Castiel siempre se ha sentido atraído por Dean, no es ninguna novedad, pero lo achacaba a que era por su conexión entre salvador y protegido. Al menos hasta ahora.

Mientras fue el recipiente de Lucifer tuvo mucho tiempo para pensar, puesto que quedó atrapado en su propia mente y no tenía nada mejor que hacer. Pensar y ver la televisión.

En ese tiempo llegó a una conclusión: le gustaba Dean. Y no como te puede gustar una camisa o como le gustaba su gabardina, no. Dean le gustaba de esa forma en que los humanos se gustaban, de una forma romántica.

Solo había un problema, no tenía ni idea de cómo actuar en este tipo de situaciones. ¿Debía decírselo? ¿Tal vez esperar a que el cazador se diera cuenta por sí mismo?

Confundido y algo agobiado por los sentimientos que ha descubierto, se decide por lo segundo.

Tal vez, y solo tal vez, Dean también se sienta atraído por el ángel.