Estoy en un abismo.

Rodeado de destrucción hasta que la mente alcanza, un solo hombre está de pie admirando con una cansada mirada el horizonte.

A sus pies se extendían miles de cuerpos que alguna vez pudo reconocer como sus amigos o enemigos pero que ahora no eran más que hermanos de la muerte en un yermo desolado por los remanentes de lo que fue una ardua batalla y que ahora solo emitía tristeza con tantos rostros perdidos por balas.

¿Esto está bien?. Que humanos nos matemos unos a otros… ¿qué derecho tuve yo al quitarle un ser querido a alguien?.

El soldado solitario tomó una vez más su rifle y se apuntó sin ningún miedo a la comisura baja de su barbilla y jaló el gatillo sin pensarlo mucho pero… la bala se atasco.

Tuve el derecho de matar, pero no de acabar con mi vida. ¿Que clase de injusticia es esta?.

Dandose por vencido cayó de rodillas al paso de los cadáveres de sus amigos, derribado por la mano de un moribundo superviviente al cual rápidamente acudió pero murió segundos después en sus manos.

Vaya chiste de mal gusto…

Dejó el cuerpo ahí tirado después de que vio sus últimos vestigios de vida pasar frente a sus ojos, y con una mirada inherente mirada retomó su camino hacia el otro lado de donde se ponía el sol hasta que su silueta ya no se logró discernir entre el polvo.


Saliendo de aquel grisáceo lugar, el sonido alarmante de una sirena movía a varias personas en una especie de cuarto de mando de tonalidades compartidas entre azul y blanco. Hologramas se extendían sobre mesas mientras que los beligerantes de esta extraordinaria actividad estaban perplejos por lo que tenían frente a ellos.

"¿Qué está ocurriendo?" pidió el informe una recién llegada mujer, cuerpo esbelto y un aire artístico en su presencia.

No obtuvo respuesta clara, por lo que ella misma optó en tomar asiento y averiguar por sí misma la anomalía que se estaba presentando y no tardando mucho en llegar al fondo de ello, o más que descubrir, fue más reconocer todas esas lecturas y informes recién llegados. Algo de ese calibre no podía estar ocurriendo, ya no.

Por ende, enfrentando los hechos presionó uno de los botones en su teclado y habló al corriente de un micrófono recién colocado torpemente en su oreja.

"Gudao Fujimaru, Mash Kyrielight; preséntese en la sala de mando ¡YA!"

Dando por terminado su comunicado, un sonido estático se oyó provenir de las bocinas de toda una instalación entera habitada por personas uniformadas con una especie de suéteres blancos y pantalones negros, pero lo que hacía destacar a uno en particular era un afamado tatuaje carmesí en el dorso de su mano, apretando su puño al son de mirar a una compañera de cabello rosado que le respondió con un asentimiento antes de correr a la zona sugerida.

"¡Señorita Da Vinci, Mash Kyrielight y el Máster Gudao se reportan!" sentenció la chica de pelo rosa al abrirse la puerta y ambos pasar a la sala de mando, donde eran esperados por aquella mujer.

Ni siquiera hubo necesidad en que intercambiarán palabras para que supieran la situación en la que se encontraban. El rostro de Gudao palidecio al ver un punto brillante rojizo invadiendo el mapa holográfico del planeta, posado en una especie de círculo especializado en contener esa quimérica información: el Modelo de Entorno Global; CHALDEAS.

"¡Debe haber un error!, no se supone que hayan más anomalías" Gudao, escéptico de lo que veía se lo increpó a Da Vinci.

"SHEBA no puede mentir, esto es real." pero ella se mantuvo firme a su creencia, las Grand Order aún no finalizaban. "Sin embargo, a una comparación escala no se puede comparar a las siete singularidades de Solomon"

"¿Entonces no es obra del Rey de los Magos?" Mash deducio, intentando apoyar a su máster. "Por lo que recordamos, en Shinjuku fue uno de sus dioses demonio, así que…"

"Es una posibilidad." la contraria no negó ni tampoco afirmó nada, pero se notaba que no quería revivir eso. "De cualquier manera, no podemos ignorar una anomalía en la historia de la humanidad, sin importar lo pequeña que sea"

Ordenó que se prepararán las cápsulas para Rayshift, nadie dijo nada pero rápidamente se puso en duda si estaba bien hacer algo así sin la autorización requerida. La opinión de las Naciones Unidas no era algo que podían tomar a la ligera, podían meterse en graves problemas, pero aún así todos acataron al son de la palabra de Da Vinci.

"¡¿Qué están esperando?!"

Ella no tardó en ir a apoyar en la codificación por lo que tuvo que dejar al máster y servant solos, Gudao buscó asiento y secaba su sudor con sus manos.

"¿Tendré volver…?" dijo él, notablemente desorientado. "¿Volveré a enfrentarme a un pilar demoníaco?"

Mash frunció el ceño con amarga tristeza.

"Lo siento mucho, sempai" era lo único que podía ofrecer más que su mano al hombro de este. "Si tan solo pudiera… yo quizás"

El máster la silenció con su voz, sonriendo por encima de su desesperado gesto.

"No digas nada. Entiendo muy bien tu situación" soltó pequeñas carcajadas y se levantó tomando un respiro. "Y la mía también."

Sus manos temblaban, aun seguía sudando y su rostro era totalmente el de un cobarde, pero teniendo esas adversidades se posó al lado de Da Vinci mientras ella daba los últimos retoques a SHEBA y un holograma más detallado de la anomalía se presentaba ante todos, sorprendiendo a Gudao por el hecho de ser…

"Norteamérica, 14 de Enero de 1865" sentenció el pintor italiano.

Gudao intervino, anonadado casi derriba a Da Vinci para ver con sus propios ojos la fecha, y era cierto lo que decía.

"¡Ocho años antes de la quinta singularidad!" podría ser… "¿Estarán el señor Edison y Helena ahí?"

Culposo, llenó sus esperanzas con la posibilidad de volver a ver viejos compañeros, pero para su infortunio el encargado de la sonda del terreno negó con la cabeza.

"Si bien, parece un terreno apto para servants, no encontramos superficialmente ninguna lectura familiar" Da Vinci remató, pero no todo eran malas noticias. "Sin embargo, ¿crees que te dejaría ir solo ahora que Mash no puede estar contigo?"

El dúo de máster y demi-servant se sorprendieron al ver como el pintor alzaba su mano hasta la comisura de su boca y soltaba un fuerte silbido que dio pie a que uno de los programadores de la sala activará un procedimiento en medio de la sala. Los sellos en la mano de Gudao brillaron en respuesta y un círculo mágico se hizo presente.

"¡¿Esta invocando a un servant?!" la primera en reconocer el proceso fue Mash.

Una cándida silueta se formó a partir del viento, una figura alta y masculina que con el solo movimiento de una gran lanza a su mano rompió el círculo mágico en pedazos y mostró una salvaje sonrisa al postrar su mirada carmesí sobre Gudao.

"¡Servant clase Lancer!" se presentó con suma energía. "¡Cú Chulainn!, a tu servicio, último máster de la humanidad"

En ese instante la presentación más épica de aquel que protegería a la última salvación de la humanidad fue perturbada por la propia voz del máster.

"¡Esto enserio no me tranquiliza nada!", dijo sin dejar de recordar el rostro del Cú Chulainn que conoció antes en situaciones muy parecidas.

"¡Hey, ¿pero no podías reaccionar de otra forma?!" increpó Cú, ofendido.

Y mientras Lancer picaba la espalda de un Gudao de rodillas frente a él con la punta de su lanza, Mash se acercó más calladamente a Da Vinci quien con una sonrisa intuyo lo que quería preguntar.

"Si, esta bien confiar en él otra vez" dijo sin mayores tapujos. "Cuando lo enfrentaron aquella vez él no era nada más que una copia del verdadero Cú Chulainn; la forma con la que la reina Medb veía a su amado héroe"

Mash no dijo nada pero su rostro aún estaba desconforme con le iterativo cambio que habían tenido con ese espíritu heroico en cuestión; durante la singularidad F, Cú Chulainn los apoyo hasta el final a pesar de haber sido invocado en su versión más débil, un breve recuerdo llegó al respecto, a poco o nada después de derrotar al Rey Arturo él dijo…

Asegúrense de llamarme en mi versión Lancer la próxima vez.

Pero antes de que eso ocurriera, durante la quinta singularidad él fue el mayor muro a derribar; una bestia nacida para matar y satisfacer el capricho amoroso de Medb.

"¡¿Y te haces llamar un hombre?, levántate y da la cara!" Lancer seguía agobiando al desesperado Gudao hasta que de repente Mash, sin imprevisto alguno le encaró, y aunque no supiera nada de lo que tenía pensado, se hizo a un lado.

El personal informó que el Rayshift ya estaba preparado por lo que Da Vinci prácticamente corrió a Gudao a que se fuera a preparar, siendo la más ansiosa por ver lo que desencadenaba a este imprevisto choque moral entre servants.

"¿Tengo algo en la cara?" sentenció Cú, un poco irritado. "No me agrada esa mirada tuya"

El personal estaba siendo víctima de la tensión, casi daba la impresión de que pelearían pero un movimiento de Mash cerró todo pensamiento al respecto, ya que le ofrecía su mano al recién llegado aún con su mirada seriamente postrada en él.

"Te pido por favor que protejas a mi máster"

"¡Tch!, ¿era eso?" el Lancer chasqueo la lengua y hilarante se burló de ella.

Ni siquiera pareció tomarla enserio y eso claramente hizo flaquear a la chica, pero finalmente él fue quien estrechó su mano con la de ella y terminó por decir.

"Te lo traeré en una sola pieza"

Los ajustes estaban preparados, las cápsulas de spiritrons se abrieron, dos en específico; Da Vinci recurrió rápidamente a la orden secreta: las Naciones Unidas se enterarían después, por el momento, tenían que acabar con esta anomalía que asechaba con extenderse en el territorio estadounidense de los años de la rebelión esclava.

Con la llegada de Gudao se notaron minúsculos cambios en su vestimenta, si bien su uniforme de trabajo en Chaldea aún prevalecía, tenía como una especie de malla oscura por debajo de su suéter, sobresaliendo un poco por su cuello y tapando completamente ambas manos, que aún así, sus sellos de comando se lograban anteponer con claridad por su brillo carmesí.

Una vez entraron a sus cápsulas, estas se cerraron a la misma vez, y entonces, la voz de Da Vinci se oyó desde el altavoz.

"El trabajo de Chaldea es asegurarse de que la identidad humana aún prevalezca a día de hoy" Gudao y su nuevo Lancer asintieron de acuerdo a eso. "Aquí nos colocamos, dos meses después de que haber reparado los cimientos de Shinjuku, y esta no será la excepción"

Gudao respiraba descontroladamente, intentaba calmarse cerrando sus ojos y blanqueando su mente pero todo solo se incrementaba cada que recurría a su subconsciente. Romanni Archaman, Goetia, Bael, la traición de Moriarty… todo se revivía una vez más cada que se calmaba, algo en lo que Mash le había ayudado durante esos dos meses, finalmente pensó que lo había superado hasta ahora.

"¡Oye, máster!" la charla de Da Vinci fue interrumpida.

Fue entonces que abrió sus ojos y vio directamente hacia la otra capsula frente a él, Cú había golpeado con anterioridad la puerta por lo que sé ganó un regaño del personal, pero eso no era de su interés; sino sólo llamar la atención de Gudao.

"¡Será rápido todo esto!, tú solo confía en mí y mantente detrás"

Todos se sorprendieron por ese voto de lealtad, Gudao no supo que decir, pero la sonrisa que Lancer le regalaba, aunque hubieran apices de inconsciente miedo hacia él, fue suficiente para que su ataque de nervios se apagará y volviera a sonreír otra vez.

"¡Cuento contigo, Lancer!"

Las luces de la sala de mando se apagaron y con ello un sonido de repercusión llenó ambas cápsulas mientras que una voz femenina dictaba la figuración correcta de cada componente, las ventanillas de las cápsulas se opacaron y rápidamente todo el personal comenzó a trabajar en la reconstrucción de los spiritrons de aquel dúo enviado.

"¡El peligro a la fundación humana de esta singularidad es de A!" sentenció Da Vinci, ultimando los detalles. "El nombre en clave de esta misión será…"

Sic Semper Tyrannis: Crysis Secession