Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.


Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


.: Cuatro :.

Pequeña está llena de sorpresas.

Llevarla a la corte es un riesgo calculado. Por un lado, no estamos nada cerca de poder romper la maldición, pero la intuición me dice que con el amuleto de Ara podríamos no necesitar sacrificar un amor para liberarme. Mi Pequeña es poderosa —mucho más poderosa de lo que ella misma sabe— y ver su magia entrelazarse con la tierra de la vieja bruja me indica que ella está más cerca de esto de lo que pude haber predicho.

Por una bendición de las estrellas, la bruja perfecta ha caído en mi regazo.

Ahora solo es cuestión de saber qué hacer con ella.

Por supuesto que tengo bastantes ideas. Mi mente está llena de los placeres perversos que deseo desatar con ella. Sus ojos inocentes con esa diabólica cadencia de su sonrisa casi me hacen caer de rodillas cada vez que la veo. Es el pecado encarnado y anhelo una probada.

No es una regla; no me han prohibido acostarme con ella, de hecho, creo que Marcus se sentiría complacido si lo hiciera. No está en la naturaleza de todos los elfos tomar parte del coito, pero sí que lo está en la mía. He vivido un tiempo muy largo y me he acostado con muchos seres, elfos y mortales por igual. Deseo hundirme tan profundo en Pequeña que me pierda a mí mismo, y es precisamente por eso que me resisto a ella. Puedo sentirlo cuando la toco; nuestra magia anhela una mezcla, deslizarse junta hasta que las dos entidades se conviertan en una. No sé qué significa eso —nunca lo había experimentado en mi larga vida— y temo las consecuencias de entregarme a eso. No puedo perderme, no cuando estoy tan cerca de ser libre.

Sin embargo, ella no me lo pone fácil. Todo lo que hace es una tentación, la forma en que sonríe, la forma en que se sonroja, la forma en que abre las fosas nasales cuando está enojada. El movimiento de su cabello alrededor de sus hombros mientras reflexiona es fascinante y me encuentro necesitando más y más para distanciarme, para olvidar a la criatura frente a mí y obligar a mi mente hacia otro lugar.

La deseo más de lo que he deseado algo antes en mi vida y se siente como si pudiera matarme el seguir negándome una probada de su carne madura.

En el momento en que entramos al Bosque Hazel, me pongo en guardia. Soy consciente de que no hay que confiar en nada aquí, especialmente en la serenidad del bosque. Muchos seres habitan este lugar y aunque todos deberían mostrar lealtad hacia Marcus y Ara, tengo mis sospechas de que hay algunos seres que están incluso más allá de su control.

Estos bosques son antiguos y están llenos de secretos que anteceden al tiempo. Marcus y Ara son hormigas comparados con eso.

Pequeña me hace preguntas mientras caminamos y me distrae de estar en alerta. Es irritante y divertido a la vez, y no sé si quiero silenciarla más con una mirada o con mi cuerpo.

Conozco una manera segura de mantener ocupada su boca.

El sendero por donde nos llevo nos obligará a cruzar el hogar de la kelpie. Me preocupa un poco eso, pero también espero que mi rango me permita poder suficiente para negociar un paso seguro.

Desafortunadamente, es la ruta más segura para la brujita a mi lado.

La kelpie se muestra divertida cuando posa sus ojos en mí y el uso del nombre Pequeño tonto dispara el enojo a través de mí. Durante mucho tiempo he sido la marioneta de Ara y Marcus, su juguete favorito para hacer danzar entre ellos.

Ya no más.

Le ofrezco a la kelpie una baratija robada del mundo humano. Es una borla, nada para mí, pero sé que es lo suficientemente brillante para captar la atención de la kelpie.

Lo que no consideré es que no es suficiente para pagarnos el pasaje a ambos.

Cuando Pequeña se adelanta para ofrecer su pago, me quedo mudo por los sentimientos conflictivos de celos y miedo. Quiero mantenerla en secreto a ella y a su poder tanto como pueda, y este acto simple podría destruir mis planes.

Sé, gracias al beso que usamos para sellar nuestro acuerdo, que el poder de Pequeña se derrama de ella en un momento tan íntimo. Parece que no puede evitarlo —si es que siquiera está consciente de ello— y ese poder es suficiente para ponerme de rodillas.

Casi mata a la kelpie.

Ella no lo ve, la forma en que la kelpie se sumerge al apartarse. No ve la forma en que se abren los ojos de la kelpie y dentro de ellos, durante un breve segundo, se encuentran universos brillando.

Siento el asombro y el miedo de la kelpie, y lo conozco tanto como conozco mi propio nombre. Besar a Pequeña es como besar al universo.

Cuando finalmente cruzamos el río, ella se burla de mis celos. Tiene cierto toque de verdad, por supuesto, pero más que eso ella no tiene idea de lo que desencadena con sus besos. La kelpie no se guardará esta información y temo las repercusiones de más criaturas descubriendo qué clase de poder se encuentra almacenado en este diminuto cuerpo a mi lado.