Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you, Ariel, for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
.: Dos :.
Rápidamente entiendo que me dejé llevar por la impulsividad. Ella es la tentación personificada, pero es su rebeldía, su total inhabilidad de controlarse a sí misma lo que me atrae a ella y que también la vuelve una persona particularmente difícil con quien trabajar.
Tengo un plan, pero depende de que ella pueda acceder a la magia que puedo oler desprendiéndose de sí.
Al principio sí intento concentrarme, mantener el rumbo de mi plan. Pero ella me mira con esos ojos inocentes y esa boquita perversa y quiero caer de rodillas y adorarla durante siglos.
Nunca antes he perdido el hilo de mis pensamientos tanta veces como lo he hecho al mirar su tentador rostro.
Para colmo, está más borracha de lo que había notado. Sabía que la energía de la fiesta la estaba intoxicando, pero no me di cuenta de lo mucho que le había alterado la mente hasta la mañana siguiente. Ya no está la zorrita seductora que hablaba de sus deseos como un susurro en mi alma.
Ahora está confundida, enojada y seductora de una manera totalmente diferente.
Bella. Ese nombre no le queda. Ella es mucho más que una belleza humana común, y llamarla de una forma tan obvia se siente como una ofensa. Es el misterio más grande con el que me he cruzado y la necesidad de develar sus secretos se arraiga dentro de mí.
No podré dejarlo por la paz.
La traje a la tierra que vio nacer a la vieja bruja. Una parte de mí espera que esto le despeje la mente y la ayude a concentrarse en la tarea que le presentaré, pero más que nada lo hago porque aquí ella no se me puede escapar de las manos.
Una necesidad de poseerla, de tenerla donde pueda alcanzarla, crece con fuerza dentro de mí. Nunca había tenido estas urgencias posesivas, y no estoy del todo seguro de cómo reaccionar a ellas.
Finjo dejarla y durante un tiempo, sí me voy de verdad. La barranca está sellada con magia de elfo, y solo puede salir de aquí con la ayuda de un elfo. No me preocupa que la descubran o se escape, y eso me permite poner un poco de espacio entre nosotros para intentar aclarar mis planes.
Antes de irme intento dejarle pistas, indicios de una verdad que tengo prohibido decirle directamente. Entre más pronto conozca el juego, más pronto podremos jugar.
No sé si soy una criatura capaz de sentir el amor que se necesita para romper el hechizo de lealtad. Nunca he amado ni me han amado de tal manera, y honestamente no me interesa hacerlo. Sé que mi búsqueda está condenada al fracaso, que incluso si por alguna casualidad esta chica termina siendo algo más que pura lujuria, ella no será suficiente para el hechizo, pero tal vez me pueda ser útil en más de una manera.
Ella huele a cosas antiguas: magia vieja y secretos olvidados hace mucho tiempo. No sé si es posible, pero tal vez, solo tal vez, podamos encontrar una solución para el hechizo de la bruja. Si ella puede conectarse con la antigua bruja, tal vez podamos encontrar una manera de liberarme a mí.
Es un sueño que nunca me he atrevido a tener, pero ahora que le he permitido entrar a mi mente, lo anhelo.
Libertad. Qué se sentirá ser dueño de ti mismo por completo. No puedo imaginarlo, sin embargo, me siento desesperado por ello.
…
Cuando regreso a la barranca, su magia está más tranquila, ya no está intoxicada por la energía de otros. Puedo sentir que se está arraigando y me alarma darme cuenta de que es casi lo suficientemente fuerte para romper mi propia magia.
¿Qué tan fuerte es esta chica?
—Hola, Pequeña.
No puedo ocultar el deseo en mi voz, la oscura caricia como una invitación que quiero entregarle. Veo que su cuerpo se estremece y siento su magia revolotear a nuestro alrededor al despertarse y estirarse hacia mí.
—Edward.
Nunca ese nombre ha transmitido tanta seducción. No es mi verdadero nombre, pero es un nombre que he usado durante muchos, muchos años y, oh, cuánto deseo escuchar mi verdadero nombre pronunciado por esa lengua perversamente tentadora.
No puedo guardarme mis comentarios y a veces la hacen sonrojar, lo que me hace morderme la parte interna de la mejilla. Quiero poseerla, y de alguna forma su inocencia solo la vuelve más fascinante.
No cabe duda de que sabe lo incitante, lo completamente irresistible que es.
Cuando me dice que todavía no ha descubierto la verdad de por qué está aquí —no ha descubierto las pistas mágicas que le dejé— me siento decepcionado. Sé que no lo resolverá mientras yo siga aquí y tiene que resolverlo por su cuenta. Tengo prohibido decírselo directamente. Ella tiene que saber al menos una parte de todo esto. Así es como funcionan las reglas del juego.
Me conocen por disfrutar del dolor, pero hasta ahora nunca me había causado gracia. Me veo sorprendido cuando sus palmas chocan con mi pecho con más fuerza de la que le permite su fortaleza física. Su magia arremete contra mí, demandante, y gozo de la sensación.
Se ve magnífica al gritar, su magia se alza para estar a la par de su enojo. Puedo sentirla rozando contra mí, arañando más y más fuerte entre más se enoja.
Quiero dejarla destrozarme en su gloriosa furia.
Debo tenerla. Ciertamente ella no puede negar el hambre salvaje entre nosotros, la necesidad que no menguará. No es como nada que haya experimentado antes y casi me vuelve loco a causa del deseo.
Me siento decepcionado y aliviado cuando se calma. Cuando entramos a la cabaña, requiero de toda mi voluntad para no devorarla en los estrechos confines de la estructura.
Elijo lo que puedo y no puedo decirle, probando los límites de mis órdenes. La lealtad de elfos es inquebrantable, pero a menos de que el que da las órdenes esté presente, usualmente podemos valernos de lagunas. Me fío de ellas para decirle lo que puedo.
Apenas me resisto de decirle lo mucho que la deseo, aunque a juzgar por la forma en que su magia se restriega contra mí, como un gato en busca de atención, ella también me desea.
Intento descifrar si está consciente de que su magia me está indicando sin rodeos lo que su cuerpo desea. Me sorprendo al darme cuenta de que ella no tiene ni idea.
Parece poco probable, pero también se presenta como una oportunidad interesante y no puedo contenerme.
Me divertiré con esta Pequeña.
