Disclaimer. Kimetsu no Yaiba, los personajes, así como cualquier derivado de la serie; no me pertenecen, es de su autora Koyoharu Gotōge y el grupo de diseño y producción. Yo solo manifiesto el arte de la escritura y la adaptación de esta serie a diferentes circunstancias de las originales en Manga/Anime por mero entretenimiento.

Advertencias. Esta historia es un AU (Universo Alternativo), es decir que está narrada completamente fuera de la historia original.

Resumen. Zenitsu siempre se preguntó por qué todos apreciaban tanto a Kyojuro Rengoku, por qué Tanjiro y hasta Inosuke le admiraban y respetaban. A él le agrada, aunque a veces siente que no ha establecido una conexión profunda… hasta ese día que se fueron de viaje a una montaña.

Categoría. Hurt/Comfort. Amistad. Drama

N/A. Usualmente no me gusta leer ni escribir historias AU, pero con Kimetsu no Yaiba es la excepción. Tiene que ver con el hecho de que solo así tengo a mi Kyojuro con vida… Por otro lado, está historia está inspirada en la posible relación de amistad que podrían haber tenido Zenitsu y Kyojuro, que lamentablemente no vimos en la historia.

Espero de corazón que les guste :)


Atardecer en la montaña


Cuando Tanjiro lo invitó a un fin de semana en una cabaña, fuera de la ciudad, Zenitsu se sintió emocionado y positivo, así que no dudó en aceptar, sobre todo tras enterarse que también iría Nezuko. La primera fantasía que se formó en su mente fue la de estar en el bosque, viendo el atardecer, con Nezuko a su lado y buscando refugio en su calor. Esa imagen se fue modificando a diferentes y mejoradas versiones conforme se acercaban al día; pero casi se destruyen cuando se entera, esa misma mañana, de los planes reales.

Abordó al pobre de Tanjiro, antes de que se subiera al auto, para interrogarlo de manera brusca y semi violenta, pero el otro ni se inmutó con sus rabietas, solo lo evaluó con una mirada abierta y sincera, que casi siempre logra que Zenitsu se ponga de peor humor.

"¿No recuerdas que te dije que la cabaña es de la familia de Mitsuri?" Tanjiro preguntó con leve consternación, sus ojos abiertos inocentemente.

Zenitsu ahogó un gemido. No es novedad que se pierda en sus pensamientos sin poner atención a su amigo, pero ahora que Tanjiro se lo puntualizó, recordó que no solo irían a la cabaña de Mitsuri, sino que irían todos. (1)

Un sabor agridulce se forma en la boca de su estómago. Nezuko es muy querida por todos, no tiene humor para competir por su atención, porque sabe que perdería frente a cualquiera.

La emoción que había sentido toda la semana se va perdiendo como un globo que empieza a desinflarse. Cuando se sube al coche, Inosuke lo insulta por tardar tanto y Zenitsu solo le responde con el silencio, sabiendo que el otro odia ser ignorado. Nezuko lo saluda antes de volver su atención a Kyojuro Rengoku, quien arranca el auto y prosigue con la historia que al parecer estaba compartiendo. Zenitsu mira a la ventana y saca un leve suspiro.

Ni siquiera entiende por qué se siente tan molesto, aún podría disfrutar un momento agradable con Nezuko y los demás, sobre todo con Tanjiro e Inosuke, quien, aunque lo saqué de quicio más veces al día de lo que debe ser saludable, es su amigo. Con los demás mantiene una buena relación, tampoco tan cercana como tal vez le gustaría, pero está bien con eso.

Un poco más tranquilo que antes, enfoca su atención a su entorno, notando que Kyojuro sigue conversando alegremente y el resto lo escuchan atentos. Ver a Inosuke tan tranquilo le hace interesarse por lo que yace hablando, por lo que pone atención.

"Yo también podría hacer eso" Inosuke expresa con orgullo, haciendo reír a Kyojuro.

"No tendría dudas, sé que eres muy valiente" responde el mayor, brillante.

"Debió ser aterrador, ¿no tuviste miedo?" expresa Tanjiro, solemne. Zenitsu mira a todos, esperando una explicación, pero nadie repara en él.

Kyojuro observa a Tanjiro por el retrovisor y le sonríe.

"Aunque tuviera miedo, no había espacio para paralizarse, Senjuro necesitaba mi ayuda"

Inosuke pregunta bruscamente quién es Senjuro y Tanjiro dice que es su hermano menor. Zenitsu rueda la mirada, no es que estuviera prestando atención pero hasta él conoce e identifica al hermano menor de Kyojuro. Este último solo se carcajea tras el leve regaño que le hace Tanjiro por no prestarle atención. Inosuke se defiende diciendo que es malo con los nombres.

Aunque Zenitsu deseaba preguntar de qué estaban hablando, se contiene, vergüenza asomándose por haberse perdido, nuevamente, en sus pensamientos.

El resto del camino a la zona montañosa pasa más tranquilo. Tanjiro, como siempre, es amable y establece una conversación con él, compartiendo que estaban muy emocionados, Nezuko y él, de ir a la cabaña, lo estuvieron esperando toda la semana con ansias. Zenitsu se relaja en su plática que se vuelve más fuerte conforme los gritos de Inosuke van en crescendo, quien estaba jugando un videojuego con su celular, hasta que el mismo Zenitsu lo manda a callar. Por otro lado, Nezuko miraba al frente y de vez en cuando se giraba para charlar con Kyojuro. Zenitsu empezó a sentirse decepcionado de que Nezuko no hubiera volteado a verlo desde que ingresó al auto, aunque una pequeña voz le dice que es normal, Nezuko solo lo ve cuando es la única persona que está a su lado. Eso poco a poco ha dejado de molestarle, se siente muy orgulloso de que ya no se pone enfermizamente celoso cuando alguien le habla.

Sin embargo, aquí, en el coche, con la personalidad brillante y fuerte de Kyojuro que atrae la atención de todos como una luz a un mosquito, hay una chispa de celos y tristeza que oprime su corazón y que aumenta cuando nota que Kyojuro dice algo y Nezuko se ríe.

Zenitsu nunca ha logrado hacerla reír así.

Aprovechando que Tanjiro está concentrado en el juego de Inosuke, Zenitsu se va en espiral y pone todo su enfoque en Kyojuro. Este lanza una carcajada con algo que Nezuko dice y ella misma se tapa la boca para ahogar sus risas. Zenitsu se siente molesto pero no sabe exactamente con quién.

No odia a Kyojuro, al contrario, le agrada aunque no haya tenido tanta oportunidad de conocerlo a fondo. Eso le hace reflexionar que nunca ha estado a solas con el mayor y, por tanto, no tiene una idea muy clara de quién y cómo es. Solo puede opinar a raíz de lo que Tanjiro e Inosuke dicen de él, que por cierto, son puras maravillas.

Tal vez Zenitsu podría pensar lo mismo si en el verano no se hubiese subido a un juego mecánico que lo dejó mareado y vomitando toda la tarde, hasta que se quedó dormido en una banca y lo tuvieron que llevar a su casa. Toda la experiencia es borrosa pero lo único que recuerda con claridad es la horrible sensación de enfermedad y la vergüenza, al día siguiente, tras enterarse que casi le vomita a Nezuko encima.

Desde entonces no habían salido con Kyojuro, hasta éste momento. Ahora Zenitsu estaba más interesado en conocer al mayor y saber, por experiencia propia, si lo que Inosuke, Tanjiro y los demás decían de él era verdad.


"Hemos llegado" Kyojuro expresa con alegría, cuando visualiza la cabaña. Mueve el vehículo hasta la entrada y cuando lo apaga es cuando todos se quitan sus cinturones y bajan.

La cabaña es preciosa, ubicada en una parte alta de la montaña, les permite ver el bosque que la rodea. La naturaleza los recibe con el canto de las aves y el suave susurro del viento que mueve las copas de los árboles.

Zenitsu se siente maravillado y pleno, hasta que Kyojuro rompe el silencio con un fuerte grito. Mitsuri los saluda desde la entrada y pronto están caminando para ingresar.

"Me alegra mucho que hayan podido llegar" expresa Mitsuri mientras los abraza con cariño, para luego empujarlos por los corredores "¿No se perdieron de camino?"

"En lo absoluto" responde Kyojuro con firmeza "Tus indicaciones fueron muy precisas"

Ella se sonroja con diversión y hace una pequeña señal para que se acerquen todos hasta la altura de sus labios.

"Shinazugawa se perdió casi por media hora" silencia su risa aguantando el aire. Al contrario de ella, Kyojuro e Inosuke lanzan, al unísono, una fuerte carcajada que resuena por toda la casa, haciendo que el intento de Mitsuri de ser discreta, ya no funcione, se le escapan varios bufidos hasta que tiene que callar a ambos con no tan suaves golpes "No digan que les dije, me matará"

"Debe estar de muy mal humor, entonces" murmura Zenitsu con leve pánico.

"Siempre está de mal humor" responde Mitsuri, cómplice "Pero eso no fue lo único que lo puso así, Kanae no pudo venir"

Zenitsu se siente un poco perdido, pero trata de no aparentarlo. Inosuke está por preguntar, pero Tanjiro lo interrumpe y susurra, para ambos, que es la hermana mayor de Shinobu. Entonces Zenitsu se ilumina y hay una pequeña risa burlona. No es tan tonto para usar eso en contra de Sanemi, pero es una información poderosa que guarda para una ocasión de emergencia.

Cuando llegan a la sala, efectivamente Sanemi los voltea a ver con los ojos inyectados y el ceño fruncido. Iguro también los observa pero pronto los ignora y vuelve a su conversación con Sanemi. Frente a ellos yacen Shinobu y Giyu, quienes son más amables y los saludan, al menos Shinobu porque Tomioka solo hace un leve movimiento de cabeza. Kyojuro ingresa sin inmutarse y saluda a todos con fuerza.

Zenitsu es el último en ingresar a la sala y se sienta, para su alegría a un lado de Nezuko, pero ella empieza a conversar animadamente con Shinobu. Por otro lado, Tanjiro se sienta a lado de Tomioka, incluso ayudando a que esté se relaje un poco. Inosuke se sienta a su lado y le grita algo a Sanemi que definitivamente Zenitsu no entendió pero no perdió la reacción del mayor, quien se puso aún más iracundo y no tardó en insultarlo.

"¿Dónde está Tengen?" pregunta Kyojuro, llamando la atención de todos.

"Como si no supieras" Sanemi responde con un bufido.

"Me dijo que llegaría más tarde" contesta Mitsuri con amabilidad "Creo que es el único que falta"

Tan solo escuchar el nombre de Uzui hace que Zenitsu ruede la mirada y se encoja en su asiento con frustración. Otro motivo para sentirse incómodo. Hace un ligero puchero y se cruza de brazos. A su alrededor todos están conversando pero Zenitsu ha perdido el interés de todo así que se deja ir por sus pensamientos, sin notar que Kyojuro lo observa desde el otro lado de la habitación.


El resto del día lo dedican a diferentes actividades en la montaña, caminatas por el bosque y juegos. Zenitsu no niega que ha sido divertido, pero hay momentos dónde se siente caer en el sentimentalismo, como cuando observa a lo lejos a Nezuko o cuando se auto compara con personalidades más activas como la de Kyojuro, Uzui e incluso Inosuke. Zenitsu no se considera alguien inseguro, pero a veces se siente pequeño y confundido.

Están caminando de regreso a la cabaña, luego de subir hasta lo más alto de la montaña para dejarse cautivar por las hermosas vistas. La caminata se vuelve más silenciosa, el entusiasmo inicial del grupo completamente drenado cuando en lo único que pueden pensar es en un baño, comida y una cama. El único con verdadera energía es Inosuke, quien parece estar en su hábitat, moviéndose de un lado para otro y escalando árboles como un mono. Es la tercera vez que se sube y grita que es el Dios de la Montaña y entra en un pequeño debate ruidoso con Uzui, quien alega que no es tan genial como él, el Dios de las Festividades y luego compiten en alguna estupidez para demostrar quién es mejor de los dos.

Normalmente los ignorarían y seguirían con su camino, pero Shinobu ha sido clara de que no debían separarse, sobre todo porque aún falta un largo tramo para regresar y quedan dos horas antes de que oscurezca.

Zenitsu lanza un suspiro y se aleja del grupo para asomarse a un acantilado. El hermoso paisaje le ayuda a recobrar un poco de su humor y tranquilidad. Deben ser hermosos los atardeceres en este sitio. El aire refresca y acaricia su rostro, es tan relajante que cierra sus ojos por un momento, simplemente para escuchar y sentir a plenitud el llamado de la naturaleza. Está tan ensimismado en su meditación que no escucha pasos acercándose, solo cuando una voz profunda y enérgica de abre paso es cuando se rompe su burbuja violentamente. Zenitsu no puede evitar brincar de susto en su sitio y alejarse un par de pasos de manera inconsciente, como si estuviera escondiendo algo.

Kyojuro le regresa la mirada con un rostro desencanjado, sus ojos muy abiertos y un grito silencioso abriendo paso entre sus labios. Le da la advertencia para poner atención a sus movimientos, pero es demasiado tarde, pierde el equilibrio y cae de espaldas por el precipicio.

Ni siquiera puede gritar, su mente y cuerpo están paralizados por el miedo. Escucha un grito desgarrador y solo tiene el instinto de cerrar los ojos. Algo lo abraza y cubre como un manto pero Zenitsu bloquea todo y solo cuando su cerebro parece reiniciar, su propio grito de pánico y terror es lo único que puede escuchar.

Pronto hay un golpe que le saca el aire de sus pulmones y luego está rodando y rodando, y cuando Zenitsu cree que rodará para siempre, es que hay un segundo golpe que frena su caída. Luego está el silencio y eso asusta más a Zenitsu, porque puede imaginar que está muerto.

Permanece en su posición por un largo rato, hasta que está casi seguro que sigue vivo Su cuerpo se sacude y su corazón palpita tan fuertemente en su pecho que tiene que exhalar aire con un sonoro suspiro para intentar calmarse.

Con movimientos torpes y temblorosos intenta sentarse, fallando al instante cuando se da cuenta que hay algo reteniéndolo. Vuelve a paralizarse, ahora prestando atención a su alrededor y es cuando escucha una respiración errática que no es suya. De inmediato se endereza, maldiciendo cuando reconoce que fue muy imprudente de su parte, pero cualquier pensamiento pesimista de que si tiene algo roto o ha perdido una extremidad, se pierden de inmediato cuando observa el rostro fruncido y adolorido de Kyojuro.

Zenitsu lanza un grito y se pone de pie en un salto, para luego caer de rodillas a su lado, con preocupación. Sus manos flotando torpemente, con miedo a tocarlo y empeorar algo.

Kyojuro mantiene los ojos fuertemente cerrados y el ceño fruncido, como si pusiera toda su concentración en callar cualquier grito. Aún así, Zenitsu puede escuchar un suave silbido que se escapa, de vez en cuando, de sus labios también tensos.

"¿Rengoku?" empieza a sentirse realmente angustiado cuando no recibe una respuesta, solo un quejido que nuevamente ahoga, ahora con sus dientes mordiendo cruelmente sus labios "Necesito… Necesito que me digas dónde estás herido"

Sus palabras parecen ser un botón de encendido, porque Kyojuro abre los ojos con fuerza, exhala audiblemente para liberarse de la tensión y, a los pocos segundos y de manera imprevista, se mueve para intentar levantarse. De inmediato, Zenitsu intenta detenerlo pero Kyojuro es veloz y pronto yace sentado, mirando a Zenitsu con los ojos muy abiertos.

Ambos permanecen en silencio por unos instantes, cada uno permitiendo que el entendimiento del accidente se establezca decentemente en su mente, dejando que su respiración regrese a un modo más tranquilo, luego del susto. Ese tiempo le permite, también, a Zenitsu revisar al mayor, por lo menos con sus ojos, buscando cualquier herida grave, pero no llega muy lejos cuando la voz de éste se abre paso nuevamente en su silencio y en su consciencia.

"¿Estás bien?"

Zenitsu pestañea con sorpresa.

"¿En serio?" No puedo evitar el grito agudo y el tono casi acusador que sale en su respuesta "Yo soy el que debe preguntarte eso"

Kyojuro pestañea dos veces antes de sonreír cálidamente, como si no hubiese ningún problema aquí.

"Yo estoy bien"

Zenitsu siente una extraña tristeza y melancolía. El fuego que sintió se extingue por completo para dar lugar a la vergüenza y la culpa. Baja el rostro apenado y aprieta los puños con impotencia.

"No estás herido, ¿verdad?" pregunta Kyojuro, serio, luego de notar la postura tensa del menor.

Zenitsu lo mira con sorpresa. Ya han pasado varios minutos desde el aterrizaje. Zenitsu busca cualquier síntoma que pudo haber pasado desapercibido por la adrenalina del momento, pero cuando se da cuenta que se siente bien y no hay ningún dolor palpable en su cuerpo, es que afirma dócilmente con la cabeza.

"Me alegro" exclama Kyojuro, aliviado y genuinamente feliz.

Zenitsu no puede sentirse contagiado por su alegría, no cuando hay culpa y preocupación carcomiendo su corazón, pero cuando Kyojuro intenta ponerse de pie, ignora completamente sus turbulentos pensamientos con tal de intentar detener al otro. Claro que Kyojuro sería tan imprudente y terco. Zenitsu solo logra ayudarlo un poco a estabilizarse, luego de que se tambaleara en sus pies.

"Debes tomarlo con calma, estás herido" expresa Zenitsu.

"Estoy bien, no te preocupes" Kyojuro se endereza y mira a su alrededor, tratando de reconocer su ubicación. Zenitsu lo imita cuando entiende lo que está haciendo.

Lo único que Zenitsu puede ver, son árboles por doquier y lo único que puede escuchar es el sonido de las aves. El terreno a sus pies se siente firme y no está tan inclinado como el que estaban pisando antes de la caída. Recordando un poco el momento del accidente, Zenitsu se da cuenta que estuvieron rodando por lo menos medio minuto, hasta que uno de los árboles frenó su violento descenso. Si antes estaba preocupado por Kyojuro, ahora lo está más, no hay manera que hubiera salido ileso, no cuando él fue quien lo protegió con su cuerpo de cada golpe.

"Sería muy útil si encontramos el sendero que lleva hasta la cabaña de Mitsuri" expresa Kyojuro, pensativo, mientras gira la cabeza. Una vez decide su camino, empieza a caminar sacando a Zenitsu de sus pensamiento y haciendo que se mueva por instinto "Estoy casi seguro que es en esa dirección"

Zenitsu mira a lo lejos. No puede confirmarlo porque sólo ve árboles y, honestamente, todo se ve igual, así que sigue a Kyojuro en silencio, aunque se sienta un poco torpe e inútil por no aportar algo.

Soy un inútil y un idiota.


Cuidando de no tropezar con alguna rama o piedra en su trayecto, caminan varios minutos en silencio, hasta que Zenitsu no puede más.

"Lo lamento mucho, es mi culpa que esto pasara" deja que el arrepentimiento burbujee y salga en una disculpa atropellada.

Kyojuro le palmera suavemente la espalda.

"No te sientas culpable, fue un accidente"

"Pero… sino hubiera estado tan cerca del acantilado" su frase termina en un susurro lleno de tristeza, perdiendo energía. Kyojuro lo observa en silencio.

"Fue mi culpa por haberte asustado" Zenitsu alza el rostro, negando rápidamente, pero Kyojuro lo interrumpe "Entonces no es culpa de nadie, solo un accidente"

Kyojuro sonríe divertido con su conclusión pero cuando nota que Zenitsu sigue con la mirada baja y con un aura triste, es que lanza la pregunta que había querido hacerle antes de caer.

"Noté que en todo el viaje has estado muy callado… ¿algo que te preocupa?"

Zenitsu percibe, en un santiamén, todos los pensamientos que han estado nublado su mente desde esa mañana. Indudablemente se ha sentido desconectado, pero aunque quisiera compartir algo, no sabe si Kyojuro es la mejor persona para hacerlo, no cuando lo hace sentir tan inseguro y cuando siente tanta culpa y arrepentimiento, ni siquiera se siente cómodo mirándolo a los ojos, no después de lo que hizo por él.

"¿Es por Nezuko Kamado?" Zenitsu se sonroja y balbucea, haciendo reír al otro.

Aunque no quería molestar a Kyojuro con sus estúpidos pensamientos e inseguridades, le hace sentir más culpable si lo ignora, así que confía en él.

"En parte" confiesa con un fuerte sonrojo.

"Es amable y dulce, pero también fuerte y confiable. Creo que harían una linda pareja"

"Realmente me gusta, pero siento que ella solo me ve como el amigo de su hermano" responde con leve tristeza.

"Estoy seguro que ella te aprecia y valora más de lo que crees"

Zenitsu lanza un suspiro, resignado. Tanjiro le ha dicho alguna cosa similar, pero lo que ni Tanjiro ni al parecer Kyojuro pueden entender, es que apreciar no es lo mismo que amar.

"Pero en temas de amor no creo ser tu mejor guía" prosigue Kyojuro con una risa "Uzui podría darte un mejor consejo"

El menor hace una mueca, que no se escapa de la mirada periférica del mayor. Su carcajada resuena por todo el bosque, logrando que Zenitsu se relaje, aunque sea un poco.

"Las relaciones son complicadas, pero siempre he creído que es bueno ser honesto" Kyojuro le sonríe "No hay forma de perderse cuando se escucha al corazón"

Zenitsu le devuelve la sonrisa lentamente.

Aunque su pequeña conversación no brindó una solución real, le hizo sentir mejor y más seguro, al hacerle entrever que sus sentimientos son honestos y valiosos.

Al día siguiente del fatídico día del parque de diversiones, tanto Tanjiro e Inosuke se la pasaron parloteando de lo increíble que Kyojuro había sido. Tanjiro expresaba que era alguien muy confiable y admirable e Inosuke decía que era divertido y honesto. Zenitsu, luego de escucharlos todo el día, se sintió muy incrédulo; no había forma que una persona fuera así, tan perfecta, debía tener defectos o secretos. Por mucho tiempo vivió en la ignorancia.

Ahora Zenitsu entendía, a carne propia, lo que habían dicho.

Kyojuro lo salvó de una caída mortal, poniendo su propia vida en peligro. Y aunque es muy probable que esté herido, decide levantarse, sonreír y transmitirle confianza y seguridad. Decide avanzar, en vez de paralizarse por el miedo o el dolor.

Su línea de pensamiento lo lleva a la conversación de la mañana. Mientras observa sus propios pasos para no tropezar, reflexiona que pueden hacer el momento más ameno hasta que lleguen a su destino.

"¿Puedo preguntarte algo?" Kyojuro tararea como invitación "¿Qué estabas contando en el camino de ida?"

Kyojuro se gira a verlo, confundido. Zenitsu se sonroja cuando le explica el tema que le interesa y confiesa que no estuvo prestando atención. Una vez Kyojuro recuerda, hay una sonrisa apareciendo antes de proceder con el camino por la montaña.

"Solo les contaba de una vez, cuando era niño, que golpee a dos hombres" cuando termina hay una carcajada y un sonrojo. Zenitsu lo observa con la ceja levantada "Estaban molestando a Senjuro, mi hermano menor"

"¿Qué pasó?" Kyojuro afirma con un gruñido.

"Senjuro y yo fuimos a comprar algo para mí padre. Él esperó afuera en lo que yo hacía el encargo… Cuando salí, noté que había dos personas que le estaban gritando" hace una pausa cuando tienen que rodear un grueso tronco "Las personas estaban borrachas y le reclamaban a Senjuro por tirar sus motocicletas, cosa que obviamente no hizo. Mi pobre hermano estaba tan nervioso y asustado que no dudé en enfrentarlos"

Zenitsu abre los ojos con incredulidad. Miles de preguntas formándose en su mente.

"Les dije que él no había hecho nada, pero seguían insistiendo y molestando a Senjuro, exigiendo que pagara por las reparaciones. Cuando uno de ellos quiso jalarlo y lastimarlo, mi reacción fue darle un puñetazo" hay una sonrisa apenada cuando mira a Zenitsu "Y antes de que el otro intentara algo, también lo golpee. Luego tomé la mano de Senjuro y nos fuimos de ahí"

"¿Qué edad tenían?" Zenitsu inquiere en un murmullo.

"Creo que yo tenía doce años" responde tras un silencio "Y Senjuro cinco" (2)

Zenitsu también se pregunta si no sintió miedo, pero luego de ser testigo de cómo se lanzó al precipicio para salvarlo, la pregunta sobra. Siente admiración por él pero hay también algo más, algo que no encaja y le incomoda, pero que no logra ubicar todavía.

"No me enorgullece" se justifica el mayor, un poco incómodo "No apruebo la violencia de ningún tipo, pero no me arrepiento"

"Al contrario, pienso que es algo para sentirse muy orgulloso" exclama Zenitsu, convencido "Hiciste lo correcto para proteger a tu hermano"

Kyojuro lo mira con los ojos y la boca levemente abiertos, sorprendido por la respuesta del menor. Pronto hay una suave sonrisa y un brillo en sus ojos que Zenitsu casi se pierde porque el otro desvió su mirada al cielo.

"Le prometí a mi madre que siempre lo protegería" murmura.

Aunque Zenitsu quisiera indagar más en ese pequeño momento de vulnerabilidad y quisiera preguntar sobre su madre, Kyojuro no da oportunidad, cuando vuelve a su estado natural, con una sonrisa enferma pintando sus labios y una mirada ardiente y decidida.

"Creo que vamos en el camino correcto, recuerdo haber visto ese árbol de ida" Zenitsu mira hacia arriba, hacia donde apunta el dedo de Kyojuro. Un árbol muy alto y frondoso que destaca de los demás "Si no estoy equivocado, el sendero debe estar cerca. Una vez lo encontremos podremos seguirlo sin dudar"

Zenitsu sonríe con alivio aunque también un poco tenso. El árbol se ve lejano y todavía les falta ascender la montaña. Sigue consciente de las posibles heridas del otro, pero no puede compartirlo porque el mismo Kyojuro empieza a caminar más rápido. Zenitsu solo puede suspirar y rogar que todo salga bien, antes de seguirle el paso.


El ritmo energético que habían logrado mantener por casi una hora, comienza a desvanecer conforme avanzan en su eterno regreso a casa. Efectivamente, se toparon con el sendero y habían comenzado de inmediato con el ascenso hacia la montaña, pero ese cambio en el camino y terreno comenzó a agotarlos más rápido.

Aún así, siguieron caminando. Kyojuro lideraba y a veces animaba a ambos a continuar, como si no estuviera agotado, herido y deshidratado. Solo una vez Zenitsu se detuvo para quejarse y maldecir, pero cuando Kyojuro lo animó a proseguir, con una sonrisa, se tragó sus quejas y aceleró el paso, prometiendo no volver quejarse, no cuando era Kyojuro quien estaba en peor estado. Ahora Zenitsu debía protegerlo a él.

Una media hora más tarde, el miedo y preocupación de Zenitsu evolucionaron a otro nivel. Kyojuro empezó a verse realmente mal. El sudor goteaba por su cuello y sien, pero aunque debía estar sonrojado por el extenuante ejercicio y el calor, más bien se veía muy pálido y con la mirada vidriosa. Aunque Zenitsu intentó detenerlo, Kyojuro seguía avanzando, con una sonrisa cansada mientras susurraba que debían seguir moviéndose. Fue hasta que tropezó y cayó de rodillas que Zenitsu dejó de contenerse.

"No podemos seguir así" hace una mueca cuando escucha la respiración del mayor. Kyojuro tarda en componerse, pero cuando lo logra, tiene esa sonrisa que empieza a molestar a Zenitsu "Estás herido. Debemos detenernos"

"Estoy bien, solo me tropecé" cuando se levanta, se tambalea y Zenitsu tiene que sostenerlo para que no se caiga nuevamente.

"¿Por qué no mejor nos quedamos aquí y esperamos que vengan a rescatarnos?" Zenitsu ruega, sus puños temblando de ansiedad.

"Podríamos si pudiéramos comunicarnos, pero aquí no hay señal. Pueden pasar horas hasta que nos encuentren" dice Kyojuro con tensión pero cuando observa el rostro preocupado del otro, le sonríe suavemente "Falta poco, lo prometo"

"Entonces puedo ir yo a buscar ayuda" Zenitsu se encoge ante la mirada penetrante del otro.

"No puedo dejarte solo, es peligroso" exclama con mortal seriedad.

Zenitsu siente desesperación y miedo creciendo en su interior. Kyojuro solo le da unas palmadas en su hombro antes de empezar a caminar.

"Al menos prométeme que irás más despacio" no puede evitar pedir, decepcionado cuando Kyojuro lo ignora y sigue avanzando a la misma velocidad.

"Falta poco para que anochezca, debemos movernos cuando aún tengamos luz" vuelve a sonreírle, aunque es más una mueca forzada y quebrada.

No pasa mucho tiempo cuando vuelven a detenerse, esta vez por petición de Kyojuro. Las alarmas de pánico vuelven a encenderse en Zenitsu cuando el otro camina hasta la orilla del sendero, hasta el primer árbol que encuentra, y se recarga débilmente para recobrar la respiración.

"Lo siento" se disculpa con voz ronca, mientras se abraza a sí mismo "Solo necesitaba descansar un poco"

Antes de que Zenitsu pudiera responder algo, Kyojuro volvió a enderezarse pero solo dió un paso cuando se tropezó con la rama y volvió a caer de rodillas. Zenitsu se agachó a su lado en un pestañeo, con su rostro fruncido en pánico y angustia.

El cielo sigue iluminado pero ha perdido su brillo. Falta poco para el atardecer y, por lo tanto, para que anochezca. La ansiedad y el miedo que Zenitsu había estado resguardando, explota con un gemido.

"Basta, por favor" está al borde de las lágrimas "No sigas más"

Kyojuro lo mira con tristeza. Cuando intenta hablar, Zenitsu lo calla con una mirada.

"Aunque intentes ocultarlo y aparentar que estás bien, ambos sabemos que no lo estás" Kyojuro abre la boca para negarlo pero nuevamente lo interrumpe con crueldad "Por Dios, me protegiste de la caída, ¡recibiste todo el daño por mi culpa!"

"No fue tu culpa"

"¡Claro que es mi culpa!" su grito resuena en el bosque y espanta a varias aves, quienes salen volando y llenan el espacio de silencio con sus gorjeos "Fui el tonto que se cayó y por mi culpa estás herido… No debiste protegerme, no debí ni venir hoy… Todo lo que hago lo arruino"

Las lágrimas salen sin su control, pero en vez de sentirse mejor, por desahogar sus penas, se siente estúpido por llorar. Se odia porque, no importa lo que intente, no puede ser como Kyojuro y levantarse y ser una luz para otros, ni siquiera cuando más lo necesitan. Prometió que protegería a Kyojuro y lo único que ha hecho es estorbar, quejarse y llorar. Es patético.

Hay una cálida mano en su hombro que intenta quitarse con una sacudida y con un gemido, no se lo merece, pero la mano permanece y se aferra con más fuerza e ímpetu. Es un ancla que sirve para que Zenitsu se limpie las lágrimas y mire a Kyojuro, quien le sonríe con amabilidad.

"No fue tu culpa" le dice cuando está seguro que tiene toda su atención "Fue un accidente, uno donde yo tomé la decisión de salvarte. Jamás me arrepentiré de esta decisión… Porque no podría vivir con la idea de que te lastimes sin que yo hiciera algo para evitarlo"

Zenitsu siente nuevas lágrimas, tantas que tiene que cerrar los ojos. Kyojuro lo jala y lo abraza con fuerza.

"No estoy de acuerdo contigo" Kyojuro exclama con suavidad "Creo que tienes una visión muy errada de ti mismo. No ves las muchas virtudes que tienes. Eres leal, amable, servicial, protector, valiente, maduro y honesto"

"No es cierto" gime en el pecho del otro "Soy torpe, cobarde, histérico y ruidoso"

"También soy ruidoso" lanza una carcajada que resuena en el bosque. Luego vuelve a una voz armoniosa "No tiene nada de malo, porque nosotros los ruidosos hablamos desde el corazón… Además todos tenemos defectos pero esos defectos no nos definen. Lo que nos define son nuestros pensamientos y nuestras acciones, y sé que tú te guías por el corazón y el amor… Estás lleno de luz y eres muy valioso, así que, por favor, no seas tan duro contigo mismo"

El corazón de Zenitsu tartamudea con calidez en su pecho. Siente su rostro sonrojado e irritado por el llanto pero logra esbozar una tímida sonrisa, temblorosa pero agradecida. Permanecen abrazados un minuto, hasta que de pronto Kyojuro lo empuja con suavidad pero urgente. Falta muy poco para el anochecer, de hecho pueden ver que el cielo ha comenzado a pintarse de los colores del atardecer. Tienen que seguir o de lo contrario les caerá la noche. Kyojuro intenta levantarse, solo para caer, nuevamente, con un jadeo. Zenitsu está pálido de preocupación pero hay un brillo en sus ojos.

"No puedes continuar" exclama con convicción "Yo me encargaré. Buscaré ayuda"

"No puedo dejarte solo" hay dureza en Kyojuro, aunque su rostro se ve agotado.

Había algo que había estado molestando a Zenitsu desde hace horas pero que no había podido ubicar, hasta ahora, luego de la charla de Kyojuro. Como el mayor sabiamente había dicho, todos tenemos defectos y aunque antes le era imposible nombrar un defecto en una persona como Kyojuro, ahora era más consciente de algunos.

"Sé que quieres proteger a otros y crees que la única manera de hacerlo es si tú tienes el control. Pero no se puede ayudar a los demás cuando uno mismo no está bien… A veces es bueno recibir ayuda para que tú estés bien, pero para hacerlo debes confiar en los demás… Tú también mereces ser salvado"

Kyojuro permanece en silencio, los ojos abiertos y brillando con lágrimas no derramadas. Zenitsu no quiere detenerse, porque no hay tiempo, en la punzada de dolor que siente al pensar que tal vez nunca le habían dicho algo así a Kyojuro.

"Déjame ir, por favor" para transmitir su seguridad, toma las manos de Kyojuro y las aprieta "No te fallaré. Prometo que traeré ayuda y estaremos bien, pero tengo que hacerlo solo. Tú necesitas descansar. No quiero que te lastimes más de lo que ya estás… Por favor, confía en mí"

Por un momento, Zenitsu piensa que lo ignorará, como había estado haciendo desde la caída, pero muy pronto siente alivio cuando ve una pequeña sonrisa honesta en los labios de Kyojuro.

"Confío en ti" exclama en un susurro. Zenitsu siente un escozor en sus ojos y garganta "Te esperaré aquí"

La sonrisa de Zenitsu le parte la cara pero no se pierde en la alegría, no cuando tiene que moverse. Con una nueva y fuerte motivación, se separa del mayor y, antes de girarse y proceder con la subida, vuelve a prometerle que no tardará. Entonces se aleja corriendo.

Aunque su garganta empieza a arder demasiado pronto, no se detiene. Tampoco lo hace cuando casi tropieza con sus propios pies, ni cuando sus pulmones empiezan a colapsar. Sigue avanzando, siendo guiado por los colores anaranjados y violetas en el cielo. Desde esa altura puede apreciar los hermosos colores y podría apreciar el atardecer, y aunque le hubiese encantado verlo bajo otras circunstancias, agradece por ser testigo, porque le da esperanza para seguir moviéndose, y continuar con su misión.

Pero cuando la oscuridad comienza a avanzar en el cielo y el tono naranja de esperanza comienza a desvanecerse, Zenitsu empieza a sentir pánico y desesperación, sobre todo porque sigue sin localizar la cabaña. Tiene que pensar en Kyojuro para continuar su ascenso, no puede fallarle, aunque hay rastros de dudas y miedo sobre su ubicación, pensando que tal vez se equivocaron y en realidad se estaban alejando de la cabaña. Es cuando la noche se abre paso por completo y el bosque se oscurece, que Zenitsu se detiene. Su corazón palpita con fuerza y sus pulmones arden. Aún puede ver el sendero, el cual es pobremente iluminado por la luna, pero ya no puede ver más allá de la segunda línea de árboles.

Su cuerpo tiembla con miedo y pánico. No encuentra la cabaña, no encuentra a nadie que pueda ayudarlos. Más que enfrentarse a la oscuridad de la noche, lo que más le aterra es la idea de fallarle a Kyojuro. Apretando los dientes para controlar las lágrimas, exhala antes de gritar con todas sus fuerzas por ayuda. Su grito se pierde en el bosque y lo sigue el silencio.

Una lágrima se escapa.

Está a punto de irse en espiral cuando escucha algo. Abre los ojos y mira intensamente al frente, aunque solo vea oscuridad. El ruido comienza a acercarse, el ruido de un motor. Zenitsu mira a todos lados, esperando el vehículo. Vuelve a gritar para dar su posición y, antes de siquiera asimilarlo, una luz ilumina su espalda y el camino.

Zenitsu se gira bruscamente, con el corazón taladrando en su pecho. Hay una camioneta que ruge, como reconociéndolo y de ésta sale una persona que Zenitsu nunca pensó que se sentiría tan feliz de volver a ver.

"¡Zenitsu!" Uzui corre hasta él y lo abraza con intensidad para luego soltarlo a los dos segundos para revisarlo de abajo hacia arriba "Dios, nos tenías tan preocupados, ¿estás herido?"

Zenitsu siente que podría ponerse a llorar del alivio pero hay algo más importante que hacer.

"No estoy herido, pero Kyojuro lo está"

El mayor se paraliza. Aunque Zenitsu no ve tan bien el rostro de Uzui porque está a espaldas de las luces de la camioneta, puede sentir vibraciones de preocupación y miedo. Uzui se levanta y lo empuja suave pero urgente al auto, donde le abre la puerta. Dentro es que Zenitsu se da cuenta de la presencia de Sanemi, al volante, y de Iguro a su lado. Este le da un apretón en el hombro, como consuelo, pero se mantiene en silencio.

"¿Dónde está?" Uzui se gira a verlo desde el asiento del copiloto.

De pronto Zenitsu tiembla de miedo, cuando siente la presión para guiarlos hasta Kyojuro. No debería ser difícil, pero el bosque ha cambiado drásticamente desde que anocheció, parecen dos lugares diferentes.

Con un tartamudeo, les indica que él iba de subida, lo dejó más abajo para buscar ayuda. Uzui afirma y antes de decir algo, Sanemi movió el coche magistralmente para girarlo ciento ochenta grados. Con una brusca pisada en el acelerador, el coche empezó a avanzar tras un rechinido. Zenitsu mantuvo su mirada muy atenta al camino, casi sin pestañear, buscando cualquier señal de Kyojuro o cualquier árbol o cosa que pudiera reconocer, deseando no pasarse, implorando no equivocarse y perderlo.

El coche brinca violentamente por el terreno parchoso, pero si a Sanemi le importa el bienestar de su vehículo, no lo demuestra. Sus puños están apretados y casi blancos mientras agarra el volante, sus ojos más inyectados de lo usual, sin dejar de ver al frente, revisando cada esquina. Uzui e Iguro hacen lo mismo, cada uno desde su ventana.

Zenitsu comienza a angustiarse cuando nota que llevan unos minutos conduciendo y no hay rastro de Kyojuro. Piensa que se ha equivocado, hasta que un árbol llama su atención. Lo reconoce porque es donde Kyojuro tropezó por segunda vez. Con un grito les pide que paren. Sanemi pisa el freno y todos se van hacia adelante por inercia. Zenitsu es el primero en bajar y correr y pronto lo siguen Uzui e Iguro.

Ahí estaba Kyojuro, en el árbol dónde Zenitsu lo dejó, solo que, a diferencia de antes, Kyojuro está acostado de lado. Su rostro pálido e inconsciente casi cubierto por su cabello rubio. Zenitsu se paraliza con la imagen, nuevas oleadas de preocupación por verlo.

Uzui se agacha a su lado, su rostro mortalmente serio. Intenta despertarlo con una suave sacudida, pero Kyojuro no se mueve.

"Hay que llevarlo con Kocho" habla Obanai por primera vez desde que Zenitsu subió al auto "¿Sabes el alcance de sus heridas?"

"No… Bueno, no tiene nada fracturado, o eso creo. Estuvimos caminando por casi dos horas y no noté algo roto" responde Zenitsu en un balbuceo "Sé que está herido porque me protegió con su cuerpo de la caída, pero él nunca me dijo qué tanto"

"Típico de él" Sanemi se abre paso con un insulto, pero su rostro no se ve furioso, al contrario, parece albergar la misma tristeza que siente Zenitsu mientras lo observa.

"Entonces debemos tener cuidado en moverlo, no sabemos qué tan grave está" Iguro se agacha y mira a Sanemi, quien se acerca silencioso y entre los dos lo mueven y sientan. Entonces Uzui coloca sus brazos en la espalda y detrás de las rodillas de Kyojuro y lo levanta con cuidado. Obanai le sostiene la cabeza hasta que Uzui lo acomoda en sus brazos.

Ninguno menciona la preocupación que sienten de que, ni con todo el ruido y movimientos que hicieron, Kyojuro se inmutó y despertó.

Sanemi es el último en subirse a la camioneta, luego de que ayudara a subir a Kyojuro. Este permanece semi acostado en el asiento de atrás, con Uzui a sus espaldas, protegiendo y resguardándolo de cualquier movimiento brusco que haga el coche en el camino empedrado. Zenitsu acaricia sus manos en un intento de calentarlas.

Obanai susurra una indicación que hace que Sanemi chasqueé la lengua pero obedezca y reduzca un poco la velocidad. Aunque pasara un terremoto, Zenitsu no podría sentirlo, ya que se siente flotar en la incredulidad de esas dos horas y en el alivio de tener a Kyojuro a su lado.

"¿Estás bien?" Zenitsu pestañea y mira a Uzui confundido, quien le sonríe con suavidad "La experiencia debió ser muy difícil y aterradora"

El menor sonríe con cansancio.

"Lo fue, aunque con él me sentí seguro, hasta que realmente se puso mal"

"Tiene un talento para minimizar los problemas" expresa Uzui, risueño, mientras mira a Kyojuro dormir "Pero también sé que tiene un talento para crearse a sí mismo problemas"

"Fue mi culpa" confesó Zenitsu, aunque no quisiera, más cansado por todo que consciente de sus palabras "Aunque él me ha dicho que fue un accidente, no puedo evitar pensar que fui el causante de todo. No estaría herido sino fuera por mí"

"No te atormentes por eso" exclama Sanemi con indiferencia "Le encanta ser el héroe"

"Tiene serios problemas" complementa Iguro con un casi imperceptible rastro de diversión.

"Y, aunque hubiese sido un error, te redimiste y pudiste salvarlo" exclama Uzui con calma "Es gracias a ti que pudimos encontrarlos"

Zenitsu deja que sus hombros caigan, una vez siente que otro peso de culpa lo abandona. Se siente orgulloso de sí mismo, porque pudo cumplir su palabra.

Después de unos minutos que pasan en un borrón, finalmente llegan a la cabaña. Entonces Zenitsu se da cuenta que ya les faltaba muy poco para llegar y lo hubiesen podido lograr si no fuera por cómo terminaron las cosas. De cualquier forma solo hay genuino alivio cuando Sanemi se estaciona y apaga el coche. Iguro es el primero en bajarse y le abre la puerta a Zenitsu. Este agradece con una sonrisa cansada.

"¡Zenitsu!" Tanjiro y Nezuko se acercan corriendo y ambos lo inspeccionan con la mirada nublada de preocupación "¿Estás bien?"

"Estoy bien" afirma con tranquilidad. De pronto Nezuko lo abraza y Zenitsu se congela con incredulidad.

"Nos tenías muy preocupados" dice ella en un susurro, antes de separarse y revisarlo nuevamente con la mirada.

"No te preocupes, Nezuko, si está herido en algún lado yo me encargaré" Shinobu se acercó y le sonrió a Zenitsu con su dulce sonrisa.

"De verdad estoy bien. El que necesita ayuda es Rengoku"

Como si hubiese esperado el momento, Uzui se acerca, con Kyojuro en su espalda. Hay un jadeo y murmullos colectivos cuando lo visualizan. Shinobu hace contacto visual con Uzui y rápido agiliza las cosas, lanzando órdenes de que den espacio y de que la sigan al interior.

Zenitsu es suavemente empujado por Tanjiro hasta la habitación que Shinobu rápidamente acondicionó. Ahí solo lo dejaron pasar junto con Uzui, quien acostó suavemente a Kyojuro en la cama, siendo auxiliado por Kocho. Zenitsu se sintió un poco tonto por no ofrecer su ayuda pero honestamente no podría ser de utilidad, no cuando sus piernas tiemblan por el cansancio.

"Ven, siéntate aquí" Shinobu lo guía a una silla con amabilidad "En un momento estoy contigo"

Ella se gira y dedica su atención a Kyojuro. Revisa superficialmente su cuerpo mientras pregunta qué sucedió exactamente. Zenitsu responde con debilidad a sus preguntas, muy consciente de que Shinobu no está satisfecha, no cuando no saben si Kyojuro está gravemente herido o no. Así que lo que propone Shinobu es quitarle la ropa. Zenitsu ya no se siente tan cansado cuando ve cómo, entre ambos, le quitan la camisa y lo giran suavemente a un costado para ver su espalda. La imagen se quedará grabada en su mente por el resto de sus días y la culpa que supuestamente ya no sentía, volvió a aparecer con cruda realidad. Casi toda la espalda, hombros y brazos de Kyojuro están manchadas con moretones de varios tamaños y en diferente estado de coloración y de raspaduras y cortadas profundas con sangre seca.

Zenitsu siente lágrimas en sus ojos.

"Tiene costillas magulladas" Shinobu rompe el fúnebre silencio de la habitación. Conforme revisa el cuerpo de Kyojuro añade a la lista y a la culpa interior de Zenitsu "Y su rodilla derecha está hinchada y amoratada"

"¿No necesita un hospital?" Uzui inquiere con voz profunda.

"Lo único que me preocupa un poco es que tiene un golpe detrás de la cabeza" Shinobu responde, mientras masajea el cuero cabelludo de Kyojuro "Pero puedo descartar una fractura y una lesión mayor, solo tengo que monitorearlo el resto de la noche para asegurarme que no tenga una contusión"

Uzui afirma con la cabeza, sus ojos distantes y afilados.

"Vendaré y limpiaré las heridas" Kocho hace el proceso rápido o eso siente Zenitsu, ya que se perdió en sus pensamientos y su culpa, hasta que Shinobu chasquea sus dedos frente a él "Lo siento, no quise espantarte pero no me hacías caso"

"Lo siento" balbucea Zenitsu con torpeza, notando que Uzui se había ido.

"No lo sientas" Shinobu le sonríe con cariño "Llegó tu turno. Aunque dices que estás bien quiero asegurarme"

Kocho lo revisa rápidamente. Zenitsu no se sorprende al saber que sólo tiene un par de moretones en su espalda.

"No te sientas mal" expresa Shinobu, solemne una vez termina su revisión "Yo y todos los que están afuera, estamos felices de que te encuentres bien"

"Pero Kyojuro está muy herido"

"Es muy resistente, como seguramente sabes" ella ríe ligeramente "Puedo asegurarte que mejorará muy pronto"

El menor afirma con la cabeza.

"Ahora vete de aquí. Necesitas dormir y tomar agua con urgencia. Yo me quedaré con Rengoku y te prometo que estará de pie muy pronto, una vez descanse lo suficiente"

Zenitsu está un poco conmocionado por todos los eventos. Cuando sale de la habitación, casi colapsa en el pasillo, apenas escuchando el grito preocupado de sus amigos. Su cuerpo se mueve sin su total consciencia. En un lapso de coherencia, se siente un poco culpable de que Inosuke y Tanjiro tengan que soportar todo su peso, pero la poca energía que le quedaba ya estaba completamente drenada y la vergüenza pasa a segundo término cuando siente la cama. El tiempo pasa sin ser percibido, a veces escucha voces y luego su mente se va a la oscuridad, durmiendo sin sueños, sin imágenes, pero con una leve sensación de urgencia, un pequeño pánico como si algo no estuviera bien y no fuera correcto, pero así como aparece espontáneamente también desaparece cuando su mente vuelve a caer en profunda oscuridad.


Es pasado de media noche cuando Zenitsu puede despertar en totalidad. La habitación está muy poco iluminada por la luz de la noche y aunque normalmente Zenitsu podría acomodarse en la cama y dormir más tiempo, esta vez su mente y cuerpo están alertas. Con un poco de dificultad se sienta en la cama, notando que sus amigos están dormidos, muy cerca de él, en realidad. Una sonrisa fantasma aparece. Desde la caída no se había sentido completamente seguro y a salvo, pero con el suave ronquido de sus compañeros, puede decir que está en casa.

Aunque el sonido colectivo y la paz que inunda la habitación podría relajarlo para continuar su descanso, decide levantarse. Siente un ligero mareo y saca un pequeño quejido, notando entonces lo reseco de su garganta. En la mesa de noche a un lado de su cama, está una jarra de agua y un vaso intacto que no duda en tomar y tragar con avidez. No había notado lo deshidratado que se sentía hasta que su garganta irritada sintió la revitalizante y sanadora agua en sus paredes. Tomó otro vaso antes de suspirar y salir muy sigilosamente de la habitación. Los pasillos estaban oscuros e igual de silenciosos, así que Zenitsu los recorrió con cuidado, hasta llegar a la habitación donde Kyojuro se estaba quedando.

De pronto la puerta se abrió y de ahí salió Shinobu, quien se tornó seria cuando lo encontró.

"¿Qué haces levantado?" le pregunta en un susurro amable pero curioso.

"Quería ver cómo estaba" responde Zenitsu igual de cuidadoso. Ella sonríe con calidez y deja la puerta abierta, para invitarlo. Ambos ingresan y observan al rubio dormir.

"Corrió con mucha suerte… Ya descarté una concusión" Shinobu explica con leve cansancio "Recuerda todo el accidente y, de hecho, estuvo preguntando por ti"

Zenitsu la mira con leve sorpresa, su pecho revoloteando con cariño.

"¿Puedo quedarme un tiempo?" inquiere Zenitsu. Ella le da una suave palmada en su cabeza como respuesta, antes de salir. Zenitsu toma asiento en la silla donde probablemente Shinobu se sentaba mientras lo revisaba. Ahí saca un suspiro de alivio. La pequeña sensación de urgencia que lo llegó a despertar, finalmente apaciguada cuando sabe que Kyojuro está y estará bien.

Aunque está aburrido y cansado, permanece casi media hora en la misma posición, sin saber exactamente la razón. Kyojuro duerme plácidamente, sin reparar en su presencia, cosa que agradece. Cuando le vence el cansancio y se siente cabecear es que bosteza y decide que regresará a la cama, pero no llega ni a la puerta cuando el mayor comienza a despertar. Zenitsu se paraliza, arrepentimiento cuando piensa que tal vez fue muy ruidoso y lo despertó.

Retrocede y vuelve a tomar asiento, mientras espera pacientemente a que el otro se despabile por completo. Kyojuro pestañea unos segundos antes de mirar a Zenitsu. Pronto hay una sonrisa.

"Me alegra mucho verte" murmura Kyojuro. Definitivamente Zenitsu sigue trastornado del trauma y conmovido por todo lo que Kyojuro hizo por él, porque cuando lo escucha y mira, siente lágrimas en sus ojos. Regresa la sonrisa, aunque acuosa, tratando de transmitir un agradecimiento.

"¿Cómo te sientes?" Zenitsu pregunta. Kyojuro le responde con un audible quejido cuando intenta levantarse. El menor bufa con una mezcla de resignación y cariño "Eres alguien muy terco, ¿lo sabías?"

"Me lo han dicho" Kyojuro se ríe con una exhalación. Logra sentarse en la cama y sonreírle a Zenitsu como si su rostro no estuviera demacrado y su cuerpo no estuviera lleno de golpes y dolor.

Zenitsu recuerda las indicaciones de Shinobu. Aunque sigue un poco preocupado, no tiene duda de que el mayor mejorará y se sentirá mejor una vez descanse y se hidrate lo suficiente; así que hace de enfermero y le alcanza un vaso con agua, que el otro acepta con el rostro iluminado.

"Lamento haberte preocupado" expresa Kyojuro, dócil "Y discúlpame si llegué a ser una carga"

Hay un chasquido que resuena en la habitación cuando Zenitsu se endereza de la silla, de manera imprevista.

"Nunca fuiste una carga" dice con rigidez, encogiéndose un poco cuando se da cuenta de la intensidad en su volumen. No esperaba sonar tan duro en sus palabras.

Kyojuro mantiene su sonrisa, sin inmutarse, pero no responde. Zenitsu se siente un poco inseguro, sin saber cómo proceder, como si estuviera rodeado de hielo y no quisiera romperlo con descuidados pasos. Algo que no comprende del todo es como alguien, tan extrovertido y tan asertivo en su comunicación como Kyojuro, no sea igual de expresivo y compartido con sus propios pensamientos y preocupaciones. Zenitsu siempre pensó que era alguien bueno leyendo a la gente tal vez no tanto como Tanjiro, pero podía defenderse. La máscara tan bien colocada en Kyojuro era muy difícil de interpretar.

"Nunca fuiste una carga" susurra Zenitsu con amabilidad "Al contrario. Fue gracias a ti que pude levantarme y continuar"

"Y nos salvaste, como prometiste" hay una amplia sonrisa y un brillo en sus ojos que apenas es alumbrado por la lámpara de noche "No debió ser fácil, pero fuiste muy valiente… Es admirable"

Zenitsu se tambalea con esas palabras. Su intención original era consolar al mayor, pero, como siempre, Kyojuro le gana. Antes se hubiese pavoneado con las palabras, aunque no puede mentir que no siente emoción y orgullo con estas, pero ahora percibe una pequeña barrera en su conversación, como si Kyojuro lo estuviera alejando a propósito, y eso le preocupa.

Pero si algo aprendió de su compañero en toda la experiencia, es que tiene varias capas pero muchas de estas eran de posible acceso con las palabras correctas.

"Logré hacerlo porque me permitiste ayudarte" exclama Zenitsu en un susurro.

"Y me alegra mucho haberlo hecho" Kyojuro baja la mirada con un semblante de tristeza, pero sin perder su sonrisa "Sé que a veces puedo ser obstinado y controlador... Pero es que creo que debo protegerlos, sobre todo a ti y tus amigos... Todavía son muy jóvenes"

"¿Pero quién te protege a ti?" exclama con el corazón latiendo fuertemente en su pecho.

Kyojuro levanta la cabeza y lo observa con clara sorpresa, su rostro desprovisto de su confiable sonrisa. Zenitsu no recuerda haberlo visto tan perdido antes. Duda cuando hay un silencio palpable pero cuando intenta disculparse y corregir su comentario, Kyojuro lo interrumpe.

"Cuando mi madre murió, le prometí que utilizaría mi fuerza para ayudar a otros" la voz apenas y se escucha. Zenitsu tiene que inclinarse levemente "Tuve que crecer para cumplir mi palabra. Para poder cuidar a mi hermano y para asegurarme que él ni nadie, se sientan nunca desprotegidos"

Los ojos del menor se llenan de lágrimas sin derramar.

"Pero, honestamente, es agotador" exclama con una risa. Entonces hace contacto visual con Zenitsu y le sonríe "Pero tú me enseñaste que está bien soltar y que puedo confiar en otros para recibir su ayuda… Gracias"

Zenitsu se levanta de manera imprevista y se acerca en dos grandes zancadas para abrazar al mayor. Este se congela por un segundo pero pronto corresponde el abrazo con la misma intensidad.

Siempre vio a Kyojuro como alguien inalcanzable, por las referencias que sus amigos le daban. Luego de la caída, compartió con todos una misma percepción: es alguien maravilloso y lleno de luz; pero ahora lo veía como una persona que, como cualquier otra, puede sentirse solo y triste. Pero a diferencia de él por ejemplo, Kyojuro no se deja vencer por estas emociones. Solo da una palmada cariñosa al corazón y sigue avanzando y sonriendo a la vida. Zenitsu admira eso y más.

Una vez se separan y se sonríen mutuamente, Zenitsu se promete a sí mismo que será ese alguien que lo salve, siempre que Kyojuro le permita y confíe en él.

(3)


Despertar, la segunda vez, se vuelve una odisea cuando es realmente consciente del cansancio que tiene. No le ayudó haberse despertado a media noche e ir a hablar con Kyojuro, terminó durmiendo más tarde de lo que debía, dando vueltas en la cama, por todas las emociones y sentimientos del día.

"Te ves como una mierda" Inosuke señala y Zenitsu se ríe sin humor, lanzando dagas con sus ojos a su amigo, quien no se inmuta y sigue comiendo.

"¿Pudiste descansar al menos?" Tanjiro pregunta con genuina preocupación. Zenitsu le sonríe con amabilidad pero no responde, aunque no es necesario hacerlo, Tanjiro entiende y muestra un leve fruncido de desaprobación.

"Qué bueno verte, Zenitsu" exclama Mitsuri cuando ingresa al comedor sosteniendo varios platos en sus brazos "¿Cómo te sientes?"

"Solo un poco cansado" exclama mientras acepta con una sonrisa un plato con su desayuno.

Sigue siendo temprano por la mañana, por lo que no están todos en el comedor. De hecho, a Zenitsu le sorprende que Inosuke esté despierto, pero no lo culpa, él también se despertó por el aroma de la comida. Una vez prueba bocado, no se arrepiente. No se había dado cuenta de lo hambriento que estaba. La comida sabe deliciosa y se avergüenza un poco cuando se escucha gemir.

"¡Huele delicioso!" la voz estruendosa de Kyojuro se abre paso en la habitación y todos levantan su mirada con sorpresa. El rubio ingresa, siendo apoyado por Uzui. Mitsuri se levanta y corre a abrazarlo, luego lo guía con suavidad hasta una silla, donde es recibido con sonrisas, palmadas y palabras de aliento.

En el resto de la mañana consienten a Zenitsu y Kyojuro, cualquier cosa que necesiten, alguien está ahí para ambos. Zenitsu se siente querido por todos y recibe su apoyo con los brazos abiertos, en especial las atenciones que Nezuko tiene hacia él. Su corazón late armonioso, recordando su conversación con Kyojuro, pensando que sus emociones son valiosas y tiene una oportunidad si es honesto, así que se abre y le comparte toda la experiencia cuando ella le pregunta.

Para media tarde están preparando todo para su regreso. El fin de semana pasó muy rápido, tanto que Zenitsu se lamenta. Aunque empezó con el pie izquierdo y terminó cayendo por un acantilado y temiendo por su vida, no lo cambiaría por nada. Porque la experiencia le ayudó a forjar y mejorar su relación con personas que considera muy valiosas.

Mientras suben sus pertenencias al coche, Tanjiro y él escuchan los insultos de Sanemi y la suave voz de Tomioka, quienes intentan frenar a Kyojuro de que maneje, pero este, como Zenitsu ha aprendido, es terco, diciendo que puede hacerlo. Zenitsu no duda que puede lograrlo, ya que, si hay alguien que cumple sus palabras, ese es Kyojuro, aunque a veces se sobreexija y no tenga cuidado consigo mismo.

Por fortuna no tiene que lidiar con su dolor solo. Shinobu toma las riendas del asunto y como nadie se atreve a desobedecer sus órdenes, lo próximo que saben es que Tomioka los llevará de regreso y Kyojuro se regresará con Uzui. (4)

"Me hubiera gustado regresar con ustedes, pero Kocho es firme" exclama Kyojuro con una sonrisa apenada, como despedida.

"Va a ser aburrido sin ti" Inosuke luce frustrado de tener que compartir tanto tiempo con el reservado de Tomioka.

"Estoy de acuerdo con ella" dice Tanjiro con preocupación "Por favor tómalo con calma"

Kyojuro afirma con un gruñido. Zenitsu sabe, por experiencia, que es más fácil pedirle que se lance por un barranco a que se tranquilice y cuide.

"Recuerda lo que hablamos" expresa en voz baja. Kyojuro lo observa serio por un segundo, antes de suavizar sus facciones y sonreírle. La próxima vez que afirma, Zenitsu sabe que está siendo sincero.

Una vez se separan es bombardeado por preguntas que no está seguro poder responder. Piensa que, a raíz de lo que pasó, las palabras y consejos que compartieron son muy íntimos. Se sentiría muy culpable de compartir algo tan sagrado como un pedazo del corazón de Kyojuro, sin su permiso, aunque sean sus queridos amigos. Por ende el regreso se convierte en un esquiva constante de las preguntas bruscas de Inosuke y las miradas curiosas y poco sutiles de Tanjiro.

Conforme se van alejando de la montaña y se acercan cada vez a sus hogares, llega un punto en que Inosuke y Nezuko se quedaron dormidos. Dentro del vehículo, hay un silencio que es bastante pacifico. Zenitsu observa el cielo en trance, su corazón latiendo en una melodía armoniosa.

Cuando lo dejan en su casa, el cielo se ha pintado de naranja y violeta.

El atardecer es una bienvenida.


(1) Bueno, no todos, jaja. Después de darle mil vueltas, decidí omitir varios personajes (Kanae, Kanao, Genya, Tokito y Gyomei), una disculpa, pero es difícil trabajar con tantos personajes y que no queden como fantasmas, aunque al final realmente no importaba ya que la historia se centraba en Kyojuro y Zenitsu. A la otra ya los incluyo, lo prometo.

(2) Haciendo un poco de investigando, leí por ahí que Senjuro y Kyojuro se llevaban entr años.

(3) ¡Qué difícil fue escribir toda esa sección!... Vemos a Kyojuro como alguien alegre y excéntrico, pero es muy complejo. Alguien que no permite que se acerquen a su coraza, alguien que no comparte sus inseguridades y miedos, no porque quiera enaltecer su imagen y ponerse en un pedestal, sino porque genuinamente no cree que sea importante, porque cree que lo más primordial es ayudar a los demás, aunque él ya no pueda seguir... Aprecio mucho a su madre, porque enseñó valores hermosos a sus hijos, pero no puedo negar que le hizo mucho daño a mi pequeño… Por eso siento que fue tan difícil retratar esto. Kyojuro es muy cerrado con sus pensamientos y emociones que implican su vulnerabilidad. Pero si hubiera alguien que pudiera leerlo, aunque sea un poco, pienso que sería Zenitsu. Zenitsu es perspicaz y empático. En el manga fue el único que dio un boceto de cómo era Kyojuro, basándose en los latidos de su corazón. Todos veían a Kyojuro como alguien fuerte, admirable, enérgico, pero Zenitsu fue el único que arrojó la idea de que, como todos, también era humano y habrá tenido días dónde se sintió triste y solitario, pero nunca se dejó caer por eso… qué doloroso desenlace. Creo que es muy lamentable que no vimos más interacción entre ambos, que Zenitsu estuvo inconsciente durante todo el enfrentamiento y haya llegado cuando ya estaba muerto. No lo conoció tan a fondo como Tanjiro e Inosuke… en fin. Por eso quise escribir una historia de ambos, para explorar un poquito una posible relación de amistad.

(4) Tal vez he abusado con la amistad entre Uzui y Kyojuro, pero en mi mente son súper cercanos. Otra cosa que tanto lamento de la historia de Kimetsu no Yaiba, es que no vimos interacciones entre estos dos personajes que seguramente, no solo se respetaban mutuamente, sino que se llevaban muy bien y se estimaban. Los amo y me encanta pensar en su amistad, así que siempre lo plasmaré mientras pueda.


N/A Fue súper entretenido escribir esta historia y me gustó tanto el desarrollo de la trama y de los personajes, que al final decidí compartirla.
Por favor díganme si les gustó 💕