-"No siento nada por Kurebayashi Teru"-¿Qué hubiera pasado si en vez de pedir consejo a Riko el consejo hubiera sido impartido por Rena?

Disclaimer: No me pertenece Dengeki Daisy.

Nota: Está ambientado en el capítulo 46 del manga.

-"No siento nada por Kurebayashi Teru"- alcanzó a escuchar y sus pies corrieron solos por el instinto de autopreservación.

Se sintió tonta al notar que él la vio hacerlo y para peor unas lágrimas rodaron de sus ojos. Entonces parecería que ella era una molestia y que pretendía que el rubio conserje la siguiera, pero ella nunca quiso ser ese tipo de mujer, nunca quiso ser o parecer víctima y que él fuera capaz de ver la vulnerabilidad que le generaba.

Deseó con todas sus fuerzas que Kurosaki no la encontrara y ciertamente lo logró escabulléndose en el salón del consejo estudiantil donde sólo estaba Rena y con sólo una mirada de Teru entendió que su amiga necesitaba esconderse. Y así lo hizo. El conserje entró para chequear.

"Has visto a Teru por aquí?" preguntó con preocupación sin disimular.

"No... Pasó algo?" la presidenta era muy buena mintiendo.

"No, no, gracias" dijo con poco interés y en seguida se retiró apurado como quien busca una edición limitada.

"Teru ya puedes salir... Y contarme por qué pelearon" además de todo su nueva amiga era muy perceptiva.

"Perdón Rena... Me da vergüenza pero... Lo escuché hablando de mí con una profesora" dijo visiblemente avergonzada y minimizando la situación.

"Y entonces? Dijo alguna tontería como que eres bajita y no tienes pechos?" su amiga se había puesto en modo detective.

"No... La profesora le preguntó por nuestro vínculo y él sólo dijo que no sentía nada por mí" hizo una pausa que pareció dramática "sé que seguramente lo dijo para que la mujer no sospeche una relación indecente entre un portero y una alumna, pero justo tuve la mala suerte de escucharle" dijo la castaña culpándose así misma.

"Es normal que hayas escapado... Y esta situación aunque no lo notes te puede traer beneficios" dijo la presidenta con cara maquiavélica con lo cual Teru empezó a temer.

"¿Q-qué quieres decir?" preguntó inocentemente.

"Pues, aquí va mi consejo. Sé que quizás te parecerá extremo, pero debes confiar en mi experiencia y verás que tendrás un buen resultado" dijo con un brillo de triunfo en los ojos mientras su amiga la veía expectante. "Bien, realmente es muy simple, vas a proceder a ignorarlo, cuando te quiera hablar en estos próximos días te autorrecluirás, dile que no quieres escucharlo, aprovecha el fin de semana para marcarle bien tu distancia. Y cuando volvamos el lunes actúa normal y condescendiente con él en tus labores de jardinería. Lo suficiente para que de afuera cualquiera pueda decir que tienen una relación cordial, pero a la vez distante para que él note que todavía pasa algo extraño".

"Mmmm" emitió la castaña por la complejidad que le planteaba su amiga. "Y entonces qué se supone que pasará? Dónde estaría el beneficio? Porque con esa situación siento que sería más bien incómodo que beneficioso..." dijo sin entender lo truculento que uno puede llegar a ser en el amor.

"La consigna es..." Teru la miró apremiante "que no debes doblegarte hasta que él te abrace, entendiste?" ella la miró perpleja.

"Sigo sin entender" vociferó sin un atisbo de luz.

"Sólo sigue esas instrucciones y el resultado será beneficioso en un 100% garantizado. Y recuerda, sólo cuando él te abrace... No vale bajo ningún punto de vista que te doblegues con una disculpa ni en persona ni por escrito, entendido?" Rena parecía muy determinante en sus palabras así que confió en su juicio y se puso en marcha su plan.

Fueron las horas más desesperantes que vivió luego de que Kurosaki se fuera siendo descubierto como Daisy. Se dio cuenta que eso la había hecho disimular malestares y muchas veces ceder por miedo instintivo a que él la volviera a abandonar. Pero Teru sabía que si se contenía así no sería bueno ni real para ella. Las clases habían terminado y tenía un par de mensajes del rubio, no eran tantos, sólo dos: "Teru dónde estás?" y el segundo "Atiende el teléfono por favor", luego tenía 47 llamadas perdidas. Realmente estaba sufriendo, ella era una chica buena y su instinto era atender y no volver a preocuparlo aclarando la mente de su amado conserje explotador. Y recordó lo que Riko le había dicho "se lo haces muy fácil" y sintió entonces que el plan de Rena tenía sentido.

A la noche estaba cocinando y sintió la puerta. Primero el timbre, luego golpecitos desesperados pero no frenéticos (supuso que fue para no espantar a los vecinos) aunque el rubio realmente quería tirar la puerta abajo del departamento de sus queridas vecinas.

Como no hubo respuesta se decidió a hablarle al objeto de madera que se interponía entre ambos.

"Teru, por favor... Abre la puerta. Hablemos" decía cansinamente.

Ella se limitó a escuchar curiosa desde su posición en la cocina.

Se escuchó un suspiro a través de la puerta que connotaba cansancio y frustración. A Teru se le estrujó un poco el corazón y tuvo el impulso de abrir pero se detuvo. Entonces, se le ocurrió adelantar un poco el plan.

"Kurosaki, no me siento bien, hablemos en otro momento. Quiero descansar" fue lo único que dijo todavía desde adentro, con toda la frialdad que pudo conseguir.

Su respiración se siguió escuchando unos minutos, seguido por otro largo suspiro, y un pequeño golpe de frustración a la pared del pasillo.

Cuando se fue ella suspiró pero de alivio y se dignó a comer.

Kurosaki por su lado estaba realmente disgustado con la situación. Se maldecía por haber sido tan descuidado con sus dichos al punto de fumarse una caja entera de cigarrillos en un par de horas debido al nerviosismo. Estaba en un estado tan deplorable que decidió ordenar sus ideas con una ducha.

Mientras lo hacía se puso a pensar en lo que Riko le había recomendado cuando en su desesperación fue a buscarla en su oficina. Ella le sugirió que "reviviera" el mail de Daisy, a él le pareció una tontería innecesaria, ya que tenía disponible la posibilidad de hablarlo en persona para explicarle la situación a la jovencita en cuestión. Pero no contó con esta nueva faceta de Teru enojada... ¿O decepcionada? Un escalofrío le recorrió la espalda. Él sabía que no la merecía, pero le nacía una necesidad egoísta de ser el único capaz de adueñarse de su corazón.

Se sentó pesadamente en el sofá con su cabello todavía mojado y tomo su celular echando un suspiro a la vez.

Querida Teru,

Hace mucho que no te escribo desde este medio, espero que no te parezca raro. Pienso que quizás sea un buen canal de comunicación para llegar a ti y poder aclarar como mereces el malentendido de esta tarde.

Antes que nada, a esta altura debes saberlo, pero te lo diré... Para mí no hay algo más preciado que preservarte a ti. Ese fue el legado que me encomendó Soichiro y que yo acepto cada día con gusto. Y esto implica que a veces deba decir crueles mentiras ante personas ajenas a nosotros y nuestros amigos. Por eso deseo que me perdones. Espero puedas entender desde mi punto de vista que mi intención sólo fue protegerte a ti y a tu reputación.

Y por supuesto, ten en mente que el "no siento nada" es realmente lo opuesto. Lo cierto es que te quiero mucho Teru.

No lo olvides.

Daisy.

Antes de enviar el mensaje dudó varios minutos sintiéndose demasiado vulnerable. Pero pulsó el botón mientras miraba hacia otro lado con un leve sonrojo.

La joven adolescente leyó el mensaje de Daisy tan rápido que tuvo que releerlo varias veces para superar el aturdimiento de su propia emoción. En el abrupto del impulso comenzó a tipear una respuesta... Pero recordó la consigna de Rena... No debía doblegarse ni con una disculpa en persona ni escrita.

¡Qué difícil!

Había sido un mensaje perfecto. Ya ni siquiera estaba dolida por sus dichos de esa tarde. El mensaje de Daisy ciertamente había cumplido su función. Sentía que estaba jugando con fuego, pero algo en su intuición seguía impulsando un poco más su curiosidad por seguir este entramado experimento que le propuso su amiga. Entonces se mentalizó como actriz que estudia un guión.

Querido Daisy,

Aquí Teru, cuánto tiempo...

Entiendo tu punto de vista, de verdad. Pero ciertamente, hay cosas que no me encajan en tu explicación. Primero, me resulta raro que justifiques tus acciones y hables de mí como si fuera un paquete de eBay que recibiste con un cachorro dentro. No creo que tú lo estés viendo desde mi perspectiva. De hecho se me ocurren respuestas mucho más simples y menos dramáticas para darle a "las personas de afuera".

Ejemplo 1: "Kurebayashi Teru sólo es mi ayudante en las labores del colegio para pagar por los desperfectos que ocasionó en las instalaciones, debido a que su poder adquisitivo es muy bajo, debe pagar con servicio a la comunidad".

Ejemplo 2: "Era un amigo cercano de su hermano, debido a eso la veo como a mi hermana".

Se me ocurren más ejemplos, pero realmente no me termina de encajar la respuesta "no tengo sentimientos" ante la pregunta "¿qué tipo de relación tienen?".

Mi percepción es que... Aunque a Daisy le cueste admitirlo, no me estaba protegiendo a mí de "los de afuera", más bien se estaba protegiendo a sí mismo de que sus sentimientos queden expuestos para "el afuera" por cobardía.

Saludos,

Teru.

Se sintió la perra más cínica e hiriente en el momento que presionó el botón enviar. Se lamentaba mientras se le vencían las rodillas y caía de forma dramática a su cama.

En el departamento aledaño un conserje rubio leía el mail en un estado depresivo total. Le dolieron tanto sus palabras porque sabía que había dado en el clavo en cierta manera. ¿Desde cuándo Teru era un hueso tan duro de roer? Era extraño, habría jurado que ella estaría más que satisfecha de haber hecho uso de la carta de Daisy. Evidentemente ya no la sabía leer como antes... Tendría que esperar a que ella se acerque a él. ¿Y si eso no ocurría? Le nació una inseguridad que desconocía.

...

Ese fin de semana pasó sin pena ni gloria. De hecho fue bastante corriente. Con excepción de la poca interacción o más bien casi nula, entre Kurosaki y Teru. Él intentó cruzarla aunque fuera en los pasillos de sus viviendas. La vio dirigirse hacia el ascensor entonces caminó en línea recta hacia ella.

"Teru, ¿a dónde vas?" Preguntó tomando su brazo.

Ella dudó pero eso no era propiamente un abrazo así que mantuvo su papel.

"Me junto con mis amigas, vamos al karaoke" dijo con un tono de voz cordial.

"Espera y te llevo en la camioneta" dijo con firmeza en su voz encontrando la oportunidad de estar con ella a solas.

"Gracias, pero me están esperando abajo" ella le sonrió y se apresuró a tomar el ascensor.

"Vuelvo tarde, pero si quieres puedes comer el estofado que dejé listo, hoy vuelve Riko, así que ella te puede abrir" le mencionó abanicando una mano en señar de despedida.

El rubio estaba tan sorprendido de la actitud estoica de la joven que no se dio por aludido cuánto tiempo estuvo en la misma posición en el pasillo.

"¡Maldición!" Exclamó.

Luego se juntó con Riko y le compartió sus lamentos pero sólo logró que su amiga (o enemiga) se riera de él y no lo tomara en serio y además de eso se la pasó repitiendo "¡Teru es genial!" en vez de consolar a un gravemente deprimido Tasuku.

Y así pasó el fin de semana.

...

El lunes al mediodía fue soleado, todavía hacía frío pero el clima era ideal para los trabajos de jardinería. El conserje estaba separando unas cajas con su esclavo número 2 suponiendo que Teru no aparecería debido a la distancia que le marcó. Pero ahí se equivocaba.

"Hola chicos! Aquí estoy, el profesor me estaba dando unas devoluciones" dijo alegremente mientras se ponía la chaqueta y gorra de trabajo como si fuera la Teru de siempre. Tomó unas cajas y se puso a trabajar con Kiyoshi.

El rubio la miró con extrañeza, por un momento pensó que ya se había solucionado todo, pero notó que eligió el lugar más alejado a él para trabajar y eso lo irritó. Un sentimiento de malestar ya se venía gestando y no sabía definirlo.

Sin pensarlo y de forma impulsiva puso su silla de descanso junto a ella y simuló leer su revista de Mahjong mientras fingía una carraspera para anunciarle su presencia y así amedrentarla. Pero ella ni siquiera se inmutó. Fue como si él no estuviera ahí. Era muy raro... Porque no lo había tratado mal, de hecho no se podría decir que ella había tenido una reacción semejante a estar enojada. Era más bien un destrato. Como si su presencia se hubiera convertido en insignificante para ella. Otra vez esa molesta sensación en su pecho. Se concentró tanto en sus pensamientos turbulentos que cuando quiso darse cuenta la chica ya se estaba despidiendo porque comenzaba la segunda jornada.

Eso significaba que hasta esa noche (con suerte) no sé verían. Esto ya se estaba convirtiendo en algo insoportable.

El conserje se dirigió con paso firme a la oficina de su amiga.

"Ah hola Takusu, qué sucede?" Dijo haciendo alusión al portazo que derivaba en el nerviosismo que manejaba cierto rubio.

"Hoy te ibas de viaje no?" Dijo poniendo ambas manos sobre su escritorio con determinación.

"S-sí, por qué?" Preguntó dubitativa ante su mirada determinante.

"Quiero tu llave." Declaró sin medir sus palabras y las interpretaciones que podían implicar.

"Eres un pervertido." Exclamó con prejuicio su amiga que ahora transformaba su cara a una mueca terrorífica. Él se empezó a amedrentar.

"N-no idiota. Es porque Teru me está evitando. Necesito hacerle una emboscada para poder hablar con ella. Deja de pensar estupideces." Dijo nervioso imaginándose a él mismo y a Teru abrazados sin ropa.

"Está bien, pero deja de fantasear perversiones en mi presencia, Lolicon" dijo con un poco de malicia logrando poner rojo a su amigo.

Esa tarde después de la escuela, la castaña se dirigía a su departamento de lo más distraída. Iba ensimismada en sus pensamientos.

"Creo que se me está yendo de las manos. Ya pasaron varios días. Si mañana no hay un avance voy a desistir del plan" pensó y largó un suspiro.

Encastró la llave en la puerta pero había algo raro. La puerta ya estaba abierta, la empujó, todo estaba oscuro pero algo le pareció raro. Cerró con dudas. "Será que hoy no cerré con llave?" Pensó para si misma, pero cuando iba a prender la luz unas manos la tomaron por sorpresa. Instintivamente se asustó, ella estaba de espaldas pero sintió como la silueta de hombre la abrazaba y se relajó.

"Por favor deja de ignorarme, Teru" dijo en una súplica.

Ella sonrió imperceptiblemente debido a la falta de luz. Se volteó para poder corresponder su abrazo y acomodarse dentro de su pecho. Adoraba esa sensación de protección. El rubio no esperó que fuera correspondido tan rápido, pero aprovechó para poder acariciar su suave cabello de forma apremiante.

"Has sido muy dura conmigo" le dijo susurrando en su oído causándole un escalofrío. "Tienes idea lo mal que la pasé?" Ella no sabía qué responder porque nunca imaginó que el plan funcionaría, estaba entre nerviosa y asustada. Él seguía acariciando su cabello hasta pasar por su rostro. Levantó su barbilla y la miró con la tenue luz que se podía filtrar de la luna en la ventana del balcón. "Te hice una pregunta" dijo expectante y serio a la vez. Ella tragó.

"Esperaba que me abrazaras sin tener que pedírtelo" dijo tiernamente. Él se sorprendió por la confesión.

"Entonces, podrás perdonar mi estupidez?" Solicitó con un nuevo abrazo pero más íntimo.

"Ya te había perdonado" dijo correspondiendo su agarre.

"Casi me vuelvo loco, por favor no te alejes de mí" le dijo otra vez en su oreja pero esta vez le plantó un pequeño beso en el cuello. Ella lanzó un pequeño suspiro que Kurosaki no debería haber escuchado porque nunca más lo olvidaría y querría escucharlo una y mil veces más.

"Entonces ya sabes cómo me sentí" dijo ella encontrándole sentido al truculento plan. Él sonrió sintiendo que había perdido, o mejor dicho tomando conocimiento de que había perdido hacía mucho tiempo ante ella. Su princesa tenía completo control sobre él, la diferencia es que ahora ella lo sabía.

FIN

Me gustó experimentar (a raíz de una situación personal) el tema del destrato y que eso sea una estrategia. Obviamente estoy en contra de estas prácticas, pero es todo hipotético y sólo una idea narrativa, nadie fue herido en el proceso (?

También me pareció interesante cambiar de Riko a Rena como consejera sentimental porque creo que es la que mejor ha aconsejado a Teru en el manga en general.

¡Gracias por leer! :D