Hola

Me ausente mucho tiempo en esta historia... lo sé, hasta yo me detesto. Pero aquí está la continuación.

Espero que les guste y que de verdad disfruten la lectura... Me motive a subir este capitulo dada la avalancha de comentarios que tenía está historia, me dije a mi misma que se lo merecen. Así que aquí está un capítulo más.

Sin más...

La Leyenda de Korra no me pertenece. Solo he tomado el concepto y los personajes para crear esto sin fines de lucro.


-9 meses-

-… Y había luces por todas partes, era como un espectáculo de colores- El avatar narraba con detalle. -…Y ahí estábamos las dos, en medio de todo aquello bailando con música imaginaria- Una sonrisa ilusionada apareció en su rostro. –Y Asami no paraba de reír, es difícil tomarse un momento con seriedad y romanticismo cuando mamá no deja de reírse…- Korra sintió un suave golpe sobre su hombro mientras sonreía más ampliamente y continuaba narrando su historia al vientre muy hinchado de la otra mujer. -No sé si fue la sonrisa perfecta de mamá o lo increíble que fue el sexo después de bailar…-

-¡Korra!- Asami replicó. El avatar la ignoró.

-Pero ese mismo día supe que quería pasar el resto de mi vida a su lado- Finalizó mientras depositaba un beso sobre la piel de aquel hinchado abdomen.

La ingeniera contuvo las lágrimas mientras sus labios se curveaban en una suave sonrisa y haciendo a un lado el libro que tenía en las manos, acarició la mejilla de la morena. –Esa historia no me la habías contado- Habló con ternura.

-¿No?- Preguntó Korra haciendo una mueca graciosa.

Asami negó con un movimiento de cabeza antes de atraer el rostro del avatar hasta el suyo y besar sus labios.

-Juraría que ya te lo había dicho- Respondió la morena mientras se acercaba más al cuerpo de la otra mujer, buscando el roce de su piel.

La ingeniera volvió a negar con un movimiento antes de volver a buscar los labios de la otra mujer. Korra gimió contra la boca de su esposa, no muy deseosa de comenzar el juego en el que Asami la arrastraba siempre que comenzaba a besarla. La directora de industrias futuro había encontrado el método de calentar la situación con su esposa como si fuesen a intimar, y después, cuando el avatar creía que por fin tendrían un poco de atención sexual, la ingeniera lo paraba todo porque no tenía ganas y estaba cansada. Korra ya no veía la hora en que su hijo naciera.

Asami buscó profundizar el beso con la morena antes de que un fuerte dolor le atravesase las costillas.

-¡Auch!- La ingeniera retrocedió, quejándose mientras acariciaba su costado.

-¿Qué sucede?- Preguntó el avatar alarmada. -¿Tienes dolor? ¿Ya va a nacer?-

-No- Asami negó mientras acariciaba su costado izquierdo con insistencia. –Tu hijo está pateándome las costillas- Susurró con un claro gesto de dolor en el rostro.

Esto comenzaba a pasar cada vez con más frecuencia, el bebé se movía más.

-Está bien- Korra se apresuró a colocar sus manos sobre el vientre de la ingeniera. –Es suficiente bebé…- El avatar pidió mientras le hablaba al hinchado abdomen. –Estas lastimando a mamá- Susurró despacio mientras deslizaba sus manos con cariño a lo largo de la tripa de su esposa. –Tienes que dejar de patear, cariño-

Asami volvió a quejarse y Korra continuó hablándole a su pequeño pateador.

...

-¿Cómo te sientes?- Preguntó Pema que se encontraba a su lado en el comedor. La mujer mayor había ido a hacerle compañía y ayudarle un poco a hacer ciertas cosas porque ciertamente, el vientre muy hinchado de Asami le impedía hacer mucho.

-Me siento mutilada, inútil- Susurró la morena notablemente decaída.

El embarazo estaba en la recta final, casi se había concluido el tiempo y Asami no veía la hora de que su hijo naciera. Llevaba cerca de una semana encerrada en casa con la constante supervisión de su esposa o cualquier otra persona, incapaz de acercarse a su taller o de supervisar su empresa. Ciertamente la morena vivía con el radio en la mano, recibiendo y enviando mensajes a quien había dejado a cargo.

-Es normal, en muy pocos días todo habrá terminado- Pema la miró con ternura y Asami le sonrió de vuelta. –Cuando haya nacido ese pequeño, desearas la paz que tenías cuando aún estaba en tu vientre-

La ingeniera acarició su abultado abdomen, todavía no podía creer que pronto se convertiría en madre.

-¿Cómo van a llamarlo?- Preguntó la esposa del maestro aire.

Asami se mantuvo en silencio, considerando su respuesta.

-Es complicado, Korra y yo no lo hemos decidido aún- Expresó sin dejar de correr sus manos por su vientre. Hoy se sentía un poco extraña y el bebé había estado demasiado quieto.

-No quisiera presionarlos pero por el tamaño de tu tripa estoy segura que no tienen mucho tiempo-

La morena sonrió antes de ponerse de pie, dispuesta a caminar hacía la sala. La silla del comedor le había agotado la espalda y se encontraba adolorida. Pema se levantó con ella pero cuando Asami quiso dar su primer paso, sintió como se le humedecían las piernas y los pies.

La ingeniera se detuvo en seco, casi avergonzada.

-Pema… -Susurró por lo bajo. –Creo que acabo de hacerme encima- Sus mejillas estaban coloradas.

La otra mujer la miró confundida antes de apresurarse a su lado y notar la realidad.

-No Asami, acabas de romper aguas- Habló con cierta tranquilidad tratando de no alarmar a la más joven.

El rostro de la ingeniera se llenó de terror.

-¡¿QUEEEE?!-

-¿Alguna noticia de Korra?- Pidió Asami entre gemidos, las contracciones eran cada vez más intensas y el dolor se volvía insoportables. La ingeniera podía jurar que nunca algo le había dolido tanto como esto.

-Ikki y Jinora están en eso, tú solo tranquilízate, Korra estará aquí justo a tiempo- Susurró Pema maternalmente mientras limpiaba la ligera capa de sudor de su frente.

La morena hizo la cabeza hacía atrás, acostada sobre aquella camilla podía observar a Pema y a la enfermera que monitorizaba su situación. Era consciente de que Bolin y Opal estaba en la sala de espera, también sabía que Mako y Tenzin debían estar en camino pero… ¿Dónde demonios podía haberse metido su esposa ahora que más la necesitaba a su lado?

-¡AHHHHHHH…!- Gimoteo Asami mientras una fuerte contracción le invadía los músculos del abdomen y le contraía el cuerpo. -¿Cómo pudo hacerme esto?- Habló entre gemidos mientras apretaba con fuerza la mano de la mujer mayor.

Pema continúo peinando sus cabellos sudorosos.

-¿Hacerte qué?- La esposa del maestro aire sabía que hablaban de Korra. Desde que el trabajo de parto había comenzado, la morena no paraba de hablar sobre el avatar.

-¿Cómo pudo dejarme embarazada y sola?- Lloriqueó mientras el dolor de la contracción anterior disminuía.

-Ella vendrá a tiempo, ya lo veras- Susurró Pema.

Asami sonrió a la otra mujer, era como tener una mamá que la aconsejase en un momento tan complicado. Justo lo que estaba necesitando ahora más que nunca.

-Como Korra no se aparezca en los próximos minutos, ¡voy a matarla cuando salga de esto!- Exclamó la morena perdiendo los nervios.

Las contracciones iban en aumento tanto en dolor como en frecuencia y el doctor maestro agua le había asegurado que pronto comenzaría el verdadero trabajo de parto. Incluso se había marchado a prepararlo todo para ese momento.

Todo el hospital era consciente que el hijo primogénito del avatar estaba cerca de nacer, incluso se había enterado por Mako que los paparazzi estaban de camino al hospital… pero de Korra, nadie sabía nada.

-Debes tranquilizarte Asami, estará aquí, estoy segura- Pema, que era la única que se había quedado en la sala con ella, intentó tranquilizarla.

-¡No la defiendas!- La ingeniera protesto antes de gemir lastimeramente por otra contracción.

-¡ASAMI!-

La puerta de la habitación se abrió de golpe y el Avatar entró como un torbellino hasta alcanzar la camilla. Korra tenía el cabello desordenado, la ropa un poco sucia y una expresión de total pánico en el rostro, así que sin pararse a meditar nada se apresuró hasta su esposa que se retorcía levemente tratando de contener el dolor de la última contracción.

-¿Cómo ha pasado esto?- El avatar se veía preocupada y muy asustada.

-¡¿Se puede… saber dónde… te habías metido?!- Preguntó notablemente irritada la morena mientras se retorcía ante una nueva contracción. -¡Nuestro hijo iba a nacer... y no ibas a esta… ¡AHHHHHH!- Gimoteó Asami mientras hacía la cabeza hacía atrás, Korra se movió desesperada.

-¿Dónde está el médico?- La morena preguntó con desesperación a Pema que aún permanecía junto a la cabecera de la camilla de quien estaba dando a luz.

-Volverá en un momento- La mujer mayor habló con tranquilidad y con cierto humor mientras observaba la interacción de aquellas madres primerizas.

-¡No volveré a permitir que me toques nunca más!- Asami resopló enfadada y adolorida mientras apretaba la recién encontrada mano de su esposa. Korra no pudo evitar sonreír ante aquel comentario.

-Esa es una gran mentira, te encanta como te toco- Bromeó la morena aun con preocupación mientras trataba inútilmente de relajar a la otra mujer.

La ingeniera la miró con resentimiento.

-¡¿Cómo pudiste hacerme… esto?!- Se quejó la ingeniera mientras pujaba sin querer ante la sensación de dolor que le invadía todo el cuerpo. -¡OH DIOSEEEEEEES!- Asami resopló mientras se le contraía su abultado abdomen.

-Esto no está bien- Susurró Pema mientras se apresuraba a echar un vistazo entre las piernas de la mujer que estaba dando a luz. –Creo que el bebé ya viene, iré a por el doctor- La mujer mayor se apresuró a salir de la habitación dejando a las otras dos mujeres a solas.

Korra y Asami se miraron con preocupación.

-Todo estará bien, lo prometo- El avatar susurró con temor mientras besaba una y otra vez la frente sudada de su esposa.

Asami le creyó.

-Ya falta muy poco, solo debes pujar un poco más Asami, solo un poco más- El médico pidió.

Era el mejor ginecólogo de todo el hospital y de toda ciudad República, Korra no hubiese esperado menos tratándose de su propio hijo. Incluso, dentro de la habitación estaban las mejores enfermeras esperando por sostener al pequeño Sato y entregárselo al avatar que esperaba impaciente junto a su adolorida esposa.

-Está bien cariño, tu puedes- Korra susurró a su oído mientras sostenía con firmeza la mano de la ingeniera. –Eres la mujer más valiente que conozco, puedes hacerlo-

Asami gimió adolorida antes de pujar una vez más.

-Un poco más, ya casi puedo ver su cabeza- Habló decidido el médico.

-En verdad te amo Korra…- Susurró la ingeniera por lo bajo mientras recuperaba el aire y otra contracción se abría a través de su espalda baja. -…pero vuelve a dejarme embarazada y te mató… ¡HHAAAAAAHHHHHHHHH!-

El avatar sonrió ante la amenaza de su esposa. Tenía cerca de dos horas que Asami no pasaba de reclamarle y tirarle amenazas.

-El bebé ya casi está afuera, tienes que hacer un mayor esfuerzo, solo un poco más- Pidió el doctor. Una enfermera ya se había acercado con una manta azul entre sus manos, dispuesta a ser la primera en sostener al primogénito del Avatar.

-Te amo Asami y creo que serás la mejor mamá del mundo- Susurró Korra con cariño. –Sé que puedes hacerlo-

La ingeniera, sin soltar la mano de su esposa se dispuso a dar un último esfuerzo.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!- Gimió con todas sus fuerzas mientras su abdomen se comprimía y los huesos de su tórax se terminaban de abrir lo suficiente.

-¡Lo tengo, ya lo tengo!- Habló con emoción el médico de la tribu agua mientras sostenía al pequeño entre sus manos.

Korra no pudo evitar la emoción que inundaba su pecho antes de volver su rostro y besar con entusiasmo a su jadeante esposa mientras le susurraba palabras dulces.

-Lo lograste, haz dado a luz a nuestro hijo… somos madres- Susurró el avatar con entusiasmo mientras besaba la frente y las mejillas de la ingeniera.

-Quiero verlo- Pidió Asami con ilusión.

Lo peor había pasado, habían trasladado a Asami a una nueva habitación con sabanas limpias mientras las enfermeras se encargaban de limpiar al pequeño Sato. Korra por su parte le había dado la emocionante noticia a todos sus amigos quienes esperaban en la sala común. Todos la felicitaban, incluso los trabajadores del lugar y algunos enfermos que estaban por ahí, el nacimiento del primogénito del Avatar era la noticia en todos los reinos de todo el mundo.

El avatar se había hecho un espacio en la camilla de su esposa y descansaba a su lado mientras la agotada presidenta de las industrias futuro sostenía entre sus pálidos brazos un pequeño bebé envuelto en sabanas azules.

-Tiene tus preciosos ojos azules y tu cabello castaño- Susurró Asami mientras deslizaba su dedo índice por la suave mejilla del bebé quien dormía tranquilamente en su pecho.

-Es mi hijo- Respondió el avatar con orgullo mientras acariciaba el brazo de su esposa. –Además, tiene tu piel clara y tu nariz-

-Creo que es el bebé más bonito que he visto- Susurró Bolin con emoción.

-Creo que se parece a las dos- Mako apoyó la noción.

-¿Ya han pensado en cómo van a llamarlo?- Preguntó Pema quien acariciaba los cabellos de su hijo más pequeño que se encontraba sentado sobre sus piernas.

-Si- Korra respondió con seguridad y Asami la miró confundida.

Ciertamente todas las discusiones por el nombre nunca terminaban en nada.

-Se llamará Hiroshi, como su abuelo… y algún día será tan noble y valiente como este lo fue- La morena susurró con decisión mientras la ingeniera volvía sus ojos llenos de lágrimas hacía el rostro de su pequeño bebé.

Lágrimas de alegría.

Hiroshi Sato

No estaba nada mal.


¿Quieren saber que más le depara la vida a nuestras protagonistas? La maternidad puede ser muuuuuuy difícil...

Dejad un comentario, que si funciona y que sí me motivan a continuar. Sin más, les agradezco la oportunidad.

Hasta la otra.