Prologo.

26 de Septiembre del 2016

Penitenciaria de Bell Reeves

Un pequeño ratoncito de color gris y larga cola rosada cruza por el enorme pasillo de un corredor de presos. El piso es de un color verde opaco, como si se tratara de un césped a punto de morir, quizás por ese motivo se ha ganado el apodo de la "milla verde" este es el horripilante corredor de la muerte. El pequeño roedor se mueve entre las celdas buscando a su fiel amigo y compañero. Un hombre de aproximadamente 42 años de edad, su rostro luce cansado y su cabello está perdiendo el color negro para volverse blanco, este se encuentra sentado y, por desgracia no posee el brazo izquierdo, debido que lo perdió durante un terrible incidente que se desarrolló durante la guerra contra los ángeles.

–Ohhh, Mickey, ¿Dónde te has metido pequeño rufián? –decía aquel hombre al mientras el pequeño roedor entraba a su celda y comenzaba a escalar por sus piernas– Mickey, te extrañare mucho, eres tal vez mi único amigo, el señor London es solo un conocido –una pequeña risa escapa de sus labios.

Ryu Nagama. Ese era el nombre al cual respondía este temido y odiado hombre. Por muchos se considera uno de los peores criminales que azoto Tokyo-3 antes, durante y después de la guerra santa –nombre que recibía el periodo durante el cual la humanidad se enfrentó a los ángeles con las unidades evangelion–. Por muchos es un asesino, por otros un bizarro artista, pero desde su perspectiva él es tan solo un justiciero, el "verdugo de Dios" –así se hace llamar el– y por la prensa es conocido como el titiritero, debido a la horrible formar de presentar a sus víctimas. Pareciera que fue ayer, es increíble que tan solo hubiera pasado dos años desde que recibió el llamado de Dios, aún recuerda ese día, un día común como otro, quizás monótono muchos dirían, sin embargo para Nagama ese día fue en el cual encontró su propósito y objetivo de la vida.

Fue un 15 de agosto del 2014, en el cual Dios envió a su ángel mensajero Mefistófeles el cual le mostro los terribles acontecimientos que estaban por venir debido a la desobediencia y rebeldía de la humanidad contra su creador. Una guerra santa se desataría y de ella emergería una diabólica corporación llamada Nerv, la cual con sus abominables y aberrantes creaciones robóticas intentarían detener los planes divinos de Dios todopoderoso, así que era su deber y misión eliminar a todos aquellos blasfemos que se rebelaran contra la voluntad divina del Dios creador. No obstante su misión no sería fácil, muchos lo verían como un monstruo, un asesino, pero este era un precio que él estaba dispuesto a pagar con tal de salvar al mundo.

– ¿Te gustaría saber cómo perdí mi brazo Mickey? –Hablaba aquel hombre al tierno ratoncillo– Fue durante un ataque de los mensajeros divinos, un enorme ave de Luz se posiciono en lo alto del cielo y un diabólico robot rojos ataco desesperadamente la ciudad con una horrible arma. Yo dormía en una zona de escombros, me refugiaba ahí, aún recuerdo el sonido de las paredes al caerse y los escombros caerse, lamentablemente uno cayo en mi brazo y… el resto es historia.

Su madre era una hechicera blanca, practicaba la magia blanca debido a que esta era una bendición de Dios, y con ella intentaba salvar y curar los malestares del hombre común. Sin duda mamá era una mujer que el admiraba demasiado, pero había algo turbio que no cuadraba en esta vida, Ryu tenía mamá pero no papá, y más adelante se enteró de la horrible y pecaminosa verdad. Su madre antes de tener una vida devota había sido una prostituta y él era el resultado de la pasión y pecado, así que debía limpiar su nombre, como Abraham estaba dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac por amor y convicción al señor, él lo haría por el amor a Dios. El sacrificaría a su madre tal y como se lo ordeno Mefistófeles. Fue una tarea difícil y horripilante pero ahí demostró el valor y amor que poseía por la humanidad, pues nadie más se atrevería a realizar tan atrevidas pruebas, solo él podía cargar con la culpa y seguir adelante, ya que era el "elegido de Dios"

–Sabes, siempre pensé que la niña peli azul me había quitado esto –señalaba el lugar donde solía estar su brazo izquierdo– así que yo decidí quitarle la vida. Así cumpliría parte de mi misión y bueno, esto ya era algo personal.

Después de haber eliminado su pecado de nacimiento y recibir la enseñanza suprema sobre el mundo gracias a Mefistófeles decidió emprender su viaje de purificación. A través de un estado de iluminación divina pudo ver el futuro, pudo observar las atrocidades que Nerv cometería, sin embargo en el centro de todo esto se encontraba tres extrañas figuras a las que el llamaría los "hijos de Belcebú" los cuales en meses posteriores se daría cuenta que solo eran tres adolescentes.

–Ataque a la chica peli azul, pero fui detenido por un hombre malvado, el coronel Aida. –una pequeña risa se escapa de su rostro– Hizo lo correcto, más adelante me enteraría que ella no fue la responsable, sino una chica pelirroja alemana.

Su misión dio inicio, comenzó a eliminar a cada elemento de Nerv, pero era una batalla perdida por más que eliminaba a los peones de lucifer estos parecían no detenerse, así que decidió intentar ir por los tres chiquillos demoniacos. Lamentablemente mientras planeaba su ataque, sufrió una terrible desgracia, debido a la furia del robot rojo el perdió su brazo y su misión perdió sentido. La guerra acabo pero su dolor no, ya no era una batalla divina, al final el perdió y el mundo también, ahora sería personal, así que mataría a cada uno de esos bastardos por un solo sentimiento: venganza. No obstante en febrero de este año, sus planes se vieron detenidos por su detención en las manos de terrible coronel Aida, fue condenado a prisión y cadena perpetua. Pero esto no lo detuvo y Mefistófeles lo visito una vez más y le dio la solución a sus problemas.

–Tuve que derramar sangre de mis compañeros para que Mefistófeles me revelara mi salvación y así lo hizo –comienza a toser y sangre escurre de su boca, el pequeño ratón se baja de sus piernas aterrado para correr al rincón de la celda– Lo siento Mickey no quise asustarte, esto es la consecuencia de mi tarto con él. Yo le di mi salud y el me dará una nueva vida.

Mató a aproximadamente 10 de sus compañeros, lo que le confirió el título del más odiado y más temido en la cárcel. Eso provoco que lo trasladaran al pasillo de la muerte, el nombre era debido a que todo preso que era trasladado a ese lugar, meses después recibía la noticia de que sería condenado a la máxima pena capital, la muerte. Sin embargo, pareciera que el verdadero Dios tomo la justicia por sí mismo, y hace dos semanas le diagnosticaron cáncer de pulmón. Finalmente la justicia divina había llegado a este terrible hombre pero todo era obra de su demonio guardián.

–Mamá, me hablo hace años de un hombre muy inteligente, un hombre que ella admiraba y deseaba conocer sus más grandes secretos, debido a que gracias a un antiguo ritual pudo engañar a la muerte. Su nombre era Charles Lee Ray. Mamá murió y jamás pude conocer este ritual tan importante, pero gracias a mi ángel de la guarda en un sueño Mefistófeles apareció y me hablo de este ritual, solo me lo develaría si hacia algo por él, lo cual era castigar a diez almas perversas de este lugar, no fue fácil, tuve que ser más inteligente que ellos pero al final lo logre y me revelo el gran secreto de la transferencia de alma. Lamentablemente, esto solo funcionaba con objetos inanimados, con personas que están vivas no funciona o eso me dijo. Debido a que yo era un gran siervo me revelo un maravilloso secreto, yo podría intercambiar mi alma con la de otra persona si a cambio yo le ofrecía algo al señor. La repuesta fue sencilla, le ofrecí mi salud, ahora solo necesitaba un cuerpo que habitar.

–Pensé que sería bueno ocupar el cuerpo de la peli azul, solo había un inconveniente, necesitaba una foto, y no la tenía. –una leve sonría se escapa de el– Hace tres días como parte de mi buen comportamiento me dejaron leer un periódico del mes de julio, el cual contenía una entrevista con uno de los "salvadores de la humanidad", en esta entrevista la chica pelirroja, que ahora sé que se llama Asuka Langley Soryu hablaba de sus proezas, pero había un pequeño momento vergonzoso que no quería contar y al final lo relató. Este momento era en el cual ella perdió el control por culpa de uno de esos ángeles y la unidad que piloteaba –El robot rojo– atacando sin piedad la ciudad y destruyendo parte de ella, siempre se lamentó eso y espera no haber herido a nadie de gravedad. Ahí entendí que ella era la responsable de mi desgracia. La entrevista terminaba con ella sonriendo a la cámara mientras estrecha la mano del presidente del país y sabía lo que debía hacer…

Un sonido de una porra golpeando los barrotes lo hace salir de su relato, delante de él se encuentra un hombre de cabellos rubios y piel blanca, el cual posee un uniforme de policía y la macana en sus manos choca entre sí.

–Es hora de dormir Nagama, mañana podrás aterrar a Mickey con tus locas historias –le decía aquel oficial.

Paul London. Él era su oficial a cargo, era un buen hombre y hasta cierto grado estimaba a Nagama, no le parecía aquel asesino feroz y terrible que todo el mundo aseguraba que era, para él era un buen chico y hasta cierto grado un buen amigo.

–Vamos Paul, déjame dormir con las luces encendidas solo por hoy –le rogaba

–Sabes que no se puede, puedo dejar las luces otra hora, pero solo eso, después me iré a casa y se tendrán que apagar –respondía con firmeza el oficial

–Vale, no hay problema –contestaba con una sonrisa pacifica mientras tomaba a Mickey en su mano

El pequeño ratón ya no siente miedo, solo se siente un poco preocupado como si la tormenta estuviera a punto de comenzar.

–No te desveles mucho, ¿de acuerdo? –hablaba el oficial, pero era ignorado por el hombre manco y su ratón, así que solo se da la vuelta y vuelve a su oficina.

–Este es el adiós Mickey –pequeñas lagrimas descienden de sus ojos al mismo tiempo que besa a su roedor amigo.

Debajo de su cama saca un pequeño cuchillo el cual se coloca en su boca y lo sostiene, pasándolo contra su mano derecha. El dolor lo invade y quiere gritar pero no debe, todo es por un bien mayor. La sangre comienza a brotar de la palma de su mano y con mucho cuidado recorre el camino hacia sus dedos. Este dibuja un pentagrama en le piso y coloca en el centro de la estrella la foto de Asuka Langley y ofrece su salud y vida por el cuerpo de la pelirroja.

–Ella arruino mi vida, ahora yo robare la suya –con esto se despedía y con la fuerza de su mano clava su puñal contar su estómago

El grito de dolor alerta a los demás guardias quienes apresuradamente se acercan a la celda del recluso, el cual se encuentra sonriendo. Su boca está completamente llena de sangre, sin embargo en sus ojos no se observa el terror, sus ojos son pacíficos y calmados. Relámpagos comienzan a sonar afuera de la penitenciaria, un frio invernal y sobrenatural recorre la cárcel en su totalidad pero sobretodo invade este pasillo mortal, esta "milla verde". Paul corre rápidamente a abrir la celda de Nagama con sus llaves, este lo observa y espera su encuentro, ambos se ven cara a cara al tiempo que su cuerpo ensangrentado se desploma al suelo, todo se vuelve oscuridad, las lámparas de la prisión comienzan a explotar y los perros ladran desesperados, la hora finalmente llego. Hoy morirá como Ryu Nagama y mañana renacerá en un nuevo cuerpo, un cuerpo joven y diferente. De su boca solo se escucha una palabra…

–Gracias –apenas es un susurro pero bastante inquietador para quienes observan la escena y se preguntan que pasara mañana.

NOTAS DEL AUTOR:

"Hola amigos. Me presento ante ustedes, soy un fanático de evangelion, al igual que muchos de ustedes, y como fan de la serie me gusta expandir su universo con unas locas ideas. Desde hace tiempo he deseado poder publicar esta loca y rara historia pero el animo no me lo permitía, así que si estas leyendo esto y llegaste hasta el final solo me queda darte las gracias por tu tiempo y desearte lo mejor. Espero y me puedan acompañar en este maravilloso y bizarro viaje Gracias por todo y que Dios te bendiga querido lector.