Un capítulo más.
Estoy subiendo está historia en inglés en otra página, por si quieren pasar a leerla. Tiene pequeñas modificaciones.
Los personajes de La leyenda de Korra no me pertenecen.
-5 meses-
Korra podía entender ciertas cosas de la maternidad que eran precisas. Pero había una sola cosa que simplemente no lograba comprender.
Cómo era posible que ser padres pudiese llevarse su vida sexual para nunca traerla de vuelta.
Korra ha estado planeando esto por mucho tiempo. Mucho más tiempo del que admitiría en voz alta.
Había planeado independizar a su propio hijo y recuperar su espacio personal junto a su esposa.
Desde que Asami supo que estaba embarazada, se había olvidado por completo de este aspecto tan importante. Korra podía culpar inicialmente al temor de Asami por lastimar o traumatizar a su hijo aún no nacido y segundo a todo el gran cambio que representó para ella tanto física como mentalmente. Esto no significaba que no lo deseara.
Korra sabía que Asami lo deseaba. Lo deseaba mucho más de lo que pretendía demostrar, pero su fuerza de voluntad era muy admirable. Siempre había sobrepuesto a Hiroshi por sobre sus necesidades más primitivas.
El Avatar ama con todo su corazón a su pequeño hijo, no hay nada como arrullarlo entre sus brazos o escuchar su gorgoreo lleno de risas de bebé, pero necesitaba la atención de su esposa también.
Así que está noche está decidida a dejar dormir a Hiroshi en su propia habitación de bebé.
¿Para qué esforzarse tanto en decorar y asignar una habitación para él, si este no iba a usarla? ¿Para qué comprar tantos muebles y juguetes si Hiroshi apenas pasaba tiempo en aquel lugar?
Korra estaba decidida a aprovechar que Asami había traído un invento a casa hace pocos días, un innovador invento. Una radio que transmite ondas de sonido a corto alcance y en tiempo real y con ello, poder dejar a Hiroshi en otra habitación y poder hacer otras cosas al mismo tiempo.
La ingeniera lo ha probado para poder cocinar, para trabajar desde su taller un par de veces mientras Hiroshi duerme unas pocas horas o también para realizar un poco de entrenamiento en casa, pero nunca ha sugerido dejar al pequeño bebé en su habitación y colocar el radio toda la noche. Toda una noche es demasiado tiempo.
Korra ha pensado en ello por días pero ha sido incapaz de expresarlo. Quizás porque le encanta tener al pequeño durmiendo en su habitación o quizás porque a Asami le gusta mirarlo dormir por horas (Y el Avatar disfruta de verla a ella admirar a su pequeño). También se ha repetido que de esta manera pueden estar más al pendiente de él y sin duda, evita la molestia de que la ingeniera tenga que trasladarse de habitación para amamantar a Hiroshi a media noche.
El punto es, que ésta reciente maternidad había vuelto muy, pero muy escasa su vida sexual. Korra puede contar con los dedos de sus manos la poca interacción que han tenido desde que Hiroshi nació.
Y lo peor de todo, es que no han sido tal como el sexo en sí. Más bien, han sido besos furtivos y rápidos mientras toman una breve ducha con algunas manos por aquí y por allá. Solo un par de orgasmos rápidos contra la loza del baño. Orgasmos fugaces.
Korra está decidida está vez.
Así que mientras Asami alimenta al pequeño en su habitación, el Avatar instala el radio monitor en la habitación del bebé y vuelve justo a tiempo para dejar el monitor receptor en la habitación que comparte con su esposa.
Asami no está muy convencida pero accede con ciertas reservas.
Esta noche Korra intenta animarla, darle un par de besos pero no tiene éxito. En el fondo, la ingeniería está preocupada. El Avatar puede entenderla así que no insiste.
Pero sin duda que este es solo el primer paso para hacer más independiente a Hiroshi y para recuperar la intimidad con su esposa.
Ambas coinciden que es una excelente idea aunque muy dolorosa.
…
-7 meses-
La maternidad podía ser muy agotadora.
Korra ha tenido un día muy agotador, algunos trabajos de reconstrucción y expansión de la ciudad, entrenamiento con los maestros aire y luego atender a Hiroshi para que Asami pudiese tener la tarde y parte de la noche libre.
Korra está agotada.
Se dejó caer en la cama.
Asami volvió fresca a la habitación después de haber tomado un cálido baño de burbujas, ya con su pijama puesta.
Korra desde la cama se quitó la ropa, la tiró a un lado y se metió entre las sábanas.
La ingeniera la imitó metiéndose en las sabanas. -¿Estás bien, amor?-
El Avatar estaba enterrada boca abajo con la cara contra la almohada. Cambió de posición poniéndose de lado. -Estoy muerta- susurró con un hilo de voz.
Asami la envolvió entre sus brazos, siendo Korra la cuchara pequeña. -¿Qué tan mal?- preguntó contra el oído de la morena.
-¿Cómo un humano tan pequeño puede tener tanta energía? – El Avatar protestó acomodándose contra el cuerpo de su esposa.
Asami sonrió. -Es tu hijo, algo más debía sacar de ti- comentó acariciando el cabello corto y castaño de Korra con ternura.
Korra soltó un gruñido en protesta.
-Estaba pensando…- comenzó a hablar la ingeniera mientras su mano desciendia acariciando el hombro y después el brazo del Avatar. -Que esto de ser madres se nos da muy bien- Su mano se coló a través de la cintura de Korra y comenzó a acariciar sus abdominales.
-Habla por ti, no quiero pensar que Hiroshi pronto comenzará a caminar o hacer agua control- el Avatar tenía los ojos cerrados. -No se si estoy lista para eso- finalizó con un tono bajo.
Asami sonrió, aún acariciando el abdomen de Korra y descendiendo un poco más rumbo al sur. -Creo que podría considerar tener otro hijo tuyo en el futuro- Sus dedos alcanzaron el elástico de su ropa interior y comenzaron a invadir lentamente la zona íntima del Avatar.
El cuerpo de Korra reaccionó de inmediato. Su espalda se arqueó ligeramente mientras hacía la cabeza hacia atrás. Asami comenzó a depositar besos cortos y breves sobre su cuello.
-Creí… que no… no querías volver… v-olver a estar embarazada- La voz de Korra era apenas un susurró y su respiración ya estaba agitada.
Asami por fin llegó a su centro y con suavidad sus dedos comenzaron a moverse lentamente en círculos, estimulando ese pequeño botón de placer que hacía al Avatar retorcerse entre sus brazos.
-Nunca dije que yo lo llevaría- susurró contra el oído del Avatar mientras mordía su lóbulo y chupaba. -Me parece justo que el próximo lo lleves tu-
Los gemidos de Korra eran suaves y ligeros, sus mejillas estaban sonrojadas y su boca entreabierta.
-Asami…- Korra susurró entre gemidos. Ya no parecía estar muy pendiente de la conversación. -Quizás…- intentó hablar de nuevo pero se mordió el labio en su lugar, ahogando sus gemidos.
Los dedos firmes de la ingeniera continuaban su trabajo, girando en círculo con la presión exacta que volvía loca al Avatar.
-¿Eso es un sí?- preguntó Asami con picardía, moviendo con entusiasmo sus dedos.
-Asami… por favor…- Era lógico que Korra ya no estuviese más en la conversación, su cuerpo se movía buscando la presión de los dedos de su esposa, sus gemidos eran un poco más fuertes, su cuerpo estaba más tensó.
Asami supo que está conversación había terminado cuando el Avatar giró el rostro buscando sus labios.
Quizás Korra estaba agotada, pero no iba a negarse a un poco de sexo antes de dormir.
Asami lo sabía.
Ya tendrían tiempo de hablar del futuro más adelante.
…
9 meses
Korra pagó los bollitos que sostenía entre sus manos y caminó hasta la banquita del parque donde estaba sentada su esposa con Hiroshi en sus piernas.
-Solo había de verduras, he traído dos- susurró el Avatar tomando asiento.
-Gracias, cariño- Habló besando la mejilla de la morena. El bebé se removió incómodo en las piernas de Asami mientras separaba a Korra de su otra madre.
-Veo que seguimos celosos- el Avatar insistió en tomar a la ingeniera más cerca pero el bebé protestó.
Tenía un par de semanas que Hiroshi quería estar pegado a Asami y no era porque no disfrutase el tiempo con Korra, si el Avatar estaba en la habitación a solas con el pequeño, este se reía, jugaba y le daba pequeños besos húmedos, pero si por algún motivo Asami entraba a la habitación, las risas cesaban y sus brazos se dirigían automáticamente a su otra madre.
Korra no estaba muy cómoda inicialmente con esto. Una parte de ella no quería sentirse celosa por el exceso de atención que demandaba Hiroshi de su otra madre y que parecía preferiría sobre ella. Pero después de que el doctor y la familia le aseguraron que era una fase muy normal en todos los bebés, Korra se tranquilizó al respecto. Hiroshi había elegido a una de sus madres y que en este caso, había sido Asami.
A Korra ahora se le hacía muy tierno como su hijo era igual de posesivo que ella con la otra mujer.
-Venga Hiroshi, deja que le dé unos besos a mamá- jugueteo Korra inclinándose para besar a su esposa.
Apenas sus labios se iban a rozar cuando el pequeño protestó empujando con sus pequeñas manitas a la morena.
El Avatar retrocedió riendo. El bebé se adelantó a abrazar a Asami por el cuello y llenar su cara con besos húmedos.
La ingeniera había estado únicamente riendo todo el tiempo.
-Veo que la competencia es muy fuerte- Korra finalizó pasando un brazo sobre los hombros de Asami.
La más alta se recargo contra el hombro del Avatar mientras Hiroshi jugaba con la bolsa de papel donde se encontraban los bollitos de verduras.
-Es agradable estar así- Exclamó Asami en voz baja mientras con una mano sostenía al pequeño Hiroshi por la espalda y la otra se entrelazó con la mano de su esposa.
-Si alguien me hubiese dicho cuando llegue a ciudad República que iba a casarme contigo y tendríamos a este pequeño celoso- Habló Korra con nostalgia. -No me lo hubiese creído ni un poco-
Asami sonrió.
-Siento…- comenzó a hablar la ingeniera desde la comodidad del abrazo. -Siento que no podría ser más feliz-
Korra besó su frente antes de que Hiroshi protestara desde el regazo de su madre.
-Deberíamos dar un paseo en un pato-tortuga, los tres- Exclamó Korra con ternura.
A Asami le apareció la mejor de las ideas.
…
12 meses
Era el primer cumpleaños de Hiroshi.
Hoy cumplía su primer año de vida.
Korra no podía creer que había pasado ya un año de haber entrado corriendo al hospital porque Asami estaba dando a luz. Un año completo desde que había sostenido a Hiroshi entre sus brazos por primera vez.
El Avatar llegó por fin al templo del aire, ahí se estaba llevando a cabo el festejo y todos estaban juntos.
Tonraq y Senna habían viajado para festejar a su nieto. También estaban Varrick y Zhu Li con su único hijo, Kaio que tenía poco más de 3 años. Estaba Mako con su nueva novia de la que Korra no estaba segura cuál era su nombre. Estaba Bolin y Opal ahí después de haberse casado apenas hace 2 años. También estaba Tenzin con Pema. Rohan ya tenía 10 años, Meelo ya era un joven de 16 que ya había obtenido sus tatuajes tan solo un año antes y Ikki con 18 años. También estaba Jinora de 21 con su novio Kai de toda la vida. Lin se había hecho un espacio para asistir y Kya que estaba de paso, también fue invitada. Todos estaban reunidos alrededor de unas mesas con globos y música festiva.
Korra subió las escaleras con impulso de aire control. Traía entre sus manos una bolsa pequeña con algunos víveres para terminar de preparar la comida que hacían los acólitos del templo.
El avatar se apresuró a entregar los víveres en la cocina y caminó al patio donde se celebraba el cumpleaños.
Se encontró con toda la familia reunida alrededor de una mesa larga. Asami sostenía al Hiroshi contra su costado, el pequeño tenía una mordedera entre sus manos que chupaba continuamente, frente a ellos había una torta de cumpleaños con una vela azul aún sin encender.
Korra se detuvo antes de llegar a la escena.
Su corazón brincaba en su pecho.
Todas las personas que amaba estaban ahí celebrando a su pequeño.
Asami estaba preciosa con un vestido rojo que llegaba por encima de sus rodillas y Hiroshi tenía un trajecito azul muy elegante. Korra no podía dejar de sonreír.
Era el cuadro perfecto. Todo lo que había soñado y más, estaba ahí. Frente a sus ojos. Después de tanto sacrificio y dolor, había encontrado la felicidad. No podía imaginar nada mejor que esto.
Asami levantó la mirada, sus ojos verdes se dirigieron a ella y le sonrió con ternura, invitándole a acercarse.
Korra no lo pensó dos veces.
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