Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.


Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!

Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.


.: Seis :.

El tiempo no existe en la Corte Hazel. Soy torturado sin descanso y Ara se deleita con cada momento. Sabe que puede ordenarme que responda sus preguntas y yo sé que no lo hará. No quiere saber dónde he estado, qué he estado haciendo, o por qué me fui. Todo lo que le importa es poder infligir tormento.

Su atención empeora por el hecho de que el placer que solía otorgarme —deseo básico y carnal de la carne y solo de la carne— ya no me provoca nada. Sus caricias están vacías y cuando posa sus labios en mi piel, no siento nada.

He probado las estrellas en otra, y ninguna cantidad de manipulación puede darme placer con esta desgraciada reina.

Es una victoria pequeña, una que mantiene presente mi voluntad de vivir. Una vez ella tuvo poder sobre mí, pero con el solo hecho de conocer a mi Pequeña, su poder está disminuyendo.

Es una esperanza que no sabía que necesitaba.

Eventualmente me sacan de sus habitaciones, me arrastran con ella hacia la sala del trono donde me pondrá en exhibición, sin duda para mostrarle a Marcus que él ha fallado.

No me sorprende que Ara supiera sobre los planes de Marcus. Hay muy pocas cosas que suceden en esta corte que sean secreto de verdad y Ara se encarga de saber todo lo que hace su esposo. Me atan a su trono como su forma de montar el premio que ha capturado. Para ella no soy nada más que un animal de peluche en una pared.

Los ojos de Marcus se posan brevemente en mí cuando me llevan ahí, pero no muestra sorpresa, ni preocupación. Sus ojos se apartan de mí con pereza, como si fuera meramente una alfombra arrastrada frente a ellos para que se limpien los pies.

Alguna vez Marcus fue una criatura merecedora de ser llamado amigo, pero el reinado lo cambió. Es frío, calculador y estratégico. Ya no existe la criatura suave que una vez debatió sobre filosofía y poesía. Ahora es por completo el frío Rey Hazel que el legado de su padre esperaba que fuera.

Entran y salen criaturas de la sala del trono. Desde mi sitio atado al trono de Ara, no les presto atención a ninguno. No me interesan los acuerdos de la corte. En mi mente, estoy muy lejos, sorprendentemente con Pequeña. Tan solo el recuerdo de su sonrisa dulce y tentadora me provoca paz. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que sentimientos como estos se produjeron en mí y entre más pienso en ella me sorprende que ni siquiera lo hago con intención sexual. Extraño su humor, su ingenio. Extraño su actitud sabelotodo y la forma en que me puede agravar con solo una simple mirada. Pequeña es más que un ser por el que siento lujuria, ella es una amiga, tal vez la única amiga que me queda.

Es un pensamiento oscuro, pero también me da algo a lo que aferrarme. En algún sitio allá afuera hay una criatura a quien puedo llamar amiga.

Es mucho más de lo que he tenido en mucho tiempo.

Puedo sentirlo en el instante en que ella entra al castillo. El cambio en la energía; su magia, frenética y clamándome.

Tengo que contenerme para no ponerme en contacto con ella, para no permitir que mi magia la tranquilice. Ciertamente Ara lo sentiría y luego cualquier castigo que pudiera darme sería diez veces más grande.

No puedo permitir que descubran que Pequeña me conoce.

Está asustada cuando la lanzan a la sala del trono. Puedo sentirlo en su magia. Ella está tan cansada y asustada, y no hay nada que quiera más que jalarla a mis brazos, llevarla conmigo y huir de este miserable palacio.

En vez de eso me quedo en silencio, metido detrás de las faldas de Ara, esperando a que se forme un plan en mi mente.

Ella está viva y eso significa que todavía hay esperanza de escapar. No solo hoy, sino para siempre.

Me aferro a esa esperanza, incluso mientras mis ojos se mantienen desenfocados y lejos de su mirada preocupada.

Como era de esperarse, Marcus encuentra una manera de retrasar el juicio de Ara. Sé sin tener que decirle que Marcus entiende que la brujita está conmigo. Él necesita que yo tenga éxito, lo que significa que, a pesar de su ambivalencia, es probable que él intente ayudarnos al menos a uno de nosotros.

Pero incluso la ayuda de Marcus viene con condiciones.

No, es mejor si yo encuentro la forma de salir de aquí, para ambos. Necesitamos escapar sin estar más en deuda con ninguna criatura de esta vil corte.

Se la llevan, pero todo está bien. Sé que la llevan a algún sitio para limpiarla y descansar antes de que salga la luna, y eso me da tiempo de crear estrategias.

Mis ojos se levantan brevemente hacia el pesado rubí en la garganta de Ara. Es inútil. Solo se lo ha quitado una vez en mi presencia. No puedo imaginar que se lo vaya a quitar ahora. Fue una estupidez depositar la esperanza en esa magia; ahora lo veo.

Dejo que mis ojos bajen de nuevo al piso, analizando. Si puedo encontrar a mi bruja y escapar de este sitio, encontraremos otra manera de romper el hechizo. Debe haber más formas que un sacrificio o el poder del rubí, y ahora estoy determinado a encontrarla.

Entre más nos acercamos a la salida de la luna, más se distrae Ara. Eso me da la oportunidad adecuada para forzar la cerradura que me ata. Usualmente ella me ordena no escapar, pero quizás la severidad de su tortura la hizo creer que no podía hacerlo, o simplemente se le olvidó.

En cualquier caso, en cuanto me deja a solas para atender a sus bestias, me libero. Los candados no se pueden abrir con magia, no con los encantos que ella ha puesto en ellos, pero pueden ser forzados. Es un truco mortal que arrogantemente Ara no esperaría que funcionara, y me aprovecho de eso.

En cuanto estoy libre, salgo corriendo a pesar de mi fatiga y agonía.

Me dirijo afuera donde puedo ver que la luna está empezando a ascender. Escucho el rugido de sus Quimeras y corro más fuerte, desesperado por llegar con Pequeña antes de que sea demasiado tarde.