Hola!
Antes que nada, quiero avisarles que soy un desastre desarrollando romance :v .
Tobirama es mujer e Izuna también.
Espero que disfruten la lectura.
"Quiero un hermanito"
Era lo que su pequeña hija les dijo, cuando le preguntaron; que queria como regalo de cumpleaños.
La albina solo se dedico a maldecir mentalmente a Hashirama, su hermano mayor, por haber embarazado a Mito por segunda vez. Si no fuera por la emoción de su sobrino, por la llegada de su futuro hermanito, su hija no estaría haciendo aquella petición.
Por otro lado Madara, solo sonrió de una forma muy fingida. No era que no quisiera tener más hijos, claro que quería, pero en ese momento se conformaba con su pequeña. No es como si pudiera hacer que un bebé apareciera por arte de magia. Aquello conllevaba un proceso, para el cual se requería dos personas y el no tenia pareja y por lo que tenía entendido Tobirama tampoco.
No es como si le importara la vida sentimental de la Senju, pero ambos se habían criado juntos; a pesar de que la albina siempre tuvo un odio inexplicable por todo aquel que se apellidara Uchiha. Y ser el mejor amigo de su hermano trajo como secuencia, estar al tanto de ella, aunque muchas veces mandaba a la mierda a Hashirama. El ya tenia suficiente con mantener alejado a los bastardos que andaban tras Izuna, su hermana menor, como para estar soportando a Hashirama; quejándose de las escorias que querían robarle a su linda, tierna e indefensa hermana menor.
"De indefensa no tiene nada" pensaba al recordar, como todo aquel que se atrevió a sobrepasarse, con Tobirama, terminaba con mas de un hueso roto, por la misma muchacha.a
- Madara, tu hija quiere un hermanito, hazle uno.- exigió la albina.
- ¿¿¡Yo!??- dijo sorprendido ante la petición de se amiga, a pesar de que en su infancia y adolescencia no se consideraban como tales, tras la llegada de su hija, ambos decidieron hacer una tregua. Después de todo eran dos adultos y como tales debían de aceptar las consecuencias de sus aptos.- También es tu hija.- le recordó el mayor.- La petición también es para ambos.
- Los dos, quiero que los dos me den un hermanito.- dijo la pequeña con una sonrisa y levantando dos de sus dedos. - Un hermanito por parte de papi y otro hermanito por parte de mami.
- Sayumi.- le llamo el mayor.- Un bebe, no es algo que se deba de tomar a la ligera. ¿No te gustaría ser hija única un poco más de tiempo?.- la niña hiso un puchero.
- Pero papi…
- Cariño, eso no es algo que nosotros decidamos. Es el señor cigüeña quien decide mandar a los bebes.- intervino la femenina mayor.- Cuando ve que dos personas se quieren mucho, mucho, tanto que el amor es demasiado para dos personas; decide mandarles un bebé, para que puedan compartir ese amor con alguien mas.- La pequeña frunció el ceño y miro a sus padres con sus potentes y arrogantes ojos negros.
- Entonces… ¿ por qué me mando a mi?- pregunto.- Mis abuelitos y tíos siempre dicen que ustedes se odiaban, que se peleaban como perros y gatos.- la niña arrugo la nariz- Y se siguen peleando.
Ambos adultos cerraban y abrían sus bocas, como peces fuera del agua, la mente de ambos estaba tratando de formular alguna respuesta. Sayumi podía jurar que humo salía de las cabezas de sus progenitores, aquello la hizo sonreír de lado.
¿Enserió sus padres pensaban que se tragaría el cuento de la Cigüeña?,¡ por supuesto, qué no! era una Uchiha, no era tonta. Sabía - por su tía Izuna- que los bebés nacían de una semilla, que los papás ponían en los ombligos de las mamás, pero no sabía de donde los papás sacaban aquella semilla. Un bebé no era una flor, por lo que supuso que no podría usar una semilla normal.
La pequeña era consiente que sus padres no eran una pareja, razón por la que sabia que cada uno podía darle un hermanito, era lo único que le importaba.
Tobirama salto un suspiro, los Uchiha's eran un dolor en el trasero y su hija no era le excepción. A pesar de que Sayumi era una mini copia suya, seguía siendo una Uchiha. No era como si aquello le importara, era su hija, su bebe, la amaba sin importar si su procedencia fuera; perro, gato, alíen, una mazorca. Era su hija y la amaba por ese simple echo.
Pero a veces… a veces solo deseaba que no fuera tan Uchiha.
- Cariño, mira la hora que es.- dijo el azabache, mostrando su celular a la pequeña.- Si no te apresuras te perderás el episodio, de ese anime que tanto te gusta.
La niña soltó un grito al ver que su padre tenía razón y corrió hacia la sala prendiendo el televisor.
- Se llama Naruko. No "Ese anime que tanto te gusto".- grito desde la sala.
Ambos adultos se quedaron en el comedor hablando sobre los preparativos de la fiesta de cumpleaños, numero siete, de su hija, después de todo esa era la razón principal por la que se habían reunido.
El mayor soltó una risa, que hizo que la albina arquera una ceja.
- ¿Que es tan gracioso?
- Nada.- respondió el Uchiha- Solo recordaba el como nuestra tan adorada princesa, fue concebida.
...
Tobirama se encontraba en un bar, rodeada de viejos amigos y en compañía de sus hermanos y algunos amigos de estos. El castaño, había insistido en ir a festejar su regreso, pues se había ido a estudiar al extranjero y volvió después de más de cinco años. En un principio intento negarse, pero si había a algo a que nunca podría negarse, era a los ojitos de perros abandonado bajo las lluvias ,que le hacían sus hermanitos menores;
"Por favor Aneki, solo será un rato"
- Tch, manipuladores.- dijo, viendo como sus hermanitos menores, coqueteaban con otras chicas, no cualquier chicas, mocosas Uchiha's.- Seria una lastima que esos hermosos vestidos y blusas blancas se mancharan con vino tinto.- susurro antes de tomar lo que sea que Hashirama le haya ofrecido.
- No te recomendaría hacer eso.- La albina miro hacia el costado, encontrándose con Madara sentado a su lado.- Te lo digo experiencia propia.- el azabache trago duro, al recordar las consecuencias de haber manchado las ropas de su hermana y primas. Y eso que todas aquellas veces fueron accidentales, no se quería ni imaginar, lo que le hubiera sucedido si algunas de ellas hubiera sido intencional.
La menor, tarareo algo y le pidió a uno de los mozos que le traiga otro vaso, de lo que sea que haya tomado anteriormente. No fue consiente de cuanto bebió y al parecer la persona que se encontraba acostada a su lado tampoco. El grito que pego cuando se percato que aquella persona, no era ni más ni menos que Ushiha Madara, se escucho por todo el edificio. Ambos acordaron no volver a tocar el tema, no era la primera vez que se ligaban con alguien estando bajo los efectos del alcohol.
Cada uno siguió con su vida, Madara trabaja arduamente junto a Hashirama, para sacar a adelante Konoha, un pequeño estudio de abogados que ambos se habían propuesto a dirigir desde que eran unos niños. Y Tobirama, era asesorada por su padre para en el futuro tomar las riendas de la empresa familiar. Ya que el primogénito de los Sejus, decidió empezar de cero con su propio Bufete de abogados, ella quedaría a cargo de la empresa familiar.
Pero por alguna razón empezó a tener nauseas matutinas y repentinos mareos, en un principio no le presto importancia, hasta que se percato que llevaba un retraso de mas de dos meces, hizo cálculos mentales y sin duda, sus cálculos llevaban a aquella estúpida noche donde se acostó con el Uchiha.
Quiso maldecir de mil formas diferentes y barios idiomas, cuando vio el resultado de la prueba de embarazo que se hizo; positivo.
Al día siguiente fue a buscar a la otra persona involucrada en el asunto, echo a Hashirama de la oficina donde ambos se encontraban y le tiro la prueba de embarazo en la cara.
El mayor no sabia que pensar al respecto. Maldijo a su yo del pasado, por ser tan imprudente e irresponsable. Un hijo sin amor o sin relación, no seria algo fácil de sobrellevar pero era algo que debían afrontar. Ninguno de los dos estaba de acuerdo con Abortar a aquel "Error", así que decidieron tenerlo.
Ninguno se amaban, mas se tenían cariño, se había criado juntos y eran hermanos del mejor amigo del otro - aunque Tobirama jamás admitiría, en voz alta, que consideraba a Izuna como su mejor amiga.- razón por la que decidieron que su relación no cambiaria y que cada uno cumpliría con su papel de progenitores.
Las familias de ambos no pusieron objeción ante esto. Ellos mejor que nadie, sabían lo duro que era contraer matrimonio con alguien a quien no amas, pero aun así los regañaron por ser tan irresponsable.
A Hashirama, no le hizo nada de gracia enterarse que su mejor amigo, su hermano de otra madre, se había "aprovechado" de su inocente y dulce hermanita.
Pero aquel enojo se le paso al enterarse que su esposa, también se encontraba embarazada, alegrándose con la idea de que su sobrino e hijo se criaran juntos. Aunque se desilusiono un poco al saber que mientras el esperaba un niño, su hermana una niña.
- No se podrán casar de grandes.- dijo mirando a su esposa y hermana. De pequeño siempre dijo que si algún día el y Madara tenian un niño y una niña, comprometerian a ambos. Aquello nunca fue del agrado de Madara, muchos menos ahora, que tendría una niña.
- Teniendo en cuenta las costumbres incestuosos de los Uchiha, todo puede pasar. - hablo la albina.
- Te escuche.- dijeron al unisonó Madara, Izuna y los padres de estos.
- Te quejas mucho pero bien que serás la madre de una ratita Uchiha.- trato de provocarle Izuna, ganándose un jalón de oreja por parte de su amiga.
- Ya te he dicho que no le digas así.- se quejo la de ojos bermellón. Desde que la azabache se entero de su embarazo, no paro de llamar ratita al bebé.
Pero unos meces después, cuando tuvo a su bebé en brazos por primera vez, noto que aquel apodo encajaba a la perfección. Su bebe era tan pequeña, tan indefensa tiritando de frío mientras apretaba sus puñitos fuertemente.
- Bienvenida al mundo Sayumi.- susurro con lágrimas cayendo de sus ojos.
- Si pareces una ratita.- dijo, mas que entusiasmada, Izuna.- Te llamare Nezu-chan*.- susurro rozando su nariz con la mejilla de la recién nacida.
Madara por otro lado se encontraba sentado en una esquina, todavía no creía que su hija ya estuviera allí, con el, con ellos.
- ...ara… Madara.- casi grito Tobirama, frunciendo el seño cuando la persona ,a la que había estado llamando, al fin le dirigió la mirada.- Deja de estar en las nubes y ven.
El aludido miro a su alrededor, notando que solo se encontraba el, Tobirama y su hija en la habitación. ¿En que momento se retiraron los demás?.
- ¿Ocurre algo?- pregunto acercándose a la femenina. Sorprendiéndose cuando esta destapo un poco a la bebé, que ya había abierto sus ojos.
Eran de un hermoso color fénix, tan parecidos a los suyos. Aquellos hermosos ojos negros hacían un contraste total, con la pálida piel y los escasos cabellos blancos de su pequeña.
- Al parecer fue un empate.- dijo, acariciando una de las mejillas de la menor.
Por un segundo, pensó que fue una lastima que su hija no heredase los hermosos rubíes de su madre; pero eso no la hacia menos perfecta. Solo esperaba que si en un futuro, Tobirama decidía tener mas hijos, estos heredasen sus ojos, era una lastima que se perdiesen.
En un principio Madara se había mudado al departamento de Tobirama, instalándose en la habitación de huéspedes. Ambos vieron como la niña crecía, compartieron noches de desvelos, sea por el llanto sin cesar de la menor o porque la pobrecita había contraído alguna gripe. Ambos la oyeron decir su primeras palabras; "Ma'a" y "Apa". También la vieron gateando en toda la sala, tirando todo lo que estuviera a su alcance; y entre ambos le enseñaron a caminar, cada uno sosteniendo una manito de su pequeña. Llorando cuando por primera vez la niña se largo a andar sola, llegando a los brazos de su madre, quien la lleno de besos y felicitaciones. Lloraron, en su primer cumpleaños, cuando ambos soplaron la vela, pues la niña todavía era pequeña.
No fue hasta que Sayumi cumplió un año de edad, que Madara volvió a su departamento; para eso momentos la niña ya era mas grande y cada uno se podía hacer cargo por su cuenta para cuidarla niña. Aun así se seguían comunicando para mantenerse al tanto de su hija y en alguna que otra ocasión, para saber como estaba el otro. No podías convivir con una persona mas de un año, criando una niña juntos - hija de ambos, cabe destacar- sin tomarle cierto cariño "fraternal".
O eso era lo que ellos decían…
...
Tobirama, maldijo al ver el resultado de la quinta ¡QUINTA! Prueba de embarazo que se realizo en esa tarde; positivo ... nuevamente.
En su lavamanos había apoyadas cinco diferentes pruebes de embarazo, todas de diferente marcas, tipos y colores; pero lo que todas tenían en común eran,que las cinco, marcaban positivo. Levanto la vista, topándose con su reflejo, sonrió y se llevo una mano a su vientre.
- Espero que te parezcas a tu padre.- se sonrojo al percatarse de lo que había dicho.
Unos meces después del cumpleaños de su hija, su hermano y cuñada hicieron una pequeña celebración, puesto que cumplirían diez años de casados. En la fiesta nuevamente no fue cociente - o si- de la cantidad de alcohol que ingirió. A la mañana siguiente despertó, desnuda en una cama ajena y con el cuerpo de su "Amigo", también desnudo, a su lado. Ambos rieron, ninguno estaba seguro de si fue una risa nerviosa o se reían de lo patético que era encontrarse en la misma situación en la que habían concebido a su hija. Esta ves Madara, si tomo las prevenciones necesarias; pero…
Soltó una risa irónica cuando su recuerdo se vio interrumpido por el timbre. Camino escaleras abajo, al abrir la puerta vio a su hija quien no dudo en abrazarla y depositar un beso en su mejilla para después adentrarse a la casa. Madara también entro, era costumbre para ambos compartir alguna taza de té o café, siempre que dejaban o a recogían a su hija a la casa del otro. Lo que no espero fue que la albina lo recibiera con un beso en sus labios, fue apenas un roce, un casto beso; pero fue suficiente para que las mejillas del azabache brillaran en un ligero tono carmesí.
- Te tengo que mostrar algo.- dijo la albina, tomando de la muñeca al mayor, arrastrándolo escaleras arriba.- Y esta vez lo haremos como es debido.
El mayor no entendió a que se refería, el todavía seguía medio atontado por aquel repentino beso, ¿Aquel había sido un beso de la muerte?
- Felicidades. - dijo la menor mostrándole las cinco, pruebas de embarazo positivas.
Madara, hizo una expresión de asombro, abriendo ligeramente los ojos, pronto recupero la compostura.
- ¿Estas segura?- pregunto, tomando una de las pruebas. Entrecerró sus ojos y analizó el aparato. La albina solo se digno a darle un golpe en el costado.
- Que no estas viendo.- le reprocho.
De forma inesperada, Madara posó una rodilla en el suelo y tomo las manos de Tobirama, entre las suyas.
- Senju Tobirama, ¿Quieres casarte conmigo?- la mencionado frunció el ceño.
- ¿Que te hace creer que quiero eso?
-Bueno, tenemos una hija y otro en camino.- hablo como si se tratara de una obviedad.- Y también dijiste algo como "Esta vez lo haremos como es debido"- ante lo ultimo dicho, trato de imitar la voz de la femenina.
Las mejillas de la albina se sonrojaron debido a la vergüenza ¿Realmente había dicho aquello?, no pudo seguir divagando ya que el azabache apretó sus manos ligeramente, ella lo miro. El se encontraba aun arrodillado sosteniendo sus manos y dándole una dulce sonrisa, una que por alguna razón siempre hacia que su corazón latiera con fuerza.
- ¿Estas seguro?
Madara, que había dudado muchas veces, por primera vez es capas de asentir, dándole una mirada sincera a Tobirama.
- Estoy seguro.- la femenina, se humedece los labios, abriendo y cerrando la boca sin saber que decir exactamente, sus ojos brillan en alegría pura pero también se puede distinguir un pequeño deje de duda. El mayor quiere tomar el rostro de Tobirama y llenarlo de dulces y tiernos besos, disipando así todas las dudas de la menor, pero se contiene y vuelve a dar un ligero apretón a las pálidas manos que sostiene entre las suyas.- Muy seguro.
Aquella nueva afirmación parece hacer que todas las dudas de la albina se disiparan.
- Si quiero.- responde finalmente, con una brillante sonrisa en su rostro.
- Podrias repetirlo.- Susurra, sosteniendo el rostro de la contraria entre sus manos, acercándose lentamente a aquellos labios que tanto ansiaba besar.
- Si quiero casarme contigo.- susurro, aprisionando los labios del mayor en un suave beso.
Claro que ninguno fue consiente que eran espiado por una pequeña albina de ojos negros y un castaño.
- No entendí… ¿voy a tener un hermanito o no?- pregunto la niña, se sentía feliz porque sus padres se casarían pero… ¿Y su hermanito? Su tío Hashirama le prometió uno.
- Por supuesto princesa.- dijo el mayor, empujando a su sobrina para darle privacidad a su hermana y reciente cuñado.- pero tendrás que esperar un par de meces para conocerlo.
La niña no dijo nada, pero asintió con una sonrisa.
Por otro lado el castaño se encontraba feliz de que finalmente esos dos aceptaran sus sentimientos. Solo un tonto no se daría cuanta de las múltiples miradas que se lanzaban mutuamente, en un principio ambos lo disimulaban bien ya que ponían de escusa a su hija, quien vivía en los brazos de sus progenitores. Pero Hashimara se había percatado de aquel brillo especial que destellaban los ojos, de su hermana, cuando miraba a Madara, ere el mismo brillo que el desprendía cuando solía contemplar a Mito. Tampoco paso desapercibido, las ligeras sonrisas que daba Madara, siempre que hacia algún comentario sobre Tobirama, eran sonrisas sinceras y llenas de amor.
Aunque tal vez no habría sido necesario, echarle afrodisiaco a la bebidas de la recién formada pareja, en la celebración por su decimo aniversario. Y tal vez…. No habría sido necesario meterse al departamento de Madara, para pinchar los preservativos, que el azabache guardaba en la mesita de luz.
Al ver a su hermana caminando hasta el altar, con un hermoso vestido blanco, supo que había hecho lo correcto. El se encontraba parado al lado de Madara, ¿quien otra persona podría ser su padrino de bodas? Y sostenía a Kagami, su sobrino, en brazos. Mientras Izuna, quien había sido elegida como dama de honor, se encontraba parada alado de la novia y sostenía a Shisui, el mellizo de Kagami, en brazos.
Sayumi se encontraba más que feliz, sus papas no solo se habían casado, sino que tenía dos hermosos hermanitos…
Y una hermanita en camino, una que si fue planeada.
Sayumi (佐友実) "Mí princesa"
1. Nezu-chan, hace referencia a Nezumi, rata en japonés.
No sé que escribí, solo se me ocurrió y empezar a escribir.
- ¿Que les pareció?
Gracias por darle una oportunidad al fanfict. Toda crítica es bien recibida.
y perdonen las faltas ortográficas
