendió el caldero y espero un momento antes de comenzar a verter parte de los ingredientes. Paso el tiempo y su poción con hongos de pie de troll comenzó a tomar forma, adquiriendo un color verde musgo perfecto y el olor era lo suficientemente fuerte como para mantener sus fosas nasales ensanchadas, lo que la hacía sonreír enormemente, adorando ese tipo de hongos.
Escucho la puerta de la habitación abrirse e instintivamente miro hacia la ventana observando que el cielo comenzaba ya a teñirse con su arrebol, no se molestó en volverse para mirar quién había entrado pues ya sabía de quien se trataba, hecho su espalda hacia atrás, estirándose, haciendo sonar su cuerpo, liberando un suspiro de alivio con esta acción; miró su poción, estaba casi terminada por lo que podía tomarse un pequeño descanso y dejar hervir el líquido semi-viscoso por un rato más. Sintió la presencia de su acompañante a su espalda y volviéndose hacia ésta, se encontró de frente con la sonrisa de Diana, política y cortes; por alguna razón esa sonrisa la molestaba un poco, ella le devolvió una mirada aburrida y una torcedura de boca que simulaba una media sonrisa. La vio fruncir el entrecejo por el fuerte olor que desprendía la posición detrás de ella, lo que la hizo sonreír, esta vez de una mejor manera, burlona igual que la sonrisa que aplicaba siempre qué le jugaba una broma a Akko. Diana la vio con los ojos entrecerrados y una expresión de fingida molestia inhaló una vez más tratando de adaptarse al desagradable olor, mientras Sucy ya se preparaba para sucesión del día, abriendo lo suficiente su túnica como para que sólo se viera su abdomen, Diana relamio sus labios y llevó sus manos hasta la zona acariciando la levemente, sintiendo la piel pálida y suave, que a pesar de lo que se veía bajo la túnica, el abdomen de Sucy no era del todo plano, siendo adornado por una pequeña y bella pancita la cual ella adoraba. Sucy cerró sus ojos sintiendo la agradable caricia de Diana a través de todo el músculo, sus manos eran suaves y tersas y al pasar sobre su piel enviaban a ella un cosquilleo, haciéndola reír ligeramente a momentos así como suspirar a otros, Diana se entregaba por completo a su tarea, disfrutando de la calidez del cuerpo de Sucy; arrodillada frotaba su rostro por el área su dueño, restregando sus mejillas en éste, Sucy, por su parte apretaba sus filosos dientes en un intento por contener el ronroneo que amenazaba con escapar de su garganta. Diana la miró complacida, orgullosa de sí misma al poder sacar esas reacciones de la bruja usualmente apática, Sucy le regresó en cambio una mirada de odio qué hizo a Diana reír con cierta fuerza viendo como su compañera trataba de ocultar lo que la hacía sentir. Sucy miro hacia la ventana dejando a Diana ser, sintiendo la lengua de la rubia subir y bajar por su abdomen, rodeando su ombligo y a veces entrando en éste, sonrojando la con fuerza; oscurecía y tendrían que terminar con sucesión puesto que el toque de queda comenzaría pronto, Diana también se percató de esto, suspiró pesadamente cerca del ombligo de la peli-rosa, haciéndola temblar. Levantóse y alejóse para permitir a Sucy limpiar su saliva de su abdomen y reacomodar su ropa, se miraron en silencio por un momento, Sucy con una mirada plana que no combinaba en nada con el sonrojó de sus mejillas y Diana con una sonrisa altiva y satisfecha. Se acercó y dio un beso cerca de la comisura de los labios a Sucy antes de dar la vuelta e irse a su ronda de patrullaje dejando a la sonrojada bruja sola con su poción.
