Episodio 02: La primera visión
Para contar este capítulo tenemos que retroceder más de 500 años atrás y movernos por un momento del planeta. Al planeta Namek, quien sus habitantes habían vivido en armonía y sin ningún problema hasta que por culpa de la tecnología avanzada que usaban la contaminación fue afectando al planeta. Mayores temperaturas, sequías. Todo iba afectando poco a poco.
Sin que los Namekianos pudieron detenerlo, una ola de catástrofes naturales fueron afectando al planeta. Un mayor número de tsunamis, terremotos. Por suerte, algunos de ellos fueron enviados a otros planetas. Nunca antes habían hecho viajes por la galaxia pero gracias a su tecnología pudieron crear unas pocas naves. Aunque no fueron lo suficientemente rápidos para hacer las suficientes para salvar a una gran cantidad de Namekianos y lo peor de todo es que estaban diseñadas para que tan sólo transportará a uno de ellos. No se sabe a ciencia cierta cuántos Namekianos pudieron escapar, pero fueron muy pocos.
En Namek tan solo quedó un superviviente, por suerte no se necesitaban más para engendrar a toda una población. El mismo se autodenominó el Gran Patriarca e impuso varias leyes en Namek para que la anterior sucesión de catástrofes no volviera a ocurrir nunca más. Entre ellas, él era el único que podía reproducirse y de esa forma controlar el número total de habitantes de Namek. Otra de las leyes fue limitar la tecnología ya que anteriormente se habían excedido. Creó una población basada en la agricultura y en la ganadería.
Otro de los supervivientes fue Monite, que terminó en el planeta Cereal. Los Ceresianos se sorprendieron mucho por la llegada de este Namekiano ya que aunque conocían la existencia de otros planetas no habían podido nunca viajar por las galaxias. Incluso la apariencia de Monite destacaba mucho. Su piel verde, sus largas orejas puntiagudas, sus antenas. Todo le hacía ser muy distinto a cualquier Ceresiano.
Pero rápidamente le fueron cogiendo respeto, sobre todo por la sabiduría y conocimiento que él tenía. Además como Monite fue un miembro del Clan Dragón quienes estudiaban los poderes místicos podía hacer cosas asombrosas. Era capaz de curar heridas con sus propias manos, de revelar el futuro de los habitantes. Todos los Ceresianos lo querían como líder pero él prefirió vivir apartado de la población en un pequeño monasterio que él mismo había construido, con la misma estructura que un edificio Namekiano.
En sus tiempos libres trato de crear las esferas del dragón, lo que le costó décadas y décadas ya que en su momento en Namek no lo llego a aprender del todo ¿Que son las esferas del dragón? Si voy a ser sincero, me cuesta creer que alguien que esté leyendo esto no lo sepa. Pero para resumirlo son siete esferas que al reunir-las puedes invocar a un dragón mágico que te concede cualquier deseo. Pero los Namekianos tenían la regla no escrita de nunca usar los deseos para pedir algo egoísta o un deseo tonto. Existía la leyenda olvidada que siete malos deseos formulados provocan el caos a los causantes y les perseguirán hasta sus muertes.
Volviendo al presente, Monite había reunido las siete bolas. Le había costado un poco porque para que nadie se las robase e invocará al dragón sin permiso. Nunca las había usado y nunca nadie las había tenido que usar hasta se le olvidó completamente la existencia de estas. Pero al ver a tanta gente masacrada por aquellos bárbaros no tuvo más remedio. No quería ver más muertes, no quería ver más sufrimiento. Aunque nunca las quiso usar para no pedir deseos egoístas, se dio cuenta que salvar la población de aquel planeta sería un valido. Creó las esferas para dar esperanza y ahora solo había desesperanza.
Tras reunir-las las llevó al exterior del monasterio, había tenido suerte de no cruzarse con ningún de los temibles visitantes hasta el momento que se arrodilló para invocar al dragón, que fue cuando escuchó la voz de un desconocido.
-Este edificio es extraño-Noto como aquel sujeto golpeó la pared del edificio-No parece de este planeta.
-Así que justo ahora me habéis encontrado... -Monite se puso a reír nervioso- Esto me pasa por olvidarme donde las había esparcido. Si hubiera tenido unos minutos más... -Luego negó con la cabeza- Que cosas dijo, si yo mismo había descubierto ya nuestro destino. Mis visiones me lo habían contado.
Al escuchar la voz, el invasor se acercó lentamente a Monite. Tenía un aspecto intimidante al lado del cuerpo del Namekiano quien ya era un anciano lleno de arrugas en sus últimos años, aunque para alguien de su raza eso significaba unos 40 años ya que eran una raza con una longevidad muy alta. El guerrero era musculoso, con el pelo revoloteado y una cola de mono. Llevaba una armadura que Monite no había visto nunca.
-Eres como este edificio. No pareces de este planeta ¿De donde eres?
-Debería ser yo el que pregunta eso. Eres tú el que ha venido del espacio para invadir nuestra paz matando a todo el mundo.
-Hmmm...-Se quedó pensativo, mirando por un momento el cielo-Pues dicho de esa forma... Ya que vas a morir te lo contaré. Trabajamos para el imperio de Freezer, le vaciamos de vida inteligente a los planetas que tienen un bonito paisaje natural para que luego él pueda vendérselo a quien le ofrezca más.
Bardock se quedó mirando lo que estaba haciendo ese anciano, se agacho ligeramente para observar mejor lo que puso aún más nervioso a Monite que trago saliva y se apartó ligeramente cuando lo vio agacharse. Desde el punto de vista de Bardock, era un anciano sentado junto a unas bolas de cristal corrientes.
-¿En tus últimos momentos has decidido jugar como en tu infancia?
-Esto no es ningún juego... Con ellas iba a lograr detener esta invasión y salvar el planeta-Monite parecía molesto pero trataba de calmarse porque sabía que si le decía algo brusco sería su final.
-No digas chorradas, para que estas bolas pudieran detenernos haría falta que nos vencieron. Déjame comprobarlo.
Bardock agarró una de las bolas de dragón para verla más de cerca, para él era bastante ligera y no era para nada pesada. Monite no iba a detenerle por miedo, pero no le gustaba que un bárbaro tuviera una bola de dragón entre sus manos, ya que no sabia de que era capaz con ella. Se le acercó al ojo derecho mientras cerraba el izquierdo y así examinar mejor.
Luego trato de captar su nivel de Ki con el Scooter, una función muy práctica si quieres conocer qué tan fuerte físicamente es tu rival. Y al ser un objeto no diseñado para el combate no capto mucho potencial de ella. Continuó con su experimento para conocer de qué tan capaz eran lanzando la bola hacia el cielo y tras de ella una bola de energía vital que fue mucho más rápido que el lanzamiento y al chocar con ella, explotó y los trozos de cristales fueron cayendo al suelo.
-Pues no parece tan poderosa. No ha durado ni uno de mis ataques más débiles, me sorprende que creyeras que iban a poder detenernos.
-¿¡Que has hecho idiota?!-Tras el grito de Monite, Bardock quien estaba calmado ahora fruncia el ceño molesto. Monite se le había escapado la rabia que sentía por dentro y tras ver la expresión del guerrero espacial trago saliva abriendo los ojos de par en par y trato de no volver a alzar la voz-¿Acaso crees que el poder físico es supremo? Existen otras variantes como poderes místicos y mágicos. Puedes vencer con la cabeza y no con los puños. No todo se resume en golpear también hay...
Los ojos de Monite por un momento se pusieron en blanco y se quedó completamente paralizado como si fuera una estatua. Bardock que no sabía lo que estaba ocurriendo movió su mano por delante de los ojos de Monite a ver si reaccionaba.
-Oye anciano ¿Estás bien? Puede que ya haya muerto de viejo.
Y de repente volvió en sí, pero con una expresión distinta. Parece que incluso estaba sonriendo ligeramente mientras se le escapaba una pequeña risa. Bardock pensaba que tan solo se le había ido la cabeza con el tiempo.
-Así que el karma es completamente real, la visión me lo ha mostrado. Tu y yo vamos a tener el mismo destino, los veremos perecer a todos-Monite empezó a reír con más energía que antes.
-Sabes hablas de cosas muy extrañas, tan solo entiendo la mitad de tus frases-Bardock alzó tan solo una ceja.
La mano de Monite fue lentamente dirigiéndose hacia la frente de Bardock. Mientras este empezó a notar como descarga relajante en esa zona.
-Déjame que te lo muestro, te daré el don de la videncia, sufrirás hasta tu último día tratando de cambiarlo todo al igual que me pasó a mi.
Ahora era Bardock quien sus ojos se volvían completamente blanco. Y pasó de estar en una montaña viendo un monesterio a estar en el espacio viendo como un planeta explotaba. Pero como todo ocurrió muy rápido no pudo saber ni cual era ni cómo fue ni el porqué. Tan solo vio una inmensa explosión.
-¡OYE DEJA MI CABEZA DE UNA MALDITA VEZ!
Lleno de rabia, movió con excesiva velocidad su brazo y cuando volvió completamente en si pudo observar como había atravesado el cuerpo del anciano y arrancado el corazón de este. Ya no podía contestarle a las dudas que tenía acerca de lo que acababa de ver. Su brazo estaba lleno de sangre y tenía en su mano derecha el corazón de este aguantándolo.
Tras su primera visión, el interior de su cabeza comenzó a dolerle muy fuertemente. La cefalea era muy fuerte y sus oídos le pitaban mucho. Antes de irse, observó una última vez aquellas bolas que según Monite eran tan poderosas pero al fijarse, tan solo eran unas piedras normales y corrientes aunque bastante redondas. Y mira que juraba haberlas visto brillar y con estrellas en su interior. Se encontraba lo suficientemente mal como para no poder volar para volver a la ciudad, así que tuvo que ir a pie.
-Tsk... ¿Qué le habrá hecho ese anciano a mi cabeza? Hacía tiempo que no me enfermaba.
Me gustaría retroceder unos cuantos minutos para contar lo que había ocurrido en la batalla campal que estaba ocurriendo en la última capital que quedaba en pie del planeta. Unos segundos después de que Bardock se fuera a descubrir quién era aquel misterioso ser que se les había escapado, un ingeniero del ejército Ceresiano se acercó a su comandante para darle buenas noticias.
-¡Señor, hemos logrado reparar los cañones! Están completamente listos para ser usados y están siendo transportados hacia aquí lo más rápido posible-Aquellos cañones de los que hablaba el soldado eran las armas más avanzadas que tenia el ejercito Ceresiano y que tristemente fueron dañados en un anterior ataque antes de poder ser usados contra aquellos misteriosos guerreros provenientes de otro planeta.
-Perfecto, esto podría dar un giro a la guerra. Pero lo necesitamos cuanto antes, no resistiremos mucho más.
Pero la alegría del comandante duró bastante poco cuando unas inesperadas explosiones ocurrieron en la retaguardia donde no se esperaban que hubieran enemigos atacando. Varios edificios fueron afectados y aunque el comandante no podía saberlo desde donde estaban también hubo muchos soldados que murieron.
-¿Q-qué ha sido eso? ¡Envíen varias tropas para comprobar lo sucedido! ¡Rápido!-Cada vez el comandante estaba más agitado y ya se había olvidado de las buenas noticias que habían sido opacadas por las malas noticias.
La razón de la existencia de aquellas explosiones fueron Panbukin y Toma. Quienes se habían adentrado por la parte trasera sin que nadie se diera cuenta y habían aprovechado que estaban todos entretenidos disparando tanto a Fasha como a Toteppo para cargar y lanzar ondas de energía hacia aquellos edificios. Plan que fue todo un éxito ya que para nada se lo esperaban. Pero ahora se encontraban rodeados de soldados Ceresianos que habían estado cerca de las explosiones y tras lo ocurrido se movilizaron.
-Oye Panbukin ¿Qué te parece si cooperamos? Tu detienes los golpes y yo termino con ellos ¿Te parece?
-Cuando antes acabemos antes podré descansar así que por mi perfecto.
Sin ninguna clase de problemas, Panbukin agarro los restos de un edificio, o al menos un enorme trozo de pared que había quedado en pie, para usarlo como escudo. Cada vez que un soldado Ceresiano les disparaba este interponía el trozo de pared para que el disparo no les golpease a ellos pero sí que se chocase con su nuevo escudo. Aunque parecía bastante resistente si era cierto que por cada golpe parecía resistir un poco menos. A la vez Toma iba contraatacando usando una pequeña parte de su energía vital para crear pequeñas esferas que acababan impactando en el enemigo.
-Y dime ¿Esas bestias que has asado tenían buen sabor?-Ya que para ellos todo esta acción era algo rutinario empezaron a hablar de otros asuntos. Es como quien trabaja en una oficina cada día y quiere despejar un poco su mente para no aburrirse de la monotonía.
-¡Pues estaban riquísimas! Cuando terminemos esta matanza vente conmigo y terminarás lamiéndome los dedos. Algunos planetas tienen mucha suerte con la comida local, no sabes como envidio a estos tipos.
Esos tipos a los que envidiaba estaban siendo asesinados uno por uno de formas terribles mientras los que quedaban vivos conocían el horrible destino que les acontece.
Y mientras parecía que todo le iba bien a Toma y Panbukin de repente su situación se giró completamente y empezaron a estar en peligro. Pues dos extraños rayos energéticos amarillentos impacto en los dos a la vez. Aunque las otras armas de los Ceresianos parecían casi no afectar a la tropa de Bardock, esta vez si lograban hacerles bastante daño y lo peor de todo no parecía que el ataque fuera a detenerse en ningún momento continuaba y continuaba y no parecía que pudieran moverse mientras recibían el rayo.
Cuando se fijaron de donde venían aquellos rayos pudieron ver dos tanques gigantescos de color verde grisáceo y en medio de ellos, al comandante del ejercito Ceresiano que parecía estar orgulloso de lo que estaba presenciando.
-¡Al fin! ¡La victoria va a ser nuestra! Son más resistentes de lo que pensaba pero en esta situación ya han dejado de darme miedo.
-¡Escuchad camaradas!-Los dos guerreros malheridos pudieron oír la voz de Fasha por el Scooter, aunque este ya tenía el cristal algo rayado y parecía que el sonido se escuchaba algo distorsionado-¿Lo habéis notado ya? La luna ya es visible.
La razón por la que parecían todos ellos obsesionados con ver la luna de ese planeta era porque la raza de la que provenían tenían una cualidad especial y es que al igual que los hombres lobos, cuando veían la luna llena se transformaban en una bestia intimidante. Pero en vez de un lobo se transformaban en un simio gigantesco de proporciones bíblicas. Esa forma se conocía como Ozharu.
Es por eso mismo que siempre atacaban cuando recibían los informes del calendario lunar del planeta, informes que preparaban los científicos que trabajaban para Freezer para aumentar las probabilidades de éxito. Antes de trabajar coordinadamente con el pirata espacial atacaban otros planetas sin pensar cuando era el mejor momento lo que hacía que muchos Saiyans murieran en combate.
Tanto Toma como Panbukin pudieron mover los ojos ligeramente para poder observar al cielo y a su vez a la luna. El tamaño del cuerpo de los cuatro guerreros fue creciendo poco a poco y también su pelaje. Uno pensaría que transformándose en tal bestia se volverían salvajes y no podrían pensar civilizadamente pero llevaban generaciones dominando aquella forma gracias a un severo entrenamiento que dependiendo del Saiyan en cuestión se tardaba más tiempo o menos. Tampoco se les rompía la armadura que llevaban puestos ya que estaban diseñadas para ser super mega elásticas y que solventan este problema.
Tras aumentar tanto en tamaño como fuerza, aquellos rayos se inutilizaron contra ellos, ya ni siquiera los notaba ni siquiera un suave cosquilleo. Toma interpuso su mano con la del rayo mientras se reía ligeramente.
-Vaya, vaya. Bonitos juguetes que tenias guardados, aunque les he cogido tanta manía que voy a deshacerme de ellos te importe o no.
Como si lanzara una canica, Toma golpeó el tanque con tan solo el dedo corazón pero fue lo suficientemente potente como para que este saliera disparado por los aires y golpeara a una montaña que estaba incluso más lejos que la ciudad. El golpe fue tan fuerte que provocó un derrumbamiento de la mitad de la montaña.
-E-eso es imposible... Nuestras posibilidades de ganar han bajado al cero por ciento...-Al ver como Panbukin aplastaba el otro tanque rompiéndolo como quien pisa una taza de cerámica, las piernas del comandante empezaron a temblar y tan solo vio una posible solución. La de salir corriendo de ahí lo más rápido posible- ¡Retirada! ¡Huyamos!
Pero mientras estaba ejecutando su innoble acción de salir corriendo por patas y no mirar hacia atrás, noto como dos enormes dedos le agarraron del uniforme por detrás y le elevaron bastante metros del suelo, posiblemente a unos quince metros más o menos. Lo único que podía ver delante de él era la cara de un simio sonriendo mostrando todos sus afilados dientes y unos ojos completamente rojos.
-Se os ha escapado este insecto-Fasha quien había agarrado al comandante miró hacia Toma y Panbukin-Pero tranquilos, ya lo tengo yo y no va a volverse a ir nunca más.
Fasha abrió la boca completamente mientras cargaba su energía vital por la garganta dirigiendola hacia la boca y almacenando ahí hasta tener suficiente para lanzar un haz de energía y desintegrar al comandante. Era un ataque bastante poderoso que Fasha no podría usarlo en su forma base ya que se hubiera quemado la boca y posiblemente hubiera perdido todos los dientes. Pero al estar en fase Ozharu podía hacer locuras que normalmente no haría.
-He encontrado la población que había desaparecido sin dejar rastro-Toteppo informó por el Scooter que aunque en tamaño Ozharu eran muy pequeños para llevarlos en la cara, tenían una parte de la armadura para aguantarlos cuando se transformaban- ¿Queréis provocar un pequeño terremoto para derrumbar el suelo? Porque según mi rastreador están todos escondidos como cobardes bajo el suelo.
Mientras ocurría todo eso, Bardock estaba volviendo a pie lo más rápido posible cuando avanzando por los restos de un pueblo destruido esa misma tarde pudo ver como una mujer estaba rezando en una iglesia o más bien en lo que quedaba de aquella iglesia que al menos le faltaba la mitad de las paredes. Parecía que agarraba algo pero desde la posición de Bardock no podía ver que era aquello.
Pensó que se le habían escapado demasiados habitantes aquel día y aún molesto por lo de Monite se acercó decidido mientras cargaba la energía en una mano y apuntándole a ella. Al verle, la mujer se asustó mucho y mientras cerraba con fuerza los ojos le gritó:
-¡Por favor déjennos vivir! ¡Se lo suplico!
