Estoy inspirada con esta pareja estos días por lo que traigo otro oneshot que es justo y necesario ante los eventos recientes del manga. ¡No podia quedarme con las ganas de retratar este momento Tamajire que confirma que hay mucho más que amistad entre los dos!

Advertencia: Universo canon| Spoiler del manga | Mi perspectiva de lo que pasó en ese momento.


Llegaste tú

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Los árboles agitándose ligeramente por el soplar del aire, haciendo danzar y follaje. Las aves moviéndose por el manto azul sin rastros de alguna nube.

Sus pies se detuvieron cuando visualizó la entrada de aquel enorme edificio. Captando todo el esplendor que había escuchado durante toda su vida. Observó a los chicos ingresando a la escuela con cierta duda, con el gesto más asustado de la vida. Había otros que estaban con una sonrisa decidida y otros más venían en grupo, como si hubieran sido amigos durante varios años. A fin de cuentas el ingresar a una nueva escuela se esperaba que hicieran nuevas amistades.

Pero eso para nada era su caso. Hace unos días había sido el examen de selección para definir si entrabas al curso de héroes o terminaba siendo un asistente.

Nejire Hadō había entrado sin dudas al curso de héroes, desde que al entrar a la arena con un robot enorme lo derribó con un disparo de energía de su mano. Todo se había sumido en un silencio incómodo a su alrededor mientras los otros aspirantes la contemplaban. Desde su infancia, cuando se presentó su Kosei entendió que era muy fuerte, lo suficiente para llegar a ser una heroína profesional.

Y con esa meta en su cabeza ingreso a la escuela a los seis años, emocionada de las cosas grandes que podría lograr. Sin embargo, noto como se pronto todos comenzaron a dejar de hablarle y recibía miradas filosas cuando pasaba. Las amigas que había hecho los primeros días le habían dado la espalda un día, ignorándola. Ante esas actitudes ella no entendía que es lo que había hecho mal. Hasta que lo escucho, había ido al baño y cuando estaba por salir del cubículo escuchó las voces de sus antiguas amigas.

― ¿Has visto la forma en la cual me ha visto?

―Siempre teniendo esa actitud superior, por tener un Kosei fuerte.

―El creerse tanto es lo que la mantendrá sola todo el tiempo.

La Hadō intentó aclarar aquel malentendido, pensando que tal vez había hablado de más de sus habilidades, saliendo del cubículo del baño, sorprendiendo a ambas chicas que estaban mirándose en el espejo.

― ¡No es así! Yo… no me creo superior.

Una de las chicas giró torciendo la boca y la miró de arriba hacia abajo.

― No te soporto.

Nejire sintió aquellas palabras como si hubieran sido un golpe directo en el rostro y retrocedió ligeramente.

― Mantente alejada.

Y sin más aquellas chicas habían salido de ahí, sin mirar hacia atrás ni una vez, mientras la inocencia de Nejire se rompía.

Al inicio había pensado que tal circunstancia solo había sucedido en la escuela básica. Sin embargo, cuando entro estuvo en secundaria, volvió a experimentarlo una y otra vez. En cada nuevo curso cuando ingresaba a un nuevo grado con gente que no conocía, se alejaban de ella y escuchaba las mismas palabras.

" Solo porque fuiste afortunada de tener un don tan poderoso, piensas que eres superior a todos los demás"

Recibiendo malas caras, como los alumnos la miraban de arriba hacia abajo o escuchando rumores sobre que ella había dicho o hecho algo que no era cierto pero que todos lo creían y la hacían quedar mal, como si realmente se sintiera superior. Los nerviosismo iniciales al ingresar a cada grado no ayudaban, su rostro serio era severo y podría creerse que se creía. Todo estaba en su contra.

Fue aislada de todos sin proponerlo y pronto dejó de intentarlo. Alejándose ella misma para no escuchar como hablaban mal de ella. Jamás se había sentido superior, o más fuerte que cualquiera. Solo buscaba ser amable, conocer mejor a la gente que la rodeaba, tener un grupo al cual pertenecer y vivir su vida de heroína. Y sin que se diera cuenta aquella actitud fría que solía fingir antes para no demostrar que todos esos comportamientos y comentarios la lastimaba, se formó parte de ella, alejándose de todos y manteniendo la distancia para no pasar lo mismo que en su infancia.

Razón por la cual en la prueba de selección cuando varios compañeros se acercaron a hablarle o decirle algo con respecto a la forma fácil que derribó a aquel robot, simplemente se elevó por el aire con ayuda de su energía y de alejó, sin saber que decir. Y luego de la prueba, se había ido a su casa sin convivir con nadie. No sé había fijado que era lo que los otros chicos habían hecho o las habilidades que tenían. Sabia que era la mejor oportunidad aquella para buscar entablar alguna amistad pero tenía miedo.

Aún estaba latente el dolor que los desplantes pasados le habían causado. Y temía que de volviera a repetir.

Días después había recibido un mensaje de la escuela donde había sido seleccionada en la sección A, en el curso de héroes.

Y eso la había llevado a estar ahí, caminando lentamente hacia el salón de clases, sin mirar a nadie y levantando la barbilla, para no mostrar debilidad. Su sueño era ser una heroína profesional e iba a lograrlo sin importar que, solo debía esforzarse, sin preocuparse por aspectos sociales.

Llegó al salón de clases, deteniéndose un momento en la entrada. Pudo percibir el silencio que se hizo cuando ingresó, tomando asiento en una banda que estaba junto a la pared. Hubiera preferido que nadie notara su presencia cuando llego. Pero decidió ignorarlo, no se desgastaría en eso. Solo eran cuatro años ahí, si se centraba podría llegar a ser una heroína profesional y trabajaría sola. Luego de unos segundos se reanudó la platica alrededor.

Prontamente él timbre de la escuela resonó por todo el plantel marcando el inicio de las clases. Nejire presto total atención al ver a Eraser heard como su primer maestro hablando de que implicaría ese primer año y que pronto tendrían que hacer tareas en conjunto, por lo que deberían conseguir equipos.

La Hadō maldijo mentalmente ante esas actividades que la obligaban a buscar alguien con el quien estar. Era evidente que todos ya tendrían un equipo y se vería forzada a pedirle a Aizawa que la agrupará con alguien. O tendría que trabajar sola si fuera necesario.

La campaña resonó más pronto de lo que había esperado, por lo que guardó su libreta y apoyó la barbilla en su mano, mirando a un punto inexistente en la pared. Se preguntó si tendrían algún tipo de actividad física.

―He…hey.

Siguió perdida en sus ensoñaciones sin prestar atención a su alrededor. Hasta que un movimiento cercano la hizo desviar su mirada hacia el lado izquierdo.

Ahí, enfrente suyo estaba un chico que no recordaba haberlo visto en el examen pero tenía el emblemático uniforme escolar. Alto de cabello azulado en picos. En cualquier otro momento hubiera pensado que aquel chico le había hablado a alguien más y ella se había confundido al girar. Sin embargo, aquel chico la estaba mirando se frente, encontrando aquellos orbes oscuros fijos en ella.

Lo vio abrir la boca pero sin que nada saliera de sus labios, se veía realmente nervioso. Tal vez se había confundido a hablarle.

Prontamente el chico se llevó la mano hacia sus ojos, cubriéndolos. Con la mano libre levantó el pulgar y su boca temblaba ligeramente.

― ¿Quién es… -Hablaba tan bajo, ligeramente tartamudeando. ― tu superhéroe favorito?

Nejire se quedó estupefacta ante esa pregunta ¿Él…estaba hablándole a ella? Su pecho se agitó extrañado. Estaba enfrente suyo y no había nadie más alrededor, no necesitaba pensar mucho para notar que se estaba 0dirigiendo a ella.

―Ryukyo

El chico enfrente quitó la mano de su rostro y la miró un instante antes de desviar la mirada de nuevo.

―Genial, tiene una buena trayectoria.

Nejire asintió sin atinar a saber que más decir, hace tanto que no hablaba con nadie sobre eso. Las ocasiones donde se había visto forzada a hablar con sus antiguos compañeros de clases evitaba hablar de sus poderes y héroes.

―Yo… me preguntaba, si quisieras hacer equipo conmigo y Mirio ―La mirada oscura se dirigió hacia atrás, hacia un rubio que reía con fuerza mientras hablaba con otros chicos.

Nejire abrió los ojos anonadada de las palabras que estaba escuchando. ¿Alguien se había acercado a ella? Y aún más ¿la invitaba a formar equipo? Eso parecía una especie de broma. Sin embargo, el chico enfrente volvió a mirarla, apreciando la seriedad en su rostro y como decir aquellas palabras lo tenían tan nervioso.

― ¿Por qué yo? ―Soltó sin mas, sin poder creérselo.

―Porque…―tartamudeo mientras miraba hacia el suelo, finalmente alzo la mirada encontrándose los orbes oscuros con los azules. ― Es inevitable no notarte.

Nejire sintió su pecho latir estridentemente ante aquellas palabras, sin dejar de ver al chico que tenía enfrente. Una ligera curvatura tímida se formó en la comisura de los labios masculinos. Le estaba sonriendo, aquel gesto que hace tanto no había sido recibido. Su corazón se paralizó y latió mucho más rápido, sintiendo calor en el rostro.

Tamaki no podía verla de frente, no con aquellos ojos azules mirándolo con tanta intensidad. Sentía el corazón en la garganta a punto de salirse de su lugar. Aunque al mismo tiempo quería verla de cerca. Por eso cuando tomaba pequeños momentos de valor alzaba el rostro y la veía con aquel gesto de incredibilidad.

La había visto derrotar aquel enorme robot al inicio del examen. Había sido tan increíble que supo que entraría sin problema a la UA por lo que verla ingresar, desde la ventana del salón, a la escuela no fue una novedad. Había sonreído ligeramente al verla caminar, sin querer y viendo su figura avanzar cada vez más.

―Es la chica del robot ¿cierto?

Para Mirio no había pasado desapercibido la manera en que su tímido amigo la veía.

Tamaki simplemente había asentido y se sorprendió cuando la vio entrar a su salón de clases. Se había puesto nervioso a pesar de verla con la expresión más seria y sin que ella se diera cuenta de cómo estaba mirándola. Aun así no había podido mantener su atención demasiado apartada de la fémina. Viéndola anotar en una libreta y maravillándose de su cabello largo y como solía morder la goma de su lapicero.

―Deberías decirle que haga equipo con nosotros, nos falta uno.

Tamaki se había sobresaltado cuando al terminar la clase había sido sorprendido por Mirio mirando a la Hadō. Se había sonrojado súbitamente de un color carmesí estridente y desviado la mirada. Aunque Mirio se lo dijera, no se sentía capaz de cruzar el salón y hablar con ella. Había algo en ella que lo obligaba a no apartar la mirada mucho tiempo de la aspirante a heroína. Y al mismo tiempo ese algo lo hacía sentir tan nervioso, pensando que si se acercaba lo suficiente podría colapsar.

― No creo…

― Haz lo que sientas pero no puedes arrepentirte, Tamaki.

Amajiki se había quedado en su sitio mientras Mirio palmeaba su hombro y se iba a integrarse con el resto de sus compañeros. Para el Togada era tan sencillo, pero para él era un trabajo monumental el relacionarse. Aún no podía hablar de frente con la gente, se ponía tan nervioso que colapsara y terminaba presionando su frente con la pared, incapaz de mirar a nadie. Y aun así Mirio le había dicho que fuera a hablarle a ella, la chica que desde que la había visto había desatado cierta calidez en su interior.

Estuvo con la misma idea durante un par de minutos hasta que comprendió a que se refería a Mirio. Él podría decidir no hablarle mientras no se arrepintiera luego. Y está bastante seguro que lo lamentaría. Quería de alguna forma acercarse hasta ella. Lo suficiente para apreciarla de cerca. Por lo que preso de una valentía que no supo de donde había salido, camino hasta ella. Con el corazón latiendo fuertemente. Justo cuando llego a su lado se preguntó qué era lo que podría decir para llamar su atención.

Recordó como había conocido a Mirio, hace años y había presionado los labios, con esa idea en la cabeza. Pero incapaz de que las palabras salieran de su boca. El pensar que en la mirada femenina y como podría fijarse en él lo hacían sentir de tal forma que sus rodillas temblaban. Por lo que se había cubierto los ojos, esperando que sirviera. Que le diera un poco de inmunidad. Y había sido efectivo.

Se había maravillado al verla sorprenderse y desaparecer aquel gesto serio, como si estuviera reprimiéndose. Por un momento se vio reflejado en la fémina. Y cuando ella le había preguntado por qué tuvo que ser honesto.

Había sido imposible para el Amajiki el no notarla a ella, que parecía destilar algún tipo de energía dorada a su alrededor, con aquel caminar delicado y aquel cabello largo azulado que iba a juego con su mirada. Su corazón se agitaba con violencia en su pecho, entendiendo que no podría dejar de mirarla nunca.

Nejire sintió su pecho regocijarse ante esas palabras y sin poder evitarlo sonrió tímidamente.

Pensando y comprobando tiempo después que su miedo recurrente conforme a estar aislada había desaparecido y no le importaba. Nejire ya no estaría nunca más sola, si podía estar junto a Amajiki Tamaki.

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