Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de iambeagle, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from iambeagle, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

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Edward se ducha rápidamente y trato de arreglarme el cabello y maquillaje antes de que tengamos que irnos. Por suerte no se necesita mucho, pero presionar mi cara contra el colchón no fue la mejor idea. Culpo a Edward por hacerme sentir tan condenadamente bien, a pesar de que yo empecé todo.

Son poco más de las dos y media cuando estoy lista, vestida con el ceñido vestido de seda que me moría por ponerme. Dudé un poco en usar un vestido negro largo hasta el suelo que tiene una abertura en la parte superior del muslo, pero después de probármelo el otro día para Edward, la expresión de su rostro fue suficiente para convencerme. Combino el vestido con simples aretes de diamantes, un regalo de Navidad de Edward, y aplico más lápiz labial rojo antes de ponerme mis tacones de tiras.

Estoy de pie frente al espejo de cuerpo entero en nuestra habitación cuando escucho a Edward.

—Maldita sea, no puedo conseguir esto… —Se detiene cuando me ve, los ojos oscureciéndose con lujuria, la cara suavizándose con algo más—. Bella. Guau.

—¿Te gusta?

—Me encanta.

Respiro una carcajada, asintiendo con la cabeza.

—Ven aquí, tú.

Cruza la habitación, parándose frente a mí.

—No puedo por mi vida conseguir que esta pajarita coopere.

—Está bien —consuelo en voz baja, levantando su cuello y aplanando el material alrededor de la parte posterior de su cuello—, lo puedo hacer por ti.

Con él estando tan cerca, siento su mirada ardiendo en mí, pero trato de ignorarlo. Solo porque en realidad necesitamos irnos pronto. Si me concentro demasiado en él, estaremos de vuelta en la cama en dos minutos.

—Estás viéndome fijamente —comento distraídamente, cruzando y doblando la corbata hasta que se parece a un lazo a medias.

—Eres hermosa. —Él baja la cabeza, en un intento de besarme, pero me alejo.

—No he terminado. Necesito arreglarlo un poco.

Hace un puchero, solo un poco, y aprieto el arco hasta que se ve lo suficientemente decente. Paso una mano por la solapa de su chaqueta antes de retroceder un poco, dejando que mis ojos deambulen por su cuerpo. Es alto, delgado, pero sus hombros son muy anchos. Lo amo con un esmoquin. Solo lo he visto vestido así un puñado de veces, y nunca deja de sorprenderme lo perfectamente sexy que es.

Cuando mi mirada finalmente aterriza en su rostro, la expresión que tiene me deja saber que no le importa que me lo coma con los ojos. Ni siquiera un poquito. Todavía hay un poco de barba, cubriendo sus mejillas y mandíbula. Se ve despeinado y solemne a partes iguales.

—Te ves tan malditamente bien.

Alcanza mi cintura, atrayéndome hacia él.

—Tenerte a mi lado me hace ver aún mejor.

—¿Lo crees? —Beso su barbilla suavemente, asegurándome de no dejar nada de lápiz labial.

—Oh sí.

Sus manos se deslizan por mi trasero y me río en su boca.

—Oh, no, no lo harás. Tenemos que apresurarnos. Estaremos allí, como, justo a las tres si tenemos suerte. —La iglesia no está demasiado lejos, pero, aun así. No vamos a llegar tarde y cabrear a la novia.

Se lame los labios.

—¿Me culpas?

Sonrío.

—No.

Nos quedamos junto al espejo mientras él se ajusta la corbata de lazo, y nos veo de reojo parados uno al lado del otro. Nos vemos jodidamente bien juntos. Incluso diría que esta noche, asemejo un poquito esa perfección Cullen, y eso hace que mi corazón se dispare.

XXX

Desafortunadamente, llegamos tarde. Por suerte para nosotros, todo el mundo sigue dando vueltas, esperando a que la pareja termine su primer vistazo con el fotógrafo. Se dice que Jasper lloró más que Alice cuando se vieron, y eso hace que mi corazón se ablande muchísimo.

Todos estamos parados sin hacer nada fuera de la iglesia conversando cuando Esme se acerca y me jala para darme un cálido abrazo.

—Te ves impresionante, Bella.

—Tú también.

Su cálido cabello castaño rojizo está recogido en un elegante moño, y sus aretes de diamantes en forma de cascada brillan tanto que no puedo evitar mirarlos.

—Me encantan esos —indico, admirándolos.

—Gracias —responde, levantando una mano para acariciarlos ligeramente—. Fueron un regalo de aniversario de Carlisle.

—Tiene buen gusto.

—Todos los hombres Cullen lo tienen cuando se trata de comprar joyas.

Me guiña un ojo y me sonrojo.

—Resultó ser un hermoso día —comento, cambiando de tema.

Ella mira hacia arriba, asintiendo.

—Realmente no podríamos haber pedido un mejor clima.

—No puedo esperar a ver cómo quedó el lugar de la recepción. Escuché que está impresionante.

—La planificadora realmente se superó a sí misma. —Ella sonríe—. Sabes, esta es la iglesia donde Carlisle y yo nos casamos. —No lo sabía, pero se siente como algo que Edward debería haberme mencionado, así que simplemente tarareo de acuerdo—. Al igual que los padres de Carlisle.

—Vaya —murmuro, desconcertada—. Eso es bastante maravilloso. —Y lo es. No soy necesariamente fan de las bodas en la iglesia. Sin embargo, soy fan de Edward. Entonces, si tuviéramos que hacerlo... haría una excepción.

Escuchamos conmoción y volvemos nuestra atención hacia el grupo, viendo que la feliz pareja se ha unido a nosotros para las fotos. Esme aprieta mi brazo y se dirige hacia su hija. Veo como todos exclaman "oh y ah" sobre ello, sonriendo para mis adentros cuando Edward vuelve sigilosamente hacia mí y pasa un brazo por mi cintura.

—Dios, son hermosos —susurro. Alice está deslumbrante con un vestido de satén cremoso de manga larga, con la espalda expuesta y un escote pronunciado. Le queda como un puto guante—. ¿Tengo lápiz labial en los dientes? —pregunto, girándome hacia Edward.

Busca en mi boca, sonriendo.

—No. Te ves perfecta.

—Eres tan encantador —señalo, besándolo. Cuando me alejo, hay una pequeña mancha roja debajo de su labio—. ¿Tienes un pañuelo o algo?

—En el bolsillo de mi esmoquin.

Trato de agarrarlo, pero él agarra mi muñeca, deteniéndome.

—¿Qué ocurre? —me río.

Mete la mano en el bolsillo opuesto al que yo estaba buscando y saca un Kleenex.

—No puedo esperar a la hora del cóctel —suelta de la nada—, eché un vistazo a los canapés antes, se ven increíbles.

—De acuerdo. —Vuelvo a soltar una carcajada, examino su rostro, la forma en que la parte superior de sus mejillas se sonroja, como si estuviera un poco nervioso—. ¿Qué fue eso? —pregunto en voz baja, luego me doy cuenta—. ¡Oh!—Puede que haya algo en su bolsillo que no quiere que encuentre. Como un anillo.

—No quería que los anillos de Alice y Jasper se cayeran.

—Ajá. —Lo dejo pasar, solo porque mi corazón está acelerado y no quiero indagar demasiado.

—¡Está bien, todos! —grita el fotógrafo—. Vamos a comenzar con las fotos familiares, luego todos los que no están en el cortejo pueden entrar.

Nos demoramos, esperando instrucciones antes de que el fotógrafo señale y nos diga dónde pararnos. Cuando termino en el extremo del grupo, en ángulo hacia Edward, susurro:

—Rose dijo que si me colocan en el extremo, es para que puedas cortarme si nos separamos.

—Esto viniendo de la mujer que piensa que Royce King es un pretendiente aceptable —susurra en voz baja. Respiro una pequeña risa, todavía mirando hacia adelante—. No me gusta que ponga pensamientos como esos en tu cabeza.

—Está bien —murmuro, tratando de mantener una sonrisa en mi rostro—, estaba bromeando.

El fotógrafo hace una pausa para mirar la pantalla de su cámara, y Edward usa ese momento para cambiar de lugar conmigo, poniéndome efectivamente entre él y su familia.

Es el movimiento más simple, pero dice mucho. Nunca lo he amado más.