Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
.: Ocho :.
Hay diferentes tipos de muertos.
Algunos muertos no pueden ser sanados, no pueden ser salvados sin importar qué magia posea uno. Esos son la clase de muertos que se quedan muertos.
Pero a veces los muertos pueden ser traídos de regreso a la vida.
Ella está muerta cuando sale a la superficie, pero su magia no la ha dejado y sé que puede ser revivida. No es una muerte verdadera, es solo una pausa en su cuerpo mortal.
Puedo traerla de regreso a la vida con la ayuda de mi magia. Ella está justo ahí, esperándome a que la traiga de regreso a esta vida, y no vacilo. No me detengo a pensar en cómo esto nos vinculará, cómo es que mi magia y la suya se entrelazarán ahora mientras compartimos una vida nueva con la que yo la reanimaré. No pienso en las consecuencias de estar atado a esta brujita porque no me importa.
La traigo de regreso a la vida y cuando jadea, cuando su cuerpo inhala el oxígeno que necesita con desesperación, lloro.
Estamos unidos, nuestros destinos han sido sellados juntos, pero ella está viva.
Nos encuentro un sitio para recuperar las fuerzas. Tengo que manejar ese detestable carro y el tóxico sabor del metal casi me desmorona mientras manejamos.
No vacilo al encontrar la cabaña. Me detengo, la bajo del carro y la cargo dentro de la pequeña casa. Ni siquiera reviso para asegurarme de que no haya nadie adentro. No importa. Usaré mi magia para hacer que se vayan de ser necesario.
Por suerte, la cabaña está vacía y la llevo hacia la pequeña habitación, recostándola ahí.
Todavía parece muerta, pero veo su pecho subir y bajar, veo el rosa empezar a extenderse otra vez sobre sus mejillas mientras la vida se apodera de ella una vez más.
Me siento a su lado, esperándola que regrese a mí.
Su magia se despierta y empieza a trabajar en ella, reparando lo que puede reparar, calmando lo que no puede. Lo siento antes de verlo; su magia llega a su mente y lo que encuentra debe estar muy dañado porque un momento después, la insta a salir de su cuerpo, hacia el universo.
—Oh, no, no lo harás, Pequeña. Regresa aquí. —Estoy en la cama antes de terminar de hablar, rodeándola con mis brazos.
—Duele. —Jadea y su dolor me corta en lo profundo.
—Lo sé, Pequeña. Descansa. Estás a salvo. —Alzo la mano para apartarle el cabello de la cara y siento que empieza a dormirse otra vez en mis brazos. La sostengo, me duele el corazón mientras espero a que se calme una vez más.
…
Ella entra y sale de un estado de consciencia. A veces su cuerpo se sacude, como si intentara expulsar un veneno. Me pregunto si ese veneno soy yo.
—Oh, Pequeña —gimo, abrazándola con más fuerza—. Perdóname, Pequeña. No debiste haber sido tú. —Su cuerpo empieza a calmarse y dejo un beso sobre su piel—. Lo siento muchísimo.
La disculpa sale de mis labios antes de poder detenerla y me estremezco al comprender que de verdad lo lamento. Lamento haberla encontrado. Lamento haberla traído a este horrible mundo mío. Lamento haber atado su vida a la mía.
Ella se merece una vida libre de la carga que lleva mi vida y ahora, debido a mis decisiones egoístas, ella nunca tendrá eso. La he maldecido.
…
Mientras ella duerme, le confieso todo lo que puedo confesar. Le cuento la forma en que me ha cambiado, la forma en que me ha traído a la vida. Le cuento todas las maneras en las que la deseo, los sueños que quiero poder soñar para nosotros. No puedo contarle nada sobre las órdenes de Marcus, pero igual intento contarle sin dar detalles. Desnudo mi alma ante ella mientras duerme, inconsciente de la profundidad de la transformación que ha ocurrido en mí.
Cuando finalmente confieso todo lo que puedo, me siento drenado. Envuelto alrededor de la pequeña criatura que me ha mostrado mi alma, me quedo dormido.
