Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es fanficsR4nerds, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is fanficsR4nerds, I'm just translating her amazing words.
Thank you Ariel for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
.: Doce :.
Parece que una estrella ha explotado justo donde está parada Pequeña. Ara está jadeando en el piso, Dolor y Sudario se desintegraron de la existencia, y en medio de todo eso, mi Pequeña está empezando a desmoronarse en el tiempo y el espacio.
—¡Pequeña! —le grito, corriendo hacia ella—. ¡Pequeña! —Caigo de rodillas junto a ella, hago una mueca al caer sobre los escombros. La tomo en mis manos temblorosas, intentando anclarla, traerla de regreso a su cuerpo.
—Pequeña —digo con voz ahogada—. Por favor.
Siento su magia regresar a su cuerpo, su alma metiéndose de nuevo en su pequeño cuerpo.
—Sálufélagi —gime, no conozco la palabra, pero la siento llamándome.
—Estoy aquí, mi Pequeña —susurro—. Te amo. Lo siento.
Abre los ojos lentamente, y durante un momento, estos arden con el universo.
—Lo siento, Pequeña.
—Te encontré —susurra, su voz suena ronca con un poder que ni siquiera yo reconozco.
—Sí, Pequeña. Me encontraste.
Me jala hacia ella, pero Marcus ha recuperado la compostura. Él me arranca de sus brazos, jalándome hacia atrás mientras ella se sienta.
—Tienes que hacerlo ahora —susurra con urgencia, sus ojos codiciosos observan el poder que se desprende en olas de mi Amor—. Hazlo ya.
Sin embargo, él no usó el poder de mi nombre, y yo vacilo, intentando postergar este momento el tiempo suficiente para encontrar una salida.
Al otro lado de la sala, Ara está de pie de nuevo, mirando a mi Pequeña con horror.
Marcus me mira al notar que no lo obedecí de inmediato.
—¡Mátala! —ordena—. ¡Mátala ya! ¡Completa el sacrificio!
Me giro hacia mi Pequeña conforme mi cuerpo empieza a traicionarme. Ella se gira hacia Ara, el poder sigue saliendo a chorros de ella. Nunca había visto a Ara tan asustada, y por mucho miedo que siento en este momento, hay una dulce justicia en verla acobardándose ante mi Brujita.
—¿Por qué tan asustada, Ovejita?
Ara ruega por su vida, algo que muchas veces soñé con ver, pero mi Pequeña es despiadada. En dos movimientos rápidos, separa la cabeza de la Reina Serpiente del resto de su cuerpo, agachándose a recoger el amuleto. En cuanto sus dedos lo tocan, veo unas alas doradas revolotear a su alrededor. Se voltea hacia mí, brillando tan fuerte como el sol, y sonríe.
La visión se termina en un parpadeo y un momento después, su nombre cae de mis labios.
—¡Mátala ya! —grita Marcus, el poder de mi lealtad obliga a mi cuerpo a someterse a él.
Me giro hacia mi Amor, sus ojos encuentran los míos mientras yo lucho contra mi cuerpo.
—Corre —le suplico.
—Te libero —susurra.
Niego con la cabeza. Ella no lo entiende. Puede que Marcus haya obtenido lo que quería —Ara está muerta— pero de ninguna maldita manera permitirá que Bella permanezca con vida, no con la clase de poder que tiene.
—Pequeña, por favor.
—Con el poder de tu verdadero nombre —continúa.
—¡No conoces mi verdadero nombre! —grito. ¿Por qué nunca se lo dije? ¿Por qué no le di ese poder? De haberlo hecho, eso podría haber sido suficiente para salvar su vida en este momento.
—Sacrifico un amor más allá de todo amor —susurra, avanzando un paso hacia mí. La agarro, quitándole la navaja de las manos incluso mientras me resisto ante mí mismo.
—Pequeña —gimo, mi corazón se fragmenta cuando me confiesa su amor.
—Te encontraré otra vez, mi Amor.
La navaja se hunde en su vientre justo cuando sus ojos se encuentran con los míos. Mi corazón se destroza ante la confianza, la paz, el amor en su mirada. Ella está muriendo por mi mano, y todavía puede mirarme de esa manera.
Se inclina hacia mí, sus labios susurran sobre mi oreja al pronunciar una palabra, la palabra, la única palabra que siempre ha importado.
Mi verdadero nombre.
Retrocedo tambaleándome, jadeo mientras un universo de comprensión cae sobre mi cabeza. Nací como elfo en esta vida, pero este no es quien soy. Soy algo más grande, algo más complejo, y ahora lo sé.
—Te encontraré otra vez —susurra, cayendo de rodillas.
Estiro las manos para atraparla, mis brazos la rodean justo cuando siento una cuchilla caer sobre mí, terminando con esta vida.
