Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
.: Siete :.
Está acurrucada en mis brazos, profundamente dormida, y a pesar del quebranto de nuestros cuerpos, nada nunca se ha sentido tan bien.
No sabía que ella podía ser tan preciada para mí hasta que existió la amenaza de perderla.
Murmura mientras duerme, con la cara apoyada en mi pecho, y cuando sus labios rozan mi piel, siento que ella empieza a sanarme. No solo el dolor en mi alma, sino las heridas en mi cuerpo. Las toxinas se filtran fuera de mí ante su toque, hasta que el veneno depositado en mí por Dolor y Sudario desaparece.
Ella me está cambiando y no entiendo completamente cómo.
—Edward —susurra, y siento mi alma misma estremecerse—. Eres un idiota.
Tengo que contenerme para no reírme en voz alta.
—Quiero quedarme contigo —murmura en una suave exhalación.
Me inclino, dejando un beso en su frente, en sus mejillas y al final sobre su nariz.
—Me tienes, Pequeña.
…
No me entusiasma estar en el océano.
Este es un lugar peligroso en el mejor de los momentos, pero sé que los de mi clase no son bienvenidos aquí.
Sin embargo, ella está decidida, así que la sigo.
Nos desvestimos, y es una recompensa suficiente el ver tanto de su cuerpo que momentáneamente olvido lo que estamos haciendo.
Lo siento en el instante en que pongo un pie en el agua. Este no es un sitio para mí. Mi Pequeña presiona y me pregunto si ella puede sentirlo, sentir lo fuera de lugar que estamos.
No tenemos razones para estar aquí.
Su magia está palpitando fuera de ella, invocando todo, y eso me asusta. Ella traerá el océano hacia nosotros si sigue con esto.
Se detiene después de hacerla consciente de lo que está haciendo, pero siento que el daño ya está hecho. Las criaturas saben que estamos aquí y solo es cuestión de tiempo hasta que vengan por nosotros.
Estoy a punto de decirle que tenemos que volver, regresar a la costa y pensar en un plan nuevo, cuando grita. Se ve arrastrada hacia la profundidad antes de tener la oportunidad de gritar.
Cuando intento sumergirme para seguirla, encuentro una pared invisible bloqueándome de avanzar más de unos cuantos metros. Regreso a la superficie, frenético, enojado, aterrado.
Vadeo en el agua, esperando a que se me presente una idea. No me llega nada y el frío empieza a desgastarme.
Intento sumergirme otra vez y al reemerger, una cara oscura y unos ojos grandes me están mirando. Observo a la foca, tengo los nervios de punta mientras me mira. Sé que no debo creer que es una foca ordinaria, así que espero a que hable.
Al fin abre la boca.
—Este no es lugar para ti. —Su voz es tan ligera y escurridiza como el agua.
Sacudo la cabeza.
—Se llevaron a mi bruja.
La foca parpadea.
—Ella tiene derecho a estar aquí.
Frunzo el ceño. ¿Cómo? Las criaturas del mar son muy protectoras con su reino y nunca se le da ninguna clase de derecho a las criaturas de la tierra para estar aquí. Antes de poder preguntarle, la foca continúa:
»Tú no tienes tal derecho.
—No me iré sin ella.
La foca parece considerarlo.
—Puede que ella decida regresar a ti —dice después de un momento—. Puede que ella decida quedarse con nosotros. —Expone sus afilados dientes en una terrible sonrisa—. De cualquier forma, no hay opción para ti aquí. Puedes esperarla en la costa.
—No me iré sin ella. —A pesar del frío filtrándose en mi cuerpo, a pesar de mi miedo y mi seguridad de que estoy en total desventaja, mi voz es un gruñido.
—Quédate —gruñe la foca—. Y serás devorado.
Siento la realidad de esa amenaza y me hace vacilar.
—Prométeme que no le causarán ningún daño.
La foca se queda en silencio.
—¡Prométeme que estará a salvo! —grito.
—Tú… —dice la foca, nadando para acercarse a mí. Huele a sal y oscuridad—… no eres una criatura de este mundo. No tienes asuntos aquí. Regresa a las estrellas.
—Si la lastiman —presiono, ignorando su declaración—, no habrá fuerza suficiente de ningún mundo que me detenga de drenar este mar y destruir a cada miserable criatura que habita en él.
La foca parece considerar mi amenaza.
—No en esta vida —dice, y suena engreída.
La miro con enojo.
—Lo juro por mi verdadero nombre. Sin importar cuántas vidas me lleve.
La foca se aleja de mí.
—Regresa a la tierra —dice en voz baja—. Tu bruja regresará a ti si esa es su decisión.
Trago con fuerza, pero me giro y me dirijo a la costa. Mi cuerpo está completamente congelado, pero mi furia me mantiene caliente.
Ella estará bien. Ella estará bien. Estrellas, ella tiene que estar bien.
