Jamás me acostumbrare a ese sonido.

Un estruendo haría que una especie de agujero se abriera entre un montón de tinieblas celestes infinitas, y tras ella Gudao se vio atraído de repente y al instante su sistema nervioso se activó de nuevo para que sintiera la brisa y calidez de un nuevo mundo.

Al abrir sus ojos se encontró cayendo sobre un bosque de cedros, no conteniendose en gritar y hacer revuelo con su dolorosa caída que fue duramente amortiguada por la docena de ramas que se interpusieron en su caída pero que de igual forma no lo detuvieron en caer en seco contra el suelo.

"Se suponía que me salvarás a último segundo…"

Lancer se halló sentado sobre el árbol citado del que Gudao cayó.

"Error de cálculos" dijo este para justificarse. "¿Es normal que entres a las singularidades de esa forma?".

Gudao se levantó como pudo, apenas se mantenía en pie por el frenético mareo que sentía.

"Casi siempre es así." le respondió antes de irse en vómito.

Al instante la comunicación con Chaldea se hizo presente y la preocupación de Mash fue lo primero que se oyó desde el otro lado, y en respuesta, lo primero que Chaldea escuchó fueron las arcadas de Gudao yéndose en vómito mientras a su espalda Lancer se quejaba de la fragilidad de este. Da Vinci cortó la asquerosa comunicación y después de unos minutos la reinició con un máster mejor… en pocos aspectos.

"Es extraño… no se supone que algo así ocurriera", el Caster de Chaldea se vio confusa, revisando otra vez las configuraciones y ciertamente nada estaba fuera de lo común. "Se supone que aparecieran en Washington D.C, pero todo se reescribío al instante en que sus spiritrons se manifestaron en esa Era"

Mash entonces intuyó.

"¿Efecto rebote?"

Pero Da Vinci negó con la cabeza.

"No es el mismo caso que en Babilonia o Shinjuku, esta vez fue como si las mismas leylines fueran… imanes"

Lancer bajó del árbol, soportando una caída de mínimo cinco metros como si nada y acercándose al máster, que apenas estaba cayendo en cuenta de su entorno siquiera, para que de repente Cú lo alzará desde el brazo y hablara más cerca al intercomunicador con forma de pulsera en su muñeca.

"De cualquier forma, ¿dónde estamos ahora?"

Da Vinci desde el otro lado miró a un miembro del personal y este rápidamente presionó algunos botones para después de unos segundos dar con un mapa holográfico de Estados Unidos.

"Estan actualmente en Denver, o al menos cerca de ahí"

Mash pensó un poco y desconcertada alegó.

"¡Pero si mínimo la distancia entre Denver y Washington D.C es como de tres mil kilómetros!"

Y Cú minimizó todo despreocupadamente.

"Entonces fuimos un pedazo de metal volador que fue atraído por un imán a tres mil kilómetros de distancia" soltó a Gudao y escupió al suelo. "Han enfrentado peores cosas que esto antes, ¿de qué se vienen a quejar ahora?"

Gudao frunció el ceño, algo incómodo de recordar a la versión alterna de aquel mismo héroe que ahora lo estaba acompañando, pero reconocía que tenía razón y se levantó del suelo para seguirle el paso mientras ahora caminaban por un gran bosque siendo orientados por Da Vinci en todo momento.

En cualquier circunstancia no se podía pensar en que este lugar era una anomalía de la propia historia humana, el ambiente y los animales era simplemente espectacular y ellos no se veían invadidos con la presencia humana en sus territorios a tal punto en que Lancer acarició a un ciervo que después huyó antes de que Gudao lo pudiera tocar. En todo momento Gudao hablaba con Mash, la mantenía al tanto del como se sentía la brisa; el césped y los árboles, pero se desanimaba al momento de tener que describir aquel anillo de nubes en el cielo.

"¿No han visto nada sospechoso?" Da Vinci estaba desconcertada. "¿Ni siquiera han encontrado algún animal violento?"

Gudao respondió.

"Nada. He notado que los animales a veces se nos acercan, es como—"

Cú le interrumpió, mirándole.

"Como si no supieran que un depredador los podría matar" el pintor le pidió que se explicará mejor. "Los animales aprendieron a correr para no ser devorados, lógicamente si no te atrapan no vas a morir, pero ellos…"

Unos disparos se oyeron a la lejanía y tal conversación se vio abruptamente acabada cuando Mash notificó que se trataba de humanos y inmediatamente el dúo fue a acudir a ellos, esta vez con Gudao a la delantera y Lancer dejando su arma clavada en ninguna parte en específico.

Eran dos personas con aires de cazadores, ambos armados con unos rifles muy obsoletos para día de hoy pero que, para 1865 eran muy casuales de ver en cazadores furtivos de alta gama, pero no era eso lo que les llamaba la atención, no, era ver que a sus pies estaba un ciervo muerto rodeado de otros de su misma especie como si de un velorio se tratara.

Eso no tenía lógica, era como si los propios animales estuvieran acostumbrados a eso, y aquellos dos cazadores presentaron su pésame como si fuera a otro humano más hasta que notaron la presencia de Gudao y Lancer y les apuntaron a ellos, haciendo que ahora si la familia de ciervos huyera dejando a su… familiar.

"¡¿Quiénes son ustedes?!" preguntó el hombre más grande. "¡Deberían saber que es malo que se interrumpa una ceremonia!"

Gudao repitió esa última palabra muy consternado, pero la insistencia de aquellos hombres lo hicieron volver en sí.

"¡S..Solo somos unos viajeros!, no sabemos adonde ir"

El máster no los logró persuadir, de hecho, no dudaron dos segundos en disparar después de que lo oyeran proclamarse como un viajero, y por ende, Cú entró en acción llamando a su lanza y cortando el cañón de uno de los rifles haciendo que su dueño cayera de espaldas por la sorpresa, acabando por noquear al otro de un seco golpe a la nariz, siendo solo así que aquel hombre en suelo comenzó a rogar por su vida.

"¡Por favor, llevense lo que sea!, tengo esposa e hijos así que—"

Lancer lo interrumpió poniendo su pierna encima de su pecho y empujandolo más a la tierra.

"¿Qué era eso lo que les estaban haciendo a esos animales?, ¿qué clase de ritual es ese?"

El cazador se ofendió, desistió de contarles por qué según él era algo que ya debían de saber todos, pero soltó la lengua en cuanto Cú puso la punta de su lanza entre sus cejas.

"¡Es el ritual del bosque!, ¡tenemos que hacerlo antes de sacrificar a un habitante del bosque!" Gudao insistió en una explicación más detallada, y entonces eso se hizo. "¡Cada que cazamos, tenemos que encontrar a un animal viejo que esté en sus últimas; n..normalmente son sus familiares los que nos buscan y e..entonces…"

Gudao esta vez fue quien completó la frase.

"Los sacrifican y se llevan sus cadáveres, ¿solo eso hacen?" el cazador esta vez fue el confundido, por lo que el máster fue más específico. "¿Solo cazan a los animales viejos?… ¿no matan indiscriminadamente?"

Al notar que el hombre se tranquilizó, Lancer dejó de presionarlo y en consecuencia este se sentó en el piso y negó con la cabeza.

"L..La reina no nos permite hacer algo así, matar animales jóvenes es una pena de muerte inmediata, sin importar a que tan pequeño sea"

Nadie dijo nada después de eso, Lancer y Gudao se vieron los rostros, anonadados por esa extraña ley absoluta y antes de que creciera otra intriga Cú exigió una última respuesta.

"¿Quién es la reina?"

El cazador se quedó callado, los miraba a ambos tachandolos de estúpidos y cuando fue a responder, la voz no le salía.

"Lancer, Gudao, se aproxima una corriente de maná hacia ustedes; ¡es un servant!"

El cazador intentó por segunda vez hablar pero su voz no salía, ahora que lo pensaba, no recordaba haber hecho tanto ejercicio como para sentir su ropa tan sudada, y cuando bajó la cabeza se encontró con un baño de su propia sangre salida desde un mortal corte en su cuello que finalmente lo hizo caer muerto al instante en que una silueta saliera disparada desde los árboles a su espalda y emprendiera un combate con Lancer.

Estsba armado con una espada, misma que chocó con la lanza de Cú después de caer desde el cielo y hacer que el Lancer se abriera de piernas al son de que un cráter se creaba a sus pies por la misma presión de aquel choque.

"¡Es un Saber!" sentenció Gudao, dejándole espacio a Lancer.

Cú Chulainn empujó la espada de su rival y este cayó al suelo con firmeza antes de recibir y bloquear con éxito todos los ataques que el lancero le tiraba a velocidades que muy apenas y Gudao podía seguir con la mirada, y la destrucción comenzó justo cuando Saber dejó de solo bloquear o evadir y comenzaba a ganar terreno, derribando árboles de un solo y pulcro corte de su negra espada.

El combate se movilizaba desde todos los ángulos, el bosque entero era como lo es el coliseo para un gladiador, y ambos se mantenían firmes contra el otro sin que alguno tuviera una ventaja más allá de solo ser temporal.

Gudao tenía su mano en forma de ademán a una pistola, moviéndose al son de percibir los borrosos movimientos de aquellos dos servants peleando a sus alrededores y al final disparando una bola negra engullida con rayos dorados que acabó precisamente golpeando a Saber y distrayendolo lo suficiente para que Lancer ensestara un rodillazo en su cara y lo mandara a revolcarse en la tierra unos varios metros.

"¡Bien ahí!" felicito el máster a su servant, pero poco tardó esa alegría cuando Saber se volvió a levantar después de una explosión.

Era un caballero de armadura negra completa, sus ojos tan rojos como un rubí apenas y eran perceptibles por el gran casco negro que tenía encima adornado con un turbante púrpura que se zarandeaba al movimiento del viento; y en sus manos, una espada igual o más oscura que su armadura, desprendiendo mares de energía mágica como si de un tsunami se tratará y recorría cada centímetro de su cuerpo a través de una joya carmesí posada en el mango de dicha arma.

Los sensores de Chaldea enloquecieron con el brillo de aquella joya carmesí en el mango de la espada de Saber, todo apuntaba eso.

"¡Esten atentos!, Saber esta a punto de liberar su noble phantasm" sentenció Da Vinci.

Lancer rápidamente le pidió, no, ordenó a Gudao que se fuera y aunque principalmente se negó supo que no tenía nada que hacer él contra el noble phantasm de un servant, y cuando el máster estuvo lo suficientemente lejos, la lanza de Lancer irradio una luz roja que se desprendía del arma en humo del mismo color; él también respondería entonces con su noble phantasm.

Con el grito de ambos, se abalanzaron uno al otro y una explosión sacudió todo el bosque al punto en que el sonido se desgarraba con cada choque que espada y lanza se daban, Gudao a pesar de estar más lejano de el centro de la pelea aún podía oír el sonido de metales chocando incontables veces, y aún a pesar de eso, ningún animal huía del peligro, seguían totalmente dóciles y aunque asustados, lo máximo que podían hacer era esconderse en familias.

"¡Oye, aquí!" una voz le llamó.

Y cuando volteó vio a mas humanos como él escondiéndose en una especie de trampilla camuflada bajo el suelo, y sin detenerse mucho a pensar el momento acudió inmediatamente a su llamado y oyó como cerraban la trampilla con llave después de que él ingresará.

No era un espacio cómodo, era toda la expresión de un hueco debajo de la tierra no más grande que para que máximo tres personas se acostarán ahí y esperarán a que el desastre llegara a su fin en las afueras.

"Vimos como mataban a esos cazadores" dijo uno de ellos. "Así que, supongo que eres aliado de la Unión, ¿no?"

Gudao no entendió nada, pero por precaución no iba a consultar a Chaldea por lo que, siendo honesto, respondió.

"¿La Unión?"

El otro hombre insistió.

"¡Si, ya sabes!. Los que nos revelamos a esos bastardos esclavistas, ¿me equivoco?"

Al no ser claro con su respuesta y dudar, aquellos hombres comenzaron a sospechar y suavemente llevaron sus manos a las armas que estaban reposadas a sus lados, y antes de que lograrán hacer algo.

"¡Si, somos de la Unión de los Estados Unidos de América!" Da Vinci se interpuso al activar la comunicación.