Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a Marvel cómics. No tengo ánimo de lucro.


Daredevil conoció a Spiderman cuando más lo necesitaba. Era como un milagro, en medio de todo el caos de la Cocina del Infierno. Vladimir Ranshakov estaba malherido, insistía en quedarse para que Daredevil pudiera escapar y así, su hermano Anatoly pudiera tener su venganza. Matt no quería dejarle, se había propuesto sacar al ruso con vida de ese infierno, aunque no lo mereciera. Pero las probabilidades de que ambos salieran de allí eran bastante bajas.

Cuando escucharon que los policías se acercaban, cuando Vladimir se preparó para morir peleando con el corazón acelerado por la adrenalina y el miedo, cuando Daredevil creyó que la vida del ruso estaba perdida y se preparó para abandonarle, apareció Spiderman.

Había oído hablar de Spiderman, aunque nunca lo había conocido en persona. Los superhéroes no solían invadir el terreno de otro superhéroe. Si Spiderman era amigo o enemigo, Matt no lo sabía, sólo sabía que les había conseguido una oportunidad para salir con vida. Matt cogió a Vladimir, que se negaba a soltar el rifle.

- No le des la espalda, mudak.-dijo Vladimir mirando a Spiderman fijamente, casi sin pestañear.-No sabemos que intenciones tiene. Quizás trabaje para Fisk.

- No trabajo para Fisk ni para nadie.-respondió Spiderman.-Escuché que un superhéroe estaba siendo difamado y vine a ayudar. ¡Hey! He oído hablar de ti, ¿eres el Hombre de la Máscara? ¡Un ruso que ayudé el otro día te llama Daredevil! Tú debes de ser su hermano. ¡Encantado de conocerte, soy Spiderman! Ayudé a tu hermano, aunque no sabía que era un Señor del Crimen Organizado, bueno, si lo hubiera sabido le habría ayudado igual, estaba en una situación horrible, siendo golpeado hasta casi la muerte. Ahora está bien, nos está esperando en casa de mi tía…

¡Un niño! ¿Qué hacía vistiéndose como un superhéroe en lugar de estar en casa, en un sitio seguro, o de fiesta con sus amigos? Por su voz, Matt podía decir que estaba cerca de ser mayor de edad, puede que incluso ya lo fuera, pero aun así, era demasiado joven para este tipo de vida.

Le sorprendió que el ruso le dejara cogerle al estilo nupcial, que se tragara su orgullo lo suficiente para quedarse callado hasta que consiguieron salir de ese infernal edificio, quizás fuera porque las palabras de Spiderman le habían infundado esperanza. Matt estaba conmocionado, todo su mundo estaba cambiando muy rápidamente en muy poco tiempo. Se había encariñado con Vladimir Ranshakov. Sin duda había sido su experiencia traumática compartida, el saber que ambos tenían pocos momentos de vida, la culpa que sintió Matt al saber que no era el héroe que creía ser, que no podría salvar al ruso, que no podía cumplir su promesa.

Ya no había policías, sólo redes de telarañas por todas partes. Matt podía respirar tranquilo y dejar al ruso en el suelo, pero no lo hizo. No se fiaba. Vladimir podía escapar en cualquier momento. Fisk podía estar tendiéndoles una trampa. Ahora que no podía regresar con sus amigos, Matt se estaba quedando sin opciones, porque cuidar del ruso significaba revelar su identidad, exponerse completamente.

Pero si lo que había dicho Spiderman era cierto, Anatoly Ranshakov seguía vivo y Vladimir dejaría de ser su responsabilidad dentro de poco. Quizás podría convencerles para hacer una alianza y derrotar a Fisk. En el fondo, Matt quería pasar más tiempo con el sarcástico ruso. Sabía que estaba mal, pero había algo en el ruso que atraía a su demonio interior. Una bestia que quería despertar y que algún día despertaría, por mucho que Matt intentase sofocarlo. Hacía mucho tiempo que Matt estaba enojado, pero con el ruso a su lado, esa furia desparecía hasta transformarse en calma. La experiencia compartida había ocasionado que fuera protector con Vladimir.

Y eso era peligroso. Si quería ser un justiciero, un vigilante, no podía estar cuidando a sus enemigos, ni querer protegerles. Tenía que saber distinguir el bien del mal. Por mucho que le atrajera Vladimir, por mucho que quisiera poseerle, tenía que controlar sus instintos. No era la primera vez que Matt se sentía atraído por un hombre, pero era la primera vez que se sentía atraído por un hombre malvado.

Quizás era cierto que había un ángel para cada demonio, sólo que Matt no estaba muy seguro de si él era el ángel o el demonio. ¿Y qué era Vladimir para él? Tenía miedo de la respuesta, porque seguramente iría contra todas sus creencias. Y Vladimir ya le había hecho replantearse su visión del mundo. ¿Valía la pena salvar a gente como él? El imperio ruso volvería a reconstruirse, sólo cambiaría de jefe. Era hora de preguntarse con qué clase de mafioso quería tratar.

Nunca pensó que tendría que plantearse este tipo de cuestiones, pero como abogado, sabía que a veces era mejor hacer algunos sacrificios para tener grandes victorias. Y Fisk era una amenaza mayor que los rusos.

Cuando Spiderman los llevó a su casa y se encontraron con Anatoly, Matt supo que Spiderman era de fiar. Escuchó a Vladimir y Anatoly, aunque no podía entender ni una palabra de lo que decían. Pero estaban vivos. Les dejaría disfrutar lo que quedaba de noche, mañana comenzaría a interrogarlos. Por algún motivo, los hermanos no dejaban de mirarle.

- No te ves como un diablo, hombre de la máscara.-dijo Vladimir.-Aunque el traje te hace ver pecaminoso. Nos has causado muchos problemas, pero hemos decidido que queremos acostarnos contigo.

Matt se sonrojó. No acostumbrado a los coqueteos. La gente tendía a distanciarse cuando descubrían que era ciego. Pero Vladimir no era de los hombres que se callaban, por lo que Matt sabía que era verdad lo que le decía. Quizás su ceguera no les importaba, o puede que aún no se hayan dado cuenta.

- Yo me quedo en la habitación de mi tía May.-dijo Spiderman.-Ella está de voluntaria en el refugio de Martin Li. No volverá hasta la mañana.

- Puedes mirar si quieres.-dijo Vladimir.-Quizás podrías lanzar telarañas para atar al diablo a la cama.

Spiderman cerró la puerta de un portazo, visiblemente nervioso. Vladimir sonrió y miró a Anatoly. Se notaba que Anatoly estaba bien cuidado, a pesar de estar herido no mostraba signos de incomodidad, pero sí de excitación cuando Matt lo miró. Matt tuvo un escalofrío. Al menos tenía las manos libres y podía ocuparse de los rusos si la situación se complicaba. Quizás podría disfrutar de lo que quedaba de la noche. Él era el diablo, no debería tener remordimientos.

No quería molestar a Spiderman. El chico ya había tenido suficiente por esta noche. Matt tenía la impresión de que Spiderman era un ángel. Quizás, con suerte, su ángel personal. Y quizás, los ángeles como Spiderman podrían preocuparse de diablos como él.