Capítulo 2

Golpea primero, pregunta después.

Cuántas veces he escuchado a Samy inculcarme el sano arte de preguntar primero, aun así, cuando mis instintos me dominan pierdo el sentido de la lógica. Y termino siendo esto, un bruto cazador que se lanza a golpes para evitar enfrentar lo que está sintiendo.

El cuerpo esta tendido en el suelo, inconsciente. Lo observo unos minutos más. Aún no puedo creer que sea él. El sonido de pasos acercándose me invita a entrar de inmediato en el departamento, cerrando la puerta tras de mí. Procedo a inspeccionar el lugar. No hay nadie.

-Debería dejarte allí..-expreso con enojo.

Aun así, procedo a subirlo al sofá, esperando que despierte y responda el millón de preguntas que tengo por hacerle.

Hace exactamente un año desapareció, sin decir nada ni dejar un mensaje claro a nadie. Simplemente se esfumó. Lo habría tomado como alguna misión en su apretada agenda de ángel de no ser porque él no se habría ido después de lo que pasó, o ¿sí?

La última vez que lo ví tenía el cabello desordenado, algunas gotas de sudor rodaban sus mejillas y sus ojos, sus azules ojos estaban abiertos en una clara expresión de sorpresa y asombro. Luego, la nada. Salió volando y no volvió. De hecho nunca volvió. Yo llegué a él, aunque no entiendo cómo.

Flash Back

Sam llegó hace exactamente una semana con un recorte de periódico diciéndome que teníamos un nuevo caso: "Boda arruinada por hecatombe natural". Deseche el caso de inmediato. El caso era en Galena, un pueblo muy lejano y no tenía el ánimo para viajar durante días solo para entrevistar a una pareja desconsolada porque ese día el clima decidió volverse loco. Además, no había víctimas mortales, no consideraba necesario intervenir.

Sam, como casi siempre, me confrontó con un montón de argumentos que lograron hacerme cambiar de opinión: debíamos investigar para prevenir cualquier pérdida humana, era importante corroborar si algún ángel o demonio estaría marcando ese sitio para algún ritual innecesario, teníamos que asegurarnos que las cosas estuvieran bien, era nuestro deber velar por las vidas de esas personas, etc.

No deseaba discutir. Así que como siempre fui a mi habitación a armar mi maleta. Ese sería un largo viaje. No tenía mucha expectativa de ese caso, aun así, iba porque era nuestro deber como cazadores. Sin embargo, juraba que, si era en vano, obligaría a Sammy a comer hamburguesas durante todo el viaje de regreso.

Entré en mi precioso "Baby". No sin antes ver nuestro querido bunker por el retrovisor. Durante todo el camino hicimos una que otra parada en un par de moteles para descansar. Sam continuaba recabando información sobre el caso mientras yo aprovechaba una que otra incursión en los bares del sitio para ahogar mis pensamientos en vasos de licor y abrazos de una que otra chica.

Las cosas habían ido realmente bien en ese último año. Los casos iban y veían. Pero nada que no pudiéramos controlar. Sin embargo, había algo que hacía falta. Y es que, desde hace un año, toda conexión con el mundo celestial se había cortado. La razón aún era un misterio para nosotros. Sin embargo, decidimos respetar esa situación y continuar. Cuántas veces no me había quejado de la intromisión de esos seres alados en nuestras vidas. Cuántas veces había deseado nunca haberlos conocido. Y ahora que al fin sucedía. No podía evitar extrañar su presencia, o mejor dicho la presencia de solo uno de ellos.

Llegamos después de varios días, y lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde quedarnos. Necesitaba una ducha de manera urgente. Después de ponernos nuestro usual disfraz de agentes salimos del motel. Decidimos dividirnos el trabajo: Sam iría con el ministro a cargo de la única iglesia local, y yo pues tenía que elegir entre entrevistar al novio, la novia, o algún testigo que pudiera informarme de primera mano lo que sucedió.

La novia. Claro que sí. Mi experiencia con las entrevistas me había enseñado un par de cosas, y una de ellas era que las mujeres eran más detallistas que los hombres. Tal vez algo que la novia observó podría indicarme si lo que estábamos investigando entraba o no en nuestro rango de casos.

Con diligencia me dirigí a la casa de la novia, Diane Resse. No era complicado llegar, el pueblo no era muy grande. Y al parecer todos se conocían entre todos. Después de identificarme, inicie la conversación. La mujer me ofreció una taza de café y galletitas, mientras comentaba lo que había sucedido.

Apunte en mi libreta, la dirección del novio y el padrino, que afortunadamente vivían en el mismo departamento. Tendría que hacerles una visita ya que la novia comentó que no había podido divisar mucho, por el velo que cubría su rostro. Era tarde ya, así que decidí esperar a Sammy en el motel para saber que había hallado. Me extraño que no me haya llamado, siempre lo hacía cuando hablaba con un testigo. Tenía que llegar al motel y asegurarme que estuviera bien.

Cuando llegué lo encontré sentado en el filo de la cama con su computadora, tecleando furiosamente un nombre en el buscador. Ni siquiera respondió a mi saludo. Estaba tenso. Me acerqué a ver lo que buscaba: Steven.

- ¿Posible sospechoso? -pregunté mientras me sacaba la chaqueta y me recostaba en la otra cama.

Sam dejó la computadora y se puso de pie. Empezó a caminar de un lado a otro de la habitación. Me incorporé. Esa no era muy buena señal.

- ¿Qué pasa? ¿Sucedió algo en la iglesia?

-Dean...

La forma cómo me llamó me indicó que estaba evaluando si decirme o no lo que sabía. Cuántas veces en el pasado había escuchado ese tono de voz. Y cuántas veces me había exasperado como lo estaba haciendo.

-¡Habla de una vez, Sam!

-Encontré al ministro en la iglesia. Me dijo que ese día un terremoto interrumpió la boda y al parecer una fuerte tormenta persiguió a los novios hasta que llegaron a la recepción...

Guardé silencio, esperando la razón que había inquietado tanto a mi hermano.

-Al parecer si es un caso nuestro-siguió Sam-En especial por el novio.

Sigo mirándolo sin entender. Si no me aclara las cosas pronto voy a terminar perdiendo la paciencia.

-Le pedí al ministro el nombre de los invitados, para interrogarlos. Él me dio la lista y también la invitación a la boda...

Dudoso, me extendió la invitación que sacó de su bolsillo. La tomé. No entiendo que podría interesarme esa invitación. Paso de la imagen perfectamente retratada de la novia a la imagen del novio. Y me detengo en seco: esos azules ojos, esa sonrisa, el cabello oscuro y despeinado.

-Se llama Steven, no es él Dean.

-A mí no me vengas con eso, Sammy. Claro que es él. Lo reconocería en donde fuera.

-Tal vez sea alguien parecido, esperemos a la mañana y lo interrogamos...

-No, yo no voy a esperar. Llevo un año esperando recibir alguna noticia.

-Dean, espera...

Sin detenerme a escuchar los argumentos de mi hermano, salí con la invitación en una mano y las llaves en la otra. Tenía aún la dirección que Diane me dio en la mañana, así que avancé por las calles, con una ola de ira creciendo en mi interior. Todo un año preocupado por él, sin poder contactar a nadie que pudiera saber algo, para que luego aparezca tranquilo y feliz, a punto de ¿casarse?

Fin del Flash Back

-¡Santo Cielo!

Rápidamente tomo mi arma y apunto al hombre que parado con una bolsa de compras me observa desde la entrada, estupefacto.

-Yo...Yo no tengo nada... No tenemos nada...-ruega nervioso-Por favor no nos mate...

Me sorprenden sus palabras. ¿Matarlos? Observo la escena: Castiel tirado en el sofá inconsciente, y yo apuntando al recién llegado con mi arma. Era lógico pensar en ello.

Lo obligo a sentarse junto a Cas, mientras le lanzó de mi usual petaca una salpicada de agua bendita. Nada. Mi primera hipótesis de que un demonio secuestro a Cas, y lo está obligando a mantener una falsa identidad, se esfuma.

Guardo mi arma con cuidado y me presento como miembro del FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias). Tras explicarle que pensé que Cas se me hizo sospechoso de allanar moradas y que por eso lo golpeé, procedo a interrogarlo.

-Me llamo Phil, soy el amigo de Steven y su padrino de bodas-responde nervioso, aun sosteniendo la bolsa de compras en sus brazos-No entiendo porque una boda amerita la intervención del Gobierno.

-Le sorprendería cuantos desastres naturales podemos prevenir, tan solo analizando la naturaleza de estos hechos aislados.

El hombre me examina, y respira ya más tranquilo.

-Escuche, no sé qué más decirle que no le hayan dicho ya.

-Hábleme sobre Steven-lo animo mientras observo el durmiente cuerpo de Cas.

-Pues, que le puedo decir. Es el novio. Al parecer las situaciones extrañas son parte de su existencia...

- ¿Extrañas?

-Si. Digamos que lo que pasó en la boda no es lo más extraño que ha sucedido aquí.

- ¿A qué se refiere?

-Hace aproximadamente un año, el cielo se volvió inexplicablemente rojo. Esto duro unos 20 minutos. Caían truenos y lo más curioso es que lo hacían en un solo lugar, cerca del bosque. El comisario fue a investigar con un par de oficiales. Y ahí lo encontraron...

- ¿A quién?

-Steven. Estaba herido, golpeado. Se lo llevaron al hospital.

- ¿Qué le paso? ¿Quién fue? -siento como un nudo en el estómago va cobrando forma poco a poco. ¿Será acaso por lo que sucedió entre ellos, aquel último día que se vieron?

-No lo sabemos. Ataque animal dijeron. Aunque no veo como un oso pudo ensañarse tanto con alguien y dejarlo vivo. El pobre llegó casi moribundo al hospital. En fin, yo lo conocí en la iglesia. Me cayó bien. Me dio confianza. Y como necesitaba ayuda en la tienda lo contraté. Durante su rehabilitación conoció a Diane y pues el amor surgió, y lo demás supongo ya lo sabe.

- ¿Rehabilitación?

-Esa es otra cosa extraña de Steven-sonrío Phil - El requirió la rehabilitación porque lo había perdido todo. O mejor dicho lo había olvidado todo. No recordaba quien era. Aún hoy, no sabe quién es.

"Lo había olvidado todo". Esa única frase resuena una y otra vez en mi mente. ¿Todo? Espera acaso Cas, ¿no sabe que es Cas? Olvidó todo, y por eso no nos buscó. Entonces no recuerda a Sam. ¿No me recuerda?

Escucho como Steven recobra poco a poco la conciencia. Se remueve inquieto en el sofá para luego abrir lentamente sus ojos. Esos transparentes ojos azules que tanto había extrañado. Me aclaro la garganta. Él me observa asustado incorporándose de inmediato. Me molesta verlo así, temiéndome. Aunque es lo más obvio, después de casi haberle roto la nariz. Espera. Si cayó por un solo golpe, eso quiere decir que ¿ni siquiera es un ángel? ¿También perdió su gracia? ¿Ahora es humano?

- ¿Quién eres? -lo escucho preguntar.

-Yo...-inicio, pero me detengo. ¿Quién soy para él? ¿Qué le puedo decir? ¿Qué debo decir? -No soy nadie.

Respondo y siento como si se me partiera el alma. Salgo inmediatamente del departamento despidiéndome de Phil y agradeciéndole por la entrevista. Subo en mi auto y me dirijo a toda velocidad al motel. Me quedo afuera, observando la habitación con la luz encendida. De seguro es Sam, preocupado y esperando que llegue. Me quedo unos minutos más. Una ligera llovizna empieza a caer sobre mi auto.

-No debíamos haber venido-murmuro mientras mi alma se hunde en un huracán de emociones encontradas que no logran por ningún lugar encontrar el encauce necesario.


Aquí les dejo la segunda parte. :)