Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
.: Once :.
La decisión de regresar de nuevo a la Corte Hazel se siente más como una sentencia de muerte. Tengo el terrible presentimiento de que tal vez ninguno de los dos salga vivo de aquí.
No hay nada que quiera más que quedarme con ella al avanzar por la corte, pero en cuanto regresamos al bosque me doy cuenta de que llamamos demasiado la atención estando juntos. En vez de eso, la envío tras los guardias con la esperanza de que ella pueda ocultarse adecuadamente mientras yo busco otra entrada.
Conozco una que muchas veces dejan vulnerable, aunque odio pensar en ello.
Hay una alcantarilla que lleva al jardín donde están las quimeras de Ara. La alcantarilla está abierta y aunque es demasiado pequeña para una de las bestias, es lo suficientemente grande para que yo entre por ahí. Sé que si puedo entrar ahí y seguir el túnel a través del castillo, eventualmente podré salir en la bodega del carnicero.
Todo el camino es peligroso y huele asqueroso.
Es mediodía, lo que significa que las bestias de Ara están dormidas. Uso mi magia para silenciar mis movimientos mientras avanzo sigilosamente a través de su jardín. Sin embargo, no puedo evitar que me huelan, así que camino con rapidez, por miedo a que el aroma a carne fresca las tiente hasta despertarlas.
La alcantarilla huele a sangre podrida y entrañas. El fétido olor es suficiente para hacer casi imposible que pueda respirar y aunque el jardín de las quimeras no era un mejor lugar, al menos allá había espacio para respirar.
En este espacio tan apretado, no puedo escaparme de ello.
Entre más me arrastro, más empeora el olor. Es tan malo que siento que mi cuerpo está listo para desmayarse, hasta que al fin alcanzo a ver la luz que se filtra desde la bodega del carnicero. Avanzo más, deteniéndome debajo de la rejilla para asegurarme de que no haya nadie cerca.
Luego de confirmar que el sitio está libre, muevo la rejilla.
Luego de entrar al castillo, mi mente gira en torno a Ara. Solo una vez la he visto sin el collar y es una experiencia que esperaba nunca más volver a vivir.
Ara es cruel por naturaleza y le encanta infligir dolor. Una vez, cuando recién estaba bajo su cautiverio, había estado tan decidido a no someterme bajo la tortura de Dolor y Sudario que había fallado en darle la reacción que ella quería. Ara se había quitado el collar, sabiendo que el poder del amuleto amplificaría demasiado su voluntad. Se encargó de torturarme con sus propias manos. Si se hubiera dejado puesto el rubí, seguramente habría muerto con demasiada rapidez.
Ella me rompió ese día y aprendí a someterme a sus juegos.
Me aterra el prospecto de tener que sucumbir una vez más a su vil tortura, pero si con eso mi Pequeña quedará libre, entonces así será.
…
Ara no está en sus habitaciones, y antes de que pueda buscarla más, Marcus me encuentra. Noto su sorpresa cuando nos topamos de frente. Sé que no me esperaba de regreso tan pronto.
—Estás de vuelta —dice en voz baja.
—Sí.
—¿Tuviste éxito?
Está utilizando el poder de mi verdadero nombre para obtener una respuesta honesta, y esta sale de mis labios antes de que siquiera pueda intentar detenerla.
—Sí.
El peso de mi respuesta casi me hace caer de rodillas. Amo a mi Pequeña. La amo con un amor más grande que cualquier otro. La amo lo suficiente para sacrificarla.
Quiero llorar.
—Excelente. ¿Ella está aquí?
Asiento con la garganta cerrada.
—Bien, bien. Pondremos en marcha el siguiente paso de nuestro plan. ¿Dónde está?
Exhalo una respiración temblorosa.
—No lo sé. En alguna parte del castillo.
Marcus frunce el ceño.
—Estrellas, ella podría estar con Ara. Ven, debemos encontrarla de inmediato.
Siento que mi corazón cae en picada. No, no con Ara, Estrellas, por favor, que mi amor no esté con esa desgraciada.
