Sexto día de la RintoriWeek2022, aunque es el quinto para mí
Día 6: Petplay
Advertencias: Descripción grafica de relaciones sexuales, fetichismo, feminización de un personaje.
Disclaimer: Free! Ni sus personajes me pertenecen, todo está hecho de fans para fans.
Sweet kitty
A RinTori fanfiction
"Aii, soy Rin... Ya estoy en el país, llegaré por la tarde a casa... ¡ES CIERTO! ayer compré algo y debe llegar hoy, es para ti... Quería dártelo personalmente pero no quiero que se estropee, aun me faltan 5 horas de viaje y la verdad, sería un desperdicio que tuvieras que esperar"
Había sido el mensaje que a modo de audios del servicio de mensajería quedó grabado y Aiichiro lo repetía varias veces mientras mantenía sus ojos bien puestos sobre la caja de cartón que había recibido dos horas antes, como si buscará el truco o las palabras que le impedían abrirlo, pero solo podía escuchar suspiros y risitas nerviosas por parte de su novio, mientras le decía literalmente que debía abrir ese paquete.
Así que, sin esperar demasiado, se dedicó a separar la cinta de embalaje del cartón con la ayuda de un par de tijeras afiladas traídas desde la cocina. Estaba feliz y bastante ansioso por ver que había dentro de ese empaque de 13 x 12x 13 pulgadas, apurándose por quitar todo el papel de protección y decoración dentro de la caja, dejando completamente a su vista el contenido.
Y con sólo un vistazo rápido se dio cuenta que nada de lo que había dentro iba a ponerse "malo" si esperaba otras 4 horas ahí dentro.
El peligris se quedó perplejo, mientras llevaba sus manos hacia el interior, para comenzar a separar los paquetes ahí apilados y ver de cerca todo lo que le había mandado su amado pelirrojo pensando en él.
La primera de las cosas que notó fue el conjunto de lencería bastante provocativo, claramente diseñado para mujer, sacó la parte superior de su empaque original, notando que se trataba de apenas unos tirantes delgados cosidos entre ellos, que formaban el típico top de pequeños triángulos de un bikini, solo que estos no tenían tela alguna que tapara su pecho, ni una sola y fina tela, solo los tirantes recreando la forma, en un tono rosado pálido.
La parte de abajo no era muy diferente, únicamente que guardaba el pudor en la parte frontal con un encaje delicado y muy corto y por detrás solo había uno de esos tirantes igual de delgados, que en realidad no pretendían esconder nada.
Lo dejó a un lado por un segundo y volvió a meter la mano, para encontrarse un par de orejas peludas de broche, en color gris, las cuales traían un cascabel en una y moñitos del mismo tono de rosa sobre de ellas.
Y estas fueron a parar sobre el conjunto antes visto.
Continuó sacando cosas, encontrándose con muñequeras de cuero del color rosa, cuatro por lo que podía imaginar iban en todas sus extremidades, un collar a juego con una pequeña plaquita en forma de huella de gatito, sin nada grabado en ella, así como una correa de buena calidad, la cual se sujetaba al collar antes encontrado.
Decidió probar la resistencia de la correa al estirarla y ver el rebote que ella hacia en al aire, sintiendo como también golpeaba sus dedos en el intento.
Más al fondo se encontró con otra cosa peluda que, gracias a todo lo demás, dedujo se trataba de una cola, del mismo color que las orejas y que, en vez de traer cintas para sujetarlas a su cuerpo, traía un conveniente plug para sujetarlo cómodamente dentro de él.
Las piezas del regalo estaban ahora acomodadas en la mesa, mientras racionalizaba lo que significaba y se preguntaba ¿En qué momento su amado senpai se había vuelto un fetichista? No porque le molestara, más bien porque le había sorprendido demasiado su iniciativa.
Si bien, eran más sobre el sexo vainilla, claro que habían discutido fetiches, fantasías y todas esas cosas, pero jamás Rin ni él habían hecho algo así tan "atrevido" sin antes discutirlo.
Y en vez de molestarle, se emocionó bastante, PORQUE SI SU ADORADO RIN TENÍA UNA FANTASÍA ¡POR SUPUESTO ÉL LA HARÍA REALIDAD! ¡IBA A SER EL MEJOR EN LO QUE ÉL QUERÍA QUE FUERA! ¡SIEMPRE!
Así que solo se apuró metiendo rápidamente todas las cosas en la caja para llevárselas hacia la habitación y prepararse para recibir a su amo.
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—Estoy en casa — el mayor de ambos entró al departamento que compartía con su pareja, quedándose los diez segundos más largos de su vida en el rellano, esperando, como ya era costumbre, a su pareja para recibirlo y así dar el inicio más rápido de sus muy acostumbradas conversaciones sobre todo y nada a la vez.
Pero esa vez, solo el silencio repentino del vacío departamento le recibió.
Soltó un pequeño suspiro mientras dejaba su equipaje a un lado, lo metería después.
— ¿Aiichiro? ¡Ya llegué! —volvió a anunciarse mientras recorría el camino hacia la cocina — Odio los viajes de trabajo, más si tengo que ir con el idiota de Nanase, pero entiendo, el proyecto nos lo encargaron a los dos, aunque si te soy sincero, hubiera salido mejor si él no hubiera tenido que hablar —abrió la puerta del refrigerador, sacando una botella de agua para luego ir hasta uno de los sillones y sentarse ahí — ¡Oh vamos, Aii! Llevo una semana sin verte... Necesito un beso de mi amado patito o me voy a morir.
De nuevo nada, todo era silencio. Así que solo le quedó quejarse y abrir la botella de agua para darle un largo sorbo, esperando algún tipo de respuesta, la que fuera. Se rindió luego de no encontrar nada de señales sobre su pareja, así que, para evitar esperar en la incomodidad de la vergüenza de no ser respondido, tomo el correo para revisar las facturas, publicidad o lo que fuera que hubiera ahí.
Se escuchó el mover de la puerta de una de las habitaciones, sin embargo, ningún otro ruido, nada, ni pasos o quejidos y gracias a la soledad, el catálogo de productos varios se hacía cada vez más interesante.
—Aii ¿Qué te parece si compramos unos palillos con ventilador para ramen? Sería una buena ide... —sus pensamientos fueron apartados luego de sentir que entre sus piernas había algo vivo, respirando y no parecía tener intenciones de levantarse, así que bajó el catálogo para encontrar, en posición de gateo, a su amado peligris, usando unas curiosas orejas de gato decoradas con un cascabel que parecía no sonar, decorando su blanca piel con un conjunto demasiado sensual y por lo que podía ver, detrás de él una colita esponjosa decoraba su redondo trasero.
Pudo notar como, apenas dejó lo que traía en sus manos, el peligris se levantó, lo suficiente para alcanzar su rostro y lamer un par de veces sobre su mentón. Haciendo que sus sentidos, ya de por si excitados ante la sensualidad de su joven pareja, explotaran un poco más.
—Vaya, vaya ¿Acaso es un gatito extraviado el que veo aquí? —habló con un tono más bajo de voz, mientras pasaba sus manos sobre el rostro de su pareja y manoteaba sobre sus piernas para que fuera hacia él.
Aiichiro obedeció, levantándose lentamente hasta su regazo, sentándose sobre de él, pasando sus brazos detrás de su cuello para afianzar su posición y no caer. Notó como la sonrisa de Matsuoka se ensanchaba hacia uno de los lados y las manos iban recorriendo sus piernas, decoradas con unas medias delgadas blancas que no venían incluidas en el disfraz, subiendo lentamente por su cintura, hasta su pecho dedicándose a acariciar uno de sus rosados y erectos pezones, delicadamente, apenas pasando sus yemas con lentitud.
—M-meow... —Aii llevó una de sus manos hacia su boca para acallar los sonidos de excitación que iban saliendo de su boca.
Sin esperar más acercó sus labios hasta el pecho del menor, besando con ternura sobre su piel, la cual al tacto comenzaba a sentirse caliente, lamiendo la línea delgada que se formaba entre los músculos de su abdomen, hasta llegar a los pequeños botones rosados que decoraban su pecho, pasando rápidamente su lengua cálida sobre ese que sus dedos no jugueteaban con él.
— M-me…meow~ — la voz del chico del lunar bajo su ojo era cada vez más suave, aterciopelada y decorada por leves jadeos que salían sin esperar permiso de él, haciéndolo aun más sensual de lo que ya era.
—Wow, veo que estás muy sensible —susurró, mientras se acercaba hacia una de sus orejas humanas para susurrar y después besar tiernamente sobre ella — ¿Acaso eres una gatita en celo?
Lentamente la mano que iba de arriba hacia abajo sobre sus piernas fue moviéndose hacia atrás de su cuerpo, tanteando su redondo y suave trasero, llevando sus dedos entre sus glúteos para toquetear cerca de su entrada, ahora ocupada por el plug de la colita del disfraz, aunque aún mantenía el intento de meter uno de sus dedos a la par.
Un quejido salió de la boca del gatito sin pensarlo, aún entre los jadeos anteriormente provocados, mientras intentaba quitar la mano de su mayor de detrás suyo, haciendo un pequeño bufido entrecortado, en su mejor actuación.
—Uhmm si, estas caliente y húmeda~ —Rin quitó su mano, mientras jugueteaba frente de Aiichiro con sus dedos, llenos del lubricante que aún se mantenía fresco alrededor del plug, provocando un fuerte sonrojo sobre las mejillas del más bajo — My sweet kitty~
El más joven solo restregó su mejilla contra el rostro de su amo, mientras hacía un ruido similar al de un ronroneo, antes de bajarse de las piernas del pelimagenta, volviendo a arrodillarse en el piso, ahora dándole la espalda, moviendo de un lado a otro sus caderas, antes de estirarse sobre el piso, levantando su cadera frente del más alto y continuar el movimiento.
Rin tragó pesado luego de ver la manera en que su amante se mostraba frente de él, jadeando hacia dentro como respuesta, observando la pequeña prenda que no cubría nada y así, se notaba peleando por el espacio con la voluminosa y esponjosa cola que sujetaba dentro de su pequeño y hermoso cuerpo.
Matsuoka deseaba tocarlo, hacerlo suyo en ese momento, olvidarse de todo, pero ¿cómo podría encontrar fuerza para arruinar lo erótico del momento y de su amado kohai? Solo tomó todo el aire que pudo en un intento de tranquilizarse, sin apartar la mirada de su cuerpo, no queriendo olvidar ningún momento, poniendo una mano sobre su erección, la cual parecía crecer con cada uno de los vaivenes de la cadera de su menor.
—Basta con eso —ordenó, palmeando sobre su pierna para llamar su atención y, acto seguido, su pet volteo a verle, con la mejor mirada de inocente que podía poner en ese instante, simplemente logrando desarmarlo por completo y su polla palpitando dentro de sus pantalones lo confirmaba.
Aii se quedó quieto por unos segundos mientras intentaba descifrar lo que seguía, sonriendo suavemente mientras se movía los pocos centímetros que les separaban, recargando su rostro y restregándolo sobre el bulto creciente en los pantalones de su novio, llegando hasta el cierre del mismo para bajarlo con ayuda de sus dientes, Rin se apuró para quitar la ropa que le cubría, liberando su palpitante erección frente de su dulce gatito.
—¿quieres un poco de leche, gatito? —un maullido salió de la boca del menor, uno que mostraba más la naturaleza emocionada de Aiichiro, mientras el pelirrojo sujetaba su miembro y lo dirigía hacia la boca del peligris, recargando su punta sobre los labios de este. —tendrás que trabajar por ella~
El de ojos azules dio unas cuantas pequeñas lamidas sobre la punta que reposaba sobre su boca, intercalando con suaves besos que daba en ella y a veces succionando suavemente, intercalando cada una de esas acciones, sin seguir un orden, simplemente haciéndolo. Conforme pasaba el tiempo lograba meter un poco más del pene de su novio a su boca, dedicado a atenderlo, metiéndolo y sacándolo, dedicando a lamerlo desde la base hasta la punta con rapidez, dejando besos en toda su extensión, restregarse su rostro sobre de él mientras imitaba el sonido del ronroneo al hacerlo.
Matsuoka sólo podía dejarse llevar por las atenciones de su pequeño novio, soltando uno que otro jadeo cada que sentía como la cálida boca del más bajo lo tomaba, la fuerza con la que succionaba de él y al ver la carita de este, abajo, dedicándose a complacerlo, le hacía sentir aún más en el cielo.
—Su...suficiente —gruñó su orden, mientras empujaba suavemente hacia atrás el rostro de su amado, quien manotea a al iré pretendiendo que le soltara.
El mayor se colocó de pie, tomando al gatito entre brazos para moverlo y hacer que se diera la vuelta, un poco alejado del sillón, Aii se acomodó de nuevo en cuatro patas, levantando la cadera mientras bajaba el pecho al piso, dando un respingo al sentir el frío del piso sobre su piel desnuda.
El de ojos rojizos no prestó demasiada atención, mientras se arrodillaba detrás de él, poniendo ambas manos sobre los glúteos de su novio, acariciando la tersa piel del mismo en ese proceso, separándolos para observar detenidamente la pervertida manera en que el menor había profanado su cuerpo, sin pensarlo demasiado tomó esa cosa desde la base que quedaba fuera del trasero de su amado chico, jalándolo sin mucha delicadeza, arrebatando un quejido doloroso por parte ese su portador, mientras Rin notaba lo dilatada que ahora estaba su entrada, como se movía intentando cerrarse por sí misma, mientras los gemidos de Aiichiro se hacían mucho más altos, seguidos de jadeos y su cuerpo se removía en el frío del piso.
El mayor no lo dudo demasiado, después de mantener su mirada en el espectáculo regalado por su novio, comenzó a lamer entre sus glúteos, alrededor de las arrugas del ano de su novio, usando su lengua para penetrarle, moviéndola en una simulación de como lo penetraría posteriormente, entrando y saliendo, rozando con sus dientes y haciendo temblar al más bajito debajo de él.
Nitori estaba abajo, disfrutando la manera obscena en que su pareja lo tomaba, adorando las mordidas regaladas en su parte trasera, el cómo las manos de este viajaban por su cuerpo y tomaban su miembro y lo masturbaban, se sentía pleno, caliente y deseado, era simplemente lo mejor que estaba experimentando.
Sintió como uno de los dedos de su senpai entró, seguido de un segundo, mientras buscaban dentro de él aquel punto sensible, haciéndole temblar cada que pasaba muy cerca de él.
Rin mordió toda parte de piel que encontraba, desde el trasero de su pareja, su espalda baja y subía con besos hasta sus hombros, donde dejaba bastantes mordidas sobre él, sin detener sus toqueteos dentro del cuerpo de su amado.
—M-Me... Meow— soltó el peligris de forma suplicante, mientras jadeaba y temblaba bajo de su mayor, intentó mover la cadera de un lado al otro, sintiendo como la zurda del más alto golpeaba sobre su trasero, mientras le daba la orden de que se detuviera, logrando que gimiera más alto.
Rin sacó sus dedos, tomando su aun despierta erección para comenzar a llevarla suavemente dentro del cuerpo de su amado patito, entrando con firmeza, sujetándolo desde la cadera para atraerlo y hacer que el cuerpo del menor se penetrara a sí mismo. El de ojos azules soltó un gritito mientras sentía como su cuerpo iba hacia atrás y el pene de su amado novio lo dilataba aun más, logrando con ello que se corriera apenas terminará de ser penetrado.
—¿Tan rápido, cariño? —escucho de tras de él, mientras se acerca a sobre su espalda y besaba su cuello, mordiendo lo cada cierto tiempo — Uhmm~ ¿mi gatita quiere que la preñe?
Susurró aprovechando que estaba tan cerca de una de las orejas del menor, lamiendo ligeramente la parte superior de la misma, antes de alejarse de encima de él, colocando ambas manos sobre su cintura y comenzar a mover las caderas lentamente, en un suave ir y venir, mientras pasaba sus manos sobre el cuerpo del mas chico.
El pequeño gatito de Rin intentó levantarse, despegando su pecho de la cerámica grisácea del suelo, usando sus manos para mantenerse erguido, mientras sentía a su mayor arremeter dentro de él, tan profundo, fuerte pero lento, haciendo que sus gemidos que aun pretendían ser maullidos simplemente tomaran la forma que mas deseaba.
El pelimagenta no tardó en pasar las manos sobre el pecho del menor para atraerlo más hacia él, obligándolo a que se pegara sobre de él, mientras continuaba acariciándolo, pasando sus manos por todo el cuerpo de este, explorando cada uno de los rincones que bien conocía y tanto le gustaban.
— Aii —llamó con la voz agitada, quedando quieto por segundos, dentro de él, mientras ponía su mano sobre el vientre del chico, acariciando suavemente y bajando hasta su miembro, mientras detrás decoraba con besos, mordidas y marcas firmeza la piel sonrojada del cuello de su menor, sus hombros y espalda, mientras le volvía a soltar, haciendo que el peligris cayera de nuevo hacia el frente, regresando a su posición original.
El más alto continuó embistiendo dentro de su pareja, sintiendo como las suaves entrañas de su novio se cerraban alrededor de su pene, haciéndole llegar al orgasmo, llenando el interior de su amado con su semen.
Aii gimió luego de sentir sus entrañas llenarse, volviendo a caer al piso, mientras el mas alto se separaba de él, dejándolo recostado con el trasero al aire, dejando una sonora nalgada en su trasero.
— Gatito, hiciste un gran desastre es hora de limpiar — la sonrisa de tiburón del mayor se volvió a mostrar, mientras miraba encantado la escena de su amado, volviendo a tomarle por la cintura para atraerlo hacia sí.
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— ¿Cómo te sientes? — después de una larga y caliente ducha, Aiichiro se encontraba sentado sobre las mullidas almohadas de su cama, tapado con una frazada caliente alrededor de su cuerpo, mirando curiosos como su querido senpai llegaba con una taza de té, para entregársela, con un semblante más bien preocupado, mientras pasaba detrás de él para acurrucarlo sobre su cuerpo, haciendo que el más bajito se sentara de lado sobre sus piernas.
Una mueca de incomodidad se marcó en los labios de su pareja, mientras se movía de forma difícil sobre de él, tomando a manera de sorbitos el té.
—Me duele un poco el trasero — comentó con naturalidad, recargando su rostro contra el pecho del mayor —pero puedo con ello.
Rin dejó un par de besos sobre su cabeza, suspirando y dedicándose únicamente a dar calor a su amada pareja.
— ¿Te gustó? —Nitori preguntó después de varios sorbitos de té, llevando su mirada curiosa hacia el rostro del mas alto, en espera de una respuesta.
— ¿Qué si me gustó? Me encantó, Aiichiro, gracias por recibirme de esta manera…tal vez debería irme más semanas —sonrió con bastante tranquilidad, dejando un par de besos sobre el rostro del más bajo.
— Si, la próxima vez puedes regalarme nuevos conjuntos, tal vez el de una sirvienta o policía ¡Sé que podemos…
— ¿Ah? ¿La próxima vez? ¿De qué estás hablando, patito? —Rin levantó una ceja, esperando una respuesta satisfactoria porque no sabia en realidad de lo que estaba hablando.
— Del paquete que me compraste… el que llegó hoy — murmuró, también extrañado.
— Yo no te lo regalé, amor, pensé que lo habías comprado y …
Una de las manos de Aii fueron a parar hacia la boca del mas alto, en un intento de callar.
— ¡Espera! Entonces ¿Qué fue lo que me mandaste?
— Unos macarrones franceses, pero al parecer la paquetería se confundió — el pelimagenta soltó una larga risotada, volviendo a abrazar con firmeza a su amado novio, besando su rostro con cariño y mucho amor.
—Q-Quieres decir que … —el rostro del menor palideció — ¡Qu-Que usamos los juguetes sexuales de alguien más!
—Oh y creo que ahí están tus macarrones —Rin volvió a reírse bastante alto, estrujando a su amado, escuchando como el timbre de su departamento sonaba con insistencia, levantándose con cuidado de la cama, mientras sacaba de su pantalón recién cambiado la cartera — No te preocupes amor, yo arreglo tu primer agravio de robo con el vecino.
— ¡Senpai, por favor no digas eso! — y con la misma risa, Matsuoka salió de la habitación dejando a su pequeño amado hecho bolita, odiándose internamente por no haber leído la etiqueta de identificación antes de abrir el paquete.
Gracias por leer hasta aquí.
