DISCLAIMER: Black Clover no me pertenece, sólo hago uso de sus personajes por mera diversión, al igual que la imagen utilizada de portada, créditos a su creador respectivo.

N/A: Historia basada en los acontecimientos del manga, hasta el capítulo 334.

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NOBODY ELSE

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La mirada verde que tanto amaba, ahora tenía ese toque sombrío que le helaba el interior y al mismo tiempo volvía su semblante en tristeza absoluta.

Reprimió las ganas de llorar y se armó de valor para entrar a esa habitación y poder verlo de cerca.

― Asta… los Capitanes tienen un plan… ― Murmuró ya cuando estuvo frente a él.

El chico parecía escucharla, pero ni así alzó la vista.

Noelle tragó duro y se acuclilló. ― No vas a creer todo eso que dijeron ¿o sí? ― El cenizo apretó los ojos con fuerza como una forma de borrar aquellas palabras de su mente. ― Asta… la Hermana Lily… ella jamás diría eso y lo sabes ― Intentó tomarle la mano, pero sus propias emociones la traicionaron.

Como si nada, su acompañante seguía ahí, alejado de la realidad.

― Puedes llorar sí es lo que necesitas, siempre has sido tan fuerte que… ― Su voz se apagó y agachó la mirada.

Odiaba tanto no poder expresarse correctamente, Asta la necesitaba ahora y ella simplemente no podía hacer más que decir tonterías.

―… sé que mis palabras pueden parecer frías… quédate aquí… desahógate todo lo que necesites, nosotros nos adelantaremos, yo… ―

Intentó de nuevo y colocó su mano en las de él. Un toque delicado.

―… Yo te prometo que la traeré de vuelta… ― Sonrió sin ganas. ― Te estaremos esperando en el campo de batalla ¿sí? ― Murmuró.

Finalmente él alzó la vista, su gesto desesperanzador, le rompió el corazón. Pero se forzó a sonreírle y apretarle las manos antes de abandonar la habitación.

Tenía una misión que cumplir y debía darse prisa.

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Aquella mirada fría volvió a obtener su color natural, brillo y calidez que la caracterizaba.

― ¿Qué…? ―

― Genial… por fin despertó ― Murmuró suavemente otra voz femenina.

La mujer se removió en su sitio, trataba de forzar su mente a recordar lo ocurrido, su cuerpo se sentía extrañamente débil.

― Bienvenida, Hermana Lily ―

Los ojos azules se abrieron con sorpresa al reconocer a quién estaba a su lado. ― Noelle-san… ― Murmuró con la voz ligeramente áspera y después dejó salir un pequeño ataque de tos.

La peli plata, sentada a su lado la ayudó a incorporarse de a poco para que pudiera recuperar el aliento.

― Está bien… tranquila… despacio… tranquila… ― Le susurró sin dejar de darle suaves palmaditas en la espalda.

Cuando la Hermana dejó de toser, Noelle pensó que por fin se había logrado calmar; pero unos segundos después el cuerpo de la mayor empezó a temblar.

― ¿Qué sucede? ¿Tiene frío? ―

La mujer se llevó ambas manos al rostro y empezó a sollozar. ― Yo… yo hice… soy una mala persona… no… no puede ser… ― Murmuró; en un punto sus manos no eran suficientes para detener las lágrimas que ya escurrían por su cuello.

Los últimos acontecimientos le cayeron como un balde de agua fría.

La mirada de Noelle cambió absolutamente, a una de tristeza, pero al mismo tiempo trataba de entenderla. No era muy buena demostrando sus sentimientos y eso era algo que ya se sabía de sobra; por eso justo ahora no tenía la menor idea de qué hacer al respecto, después de todo no había tenido oportunidad de convivir con ella en el pasado.

Hizo lo primero que le nació. Llevó una mano hasta el hombro de la monja y lo palpó un par de veces.

― Todo estará bien… ― Le susurró, sin dejar de mirarla.

De a poco los sollozos de Lily se fueron calmando y con lentitud alzó su vista hasta conectar con aquellos ojos rosas. Una corriente eléctrica pasó por todo su ser, esa determinación, ese brillo… ya lo había visto antes, sólo que en una mirada verde.

― Noelle-san… ― Musitó.

La aludida asintió. ― Vamos, primero debemos salir de aquí ― Y en un parpadeo activó su atavío de Valkiria y las envolvió a ambas en una cuna del dragón acuático.

Debido a lo cansada que se sentía, la mujer se dejó llevar por su salvadora. En lo más alto se vislumbraba un círculo de luz, la salida a esa horrible pesadilla.

― Noelle-san ― Murmuró Lily al sentir que la joven se separaba de ella.

¿Acaso ella pensaba quedarse atrás?

Casi llegando a lo más alto, Noelle se detuvo.

La mirada de la peli plata se volvió vidriosa. ― Por favor… cuando lo vea, dígale que nada de esto es su culpa… que debe mantenerse fuerte y no rendirse… ― Dejó salir una risilla. ― Que nunca deje de gritar ni de decir lo que piensa… somos lo que somos gracias a él… que jamás dude de sus habilidades… ―

― Noelle-san… ―

Apretó los labios, tratando de que su voz no le fallara. ― Dígale que va ser el mejor Rey Mago que el Trébol jamás en la vida ha tenido ni tendrá… ―

La mirada azul se agrandó, mostrando inseguridad y miedo.

― Sí se lo dice usted… se recuperará fácilmente y esto no será más que una simple pesadilla ―

― Por favor no lo hagas, Noelle-san… ― Le suplicó la mayor tomándola de las manos.

Pero la joven se separó del agarre con algo de brusquedad. ― Estoy enamorada de él ― Le confesó con amargura. ―… y por este sentimiento es que no puedo dejar que él caiga… jamás me lo perdonaría… la felicidad de Asta es lo que más me importa ― Bajó la vista y a manotazos se limpió las lágrimas. ― No le pido que lo entienda, nadie puede… incluso yo lo he entendido hasta hace poco… sólo… ―

El gesto de Lily era de tristeza pero con un pequeño brillo de comprensión en su mirada, esa joven princesa de verdad estaba enamorada de Asta.

Noelle suspiró resignada. ―… Sólo haga lo que le pido, por favor… ― Ya era bastante extraño confesar sus sentimientos a la mujer de la que el chico que estaba enamorada amaba; no quería verse todavía más vulnerable.

― Por favor… podemos salir de aquí, juntas… ― Volvió a suplicar la monja intentando hacerla entrar en razón. No quería que las cosas terminaran así, su pequeño Asta necesitaba saber lo que su compañera sentía.

La otra negó. ― No podemos, hay muchos bichos allá abajo, no alcanzará el tiempo, yo los distraeré… ― Pasó saliva y sin dejar de mirar a los ojos azules continuó. ― Mimosa y las demás estarán esperándola arriba ―

Lily negó, dejando escurrir las primeras lágrimas.

― Y también… estoy segura que Asta estará ahí para recibirla ―

Y sin agregar más palabras, Noelle aceleró vuelo para llevarla hasta aquella luz.

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Noelle alzó la vista hacia el rayo de luz que poco a poco se hacía más pequeño, demostrando que aquel portal ya se estaba cerrando. Las súplicas y llamados de sus amigos pidiéndole que regresara ya no se escuchaban.

Sonrió con tristeza al sentir que su atavío de Valkiria desaparecía de su ser y con ello su cuerpo empezó a sentir la pesadez de aquella batalla, su mana exprimido hasta el límite le pedía descanso.

Observó su propio cuerpo, mallugado, lleno de cortes y polvo. Estaba segura que su cara también era un desastre, después de todo no había podido dormir bien en los últimos días.

Pero para su satisfacción, todo era un cementerio de pequeños demonios.

― Ya está hecho… ― Murmuró para sí y se dejó caer de sentón al duro suelo. Conforme los segundos pasaban su respiración se volvía más lenta y pesada. ― Chicos… lo siento mucho… ― Murmuró pensando en su preciada familia de los Toros Negros, forzando su mirada a que se mantuviera abierta. ― Capitán… hermanos… ― Sonrió suavemente. ― Asta… cumplí… ahora gana… por favor… ―

Lentamente se dejó caer hacia atrás, hasta que quedó completamente acostada. Su fuerza había llegado al límite. Se acurrucó contra sí, abrazándose a sus rodillas.

― Mamá… mami… vas a estar ahí ¿verdad? ― Murmuró bajito frotando su mejilla contra el suelo en una caricia, mientras no dejaba de sonreír al imaginar el rostro de su madre entre sus alucinaciones. ― Ya voy… ―

Finalmente esa sonrisa quedó pausada y sus ojos se cerraron.

Y con ello aquel portal, empezando así la destrucción de aquel lugar. Todo se desplomaba, enormes rocas caían hasta el fondo infinito. Todo ese sitio, sería el descanso final de Noelle Silva, la Diosa del Mar, la eterna princesa de los Toros Negros.

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Es tan cálido… ― Pensó con felicidad, frotando más su mejilla contra la superficie, buscando más de esa agradable sensación.

¿Así era cómo se sentía estar en el paraíso?

No tenía ni idea, se sentía muy cansada.

Se supone que cuando mueres no debes sentir nada, aunque sinceramente el dolor había desaparecido, esperaría a que las luces del final la despertaran y la guiaran a su descanso.

Sonrió para sí y dejó salir un suave suspiro.

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― Ella… de verdad es muy fuerte… ― Musitó una voz pequeñita.

― Te lo dije… Noelle es asombrosa ―

Asta abrazó más la preciosa carga que traía en sus brazos y la pegó a su pecho con suavidad, sentir a la joven princesa respirar tan cerca, le removió el corazón y el alivio le llegó en segundos.

Creyó que no llegaría a tiempo.

Estaba desesperado cuando escuchó que ella se sacrificaría; pensar en que se quedaría atrás, el hecho de no volver a verla le estrujó todo el interior que sintió que perdería la cordura si no se movía a por ella.

― Es muy aterradora también Kekeke ― Se mofó Liebe en su forma chibi sobre el hombro de su hermano.

El cenizo sonrió dejando salir una suave risa. ― Sí que lo es… ― Le echó un vistazo al pequeño demonio. ― Vamos, hay trabajo por terminar ―

Su hermano asintió.

Y así apresuró su vuelo, gracias a las habilidades de sus amigos un nuevo portal estaba esperando por ellos, y detrás, todos a quienes querían.

Vamos a casa, Noelle… ― Pensó para sí. Aprovechando la pequeña burbuja de complicidad que los envolvió, se agachó un poco hasta que su nariz chocó con la frente femenina en una tierna caricia.

Ella volvió a sonreír.

Quiero que me digas de frente… todo eso que piensas de mí ― Y alzó su vista en un gesto de determinación, sus mejillas adquiriendo un leve tinte rojizo.

La batalla aún no terminaba, pero gracias a Noelle había recuperado la esperanza y tal parece que también había recuperado el deseo de volver a amar.

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N/A: ¡Hey mundo! Aquí andamos de nuevo con una historia bastante corta. Era una idea que tenía rondando en mi mente ya un buen rato y aunque nada de eso sucedió actualmente, de todos modos quería publicarla.

¡Saludos enormes!

GEMITHA0208

Septiembre 08 2022